Ir al contenido

Cabo Verde

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
República de Cabo Verde
Nombre oficialRepública de Cabo Verde (en portugués, República de Cabo Verde; en criollo, Repúblika di Kabu Verdi)
Capital y ciudad más pobladaPraia, en la isla de Santiago (137.868 habitantes en el censo de 2021)
Idioma oficialPortugués. El criollo caboverdiano (kriolu) es la lengua materna de la práctica totalidad de la población y tiene reconocimiento constitucional como lengua nacional
Forma de gobiernoRepública semipresidencialista unitaria
PresidenteJosé Maria Neves (PAICV), en el cargo desde el 9 de noviembre de 2021
Primer ministroFrancisco Avelino Vieira de Carvalho (PAICV), en el cargo desde el 19 de junio de 2026
Órgano legislativoAsamblea Nacional, unicameral, de 72 diputados
IndependenciaDe Portugal, el 5 de julio de 1975
Superficie4.033 km², repartidos entre diez islas principales y varios islotes
Punto más altoPico do Fogo, 2.829 m, en la isla de Fogo
Población491.233 habitantes según el censo de 2021. Las proyecciones para 2026 se sitúan en torno a 525.000-530.000
PIB nominal2.598 millones de dólares (2023)
PIB per cápita4.502 dólares nominales y 9.909 dólares en paridad de poder adquisitivo (2023)
Crecimiento del PIB6,3 % en 2025, según las cuentas nacionales trimestrales del Instituto Nacional de Estadística
Deuda pública100,7 % del PIB en 2025, en trayectoria descendente
MonedaEscudo caboverdiano (CVE), con paridad fija de 110,265 escudos por euro desde el Acuerdo de Cooperación Cambial con Portugal
Gentiliciocaboverdiano/a; en portugués, cabo-verdiano
Huso horarioUTC-1, sin horario de verano
Código ISOCPV / CV / 132
Dominio de internet.cv
Prefijo telefónico+238
Organización territorial22 municipios (concelhos), divididos en 32 parroquias (freguesias)
Himno nacional«Cântico da Liberdade»
Lema«Unidade, Trabalho, Progresso»

1. Resumen[editar]

Cabo Verde, oficialmente la República de Cabo Verde, es un país insular del océano Atlántico formado por diez islas principales y varios islotes, situado entre 600 y 850 kilómetros al oeste de la costa de Senegal. Con 4.033 km² de superficie y algo menos de medio millón de habitantes censados, es uno de los Estados más pequeños de África y el único país africano que es, en sentido estricto, un archipiélago oceánico: sus islas emergieron del fondo del mar y jamás estuvieron habitadas antes de la llegada de los europeos.

Ese dato aparentemente menor lo explica casi todo. Cuando los navegantes al servicio de la corona portuguesa desembarcaron en Santiago hacia 1460-1462, encontraron un archipiélago vacío. Lo que se construyó allí durante los cuatro siglos siguientes —una sociedad, una lengua, una música— nació entero del encuentro forzado entre colonos portugueses y africanos esclavizados traídos de la costa continental. Cabo Verde no es un país africano con herencia colonial: es una sociedad criolla creada de cero por la trata atlántica, y su cultura no tiene un sustrato precolonial al que volver.

La otra constante de su historia es la escasez de agua. Situado en la prolongación atlántica del Sahel, con lluvias que en Mindelo apenas llegan a los 100 milímetros anuales, el archipiélago sufrió durante siglos hambrunas cíclicas devastadoras: las de 1941-1943 y 1947-1948 mataron a unas 45.000 personas, y en islas como Fogo y São Nicolau se llevaron a cerca de un tercio de la población. De ahí procede el hecho demográfico más singular del país: viven más caboverdianos fuera que dentro. La emigración a Nueva Inglaterra, Portugal, Países Bajos y Senegal es tan antigua como el país mismo, y las remesas que envía la diáspora equivalen a alrededor de la quinta parte del PIB.

Políticamente, Cabo Verde es uno de los grandes contraejemplos del continente. Independiente desde el 5 de julio de 1975 tras la lucha del PAIGC de Amílcar Cabral, vivió quince años de partido único y luego hizo algo que casi nadie en la África de aquel momento: el partido en el poder convocó elecciones libres, las perdió y entregó el gobierno en 1991. Desde entonces la alternancia entre el PAICV y el MpD ha sido pacífica y repetida —la última, en las legislativas del 17 de mayo de 2026—, y el país aparece de forma sistemática entre los dos o tres mejor clasificados de África en los índices de democracia y libertad de prensa. En enero de 2024 se convirtió además en el tercer país africano certificado por la OMS como libre de paludismo.

Para el lector hispanohablante, sin embargo, el nombre de Cabo Verde se hizo familiar de golpe por una vía inesperada. El 13 de octubre de 2025, con una victoria por 3-0 sobre Esuatini en Praia, la selección de fútbol se clasificó por primera vez para una Copa del Mundo. En el sorteo del 5 de diciembre quedó encuadrada en el Grupo H junto a España, Uruguay y Arabia Saudí, y en junio de 2026 empató sus tres partidos, pasó como segunda y cayó ante Argentina en la prórroga. Terminó su primer Mundial sin haber perdido un solo partido en los noventa minutos.

2. Nombre, símbolos y una decisión diplomática poco común[editar]

2.1 El nombre y por qué no se traduce[editar]

El topónimo procede del cabo Verde, el saliente continental más occidental de África, en el actual Senegal, bautizado así por los navegantes portugueses hacia 1444 por contraste con la aridez del litoral sahariano que habían recorrido antes. Las islas, descubiertas después y situadas frente a ese cabo, heredaron el nombre. La paradoja es evidente para cualquiera que llegue esperando vegetación: el archipiélago es semidesértico, y el verde del nombre nunca fue el suyo.

En octubre de 2013 el gobierno caboverdiano comunicó formalmente a la ONU y a sus socios diplomáticos que el país debía denominarse «Cabo Verde» en todos los idiomas, sin traducir, del mismo modo que nadie traduce Costa Rica o Puerto Rico. La decisión afectó sobre todo al inglés, donde Cape Verde era la forma corriente, y al francés (Cap-Vert). En español el cambio pasó casi inadvertido porque la forma española y la portuguesa coinciden. El nombre oficial en la lista de países de Naciones Unidas es, desde entonces, Cabo Verde.

2.2 Bandera, escudo e himno[editar]

La bandera actual fue adoptada en 1992, en plena transición democrática, y rompió deliberadamente con la anterior. La primera enseña de la independencia, de 1975, era casi idéntica a la de Guinea-Bisáu —rojo, amarillo y verde con una estrella negra— porque ambos países compartían partido y proyecto de unión. Al abandonarse ese proyecto y llegar al poder el MpD, la bandera se rediseñó por completo: fondo azul con una franja horizontal compuesta de blanco, rojo y blanco en la mitad inferior, y un círculo de diez estrellas amarillas desplazado hacia la izquierda.

La lectura del símbolo es transparente: el azul es el océano y el cielo que rodean y aíslan al país; el blanco y el rojo, la paz y el esfuerzo; las diez estrellas son las diez islas principales, dispuestas en círculo para indicar que ninguna preside sobre las demás. La estética resultante —próxima a la de la Unión Europea y muy distinta del panafricanismo de la bandera anterior— fue en sí misma una declaración de orientación política, y así se discutió en su momento.

El himno nacional es «Cântico da Liberdade» («Cántico de la libertad»), con letra de Amílcar Spencer Lopes y música de Adalberto Higino Tavares Silva, adoptado también en 1992 en sustitución del himno compartido con Guinea-Bisáu. El lema nacional es «Unidade, Trabalho, Progresso».

3. Historia[editar]

3.1 Un archipiélago deshabitado (hasta 1460)[editar]

Todas las fuentes coinciden en que las islas estaban vacías de población humana cuando llegaron los portugueses. No hay yacimientos precoloniales, ni tradición oral anterior, ni topónimos previos. Existen menciones antiguas —cartas náuticas genovesas y mallorquinas del siglo XIV que sitúan islas al oeste de África— y referencias árabes a viajes atlánticos, pero ninguna prueba de asentamiento.

La llegada portuguesa se produjo en el marco de la expansión promovida por el infante Enrique el Navegante. Las fuentes atribuyen el descubrimiento a los navegantes António de Noli, genovés al servicio de Portugal, y Diogo Gomes, entre 1460 y 1462, con discrepancias sobre las fechas exactas y sobre quién avistó primero cada isla. La colonización efectiva comenzó en 1462 en Santiago, la mayor y mejor regada del conjunto.

3.2 Ribeira Grande y la trata atlántica (1462-1700)[editar]

El primer asentamiento, Ribeira Grande de Santiago —hoy Cidade Velha—, tiene un título histórico incómodo y exacto: fue la primera ciudad europea construida en los trópicos. Su valor no estaba en la tierra, que era mala, sino en la posición. Cabo Verde se encuentra exactamente en el punto donde los vientos alisios y las corrientes obligan a los barcos que bajan por África a alejarse de la costa, y desde donde resulta natural cruzar el Atlántico hacia Brasil y el Caribe.

Eso convirtió al archipiélago en la primera gran plataforma logística de la trata de esclavos. Los cautivos capturados en la costa de Guinea eran desembarcados en Santiago, retenidos, bautizados, «amansados» —el término de la época— y revendidos hacia América. La corona concedió a los vecinos de Ribeira Grande privilegios comerciales sobre la costa continental, y la ciudad llegó a tener catedral, obispado y una Pelourinho, la columna de castigo público que todavía se conserva en su plaza y que es hoy el monumento más visitado del país.

De esa economía nació la sociedad caboverdiana. Los colonos portugueses eran pocos y casi todos varones; la población esclavizada procedía de decenas de pueblos de la costa occidental africana, sin lengua común. En una generación, el resultado fue una población mayoritariamente mestiza y una lengua nueva, el criollo caboverdiano, con léxico mayoritariamente portugués y estructura gramatical de base africana. Es, con la mayor antigüedad documentada, uno de los criollos de base portuguesa más antiguos del mundo.

La prosperidad atrajo a los enemigos de Portugal. Francis Drake saqueó Ribeira Grande en 1585, y las incursiones continuaron durante décadas, lo que obligó a construir el Fuerte Real de San Felipe sobre la ciudad a partir de 1587. El golpe definitivo llegó en 1712, cuando el corsario francés Jacques Cassard arrasó la ciudad. Ribeira Grande no se recuperó, y en 1770 la capital se trasladó a Praia, en una meseta más fácil de defender. En 2009 el conjunto de Cidade Velha fue inscrito por la Unesco en la lista del Patrimonio Mundial.

3.3 Decadencia, sequías y la primera emigración (1700-1900)[editar]

Con la trata en declive y luego prohibida, Cabo Verde perdió su razón de ser económica y entró en dos siglos de pobreza estructural. La administración portuguesa lo trató como una colonia marginal y, en buena medida, como un lugar de destierro: a las islas se enviaba a los condenados y a los funcionarios caídos en desgracia.

El siglo XIX aportó dos elementos que siguen definiendo al país. El primero fue el balleneo estadounidense: los barcos de New Bedford y Nantucket recalaban en Brava y Fogo para hacer aguada y reclutar tripulación, y los marineros caboverdianos comenzaron a establecerse en Nueva Inglaterra. Esa es la raíz de la comunidad caboverdiana de Massachusetts y Rhode Island, la más antigua diáspora africana voluntaria de Estados Unidos y todavía hoy una de las más numerosas del país de origen.

El segundo fue el carbón de Mindelo. La bahía de Porto Grande, en São Vicente, se convirtió a partir de la década de 1850 en una de las principales estaciones carboneras del Atlántico para la navegación a vapor, explotada sobre todo por compañías británicas. Mindelo creció como ciudad portuaria cosmopolita, con periódicos, clubes y una vida musical propia, y esa herencia explica que siga siendo la capital cultural del país frente a la capital administrativa, Praia.

Las sequías y hambrunas atravesaron todo el período. Las series históricas registran episodios catastróficos en el siglo XVIII y a lo largo del XIX, con mortandades que en algunos casos superaron el 20 % de la población insular. La respuesta portuguesa fue casi siempre la misma: ninguna.

3.4 Las hambrunas del siglo XX (1941-1948)[editar]

Las dos últimas grandes hambrunas son el acontecimiento fundacional de la conciencia nacional caboverdiana moderna. Entre 1941 y 1943 y de nuevo entre 1947 y 1948, la combinación de sequía prolongada, aislamiento marítimo por la Segunda Guerra Mundial y desinterés administrativo mató a unas 45.000 personas en un archipiélago de población muy reducida. Las islas más castigadas fueron São Nicolau y Fogo, donde murió alrededor del 28 % y el 31 % de la población respectivamente.

No fue una catástrofe natural sin más. La documentación disponible muestra que el Estado Novo portugués dispuso de información sobre la situación y no organizó un abastecimiento de emergencia, y que a la vez restringió la salida de las islas. Para la generación que fundó el movimiento independentista —la de Amílcar Cabral, nacido en 1924— las hambrunas fueron la prueba concluyente de que el estatuto colonial era incompatible con la supervivencia física de los caboverdianos, y así aparecen citadas en su obra. Es un caso, y así se enseña hoy en el país, en el que la memoria del hambre sustituye a la memoria de una guerra de independencia que en el archipiélago nunca llegó a librarse.

3.5 Amílcar Cabral, el PAIGC y la independencia (1956-1975)[editar]

Amílcar Cabral (Bafatá, Guinea Portuguesa, 12 de septiembre de 1924 - Conakri, 20 de enero de 1973) es la figura política mayor de la historia de los dos países. Hijo de caboverdianos, agrónomo formado en Lisboa, dirigió como técnico los estudios agrarios de la Guinea portuguesa —trabajo que le dio un conocimiento del terreno y de las comunidades campesinas que después resultó decisivo— y fundó en 1956, con un grupo de caboverdianos y guineanos, el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC).

La estrategia del PAIGC fue deliberadamente asimétrica: como Cabo Verde es un archipiélago pequeño, sin selva y con guarnición portuguesa concentrada, la guerra se libró en Guinea y la independencia se cobró para los dos territorios. Desde 1963 el PAIGC sostuvo en el continente una de las guerras anticoloniales más eficaces de África, llegando a controlar buena parte del territorio rural guineano y a administrarlo con escuelas y tribunales propios. Cabral fue asesinado en Conakri el 20 de enero de 1973, pocos meses antes de la declaración unilateral de independencia de Guinea-Bisáu.

En Cabo Verde la actividad fue esencialmente clandestina y política, sin frente armado. El desenlace llegó desde la metrópoli: la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974 derribó al régimen portugués y abrió la descolonización. Tras un gobierno de transición, una Asamblea Nacional elegida recibió los instrumentos de independencia el 5 de julio de 1975. Aristides Pereira, secretario general del PAIGC, fue el primer presidente.

Su pensamiento —sobre la cultura como acto de resistencia, sobre la necesidad de que la pequeña burguesía revolucionaria «se suicide como clase», sobre la unidad y la lucha— hizo de Cabral una referencia intelectual muy por encima del tamaño de los países que ayudó a liberar, y es citado con regularidad en la literatura política latinoamericana.

3.6 Partido único, ruptura con Guinea-Bisáu y transición (1975-1991)[editar]

El primer Cabo Verde independiente fue un Estado de partido único de orientación socialista, con planificación económica, reforma agraria en Santiago y una política exterior de no alineamiento activo. El proyecto declarado era la unión con Guinea-Bisáu: los dos países compartían partido, himno y banderas casi idénticas.

Ese proyecto murió el 14 de noviembre de 1980, cuando el golpe militar de João Bernardo Vieira derribó en Bisáu al presidente Luís Cabral —hermano de Amílcar y caboverdiano—, en un movimiento con un componente explícito de rechazo al peso de los caboverdianos en la dirección del partido. La rama caboverdiana se separó y se refundó en 1981 como PAICV (Partido Africano de la Independencia de Cabo Verde), sin la G de Guinea.

La transición democrática fue rápida y, sobre todo, pacífica y consentida desde arriba. En 1990 el PAICV aceptó la legalización del pluripartidismo bajo presión interna y del contexto internacional. En las elecciones legislativas de enero de 1991, las primeras libres, ganó de forma aplastante el opositor Movimiento para la Democracia (MpD); en las presidenciales de febrero, António Mascarenhas Monteiro derrotó a Aristides Pereira, que llevaba dieciséis años en el cargo. Pereira aceptó el resultado y entregó el poder el 22 de marzo de 1991.

Conviene subrayar por qué esto importa. En 1991 el número de gobiernos africanos que habían perdido unas elecciones y se habían marchado sin violencia era ínfimo. Cabo Verde fue uno de los primeros, y la ausencia de rupturas posteriores —ni un golpe de Estado, ni una elección impugnada con violencia en treinta y cinco años— es la base de su reputación internacional.

3.7 La democracia consolidada (1991-2026)[editar]

Desde entonces el sistema ha funcionado con una regularidad casi mecánica y una alternancia real entre los dos grandes partidos:

[ Desplegar / Plegar ] Presidentes de la República desde 1975
Presidente Período Partido
Aristides Pereira 8 de julio de 1975 - 22 de marzo de 1991 PAIGC, después PAICV
António Mascarenhas Monteiro 22 de marzo de 1991 - 22 de marzo de 2001 MpD
Pedro Pires 22 de marzo de 2001 - 9 de septiembre de 2011 PAICV
Jorge Carlos Fonseca 9 de septiembre de 2011 - 9 de noviembre de 2021 MpD
José Maria Neves Desde el 9 de noviembre de 2021 PAICV

Obsérvese el patrón: tres de los cinco presidentes agotaron exactamente dos mandatos de cinco años y se fueron, y en dos de las cuatro sucesiones el partido en la presidencia cambió. El límite de dos mandatos, vigente desde la Constitución de 1992, nunca se ha modificado ni se ha intentado modificar, lo que en el contexto africano —donde la supresión del límite de mandatos ha sido el mecanismo habitual de perpetuación— resulta excepcional.

En el gobierno, José Ulisses Correia e Silva (MpD) fue primer ministro desde 2016 y ganó las legislativas de 2021. Las elecciones legislativas del 17 de mayo de 2026 le costaron el cargo: el PAICV obtuvo 90.660 votos (48,04 %) y 37 de los 72 escaños, mayoría absoluta, frente a los 84.458 votos (44,75 %) y 33 escaños del MpD; la Unión Caboverdiana Independiente y Democrática (UCID) conservó 2 escaños con el 5,20 %. Correia e Silva reconoció la derrota y dimitió de la dirección de su partido. Francisco Avelino Vieira de Carvalho —nacido en Fogo el 4 de diciembre de 1970, sociólogo, alcalde de Praia desde 2020 y presidente del PAICV desde mayo de 2025— tomó posesión como primer ministro el 19 de junio de 2026.

El dato menos halagüeño de esas elecciones fue la participación: 46,46 %, con una abstención del 53,3 %. La desafección electoral, especialmente entre los jóvenes y en la diáspora, es hoy la crítica más frecuente al modelo político caboverdiano, por lo demás sólido.

4. Geografía[editar]

4.1 Las diez islas y los dos grupos[editar]

El archipiélago es de origen volcánico y se asienta sobre un punto caliente del fondo atlántico. Las islas se agrupan tradicionalmente según su posición respecto a los vientos alisios del nordeste:

  • Barlavento (a barlovento, al norte): Santo Antão, São Vicente, Santa Luzia, São Nicolau, Sal y Boa Vista, más los islotes Branco y Raso.
  • Sotavento (a sotavento, al sur): Maio, Santiago, Fogo y Brava, más los islotes secos.

Santa Luzia es la única de las diez que está deshabitada; declarada reserva natural, es hoy un laboratorio de conservación y el lugar donde se han reintroducido especies desaparecidas del resto del archipiélago.

[ Desplegar / Plegar ] Las islas, su superficie y su carácter
Isla Grupo Superficie (km²) Rasgo principal
Santiago Sotavento 991 La mayor y más poblada; capital, Praia; interior montañoso y agrícola
Santo Antão Barlavento 779 La más verde y abrupta; valles de Paul y Ribeira Grande; senderismo
Boa Vista Barlavento 620 Arenales y dunas de origen sahariano; playas y turismo de sol
Fogo Sotavento 476 Un único volcán activo; viñedo y café dentro de la caldera
São Nicolau Barlavento 388 Montañosa y agrícola; tradición literaria y de seminario
Maio Sotavento 269 Llana, seca y poco poblada; salinas históricas
São Vicente Barlavento 227 Casi sin agua, pero sede de Mindelo y del carnaval
Sal Barlavento 216 Llana; salinas de Pedra de Lume; aeropuerto internacional y turismo
Brava Sotavento 67 La más pequeña habitada; emigración a Nueva Inglaterra
Santa Luzia Barlavento 35 Deshabitada; reserva natural integral

4.2 El Pico do Fogo[editar]

La isla de Fogo es, literalmente, un volcán con una isla alrededor. Su cima, el Pico do Fogo (2.829 m), es el punto más alto del país y uno de los volcanes activos más notables del Atlántico. Se levanta dentro de una gran caldera —la Chã das Caldeiras— cuyo suelo, a unos 1.700 metros de altitud, está habitado y cultivado: allí crece un viñedo singular sobre lapilli volcánico que produce el vino de Fogo, y también café.

La erupción de 2014-2015 es el desastre natural más reciente y mejor documentado del país. Comenzó el 23 de noviembre de 2014 y se prolongó hasta el 8 de febrero de 2015: unos 88 días, la erupción más larga desde la de 1857 y la primera en diecinueve años. Las coladas destruyeron por completo las aldeas de Portela y Bangaeira, dentro de la caldera, y obligaron a evacuar a cerca de mil personas. No hubo víctimas mortales, pero se perdieron viviendas, la sede del parque natural, escuelas y el sistema de agua. Buena parte de los desplazados volvió a construir sobre la lava en los años siguientes, una decisión que resume bien la relación de la isla con su volcán.

4.3 Clima, sequía y la barrera del Sahel[editar]

El clima es árido y semiárido de tipo saheliano, atemperado por el océano. Las temperaturas son notablemente estables —entre 23 y 27 °C de media a lo largo del año— y la humedad es alta, pero llueve muy poco y de forma muy irregular: alrededor de 100 mm anuales en Mindelo y unos 250 mm en Praia, concentrados en una corta estación de lluvias entre agosto y octubre que unos años simplemente no llega.

En los meses secos, el harmatán arrastra polvo del Sáhara sobre el archipiélago, reduce la visibilidad y eleva las temperaturas hasta los 35-37 °C. Ese mismo polvo, transportado más al oeste, es el que fertiliza el Amazonas; y la región marítima al sur de las islas es la zona de génesis de una parte importante de los huracanes atlánticos, los llamados «huracanes de tipo cabo-verdiano», que nacen de ondas del este africano en esas latitudes y cruzan el océano hasta el Caribe. El propio archipiélago rara vez se ve afectado, pero en septiembre de 2015 el huracán Fred tocó tierra en Boa Vista, el primer huracán registrado sobre las islas en la era de los satélites.

La consecuencia práctica de la aridez es que Cabo Verde no puede alimentarse a sí mismo: importa la mayor parte de los alimentos que consume y depende de la desalinización para el agua potable en las islas turísticas y en las ciudades. La gestión del agua y la energía —el país aspiraba a que las renovables pasaran del 20 % de su mix en 2023 al 50 % en 2030— es el eje de casi toda su planificación pública.

4.4 Biodiversidad[editar]

Al ser islas oceánicas nunca conectadas a un continente, Cabo Verde carece de mamíferos terrestres autóctonos. Su valor natural está en otra parte: en las aves marinas, en los endemismos vegetales de las islas altas y, sobre todo, en el mar.

Las playas de Boa Vista, Maio y Sal albergan una de las mayores colonias de nidificación del mundo de tortuga boba (Caretta caretta), lo que ha convertido la protección de nidos en una industria de conservación y de ecoturismo con miles de voluntarios cada temporada. Las aguas son también zona de paso y cría de ballenas jorobadas y de una población notable de cetáceos. Entre los endemismos terrestres destacan el dragón de Cabo Verde (Dracaena draco subsp. caboverdeana), especies de la avifauna como el alción de Cabo Verde, y el conjunto florístico de las cumbres de Santo Antão y São Nicolau.

5. Organización territorial[editar]

El país se divide en 22 municipios (concelhos), subdivididos en 32 parroquias (freguesias). No existe un nivel administrativo intermedio de islas: cada isla contiene uno o varios municipios directamente. Santiago, con más de la mitad de la población nacional, agrupa nueve; Sal, Boa Vista, Maio y Brava son islas de un solo municipio.

Las ciudades principales son Praia (Santiago), capital política y económica y con diferencia la mayor aglomeración del país; Mindelo (São Vicente), capital cultural, sede del carnaval y del puerto de Porto Grande; Espargos y Santa Maria (Sal), asociadas al aeropuerto internacional y al turismo de playa; Assomada (Santiago), centro del interior agrícola; Ribeira Grande y Porto Novo (Santo Antão); y São Filipe (Fogo), con su casco de sobrados coloniales.

6. Política y gobierno[editar]

6.1 El sistema[editar]

La Constitución de 1992, revisada en varias ocasiones, define un régimen semipresidencialista. El presidente de la República se elige por sufragio universal para mandatos de cinco años, con un límite de dos mandatos, y tiene funciones de arbitraje, jefatura del Estado, mando supremo de las Fuerzas Armadas y veto suspensivo. El primer ministro es el jefe del gobierno y responde ante la Asamblea Nacional, cámara única de 72 diputados elegidos por sistema proporcional en circunscripciones que incluyen escaños específicos para la diáspora —África, América y el resto del mundo—, un rasgo poco frecuente que reconoce el peso político de los caboverdianos del exterior.

El sistema de partidos es esencialmente bipartidista: el PAICV, heredero del partido único y hoy socialdemócrata, y el MpD, de centroderecha, se alternan; la UCID es una tercera fuerza estable pero pequeña, con implantación sobre todo en São Vicente.

6.2 Reputación internacional[editar]

Cabo Verde ocupa de forma sistemática los primeros puestos africanos en los índices de gobernanza. En los índices V-Dem correspondientes a 2026 aparecía como segundo país más democrático de África, empatado con Mauricio y Sudáfrica y en el puesto 40 mundial. Suele figurar también en la cabeza del continente en libertad de prensa y entre los mejor situados en el Índice Mo Ibrahim de gobernanza africana.

Las críticas internas son de otro orden: la abstención creciente, la dependencia del turismo, el desempleo juvenil, la emigración de titulados y la persistencia de desigualdades territoriales entre las islas turísticas y las agrícolas.

6.3 Relaciones exteriores[editar]

La política exterior caboverdiana se organiza en tres círculos. El primero es el atlántico y europeo: desde 2007 mantiene con la Unión Europea una «Asociación Especial», un estatuto singular que no es adhesión pero sí una integración reforzada en materia de seguridad, movilidad y normas técnicas, y desde 2021 un acuerdo de facilitación de visados. El segundo es la lusofonía: es miembro fundador de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) y mantiene con Portugal una relación densa que incluye el acuerdo cambial que sostiene su moneda. El tercero es el africano: pertenece a la Unión Africana y a la CEDEAO, aunque su implicación en la política continental es deliberadamente discreta.

Cabo Verde no tiene ejército de proyección —sus Fuerzas Armadas son una guardia costera y una fuerza terrestre pequeña— y su papel estratégico deriva de la posición: el archipiélago está en la ruta del narcotráfico entre Suramérica y Europa y en la de las rutas migratorias atlánticas hacia Canarias, lo que ha convertido la cooperación policial y marítima en su principal aportación internacional.

7. Economía[editar]

7.1 Estructura[editar]

Cabo Verde es una economía de servicios pequeña, abierta y muy expuesta. Salió de la categoría de país menos adelantado de la ONU en 2007, apenas el segundo caso africano tras Botsuana, y hoy figura entre los países de renta media-baja con un desarrollo humano medio (IDH de 0,668 en 2023, puesto 135 mundial).

Los datos disponibles a día de hoy dibujan una economía en fuerte expansión post-pandemia:

Indicador Valor Período y fuente
PIB nominal 2.598 millones de dólares 2023
PIB per cápita nominal 4.502 dólares 2023
PIB per cápita en PPA 9.909 dólares 2023
Crecimiento del PIB 6,3 % 2025, cuentas nacionales trimestrales del INE
Deuda pública 100,7 % del PIB 2025
Crecimiento previsto 4,8 % previsión del FMI para 2026

La deuda pública por encima del 100 % del PIB es la principal vulnerabilidad macroeconómica del país, aunque su trayectoria es descendente y una parte sustancial es deuda concesional a largo plazo. La paridad fija del escudo con el euro —110,265 CVE por euro— es a la vez el ancla que ha mantenido la inflación baja durante un cuarto de siglo y la renuncia a cualquier política monetaria propia.

7.2 Turismo[editar]

El turismo es el motor y la fragilidad. Las cifras del INE para 2025 son las mejores de la historia del país: 1.248.052 huéspedes en establecimientos hoteleros, un 6,0 % más que en 2024, y 6.120.204 pernoctaciones, un 8,3 % más. La estancia media fue de 4,8 noches y la tasa de ocupación por cama subió del 60 % al 72 %. El 95,5 % de los huéspedes eran no residentes, y el principal mercado emisor fue el Reino Unido, con el 29,3 % de las entradas de turistas extranjeros y el 33,5 % de las pernoctaciones.

Ese turismo está muy concentrado geográficamente: Sal y Boa Vista absorben la mayor parte de las plazas hoteleras, en un modelo dominado por grandes complejos de «todo incluido» de capital extranjero. La consecuencia es un debate recurrente sobre cuánto del gasto turístico se queda realmente en el país y sobre el desequilibrio entre las islas de playa, que crecen, y las agrícolas, que se despueblan.

7.3 Otros sectores y las remesas[editar]

La pesca —atún y langosta sobre todo— es la principal exportación de bienes, junto con el calzado y los textiles de las zonas francas. La agricultura ocupa a una parte importante de la población rural pero aporta poco al PIB y sufre la sequía crónica: en 2025 registró una caída del 24,0 %. Los servicios marítimos y aeroportuarios aprovechan la posición: el aeropuerto internacional Amílcar Cabral, en Sal, fue durante décadas escala obligada de las rutas Europa-Suramérica y sigue siendo un nodo relevante.

Y por encima de todo están las remesas, estimadas en torno al 20 % del PIB. Es una proporción que sitúa a Cabo Verde entre los países más dependientes del mundo del dinero enviado por sus emigrantes, con las dos caras habituales: sostienen el consumo, la vivienda y la educación de centenares de miles de personas, y a la vez atan la economía doméstica a los ciclos económicos de Portugal, Estados Unidos y los Países Bajos.

8. Demografía y diáspora[editar]

8.1 La población de dentro[editar]

El censo de 2021 registró 491.233 habitantes, con las proyecciones actuales situando la cifra en torno a 525.000-530.000 para 2026. La distribución es muy desigual: Santiago concentra unos 269.370 habitantes, más de la mitad del total, seguida de São Vicente (74.016), Santo Antão (36.632), Fogo (33.519) y Sal (33.347). Las islas pequeñas —Brava, Maio— tienen poblaciones de pocos miles y llevan décadas perdiendo gente.

La población es abrumadoramente criolla o mestiza, resultado del proceso descrito más arriba, con minorías de ascendencia africana continental y europea. La religión mayoritaria es el catolicismo, herencia colonial, con presencia protestante —la Iglesia del Nazareno tiene una implantación histórica— y una vida religiosa popular muy sincretizada en las fiestas de romería.

8.2 La población de fuera[editar]

El rasgo demográfico que distingue a Cabo Verde de casi cualquier otro país es que su diáspora supera a su población residente. Las cifras varían mucho según qué se cuente —nacidos en el país, ciudadanos, descendientes—, pero todas las estimaciones coinciden en que hay más personas de origen caboverdiano fuera que dentro. Las comunidades mayores están en:

  • Estados Unidos, sobre todo en Massachusetts y Rhode Island, la más antigua, formada desde el siglo XIX a partir del balleneo.
  • Portugal, la mayor de Europa, concentrada en el área metropolitana de Lisboa y ligada a la construcción y los servicios.
  • Países Bajos, con núcleo en Róterdam, formada en torno a la marina mercante.
  • Francia, Luxemburgo, Italia y España en Europa; Senegal, Angola y Santo Tomé y Príncipe en África; Argentina y Brasil en América del Sur.

Esa diáspora no es un apéndice del país: elige diputados propios en la Asamblea Nacional, sostiene la economía con remesas y ha sido durante generaciones el destino natural de la mitad de cada promoción escolar. La emigración está tan incorporada a la cultura que tiene su propio género musical y su propio vocabulario emocional —la sodade, la nostalgia caboverdiana de quien se va y de quien se queda—, y es el tema central de la literatura nacional.

9. Cultura[editar]

9.1 La lengua criolla[editar]

El criollo caboverdiano o kriolu es la lengua materna de prácticamente toda la población y el vehículo real de la vida cotidiana, la música y la familia; el portugués es la lengua de la escuela, la administración y los medios formales. La situación es de diglosia, y la relación entre ambas lenguas es uno de los debates públicos más persistentes del país.

El criollo se divide en dos grandes bloques de variantes, el de Sotavento —con la de Santiago como más extendida— y el de Barlavento —con la de São Vicente como más prestigiosa en la canción—, con diferencias fonéticas y léxicas apreciables. Existe una propuesta oficial de escritura unificada, el ALUPEC (Alfabeto Unificado para a Escrita do Cabo-verdiano), reconocida por el Estado como sistema de referencia, pero su adopción es desigual y su uso escolar sigue siendo objeto de discusión. La oficialización plena del criollo junto al portugués se ha planteado repetidamente sin llegar a materializarse.

9.2 La música: morna, coladeira, funaná, batuque[editar]

La música es, sin discusión, la exportación cultural mayor del archipiélago, y su forma emblemática es la morna: un género de compás binario lento, melancólico, cantado en criollo, acompañado de guitarra, cavaquinho y violín, cuyo tema es casi siempre la partida, el mar y la sodade. La Unesco inscribió la morna en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 11 de diciembre de 2019, la primera inscripción caboverdiana en esa lista. Su padre reconocido es Eugénio Tavares (1867-1930), de Brava, y su compositor mayor del siglo XX, B. Léza (Francisco Xavier da Cruz).

Junto a la morna conviven otros tres géneros muy distintos entre sí:

  • La coladeira, más rápida, alegre y satírica, nacida en Mindelo como contrapunto festivo de la morna.
  • El funaná, de acordeón y ferrinho, originario del interior de Santiago, prohibido de hecho durante la época colonial por su asociación con la población negra rural y recuperado con fuerza tras la independencia.
  • El batuque, la forma más antigua y de raíz más claramente africana, con percusión sobre un paño enrollado (tchabeta), canto responsorial y baile de mujeres, también reprimido durante la colonia.

Cesária Évora (Mindelo, 27 de agosto de 1941 - 17 de diciembre de 2011) es la razón por la que la morna se conoce en todo el mundo. Cantante de bares del puerto de Mindelo durante décadas, grabó su primer disco internacional pasados los cuarenta y siete años y se convirtió en los años noventa en una de las voces más reconocibles de la llamada música del mundo, con giras internacionales y ventas de millones de discos. Actuaba descalza en el escenario —de ahí su apodo, «la diva descalza»— como gesto deliberado de identificación con las mujeres pobres de su país. Ganó el Grammy al mejor álbum de música del mundo contemporánea por Voz d'Amor. El aeropuerto internacional de São Vicente lleva su nombre.

En generaciones posteriores destacan Bana, Ildo Lobo, Tito Paris, Lura, Mayra Andrade, Sara Tavares y Nancy Vieira, muchos de ellos nacidos o criados en la diáspora portuguesa, lo que ha mantenido el circuito musical caboverdiano firmemente anclado en Lisboa.

9.3 Literatura[editar]

La literatura caboverdiana en portugués tiene una fecha fundacional precisa: 1936, cuando apareció en Mindelo la revista Claridade, impulsada por Baltasar Lopes da Silva, Manuel Lopes y Jorge Barbosa. El movimiento claridoso rompió con el mimetismo peninsular y propuso mirar hacia dentro: la sequía, la emigración, el mar, el criollo. La novela Chiquinho (1947), de Baltasar Lopes, es el clásico canónico del país.

En la generación siguiente destacan Manuel Ferreira, Ovídio Martins, Corsino Fortes y, ya en la etapa independiente, Germano Almeida, autor de O Testamento do Sr. Napumoceno da Silva Araújo (1989) y Premio Camões en 2018, el máximo galardón de las letras en lengua portuguesa. La proyección de la literatura caboverdiana en español es limitada y depende casi por completo de traducciones puntuales, un desajuste evidente respecto de la difusión de su música.

9.4 Fiestas y gastronomía[editar]

El Carnaval de Mindelo es la mayor fiesta del país, con grupos, comparsas y una estética abiertamente inspirada en el carnaval brasileño, y atrae visitantes de toda la diáspora. Le siguen las fiestas de romaría de las islas —San Juan Bautista en Santo Antão, con su kola son Djon, es la más conocida— y el Festival de Baía das Gatas, en São Vicente, uno de los festivales de música al aire libre más antiguos de África occidental.

La cocina se organiza en torno al maíz, la judía y el pescado. El plato nacional es la cachupa, un guiso lento de maíz desgranado y judías con carne de cerdo, chorizo, verduras o pescado según la versión y el bolsillo; sus restos, refritos al día siguiente con huevo y salchicha, dan la cachupa guisada o refogada que es el desayuno clásico. Completan el repertorio la buzio y el marisco, el atún fresco, el pastel de milho, la caña destilada (grogue) de Santo Antão y Santiago, el ponche de miel de caña y el vino de Fogo, cultivado en la caldera del volcán.

10. Deporte[editar]

10.1 El Mundial de 2026[editar]

El fútbol es el deporte nacional y su hito absoluto es reciente. La selección masculina —los Tubarões Azuis, «tiburones azules»— se clasificó por primera vez en su historia para una Copa del Mundo el 13 de octubre de 2025, al vencer por 3-0 a Esuatini en el Estadio Nacional de Praia. Terminó primera del Grupo D de la eliminatoria africana con 23 puntos, por delante de Camerún, y se convirtió en uno de los países de menor población que han llegado a una fase final.

El sorteo del 5 de diciembre de 2025 la emparejó en el Grupo H con España, Uruguay y Arabia Saudí. Lo que ocurrió después excedió cualquier previsión:

Fecha Partido Resultado
15 de junio de 2026 España - Cabo Verde 0-0
21 de junio de 2026 Uruguay - Cabo Verde 2-2
26 de junio de 2026 Cabo Verde - Arabia Saudí 0-0

Con tres empates y tres puntos, Cabo Verde terminó segunda del grupo por detrás de España (7 puntos) y por delante de Uruguay y Arabia Saudí (2 puntos cada una), y se clasificó para los dieciseisavos de final del primer Mundial de 48 selecciones. Allí, el 3 de julio de 2026 en el Hard Rock Stadium de Miami, cayó 3-2 ante Argentina en la prórroga: Lionel Messi marcó, y un gol en propia puerta de Diney Borges en el minuto 111 decidió el partido. Cabo Verde se despidió de su primer Mundial sin haber perdido un solo encuentro dentro de los noventa minutos, tras medirse a tres campeones del mundo.

El seleccionador era Pedro Leitão Brito, «Bubista», y el capitán, Ryan Mendes, jugador con más internacionalidades y máximo goleador histórico del combinado.

10.2 Antes y alrededor[editar]

Antes de 2026, el mejor precedente eran los cuartos de final de la Copa Africana de Naciones en 2013 y 2023, en cuatro participaciones (2013, 2015, 2021 y 2023). El país aporta además una cantera desproporcionada a otras selecciones: por origen caboverdiano han pasado por las selecciones de Portugal, Países Bajos y Francia jugadores de primer nivel, un fenómeno paralelo al de otras diásporas atlánticas.

Fuera del fútbol, el deporte caboverdiano con mayor proyección internacional reciente es el baloncesto, con participación en Copas del Mundo FIBA, y el atletismo de fondo. Los deportes acuáticos —surf, kitesurf y windsurf, con Sal y Boa Vista como escenarios— tienen relevancia turística más que competitiva, aunque el archipiélago ha producido figuras internacionales del windsurf.

11. Educación y salud[editar]

La alfabetización adulta supera con holgura el 85 % y la escolarización primaria es prácticamente universal, resultado de una inversión sostenida desde la independencia que hoy es uno de los principales activos del país. La Universidad de Cabo Verde (Uni-CV), pública, se creó en 2006 mediante la fusión de instituciones anteriores, y conviven con ella varias universidades privadas. La limitación estructural es de escala: la oferta de posgrado es reducida y una parte considerable de los titulados estudia o acaba trabajando fuera, sobre todo en Portugal.

En salud, los indicadores están entre los mejores de África subsahariana: esperanza de vida en torno a los 75 años, mortalidad infantil baja y cobertura de vacunación alta. El hito reciente es la certificación de la OMS del 12 de enero de 2024 declarando a Cabo Verde libre de paludismo, el tercer país de la región africana de la organización en conseguirlo tras Mauricio (1973) y Argelia (2019), y uno de los poco más de cuarenta del mundo con esa condición. Los últimos casos autóctonos se registraron en 2017, y la eliminación se logró con vigilancia entomológica, diagnóstico rápido y tratamiento de todos los casos importados.

Las debilidades del sistema son las propias de un archipiélago: la dispersión insular obliga a evacuaciones aéreas para cualquier procedimiento complejo, la atención especializada se concentra en Praia y Mindelo, y las islas pequeñas dependen de centros de salud con recursos limitados.

12. Cabo Verde en el mundo hispanohablante[editar]

La presencia de Cabo Verde en la conversación en español ha sido durante mucho tiempo casi nula, y por una razón sencilla: es un país lusófono, pequeño y sin vínculo colonial ni migratorio significativo con el mundo hispánico. Su música llegó por la vía general de la world music de los años noventa, con Cesária Évora llenando teatros en España, Argentina y México y con «Sodade» convertida en una de esas canciones que mucha gente reconoce sin saber de dónde es.

El Mundial de 2026 cambió esa escala de golpe. Al caer en el grupo de la selección española, Cabo Verde pasó de ser un nombre vago a un rival concreto sobre el que había que informarse, y el 0-0 del 15 de junio en Atlanta —un empate que la prensa española leyó como decepción y la caboverdiana como gesta— fue su carta de presentación ante decenas de millones de hispanohablantes. Que además el país despidiera el torneo llevando a la Argentina de Lionel Messi a la prórroga fijó la historia definitivamente.

Queda por debajo de ese ruido una historia más interesante y menos contada: la de un archipiélago sin población originaria, construido por la trata, diezmado por el hambre, vaciado por la emigración, que salió del colonialismo sin guerra propia y que después hizo, con una constancia poco espectacular, lo que muchos países más ricos y más grandes no han conseguido —celebrar elecciones, perderlas y marcharse— durante treinta y cinco años seguidos.