Cundinamarca
| Cundinamarca | |
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| sinmarco|200px Bandera |
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| 120px Escudo |
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| País | |
| Capital | Bogotá |
| Gobernador | Jorge Emilio Rey Ángel (Colombia Renaciente), periodo 2024-2027 |
| Superficie | 24 210 km² |
| Población (2018) | 3 242 999 hab. |
| Gentilicio | Cundinamarqués, -esa |
| IDH | 0,770 (alto[sin verificar]) |
1. Resumen[editar]
Cundinamarca es un departamento de
Colombia, ubicado en el centro del país, sobre la Cordillera Oriental. Aunque su capital oficial es Bogotá, esta se constituye como un distrito capital independiente desde la reforma constitucional de 1954[1]. La sede del gobierno departamental, sin embargo, opera desde la ciudad de Bogotá, aunque varias funciones administrativas se han descentralizado.
El territorio fue el corazón de la confederación Muisca, una de las culturas precolombinas más avanzadas del norte de Sudamérica. La llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI transformó radicalmente la región, y durante el período colonial, la Sabana de Bogotá se consolidó como el centro político y económico del Nuevo Reino de Granada. En la actualidad, Cundinamarca es un departamento con una economía diversificada que combina agricultura de exportación, industria manufacturera y un creciente sector de servicios ligado a la capital.
2. Primeros años y formación histórica[editar]
2.1. Época precolombina[editar]
Antes de la conquista, el altiplano cundiboyacense estaba densamente poblado por los muiscas, un pueblo de lengua chibcha que desarrolló una compleja organización social, política y económica. La Confederación Muisca estaba estructurada en varios cacicazgos, entre los cuales destacaban el Zipazgo, con centro en Bacatá (actual Bogotá), y el Zacazgo, en Hunza (hoy
Tunja). Los zipas gobernaban sobre la mayor parte del actual territorio cundinamarqués.
La economía muisca se basaba en el cultivo de maíz, papa, quinua y algodón, complementada por la explotación de minas de sal en Zipaquirá, Nemocón y Tausa; las esmeraldas en Somondoco; y el cobre en Gachalá. La sal, un recurso vital, era intercambiada con pueblos vecinos por oro, plumas y otros bienes. Su religión, centrada en el culto al sol (Sua) y a la luna (Chía), incluía rituales en lagunas sagradas como Guatavita, donde se originó la leyenda de El Dorado.
2.2. Conquista y colonia[editar]
1538 fue el año en que el licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada lideró la expedición que salió de Santa Marta y, tras meses de travesía por las selvas y montañas, alcanzó la Sabana de Bogotá. La conquista de los muiscas fue relativamente rápida, facilitada por las divisiones internas entre los cacicazgos y el impacto de enfermedades europeas. Para 1538, Quesada fundó Santafé de Bogotá, que se convertiría en la capital del Nuevo Reino de Granada en 1550.
Durante la colonia, la Real Audiencia de Santafé ejerció jurisdicción sobre un vasto territorio. La economía se reorientó hacia la hacienda agropecuaria, con cultivos de trigo y cebada, y la ganadería en las tierras altas. La mano de obra indígena fue organizada en resguardos y sometida al sistema de encomienda y, posteriormente, a la mita y el concierto agrario. La población mestiza creció rápidamente, y las villas de Honda, Zipaquirá y Facatativá emergieron como importantes centros comerciales secundarios.
2.3. Independencia y siglo XIX[editar]
Cundinamarca fue escenario central de las luchas independentistas. El 20 de julio de 1810, en Santafé, se desencadenó el movimiento que inició la emancipación. El líder Antonio Nariño, oriundo de la capital, fue una figura clave en la formación del primer estado centralista, conocido como el Estado Libre de Cundinamarca. Este nuevo orden político entró en conflicto con las Provincias Unidas de la Nueva Granada, de orientación federalista, dando lugar a la primera guerra civil colombiana entre 1812 y 1815[sin verificar][2].
Tras la reconquista española y la victoria final en
Boyacá (1819), el territorio del antiguo Nuevo Reino de Granada quedó bajo la autoridad de la nueva República de la Gran Colombia. Con la disolución de la Gran Colombia en 1830 y los subsiguientes cambios constitucionales, la provincia de Bogotá (después Cundinamarca) mantuvo su estatus como entidad central de la República de la Nueva Granada y, más tarde, de los Estados Unidos de Colombia.
3. Trayectoria geográfica y administrativa[editar]
3.1. Ubicación y territorio[editar]
Cundinamarca se extiende sobre un área de 24 210 km², desde las estribaciones de la Cordillera Oriental hasta el valle del Río Magdalena. Su geografía es extremadamente diversa: al este, las cumbres andinas alcanzan alturas superiores a los 3.500 m.s.n.m. en el Páramo de Sumapaz, uno de los ecosistemas de alta montaña más grandes del mundo; al oeste, las tierras templadas del descenso hacia el Magdalena descienden hasta menos de 500 m.s.n.m. Esta topografía produce todos los pisos térmicos, desde el clima de páramo hasta el cálido tropical del valle del Magdalena.
El departamento rodea completamente a Bogotá, formando un anillo que incluye 15 provincias y 116 municipios. Las principales subregiones son la Sabana de Bogotá, el Valle de Ubaté, el Valle del Magdalena Medio y Sumapaz.
3.2. Demografía y ciudades principales[editar]
La población del departamento, excluyendo a Bogotá, se estimaba en 3,2 millones de habitantes para el año 2024. La alta densidad poblacional se concentra en los municipios de la Sabana de Bogotá, que funcionan como ciudades dormitorio y centros industriales de la capital.
Entre las ciudades más pobladas se encuentran Soacha, el municipio más grande del departamento y conurbado con Bogotá; Facatativá, un importante centro logístico y agrícola; Zipaquirá, famosa por su legado muisca y su Catedral de Sal; Girardot, puerto fluvial histórico y destino turístico en el Alto Magdalena; Fusagasugá, capital de la región del Sumapaz y centro de la producción frutícola; y Chía, un municipio universitario y comercial en la Sabana norte. Otras localidades de relevancia incluyen Mosquera, Funza, Madrid, Cajicá y Tocancipá.
3.3. División administrativa[editar]
Cundinamarca se divide en 15 provincias, una figura administrativa que agrupa municipios con afinidades geográficas y culturales. Esta división no tiene el mismo poder político que los municipios mismos, pero sirve para la descentralización de servicios y la planificación regional. Las provincias son: Almeidas, Alto Magdalena, Bajo Magdalena, Gualivá, Guavio, Magdalena Centro, Medina, Oriente, Rionegro, Sabana Centro, Sabana Occidente, Soacha, Sumapaz, Tequendama y Ubaté. Cada provincia elige su propia junta de acción comunal y es representada ante la gobernación.
4. Economía y recursos[editar]
La economía cundinamarquesa se caracteriza por su fuerte integración con Bogotá, a la que abastece de alimentos, materias primas y mano de obra. Los sectores más destacados son:
- Agricultura: La Sabana de Bogotá es una de las cuencas lecheras y paperas más importantes del país. En climas templados, se cultiva café de alta calidad en municipios como Viotá, Quipile y Sasaima. Las frutas (mora, curuba, fresa) dominan en Sumapaz. La floricultura de exportación es una industria masiva, con enormes invernaderos en la Sabana, especialmente de rosas y claveles, destinados principalmente al mercado estadounidense.
- Minería y energía: Las explotaciones de sal en Zipaquirá y Nemocón siguen siendo operativas, aunque con una importante orientación turística. La extracción de carbón, esmeraldas y materiales para la construcción también es relevante. En el sector energético, el embalse del Guavio y la central hidroeléctrica de El Muña son piezas clave del sistema interconectado nacional.
- Industria y servicios: La cercanía con Bogotá ha generado un corredor industrial que va desde Cota y Funza en el occidente, hasta Tocancipá y Sopó en el norte. El turismo es un sector de rápido crecimiento, con la Catedral de Sal de Zipaquirá como principal motor, seguido de los balnearios de Girardot, la Laguna de Guatavita y el Parque Arqueológico de Facatativá.
5. Cultura y patrimonio[editar]
5.1. Patrimonio material e inmaterial[editar]
El legado muisca sigue siendo definitorio para la identidad cundinamarquesa. La Laguna de Guatavita, famosa por el ritual del dorado que los zipas realizaban cubiertos de oro, es un sitio arqueológico y espiritual fundamental. El Piedra del Tunjo en Facatativá es otro importante testimonio rupestre del pasado precolombino.
El patrimonio colonial es vasto. La Catedral de Sal de Zipaquirá, una iglesia subterránea tallada en una mina de sal activa, es considerada una de las maravillas de la ingeniería moderna en Colombia. La estación del ferrocarril de la Sabana en Bogotá y las plazas centrales de pueblos como Sutamarchán y Villa de Leyva —este último en Boyacá pero estrechamente vinculado a Cundinamarca— son joyas arquitectónicas. En la declaratoria de la UNESCO para la humanidad, el centro histórico de Bogotá es compartido culturalmente con el departamento.
5.2. Festividades y expresiones[editar]
El calendario festivo es amplio y refleja la mezcla de tradiciones indígenas, africanas y españolas. El Festival de la Leyenda del Dorado en Guatavita recrea la ceremonia muisca. El Corpus Christi en Anolaima es una de las celebraciones católicas más antiguas y coloridas del departamento, con alfombras de flores y frutas. En Girardot, el Reinado Nacional del Turismo es un evento anual de gran arraigo. La gastronomía es otro pilar: el ajiaco santafereño, la fritanga, las almojábanas de la Sabana, las garullas de Ubaté y la chicha de maíz forman parte de la identidad culinaria regional.
5.3. Presencia en la cultura hispanoamericana[editar]
Cundinamarca es el escenario de obras literarias fundacionales como La Vorágine de José Eustasio Rivera, que aunque transcurre principalmente en la selva, comienza en las tierras del piedemonte oriental cundinamarqués. La geografía mítica de El Dorado ha inspirado innumerables libros, películas y leyendas en toda Iberoamérica. En la música, el bambuco, el torbellino y la caranga son ritmos de la región central de Colombia que tienen profunda raigambre cundinamarquesa y boyacense, y que se interpretan en festivales a lo largo y ancho del departamento.
6. Biodiversidad y recursos naturales[editar]
La localización del departamento en la zona de transición de los Andes y el valle del Magdalena le confiere una biodiversidad excepcional. El ecosistema de páramo, con sus frailejones, se preserva en los parques nacionales naturales de Sumapaz y Chingaza, que abastecen de agua a millones de personas. Se han identificado especies endémicas de anfibios y aves como el cóndor de los Andes, que tiene un programa de reintroducción en el Páramo de Guasca. En las zonas bajas del Magdalena medio, la vegetación de bosque seco tropical alberga poblaciones de monos aulladores y jaguares, aunque en estado de amenaza por la actividad agropecuaria. Los problemas ambientales principales incluyen la expansión desordenada de la frontera agrícola sobre el páramo, la contaminación del río Bogotá —a pesar de los enormes esfuerzos de descontaminación— y la minería ilegal de carbón.
7. Deportes e infraestructura moderna[editar]
El departamento es cuna de talentos deportivos, especialmente en ciclismo, deporte nacional colombiano. Escaladores de fama mundial como Egan Bernal, oriundo de Zipaquirá, y Nairo Quintana, aunque boyacense, entrenan frecuentemente en las cumbres de Cundinamarca. En fútbol, aunque los equipos cundinamarqueses profesionales están mayoritariamente en Bogotá, clubes como el Expreso Rojo de Zipaquirá compiten en la Segunda División, y el estadio Atanasio Girardot —en Medellín, pero con vínculo nombre— es parte del imaginario deportivo.
La infraestructura de transporte es neurálgica. Las autopistas Norte, Sur y de Occidente conectan la capital con el país. Los aeropuertos El Dorado —en Bogotá— y el regional de Flandes en Girardot prestan servicio al departamento. El Tren de Cercanías de la Sabana de Bogotá es un megaproyecto en fase de desarrollo para mejorar la movilidad en los municipios más poblados y descongestionar la capital.
8. Últimos acontecimientos y administración actual[editar]
Bajo el mandato del gobernador Jorge Emilio Rey Ángel (2024-2027), la administración departamental ha priorizado proyectos de seguridad hídrica, como la ampliación de los embalses de la Sabana, y la mejora de infraestructura vial secundaria para conectar las provincias más aisladas. También se ha anunciado un plan para fortalecer el turismo comunitario en Sumapaz y Ubaté, buscando dinamizar las economías locales en el posconflicto. A 2025, la administración departamental mantiene su sede en el centro de Bogotá, pese a los prolongados debates sobre un posible traslado a un municipio cundinamarqués, siendo Facatativá uno de los más mencionados en la discusión pública.
La Constitución de 1991 ratificó a Bogotá como Distrito Capital, desvinculándola administrativamente del departamento, aunque permanece como su capital de jure para muchos efectos legales. ↩︎
La guerra culminó con el sitio de Santafé por las tropas federalistas al mando de Simón Bolívar, quien pacificó el territorio en diciembre de 1814. ↩︎