Biblia
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Género: Libro sagrado; antología de textos religiosos Textos base: Tanaj (Biblia hebrea), Septuaginta, Texto masorético, Vulgata Idiomas originales: Hebreo bíblico, arameo, griego koiné Fecha de composición: entre circa 900 a. C. y circa 100 d. C. Canon católico: 73 libros Canon protestante: 66 libros Canon ortodoxo etíope: 81 libros Traducciones completas: 438 idiomas (dato de 2010) Traducciones parciales: al menos 2454 idiomas (dato de 2010) Ventas estimadas: alrededor de cinco mil millones de copias Primer libro impreso con tipos móviles: Biblia de Gutenberg, circa 1455 |
La Biblia (del latín tardío biblĭa, y este del griego βιβλία, biblía, literalmente «libros»)[1] es una colección de textos religiosos que constituye la obra central del cristianismo y del judaísmo, y es asimismo venerada en otras religiones abrahámicas, como el islam. Se trata de una antología, es decir, de una compilación de textos de diversa naturaleza, cuyo contenido canónico varía según la tradición religiosa que la reconozca.
La Biblia cristiana consta de dos grandes bloques: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. La Biblia hebrea incluye únicamente los libros que los cristianos conocen como Antiguo Testamento, aunque con una organización y un canon distintos. Los textos de la Biblia hebrea fueron escritos originalmente en hebreo bíblico, con algunas secciones en arameo, mientras que el Nuevo Testamento fue redactado en griego koiné.
Los géneros literarios que conviven en la Biblia son múltiples: narraciones, leyes, genealogías, poesía, proverbios, profecía, epístolas y textos apocalípticos. Cada tradición religiosa considera que el conjunto de escritos que reconoce como parte de la Biblia forma un canon bíblico, y los fieles suelen atribuirle un carácter de inspiración divina, aunque difieren en cómo entienden ese concepto y en cómo interpretan el texto.
La Biblia ha ejercido una influencia profunda en la cultura occidental y en la historia de numerosos pueblos. Su estudio a través de la crítica bíblica también ha influido indirectamente en la cultura y la historia. Algunos consideran que los textos bíblicos son moralmente problemáticos, históricamente inexactos o alterados por el paso del tiempo; otros los valoran como fuente histórica útil para ciertos pueblos y acontecimientos, o como fuente de enseñanzas éticas.
Se estima que a lo largo de los siglos se han producido alrededor de cinco mil millones de copias de la Biblia en todas sus variedades, aunque algunas fuentes las cifran en muchas más, la mayoría en las últimas décadas. Solo entre 1960 y 2013 se habrían producido tres mil novecientos millones de ejemplares.[2] Eso la convierte en el libro más distribuido y vendido de la historia, y con frecuencia es reconocida como el libro más influyente de todos los tiempos. Cada año se venden alrededor de cien millones de ejemplares, y ha sido traducida de forma completa a 438 idiomas y de forma parcial al menos a 2454 idiomas.[3]
1. Resumen[editar]
La Biblia no es un solo libro, sino un conjunto de libros escritos y transmitidos a lo largo de más de un milenio. Su formación combina procesos de tradición oral, redacción, compilación y canonización. Las comunidades religiosas judías y cristianas fueron las responsables de fijar qué textos debían considerarse sagrados y cuáles no, en un proceso que se extendió durante varios siglos.
El judaísmo divide tradicionalmente sus escrituras en tres partes: la Torá («la Ley» o «instrucción», también llamada Pentateuco), que contiene los cinco primeros libros; los Nevi'im o «Profetas», colección de narraciones históricas y mensajes proféticos; y los Ketuvim o «Escritos», que reúne salmos, proverbios, poesía y otras narraciones. La palabra hebrea Tanaj es un acrónimo formado por las iniciales de esas tres secciones (T, N, K) y es el término alternativo para referirse a la Biblia hebrea.
El Texto masorético es la versión medieval del Tanaj, escrita en hebreo y arameo, que el judaísmo rabínico moderno considera texto autorizado. La Septuaginta es la traducción al griego koiné del Tanaj realizada entre los siglos III y II a. C., y coincide en gran medida con la Biblia hebrea, aunque con variantes y libros adicionales en algunas tradiciones. El cristianismo comenzó como una ramificación del judaísmo del Segundo Templo y utilizó la Septuaginta como base de su Antiguo Testamento.
El Nuevo Testamento se fue formando a partir de los evangelios, que narran la vida y las enseñanzas de Jesús de Nazaret, junto con las epístolas paulinas y otros textos. Las partes más antiguas de la Biblia hebrea pueden datar de alrededor del año 1200 a. C., mientras que el Nuevo Testamento se había formado en su mayor parte en el siglo IV d. C.
2. Etimología y nombre[editar]
La palabra «Biblia» procede, a través del latín biblĭa, de la expresión griega τὰ βιβλία τὰ ἅγια (ta biblía ta hágia), «los libros sagrados», atestiguada en el libro deuterocanónico de 1 Macabeos 12:9. El griego βιβλία es el plural de βιβλίον (biblíon), que significa «papiro», «rollo» y, por extensión, «libro».[1:1]
El término βιβλίον es a su vez un diminutivo de βύβλος (býblos), «papiro egipcio», nombre que tradicionalmente se ha relacionado con la antigua ciudad fenicia de Biblos, importante mercado de papiros. La raíz griega pasó al latín como biblia, cultismo que acabó considerándose un sustantivo femenino singular y no un neutro plural. De ello proceden las formas romances: «la Biblia», la Bible, la Bibbia, etc.
La expresión griega fue empleada por judíos helenizados mucho antes del nacimiento de Jesús para referirse al Tanaj. En la Septuaginta, el término biblía aparece en Daniel 9:2 como traducción del hebreo sepharim («libros»). Muchos años después, los cristianos empezaron a usarlo para designar el conjunto de libros del Antiguo y del Nuevo Testamento. En latín se utilizó la forma Biblia sacra («los libros sagrados»), sin artículo, y de ahí pasó a la mayoría de las lenguas modernas.
El escritor eclesiástico Juan Crisóstomo parece ser el primer autor cristiano en emplear la expresión griega ta biblía para referirse conjuntamente al Antiguo y al Nuevo Testamento, en sus Homilías sobre Mateo, pronunciadas entre los años 386 y 388 d. C.[4]
3. Desarrollo e historia[editar]
3.1. De la oralidad a la escritura[editar]
Los libros más antiguos de la Biblia comenzaron como canciones e historias transmitidas oralmente de generación en generación. Los estudiosos actuales se encuentran todavía en las primeras etapas de exploración de «la interfaz entre la escritura, la interpretación, la memorización y la dimensión auditiva» de los textos. Las indicaciones contemporáneas apuntan a que la escritura y la oralidad no estaban tan separadas, ya que la escritura antigua se aprendía en representaciones orales comunitarias.
La Biblia fue escrita y recopilada por muchas personas, en su mayoría desconocidas, procedentes de culturas y trayectorias dispares. El erudito británico John K. Riches señaló que los textos bíblicos se produjeron durante un período en el que las condiciones de vida de los escritores variaban enormemente: hay textos que reflejan existencia nómada, otros de una monarquía asentada y un culto al Templo, textos del exilio, textos nacidos de la opresión de gobernantes extranjeros, textos cortesanos y textos de predicadores itinerantes.
Los libros de la Biblia se escribieron y copiaron inicialmente a mano en rollos de papiro. No se conserva ningún original, por lo que determinar la antigüedad de la composición original de los textos es difícil y ha generado un intenso debate académico. Utilizando un enfoque combinado lingüístico e historiográfico, los especialistas Hendel y Joosten datan las partes más antiguas de la Biblia hebrea —el Cántico de Débora en Jueces 5, la historia de Sansón en Jueces 16 y partes de 1 Samuel— en la Edad del Hierro premonárquica, alrededor del año 1200 a. C.
3.2. Manuscritos del Mar Muerto[editar]
Los Manuscritos del Mar Muerto, descubiertos en las cuevas de Qumrán en 1947, son copias que pueden datarse entre el 250 a. C. y el 100 d. C. Son las copias más antiguas que se conservan de los libros de la Biblia hebrea de cualquier extensión que no sean fragmentos.[5] El Gran Rollo de Isaías es la copia completa más antigua del Libro de Isaías.
Los primeros manuscritos probablemente se escribieron en alfabeto paleohebreo. El exilio en Babilonia provocó probablemente el cambio a la escritura cuadrada aramea entre los siglos V y III a. C. Desde la época de los rollos del Mar Muerto, la Biblia hebrea se escribía con espacios entre las palabras para facilitar la lectura. En el siglo VIII d. C., los masoretas añadieron signos vocálicos.
3.3. Formación de las colecciones[editar]
Considerados como escrituras sagradas y autoritarias, los libros fueron recopilados por diferentes comunidades religiosas en varios cánones bíblicos. La recopilación más antigua, que contiene los cinco primeros libros y se denomina Torá o Pentateuco, fue aceptada como canon judío en el siglo V a. C. Una segunda colección de narraciones y profecías, los Nevi'im, fue canonizada en el siglo III a. C. La tercera, los Ketuvim, fue canonizada en algún momento entre el siglo II a. C. y el siglo II d. C. Estas tres colecciones, escritas principalmente en hebreo bíblico con algunas partes en arameo, forman juntas la Biblia hebrea o Tanaj.
4. La Biblia hebrea (Tanaj)[editar]
La Biblia hebrea se divide en tres bloques: Torá, Nevi'im y Ketuvim. En total suma 24 libros en la tradición rabínica, aunque el número varía si se cuentan por separado Samuel, Reyes y Crónicas.
[ Desplegar / Plegar: libros del Tanaj ]
Torá (Pentateuco)
- Génesis (Bereshit)
- Éxodo (Shemot)
- Levítico (Vayikra)
- Números (Bamidbar)
- Deuteronomio (Devarim)
Nevi'im (Profetas)
- Josué (Yehoshua)
- Jueces (Sefer Shoftim)
- Samuel (Shemuel; 1 y 2 Samuel)
- Reyes (Melakhim; 1 y 2 Reyes)
- Isaías (Yeshayahu)
- Jeremías (Yirmiyahu)
- Ezequiel (Yekhezkel)
- Los Doce Profetas (Trei Asar): Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías
Ketuvim (Escritos)
- Salmos (Tehilim)
- Proverbios (Mishlé Shlomoh)
- Job (Iyyov)
- Cantar de los Cantares (Shir ha-Shirim)
- Rut (Megilath Ruth)
- Lamentaciones (Eikhah)
- Eclesiastés (Kohelet)
- Ester (Megillat Esther)
- Daniel (Daniyyel)
- Esdras-Nehemías (Ezra-Nehemyah)
- Crónicas (Divrei ha-Yamim; 1 y 2 Crónicas)
4.1. Torá[editar]
La Torá, entendida como «instrucción» o «ley», es la base de las reglas y regulaciones religiosas judías. Los títulos hebreos de los cinco libros provienen de la primera palabra de cada uno, excepto en el caso de Éxodo, donde el título procede de la quinta palabra. Los libros contienen 613 mitzvot o mandamientos, que forman la base de la ley religiosa judía, la Halakha.
La Torá describe tres etapas en la relación entre Dios y el ser humano. En primer lugar, Génesis 1–11 presenta la historia general de la creación, la caída y la decadencia de la humanidad. Los últimos 39 capítulos del Génesis narran la elección de Abraham como antepasado de un pueblo numeroso, llamado por Dios a ir a Canaán, promesa que se repite a sus descendientes Isaac, Jacob y José. Los cuatro últimos libros cuentan la historia de Moisés, el éxodo de los israelitas de Egipto, la travesía por el desierto y la renovación del pacto con Dios en el monte Sinaí. La Torá concluye con la muerte de Moisés.
4.2. Nevi'im[editar]
Los Nevi'im, o «Profetas», incluyen tanto escritos históricos como proféticos. Describen el período de los jueces, el establecimiento de la monarquía israelita, la división en dos reinos y los profetas que, en nombre de Dios, advierten y juzgan a los reyes y al pueblo de Israel. La sección termina con la conquista babilónica del reino sureño de Judá. Según la tradición judía, Nevi'im se divide en ocho libros, división que no siempre se sigue en las Biblias cristianas.
4.3. Ketuvim[editar]
Los Ketuvim, o «Escritos», son once libros de varios autores que contienen la literatura de sabiduría israelí. Según la tradición rabínica, muchos de los himnos fueron compuestos por David, el Cantar de los Cantares se atribuye a un joven rey Salomón, el Libro de Proverbios a su madurez y el Eclesiastés a su vejez. El Libro de Rut es el único libro bíblico protagonizado por una persona no judía.
Cinco de esos libros, llamados «los cinco rollos» (Megilot), se leen en voz alta durante las festividades judías: el Cantar de los Cantares en Pascua, Rut en Shavuot, Lamentaciones en Tishá b'Av, Eclesiastés en Sucot y Ester en Purim. En conjunto, los Ketuvim contienen poesía, reflexiones filosóficas sobre la vida y relatos sobre la vida de los profetas y otros líderes israelitas durante el cautiverio babilónico. Terminan con el decreto persa que permite a los judíos regresar a Jerusalén y reconstruir el Templo.
5. La Biblia griega y la Vulgata latina[editar]
Existen tres versiones históricas principales del Antiguo Testamento: la Septuaginta, el Texto masorético y el Pentateuco samaritano. Están relacionadas entre sí, pero no comparten la misma trayectoria de desarrollo.
5.1. Septuaginta[editar]
La Septuaginta, o LXX, es una traducción de las escrituras hebreas al griego koiné realizada, según la tradición, por aproximadamente setenta o setenta y dos escribas y ancianos judíos helenizados. Comenzada en Alejandría a finales del siglo III a. C., quedó terminada en el 132 a. C. Probablemente fue encargada por Ptolomeo II Filadelfo, rey de Egipto, y respondía a la necesidad de los judíos de habla principalmente griega de la diáspora grecorromana.
Las copias completas existentes de la Septuaginta datan de los siglos III al V d. C., con fragmentos que se remontan al siglo II a. C. Se hallaron fragmentos de la Septuaginta entre los rollos del Mar Muerto, y también se han encontrado partes de su texto en papiros egipcios de los siglos II y I a. C. y del siglo I d. C. La revisión de su texto comenzó ya en el siglo I a. C.
5.2. Texto masorético[editar]
Los masoretas comenzaron a desarrollar lo que se convertiría en el texto hebreo y arameo autorizado de los 24 libros de la Biblia hebrea hacia el final del período talmúdico, entre circa 300 y circa 500 d. C., aunque la fecha exacta es difícil de determinar.
En los siglos VI y VII, tres comunidades judías contribuyeron con sistemas para escribir el texto preciso, con su vocalización y acentuación, conocidos como la masora. Los masoretas de Tiberíades, en Galilea, desarrollaron una pronunciación canónica del hebreo bíblico —el llamado hebreo tiberiano— que difería de la tradición babilónica. Esas diferencias se resolvieron en un texto estándar, el texto masorético, en el siglo IX. La copia completa más antigua que se conserva es el Códice de Leningrado, que data de alrededor del año 1000 d. C.
5.3. Pentateuco samaritano[editar]
El Pentateuco samaritano es una versión de la Torá conservada por la comunidad samaritana desde la antigüedad. Fue redescubierto por los estudiosos europeos en el siglo XVII; sus copias más antiguas conservadas datan de alrededor del año 1100 d. C. Los samaritanos solo incluyen el Pentateuco en su canon bíblico y no reconocen la autoría divina ni la inspiración en ningún otro libro del Tanaj judío. Existe un Libro de Josué samaritano, parcialmente basado en el Libro de Josué, que los samaritanos consideran una crónica secular no canónica.
5.4. Vulgata[editar]
La primera forma de códice de la Biblia hebrea se produjo en el siglo VII. El códice es el precursor del libro moderno: popularizado por los primeros cristianos, se elaboraba doblando una hoja de papiro por la mitad, formando páginas. Al reunir varias de estas páginas dobladas se creaba un libro más accesible y fácil de transportar que los rollos. La primera versión completa impresa de la Biblia hebrea se produjo en 1488.
Entre los años 385 y 405 d. C., la iglesia cristiana primitiva tradujo su canon al latín vulgar, traducción conocida como la Vulgata. El Concilio de Trento (1545–1563), convocado por la Iglesia católica en respuesta a la Reforma protestante, autorizó la Vulgata como traducción oficial de la Biblia al latín.
6. La Biblia cristiana[editar]
Las Biblias cristianas están constituidas por escritos hebreos, arameos y griegos, retomados de la Septuaginta y del Tanaj, reagrupados bajo el nombre de Antiguo Testamento. A ellos se suma una tercera serie de escritos griegos cristianos agrupados bajo el nombre de Nuevo Testamento. Distintos grupos cristianos han debatido largamente sobre la inclusión o exclusión de algunos libros, lo que dio origen a los conceptos de apócrifos y deuterocanónicos.
6.1. Antiguo Testamento[editar]
El Antiguo Testamento es la serie de textos sagrados israelitas anteriores a Cristo, aceptados por todas las iglesias cristianas como primera parte de sus Biblias. No hay consenso general sobre si el canon del Antiguo Testamento debe corresponder al de la Septuaginta, con los deuterocanónicos, como sostienen las iglesias ortodoxas y católica, o al del Tanaj hebreo, como proponen los judíos actuales, varios grupos protestantes y otras confesiones.
En total se cuentan 39 libros en la versión protestante, 46 en la versión de la Iglesia católica y 51 en la de la Iglesia ortodoxa. El orden, los nombres y las particiones de los libros del Antiguo Testamento cristiano siguen la usanza griega y no la hebrea. El canon de la Iglesia copta admite además otros libros, como el Libro de Henoc y el Libro de los Jubileos.
6.2. Nuevo Testamento[editar]
El Nuevo Testamento es una colección de 27 libros. En el canon de la Iglesia católica, como en el de la mayoría de las iglesias protestantes, contiene los mismos 27 escritos. La Iglesia cristiana ortodoxa de Siria acepta solo 22 libros. Otros textos, como la Primera y la Segunda epístola de Clemente, el Libro de la Alianza o el Octateuco, han sido motivo de disputas y son aceptados por otras iglesias.
[ Desplegar / Plegar: libros del Nuevo Testamento ]
Evangelios
- Mateo
- Marcos
- Lucas
- Juan
Hechos de los Apóstoles
Epístolas paulinas (14, incluida Hebreos)
- Romanos
- 1 Corintios
- 2 Corintios
- Gálatas
- Efesios
- Filipenses
- Colosenses
- 1 Tesalonicenses
- 2 Tesalonicenses
- 1 Timoteo
- 2 Timoteo
- Tito
- Filemón
- Hebreos
Epístolas católicas o generales (7)
- Santiago
- 1 Pedro
- 2 Pedro
- 1 Juan
- 2 Juan
- 3 Juan
- Judas
Apocalipsis
Durante el auge del cristianismo en el siglo I d. C., se escribieron nuevas escrituras en griego koiné. Los cristianos acabaron llamando a estos escritos «Nuevo Testamento» y comenzaron a referirse a la Septuaginta como «Antiguo Testamento». El Nuevo Testamento se ha conservado en más manuscritos que cualquier otra obra antigua. Muchas copias de los evangelios y de las cartas de Pablo fueron hechas por cristianos individuales en un período relativamente corto, muy poco después de que se escribieran los originales.
Las cartas de Pablo circularon durante su vida, y se cree que su muerte ocurrió antes del año 68, durante el reinado de Nerón. Los primeros cristianos transportaron estos escritos por todo el Imperio romano y los tradujeron al siríaco antiguo, al copto, al etíope-eritreo (ge'ez) y al latín, entre otros idiomas.
El fragmento más antiguo conservado del Nuevo Testamento es el papiro P52 de la Biblioteca Rylands, fechado entre los años 125 y 175 d. C., que incluye frases del capítulo 18 del Evangelio de Juan.
6.3. Variantes textuales[editar]
Todos los textos bíblicos fueron tratados con reverencia y cuidado por quienes los copiaron; sin embargo, existen errores de transmisión, llamados variantes, en todos los manuscritos bíblicos. Una variante es cualquier desviación entre dos textos. El crítico textual Daniel B. Wallace explica que «cada desviación cuenta como una variante, independientemente del número de manuscritos que la atestigüen».
Los manuscritos medievales de la Biblia hebrea se consideraban extremadamente precisos. Aun así, el estudioso David Carr afirma que los textos hebreos contienen aún algunas variantes. La mayoría son accidentales, como errores ortográficos, pero algunos cambios fueron intencionales. En el texto hebreo, las variantes de memoria son generalmente diferencias accidentales que se evidencian en cosas como el cambio en el orden de las palabras que se encuentra en 1 Crónicas 17:24 y 2 Samuel 10:9 y 13. Las variantes también incluyen la sustitución de equivalentes léxicos, diferencias semánticas y gramaticales, y cambios a mayor escala en el orden.
Se realizaron cambios intencionales también en el Nuevo Testamento para mejorar la gramática, eliminar discrepancias, armonizar pasajes paralelos, combinar y simplificar múltiples variantes de lectura en una sola, y por razones teológicas. El crítico del Antiguo Testamento Bruce K. Waltke observa que en la Biblia Hebraica Stuttgartensia se ha señalado una variante por cada diez palabras, lo que deja el 90 % del texto hebreo sin variaciones. La cuarta edición del Nuevo Testamento griego de Sociedades Bíblicas Unidas señala variantes que afectan a unas 500 de las 6900 palabras, es decir, aproximadamente el 7 % del texto.[6]
7. Cánones bíblicos[editar]
La palabra «canon» significa «regla» o «medida». Se llama canon bíblico al conjunto de libros que integran la Biblia según una tradición religiosa concreta, que los considera divinamente inspirados y los distingue de otros textos no revelados. Las diferencias entre las distintas ramas del cristianismo se dan únicamente para el Antiguo Testamento; en el Nuevo Testamento, la mayoría de las confesiones coinciden en el número de libros.
El primer canon es el Pentateuco, compuesto por Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, y contiene la «Ley de Dios», conjunto de los 613 preceptos del judaísmo (mitzvot).
Dentro del judaísmo surgió una disputa sobre el canon correcto. Un grupo religioso, los saduceos, sostenía que solo conformaba el canon la Torá, mientras que otros grupos incluían también los Nevi'im y los Ketuvim. Después de la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C., el grupo predominante fue el de los fariseos, que consideraba el canon formado por la Ley, los Profetas y los Escritos. A finales del siglo I, el judaísmo estableció en Yamnia (Yavne) los criterios para reconocer sus libros sagrados: que hubiera una copia del libro escrita antes del año 300 a. C., que estuviera en hebreo o arameo y no en griego, y que tuviera un mensaje considerado inspirado o dirigido al pueblo de Dios.[7]
En tiempos de Jesús de Nazaret, la opinión dominante era la que incluía las tres secciones. Esta posición fue sostenida y transmitida por muchos cristianos hasta la Reforma protestante, cuando se reabrió la controversia sobre los libros deuterocanónicos.
La lista de libros incluidos en la Biblia católica fue establecida como canon por el Concilio de Roma del año 382, seguida por el de Hipona en 393 y el de Cartago en 397. Posteriormente, el Concilio de Trento, celebrado entre 1545 y 1563, autorizó la Vulgata como traducción oficial latina de la Biblia católica.
Desde entonces se han desarrollado varios cánones bíblicos. Los cánones cristianos van desde los 73 libros del canon de la Iglesia católica y los 66 del canon de la mayoría de las denominaciones protestantes, hasta los 81 libros del canon de la Iglesia ortodoxa etíope Tewahedo, entre otros. El judaísmo ha aceptado durante mucho tiempo un único texto autoritativo, mientras que el cristianismo nunca ha tenido una única versión oficial, sino muchas tradiciones manuscritas diferentes.
8. Temas y contenido[editar]
Las narraciones, leyes, refranes de sabiduría, parábolas y géneros únicos de la Biblia ofrecen la oportunidad de debatir sobre la mayoría de los temas que preocupan a los seres humanos: el papel de la mujer, el sexo, los hijos, el matrimonio, los vecinos, los amigos, la naturaleza de la autoridad y el reparto del poder, los animales, los árboles y la naturaleza, el dinero y la economía, el trabajo, las relaciones, el dolor y la desesperación, y la naturaleza de la alegría, entre otros.
El filósofo y especialista en ética Jaco Gericke añade que en los textos está implícito el significado del bien y del mal, la naturaleza de lo correcto y lo incorrecto, los criterios para el discernimiento moral, las fuentes válidas de la moralidad, el origen de las creencias morales, el estatus ontológico de las normas morales, la autoridad moral, el pluralismo cultural y los supuestos axiológicos y estéticos sobre la naturaleza del valor y la belleza.
Sin embargo, discernir los temas de algunos textos puede resultar problemático. Gran parte de la Biblia está escrita en forma narrativa y, en general, la narrativa bíblica se abstiene de cualquier tipo de instrucción directa. En algunos textos, la intención del autor no es fácil de descifrar: se deja al lector la tarea de determinar lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. A veces se describe a Dios como si tuviera un papel en la trama, pero lo más habitual es que apenas se mencione su reacción ante los acontecimientos. Los filósofos judíos Shalom Carmy y David Shatz explican que la Biblia «a menudo yuxtapone ideas contradictorias, sin explicación ni disculpa».
La Biblia hebrea contiene suposiciones sobre la naturaleza del conocimiento, la creencia, la verdad, la interpretación, la comprensión y los procesos cognitivos. El especialista en ética Michael V. Fox escribe que el axioma principal del libro de Proverbios es que «el ejercicio de la mente humana es la condición necesaria y suficiente para un comportamiento correcto y exitoso en todos los ámbitos de la vida». En la metafísica bíblica, los seres humanos tienen libre albedrío, pero se trata de una libertad relativa y restringida.
La ley natural se encuentra en la literatura sapiencial, en los Profetas, en Romanos 1, en Hechos 17 y en el libro de Amós (Amós 1:3–2:5), donde se responsabiliza a otras naciones además de Israel por sus decisiones éticas, aunque no conozcan al Dios hebreo. El teórico político Michael Walzer encuentra en la Biblia hebrea una forma temprana de ética política «casi democrática» basada en el pacto, la ley y la profecía. Los elementos clave de la justicia penal bíblica comienzan con la creencia en Dios como fuente de justicia y juez de todos, incluidos quienes administran la justicia en la tierra.
9. Traducciones al español[editar]
La Biblia ha sido traducida al español desde la Edad Media. En la historia de las traducciones hispánicas destacan versiones judías y cristianas medievales, muchas de ellas parciales o realizadas a partir de la Vulgata latina y de la Septuaginta. La primera Biblia completa impresa en español es la llamada Biblia del Oso, traducida por Casiodoro de Reina y publicada en Basilea en 1569.[8] Fue revisada por Cipriano de Valera en 1602, dando origen a la tradición Reina-Valera, muy difundida en el mundo protestante hispanohablante.
La versión Reina-Valera 1960 es una de las más empleadas entre las iglesias evangélicas de América Latina. En el ámbito católico circulan versiones como la Biblia de Jerusalén y la Biblia Latinoamericana, esta última de lenguaje accesible y ampliamente usada en comunidades de base de todo el continente. También tienen presencia la versión Dios Habla Hoy, la Nueva Versión Internacional y otras traducciones publicadas por Sociedades Bíblicas Unidas y editoriales religiosas.
[ Desplegar / Plegar: principales versiones en español mencionadas ]
- Biblia del Oso (Casiodoro de Reina, 1569)
- Reina-Valera (revisión de Cipriano de Valera, 1602)
- Reina-Valera 1960
- Biblia de Jerusalén
- Biblia Latinoamericana
- Dios Habla Hoy
- Nueva Versión Internacional
La lista no es exhaustiva: existen numerosas ediciones, revisiones y adaptaciones destinadas a públicos específicos, como Biblias de estudio, Biblias infantiles y ediciones interconfesionales. La elección de una u otra versión suele depender de la confesión religiosa del lector, de la finalidad litúrgica o académica y del país hispanohablante.
10. Influencia cultural y legado[editar]
La Biblia ha tenido una influencia profunda en la literatura, la filosofía, el derecho, la música, la pintura y la lengua de Occidente. Sus expresiones, personajes y narraciones han pasado a formar parte del imaginario cultural de muchos pueblos, incluso entre personas no religiosas.
El gran éxito de su distribución en los últimos siglos se atribuye en buena medida a la imprenta. La Biblia de Gutenberg, impresa en Maguncia en el siglo XV, fue el primer libro realizado mediante impresión con tipos móviles en Europa.[9] En mayo de 2000 se afirmó que «la Biblia ha hecho más para dar forma a la literatura, la cultura y el entretenimiento que ningún otro libro que se haya escrito. Su influencia en la historia mundial no tiene equiparable, y no da muestras de estar disminuyendo». Incluso la cultura popular, el cine y la música se han inspirado repetidamente en pasajes y motivos bíblicos.
No obstante, la valoración ética e histórica de los textos es objeto de debate. Algunos consideran que ciertos pasajes bíblicos son moralmente problemáticos, históricamente inexactos o alterados por la transmisión. Otros los consideran una fuente histórica útil para determinados pueblos y acontecimientos, o una fuente de enseñanzas éticas.
11. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
En América Latina, la Biblia ocupa un lugar central tanto en la práctica religiosa como en la cultura popular. La Reina-Valera 1960 sigue siendo la versión de referencia para la mayoría de las iglesias evangélicas y pentecostales, que constituyen una parte significativa del panorama religioso de países como Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Brasil (en portugués), Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina y México. En el ámbito católico, la Biblia de Jerusalén es frecuente en contextos académicos y catequéticos, mientras que la Biblia Latinoamericana es popular en comunidades de base y en sectores vinculados a la teología de la liberación.
La lectura pública de la Biblia, los estudios bíblicos en grupo y su presencia en la vida cotidiana son comunes en toda la región. En países con fuerte tradición católica, las celebraciones de Semana Santa, Navidad y otras festividades suelen incorporar lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento. En las congregaciones evangélicas, la predicación expositiva y el estudio personal de la Biblia son prácticas habituales.
Hay que señalar que no existe una única versión oficial para toda la comunidad hispanohablante: las preferencias varían según la confesión, el país y la generación. Las ediciones digitales y las aplicaciones móviles han multiplicado el acceso al texto en las últimas décadas, aunque no sustituyen el uso litúrgico de las versiones impresas.
La Biblia también ha dejado huella en el español: expresiones como «ser un buen samaritano», «ojo por ojo», «lavarse las manos», «caer en tierra fértil» o «escribir en la pared» proceden del texto bíblico. Esa presencia lingüística confirma su papel como uno de los libros que más han moldeado la manera de hablar y de pensar en el mundo hispanohablante.
El término griego βιβλίον procede de βύβλος (býblos), «papiro». Existe debate sobre si el nombre de la ciudad fenicia de Biblos dio nombre a la planta o si, por el contrario, fue la ciudad la que tomó su nombre griego del término del papiro; algunos etimólogos, como Pierre Chantraine, consideran difícil derivar βύβλος del nombre fenicio de la ciudad. ↩︎ ↩︎
Las cifras sobre el número total de copias varían según la fuente. El Guinness World Records reconoce a la Biblia como el libro no ficticio más vendido, y algunas estimaciones superan ampliamente los cinco mil millones si se cuentan todas las ediciones, revisiones y porciones distribuidas. ↩︎
Los datos de idiomas corresponden a cifras de 2010 y suelen actualizarse con frecuencia. Sociedades Bíblicas Unidas y otras organizaciones publican anualmente estadísticas sobre idiomas con traducciones completas o parciales. ↩︎
El erudito bíblico F. F. Bruce registra que Juan Crisóstomo parece ser el primer escritor en emplear ta biblía con ese sentido conjunto, en sus Homilías sobre Mateo, pronunciadas entre 386 y 388 d. C. ↩︎
El descubrimiento de los rollos de Qumrán en 1947 fue uno de los hitos de la arqueología bíblica. Los manuscritos no incluyen igual cantidad de texto para todos los libros de la Biblia hebrea; algunos libros están representados por fragmentos. ↩︎
La distinción entre «crítico» y «erudito» es matiz académico. El dato de Waltke se refiere a la edición Biblia Hebraica Stuttgartensia. ↩︎
La hipótesis de un concilio o sínodo en Yavne a fines del siglo I es discutida por historiadores. El texto de la Wikipedia en español la menciona, pero no todos los especialistas aceptan que allí se cerrara definitivamente el canon de la Biblia hebrea. ↩︎
La Biblia del Oso debe su nombre al emblema de un oso comiendo miel que aparecía en la portada. Casiodoro de Reina, exmonje jerónimo, realizó la traducción en el exilio. La revisión de Cipriano de Valera dio lugar a la tradición Reina-Valera. ↩︎
Aunque la Biblia de Gutenberg suele citarse como el primer libro impreso con tipos móviles en Europa, no es el primer impreso de la historia: el Sutra del diamante, en China, es más antiguo. La afirmación se entiende en el contexto de la imprenta occidental. ↩︎