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Benjamin Franklin

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Benjamin Franklin · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
CiudadesFiladelfia · La Habana · Ciudad de México · Buenos Aires · Santiago de Chile · Bogotá · Guadalajara
PaísesEstados Unidos · España · México
Benjamin Franklin
Retrato al óleo (no incluido)
Nacimiento17 de enero de 1706
Boston, provincia de la Bahía de Massachusetts, Trece Colonias
Fallecimiento17 de abril de 1790
Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos
Causa de muertePleuritis (según fuentes contemporáneas)
SepulturaChrist Church Burial Ground, Filadelfia
ResidenciaFiladelfia; Londres (varios periodos); Passy, París
NacionalidadEstadounidense (previamente súbdito británico)
OcupaciónImpresor, periodista, escritor, científico, inventor, diplomático, político, filósofo
Años activoc. 1722–1790[sin verificar]
Conocido porExperimento con la cometa y la electricidad, invención del pararrayos, lentes bifocales, estufa Franklin, autor del Almanaque del pobre Richard, firma de la Declaración de Independencia y la Constitución de EE. UU., primer director general del servicio postal estadounidense
Partido políticoNinguno (próximo a corrientes republicanas y demócratas-republicanas, pero sin afiliación formal)
CónyugeSe casó formalmente con Deborah Read en 1730 (la fuente no menciona unión de hecho ni la fecha de muerte de ella)
ParejasMadame Helvétius (en París, relación platónica tardía)
Hijos3: William Franklin (ilegítimo), Francis Folger Franklin, Sarah Franklin Bache[sin verificar]
PadresJosiah Franklin y Abiah Folger
FirmaB. Franklin

1. Resumen[editar]

Benjamin Franklin (17 de enero de 1706 – 17 de abril de 1790) fue un polímata, impresor, científico, inventor, diplomático y estadista originario de las Trece Colonias británicas, considerado uno de los Padres Fundadores de los Estados Unidos. Su figura encarna el ideal ilustrado del self‑made man y su trayectoria abarcó desde los oficios manuales hasta las más altas esferas de la diplomacia y la construcción institucional de una nueva nación.

Sin educación formal más allá de los diez años, Franklin se formó de manera autodidacta mientras trabajaba como aprendiz de imprenta. Llegó a Filadelfia en 1723 y rápidamente se convirtió en un próspero impresor, editor del periódico The Pennsylvania Gazette y autor del célebre Poor Richard’s Almanack (El almanaque del pobre Richard), que difundió proverbios y reflexiones pragmáticas por todas las colonias. Su éxito empresarial le permitió retirarse a los 42 años y dedicarse por completo a la ciencia, la invención y el servicio público.

Como científico, Franklin es mundialmente conocido por sus experimentos con la electricidad, en particular por el uso de una cometa durante una tormenta —un hito discutido en detalle por los historiadores modernos— y por la demostración de que el rayo es un fenómeno eléctrico, lo que condujo a la invención del pararrayos. También creó las lentes bifocales, la estufa Franklin, el catéter flexible y la armónica de cristal, entre otros artefactos. Fue miembro de la Royal Society de Londres y de la Academia de Ciencias de Francia, y mantuvo correspondencia con numerosos intelectuales europeos.

En el ámbito político y diplomático, Franklin desempeñó un papel central en la independencia de los Estados Unidos. Fue miembro del Segundo Congreso Continental, integrante del comité que redactó la Declaración de Independencia (1776), primer embajador de los Estados Unidos en Francia (1776–1785) —donde consiguió una alianza militar decisiva con la monarquía francesa— y uno de los firmantes del Tratado de París (1783), que puso fin a la guerra de independencia. Posteriormente participó como delegado en la Convención Constitucional de 1787, siendo el firmante de mayor edad de la Constitución de los Estados Unidos.

Franklin también fue un prolífico creador de instituciones cívicas: fundó la primera biblioteca de suscripción de las colonias (Library Company of Philadelphia, 1731), la primera compañía de bomberos voluntarios, la Universidad de Pensilvania (bajo el nombre de Academy and College of Philadelphia) y la American Philosophical Society. A lo largo de su vida promovió los ideales de tolerancia, pragmatismo y mejora social, y su autobiografía —publicada póstumamente— se convirtió en un clásico de la literatura estadounidense.

Su legado perdura en los billetes, topónimos, estatuas y en la cultura popular de buena parte del mundo, y en particular su pensamiento práctico y sus inventos encontraron eco temprano en los territorios hispanohablantes, donde los nuevos estados americanos lo adoptaron como modelo de ciudadano ilustrado.

2. Primeros años y formación[editar]

Franklin nació en una modesta vivienda de Milk Street, en el Boston colonial. Fue el decimoquinto de diecisiete hermanos[1] en el seno de una familia puritana. Su padre, Josiah Franklin, emigró desde Northamptonshire (Inglaterra) en 1683 y se ganaba la vida como fabricante de velas y jabón. Su madre, Abiah Folger, descendía de los primeros colonos puritanos de Massachusetts y era nieta de un conocido intérprete y colono de Nantucket.

Con apenas ocho años, Benjamin ingresó en la Boston Latin School, pero los costos obligaron a retirarlo después de dos años —tal vez incluso menos—, lo que marcó el fin de su escolarización formal. Sin embargo, el joven Franklin mostró una temprana pasión por la lectura; el padre lo orientó hacia el oficio de impresor, que en aquella época era también la puerta de acceso al mundo de las ideas. A los doce años entró como aprendiz en el taller de su hermano James, editor del New-England Courant, uno de los primeros periódicos de las colonias. Allí Franklin no solo aprendió el arte de la impresión, sino que empezó a escribir textos de forma anónima, bajo el seudónimo de «Silence Dogood», una viuda de mediana edad que criticaba con humor la hipocresía social y religiosa. Las catorce cartas de Dogood, publicadas en 1722, constituyen su primera obra literaria y revelan un dominio inusual de la ironía para un adolescente de dieciséis años.

La relación con su hermano se tornó conflictiva; James había sido encarcelado por sus críticas a las autoridades coloniales y Benjamin resentía el trato despótico que recibía como aprendiz. En 1723, con solo diecisiete años, rompió su contrato y escapó a Nueva York, desde donde se dirigió a Filadelfia, una ciudad que prometía más oportunidades para los oficios mecánicos y mercantiles.

3. Trayectoria[editar]

3.1. Impresor y editor[editar]

A su llegada a Filadelfia, Franklin encontró trabajo en la imprenta de Samuel Keimer. Pronto llamó la atención del gobernador de Pensilvania, Sir William Keith, quien lo animó a viajar a Londres para completar su formación y adquirir equipos propios. El viaje se realizó en 1724, pero las promesas de financiación se desvanecieron y Franklin se vio obligado a trabajar en imprentas londinenses durante casi dos años. Allí absorbió las técnicas más avanzadas y, sobre todo, el ambiente intelectual de la Ilustración británica, frecuentando tabernas y círculos de debate.

De regreso a Filadelfia en 1726, Franklin retomó su oficio con renovada ambición. En 1728 fundó su propio taller junto con Hugh Meredith y muy pronto consiguió el lucrativo contrato para imprimir el papel moneda de la colonia, un negocio que le proporcionó capital y prestigio. En 1729 compró el periódico que Keimer había lanzado, lo rebautizó como The Pennsylvania Gazette y lo convirtió en la publicación más influyente de la Norteamérica colonial. En sus páginas combinaba noticias, ensayos de opinión, debates públicos y la promoción de sus proyectos cívicos.

El verdadero fenómeno editorial de Franklin fue, sin embargo, el Poor Richard’s Almanack (1732–1758). Con el seudónimo de «Richard Saunders», el autor ofrecía un almanaque anual plagado de proverbios ingeniosos, consejos caseros y reflexiones morales de corte pragmático: «A penny saved is a penny earned» («un centavo ahorrado es un centavo ganado»), «Early to bed and early to rise makes a man healthy, wealthy, and wise» («Acostarse temprano y madrugar hacen al hombre sano, rico y sabio»). El Almanaque alcanzó tiradas de 10 000 ejemplares anuales —cifra extraordinaria para la época— y se distribuyó en todas las colonias, contribuyendo a forjar un ethos comunitario basado en la laboriosidad, la frugalidad y la auto‑superación.

Paralelamente, Franklin tejió una red de imprentas asociadas desde Nueva Inglaterra hasta Carolina del Sur, y se convirtió en el primer editor que organizó un servicio de correo regular entre las colonias. En 1737 fue nombrado jefe de correos de Filadelfia y, más tarde, en 1753, director general adjunto para las colonias británicas, cargo desde el que reformó y agilizó las comunicaciones postales en toda la costa atlántica.

3.2. Científico e inventor[editar]

La jubilación temprana —Franklin cedió la gestión diaria de sus negocios en 1748— le permitió consagrarse a la investigación científica, una faceta que le había apasionado desde los años de las charlas en la Junto, el club de debate que él mismo había fundado. Sus intereses abarcaron desde la oceanografía y la meteorología hasta la física del calor y la electricidad.

El hallazgo que le dio fama internacional fue la demostración —entre 1751 y 1752— de que el rayo era un fenómeno eléctrico. La experiencia más célebre, narrada con variaciones por la tradición, consistió en hacer volar una cometa durante una tormenta, con una llave metálica atada al hilo, para conducir la electricidad atmosférica hacia una botella de Leyden. Aunque el experimento real fue más cauteloso de lo que el imaginario popular supone —Franklin no recibió la descarga directa—, los resultados confirmaron su hipótesis y le permitieron diseñar el pararrayos, que empezó a instalarse en edificios de Filadelfia ya en 1752. La comunidad científica europea reconoció el valor de sus trabajos y en 1753 la Royal Society le concedió la Medalla Copley, convirtiéndose en uno de los pocos americanos en lograr semejante distinción antes de la Independencia.

Más allá de la electricidad, Franklin introdujo mejoras prácticas que respondían a necesidades cotidianas. Inventó la estufa que lleva su nombre (la «Franklin stove», hacia 1742), un diseño de chimenea metálica que irradiaba calor de manera más eficiente y con menor consumo de leña. De sus observaciones sobre la conducción del calor y la ventilación dedujo también principios que luego se aplicarían en la arquitectura y la industria. Creó además las lentes bifocales, divididas para ver de cerca y de lejos sin cambiar de gafas, y que él mismo llamó «double spectacles». Otros inventos incluyen el catéter flexible, un brazo mecánico para retirar libros de estanterías altas y la armónica de cristal, un instrumento musical que Mozart y Beethoven llegaron a escribir para él.

Franklin se mostraba reacio a patentar sus creaciones, pues creía que los inventos debían beneficiar al conjunto de la sociedad. Su actitud filantrópica le granjeó una reputación de sabio generoso que trascendió las fronteras políticas.

3.3. Diplomático y político (1748–1775)[editar]

Antes de que estallara la guerra de independencia, Franklin ya se había curtido en la política colonial como miembro de la Asamblea de Pensilvania (elegido por primera vez en 1751) y como representante de varias colonias ante el gobierno británico. En 1754 propuso el Plan de Albany, un ambicioso proyecto de unión de las Trece Colonias bajo un presidente general designado por la Corona y un consejo electo por las asambleas. Aunque el plan no prosperó, anticipó la necesidad de una estructura federal y forjó entre los delegados una incipiente conciencia de unidad.

Entre 1757 y 1775 residió en Londres de forma casi continuada, primero como agente de Pensilvania y luego también de Georgia, Nueva Jersey y Massachusetts. Su misión consistía en defender los intereses de las colonias ante el Parlamento y la Corte británica. Durante esos años, Franklin fue testigo directo del deterioro de las relaciones transatlánticas y pasó de ser un entusiasta defensor del Imperio Británico a un convencido partidario de la autodeterminación americana. El escándalo del «asunto Hutchinson» —la revelación de cartas en las que el gobernador de Massachusetts instaba a restringir las libertades coloniales— y la humillación pública que sufrió en el Consejo Privado británico en 1774, donde fue insultado por el procurador general Alexander Wedderburn, le hicieron perder toda esperanza de reconciliación.

3.4. La Revolución Americana[editar]

De regreso a Filadelfia en mayo de 1775, Franklin fue elegido delegado por Pensilvania en el Segundo Congreso Continental, que ya sesionaba tras las batallas de Lexington y Concord. Allí participó en comités clave, entre ellos el de redacción de la Declaración de Independencia, al lado de Thomas Jefferson, John Adams, Roger Sherman y Robert Livingston. Aunque el borrador principal fue obra de Jefferson, Franklin contribuyó con correcciones y con su legendario humor para rebajar las tensiones («debemos colgar todos juntos, o de seguro nos colgarán por separado»).

En octubre de 1776, con 70 años de edad, Franklin viajó a París como comisionado del Congreso para negociar una alianza con Francia. La diplomacia frankliana desplegó una calculada mezcla de imagen —con sus gafas redondas, su sombrero de piel de marta y su bastón, se convirtió en el «bonhomme Franklin» querido por los parisinos— y sutileza negociadora. El triunfo de las tropas continentales en la batalla de Saratoga (1777) facilitó la firma del Tratado de Amistad y Comercio y del Tratado de Alianza con Francia en 1778, que supusieron el reconocimiento internacional de los Estados Unidos y la entrada de la monarquía francesa en el conflicto con tropas, barcos y recursos financieros.

Franklin permaneció en París como primer ministro plenipotenciario de los Estados Unidos hasta 1785. Durante ese período consiguió nuevos préstamos, negoció la paz con Gran Bretaña —fue uno de los tres firmantes estadounidenses del Tratado de París de 1783, junto con John Adams y John Jay— y aprovechó su prestigio para tejer relaciones con los salones ilustrados europeos. Voltaire y Franklin se abrazaron en público en 1778 en la Academia de Ciencias, un encuentro que simbolizó el abrazo de la Ilustración a la causa americana.

4. Pensamiento y estilo[editar]

La complejidad de Franklin desafía las etiquetas. Por un lado fue un deísta que difícilmente encajaba en los dogmas puritanos de su infancia; por otro, defendió la utilidad pública de la religión como cemento moral. Sus máximas, recogidas en el Almanaque y en numerosas cartas, trazan una filosofía secular basada en la laboriosidad, la templanza, el orden y la búsqueda de la mejora continua. El mismo Franklin diseñó un cuadro de trece virtudes que revisaba cada semana con el objeto de alcanzar la «perfección moral», aunque confesó haber fracasado en el intento y haber terminado prefiriendo a un «hombre que a uno recto».

Como escritor, Franklin cultivó un estilo llano, directo y salpicado de humor. Su obra maestra es la Autobiografía, redactada en cuatro fases entre 1771 y 1790 y publicada póstumamente. Más que un ejercicio de introspección, es un manual de ascenso burgués dirigido a su hijo William y, por extensión, a toda la juventud americana, y constituye uno de los textos fundacionales de la literatura estadounidense.

La mentalidad inventora de Franklin era inseparable de su faceta empresarial y de su obsesión por la utilidad. En sus cartas sostenía que la ciencia debía servir al bienestar humano y no al mero conocimiento especulativo. Esta inclinación práctica lo distinguió de muchos sabios coetáneos europeos, más apegados a la tradición escolástica.

En política, Franklin evolucionó hacia posiciones que hoy llamaríamos democráticas y federales. Si bien en su juventud defendió la lealtad al rey Jorge III, la obstinación de la metrópoli lo empujó hacia el republicanismo. En la Convención Constitucional de 1787, ya octogenario, propuso un ejecutivo colegiado y criticó tanto la concentración de poder como la falta de límites a la voluntad de las mayorías. Aun así, respaldó la Constitución final y pidió a los delegados que «duden un poco de su propia infalibilidad».

Sobre la esclavitud, Franklin experimentó una profunda transformación. En su juventud poseyó y comerció con esclavos, pero tras la Revolución se convirtió en un abolicionista activo; en 1787 presidió la Sociedad para la Abolición de la Esclavitud de Pensilvania y en 1790 presentó al Congreso una petición para poner fin a la trata de esclavos, una de sus últimas acciones públicas.

5. Legado y reconocimientos[editar]

El legado de Franklin es polifacético. En los Estados Unidos es recordado como uno de los «Padres Fundadores» cuyas contribuciones resultaron tan decisivas para la independencia como para la construcción institucional y cultural del nuevo país. Su efigie aparece en el billete de cien dólares —un honor que comparte con figuras como George Washington y Alexander Hamilton— y su rostro adorna monumentos, medallas y edificios públicos en numerosas ciudades.

Las instituciones que fundó o ayudó a fundar siguen en activo: la Universidad de Pensilvania (reconocida oficialmente como tal en 1791, aunque sus orígenes se remontan a la Academia fundada por Franklin en 1740), la American Philosophical Society, la Library Company of Philadelphia y el sistema postal de los Estados Unidos, del que fue el primer director general.

En el terreno científico, su contribución a la comprensión de la electricidad lo catapultó a las academias europeas y le valió el respeto de científicos como Priestley, Lavoisier y Galvani. Las denominaciones de unidades eléctricas —el amperio, el voltio, etc.— no incluyen su nombre, pero la noción de «carga eléctrica» y los términos «positivo» y «negativo» fueron introducidos por Franklin en sus cartas a Peter Collinson.

Su pensamiento inspiró a generaciones de emprendedores, educadores y reformadores sociales. La idea del «sueño americano», con su énfasis en el esfuerzo personal como llave del éxito, encuentra uno de sus arquetipos más tempranos en la trayectoria de Franklin. Escritores como Ralph Waldo Emerson y Mark Twain alabaron su ingenio, mientras que D. H. Lawrence o Max Weber criticaron el carácter utilitarista y desencantado de su filosofía.

En el contexto hispanoamericano, Franklin ejerció una influencia notable desde finales del siglo XVIII. Los criollos ilustrados que lideraron las guerras de independencia vieron en él a un modelo de hombre de ciencia y de estadista republicano. Varios de los primeros periódicos de la América independiente reprodujeron fragmentos del Poor Richard’s Almanack y de la Autobiografía, y su figura fue invocada en los congresos constituyentes como ejemplo de sabiduría y pragmatismo.

6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La noticia de los experimentos eléctricos de Franklin llegó a los territorios de la Monarquía Hispánica casi en tiempo real, gracias a los contactos frecuentes entre la Ilustración francesa y los científicos españoles. El abate D. Juan Andrés mencionó a Franklin en sus obras de divulgación, y el propio Benjamin Franklin mantuvo correspondencia con el conde de Aranda, embajador español en París, a través del cual fluyó una ayuda financiera secreta —y luego abierta— de la Corona española a los independentistas americanos. Carlos III, que al principio observó con recelo la rebelión de las colonias, terminó autorizando importantes contribuciones económicas y militares; Franklin supo cultivar esa relación, consciente de la importancia de España como aliado estratégico[2].

La primera traducción al español de la Autobiografía apareció en el siglo XIX y desde entonces se han publicado numerosas ediciones en España y América Latina. En los países hispanohablantes, Franklin goza de una imagen sólida como «sabio de la electricidad» y como uno de los estadistas más accesibles de la primera época republicana estadounidense.

Calles, plazas y colegios con su nombre se encuentran en ciudades como Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago de Chile, Lima o Bogotá. La «Biblioteca Benjamin Franklin» de la Universidad de Guadalajara y el «Colegio Franklin D. Roosevelt» (aunque este último remite al presidente) son ejemplos de la resonancia del apellido en el ámbito educativo latinoamericano. Además, el retrato de Franklin con la cometa ilustra con frecuencia manuales escolares de ciencias naturales en todo el continente.

En la cultura popular hispanoamericana, Benjamin Franklin aparece de forma episódica en series, documentales y novelas históricas que recrean la independencia de los Estados Unidos. La película 1776 y la miniserie John Adams —con distribución en español— le dedican un espacio destacado. No obstante, el conocimiento del personaje más allá del mito de la cometa y el pararrayos sigue siendo desigual, y la profundidad de su pensamiento político y diplomático apenas se ha explorado en traducciones especializadas.

6.1. El doblaje en español[editar]

En el ámbito audiovisual, Benjamin Franklin ha sido interpretado por actores de doblaje de distintos países hispanohablantes. Entre las producciones más distribuidas se encuentra la serie documental Benjamin Franklin (2022, dirigida por Ken Burns), cuyo doblaje en español neutro fue realizado en México.En las ficciones históricas, los profesionales mexicanos y argentinos han prestado su voz al personaje, aunque los nombres concretos varían según la producción.[sin verificar]

7. Escritos principales[editar]

  • Silence Dogood (cartas, 1722)
  • The Pennsylvania Gazette (editor, 1729–1748)
  • Poor Richard’s Almanack (1732–1758)
  • Experiments and Observations on Electricity (1751–1754)
  • The Way to Wealth (1758, recopilación de proverbios del Almanaque)
  • Autobiografía (primera parte 1771, publicación póstuma completa en 1868)
  • Bagatelles (ensayos breves y sátiras, como El pedo, Diálogo con la gota, etc.)

8. Véase también[editar]

  • Ilustración
  • Guerra de Independencia de los Estados Unidos
  • Pararrayos
  • Electricidad
  • Declaración de Independencia de los Estados Unidos
  • Constritución de los Estados Unidos

(Nota: las entradas anteriores se dejan sin enlaces internos por carecerse de la lista de documentos vinculables; la sección «Véase también» cumple una función orientativa para los lectores.)

9. Notas y referencias[editar]

[ Desplegar / Plegar ] – Cronología breve
  • 1706: Nacimiento en Boston.
  • 1718–1723: Aprendiz de imprenta con su hermano James.
  • 1723: Llegada a Filadelfia.
  • 1724–1726: Estancia formativa en Londres.
  • 1728: Funda su propia imprenta.
  • 1732: Primer número del Poor Richard’s Almanack.
  • 1743: Proyecta la American Philosophical Society.
  • 1752: Experimento de la cometa y demostración de la naturaleza eléctrica del rayo.
  • 1757–1775: Residencia en Londres como agente colonial.
  • 1775: Regreso a Filadelfia; elección al Segundo Congreso Continental.
  • 1776: Participación en la redacción de la Declaración de Independencia; viaje a Francia.
  • 1778: Firma de la alianza franco‑estadounidense.
  • 1783: Firma del Tratado de París.
  • 1785: Retorno definitivo a Estados Unidos.
  • 1787: Delegado en la Convención Constitucional.
  • 1790: Muere en Filadelfia; última petición abolicionista.

  1. Las fuentes suelen mencionar diecisiete hijos, aunque no todos sobrevivieron a la infancia. Benjamin era el hijo varón más joven. ↩︎

  2. La implicación española en la guerra de independencia de los Estados Unidos fue canalizada en gran medida a través de la intermediación francesa. Franklin se reunió en varias ocasiones con Aranda y con otros diplomáticos hispanos para coordinar los préstamos y el suministro de armas que llegaban desde el puerto de La Habana y otros enclaves del imperio. ↩︎