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John F. Kennedy

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
John F. Kennedy
Retrato oficial de la Casa Blanca
Nombre completoJohn Fitzgerald Kennedy
Cargo35.º presidente de los Estados Unidos
Mandato20 de enero de 1961 – 22 de noviembre de 1963
PredecesorDwight D. Eisenhower
SucesorLyndon B. Johnson
VicepresidenteLyndon B. Johnson
Información personal
Nacimiento29 de mayo de 1917, Brookline, Massachusetts
Fallecimiento22 de noviembre de 1963 (46 años), Dallas, Texas
Causa de muerteHerida de bala (magnicidio)
PartidoDemócrata
CónyugeJacqueline Lee Bouvier (matr. 12 de septiembre de 1953)
HijosArabella, Caroline, John Jr. y Patrick Bouvier
FormaciónUniversidad de Harvard (B.S., 1940)
ReligiónCatolicismo
Servicio militarReserva de la Armada de los Estados Unidos (1941-1945); comandante de la lancha PT-109
Cámara de Representantes3 de enero de 1947 – 3 de enero de 1953
Senado3 de enero de 1953 – 22 de diciembre de 1960

1. Resumen[editar]

John Fitzgerald Kennedy (Brookline, Massachusetts, 29 de mayo de 1917 – Dallas, Texas, 22 de noviembre de 1963), conocido universalmente por sus iniciales JFK, fue el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos. Ejerció el cargo desde el 20 de enero de 1961 hasta su asesinato, el 22 de noviembre de 1963: mil treinta y seis días que se cuentan entre los más densos de la historia política del siglo XX.

Kennedy llegó a la Casa Blanca con cuarenta y tres años, el hombre más joven elegido presidente en la historia del país y el primer católico en alcanzar el cargo.[1] Su mandato coincidió con el momento de mayor tensión de la Guerra Fría: la invasión fallida de Bahía de Cochinos en Cuba (1961), la construcción del muro que partió Berlín (1961) y la crisis de los misiles de octubre de 1962, trece días en los que las dos superpotencias estuvieron más cerca de una guerra nuclear que en ningún otro momento documentado. De aquel choque salió, un año después, el primer acuerdo de control de armamento nuclear entre Washington y Moscú.

Para los lectores hispanohablantes, Kennedy es además el presidente estadounidense que más deliberadamente cortejó a América Latina. El 13 de marzo de 1961 anunció la Alianza para el Progreso, un programa decenal de cooperación con una inversión proyectada de 20.000 millones de dólares, formalizado ese mismo año en la Carta de Punta del Este, en Uruguay. Viajó a Venezuela y Colombia en diciembre de 1961, a México en 1962 y a Costa Rica en 1963; su campaña de 1960 organizó los clubes «Viva Kennedy», la primera operación sistemática de un candidato presidencial estadounidense dirigida al electorado de origen mexicano y puertorriqueño.

Su asesinato en Dallas, transmitido y reconstruido hasta el fotograma, convirtió a Kennedy en una figura mítica y abrió la más persistente controversia de la historia estadounidense moderna: la Comisión Warren concluyó en 1964 que Lee Harvey Oswald actuó solo, y en 1979 un comité de la Cámara de Representantes afirmó que el presidente «probablemente fue asesinado como resultado de una conspiración». Ninguna de las dos conclusiones ha cerrado el debate.

2. Primeros años y formación[editar]

2.1. La familia Kennedy[editar]

John Fitzgerald Kennedy nació el 29 de mayo de 1917 en Brookline, un suburbio acomodado de Boston, en el seno de una familia irlandesa-estadounidense que combinaba fortuna reciente y ambición política heredada. Fue el segundo de los nueve hijos de Joseph P. Kennedy Sr. y Rose Fitzgerald.

El padre, financiero, productor de cine y más tarde embajador en Londres, había construido una de las mayores fortunas privadas del país. La madre era hija de John F. Fitzgerald, alcalde de Boston conocido como «Honey Fitz», de quien el niño heredó el nombre. La casa Kennedy funcionaba como un sistema de competencia interna deliberada: el patriarca proyectaba en el primogénito, Joseph Jr., una carrera que debía llegar a la presidencia.[2]

El segundo hijo creció a la sombra de esa expectativa y con una salud frágil que lo acompañaría toda la vida: escarlatina en la infancia, dolencias digestivas crónicas y problemas de espalda que se agravarían tras la guerra.

2.2. Estudios y primeros escritos[editar]

Tras pasar por la escuela preparatoria Choate, Kennedy ingresó brevemente en Princeton y se trasladó después a la Universidad de Harvard, donde se graduó en 1940. Su tesis de licenciatura analizaba la pasividad británica ante el rearme alemán de los años treinta; revisada y publicada ese mismo año con el título Why England Slept («Por qué durmió Inglaterra»), se convirtió inesperadamente en un éxito de ventas, favorecido por los contactos y la fortuna paterna.

El texto ya contenía el rasgo que definiría su retórica posterior: la preferencia por el argumento histórico ilustrativo sobre la doctrina, y una prosa construida para ser leída en voz alta.

2.3. La guerra y el PT-109[editar]

Kennedy se incorporó a la Reserva de la Armada en 1941 —tras ser rechazado inicialmente por el Ejército a causa de su espalda— y en 1943 mandaba la lancha torpedera PT-109 en el Pacífico Sur.

En la madrugada del 2 de agosto de 1943, el destructor japonés Amagiri embistió y partió en dos la PT-109 en el estrecho de Blackett, en las islas Salomón. Dos tripulantes murieron. Kennedy reunió a los supervivientes, nadó varias horas remolcando con los dientes el chaleco salvavidas de un compañero gravemente quemado y organizó la supervivencia del grupo en un islote durante varios días hasta que dos exploradores isleños llevaron un mensaje —tallado en un coco— a una base aliada.

El episodio le valió la Medalla de la Armada y el Cuerpo de Marines y, sobre todo, una biografía de guerra impecable que su campaña utilizaría durante quince años.[3] Kennedy regresó con la espalda destrozada y fue dado de baja por motivos médicos en 1945.

3. Carrera política previa a la presidencia[editar]

3.1. Cámara de Representantes (1947-1953)[editar]

En 1946 Kennedy se presentó por el 11.º distrito de Massachusetts, un feudo demócrata de Boston, y ganó con holgura. Tomó posesión el 3 de enero de 1947 y permaneció seis años en la Cámara de Representantes.

Su desempeño legislativo fue discreto. Votaba con el ala liberal en materia laboral y de vivienda, pero mantenía una posición anticomunista dura en política exterior, coherente con la línea de su padre y con el clima de la época. Los años de la Cámara le sirvieron menos para legislar que para construir una organización electoral propia en Massachusetts, independiente de la maquinaria del partido.

3.2. El Senado (1953-1960)[editar]

En 1952 desafió al senador republicano Henry Cabot Lodge Jr. y lo derrotó en un año en que Dwight D. Eisenhower arrasaba en el mismo estado, lo que convirtió el resultado en una señal nacional. Juró el cargo el 3 de enero de 1953.

El 12 de septiembre de ese año se casó con Jacqueline Lee Bouvier, periodista gráfica del Washington Times-Herald, en una ceremonia en Newport que la prensa cubrió como un acontecimiento social de primer orden. La pareja tuvo cuatro hijos: Arabella (nacida sin vida en 1956), Caroline (1957), John Jr. (1960) y Patrick Bouvier, que murió en agosto de 1963 a los dos días de nacer.

En 1954 y 1955 Kennedy pasó largos meses hospitalizado por dos operaciones de columna de alto riesgo. Durante la convalecencia preparó Profiles in Courage («Perfiles de coraje»), una colección de semblanzas de senadores estadounidenses que arriesgaron su carrera por una convicción. El libro recibió el Premio Pulitzer de biografía en 1957, un galardón que reforzó decisivamente su perfil nacional y cuya autoría real —el grado de intervención de su asesor Theodore Sorensen— sigue siendo objeto de discusión historiográfica.[4]

En 1956 estuvo a punto de ser designado candidato a vicepresidente en la convención demócrata; perdió la nominación ante Estes Kefauver, y la derrota lo dejó con visibilidad nacional y sin la responsabilidad de una campaña que los demócratas iban a perder. Fue reelegido senador en 1958 con el mayor margen registrado hasta entonces en Massachusetts.

4. La campaña presidencial de 1960[editar]

4.1. Las primarias y la cuestión católica[editar]

El obstáculo central de la candidatura no era ideológico sino confesional: ningún católico había sido elegido presidente, y el único que lo había intentado —Al Smith en 1928— fue derrotado en parte por ello. Kennedy decidió enfrentar el asunto de manera directa.

Ganó las primarias de Virginia Occidental, un estado abrumadoramente protestante, y el 12 de septiembre de 1960 compareció ante la Asociación Ministerial del Gran Houston para afirmar que creía «en una América donde la separación entre Iglesia y Estado es absoluta» y que, si un conflicto llegara a plantearse entre su conciencia religiosa y el interés nacional, renunciaría al cargo. El discurso desactivó el asunto lo suficiente como para no perder la elección por él.

4.2. Los debates televisados[editar]

El 26 de septiembre de 1960 Kennedy y el vicepresidente Richard Nixon protagonizaron en Chicago el primer debate presidencial televisado de la historia estadounidense. Fue el momento en que la televisión se instaló definitivamente en la política del país.

La comparación que se repite desde entonces —que quienes lo siguieron por radio dieron ganador a Nixon y quienes lo vieron por televisión a Kennedy— procede de una encuesta cuya metodología ha sido cuestionada por los investigadores, pero el efecto de fondo es incontestable: Kennedy apareció descansado, bronceado y cómodo ante la cámara, y Nixon, convaleciente de una infección en la rodilla, no.[5]

4.3. El resultado[editar]

La elección del 8 de noviembre de 1960 fue una de las más ajustadas del siglo. Kennedy obtuvo 303 votos electorales frente a los 219 de Nixon, con un voto popular casi empatado: 49,7 % contra 49,5 %. Estados como Illinois y Texas se decidieron por márgenes tan estrechos que alimentaron denuncias republicanas de fraude que nunca prosperaron judicialmente.

4.4. El voto hispano y los clubes «Viva Kennedy»[editar]

La campaña de 1960 fue la primera en montar una operación nacional dirigida específicamente al electorado hispanohablante. Los clubes «Viva Kennedy» fueron fundados por Carlos McCormick, estudiante de la Universidad de Arizona de padre irlandés y madre mexicano-estadounidense, que convenció al senador de crear un programa de captación latino y quedó como director ejecutivo de la estructura.

Como copresidentes nacionales se sumaron figuras de primer nivel de la política mexicano-estadounidense: el senador Dennis Chávez (Nuevo México), el senador estatal Henry B. González (Texas) y el concejal Edward R. Roybal (Los Ángeles). La red operó entre 1959 y 1963, sobre todo en Texas, Arizona y el sur de California, con réplicas en Nueva York orientadas al electorado puertorriqueño.

El elemento más recordado de esa operación fue un anuncio televisivo de 1960, financiado por el Comité Nacional Demócrata, en el que Jacqueline Kennedy se dirigía en español a los votantes hispanos pidiendo el voto demócrata el 8 de noviembre y apelando a la necesidad de un liderazgo firme frente a la amenaza comunista. Fue uno de los primeros ejemplos de segmentación política por idioma en la televisión estadounidense.

Se cita con frecuencia que Kennedy obtuvo alrededor del 85 % del voto hispano nacional y del 91 % en Texas[sin verificar], cifras que en un estado decidido por unas decenas de miles de sufragios habrían sido determinantes.

De aquella movilización nació en 1961 la Political Association of Spanish-Speaking Organizations (PASSO), y el modelo fue copiado por Lyndon B. Johnson en 1964 («Viva Johnson») y por el propio Nixon en 1968 («Viva Nixon»).

5. Presidencia (1961-1963)[editar]

5.1. La toma de posesión[editar]

Kennedy juró el cargo el 20 de enero de 1961 en Washington, sobre una capital cubierta de nieve. Su discurso inaugural, de menos de quince minutos, es uno de los más citados de la oratoria política estadounidense y contiene la fórmula que lo resume: la exhortación a preguntarse qué puede hacer uno por su país en lugar de qué puede hacer el país por uno.

El mismo texto contenía un párrafo dirigido explícitamente «a nuestras repúblicas hermanas al sur de nuestra frontera», con la promesa de una nueva alianza para el progreso que ayudara a los hombres libres a romper las cadenas de la pobreza. Ese párrafo es el punto de partida documental de la política latinoamericana de su gobierno.

5.2. Bahía de Cochinos[editar]

El 17 de abril de 1961, una brigada de exiliados cubanos entrenada y financiada por la CIA desembarcó en la bahía de Cochinos, en la costa sur de Cuba, con el objetivo de derrocar al gobierno de Fidel Castro. La operación, planificada durante la administración de Dwight D. Eisenhower y autorizada por Kennedy con modificaciones —entre ellas la reducción del apoyo aéreo—, fue derrotada en menos de tres días.

El fracaso fue completo en lo militar y en lo político: reforzó a Castro internamente, aceleró el acercamiento de La Habana a Moscú y dejó a Kennedy con una desconfianza duradera hacia el asesoramiento de sus servicios de inteligencia y de su alto mando militar, desconfianza que resultaría decisiva dieciocho meses después. El presidente asumió públicamente la responsabilidad del desastre, y su aprobación popular subió.

5.3. Viena, Berlín y el muro[editar]

En junio de 1961 Kennedy se reunió en Viena con el líder soviético Nikita Jruschov. El encuentro fue duro y el presidente salió convencido de que su interlocutor lo había juzgado inexperto y manejable. En agosto, las autoridades de la República Democrática Alemana cerraron la frontera entre los dos sectores de Berlín y comenzaron a levantar el muro.

Kennedy no impidió la construcción —consideraba que un muro era preferible a una guerra— pero reforzó la guarnición estadounidense y envió señales inequívocas sobre el estatus de Berlín Occidental. El 26 de junio de 1963 pronunció ante el ayuntamiento de Schöneberg el discurso que se recuerda por su frase final en alemán, «Ich bin ein Berliner», ante una multitud reunida por el alcalde Willy Brandt.

5.4. La crisis de los misiles de octubre de 1962[editar]

Del 16 al 28 de octubre de 1962 se desarrolló el episodio más peligroso de la Guerra Fría. Vuelos de reconocimiento estadounidenses fotografiaron rampas de lanzamiento de misiles balísticos soviéticos de alcance medio en territorio cubano.

Kennedy convocó un comité ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional que deliberó durante seis días entre dos opciones: un ataque aéreo seguido de invasión, defendido por buena parte del alto mando, o un bloqueo naval. El presidente eligió el bloqueo —lo llamó «cuarentena», porque un bloqueo es jurídicamente un acto de guerra— y lo anunció por televisión el 22 de octubre.

La crisis se resolvió el 28 de octubre con la retirada de los misiles soviéticos a cambio del compromiso estadounidense de no invadir Cuba y, en un acuerdo reservado que no se conoció durante años, de retirar los misiles Júpiter desplegados en Turquía. La experiencia condujo a la instalación de la «línea directa» entre Washington y Moscú en 1963.[6]

5.5. La carrera espacial y el programa lunar[editar]

El 12 de abril de 1961 la Unión Soviética puso en órbita a Yuri Gagarin, primer ser humano en el espacio. Cinco días después empezaba el desastre de Bahía de Cochinos. La conjunción de ambos golpes empujó a Kennedy a buscar un terreno en el que Estados Unidos pudiera ganar.

El 25 de mayo de 1961, en un mensaje especial ante el Congreso, fijó el objetivo nacional de llevar un hombre a la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes del final de la década. El 12 de septiembre de 1962, en la Universidad Rice de Houston, lo justificó ante el público con el argumento que se ha convertido en la cita canónica del programa: que se elegía ir a la Luna y hacer las otras cosas no porque fueran fáciles, sino precisamente porque eran difíciles.

El compromiso se cumplió en julio de 1969, casi seis años después de su muerte. La decisión de Kennedy es el ejemplo más citado de fijación de un objetivo tecnológico nacional con plazo cerrado.

5.6. Derechos civiles[editar]

La política de derechos civiles fue el punto de mayor tensión entre las convicciones declaradas de Kennedy y su cálculo político. El Partido Demócrata dependía del bloque segregacionista del Sur, y durante sus dos primeros años el presidente prefirió la acción ejecutiva y judicial a la legislativa.

Dos episodios forzaron el cambio. En 1962 tuvo que enviar tropas federales a Oxford, Misisipi, para que James Meredith pudiera matricularse en la universidad estatal; en junio de 1963, la Guardia Nacional federalizada obligó al gobernador George Wallace a apartarse de la puerta de la Universidad de Alabama.

Esa misma noche, el 11 de junio de 1963, Kennedy se dirigió al país por televisión y definió los derechos civiles como «una cuestión moral, tan antigua como las Escrituras y tan clara como la Constitución». Ocho días después envió al Congreso el proyecto de ley que, tras su muerte y bajo el impulso de Lyndon B. Johnson, se convertiría en la Ley de Derechos Civiles de 1964. La Marcha sobre Washington del 28 de agosto de 1963, en la que Martin Luther King Jr. pronunció su discurso más conocido, se celebró en apoyo de ese proyecto.

5.7. Economía y política interior[editar]

Kennedy heredó una recesión y dejó una expansión. Su programa —la «Nueva Frontera»— combinó gasto en defensa y espacio, aumento del salario mínimo federal, ampliación de la seguridad social y una rebaja fiscal de fuerte contenido keynesiano que se aprobaría en 1964, ya bajo su sucesor.

Su choque más recordado con el mundo empresarial ocurrió en abril de 1962, cuando las grandes acereras anunciaron un alza de precios que el gobierno consideró incompatible con los acuerdos salariales que había mediado; Kennedy movilizó al Departamento de Justicia y a los compradores federales hasta forzar la marcha atrás.

En 1962 firmó además la Trade Expansion Act, que amplió la capacidad presidencial de negociar rebajas arancelarias y sentó las bases de la ronda comercial internacional que llevaría su nombre.

5.8. Vietnam[editar]

Cuando Kennedy asumió, había varios cientos de asesores militares estadounidenses en Vietnam del Sur. Cuando murió, había más de dieciséis mil. El debate historiográfico sobre lo que habría hecho a continuación —si habría retirado esa presencia o la habría ampliado como hizo su sucesor— es probablemente el más irresoluble de su legado, porque descansa enteramente sobre documentos de intención y ninguno sobre hechos.

Lo que sí está documentado es que en noviembre de 1963 su administración conocía y no impidió el golpe militar que derrocó y asesinó al presidente survietnamita Ngô Đình Diệm, tres semanas antes del propio magnicidio de Dallas.

5.9. El giro de 1963 y el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares[editar]

El 10 de junio de 1963, en la American University de Washington, Kennedy pronunció el discurso que sus biógrafos consideran el más importante de su presidencia y el menos recordado por el público. En él pedía a los estadounidenses reexaminar su actitud hacia la Unión Soviética y hacia la propia posibilidad de la paz, y anunciaba la suspensión unilateral de los ensayos nucleares atmosféricos mientras durasen las negociaciones.

El 5 de agosto de 1963 se firmó en Moscú el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares, que vetaba las pruebas en la atmósfera, en el espacio exterior y bajo el agua. El Senado estadounidense lo ratificó el 24 de septiembre y entró en vigor el 10 de octubre de 1963. Fue el primer acuerdo de control de armamento nuclear entre las dos superpotencias y el logro diplomático que Kennedy consideraba el mayor de su mandato.

6. América Latina: la Alianza para el Progreso[editar]

6.1. El anuncio del 13 de marzo de 1961[editar]

El 13 de marzo de 1961, apenas siete semanas después de asumir, Kennedy reunió en la Casa Blanca al cuerpo diplomático latinoamericano y anunció la Alianza para el Progreso: un programa de cooperación a diez años con una inversión proyectada de 20.000 millones de dólares, destinado a financiar escuelas, hospitales, vivienda, reforma agraria y reforma fiscal en la región. El discurso fue difundido por la Voz de América en inglés y traducido al español.

El propósito estratégico era explícito y nunca se ocultó: ofrecer a los países latinoamericanos una vía reformista y democrática hacia el desarrollo que compitiera con el modelo que la revolución cubana estaba proyectando sobre el continente.

6.2. La Carta de Punta del Este[editar]

El programa se formalizó en la reunión del Consejo Interamericano Económico y Social celebrada del 5 al 17 de agosto de 1961 en Punta del Este, Uruguay. De allí salió la Carta de Punta del Este, que recogía los objetivos generales de la Alianza: crecimiento sostenido, reforma agraria, reforma tributaria, vivienda, educación y estabilidad de precios de las materias primas.

La firmaron Estados Unidos y todos los Estados latinoamericanos con una excepción: Cuba, cuya delegación —encabezada por Che Guevara— asistió, intervino y se negó a suscribir el documento.[7]

6.3. Venezuela y Colombia, diciembre de 1961[editar]

En diciembre de 1961 Kennedy realizó su primer viaje presidencial a Sudamérica, acompañado por Jacqueline Kennedy. El 16 de diciembre estuvo en Venezuela, recibido por el presidente Rómulo Betancourt, con una caravana por Caracas y una visita al asentamiento de reforma agraria de La Morita, elegido como escaparate de lo que la Alianza pretendía financiar.

El 17 de diciembre la comitiva aterrizó en el aeropuerto de El Dorado, en Bogotá, Colombia, donde fue recibida por el presidente Alberto Lleras Camargo, y participó en una ceremonia de la Alianza en el barrio de Techo. La documentación fotográfica y fílmica de ambas jornadas se conserva en los archivos de la Biblioteca Presidencial John F. Kennedy y en los Archivos Nacionales estadounidenses.

6.4. México, 1962: la visita y el Chamizal[editar]

Entre el 29 de junio y el 1 de julio de 1962, Kennedy y su esposa realizaron una visita de Estado a la Ciudad de México, donde fueron recibidos por el presidente Adolfo López Mateos. La recepción popular fue extraordinaria: las crónicas de la época cifran en torno a un millón y medio las personas que se agolparon en el recorrido de la comitiva.

El programa incluyó una comida en el Palacio Nacional, ofrendas florales en los monumentos a la Independencia y a la Revolución, una visita al Ballet Folklórico de Amalia Hernández en el Palacio de Bellas Artes y un acto en la Unidad Independencia del IMSS. En el banquete de la embajada estadounidense, Jacqueline Kennedy pronunció un discurso en español, gesto que la prensa mexicana subrayó durante semanas.

El resultado político de mayor alcance fue el desbloqueo del contencioso de El Chamizal, una disputa fronteriza abierta desde el siglo XIX por el desplazamiento del cauce del río Bravo a la altura de El Paso y Ciudad Juárez. El convenio se firmó en la Ciudad de México el 29 de agosto de 1963 por el embajador estadounidense Thomas C. Mann y el secretario mexicano de Relaciones Exteriores, Manuel Tello, y fue ratificado el 14 de enero de 1964. México recibió unas 366 acres del Chamizal más 264 al este de la isla de Córdova —alrededor de 630 acres en total— y la operación obligó a reubicar a más de 5.600 residentes de El Paso. Fue la primera vez que Estados Unidos devolvió a México territorio habitado.

6.5. Costa Rica, marzo de 1963[editar]

Del 18 al 20 de marzo de 1963, Kennedy visitó San José, Costa Rica, para participar en una conferencia de presidentes centroamericanos dedicada a los objetivos de la Alianza para el Progreso y a la integración regional. El 18 de marzo pronunció el discurso de apertura en el Teatro Nacional de San José. El viaje incluyó un acto con la Juventud Costarricense Demócrata Cristiana en la residencia del embajador estadounidense, en San Rafael de Escazú.

Fue el único viaje de Kennedy a Centroamérica y sigue siendo un episodio recordado en la memoria pública costarricense.

6.6. Balance y crítica[editar]

La evaluación de la Alianza para el Progreso es materia de discusión, y las posiciones no se ordenan de forma sencilla. Sus defensores señalan la construcción efectiva de escuelas, viviendas y sistemas de agua potable, la creación de instrumentos de financiación multilateral y un aumento real de la transferencia de recursos hacia la región.

Sus críticos sostienen que las metas de crecimiento no se cumplieron, que buena parte de los fondos reforzó a élites y aparatos estatales sin alterar la estructura de la tierra, y que la misma administración que financiaba la reforma agraria toleró o apoyó golpes militares cuando el resultado electoral no le convenía. El programa se prolongó formalmente hasta 1970, pero perdió impulso tras la muerte de Kennedy: sus sucesores redujeron la asistencia económica y desplazaron el peso de la relación hacia la cooperación militar bilateral.

Lo que ningún balance discute es el efecto simbólico. Durante una década, «Alianza para el Progreso» fue un nombre reconocible en cada país del continente, y la figura de Kennedy quedó asociada a ella en la memoria popular de un modo que ningún presidente estadounidense posterior ha vuelto a conseguir.

7. El magnicidio de Dallas[editar]

7.1. 22 de noviembre de 1963[editar]

Kennedy viajó a Texas en un intento de recomponer las divisiones del Partido Demócrata en el estado de cara a la elección de 1964. El 22 de noviembre de 1963, a las 12:30 del mediodía (hora central), la comitiva presidencial atravesaba Dealey Plaza, en el centro de Dallas, cuando el presidente fue alcanzado por disparos de fusil.

Viajaban en el automóvil descubierto el presidente y Jacqueline Kennedy en el asiento trasero y el gobernador de Texas, John Connally, y su esposa en el intermedio; Connally resultó gravemente herido. Kennedy fue trasladado al Parkland Memorial Hospital, donde su muerte se anunció a la 1:00 de la tarde. Tenía cuarenta y seis años.

Lyndon B. Johnson juró el cargo esa misma tarde a bordo del avión presidencial, en el aeropuerto de Love Field, con Jacqueline Kennedy a su lado, todavía con el traje manchado de sangre. La fotografía de esa ceremonia es una de las imágenes más reproducidas del siglo XX.

7.2. Lee Harvey Oswald y Jack Ruby[editar]

Lee Harvey Oswald, empleado del Almacén de Libros Escolares de Texas —el edificio desde cuya sexta planta se determinó que se hicieron los disparos—, fue detenido unos ochenta minutos después del atentado, tras el asesinato de un agente de policía de Dallas.

Dos días más tarde, el 24 de noviembre de 1963, mientras era trasladado desde los calabozos de la jefatura de policía, Oswald fue asesinado a tiros por Jack Ruby, propietario de un club nocturno de la ciudad, ante las cámaras de la televisión en directo. La muerte del único sospechoso antes de cualquier juicio es el hecho que más ha alimentado la sospecha pública durante seis décadas.

7.3. La Comisión Warren y el debate posterior[editar]

El presidente Johnson creó una comisión investigadora presidida por el juez presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren. Tras diez meses de trabajo, la Comisión Warren publicó su informe en septiembre de 1964 con la conclusión de que Oswald actuó solo y de que no había evidencia de conspiración.

En 1979, el Comité Selecto sobre Asesinatos de la Cámara de Representantes llegó a una conclusión distinta: que Kennedy «probablemente fue asesinado como resultado de una conspiración», sobre la base de un análisis acústico —posteriormente muy discutido— que sugería un cuarto disparo desde el montículo de hierba (grassy knoll).

Ninguna investigación oficial ha identificado a otros responsables. La desclasificación progresiva de los archivos, ordenada por ley en 1992 y ejecutada por entregas a lo largo de las décadas siguientes, no ha aportado hasta la fecha una prueba que sustituya a la conclusión de 1964, y tampoco ha reducido la desconfianza: las encuestas siguen mostrando de forma consistente que una mayoría del público estadounidense no acepta la tesis del tirador solitario.[sin verificar]

7.4. El funeral[editar]

El funeral de Estado se celebró el 25 de noviembre de 1963. El cortejo, encabezado a pie por la viuda y los hermanos del presidente, recorrió Washington desde la Casa Blanca hasta la catedral de San Mateo y de allí al Cementerio Nacional de Arlington, donde Kennedy fue enterrado bajo una llama perpetua encendida por Jacqueline Kennedy.

Asistieron representantes de más de noventa países. La ceremonia, transmitida en directo, se considera el primer acontecimiento de duelo global de la era televisiva: en buena parte de América Latina, las emisoras interrumpieron su programación durante días.

8. Estilo, oratoria y la imagen de «Camelot»[editar]

Kennedy fue el primer presidente estadounidense que entendió la televisión como un medio propio y no como un canal hostil. Instauró las ruedas de prensa en directo —una decisión arriesgada que sus predecesores habían evitado— y las convirtió en un formato en el que su ironía y su rapidez jugaban a favor.

Su prosa política, construida en gran parte con Theodore Sorensen, se apoya en tres recursos reconocibles: la antítesis equilibrada, la enumeración en tríadas y el imperativo dirigido al oyente. Es una retórica pensada para ser escuchada, no leída, y explica por qué sus frases sobreviven fuera de contexto mejor que las de casi cualquier otro presidente.

La expresión «Camelot» aplicada a su gobierno no procede de la administración sino de su viuda: en una entrevista concedida a la revista Life una semana después del magnicidio, Jacqueline Kennedy asoció la presidencia de su marido al musical homónimo de Broadway, cuyo disco, dijo, él escuchaba antes de dormir. La comparación caló de inmediato y ha condicionado desde entonces la lectura popular del período: un breve momento luminoso interrumpido por la tragedia.[8]

Los historiadores han matizado esa imagen con dureza. Los archivos médicos desclasificados mostraron un estado de salud mucho peor que el que su equipo comunicó; la política de derechos civiles llegó tarde; el compromiso en Indochina se profundizó bajo su mandato. La valoración académica actual tiende a situarlo en la franja alta-media de los presidentes estadounidenses, muy por debajo del lugar altísimo que le asigna la opinión pública.

9. Familia y descendencia[editar]

La familia Kennedy se convirtió en una dinastía política sin equivalente en Estados Unidos, y también en el arquetipo de la desgracia familiar recurrente.

[ Desplegar / Plegar: la familia directa ]
Persona Relación Notas
Joseph P. Kennedy Sr. Padre Financiero y embajador en el Reino Unido (1938-1940)
Rose Fitzgerald Kennedy Madre Hija del alcalde de Boston John F. Fitzgerald
Joseph P. Kennedy Jr. Hermano mayor Muerto en misión aérea el 12 de agosto de 1944
Robert F. Kennedy Hermano Fiscal general durante su presidencia; asesinado en junio de 1968
Edward «Ted» Kennedy Hermano Senador por Massachusetts durante casi cinco décadas
Jacqueline Lee Bouvier Esposa Casada el 12 de septiembre de 1953
Caroline Kennedy Hija Nacida en 1957; embajadora de Estados Unidos en Japón (2013-2017)
John F. Kennedy Jr. Hijo Nacido en 1960; murió en un accidente aéreo en 1999
Patrick Bouvier Kennedy Hijo Nacido y fallecido en agosto de 1963

Su hermano Robert F. Kennedy fue fiscal general durante toda su presidencia y su asesor más cercano en la crisis de los misiles; fue asesinado en Los Ángeles en junio de 1968 cuando disputaba la nominación presidencial demócrata. Su hermano menor, Edward, ocupó el escaño de Massachusetts en el Senado durante casi cincuenta años.

10. Presencia y huella en el mundo hispanohablante[editar]

Ningún presidente estadounidense ha dejado tantas huellas toponímicas en el mundo hispanohablante como Kennedy, y prácticamente todas se explican por la conjunción de la Alianza para el Progreso y el impacto emocional del magnicidio.

  • República Dominicana. La avenida John F. Kennedy es una de las arterias principales de Santo Domingo y marca el límite norte del Distrito Nacional con los municipios de Santo Domingo Norte.
  • Perú. El parque central del distrito limeño de Miraflores es conocido popularmente como Parque Kennedy desde la instalación de un busto del presidente, y en la memoria local queda asociado al período de la Alianza para el Progreso.
  • Colombia. La localidad de Kennedy, en el suroccidente de Bogotá, toma su nombre del programa de vivienda «Ciudad Techo» que el presidente inauguró simbólicamente durante su visita de diciembre de 1961; fue rebautizada tras el magnicidio.[sin verificar]

A ello se suman calles, escuelas, hospitales y bibliotecas repartidos por prácticamente todos los países del continente. En el terreno de la lengua, la anécdota más recordada sigue siendo el discurso en español de Jacqueline Kennedy en 1960 y su repetición en el banquete de la embajada estadounidense en Ciudad de México en 1962.

Fuera del continente americano, el más conocido de los homenajes es el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, rebautizado en diciembre de 1963 —antes se llamaba Idlewild— y hoy una de las principales puertas de entrada a Estados Unidos para los viajeros latinoamericanos. Compañías como JetBlue Airways establecieron allí su base de operaciones inicial. La Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, también rebautizada en su memoria, ha formado a buena parte de la clase dirigente latinoamericana de las últimas décadas.

La presencia de Kennedy en la cultura audiovisual y musical es tan extensa que resulta difícil encontrar un producto de ficción histórica ambientado en los años sesenta estadounidenses que no lo mencione.

[ Desplegar / Plegar: apariciones y referencias destacadas ]
Obra Año Relación con Kennedy
Doctor Who 1963 La serie se estrenó el 23 de noviembre de 1963, un día después del magnicidio, lo que perjudicó la audiencia del primer episodio y obligó a reemitirlo
Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb 1964 Su estreno se retrasó por el clima político posterior al asesinato
JFK 1991 Película de Oliver Stone sobre la investigación del fiscal Jim Garrison; reactivó el debate sobre la conspiración y contribuyó a la ley de desclasificación de 1992
Thirteen Days 2000 Reconstrucción de la crisis de los misiles desde el interior del comité ejecutivo
American Horror Story 2018 La temporada Apocalypse incorpora el magnicidio a su trama de conspiración
«Murder Most Foul», de Bob Dylan 2020 Canción de casi diecisiete minutos sobre el asesinato, publicada en Rough and Rowdy Ways

La llegada de The Beatles al aeropuerto Kennedy de Nueva York, el 7 de febrero de 1964, apenas once semanas después del magnicidio, se ha leído a menudo como el momento en que la cultura popular estadounidense pasó página; la coincidencia de escenario —un aeropuerto que acababa de tomar el nombre del presidente muerto— es una de las ironías mejor documentadas del período.

12. Notas finales[editar]

Kennedy gobernó menos de tres años y no vio aprobada ninguna de las tres grandes leyes que su nombre evoca: la de derechos civiles, la rebaja fiscal y el programa lunar culminaron todos después de su muerte. Su presidencia se juzga por lo tanto sobre un material inusual: decisiones de crisis, discursos y una promesa interrumpida.

Sobre lo primero, el consenso es amplio: la gestión de octubre de 1962 evitó una guerra que buena parte de su propio alto mando estaba dispuesto a arriesgar. Sobre lo segundo, la huella es medible en la lengua política de tres continentes. Sobre lo tercero —lo que habría hecho— no hay historia posible, sólo especulación, y es precisamente ese hueco el que ha mantenido viva su figura durante más de sesenta años.

Para el lector hispanohablante, el saldo tiene un componente propio. La Alianza para el Progreso no cumplió sus metas cuantitativas, pero fue el único momento del siglo XX en que un gobierno estadounidense formuló su relación con América Latina como un proyecto de desarrollo compartido y no exclusivamente como un asunto de seguridad. Que ese momento durase mil treinta y seis días explica buena parte de lo que vino después.

13. Véase también[editar]


  1. La distinción exige precisión. Theodore Roosevelt asumió la presidencia con cuarenta y dos años en 1901, pero lo hizo por sucesión tras el asesinato de William McKinley, no por elección. Kennedy es el más joven elegido para el cargo. ↩︎

  2. Joseph P. Kennedy Jr. murió el 12 de agosto de 1944 en una misión aérea experimental sobre el canal de la Mancha. La ambición presidencial del padre se trasladó entonces al segundo hijo, un desplazamiento que el propio John describiría después como una obligación asumida más que elegida. ↩︎

  3. El coco con el mensaje grabado terminó, décadas después, sobre el escritorio del Despacho Oval, montado en un pisapapeles de madera. Es probablemente el objeto más citado de la iconografía de Kennedy. ↩︎

  4. Sorensen, que fue el principal redactor de discursos de Kennedy, reconoció en sus memorias de 2008 haber escrito buena parte del texto. El debate sobre si eso invalida el Pulitzer se reabre periódicamente. ↩︎

  5. Se celebraron cuatro debates entre septiembre y octubre de 1960. Ningún candidato volvió a aceptar debates televisados hasta 1976, precisamente por lo que la experiencia de 1960 enseñó sobre el riesgo del formato. ↩︎

  6. Las deliberaciones del comité ejecutivo fueron grabadas por el propio Kennedy mediante un sistema instalado en el Despacho Oval. Las cintas, desclasificadas décadas después, son una de las fuentes primarias más extraordinarias sobre la toma de decisiones en una crisis nuclear, y muestran a un presidente sistemáticamente más cauto que sus asesores militares. ↩︎

  7. La intervención de Guevara en Punta del Este es uno de los documentos más citados de la historia diplomática latinoamericana del período: sostuvo que la Alianza era una respuesta defensiva a la revolución cubana y pronosticó que sus metas de crecimiento no se cumplirían. Décadas después, buena parte de la literatura académica —incluida la crítica desde posiciones opuestas a las suyas— coincide en que las metas cuantitativas efectivamente no se alcanzaron. ↩︎

  8. El periodista de Life que realizó la entrevista, Theodore H. White, reconoció años después que la idea era enteramente de la viuda y que él la incorporó al texto consciente de estar construyendo un mito. Es uno de los casos mejor documentados de fabricación deliberada de memoria política. ↩︎