Albert Camus
| Albert Camus | |
|---|---|
| Fotografía de Albert Camus en 1957. | |
| Nacimiento | 7 de noviembre de 1913 Mondovi, Argelia francesa (actual Dréan, Argelia) |
| Fallecimiento | 4 de enero de 1960 (46 años) Villeblevin, Francia |
| Causa de muerte | Accidente automovilístico |
| Nacionalidad | Francesa |
| Lengua materna | Francés |
| Cónyuge | Simone Hié (1934–1940) Francine Faure (1940–1960) |
| Hijos | Catherine Camus Jean Camus |
| Educación | Licenciatura en Filosofía |
| Ocupación | Filósofo, escritor, periodista, dramaturgo |
| Años activo | 1935 – 1960 |
| Movimiento | Existencialismo, absurdismo |
| Obras notables | El extranjero La peste El mito de Sísifo El hombre rebelde Calígula |
| Premios | |
| Firma | Firma de Albert Camus |
1. Resumen[editar]
Albert Camus (Mondovi, Argelia francesa, 7 de noviembre de 1913 – Villeblevin, Francia, 4 de enero de 1960) fue un filósofo, novelista, dramaturgo, ensayista y periodista francés. Es una de las figuras intelectuales más influyentes del siglo XX, conocido por su filosofía del absurdismo y su exploración literaria de la condición humana frente a un universo carente de sentido. Su obra se articula en torno a los ciclos del absurdo, la rebelión y el amor, aunque este último quedó inconcluso por su trágica muerte.
Nacido en una familia modesta de colonos franceses en Argelia, Camus creció en un ambiente de pobreza y multiculturalidad que marcó profundamente su sensibilidad. Su temprana pasión por el fútbol se vio truncada por la tuberculosis, enfermedad que lo acompañó el resto de su vida. Estudió filosofía en la Universidad de Argel y se involucró en el teatro y el periodismo como militante comunista primero y luego como intelectual comprometido con la justicia social, siempre desde una postura profundamente ética y antiautoritaria.
Alcanzó la fama internacional en 1942 con la publicación de su novela corta El extranjero y el ensayo El mito de Sísifo, textos fundacionales del ciclo del absurdo. Durante la Segunda Guerra Mundial, se unió a la Resistencia francesa como redactor jefe del periódico clandestino Combat. En la posguerra, su pensamiento evolucionó hacia la idea de la rebelión, plasmada en su obra cumbre La peste (1947) y en el extenso ensayo El hombre rebelde (1951). Esta última obra provocó una sonada ruptura con su amigo Jean-Paul Sartre y el círculo existencialista, acusado por Camus de justificar el terror en nombre de la historia.
En 1957, a la edad de 44 años, recibió el Premio Nobel de Literatura por "su importante producción literaria, que ilumina con seriedad y penetración los problemas de la conciencia humana en la actualidad". Fue el segundo escritor más joven en recibir el galardón.[1] Tres años después, su vida se truncó en un accidente automovilístico cerca de Sens, Francia. En el vehículo se encontró el manuscrito de una novela autobiográfica en la que trabajaba, publicada póstumamente como El primer hombre en 1995. Su legado como artista del pensamiento y testigo moral de su tiempo permanece hoy más vigente que nunca.
2. Primeros años y formación[editar]
2.1. Infancia en Argelia[editar]
Albert Camus nació el 7 de noviembre de 1913 en Mondovi (actual Dréan), un pequeño pueblo del departamento de Constantina, en la entonces Argelia francesa. Su padre, Lucien Camus, era un obrero agrícola de ascendencia alsaciana, y su madre, Catherine Hélène Sintès, una mujer de origen menorquín, casi analfabeta y parcialmente sorda. La familia vivía en condiciones muy humildes. Cuando Albert apenas tenía un año, su padre fue movilizado al inicio de la Primera Guerra Mundial y murió en octubre de 1914 a causa de las heridas recibidas en la batalla del Marne. Camus nunca conoció a su padre, una ausencia que lo obsesionaría y que años más tarde intentaría reconstruir en su novela póstuma El primer hombre.
Tras la muerte paterna, la familia se trasladó a Argel, al popular barrio de Belcourt, un crisol de clases trabajadoras donde convivían franceses, árabes, españoles e italianos. Allí, Catherine trabajó como empleada doméstica para mantener a sus dos hijos, Lucien (hermano mayor de Albert) y al propio Albert, bajo la autoridad estricta de la abuela materna. La pobreza fue una constante, pero Camus recordaría esta época con un intenso amor por el sol, el mar Mediterráneo y la camaradería callejera, elementos sensoriales que impregnan toda su obra. A pesar de las carencias, el pequeño Albert mostró una inteligencia precoz que pronto llamó la atención de sus maestros.
2.2. Educación y el maestro Louis Germain[editar]
El momento crucial de su formación llegó en la escuela primaria, donde el maestro Louis Germain descubrió el potencial del niño. Fue él quien convenció a la familia de que Albert debía continuar sus estudios más allá de la edad laboral obligatoria, obteniendo una beca para que pudiera ingresar en el Grand Lycée d'Alger (el liceo Bugeaud) en 1924. La figura del maestro Germain marcó profundamente a Camus, tanto que, al recibir el Premio Nobel en 1957, le dedicó el discurso de aceptación en una emotiva carta. Esta relación se ha convertido en un símbolo de la movilidad social a través de la educación republicana.[2]
En el liceo, Camus se sumergió en la lectura de los clásicos franceses y descubrió la filosofía a través de su profesor Jean Grenier, quien ejercería una influencia intelectual decisiva. Fue Grenier quien le introdujo en el pensamiento de Nietzsche y le animó a escribir. Durante estos años adolescentes, su otra gran pasión fue el fútbol: destacó como portero en el Racing Universitaire d'Alger (RUA), forjando en el campo muchas de sus primeras amistades y un profundo sentido del juego colectivo y la lealtad. Sin embargo, a los 17 años sufrió su primer brote de tuberculosis,[3] una enfermedad que le obligó a abandonar el deporte, le acompañó con recaídas durante décadas y le confrontó prematuramente con la idea de la fragilidad de la vida y la muerte.
2.3. Universidad y primeros compromisos[editar]
En 1933, Camus ingresó en la Universidad de Argel para estudiar Filosofía y Letras. Para costearse los estudios, trabajó en diversos oficios: vendedor de repuestos de automóvil, empleado de la Prefectura y, más tarde, meteorólogo. En la universidad, profundizó en la filosofía griega, especialmente en el pensamiento de Plotino y San Agustín, sobre quien realizó su Diplôme d'Études Supérieures (equivalente a una tesina de maestría) titulado "Relaciones entre el helenismo y el cristianismo a través de Plotino y San Agustín". Su vida intelectual se aceleró por igual en los terrenos del arte y la política.
Se casó por primera vez en 1934 con Simone Hié, una joven morfinómana de la alta sociedad argelina, de quien se divorció apenas dos años después. En 1935, se afilió al Partido Comunista Francés (PCF), viendo en él una herramienta para luchar contra las injusticias coloniales en Argelia. Sin embargo, al año siguiente fue expulsado bajo la acusación de "trotskismo" por haber apoyado las reivindicaciones nacionalistas argelinas, lo que el partido consideró una desviación. Ese mismo año, fundó el Théâtre du Travail (Teatro del Trabajo), una compañía teatral obrera para la que escribió, dirigió y actuó. El teatro se convirtió así en su primer gran laboratorio de ideas.
Su proyecto de tesis doctoral se vio truncado definitivamente por la imposibilidad de presentarse al examen de agregación debido a su historial médico, que le cerraba las puertas a una cátedra estatal. En 1937, publicó su primer libro, El revés y el derecho, un conjunto de ensayos líricos publicados en una editorial minúscula de Argel. Aquí ya aparecen los temas nucleares de su obra: la luz del Mediterráneo, la pobreza, la muerte y la búsqueda de la felicidad.
3. Trayectoria[editar]
3.1. Primeras obras y el ciclo del absurdo (1937–1942)[editar]
A finales de los años 30, Camus se instaló brevemente en Francia, trabajando como periodista en el Paris-Soir, pero su salud le obligó a regresar a Argelia. La segunda mitad de 1941, ya en Orán, se dedicó intensamente a escribir. En ese período de aislamiento, bajo un cielo de guerra, terminó las tres obras que conformarían lo que él llamó el "ciclo del absurdo": la novela El extranjero, el ensayo El mito de Sísifo y la obra de teatro Calígula.
La publicación en 1942 de El extranjero por la editorial Gallimard fue un terremoto literario. Narrada en primera persona por Meursault, un oficinista anodino que mata a un hombre en una playa sin motivo aparente y es condenado a muerte por no llorar en el funeral de su madre, la novela explora la alienación radical del individuo frente a la sociedad y su hipocresía moral. El estilo seco y la precisión clínica de la prosa rompían con las convenciones literarias de la época y presentaban al "héroe absurdo" en su forma más pura. Ese mismo año, El mito de Sísifo ofreció la base filosófica del ciclo. En su famoso arranque —"No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio"—, Camus propone que la vida es absurda porque el deseo humano de significado choca con el silencio irracional del mundo, pero juzgar que la vida vale o no la pena ser vivida es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Frente al nihilismo o la opción religiosa, defiende la "rebelión lúcida": Sísifo, condenado a empujar eternamente una roca, es feliz en su conciencia de la absurdidad, en su desprecio al destino.
Calígula, escrita en 1938 pero estrenada en 1945, es la encarnación teatral del absurdo llevado a sus últimas consecuencias. El emperador romano, asolado por la muerte de su hermana-amante, descubre la verdad insoportable de que "los hombres mueren y no son felices". Decide entonces ejercer su libertad absoluta mediante la crueldad y la humillación sistemáticas, deteriorando su lógica hasta volverse un tirano demente que perece bajo los puñales de sus cortesanos. El ciclo del absurdo estableció a Camus como la voz más original de su generación.
3.2. Compromiso político y periodismo en Combat (1943–1947)[editar]
Tras la invasión alemana de la Francia metropolitana, Camus se trasladó de nuevo y se involucró activamente en la Resistencia. Con el seudónimo "Bauchard", se unió a la red clandestina del Combat, periódico fundado por Pascal Pia. En 1944, ya en plena Liberación de París, se convirtió en su redactor jefe. Los editoriales que escribió para Combat entre 1944 y 1947 están entre los más lúcidos, valientes y moralmente exigentes del periodismo europeo del siglo XX. En ellos, Camus abordó la depuración de los colaboracionistas, abogando por una justicia que no se convirtiera en venganza; planteó la necesidad de una profunda renovación moral y política en Francia; y denunció los horrores de la bomba atómica, siendo uno de los primeros intelectuales en alertar sobre la nueva era que se abría.[4]
Su postura política durante estos años fue la de un humanista libertario, cada vez más crítico con los dogmas partidistas. Defendió una "democracia económica" y una justicia social que no ahogaran las libertades individuales. Durante este período también mantuvo una intensa relación cercana con Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, frecuentando cafés de Saint-Germain-des-Prés como Les Deux Magots y el Café de Flore, epicentros del movimiento existencialista. Sin embargo, Camus siempre rechazó la etiqueta de "existencialista", al considerar su obra divergente en puntos de partida y conclusiones.[5]
3.3. El ciclo de la rebelión (1947–1955)[editar]
En 1947, Camus publicó La peste, una de las novelas más importantes de la literatura universal del siglo XX. Ambientada en la ciudad argelina de Orán, asolada por una epidemia de peste bubónica, la novela es una alegoría del mal, la resistencia y la solidaridad humana. El doctor Bernard Rieux, héroe anónimo y narrador velado de la crónica, encarna la ética de la rebelión: lucha sin descanso contra el flagelo no por esperanza de vencer, sino porque es lo que hay que hacer, porque "en los hombres hay más cosas dignas de admiración que de desprecio". La peste fue interpretada como una metáfora de la ocupación nazi, pero su alcance moral la convierte en un símbolo atemporal de cualquier forma de opresión, desde el totalitarismo hasta la indiferencia.
Este ciclo teórico cristalizó en 1951 con El hombre rebelde, un ensayo que examina la rebeldía metafísica e histórica desde el marqués de Sade hasta el marxismo de su tiempo. Camus postula que la revuelta noble ("me rebelo, luego existimos") nace de un límite moral del individuo, y que toda revolución que, en nombre de un futuro abstracto (la historia, la raza, la utopía), asesina en el presente ha traicionado su origen. Dedica una crítica demoledora a los regímenes estalinistas y a toda forma de "terror racional". La publicación provocó una inmensa polémica y su ruptura definitiva con Sartre, quien en la revista Les Temps Modernes salió en defensa del materialismo histórico y el compromiso marxista.[6] Fue uno de los cismas intelectuales más sonados del siglo.
Dentro de este ciclo también se sitúan las obras de teatro El malentendido (1944) y Los justos (1949). Esta última recrea el atentado real del grupo revolucionario ruso contra el gran duque Sergio Aleksándrovich en 1905, y enfrenta al nihilista Stepan con el poeta Kaliáyev, quien renuncia a lanzar la bomba al ver a dos niños en el carruaje. La obra es un vehemente alegato contra los crímenes políticos y en defensa de la pureza en los fines y los medios.
3.4. Últimos años y obra inconclusa (1956–1960)[editar]
En 1956, publicó La caída, una novela breve pero de una densidad psicológica extraordinaria. Narrada como un monólogo de Jean-Baptiste Clamence, un antiguo abogado parisino que ejerce de "juez-penitente" en un bar de mala muerte de Ámsterdam, la obra es una confesión implacable sobre la culpa, la justicia y la imposibilidad de la inocencia. Este relato fue recibido por muchos como una respuesta indirecta a las acusaciones de los existencialistas, y su tono cínico y sombrío contrasta con el lirismo mediterráneo de sus primeros libros. Al año siguiente, en 1957, llegó su consagración con el Premio Nobel de Literatura.
Sus últimos años estuvieron marcados por el doloroso silencio público frente a la guerra de la independencia de Argelia (1954–1962). Camus, argelino de nacimiento y defensor de los derechos de los árabes en su juventud, no podía aceptar ni el terrorismo del Frente de Liberación Nacional (FLN) ni la represión brutal del ejército francés. Abogó por una "tregua civil" y una federación multicultural que protegiera a todos los civiles, una postura moderada e incomprendida que le granjeó el desprecio de ambos bandos. En enero de 1956, viajó a Argel para pronunciar su "Llamamiento por una tregua civil", pero fue abucheado por la multitud francesa y amenazado por los independentistas. Herido profundamente, se encerró en un mutismo casi total sobre el asunto, convencido de que toda palabra suya sería usada para alimentar la hoguera.
El 4 de enero de 1960, Albert Camus perdió la vida en un accidente de automóvil en la carretera nacional 5, cerca de la localidad de Villeblevin, mientras viajaba de Lourmarin (Provenza) a París junto a su amigo y editor Michel Gallimard, sobrino del célebre editor Gaston Gallimard, quien también falleció en el siniestro. El coche, un Facel Vega, se salió de la calzada y se estrelló contra un plátano. Camus murió instantáneamente. Entre los restos se halló una maleta con el manuscrito inacabado de El primer hombre, una novela autobiográfica de gran aliento lírico sobre su infancia argelina, la búsqueda del padre muerto y la experiencia colonial. La obra, de un estilo más íntimo y sereno, fue publicada por su hija Catherine en 1994 y reconfiguró la imagen del autor, mostrando a un Camus desprovisto de toda máscara intelectual.
4. Estilo y características[editar]
La obra de Camus se distingue por una paradoja constitutiva: es la de un pensador de lo profundo que rechaza el lenguaje abstracto de la filosofía académica en favor de la narración y la imagen. Su estilo literario, particularmente en novelas como El extranjero, se define por una escritura visual y sensorial, una prosa "blanca", neutra y precisa, que busca registrar el mundo y las acciones sin añadirles un significado previo, imitando así la opacidad de lo real. Este laconismo existencial se carga de luz, piedra y mar cuando evoca su Argelia natal.
En sus ensayos, en cambio, emplea un tono más lírico y confesional, heredero de los moralistas franceses como Pascal o La Rochefoucauld. Conceptualmente, su filosofía gira en torno al absurdismo: la tensión irresoluble entre la necesidad de sentido del ser humano y el silencio irracional del mundo. Pero a diferencia del nihilismo, que abraza la nada, o del existencialismo sartreano, que enfatiza la libertad como proyecto, Camus explora la "nostalgia" de la unidad y la "medida" clásica. El pensamiento de "mediodía", opuesto al pensamiento "de medianoche" germánico o al "mesianismo" marxista, es una reivindicación del límite, la belleza y la alegría inmediata del cuerpo frente a las abstracciones totalitarias.[7]
Dramáticamente, experimentó con el mito clásico y con el minimalismo existencial. En Calígula, el gesto extremo del protagonista es la prueba teatral del absurdo; en El malentendido, el destino trágico se desata por un simple error de identidad. Su teatro es profundamente conceptual y exigente, y a diferencia de sus novelas, no ha gozado de un favor unánime del público, aunque en las últimas décadas Calígula ha alcanzado el estatus de clásico moderno con montajes constantes.
5. Palmarés y récords[editar]
El reconocimiento a la trayectoria de Albert Camus es principalmente cualitativo y de influencia, pero se pueden registrar los siguientes hitos:
5.1. Premios y distinciones[editar]
- Premio de la Crítica de 1942 por El extranjero, otorgado por un jurado que incluía a figuras como Paul Valéry y Jean Paulhan.
- Medalla de la Resistencia Francesa con roseta (1946) por su labor en el periódico Combat.
- Premio Nobel de Literatura (1957). Otorgado por el conjunto de su obra, es el segundo premio Nobel más joven de la historia de la literatura, después de Rudyard Kipling. La ceremonia de entrega tuvo lugar el 10 de diciembre de ese año en Estocolmo, donde pronunció su célebre discurso "El artista y su tiempo", una defensa apasionada de la libertad del escritor contra cualquier servidumbre ideológica.
5.2. Ventas y legado editorial[editar]
- El extranjero es una de las novelas más leídas y traducidas de la literatura francesa. Se estima que ha vendido más de 10 millones de ejemplares solo en francés, y su tirada total en todos los idiomas es incalculable, siendo objeto de estudio en sistemas educativos de todo el mundo hispanohablante.
- La peste experimentó un aumento global de ventas superior al 1000%[sin verificar] durante la pandemia de COVID-19 en 2020, colocándose de nuevo en las listas de los libros más vendidos en múltiples países, incluidos
España y
México. - En 1994, la publicación póstuma de El primer hombre fue un acontecimiento literario mundial. Solo en Francia vendió más de 200.000 ejemplares en sus primeras semanas, y obtuvo el Premio al Mejor Libro del Año de la revista Lire.
5.3. Honores póstumos[editar]
- Diversas universidades le han concedido doctorados honoris causa de manera póstuma o simbólica, y su obra es asignatura obligada en carreras de filosofía, letras y ciencias políticas.
- En 2010, el presidente francés Nicolas Sarkozy propuso su traslado al Panteón de París, el más alto honor para un ciudadano francés. El proyecto generó un intenso debate y fue finalmente rechazado por su hijo, Jean Camus, alegando que su padre hubiera detestado semejante ceremonia oficial y que la derecha lo estaba instrumentalizando. La controversia reavivó la defensa de Camus como un pensador inclasificable y anti-establishment.
6. Vida pública y legado[editar]
6.1. Su legado filosófico[editar]
La influencia de Camus supera con creces el marco de la filosofía académica para permear la cultura popular, los derechos humanos y la ética civil. Su definición de la rebeldía como acto de afirmación colectiva y su rechazo a la pena de muerte —argumentado brillantemente en su ensayo "Reflexiones sobre la guillotina" (1957)— lo convierten en un precursor del humanismo contemporáneo y de corrientes como el antitotalitarismo liberal y el pensamiento ecológico.[8]
El "hombre absurdo" camusiano sigue siendo una figura arquetípica para entender la alienación en las sociedades modernas, y su eco se percibe en autores del siglo XX y XXI como Imre Kertész, J. M. Coetzee y Fernando Savater. En el ámbito de la psicología existencial, su idea de la lucidez sin esperanza como fuente de fuerza interior es una herramienta conceptual para afrontar el duelo y la crisis. En el teatro, su interrogante sobre los límites de la libertad política resuena en dramaturgos como Harold Pinter y Mario Vargas Llosa.
6.2. La amistad y la polémica[editar]
Su relación con Jean-Paul Sartre es uno de los episodios más fascinantes de la historia de las ideas. Comenzaron como aliados en la Resistencia y cómplices en los cafés existencialistas, pero su separación intelectual los enfrentó en un debate que sigue siendo materia de estudio. Mientras Sartre consideraba que la violencia revolucionaria era un medio legítimo en la dialéctica de la historia, Camus afirmaba que el fin nunca justifica los medios y que el sufrimiento real de cualquier ser humano es intocable. Esta fisura definitiva en el campo progresista marcó el clima intelectual de la Guerra Fría.
6.3. Un pensador para el siglo XXI[editar]
A más de sesenta años de su muerte, la crisis de las ideologías ha revitalizado la figura de Albert Camus. Su defensa de la "medida" (la mesure) frente a la desmesura del poder estatal y del mercado, su elogio de la naturaleza mediterránea como fuente de equilibrio y su rechazo a cualquier sacrificio del presente en favor de una utopía futura, resuenan con fuerza en un mundo marcado por el terrorismo, el calentamiento global y el desencanto político. Su obra se ha liberado del anecdotario de las querellas parisinas para ser leída como una de las brújulas morales más fiables del siglo pasado.
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
7.1. Traducciones y doblajes[editar]
La obra de Albert Camus ha tenido una recepción excepcional en el mundo hispanohablante desde sus primeras traducciones. La editorial argentina Sur, capitaneada por Victoria Ocampo, fue la primera en verter El extranjero al español en 1942[sin verificar], apenas un año después de su publicación original, con traducción de Bonifacio del Carril. Posteriormente, las traducciones de José Bianco y Julio Llinás para la misma editorial, y las de Aurora Bernárdez para Alianza Editorial en España, se convirtieron en las versiones canónicas. En la actualidad, todas sus obras están disponibles en múltiples traducciones al español y al catalán.
La presencia de su teatro en escenarios hispanohablantes ha sido constante. Calígula se estrenó en Buenos Aires en 1947 y ha contado con montajes memorables en el Teatro María Guerrero de Madrid, el Festival Internacional Cervantino de México o el Teatro de la Universidad de Chile. La adaptación televisiva de Calígula realizada por TVE en 1971, protagonizada por José María Rodero, es un documento clave de la historia televisiva española. Asimismo, El malentendido, Los justos y El estado de sitio se representan con frecuencia en circuitos independientes de toda América Latina.
7.2. Influencia en la literatura local[editar]
La huella de Camus en las letras hispanohablantes es profunda. En España, la generación del medio siglo (Juan Goytisolo, Carmen Martín Gaite, Rafael Sánchez Ferlosio) encontró en su realismo existencial y su prosa desnuda un modelo para retratar la asfixia de la posguerra franquista. En Hispanoamérica, el impacto fue aún mayor. El existencialismo del primer Vargas Llosa, el humanismo desesperanzado de Ernesto Sabato —con quien Camus mantuvo correspondencia— y la narrativa del colombiano Álvaro Mutis son deudores directos de los ciclos del absurdo y la rebelión camusianos.
7.3. Eventos y homenajes recientes[editar]
En 2013, con motivo del centenario de su nacimiento, se organizaron en España y Latinoamérica decenas de congresos, exposiciones y lecturas dramatizadas. La Biblioteca Nacional de España acogió una exposición itinerante, y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) le dedicó un pabellón monográfico. Su pensamiento es materia de estudio obligatorio en el Bachillerato español y en cursos universitarios de humanidades a lo largo de toda la región, donde El mito de Sísifo y La peste son habituales caballos de batalla para exámenes de selectividad y cátedras de ética.
7.4. Disponibilidad y streaming[editar]
Todas las obras de Albert Camus se encuentran disponibles en español en formato físico, digital y audiolibro. En plataformas como
Netflix y Filmin, se pueden encontrar varias adaptaciones cinematográficas de sus novelas. La más conocida es El extranjero (Lo straniero, 1967), del director italiano Luchino Visconti, con Marcello Mastroianni. También se pueden hallar en línea fácilmente las grabaciones completas de Calígula en español del citado montaje de TVE, junto con lecturas de sus discursos y ensayos. La película El primer hombre (Le Premier Homme, 2011), dirigida por Gianni Amelio, que recrea su infancia a partir del manuscrito, tiene doblaje al español neutro y está disponible en diversas plataformas de alquiler digital. Su legado permanece, por tanto, plenamente accesible para el lector y espectador hispano del siglo XXI.
Solo Rudyard Kipling lo había superado, al recibir el galardón en 1907 a los 41 años. ↩︎
La carta de Camus a su maestro Louis Germain es considerada uno de los documentos más conmovedores del siglo XX, donde le atribuye todo el mérito de su éxito: "Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiera sucedido nada de todo esto". ↩︎
La tuberculosis era una enfermedad muy estigmatizada en la época y de difícil tratamiento, lo que provocó en Camus episodios de depresión y un sentimiento de exclusión, pero también agudizó su conciencia de lo absurdo de la existencia. ↩︎
En un artículo del 8 de agosto de 1945, Camus escribió: "La civilización mecánica acaba de alcanzar su último grado de salvajismo. Va a ser necesario elegir, en un futuro más o menos próximo, entre el suicidio colectivo y la utilización inteligente de las conquistas científicas". ↩︎
La frase de Camus "No soy un filósofo" ha sido muy comentada. Aunque su obra tiene un indiscutible fondo filosófico, él se veía a sí mismo como un artista y un moralista, no como un constructor de sistemas abstractos de pensamiento. ↩︎
La polémica se inició con una reseña crítica de Francis Jeanson, pero escaló tras la respuesta insultante de Camus (que llamó "director" a Sartre) y la réplica lapidaria de este último. Sartre terminó la discusión sentenciando que Camus había traicionado a "los suyos" en favor de un moralismo burgués. ↩︎
La metáfora del "pensamiento de mediodía" aparece en El hombre rebelde y se opone a las "ideologías alemanas" (Hegel, Marx, Nietzsche interpretados por el nazismo y el estalinismo). Representa un retorno al clasicismo mediterráneo, a la medida griega, y una defensa de la naturaleza como límite de la praxis humana. ↩︎
En "Reflexiones sobre la guillotina", Camus denuncia la deshumanización del reo y la irreversibilidad del error judicial, afirmando que la pena capital es una venganza primitiva que el Estado de derecho debe abolir. Su influencia fue notable en el abolicionismo europeo de los años sesenta y setenta. ↩︎