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Severo Ochoa

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Severo Ochoa · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
CiudadesMadrid · Ciudad del Carmen · San Luis · Buenos Aires
PaísesEspaña · Estados Unidos · México
Severo Ochoa
Nombre completoSevero Ochoa de Albornoz
Nacimiento24 de septiembre de 1905
Luarca, Asturias, España
Fallecimiento1 de noviembre de 1993
Madrid, España
ResidenciaEspaña, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos
NacionalidadEspañola (y estadounidense desde 1956)
CónyugeCarmen García Cobián
CampoBioquímica, biología molecular
InstitucionesUniversidad de Heidelberg, Universidad de Oxford, Universidad de Nueva York, Centro de Biología Molecular Severo Ochoa
Alma máterUniversidad Complutense de Madrid
Conocido porDescubrimiento de la polinucleótido fosforilasa, síntesis del ARN
Premios destacadosPremio Nobel de Fisiología o Medicina (1959)

1. Resumen[editar]

Severo Ochoa de Albornoz (Luarca, Asturias, 24 de septiembre de 1905 – Madrid, 1 de noviembre de 1993) fue un bioquímico español nacionalizado estadounidense, reconocido mundialmente por sus contribuciones fundamentales a la biología molecular y, en particular, por el descubrimiento de los mecanismos de síntesis del ácido ribonucleico (ARN). En 1959 fue galardonado con el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, compartido con Arthur Kornberg, «por sus descubrimientos sobre los mecanismos en la síntesis biológica del ácido ribonucleico y el ácido desoxirribonucleico».[1] Su trayectoria científica, desarrollada en gran parte en el exilio tras la Guerra Civil Española, lo convirtió en una figura emblemática de la ciencia española del siglo XX y en un referente para generaciones de investigadores en el mundo hispanohablante.

2. Primeros años y formación[editar]

Severo Ochoa nació en la localidad asturiana de Luarca, hijo de un abogado y hombre de negocios. Su padre falleció cuando Severo tenía solo siete años, lo que motivó que la familia se trasladara a Málaga. Allí cursó el bachillerato en el IES Vicente Espinel, destacando desde temprano por su interés en las ciencias naturales. Posteriormente se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Madrid (hoy Universidad Complutense), donde se licenció en 1928.

Durante sus estudios universitarios, Ochoa mostró una inclinación decidida hacia la investigación más que hacia la práctica clínica. Bajo la tutela del fisiólogo Juan Negrín —quien más tarde sería presidente del Gobierno de la Segunda República— se inició en el estudio del metabolismo muscular. Su primera publicación científica, sobre el papel de la creatina en el músculo, data de 1927[sin verificar].

En los años siguientes amplió su formación en algunos de los centros de investigación más avanzados de Europa. Entre 1929 y 1931 trabajó en el Kaiser Wilhelm Institut de Berlín con Otto Meyerhof, pionero en el estudio del metabolismo energético celular. Posteriormente recaló en el Instituto Nacional de Investigaciones Médicas de Londres y en la Universidad de Heidelberg, donde empezó a familiarizarse con las técnicas de la enzimología, campo que definiría su carrera.[2]

3. Trayectoria científica[editar]

3.1. Regreso a España y años de la República[editar]

En 1930 Ochoa regresó a España con una plaza en la Facultad de Medicina de Madrid. Allí dirigió el laboratorio de Fisiología y Bioquímica e impulsó líneas de investigación modernas para la época, centradas en el metabolismo de los carbohidratos. Fue precisamente en esos años cuando aisló y caracterizó una enzima que denominó «glucosa-1-fosfato quinasa», contribuyendo a esclarecer las reacciones que hoy conocemos como la vía de las pentosas fosfato.

Su laboratorio, con escasos recursos pero un ambiente intelectual vibrante, se convirtió en semillero de jóvenes bioquímicos. Sin embargo, el estallido de la Guerra Civil en 1936 truncó abruptamente este proyecto. Ochoa, identificado con los valores de la Segunda República y cercano a Negrín, decidió abandonar España.[3]

3.2. Exilio y etapa europea (1936–1940)[editar]

Los años inmediatamente posteriores fueron de gran precariedad. Ochoa pasó breves estancias en Heidelberg y en el Laboratorio de Biología Marina de Plymouth (Reino Unido), antes de establecerse en la Universidad de Oxford gracias al respaldo del fisiólogo Rudolph Peters. Allí centró su trabajo en el papel de la vitamina B1 en la descarboxilación del piruvato, un paso crítico en el metabolismo energético.

Fue esa línea de investigación la que llamó la atención de Carl F. Cori y Gerty Cori, quienes lo invitaron a trasladarse a los Estados Unidos en 1940. Comenzaba así la etapa más productiva de su carrera.

3.3. Estados Unidos y la Universidad de Nueva York (1940–1974)[editar]

Ochoa se incorporó inicialmente a la Universidad de Washington en San Luis, donde trabajó junto a los Cori en el estudio del ciclo del ácido cítrico y los mecanismos de fosforilación oxidativa. Fruto de esta colaboración fue la identificación de la enzima málica, que cataliza la conversión de malato en piruvato.

Sin embargo, el gran salto llegó con su nombramiento como profesor y jefe del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York (NYU) en 1945. Fue en los sótanos del antiguo edificio de la NYU en la calle 26 donde, junto a un pequeño grupo de colaboradores —entre ellos la bioquímica francesa Marianne Grunberg-Manago— realizó el descubrimiento que le otorgaría fama mundial.

En 1955, mientras investigaban la fosforilación oxidativa en bacterias, el equipo aisló una enzima bacteriana —la Azotobacter vinelandii— que era capaz de unir nucleótidos para formar un polímero similar al ARN, sin necesidad de un molde de ADN preexistente. La enzima fue bautizada como polinucleótido fosforilasa y, aunque inicialmente se pensó que era la responsable de la síntesis del ARN en la célula, pronto se supo que su función biológica principal era la degradación del ARN mensajero. Pese a ello, el hallazgo fue revolucionario: proporcionó la primera herramienta para la síntesis enzimática de ARN in vitro y fue el precursor inmediato de los experimentos que permitieron descifrar el código genético. Por este trabajo, Ochoa recibió el Premio Nobel en 1959.

Durante las décadas siguientes, Ochoa desvió progresivamente su atención hacia los mecanismos de la traducción genética: la «lectura» del mensaje contenido en el ARN mensajero por los ribosomas. Fue pionero en identificar los factores de iniciación y elongación de la cadena proteica, una línea de investigación que mantuvo activa hasta su jubilación de la NYU en 1974, momento en que pasó a ser profesor emérito.

4. Estilo científico y legado intelectual[editar]

El estilo investigador de Ochoa se caracterizó por un reduccionismo elegante: descomponer sistemas biológicos complejos —una bacteria, un extracto celular— en sus componentes enzimáticos para reconstruir las reacciones en un tubo de ensayo. Su dominio de la enzimología clásica, heredado de su formación europea, le permitió aislar y caracterizar más de una veintena de enzimas a lo largo de su carrera.

Como mentor, Ochoa fue descrito como riguroso pero cálido. Dirigió las tesis de una generación de bioquímicos que luego ocuparían cátedras en todo el mundo. Su insistencia en «dejar hablar a los experimentos» y su aversión a la especulación sin datos empíricos se convirtieron en sello de la escuela que formó en Nueva York.

5. Premios y reconocimientos[editar]

5.1. Premio Nobel[editar]

El galardón más importante de su carrera fue el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1959, compartido con Arthur Kornberg. Ambos investigadores habían trabajado de forma independiente en la síntesis de ácidos nucleicos: Ochoa con el ARN y Kornberg con el ADN.

5.2. Otros premios y distinciones[editar]

A lo largo de su vida, Ochoa acumuló una larga lista de honores, entre los que se cuentan:

  • La Medalla de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular
  • La medalla de la Sociedad Americana de Química Biológica
  • Doctorados honoris causa por numerosas universidades, entre ellas las de St. Louis, Glasgow, Oxford, Salamanca, Brasil, Wesleyan University y Oviedo
  • Miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, la Royal Society de Londres y la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España
  • En 1987[sin verificar] recibió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

6. Vida pública y regreso a España[editar]

Ochoa mantuvo siempre un profundo vínculo emocional con España, aunque durante el franquismo sus visitas fueron escasas y motivadas exclusivamente por fallecimientos familiares. Su situación cambió con la restauración democrática. A finales de los años setenta empezó a pasar largas temporadas en España y a implicarse activamente en la reconstrucción del tejido científico español.

En 1971, se creó en Madrid el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, un instituto mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid. El centro, que lleva su nombre desde su fundación, se convirtió en uno de los polos de investigación en biología molecular más importantes de Europa. Ochoa visitó sus laboratorios con frecuencia y fue mentor informal de varios de sus investigadores principales.

En sus últimos años, ya viudo y con la salud deteriorada, regresó definitivamente a España. Falleció en Madrid el 1 de noviembre de 1993, a los 88 años, y sus restos descansan en el cementerio de su Luarca natal.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Severo Ochoa ocupa un lugar central en la narrativa de la ciencia española e hispanoamericana. Se le considera el primer científico español en recibir un Nobel en una disciplina propiamente experimental (no de Literatura ni de la Paz) y su trayectoria en el exilio ha sido objeto de numerosos estudios, libros y documentales.

En la enseñanza secundaria española, su nombre aparece en los libros de Biología como símbolo del rigor científico. Varias universidades latinoamericanas —entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Buenos Aires— le otorgaron distinciones honoríficas y organizan periódicamente conferencias y simposios en su memoria.

Especial mención merece la labor de divulgación que la Fundación Carmen y Severo Ochoa, constituida en 1994[sin verificar], realiza para promover la investigación biomédica y la vocación científica entre los jóvenes hispanohablantes. Asimismo, el programa de becas «Severo Ochoa» financia estancias de investigadores en centros de excelencia, contribuyendo a mantener vivo su legado en la comunidad científica de habla hispana.


  1. La redacción exacta del fallo fue: «for their discovery of the mechanisms in the biological synthesis of ribonucleic acid and deoxyribonucleic acid». El anuncio oficial se realizó el 15 de octubre de 1959[sin verificar]. ↩︎

  2. Meyerhof había recibido el Premio Nobel en 1922 por sus trabajos sobre la glucólisis. Ochoa se incorporó a su laboratorio como investigador posdoctoral gracias a una beca de la Junta para la Ampliación de Estudios. ↩︎

  3. La salida definitiva se produjo en septiembre de 1936. Ochoa cruzó a Francia con su esposa Carmen García Cobián para asistir a un congreso y ya no retornó hasta el final de la dictadura franquista. ↩︎