Isabel II del Reino Unido
| Isabel II del Reino Unido | |
|---|---|
| Título | Reina del Reino Unido y de otros reinos de la Mancomunidad |
| Reinado | 6 de febrero de 1952 — 8 de septiembre de 2022 |
| Coronación | 2 de junio de 1953 |
| Predecesor | Jorge VI del Reino Unido |
| Sucesor | Carlos III del Reino Unido |
| Nombre completo | Elizabeth Alexandra Mary Windsor |
| Nacimiento | 21 de abril de 1926, Mayfair, Londres, Reino Unido |
| Fallecimiento | 8 de septiembre de 2022, Castillo de Balmoral, Aberdeenshire, Escocia, Reino Unido (96 años) |
| Casa real | Windsor |
| Padre | Jorge VI del Reino Unido |
| Madre | Isabel Bowes-Lyon |
| Consorte | Felipe de Edimburgo (matr. 1947, fall. 2021) |
| Hijos | Carlos III del Reino Unido, Ana del Reino Unido, Andrés de York, Eduardo de Edimburgo |
1. Resumen[editar]
Isabel II fue la monarca del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y jefa de la Mancomunidad de Naciones durante un periodo de más de siete décadas, desde 1952 hasta su fallecimiento en 2022. Su reinado es el más extenso de la historia británica y uno de los más prolongados entre las monarquías contemporáneas.[1] Durante ese tiempo, fue testigo y protagonista de profundas transformaciones: el fin del Imperio Británico, la consolidación de la Mancomunidad, la Guerra Fría, la descolonización de África y el Caribe, la entrada del Reino Unido en la Comunidad Económica Europea y su posterior salida, así como cambios sociales y tecnológicos que reconfiguraron la relación entre la monarquía y el pueblo británico.
En el mundo hispanohablante, Isabel II fue una figura de referencia constante, tanto por los vínculos históricos —particularmente con territorios como Gibraltar y las islas Malvinas— como por la cobertura que los medios en español dedicaron a los grandes hitos de su biografía: su coronación, las bodas reales, los jubileos y su fallecimiento. Visitó
España en dos ocasiones[sin verificar], y mantuvo encuentros con varios jefes de Estado de América Latina a lo largo de las décadas.
El reinado de Isabel II no estuvo exento de controversias. En el ámbito interno, la gestión de crisis familiares y el papel de la monarquía en una sociedad cada vez más escrutadora generaron debates recurrentes. En el plano internacional, su figura quedó inevitablemente asociada al pasado colonial británico y a las tensiones diplomáticas que ese legado produjo, especialmente en América Latina y el Caribe.[2]
2. Primeros años y formación[editar]
2.1. Nacimiento y familia[editar]
Elizabeth Alexandra Mary Windsor nació en el número 17 de Bruton Street, en el barrio londinense de Mayfair, el 21 de abril de 1926. Fue la primera hija del duque de York —segundo hijo del rey Jorge V— y de la duquesa de York, Isabel Bowes-Lyon. En el momento de su nacimiento, ocupaba el tercer lugar en la línea de sucesión al trono, detrás de su tío, el príncipe de Gales, y de su padre.
La infancia de Isabel transcurrió alejada de la previsión de que algún día reinaría. La abdicación de su tío, el rey Eduardo VIII, en diciembre de 1936, cambió radicalmente su destino: su padre fue proclamado rey con el nombre de Jorge VI y ella se convirtió en la heredera presuntiva, con solo diez años.
2.2. Educación[editar]
La educación de la princesa Isabel se llevó a cabo en el entorno familiar, bajo la supervisión de institutrices y preceptores. Recibió instrucción en historia constitucional, lengua francesa —que llegó a dominar con fluidez— y literatura, con un énfasis particular en las responsabilidades que su futura posición le impondría. Marion Crawford, su institutriz, publicó años más tarde un libro sobre aquellos años de formación que generó una notable controversia en la familia real.[3]
A diferencia de lo habitual entre las mujeres de la aristocracia británica de la época, Isabel no asistió a un colegio formal ni cursó estudios universitarios. Su formación fue una combinación de tutores privados y aprendizaje práctico en actos oficiales, que comenzó a frecuentar desde la adolescencia.
2.3. La Segunda Guerra Mundial[editar]
Durante la Segunda Guerra Mundial, la familia real permaneció en el Reino Unido a pesar de las presiones para que la princesa Isabel y su hermana Margarita fueran evacuadas a Canadá. Las dos hermanas pasaron largas temporadas en el Castillo de Windsor, mientras sus padres permanecían en el Palacio de Buckingham.
En 1945, con diecinueve años, Isabel se incorporó al Servicio Territorial Auxiliar, donde se formó como conductora y mecánica de vehículos militares. Fue la primera mujer de la familia real británica en servir en las fuerzas armadas en un rol activo, un hecho que se subrayó décadas después como un símbolo de su sentido del deber.[4]
3. Trayectoria[editar]
3.1. Matrimonio y primeros años[editar]
El 9 de julio de 1947, el palacio anunció el compromiso de la princesa Isabel con el teniente Felipe Mountbatten, príncipe de Grecia y Dinamarca, a quien había conocido años antes.
La boda se celebró en la Abadía de Westminster el 20 de noviembre de 1947, en una ceremonia que congregó a representantes de numerosas casas reales y que fue radiada a millones de hogares en todo el mundo.
El matrimonio tuvo cuatro hijos.
El primero, Carlos, nació en 1948, seguido de Ana en 1950.
Andrés llegó en 1960 y Eduardo en 1964.
Isabel llevó allí una vida relativamente alejada de la exposición pública, en una etapa que décadas más tarde describió como una de las más felices de su vida.
La pareja vivió en Villa Guardamangia, una residencia alquilada que en años posteriores se convirtió en lugar de interés turístico.
3.2. Ascenso al trono[editar]
El 6 de febrero de 1952, el rey Jorge VI falleció mientras Isabel y Felipe se encontraban en Kenia, en el transcurso de una gira por la Mancomunidad.
La noticia llegó a la comitiva real con varias horas de retraso, y fue Felipe quien comunicó a su esposa la muerte del rey.
Isabel, con veinticinco años, se convirtió en reina en ese momento.
La coronación se celebró el 2 de junio de 1953 en la Abadía de Westminster y fue, por primera vez en la historia británica, televisada en directo. La decisión de permitir las cámaras en el interior de la abadía fue personalmente avalada por Isabel II pese a la resistencia de varios sectores de la corte y del gobierno.
3.3. Décadas de reinado[editar]
3.3.1. Los años cincuenta y sesenta: la transición imperial
La primera fase del reinado de Isabel II coincidió con el acelerado proceso de descolonización británica. Durante las décadas de 1950 y 1960, antiguas colonias en Asia, África y el Caribe accedieron a la independencia.
La India ya lo había hecho en 1947, antes de su llegada al trono, pero bajo su reinado se produjeron, entre otras, la independencia de Ghana (1957), Nigeria (1960), Jamaica y Trinidad y Tobago (1962), Kenia (1963) y una larga lista de territorios que transformaron el mapa político global.
La respuesta de Isabel II a este proceso fue la promoción de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth), una asociación voluntaria de Estados independientes que compartían, en muchos casos, el inglés como lengua oficial y la figura de la monarca como jefa simbólica. A lo largo de su reinado, Isabel II realizó visitas oficiales a prácticamente todos los países miembros, convirtiendo estas giras en uno de los ejes de su actividad diplomática.
3.3.2. Los años setenta y ochenta: crisis y celebración
En 1973, el Reino Unido ingresó en la Comunidad Económica Europea, bajo el gobierno conservador de Edward Heath.
La relación con Europa fue una constante en las décadas siguientes y, aunque la monarca mantuvo siempre una posición institucionalmente neutral, algunos medios especularon ocasionalmente sobre sus opiniones personales al respecto.
El año 1977 marcó el Jubileo de Plata de Isabel II, que celebró veinticinco años en el trono con una serie de actos multitudinarios por todo el país, en un momento de notable popularidad para la institución monárquica.
Los años ochenta estuvieron marcados por la guerra de las Malvinas en 1982.
La guerra tensó las relaciones entre el Reino Unido y varios países latinoamericanos, particularmente
Argentina, cuyo reclamo de soberanía sobre las islas continúa hasta el presente.
3.3.3. Los años noventa: los annus horribilis
En un discurso pronunciado en noviembre de 1992, con motivo del cuadragésimo aniversario de su ascenso al trono, Isabel II calificó ese año como un annus horribilis.
La expresión, que se convertiría en una de las frases más recordadas de su reinado, aludía a una serie de crisis familiares y mediáticas que afectaron a la monarquía en ese periodo: el incendio del Castillo de Windsor, las separaciones matrimoniales de tres de sus hijos y la filtración de conversaciones privadas que alimentaron el escrutinio público sobre la vida de la familia real.
La década culminó con la muerte de Diana, princesa de Gales, en un accidente de tráfico en París el 31 de agosto de 1997.
La reacción inicial de la monarca, que permaneció en Balmoral con sus nietos y tardó varios días en ofrecer un pronunciamiento público, generó críticas en sectores de la prensa y de la opinión pública británica. Finalmente, Isabel II realizó una declaración televisada en la que rindió homenaje a Diana y reconoció el impacto emocional que su muerte había tenido en el país.
3.3.4. El siglo XXI: longevidad y relevo
En 2012, Isabel II celebró su Jubileo de Diamante, por sesenta años en el trono, en un ambiente de recuperación de la popularidad monárquica.
La llegada de la pandemia de COVID-19 en 2020 llevó a la monarca a un confinamiento en el Castillo de Windsor junto a su esposo, el duque de Edimburgo. En abril de ese año, en un discurso televisado —el quinto de su reinado fuera del tradicional mensaje navideño—, Isabel II se dirigió a la nación con un mensaje de ánimo que cerró con la frase We will meet again (Nos volveremos a encontrar), evocando la canción popularizada durante la Segunda Guerra Mundial.
El 9 de abril de 2021, falleció el duque de Edimburgo, su esposo durante más de siete décadas.
Las restricciones sanitarias exigieron un funeral con aforo reducido en la Capilla de San Jorge de Windsor, en una de las imágenes más comentadas de su reinado: la monarca sentada sola en el banco de la capilla, cumpliendo con las normas de distanciamiento social que ella misma había respaldado.
El 2 de junio de 2022 marcó el inicio de las celebraciones de su Jubileo de Platino, los setenta años de reinado.
Isabel II, ya con una salud visiblemente mermada, limitó sus apariciones públicas. Falleció tres meses después, el 8 de septiembre de 2022, en el Castillo de Balmoral, en Escocia. Su hijo mayor la sucedió con el nombre de Carlos III.
4. Estilo y características[editar]
Isabel II cultivó a lo largo de su reinado una imagen de estabilidad e imparcialidad constitucional. A diferencia de otras figuras monárquicas, mantuvo una estricta discreción sobre sus opiniones políticas personales y nunca quebró, en público, la convención de que la monarquía británica no interviene en los asuntos de gobierno.
Su estilo comunicativo fue deliberadamente sobrio. Los discursos de Navidad, emitidos anualmente por radio y más tarde por televisión, constituían una de las escasas ocasiones en que la monarca se dirigía directamente a la población sin la mediación de un texto redactado por el gobierno. También empleó mensajes extraordinarios en contadas ocasiones: durante la Guerra del Golfo en 1991, tras la muerte de Diana en 1997, tras la muerte de la Reina Madre en 2002 y durante la pandemia de 2020.
En cuanto a sus aficiones, fue ampliamente conocida su pasión por los caballos y la cría de perros corgi, raza a la que dedicó atención durante décadas y que constituía uno de los rasgos de su perfil público.
La monarca fue también una figura con una notable resistencia física. Mantuvo una agenda de trabajo activa hasta pasados los noventa años, aunque fue delegando progresivamente los viajes de larga distancia en los miembros más jóvenes de la familia real, particularmente en su hijo Carlos y en su nieto Guillermo.
5. Palmarés y récords[editar]
Isabel II no participó en competiciones ni eventos que pudieran describirse como un palmarés convencional, pero su longevidad generó una extensa lista de récords institucionales y simbólicos:
-
Monarca más longeva de la historia británica: superó el récord de sesenta y tres años y doscientos dieciséis días de la reina Victoria el 9 de septiembre de 2015.
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Reinado más extenso de un monarca británico: setenta años y doscientos catorce días.
[ Desplegar / Plegar relación de primeros ministros ]
6. Vida pública y legado[editar]
6.1. La imagen institucional[editar]
Isabel II fue probablemente la mujer más fotografiada y filmada del siglo XX y comienzos del XXI. Su efigie aparece en monedas, billetes y sellos de numerosos países que la reconocieron como jefa de Estado. Su rostro, inmutable a lo largo de décadas de retratos oficiales, se convirtió en un elemento de continuidad visual en la iconografía de numerosas naciones.
La relación de la monarca con la cultura popular fue compleja. Por un lado, mantuvo una distancia regia con respecto a la celebridad, pero por otro, su figura fue objeto de representaciones constantes en el cine, el teatro, la televisión y la literatura.
6.2. Relación con la prensa[editar]
El equilibrio entre privacidad y exposición pública fue tenso a lo largo de todo su reinado. La prensa británica, particularmente los tabloides, sometió a la familia real a un escrutinio del que la monarca rara vez escapó. Isabel II rara vez concedió entrevistas y nunca respondió en público a acusaciones o rumores, una estrategia que sus defensores interpretaron como prudencia constitucional y sus críticos como distanciamiento.
El episodio más agudo de esta tensión se produjo en 1997, cuando la falta de una respuesta inmediata a la muerte de Diana de Gales generó un debate sobre la sintonía de la monarquía con el sentir popular.
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
7.1. Relaciones con España[editar]
Las relaciones entre las dos monarquías pasaron por distintos momentos a lo largo de las décadas, condicionadas en parte por la cuestión de Gibraltar, territorio que permanece bajo soberanía británica y que España reclama desde el Tratado de Utrecht (1713).
7.2. América Latina[editar]
La relación de Isabel II con América Latina estuvo inevitablemente marcada por la historia colonial británica en la región, que incluyó la presencia del Imperio Británico en el Caribe, Belice, Guyana y las islas del Atlántico Sur.
La guerra de las Malvinas en 1982 fue, sin duda, el episodio de mayor repercusión directa en el continente. La monarca, como jefa de Estado británica, era la autoridad nominal de las fuerzas armadas que combatieron en el conflicto. Con el paso de los años, y sin que la posición británica sobre la soberanía de las islas haya variado, las relaciones con Argentina se normalizaron en el plano diplomático, aunque la herida permanece en la memoria de ambos países.
En el Caribe, el legado de Isabel II como jefa de Estado en varios países independientes fue decayendo progresivamente ya en vida de la monarca. Jamaica y otras islas han planteado la posibilidad de seguir ese camino.[5]
7.3. El doblaje en español[editar]
Las intervenciones públicas de Isabel II en español fueron escasas, casi siempre reducidas a breves saludos en actos protocolarios. La mayoría de los discursos reales que llegaron a la audiencia hispanohablante lo hicieron a través de doblajes o subtítulos en los informativos de televisión y, más recientemente, en plataformas de streaming que distribuyeron documentales y series sobre la familia real.
La serie The Crown, producida por
Netflix, fue doblada al español en dos versiones diferentes —una para España y otra para Hispanoamérica—, y difundió de manera masiva una versión dramatizada de la vida de Isabel II. Las actrices de doblaje que dieron voz a la monarca en esas producciones pertenecen a los equipos habituales de cada territorio, aunque no se ha documentado que exista una única voz canónica para la monarca en español.
7.4. Cobertura mediática de su fallecimiento[editar]
Las cadenas de televisión interrumpieron su programación para conectar con Londres, y los principales periódicos de España y América Latina dedicaron ediciones especiales y portadas a la noticia.
En España, los reyes Felipe VI y Letizia enviaron un telegrama de pésame a la familia real británica, y numerosas personalidades del ámbito político y cultural se pronunciaron sobre el acontecimiento. En América Latina, la noticia fue seguida con especial interés por los países que comparten la Mancomunidad como espacio institucional y por aquellos con importantes comunidades de origen británico, como Argentina y Chile.
8. Fallecimiento y funeral de Estado[editar]
El operativo conocido como Operación Puente de Londres, que detallaba los pasos a seguir tras la muerte de la monarca, se activó inmediatamente. El cadáver fue trasladado a Edimburgo —donde recibió honores en la Catedral de San Giles— y posteriormente a Londres, donde fue velado en Westminster Hall durante varios días. Miles de personas hicieron cola durante horas para desfilar ante el féretro.
Contó con la presencia de jefes de Estado y de gobierno de todo el mundo, incluidos los reyes de España. La ceremonia combinó la solemnidad de la liturgia anglicana con la pompa militar británica y culminó en la Capilla de San Jorge de Windsor, donde Isabel II recibió sepultura junto a su esposo, el duque de Edimburgo, y sus padres, Jorge VI y la Reina Madre.
Hasta 2022, superó el récord que ostentaba su tatarabuela, la reina Victoria, quien reinó sesenta y tres años y doscientos dieciséis días. ↩︎
Varios gobiernos caribeños plantearon, tras su muerte, reabrir el debate sobre la reparación por la esclavitud y la retirada de la monarquía británica como jefatura de Estado. Barbados ya se había convertido en república en 2021. ↩︎
El libro, titulado The Little Princesses, se publicó en 1950[sin verificar] y supuso la ruptura definitiva entre Crawford y la familia real, que la consideró una traición a la confianza depositada. ↩︎
Su entrenamiento incluía la reparación de motores, cambio de ruedas y conducción de ambulancias. Finalizó la guerra con el rango de comandante honoraria junior. ↩︎
La ceremonia de proclamación de la república de Barbados contó con la presencia del entonces príncipe de Gales, Carlos, en representación de la monarca. ↩︎