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Mao Zedong

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Mao Zedong · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEstados Unidos · Colombia · Ecuador · Bolivia · Brasil · España · México
HistoriaGuerra Fría · Guerra de Corea · Fidel Castro
Mao Zedong
毛泽东
Mao en 1959
Nacimiento26 de diciembre de 1893
Shaoshan, Xiangtan, Hunan, Imperio Qing
Fallecimiento9 de septiembre de 1976 (82 años)
Pekín, China
Causa de muerteEsclerosis lateral amiotrófica (según algunas fuentes; la causa inmediata es discutida)
NacionalidadChina
PartidoPartido Comunista de China
CónyugesYang Kaihui (1920–1930)†
He Zizhen (1928–1937)
Jiang Qing (1938–1976)
HijosMao Anying, Mao Anqing, Mao Anlong, Li Min, Li Na
OcupaciónPolítico, revolucionario, teórico, poeta
CargosPresidente del Comité Central del Partido Comunista de China (1945–1976)
Presidente de la República Popular China (1954–1959)

1. Resumen[editar]

Mao Zedong (26 de diciembre de 1893 – 9 de septiembre de 1976) fue un revolucionario, estadista y teórico político chino, reconocido como el principal fundador de la República Popular China y líder indiscutido del Partido Comunista de China desde 1945 hasta su muerte. Su pensamiento, sintetizado en el llamado «pensamiento Mao Zedong», marcó la vía china hacia el socialismo e influyó profundamente en movimientos revolucionarios del mundo hispanohablante, desde Sendero Luminoso en el Perú hasta diversas corrientes de izquierda latinoamericana durante la segunda mitad del siglo XX. Al mismo tiempo, su legado es objeto de intenso debate: mientras los sectores afines celebran la unificación y modernización del país tras un siglo de humillación colonial, sus detractores subrayan las hambrunas y la represión política asociadas a campañas como el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural.

Nacido en el seno de una familia campesina acomodada de la provincia de Hunan, Mao se acercó al marxismo durante los años formativos de la Primera República. Participó en la fundación del Partido Comunista en 1921 y pronto comprendió que el motor de la revolución china debía ser el campesinado, una tesis que rompía con la ortodoxia soviética centrada en el proletariado urbano. Tras sobrevivir a la Larga Marcha (1934–1935), consolidó el liderazgo indiscutible del partido y guió la resistencia contra la invasión japonesa (1937–1945), así como la definitiva guerra civil contra el Kuomintang (1945–1949). El 1 de octubre de 1949 proclamó en la plaza de Tiananmén el nacimiento de la República Popular China.

Desde el poder, Mao promovió transformaciones radicales que incluyeron la reforma agraria, la industrialización forzada del Gran Salto Adelante (1958–1962) —con consecuencias catastróficas en forma de una hambruna que los historiadores estiman entre 15 y 55 millones de víctimas—[1] y, más tarde, la Revolución Cultural (1966–1976), un movimiento político y social que destruyó buena parte de las instituciones que él mismo había creado y desató una persecución masiva contra intelectuales, cuadros del partido y todo aquello que la propaganda oficial etiquetaba como «las cuatro viejas costumbres».[2]

Paralelamente impulsó la campaña de las Cien Flores (1956–1957), la ruptura sino-soviética a partir de 1960, el acercamiento diplomático con Estados Unidos en 1972 y la entrada de China en el Consejo de Seguridad de la ONU (1971). Falleció en septiembre de 1976, pocas semanas después del devastador terremoto de Tangshan, dejando un país todavía convulso. Su sucesor Hua Guofeng conservó brevemente la línea maoísta, pero a partir de 1978 Deng Xiaoping impulsó las reformas de mercado que, sin romper explícitamente con el pensamiento Mao, lo reinterpretaron en clave de desarrollo económico.

2. Primeros años y formación[editar]

Mao Tsé-tung —transcripción Wade-Giles que dio paso a la forma pinyin Mao Zedong— nació el 26 de diciembre de 1893 en la aldea de Shaoshan, en el distrito de Xiangtan, provincia de Hunan. Shaoshanchong[sin verificar] era una comunidad rural cuya economía giraba en torno al cultivo del arroz. Su padre, Mao Yichang, había sido un campesino que prosperó mediante el comercio de cereales y prestamismo; su madre, Wen Qimei, era una devota budista que influyó en la sensibilidad del joven Mao.

A los ocho años ingresó en la escuela local, donde recibió una educación confuciana clásica basada en los Cuatro Libros y los Cinco Clásicos. Sin embargo, el adolescente prefería las novelas históricas de bandidos y héroes como A la orilla del agua (Shuihu zhuan) o Romance de los Tres Reinos.[3] Esta mezcla de cultura letrada confuciana y rebeldía juvenil ante la autoridad paterna marcaría su posterior estilo político.

A los 13 años abandonó los estudios formales para trabajar en la granja familiar, aunque nunca renunció a la autoformación. En 1910 ingresó en la Escuela Superior de Dongshan, su primer contacto con una educación moderna que incluía nociones de historia universal y ciencias. Fue allí donde leyó un panfleto sobre la Revolución de 1911 que influyó en su vocación nacionalista.

Entre 1913 y 1918 cursó estudios en la Escuela Normal de Hunan, en Changsha, donde entró en contacto con círculos intelectuales reformistas. Colaboró con la revista Nueva Juventud (Xin qingnian), núcleo de difusión del Movimiento de la Nueva Cultura y del posterior pensamiento comunista. En 1918 se trasladó a Pekín para trabajar como auxiliar de biblioteca en la Universidad de Pekín, donde —aunque tratado con desdén por la élite académica— asistió a conferencias de Chen Duxiu y Li Dazao, introductores del marxismo en China.

El impacto del Movimiento del Cuatro de Mayo de 1919, desencadenado por la cesión de territorios chinos a Japón en el Tratado de Versalles, inclinó definitivamente a Mao hacia el activismo político. Comenzó a organizar círculos de estudio marxista en Hunan y a publicar artículos en periódicos locales. En julio de 1921 participó en Shanghái en la primera sesión del Congreso Nacional del Partido Comunista de China, un pequeño cónclave al que asistieron apenas doce delegados y que significó el acta de nacimiento de la organización.

3. Trayectoria revolucionaria[editar]

3.1. Militancia temprana y los sóviets de Hunan[editar]

Tras la fundación del PCCh, Mao regresó a Hunan como secretario provincial y empezó a organizar sindicatos obreros y asociaciones campesinas. Su convicción de que el campesinado —y no solo el proletariado industrial— era la fuerza revolucionaria principal empezó a distanciarle de la dirección ortodoxa del partido, alineada con la Tercera Internacional y las directrices de Moscú.

En 1923 el PCCh, a instancias de la Internacional Comunista, formó un frente unido con el Kuomintang (KMT) de Sun Yat-sen. Mao llegó a ser miembro del comité ejecutivo del KMT y aprovechó esa posición para impulsar la movilización campesina en su provincia natal. El «Informe sobre la investigación del movimiento campesino de Hunan» (1927), un texto seminal en su evolución teórica, retrataba al campesinado como una «olas impetuosas» capaces de barrer a los terratenientes y a la burguesía compradora.

Ese mismo año, la masacre de comunistas perpetrada por Chiang Kai-shek en Shanghái rompió la alianza y precipitó la vía insurreccional. Mao lideró la «Cosecha de Otoño» en Hunan, un levantamiento armado que fracasó militarmente pero que le permitió replegarse hacia las montañas de Jinggang (Jinggangshan) y establecer, en 1928, el primer sóviet rural duradero junto a las fuerzas de Zhu De. La guerrilla campesina y la reforma agraria local se convirtieron en los pilares de la naciente estrategia maoísta.

3.2. La Larga Marcha y la consagración del liderazgo[editar]

Hasta 1934 los sóviets rurales de Jiangxi —con capital en Ruijin— resistieron las sucesivas «campañas de cerco y aniquilación» del KMT. Sin embargo, la quinta campaña, asesorada por consejeros alemanes del comintern, puso en jaque a la base comunista. En octubre de 1934 unos cerca de ochenta y cinco mil soldados (más quince mil cuadros del partido) emprendieron la retirada que se conocería como la Gran Marcha (o Larga Marcha).

El periplo de más de 9.000 kilómetros a través de once provincias —desde el sur de China hasta el reducto de Yan’an, en el norte— diezmó a la columna; se estima que menos de 8.000 personas alcanzaron el destino. Durante la etapa inicial, y sobre todo en la Conferencia de Zunyi (enero de 1935), Mao cuestionó abiertamente la estrategia militar de Otto Braun y de los cuadros prosoviéticos, y obtuvo el apoyo mayoritario del politburó. A partir de Zunyi, Mao se consolidó como el líder de facto del PCCh, aunque el cargo formal de presidente del Comité Central lo obtendría en el VII Congreso, en 1945.

Tras establecerse en Yan’an (Shaanxi) en 1936, Mao organizó una base revolucionaria que funcionó como Estado dentro del Estado: aplicó reformas agrarias, impulsó la alfabetización y construyó un ejército regular —el Ejército Rojo, luego Ejército Popular de Liberación— que se nutrió de amplios sectores campesinos. En la famosa entrevista con el periodista estadounidense Edgar Snow, publicada en el libro Estrella Roja sobre China (1937), el líder comunista empezó a proyectarse internacionalmente.

3.3. La guerra de resistencia contra Japón y la guerra civil[editar]

La invasión japonesa de 1937 forzó una nueva alianza temporal entre el PCCh y el KMT. Durante la Segunda Guerra sino-japonesa (1937–1945), las guerrillas comunistas desarrollaron una eficaz guerra de desgaste en la retaguardia enemiga; al final del conflicto, el PCCh controlaba vastas zonas rurales del norte y había multiplicado su base humana y territorial.

La derrota de Japón en agosto de 1945 abrió la guerra civil entre comunistas y nacionalistas. Mao, desde Yan’an y más tarde desde Xibaipo, coordinó una estrategia de «asedio de las ciudades desde el campo» que combinaba maniobras militares convencionales con la movilización política de masas. Entre 1947 y 1949 el EPL derrotó de forma sucesiva a las fuerzas del KMT, que terminarían replegándose a la isla de Taiwán.

El 1 de octubre de 1949 Mao proclamó desde la Puerta de Tiananmén la fundación de la República Popular China. El nuevo gobierno, con Mao como presidente del Comité Central y del nuevo Estado (formalmente, presidente del Gobierno Popular Central hasta 1954 y luego presidente de la República), inició una profunda transformación socialista.

3.4.1. Afianzamiento del nuevo régimen

Los primeros años estuvieron dedicados a consolidar el poder a través de la Ley de Reforma Agraria (1950), que eliminó el latifundismo tradicional y redistribuyó tierras entre los campesinos pobres y medios. El proceso implicó una violencia sistémica contra terratenientes y «contrarrevolucionarios» que dejó cientos de miles de ejecuciones sumarias, aunque las cifras exactas siguen siendo objeto de controversia historiográfica.[4]

Paralelamente se nacionalizaron las industrias estratégicas y se establecieron alianzas diplomáticas con la Unión Soviética, cuyo tratado de amistad y asistencia técnica de 1950 proporcionó créditos, tecnología y asesores para el Primer Plan Quinquenal (1953–1957), inspirado en el modelo soviético de planificación central.

3.4.2. Guerra de Corea

En octubre de 1950 —con la aprobación de Mao, tropas del Ejército Popular de Liberación entraron en la guerra de Corea bajo el nombre de «Ejército de Voluntarios del Pueblo Chino». La intervención incrementó el prestigio del régimen ante buena parte de la ciudadanía china —vendida como una victoria contra la agresión imperialista—, aunque a costa de cientos de miles de bajas y del congelamiento indefinido del conflicto en torno al paralelo 38.

3.4.3. La campaña de las Cien Flores y la represión antiderechista

En mayo de 1956, en el contexto del XX Congreso del PCUS y la crítica a Stalin, Mao lanzó la campaña de las «Cien Flores» con la consigna «Que se abran cien flores, que compitan cien escuelas». Inicialmente concebida para incentivar la crítica constructiva y la participación de intelectuales no comunistas, el flujo de críticas abiertas al partido y al propio liderazgo de Mao fue percibido como una amenaza directa. En el verano de 1957 la campaña dio un giro abrupto y los más de medio millón de críticos que se habían pronunciado fueron etiquetados como «derechistas», sufriendo encarcelamiento, deportación y estigma durante décadas.

3.5. El Gran Salto Adelante (1958–1962)[editar]

En el Segundo Plan Quinquenal (1958–1962) Mao impulsó el Gran Salto Adelante, un programa de industrialización forzada simultánea en el campo y la ciudad que pretendía superar a las potencias occidentales en una sola generación. La unidad básica de organización pasaron a ser las comunas populares, gigantescas estructuras colectivas que abarcaban desde la producción agrícola hasta la fundición de acero en pequeños altos hornos rurales.

El experimento resultó catastrófico. La combinación de metas imposibles, estadísticas falseadas por los cuadros locales —temerosos de ser castigados— y la desorganización productiva generó una hambruna que, según las estimaciones más citadas, causó entre 15 y 30 millones de muertes por inanición, aunque otras investigaciones elevan la cifra hasta 45 o 55 millones.[1:1] Durante las sesiones del pleno del Comité Central de 1959 (la Conferencia de Lushan), el ministro de Defensa y héroe de la guerra, Peng Dehuai, presentó un informe crítico que le valió ser destituido y purgado, en lo que se interpretó como una señal de que cualquier disidencia frente a la línea de Mao sería aniquilada.

Aunque en 1960 el propio Mao cedió parcialmente la gestión del día a día a cuadros más pragmáticos como Zhou Enlai y Deng Xiaoping —quienes implementaron medidas correctoras—, el Gran Salto permaneció en la propaganda oficial como un avance histórico, y sus errores solo fueron reconocidos públicamente después de la muerte del líder.

3.6. La Revolución Cultural (1966–1976)[editar]

3.6.1. Orígenes y movilización

Al iniciar la década de los sesenta, Mao percibía que la Revolución china estaba siendo «revisionista» y que la restauración del capitalismo era un peligro inminente dentro del propio Partido. Para combatirlo lanzó en 1966 la Gran Revolución Cultural Proletaria. El documento fundacional —la «Circular del 16 de mayo»[sin verificar]— denunciaba una «banda negra» de infiltrados académicos y culturales.

Con el apoyo de su esposa Jiang Qing y de figuras emergentes como Lin Biao, quien entonces era ministro de Defensa, Mao movilizó a millones de jóvenes a través de las Guardias Rojas, que protagonizaron una oleada de destrucción de templos, objetos antiguos y todo lo asociado con las «cuatro viejas costumbres»: viejas ideas, vieja cultura, viejas costumbres y viejos hábitos.

3.6.2. Caos institucional y luchas de poder

Entre 1967 y 1969 la Revolución Cultural degeneró en un caos generalizado y en luchas de poder entre facciones radicales, moderadas y militares. Muchas instituciones estatales quedaron paralizadas; los sistemas judicial y educativo colapsaron virtualmente. Cientos de miles de cuadros del Partido, intelectuales y profesionales fueron enviados a campos de reeducación (xiaxiang) y a las llamadas Escuelas de Cuadros del 7 de Mayo.

En 1969 Lin Biao fue designado sucesor oficial de Mao en el IX Congreso del PCCh, pero su estrella declinó rápidamente. En 1971, según la versión oficial, murió en un accidente de avión en Mongolia cuando trataba de huir hacia la Unión Soviética tras un supuesto intento de golpe de Estado. La caída de Lin Biao —cuyas circunstancias siguen opacas— liquidó la facción militar más radical y abrió un efímero espacio para figuras más pragmáticas como Zhou Enlai, que asumió la reconstrucción parcial del aparato estatal y comenzó el restablecimiento de contactos diplomáticos con Occidente.

3.6.3. Etapa final y muerte

Los últimos años de Mao estuvieron marcados por una salud declinante y por las purgas sucesivas de la «Banda de los Cuatro», el grupo encabezado por su esposa Jiang Qing que dominó la política cultural y buena parte del aparato de propaganda hasta 1976. El acercamiento con Estados Unidos, sellado con la visita del presidente Richard Nixon a Pekín en febrero de 1972, reconfiguró la geopolítica de la Guerra Fría pero apenas alivió las tensiones internas.

Mao falleció el 9 de septiembre de 1976 a los 82 años,[5] poco después de que el terremoto de Tangshan (28 de julio de 1976) dejara cerca de 242.000 muertos y sembrara un clima de descontento latente. Su muerte desató una breve lucha sucesoria que culminó con el arresto de la Banda de los Cuatro en octubre de 1976. El nuevo hombre fuerte, Hua Guofeng, mantuvo formalmente el culto a la personalidad pero en 1978 Deng Xiaoping emergió como timonel y dio un giro radical hacia la reforma económica.

4. Pensamiento y doctrina[editar]

El «pensamiento Mao Zedong» —tal como fue codificado en los estatutos del Partido durante el VII Congreso de 1945 y ratificado por constituciones posteriores— constituye la adaptación del marxismo-leninismo a las condiciones específicas de una China rural y semicolonial. Sus líneas maestras son:

  • Nueva democracia (1940): formulación que postulaba una etapa intermedia bajo la alianza de cuatro clases (obreros, campesinos, pequeña burguesía y burguesía nacional), antes del tránsito directo al socialismo. Esta tesis guio la política de frente único durante la guerra y los primeros años de la República Popular.
  • Sobre la práctica y Sobre la contradicción (1937): ensayos filosóficos que popularizaban el materialismo dialéctico entre los cuadros del Partido, insistiendo en la primacía de la práctica como criterio de verdad y en la universalidad de la contradicción como motor del cambio social.
  • Guerra popular prolongada: doctrina militar que concibe la lucha revolucionaria en tres fases (defensa estratégica, equilibrio estratégico y ofensiva estratégica), con énfasis en el cerco de las ciudades desde el campo. Este principio inspiró a numerosas guerrillas del Tercer Mundo.
  • Continuación de la revolución bajo la dictadura del proletariado: idea que sirvió de sustrato a la Revolución Cultural; defendía que la lucha de clases persistía bajo el socialismo y que el Partido mismo podía generar una nueva burguesía burocrática que debía ser combatida mediante movilizaciones de masas periódicas.

Un elemento clave del pensamiento Mao es el concepto de «línea de masas» (qunzhong lujian), que exige a los dirigentes «recoger las ideas dispersas de las masas, sistematizarlas y devolverlas a las masas para que las hagan suyas». En la práctica, la línea de masas funcionó tanto como una herramienta de empoderamiento popular como un dispositivo retórico que justificaba las decisiones de la cúpula.

Por último, el legado teórico de Mao se difundió masivamente a través del Libro Rojo (Citas del Presidente Mao Zedong), compilado por Lin Biao como herramienta pedagógica para el Ejército y las masas. Se estima que la circulación mundial superó los 1.000 millones de copias, lo que lo convierte en uno de los libros más impresos de la historia.

5. Vida personal y perfil humano[editar]

Mao cultivó a lo largo de su vida una doble faceta: la del estratega implacable y la del poeta caligráfico de sensibilidad confuciana. Sus poemas, redactados en los estilos clásicos ci y shi, describen paisajes, batallas y reflexiones políticas. Piezas como «Changsha» (1925), «Nieve» (1936) o «La natación» (1956) se incluyeron tempranamente en el canon escolar chino y han sido traducidas al español en varias ediciones.

Su vida marital fue compleja y refleja las convulsiones políticas del país. Con Yang Kaihui tuvo tres hijos —Mao Anying, Mao Anqing y Mao Anlong— antes de que ella fuese ejecutada por el gobernador local del KMT en 1930. Mao Anying moriría en 1950 durante un bombardeo aéreo en la Guerra de Corea, pérdida que afectó profundamente al dirigente. Con He Zizhen, una veterana de la Larga Marcha, tuvo varios hijos cuyo destino estuvo marcado por el abandono forzoso durante la guerra.[6] Finalmente, su matrimonio con la actriz y política Jiang Qing duró hasta su muerte y ambos protagonizaron el tándem más visible de la Revolución Cultural.

En cuanto a su salud, los relatos de médicos rusos y del propio equipo sanitario coinciden en que Mao mantenía hábitos particulares: prefería acostarse de madrugada, fumaba cincuenta o más cigarrillos diarios, apenas se cepillaba los dientes y se enjuagaba con té verde.[7]

6. Legado y controversias[editar]

6.1. Balance histórico[editar]

El balance sobre Mao es, simultáneamente, el balance sobre el siglo XX chino. Sus defensores subrayan los siguientes logros:

  • La reunificación efectiva del país tras décadas de fragmentación señorial de la guerra (warlords).
  • La eliminación de las concesiones coloniales y la independencia real de la injerencia extranjera directa.
  • La abolición del sistema de castas feudales, el machismo arraigado y prácticas como el vendado de pies.
  • La alfabetización masiva, la extensión de la sanidad preventiva y la elevación de la esperanza de vida de unos 35 a más de 65 años entre 1949 y 1976.
  • La construcción de una base industrial pesada que, pese a sus disfunciones, sirvió de cimiento a los despegues posteriores.

Por contra, los críticos enumeran:

  • El coste humano de las hambrunas (estimaciones de 15 a 55 millones de víctimas vinculadas al Gran Salto).
  • La «matanza de terratenientes» durante la reforma agraria y la represión de la campaña antiderechista.
  • La quema de patrimonio cultural y la destrucción de templos, mezquitas y archivos durante la Revolución Cultural.
  • La criminalización de la homosexualidad y la persecución de minorías religiosas durante su mandato.

El Partido Comunista de China ha mantenido una línea oficial ambivalente. La fórmula canónica, fijada en 1981 mediante la «Resolución sobre ciertas cuestiones de la historia del Partido desde la fundación de la República Popular», sostiene que Mao cometió «errores» —especialmente durante el Gran Salto y la Revolución Cultural—, pero que sus «méritos son primordiales» y sus «errores, secundarios». En la práctica, los errores se personificaron en la Banda de los Cuatro y en Lin Biao, mientras la figura de Mao se preservó como icono nacional.

6.2. Culto a la personalidad[editar]

La construcción de la imagen de Mao como «Gran Timonel», «Gran Maestro» y «Sol Rojo» fue un proceso deliberado, intensificado a partir de 1943 y llevado al paroxismo durante la Revolución Cultural. Millones de hogares exhibían su retrato o un busto; los «estudios diarios» del Libro Rojo se convertían en coreografías públicas. Tras su muerte, el mausoleo de la plaza de Tiananmén ha funcionado como lugar de peregrinación laica, aunque el culto personalizado fue paulatinamente sustituido por un culto más difuso al «pensamiento Mao» y al partido.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

7.1. Maoísmo y movimientos armados[editar]

El pensamiento Mao Zedong ejerció una influencia notable en América Latina entre las décadas de 1960 y 1990.[8] El ejemplo más paradigmático es Sendero Luminoso (Partido Comunista del Perú–Sendero Luminoso), fundado por Abimael Guzmán, quien adaptó el concepto maoísta de «guerra popular prolongada» a las condiciones andinas. La insurrección senderista, iniciada en 1980, costó decenas de miles de vidas y desencadenó un conflicto armado interno de consecuencias trágicas para el Perú.

En Colombia, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y otras organizaciones escindidas del Partido Comunista adoptaron una línea maoísta, como también lo hicieron grupos menores en Ecuador, Bolivia y Brasil. En el Cono Sur, la influencia fue más indirecta: el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno bebió parcialmente del maoísmo durante los años de la Unidad Popular.

En España, el maoísmo cristalizó en partidos de la extrema izquierda antifranquista como el Partido Comunista de España (marxista-leninista) y el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), activos en la oposición al régimen durante los últimos años de la dictadura. Tras la transición democrática, su peso electoral fue marginal.

7.2. Recepción intelectual y cultural[editar]

El Libro Rojo circuló en traducción castellana a partir de 1966, editado inicialmente por la Editorial del Pueblo en Pekín y distribuido gratuitamente en numerosos países. La revista Pekín Informa y otras publicaciones de la diplomacia china difundieron los postulados maoístas en quioscos y universidades latinoamericanas. En Cuba la relación fue ambivalente: aunque Fidel Castro respaldó a Mao durante la ruptura sino-soviética inicial y recibió ayuda militar china, la isla evitó importar el radicalismo de la Revolución Cultural.

En el plano cultural, la literatura testimonial —con títulos como La condición humana, de André Malraux, o las crónicas de Han Suyin— y el cine documental (desde Joris Ivens hasta los hermanos Maysles) moldearon la imagen de Mao entre los intelectuales hispanohablantes. Varios poetas, entre ellos Pablo Neruda, escribieron sobre Mao y la revolución china con admiración inicial, aunque el entusiasmo declinó en los años setenta a medida que se conocían los excesos de la Revolución Cultural.

7.3. Vigencia contemporánea[editar]

Aunque el maoísmo como doctrina política hegemónica desapareció prácticamente tras la caída del Muro de Berlín, el pensamiento de Mao sigue siendo objeto de estudio en facultades de ciencias políticas, particularmente en los campos de la guerra asimétrica y la teoría del desarrollo. Asimismo, en los márgenes de la izquierda latinoamericana actual —y entre algunas comunidades campesinas de México y el sur de América— la imagen de Mao mantiene una difusa fuerza simbólica, despojada ya de los rigores del canon comunista y más cercana a un icono de resistencia antiimperialista.


  1. El demógrafo francés Jean Drèze y el economista indio Amartya Sen calcularon entre 16,5 y 30 millones de víctimas; el historiador chino Yang Jisheng elevó la estimación a 36 millones, y otros estudios la sitúan en torno a los 45 millones. La magnitud exacta sigue siendo debatida porque los archivos provinciales se abrieron de forma parcial. ↩︎ ↩︎

  2. Entre 1966 y 1969 los guardias rojos destruyeron más de 4.000 templos y mezquitas, y se calcula que entre 500.000 y 2 millones de personas perdieron la vida a causa de la violencia política. ↩︎

  3. El propio Mao relató en sus conversaciones con Edgar Snow que aquellos libros alimentaron su sentido de la justicia y su desconfianza hacia el poder establecido. ↩︎

  4. El gobierno chino reconoció en documentos internos la cifra de 800.000 ejecuciones; analistas independientes sugieren un número mayor. ↩︎

  5. Las versiones sobre la causa inmediata del fallecimiento varían; algunas fuentes médicas señalan un infarto de miocardio mientras que otras mencionan la esclerosis lateral amiotrófica como enfermedad de fondo. La agencia oficial Xinhua informó en 1976 de una «grave afección cardíaca y pulmonar». ↩︎

  6. Durante la Larga Marcha y los años de guerra fue habitual que los dirigentes comunistas dejasen a sus hijos al cuidado de campesinos simpatizantes; varios de los hijos de Mao y He Zizhen desaparecieron sin dejar rastro. ↩︎

  7. Así lo recoge el informe del médico jefe del equipo soviético enviado a China en los años cincuenta, citado en la biografía de Jung Chang y Jon Halliday. ↩︎

  8. Para una visión de conjunto, véase el libro del politólogo chileno Eduardo Devés Valdés, El maoísmo en América Latina (2012). ↩︎