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Xi Jinping

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Xi Jinping
习近平总书记
Presidente de la República Popular China
En el cargodesde el 14 de marzo de 2013
Secretario general del Partido Comunista de China
En el cargodesde el 15 de noviembre de 2012
Comandante supremo del Ejército Popular de Liberación
En el cargodesde el 15 de noviembre de 2012
PredecesorHu Jintao
Información personal
Nombre de nacimiento习近平
Fecha de nacimiento15 de junio de 1953
Lugar de nacimientoBeijing, República Popular China
NacionalidadChina
Partido políticoPartido Comunista de China
CónyugePeng Liyuan (matr. 1987)
Hijos1 (Xi Mingze)
EducaciónUniversidad de Tsinghua
Programa de visitante en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard
OcupaciónPolítico, ingeniero químico

Xi Jinping (习近平; nacido el 15 de junio de 1953)[1] es un político chino que se desempeña como presidente de la República Popular China desde 2013, secretario general del Partido Comunista de China desde 2012 y comandante supremo del Ejército Popular de Liberación desde 2012. Es la figura política más influyente de China contemporánea y ha consolidado un grado de poder sin precedentes desde la era de Mao Zedong. Su pensamiento ha sido elevado a doctrina oficial del Partido y su retrato está presente de forma omnipresente en la propaganda estatal. Xi es considerado el núcleo del Comité Central y el arquitecto de una nueva era de revitalización nacional china.

1. Resumen[editar]

Xi Jinping es el líder máximo de la República Popular China, cargo que ostenta simultáneamente como presidente del país, secretario general del Partido Comunista (PCCh) y presidente de la Comisión Militar Central. Su ascenso al poder en 2012-2013 marcó un giro hacia un liderazgo fuertemente centralizado, con un discurso nacionalista y una intensa campaña contra la corrupción interna. Bajo su mandato, China ha experimentado una transformación económica hacia un modelo de innovación, una expansión de su influencia global mediante la Franja y la Ruta, y una consolidación del control del Partido en todas las esferas de la sociedad.

Xi es el primer líder chino nacido después de la fundación de la República Popular (1949) y el primero que no proviene de la “vieja guardia” revolucionaria en el poder desde los años ochenta. Su gobierno ha modificado la estructura constitucional para eliminar el límite de mandatos, permitiendo una permanencia en el poder que recuerda a los grandes timoneles del pasado. En el plano internacional, ha defendido el concepto de “comunidad de destino común para la humanidad” y ha posicionado a China como una potencia alternativa al orden liderado por Occidente.

Para el lector hispanohablante, Xi Jinping representa una figura central en la geopolítica actual y un punto de referencia en debates sobre modelos de desarrollo, derechos humanos y relaciones Norte-Sur. La presente entrada busca ofrecer una visión completa y verificable de su trayectoria, políticas y legado.

2. Primeros años y formación[editar]

2.1 Origen familiar[editar]

Nació en Beijing, aunque su ascendencia paterna proviene de la provincia de Shaanxi. Su padre, Xi Zhongxun (1913-2002), fue un destacado veterano comunista que participó en la Larga Marcha y ocupó cargos como vice primer ministro, vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular y miembro del Buró Político. Xi Zhongxun era considerado un líder reformista y mantuvo una estrecha amistad con el ex secretario general Hu Yaobang. Durante la Revolución Cultural (1966-1976), fue denunciado, encarcelado y enviado a trabajos forzados en una fábrica de ladrillos en la provincia de Henan, lejos de su familia. Su rehabilitación llegó en 1978, después de la muerte de Mao.[2]

La caída de su padre marcó profundamente a Xi Jinping, entonces adolescente. La propaganda oficial destaca que esas dificultades forjaron su carácter y le enseñaron a valorar la lealtad y la perseverancia. Su madre, Qi Xin, era también miembro del Partido y sobrevivió a los años más oscuros manteniendo un perfil bajo.

2.2 Juventud y Revolución Cultural[editar]

Con apenas 15 años, Xi Jinping fue enviado al campo como parte de la política de “reubicación de jóvenes urbanos” (下乡). Vivió en la aldea de Liangjiahe, en el condado de Yanchuan, provincia de Shaanxi, entre 1969 y 1975. Allí desempeñó labores agrícolas, cavó pozos, construyó una presa y habitó en una cueva-vivienda (yaodong) típica de la zona. En sus discursos posteriores, rememora esas experiencias como la escuela más importante de su vida: «allí entendí lo que necesita el pueblo y lo que significa la responsabilidad».[3]

En 1975, a los 22 años, regresó a Beijing e ingresó en la prestigiosa Universidad Tsinghua, donde estudió ingeniería química. Fue un periodo de transición: Mao murió en 1976 y la Revolución Cultural terminó oficialmente ese mismo año. Xi se graduó en 1979, en pleno inicio de las reformas de Deng Xiaoping. Posteriormente, entre 1983 y 1985, trabajó como secretario en el condado de Zhengding, Hebei, y luego fue seleccionado para un programa de formación en administración pública que incluyó una estancia corta en la Universidad de Harvard (EE.UU.) como visitante, aunque no obtuvo un título de esa institución.[4] También obtuvo una maestría en gobernanza pública por la Escuela de Graduados en Administración Pública de la Universidad de Tsinghua, en fecha posterior.

3. Trayectoria política antes de la presidencia[editar]

3.1 Primeros cargos en provincias[editar]

Tras su graduación, Xi Jinping ingresó en el aparato del Partido Comunista. Su primer destino fue como secretario adjunto del condado de Zhengding (1982-1983), donde promovió reformas agrícolas y la industrialización rural. De allí pasó a la provincia de Fujian, en el sureste costero, donde permaneció casi diecisiete años (1985-2002). En Fujian ocupó diversos puestos: alcalde de Xiamen (ciudad portuaria clave frente a Taiwán), secretario del Partido en la ciudad de Ningde, y finalmente vicegobernador y presidente de la Asociación de Cooperación Económica entre Fujian y Taiwán.[5]

Su capacidad para atraer inversión extranjera y su mano firme en la lucha contra la corrupción local le dieron notoriedad dentro del Partido. En 2002 fue trasladado a la provincia de Zhejiang, una de las más prósperas del país. Como secretario del Comité Provincial del Partido (2002-2007), Xi se convirtió en el máximo líder regional. Implementó el llamado “desarrollo científico”, un concepto impulsado por Hu Jintao, y promovió un equilibrio entre crecimiento económico, sostenibilidad ambiental y armonía social. Su columna periódica en el diario local “Las Observaciones de Zhijiang” (之江新语) tuvo amplia difusión y más tarde fue recopilada en un libro que los círculos del Partido consideran un antecedente directo de su pensamiento de gobierno.[6]

3.2 Shanghái y ascenso a la cúpula[editar]

En marzo de 2007, Xi Jinping fue designado secretario del Partido en Shanghái, el centro financiero de China. Su predecesor, Chen Liangyu, había sido destituido por un grave escándalo de corrupción. Xi permaneció apenas siete meses en el cargo, pero durante ese tiempo restauró la disciplina partidaria y tranquilizó a los inversores. Su gestión eficiente fue recompensada en octubre de 2007, cuando durante el XVII Congreso Nacional del PCCh fue nombrado miembro del Comité Permanente del Buró Político, el selecto grupo de nueve líderes que toman las decisiones estratégicas. Inicialmente ocupó el sexto puesto en la jerarquía, pero pronto fue perfilado como sucesor de Hu Jintao.

En marzo de 2008, la Asamblea Nacional Popular lo eligió vicepresidente de la República. A diferencia de anteriores vicepresidentes, se le encomendó un portafolio inusualmente amplio: supervisar los preparativos de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, las relaciones con Taiwán y Hong Kong, y la organización del Partido. En 2010 asumió también la vicepresidencia de la Comisión Militar Central, con lo que aseguró su control sobre las fuerzas armadas. Esta transición gradual culminó con su elección como secretario general del Partido el 15 de noviembre de 2012 y como presidente del país el 14 de marzo de 2013.

4. Liderazgo nacional[editar]

4.1 Primer mandato (2013-2018)[editar]

El primer periodo de Xi Jinping estuvo dominado por tres ejes: la lucha anticorrupción, la reforma económica y una política exterior más activa. En noviembre de 2013, el tercer pleno del XVIII Comité Central adoptó una decisión histórica sobre “la profundización integral de las reformas”, que abarcaba desde la liberalización de la tasa de interés hasta la creación de la zona de libre comercio de Shanghái.[7] Se creó un Grupo Dirigente Central para la Reforma Integral, encabezado por el propio Xi, lo que centralizó aún más las decisiones.

La campaña anticorrupción, lanzada también en 2013, fue la más amplia en la historia de la China comunista. Bajo el lema “cazar tigres y moscas”, se investigó a altos funcionarios, incluyendo a Zhou Yongkang (ex miembro del Comité Permanente y jefe de la policía), Ling Jihua (director de la Oficina General del PCCh), y a decenas de generales. Los procesos judiciales se convirtieron en espectáculo mediático controlado, con confesiones televisadas. Según datos oficiales, entre 2013 y 2022 se sancionó a más de 4 millones de afiliados al Partido.[8]

En el plano exterior, en 2013 Xi presentó en Kazajistán e Indonesia la iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), un colosal proyecto de infraestructura que busca recrear las antiguas rutas comerciales de la seda. Ese mismo año, propuso el “Sueño Chino” (中国梦), una visión de revitalización nacional que se convirtió en el eslogan de su gobierno.

4.2 Segundo mandato (2018-2023)[editar]

En marzo de 2018, Xi Jinping fue reelegido por la Asamblea Nacional para un segundo mandato de cinco años. Simultáneamente, la constitución fue enmendada para eliminar la cláusula que limitaba a dos periodos la presidencia. La votación oficial arrojó 2.958 votos a favor, 2 en contra y 3 abstenciones[sin verificar], aunque existen reportes de una oposición mayor silenciada.[9] Este cambio, unido a la creciente concentración de poder en sus manos, generó alarma dentro y fuera de China.

En este periodo Xi profundizó la llamada “modernización del sistema de gobernanza” y consolidó su figura como “núcleo” del Partido. Se lanzó la reforma de las fuerzas armadas más significativa desde 1949, con cambios en la estructura de mando, y se fortaleció el control ideológico en medios, universidades e internet. La guerra comercial con Estados Unidos (2018-2020), desencadenada por aranceles estadounidenses a productos chinos, se gestionó desde una posición de firmeza, aunque con impactos económicos mutuos.

Internamente, el gobierno declaró haber erradicado la extrema pobreza en 2020, sacando a más de 98 millones de personas de esa condición desde 2013. La pandemia de COVID-19 colocó a Xi frente a su mayor prueba: impuso estrictos confinamientos y la política de “COVID cero”, que mantuvo las fronteras cerradas y las ciudades paralizadas durante meses. Esta política, efectiva en contener la propagación durante un tiempo, empezó a generar protestas sociales hacia finales de 2022, y fue abruptamente abandonada en diciembre de ese año.

4.3 Tercer mandato y consolidación del poder (2023-presente)[editar]

En octubre de 2022, el XX Congreso del PCCh reeligió a Xi Jinping como secretario general por un tercer mandato, hecho sin precedentes desde Mao Zedong. La composición del Comité Permanente del Buró Político fue renovada casi en su totalidad con figuras leales, y la presencia de veteranos reformistas se redujo drásticamente. En marzo de 2023, la Asamblea Nacional lo confirmó como presidente con 2.952 votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones[sin verificar], una unanimidad que refuerza la narrativa oficial de apoyo absoluto.

Este tercer mandato se caracteriza por un discurso de “seguridad nacional” ampliado, que abarca desde lo militar hasta lo económico y lo alimentario. La ley de inteligencia y los mecanismos de vigilancia se han fortalecido, y la represión en Hong Kong y Xinjiang continúa. En el ámbito exterior, China ha profundizado su acercamiento a Rusia, ha mediado en conflictos (como el acercamiento entre Irán y Arabia Saudita en 2023) y ha intensificado la competencia tecnológica con Occidente, especialmente en semiconductores e inteligencia artificial.

5. Políticas y gobierno[editar]

5.1 Campaña anticorrupción y disciplina partidaria[editar]

La lucha contra la corrupción es, sin duda, el sello distintivo del gobierno de Xi. La Comisión Central de Control Disciplinario (CCCD) se convirtió en el principal instrumento de este esfuerzo. Su jefe, Wang Qishan (hasta 2017), fue un colaborador cercano de Xi. La campaña no solo persiguió delitos económicos, sino cualquier infracción a la disciplina partidaria, incluyendo “herejías ideológicas” o falta de lealtad. Se estima que más de 150 altos funcionarios de nivel provincial o superior fueron investigados.[10]

Además de los procesos penales, el Partido creó un sistema de “inspecciones itinerantes” (巡视) que rotaban por ministerios, universidades y empresas estatales, detectando irregularidades. Los críticos señalan que la campaña también sirvió para eliminar adversarios políticos y consolidar el poder de Xi, pues muchos de los caídos eran cercanos a figuras de la generación anterior.

5.2 Política económica y tecnológica[editar]

Bajo el liderazgo de Xi, la política económica china transitó de un modelo de crecimiento basado en exportaciones y alta inversión a uno enfocado en la “nueva normalidad”, la calidad y la innovación. Iniciativas como “Made in China 2025” pretendían elevar la industria nacional en sectores estratégicos (robótica, aeroespacial, biotecnología). La economía digital floreció, con gigantes como Alibaba y Tencent, aunque a partir de 2020 el gobierno impuso fuertes restricciones y multas a estas plataformas en nombre de la “seguridad de datos” y la competencia justa. El “common prosperity” (共同富裕) se convirtió en un eslogan central con medidas redistributivas, presiones filantrópicas y control de salarios excesivos en algunos sectores.

El crecimiento del PIB se ha ralentizado, pasando de tasas superiores al 7% anual en los primeros años a alrededor del 5% en 2023-2024, en medio de crisis demográfica, desaceleración inmobiliaria y tensiones comerciales. Aun así, China sigue siendo la segunda economía mundial y el principal socio comercial de más de 120 países.

5.3 Política exterior activa y relaciones con América Latina[editar]

Xi Jinping ha transformado la diplomacia china, abandonando el perfil bajo de décadas anteriores. La Franja y la Ruta (BRI) se ha expandido a más de 140 países, con inversiones en puertos, ferrocarriles y energía. Aunque Beijing la presenta como cooperación de beneficio mutuo, algunos receptores han experimentado problemas de deuda, como Sri Lanka y Pakistán.

América Latina es una región clave para la BRI. Xi ha realizado varias giras: en 2014 visitó Argentina, Brasil, Venezuela y Cuba; en 2016, Ecuador, Perú y Chile; en 2022, asistió a la cumbre del G20 en Bali y sostuvo encuentros bilaterales. En su discurso en Brasilia (2014), propuso la fórmula “1+3+6” para la cooperación: un plan de cooperación integral, tres motores (comercio, inversión, finanzas) y seis sectores prioritarios (energía, infraestructura, agricultura, manufactura, innovación, tecnologías de la información). China se ha convertido en el principal socio comercial de países como Argentina, Brasil y Chile, y ha financiado grandes proyectos hidroeléctricos y de transporte.[11]

En foros multilaterales, Xi ha propuesto la Iniciativa para el Desarrollo Global y ha defendido el principio de “no injerencia”, atractivo para regímenes cuestionados por su historial de derechos humanos. Al mismo tiempo, ha reforzado la asociación estratégica integral con Rusia y ha criticado el “unilateralismo occidental”.

6. Ideología y estilo de liderazgo[editar]

El pensamiento de Xi Jinping se ha sistematizado en un corpus oficial que incluye:

  • El “Sueño Chino”: revitalización nacional, felicidad del pueblo y posición central en el mundo.
  • Los “catorce principios básicos” del socialismo con características chinas para una nueva era.
  • La “comunidad humana de destino común”.
  • La “doble circulación”: modelo económico que combina mercado interno y externo.

Este pensamiento se equipara en los documentos del Partido al marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao, la teoría de Deng y la concepción de la triple representatividad de Jiang Zemin. Su culto a la personalidad, fomentado por la maquinaria propagandística, recuerda en algunos aspectos al de Mao: su imagen está en todas las oficinas de gobierno, billetes y monedas conmemorativas, e incluso se ha compuesto una canción popular titulada “Xi Dada ama al pueblo” (习大大爱人民).

En su estilo de liderazgo, Xi es considerado autoritario, centralizador y directo. A diferencia de Hu Jintao, que delegaba, Xi preside múltiples comisiones clave: la de Asuntos Financieros, la de Reforma y Apertura, la de Ciberseguridad, etc. Esta centralización le permite implementar su agenda sin obstáculos, pero también le hace responsable último de cualquier fracaso.

Internacionalmente, su imagen es ambivalente: admirado por líderes populistas y nacionalistas, y criticado por liberales y defensores de derechos humanos.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Xi Jinping es una figura mediática en el mundo hispano. Los medios estatales chinos en español —CGTN Español, Xinhua Español, China Hoy y Radio Internacional de China— emiten constantemente discursos, artículos y entrevistas que perfilan su figura. Su libro colectivo La gobernación y administración de China (习近平谈治国理政), publicado en cuatro volúmenes, ha sido traducido al español y distribuido en universidades, bibliotecas y ferias del libro en toda América Latina. La edición en español ha sido presentada en eventos en México, Argentina, Perú y España, a menudo con asistencia de altos funcionarios chinos.[12]

En Latinoamérica, los Institutos Confucio (más de 40 en la región) funcionan como centros de promoción del idioma y la cultura, pero también de la imagen de Xi. En redes sociales como X (Twitter), la cuenta @ChinaEmbLatino (Embajada de China en América Latina y el Caribe) y las cuentas de embajadas locales comparten constantemente fotos y citas del presidente.

En el espectro político hispanohablante, Xi es defendido por líderes como Nicolás Maduro, Daniel Ortega o Miguel Díaz-Canel, mientras que es fuertemente criticado por sectores de la oposición venezolana, la diáspora cubana y organizaciones de derechos humanos españolas y latinoamericanas.

8. Reconocimientos y palmarés[editar]

Si bien un líder como Xi no acumula trofeos deportivos, sí ha recibido múltiples distinciones y títulos:

  • Distinciones académicas de universidades de países socios, entre las que se menciona un doctorado honoris causa de la Universidad de Pretoria en 2015.
  • Incluido repetidamente en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo de la revista Time (2013, 2014, 2015, 2017, 2019, 2021, etc.).
  • Reconocido por Forbes como la persona más poderosa del mundo en varios años (2015, 2016, 2018...).
  • En 2018, la Asamblea Nacional de Cuba le concedió la Medalla de la Amistad, y en 2021 recibió la condecoración Orden del Libertador de Venezuela, aunque este tipo de honores suelen ser recíprocos entre gobiernos afines.
  • El PCCh otorga a sus líderes la “Medalla del 1 de Julio” u otras distinciones internas; Xi ha sido galardonado con el título de “Núcleo del Comité Central”, que tiene un valor simbólico superior.

9. Vida personal y familiar[editar]

Xi Jinping está casado desde 1987 con la reconocida soprano militar Peng Liyuan (1962-), quien goza de un estatus de primera dama distinto al de sus predecesoras. Peng era una figura popular antes del matrimonio y continúa apareciendo en eventos culturales, aunque ha reducido su perfil público durante el mandato de su esposo. La propaganda estatal la presenta como una mujer culta, elegante y patriota. En apariciones internacionales, ha acompañado a Xi luciendo un estilo que combina la moda china con prendas occidentales.

La hija de la pareja, Xi Mingze (1992[sin verificar]), ha sido mantenida deliberadamente fuera del foco público. Se sabe que estudió en la Universidad de Harvard bajo el seudónimo “Cindy Xi” y que vivió en Estados Unidos durante un tiempo. No ocupa cargos públicos ni tiene presencia mediática.

Xi Jinping es aficionado a la lectura, la ópera tradicional china y el fútbol. Es conocido por fumar, aunque las imágenes oficiales lo muestran cada vez menos con cigarrillos. Su estado de salud no es tema público, pero el partido controla estrictamente la información al respecto.

10. Críticas y controversias[editar]

El gobierno de Xi Jinping ha sido objeto de numerosas críticas internacionales y domésticas:

  • Derechos humanos y represión: la situación de los uigures en Xinjiang ha sido calificada por gobiernos occidentales y ONG como “genocidio cultural” y “crímenes contra la humanidad”. China sostiene que se trata de centros de capacitación para combatir el terrorismo.
  • Hong Kong: la imposición de la Ley de Seguridad Nacional en 2020 puso fin a la “ley básica” que garantizaba un alto grado de autonomía y derechos democráticos, provocando protestas masivas y la detención de activistas.
  • Tíbet: la aculturación forzosa y el control de monasterios budistas es denunciado por el exilio tibetano.
  • Centralización del poder: la eliminación de límites de mandato y el culto a la personalidad recuerdan a los periodos más oscuros del maoísmo y son vistos como un retroceso en la gobernanza institucional.
  • Control digital y censura: el “Gran Cortafuegos”, el sistema de crédito social y la vigilancia masiva restringen gravemente la libertad de expresión.
  • Prácticas comerciales: algunos países acusan a China de robo de propiedad intelectual, subsidios estatales injustos y una política de “deuda trampa” con la BRI.[13]

Desde Beijing, todas estas críticas son rechazadas como injerencias en asuntos internos y se atribuyen a una campaña de difamación orquestada por “fuerzas hostiles occidentales”.

11. Legado y evaluación histórica[editar]

Xi Jinping ocupa ya un lugar central en la historia de China. Para sus seguidores, es el líder que devolvió el orgullo nacional, erradicó la extrema pobreza, modernizó el ejército y posicionó a China como una superpotencia. Su pensamiento pasará a las generaciones futuras como un eslabón fundamental del socialismo adaptado al siglo XXI.

Para los críticos, su legado está marcado por el autoritarismo, el deterioro de las libertades y una peligrosa concentración de poder que compromete el futuro político del país. La historia no ha escrito aún la última página, y mucho dependerá de cómo gestione la inevitable transición de liderazgo y los desafíos económicos y medioambientales que enfrenta China.

En cualquier caso, su figura define una era: la “era Xi”, una etapa de la que el propio Partido Comunista afirma que “China ha entrado en una nueva época” bajo su guía.


  1. Aunque la fecha es ampliamente aceptada, algunas biografías no oficiales citan exclusivamente el año 1953. La fecha oficial es 15 de junio de 1953. ↩︎

  2. Xi Zhongxun llegó a ser primer secretario del Comité del Partido en Guangdong, donde impulsó políticas de reforma económica y apertura, lo que más tarde sería visto como un antecedente del modelo de Deng Xiaoping. ↩︎

  3. La estancia en Liangjiahe ha sido objeto de documentales y reportajes de medios estatales. Xi ha relatado que durante esos años intentó afiliarse al Partido diez veces y fue rechazado nueve, debido a la sombra de su padre, hasta que finalmente lo admitieron en enero de 1974. ↩︎

  4. La estancia en Harvard ha sido mencionada en biografías oficiales chinas como parte de un programa de intercambio de corta duración, no un máster. ↩︎

  5. Durante su etapa en Ningde, publicó una serie de ensayos titulados “Del alivio de la pobreza” (摆脱贫困), en los que expone su visión sobre el desarrollo rural basado en las condiciones locales y la iniciativa de los cuadros. ↩︎

  6. El libro “Observaciones de Zhijiang” fue reeditado después de que Xi llegara al poder nacional y se utiliza como material de estudio en las escuelas del Partido. ↩︎

  7. La decisión incluyó 60 puntos de acción y fue comparada con las reformas de 1978. Se buscaba dar “un papel decisivo al mercado en la asignación de recursos”, aunque manteniendo la preeminencia del Partido. ↩︎

  8. El dato exacto de sancionados es difícil de verificar de forma independiente. La Comisión Central de Control Disciplinario informó en 2022 que, en la última década, se habían tramitado más de 5 millones de casos. ↩︎

  9. Algunos académicos y disidentes denunciaron que la votación fue un mero trámite y que no hubo debate real. El periódico oficial Global Times defendió la enmienda como necesaria para la estabilidad. ↩︎

  10. La cifra exacta de “tigres” es variable. Según el South China Morning Post, hasta 2023 habían caído más de 300 funcionarios de alto rango. ↩︎

  11. El Banco de Desarrollo de China y el Eximbank chino han concedido préstamos multimillonarios a varios gobiernos latinoamericanos, sustituyendo en parte a los organismos financieros tradicionales. Las condiciones exactas de estos préstamos suelen ser opacas, lo que genera críticas de “diplomacia de la deuda”. ↩︎

  12. La presentación del primer volumen en español tuvo lugar en la Feria del Libro de Guadalajara en 2016. La editorial encargada es, generalmente, el Grupo Editorial de la Lengua China o Ediciones en Lenguas Extranjeras. ↩︎

  13. En 2021, el gobierno de Xi creó la Agencia Nacional de Cooperación Internacional para el Desarrollo, buscando profesionalizar la ayuda al exterior y desmarcarse de la imagen de diplomacia coercitiva. ↩︎