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Casanare

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Documento superior: Colombia
Casanare · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
UbicaciónColombia
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PaísesVenezuela · México
Casanare
Departamento de Colombia
Capital Yopal
Entidad Departamento
País Colombia
Gobernador César Augusto Ortiz Zorro (Alianza Verde), periodo 2024-2027
Superficie 44.640 km²
Población 488.258 habitantes hab. (2026)
Gentilicio Casanareño/a
Código ISO CO-CAS
Municipios 19
Fecha de fundación 28 de noviembre de 1973 (Intendencia)
Ascenso a departamento 4 de julio de 1991

1. Resumen[editar]

Casanare es un departamento de Colombia ubicado en la vasta región de los Llanos Orientales, caracterizado por sus inmensas sabanas, su boyante economía petrolera y su arraigada tradición ganadera y cultural. Su capital, Yopal, actúa como el centro neurálgico administrativo y comercial, concentrando una alta densidad poblacional en comparación con los amplios espacios rurales del territorio. La región constituye un punto de transición entre las estribaciones de la Cordillera Oriental y las planicies aluviales que vierten sus aguas hacia la cuenca del río Orinoco, lo que le otorga una biodiversidad significativa y un paisaje dominado por morichales, esteros y bosques de galería[1].

2. Historia[editar]

El territorio de Casanare estuvo habitado en épocas precolombinas por etnias indígenas como los Achagua, Sáliba, Guahibo y Cusiana, quienes se adaptaron a las condiciones de la sabana inundable practicando la caza, la pesca y una agricultura itinerante de subsistencia. Durante la conquista española, las expediciones provenientes de Santafé de Bogotá encontraron una dura resistencia indígena, aunque el dominio de los llanos no se consolidó efectivamente hasta el establecimiento de las misiones jesuitas en los siglos XVII y XVIII[2].

Con la expulsión de los jesuitas de los territorios de la Corona española en 1767, las florecientes reducciones misionales decayeron, dispersándose la población indígena y mestiza hacia los corredores comerciales del interior. Durante el siglo XIX y buena parte del XX, Casanare fue un remoto territorio de frontera perteneciente al departamento de Boyacá. En ese período, la economía se sustentaba casi exclusivamente en la ganadería extensiva y el trueque fronterizo con Venezuela.

La identidad administrativa moderna de Casanare nació con la Ley que lo erigió como Intendencia Nacional, segregándolo de Boyacá en 1973. Finalmente, con la promulgación de la nueva Constitución Política de Colombia en 1991, la intendencia fue elevada a la categoría de departamento, otorgándole plena autonomía territorial y administrativa.

3. Geografía y clima[editar]

La topografía de Casanare se divide en dos zonas claramente diferenciadas: el Piedemonte Llanero y la Sabana. El piedemonte, al oeste, se extiende en las faldas de la Cordillera Oriental y se caracteriza por ser una región de colinas suaves, suelos más fértiles y una densa red de ríos que bajan de los páramos. La segunda zona, que abarca la mayor parte del departamento, es la altillanura o sabana plana, un extenso tapiz herbáceo que se inunda durante la temporada de lluvias y se endurece con la sequía estival.

La red hidrográfica está dominada por el curso del río Meta, que delimita parte de su frontera sur y este, además de afluentes de vital importancia como los ríos Casanare, Ariporo, Pauto y Cusiana. El régimen climático es monomodal, con una estación seca muy marcada entre los meses de diciembre y marzo, y una intensa temporada de lluvias de abril a noviembre. Las temperaturas medias anuales oscilan entre los 26 y 28 °C[sin verificar] en la sabana, incrementando notablemente la sensación térmica en las zonas bajas[3].

4. Demografía y estructura territorial[editar]

Casanare cuenta con una población proyectada cercana a los 488.258 habitantes, distribuidos de forma muy desigual sobre el territorio. La alta concentración demográfica en Yopal y los municipios del corredor petrolero del piedemonte, como Aguazul y Tauramena, contrasta con la bajísima densidad de los municipios del norte y oriente, como Paz de Ariporo o Hato Corozal, donde la ganadería extensiva exige enormes latifundios[4].

El departamento está conformado por 19 municipios. La capital, Yopal, alberga a más de un tercio de la población departamental y experimentó un acelerado crecimiento urbano a raíz del auge de los hidrocarburos en los años noventa. Este fenómeno migratorio convirtió a la ciudad en un centro de servicios financieros, educativos y logísticos.

5. Economía[editar]

La economía de Casanare está fuertemente anclada al sector primario. La irrupción del petróleo a finales del siglo XX transformó el perfil económico del departamento, ubicándolo como una potencia energética nacional. El descubrimiento y explotación de los campos gigantes de Cusiana y Cupiagua, operados por empresas multinacionales en asocio con Ecopetrol, representan la columna vertebral de las regalías y los ingresos fiscales locales[5].

Paralelamente, la ganadería extensiva sigue siendo un pilar cultural y económico, con extensas llanuras dedicadas a la cría y ceba de ganado vacuno para el mercado nacional e internacional. En el sector agrícola, sobresalen los cultivos de arroz de riego y secano, la palma africana de aceite y la soya, principalmente en las vegas de los ríos del piedemonte. El comercio y los servicios han crecido de manera impulsada por el flujo de capital petrolero, aunque persiste el desafío de la formalización del empleo y la diversificación productiva para los ciclos de bajos precios del crudo.

6. Cultura y tradiciones[editar]

La cultura de Casanare es una expresión auténtica de la identidad llanera, resultado del mestizaje entre el indígena, el colonizador español y los procesos de adaptación al medio agreste de la sabana. El coleo, deporte que consiste en derribar un toro tirándole de la cola desde un caballo al galope, es una de las manifestaciones más emblemáticas y se celebra en mangas a lo largo de todo el departamento.

La música del joropo, los pasajes y los contrapunteos constituyen el alma festiva de la región. La capital, Yopal, es sede del renombrado Festival Internacional del Joropo, un evento que congrega a miles de bailadores, arpistas y copleros, y que ha servido para internacionalizar el folclore llanero[6]. Las faenas de llano, los cantos de arreo y el trabajo en los hatos ganaderos se convierten en poesía y ritmo a través del arpa, el cuatro y las maracas.

La gastronomía casanareña es contundente y gira en torno a la proteína de la sabana. El plato rey es la “carne a la llanera” o mamona, consistente en res sacrificada y asada lentamente a las brasas. Otros platos típicos incluyen los tungos de arroz envueltos en hojas, el pescado de río asado y las hallacas de res, así como bebidas destiladas como el chinguirito.

7. Turismo y biodiversidad[editar]

El turismo en Casanare ha emergido como una alternativa de desarrollo económico sostenible frente a la preponderancia extractiva. La oferta turística se centra en el ecoturismo y el agroturismo, destacando los safaris fotográficos en “hatos” privados y reservas naturales que protegen la fauna autóctona. Es una de las regiones del mundo con mayor facilidad para el avistamiento de fauna silvestre, incluyendo la población de chigüiros más grande del planeta, además de venados cola blanca, osos hormigueros gigantes, caimanes del Orinoco y más de 500 especies de aves, como el gaván hato y el ibis escarlata[7].

Uno de los destinos más reconocidos es la Ruta de la Sabana, que conecta municipios como Paz de Ariporo, Maní y Trinidad, donde los visitantes pueden compartir la vida cotidiana del llanero, cabalgar por las inmensas planicies y degustar la gastronomía local. En la zona de piedemonte se encuentran también atractivos naturales como las cascadas y pozos formados por ríos de aguas cristalinas que descienden de la cordillera, aptos para el baño y el senderismo ecológico.


  1. El ecosistema de morichal y bosque de galería actúa como un corredor biológico esencial durante la temporada seca, manteniendo las fuentes de agua para la fauna y el ganado. ↩︎

  2. Las misiones jesuitas introdujeron el ganado vacuno en los llanos, estableciendo el modelo de hato que perdura hasta la actualidad como base de la economía y cultura casanareña. ↩︎

  3. Las lluvias torrenciales en el piedemonte han provocado históricamente desastres naturales, como las emergencias por inundaciones y deslizamientos que afectaron gravemente a Yopal en los años 2011 y 2018[sin verificar]. ↩︎

  4. La densidad poblacional promedio del departamento es de apenas 8 Hab/km², aunque en la capital supera los 70 hab/km²[sin verificar]. ↩︎

  5. La entrada en operación del Oleoducto Central (Ocensa) a mediados de los años noventa fue clave para evacuar la producción de crudo del piedemonte casanareño hacia el puerto de Coveñas en el Caribe colombiano. ↩︎

  6. El Festival Internacional del Joropo de Yopal suele tener lugar en el mes de junio[sin verificar] de cada año y reúne a delegaciones de Venezuela y México, en su calidad de naciones hermanas con tradición llanera. ↩︎

  7. La reserva natural Hato La Aurora, ubicada en jurisdicción del municipio de Paz de Ariporo, es considerada un modelo exitoso de conservación privada y turismo de naturaleza en los Llanos Orientales. ↩︎

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