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Economía de Costa Rica

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Economía de Costa Rica
MonedaColón costarricense (CRC, ₡)
Año fiscal1 de enero – 31 de diciembre
Banco centralBanco Central de Costa Rica (BCCR)
OrganizacionesOMC, OCDE, CAFTA-DR, SICA, Alianza del Pacífico (observador)
Estadísticas
PIB (nominal)US$ 68 380,8 millones en 2022 (puesto 77)
PIB (PPA)US$139 000 millones
PIB per cápita (nominal)US$16 500[sin verificar]
PIB per cápita (PPA)US$27 000
Inflación (IPC)1,8 % (2024)
Desempleo7,3 % (2024)
Coef. de Gini0,48
ExportacionesUS$19 000 millones (2023)
Productos: dispositivos médicos, banano, piña, café, circuitos electrónicos
ImportacionesUS$23 000 millones (2023)
Productos: combustibles, maquinaria eléctrica, vehículos, medicamentos

1. Resumen[editar]

La economía de Costa Rica se distingue en el contexto centroamericano por su estabilidad macroeconómica, su alto nivel de desarrollo humano relativo y la diversificación de su aparato productivo hacia sectores de alto valor agregado. El país ha transitado desde una economía agraria tradicional —basada en el café, el banano y la caña de azúcar— hacia un modelo en el que los servicios, el turismo ecológico y la manufactura avanzada, especialmente la de dispositivos médicos, desempeñan un papel central.

El crecimiento económico ha sido sostenido —con la excepción de la contracción temporal ocasionada por la pandemia de COVID-19— y ha permitido al país alcanzar un ingreso per cápita que lo sitúa entre los más elevados de América Latina[1]. En 2020, Costa Rica se convirtió en el miembro número 38 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un reconocimiento a décadas de reformas institucionales y a la madurez de su economía.

No obstante, persisten retos estructurales: el desequilibrio fiscal, la informalidad laboral, la desigualdad social y la necesidad de modernizar la infraestructura de transporte. La economía costarricense es, en suma, un caso de estudio de cómo un país pequeño, sin ejército desde 1948 y con una fuerte inversión en educación y salud, ha logrado integrarse de manera singular en la economía global.

2. Historia económica[editar]

2.1. La época colonial y el modelo agroexportador temprano[editar]

Durante el período colonial, la actividad económica se concentró en la agricultura de subsistencia y en un escaso comercio regional. La pobreza relativa de la provincia —lejos de los centros mineros y administrativos del imperio español— fomentó una estructura social menos jerarquizada, basada en la pequeña propiedad campesina. El cultivo del cacao tuvo cierta relevancia en el siglo XVII, pero fue el café, introducido a finales del siglo XVIII, el que transformaría profundamente la economía.

La expansión cafetalera, impulsada desde la década de 1830 por el acceso al mercado europeo, consolidó a Costa Rica como el primer productor centroamericano de café de exportación. El grano financió la construcción de obras públicas, la creación de los primeros bancos y la formación de una élite comercial que, con el tiempo, influiría en la orientación política del país. Hacia la segunda mitad del siglo XIX, el ferrocarril al Atlántico —construido por el empresario estadounidense Minor C. Keith— y el inicio del cultivo comercial del banano marcaron un segundo pilar del modelo primario-exportador.

2.2. La diversificación del siglo XX[editar]

A lo largo del siglo XX la economía costarricense experimentó un conjunto de transformaciones significativas. La crisis económica mundial de los años treinta y, posteriormente, la Segunda Guerra Mundial incentivaron la diversificación agrícola (caña de azúcar, algodón, ganadería) y los primeros pasos hacia la industrialización sustitutiva de importaciones. En 1948, la abolición del ejército liberó recursos que se canalizaron hacia la educación, la salud y la creación de instituciones autónomas.

Las décadas de 1960 y 1970 vieron nacer un sector industrial protegido detrás de elevados aranceles, así como la consolidación del Estado empresario, que participó en la banca, los seguros, las telecomunicaciones y la refinación de petróleo. A pesar de esas políticas, el crecimiento se mantuvo relativamente estable, apoyado en los ingresos del café y la incorporación de Costa Rica al Mercado Común Centroamericano.

2.3. La apertura y la crisis de los años ochenta[editar]

La crisis de la deuda latinoamericana de los años ochenta golpeó severamente a Costa Rica. La inflación se disparó y la moneda sufrió reiteradas devaluaciones. En ese contexto, y con el respaldo de los organismos financieros internacionales, el país comenzó un programa de ajuste estructural que incluyó la liberalización comercial, la reducción del aparato estatal y la promoción activa de la inversión extranjera directa (IED).

La creación de las zonas francas en la década de 1990 —especialmente en las áreas de Cartago, Heredia y Alajuela— cambió el perfil exportador[2]. Empresas multinacionales encontraron en Costa Rica una fuerza de trabajo calificada, estabilidad política y una ubicación geográfica estratégica. La llegada de Intel en 1997, con una planta de ensamblaje de microprocesadores, simbolizó ese giro hacia la alta tecnología.

2.4. El siglo XXI: servicios, tecnología y consolidación institucional[editar]

Desde el año 2000 la economía ha profundizado su orientación hacia los servicios. El turismo, que ya había despuntado en los años noventa con el eslogan “sin ingredientes artificiales”, se convirtió en el principal generador de divisas durante casi dos décadas. Paralelamente, el sector de dispositivos médicos creció hasta posicionar a Costa Rica como el segundo exportador de ese rubro en América Latina, solo por detrás de México[3].

El ingreso en la OCDE en 2020 —un proceso que se extendió por más de cinco años— obligó al país a adoptar estándares más estrictos en materia de gobernanza económica, transparencia fiscal y protección ambiental, lo cual ha fortalecido su reputación internacional. Sin embargo, la pandemia de 2020-2021 provocó una caída del PIB cercana al 4 % y evidenció la alta dependencia fiscal del turismo y de las cadenas globales de suministro.

3. Estructura de la economía[editar]

La economía costarricense puede descomponerse en tres grandes sectores: el primario (agricultura, ganadería, pesca y silvicultura), el secundario (industria manufacturera y construcción) y el terciario (servicios, comercio y turismo). Como en la mayoría de las economías de ingreso medio-alto, el sector terciario es el de mayor peso relativo.

La mano de obra se distribuye de manera acorde, aunque la participación del empleo agrícola ha descendido de forma constante en las últimas tres décadas.

La estructura empresarial está dominada por micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), que constituyen más del 95 % de los establecimientos y generan alrededor del tercio del empleo formal.

4. Sector primario[editar]

4.1. Agricultura de exportación[editar]

Costa Rica mantiene una tradición agrícola profundamente arraigada. Los cultivos tradicionales de exportación —café, banano y, más recientemente, piña— siguen siendo pilares del sector. El café, variedad arábica cultivada principalmente en las zonas altas del Valle Central y Los Santos, goza de prestigio internacional por su calidad de grano lavado.

La piña, cuya expansión se aceleró a partir del año 2000, ha situado a Costa Rica como el primer exportador mundial del producto. Sin embargo, el monocultivo piñero ha generado controversias relacionadas con el uso intensivo de agroquímicos, la presión sobre los recursos hídricos y las condiciones laborales en las plantaciones [4].

4.2. Productos no tradicionales y agricultura orgánica[editar]

En paralelo, ha crecido la producción de frutas tropicales (mango, papaya, sandía), tubérculos (yuca, ñampí) y plantas ornamentales. La agricultura orgánica también ha ganado terreno, impulsada por la demanda de consumidores europeos y norteamericanos dispuestos a pagar un sobreprecio por productos certificados.

4.3. Ganadería, pesca y recursos forestales[editar]

La ganadería bovina —tanto de carne como de leche— ocupa extensiones considerables en la vertiente del Pacífico seco (Guanacaste) y en la región norte. Aunque su peso relativo en el PIB ha disminuido, la producción láctea abastece casi en su totalidad el mercado interno y genera excedentes para la exportación regional. La pesca, tanto artesanal como industrial, se concentra en el Pacífico, donde la flota atunera tiene un papel destacado, pero enfrenta desafíos derivados de la sobreexplotación y de las restricciones ambientales.

El sector forestal ha vivido una transformación notable gracias a los incentivos para la reforestación y al programa de Pago por Servicios Ambientales (PSA), que remunera a los propietarios de tierras por conservar el bosque.

5. Sector secundario[editar]

5.1. Manufactura tradicional[editar]

La industria manufacturera costarricense se originó en los pequeños talleres de beneficio de café, los trapiches azucareros y las fábricas textiles. Durante el modelo de sustitución de importaciones surgieron industrias de alimentos, bebidas, cemento, plásticos y productos metálicos. Muchas de esas empresas aún operan, aunque la competencia internacional las ha obligado a modernizarse.

La industria alimentaria sigue siendo relevante; destacan la producción de salsa Lizano —condimento emblemático del país—, los lácteos de la cooperativa Dos Pinos y las plantas procesadoras de café soluble. Estas industrias abastecen tanto el mercado interno como el centroamericano.

5.2. Dispositivos médicos y electrónica[editar]

El cambio más significativo en la estructura industrial se produjo con la instalación de empresas multinacionales en el sector de ciencias de la vida. A partir de la década de 2010, Costa Rica se consolidó como un hub regional para la fabricación de dispositivos médicos: catéteres, válvulas cardíacas, implantes ortopédicos y equipos de infusión.

La electrónica, que tuvo su momento álgido con la planta de Intel en Belén, experimentó un reajuste cuando la empresa decidió trasladar la mayor parte de sus operaciones de ensamblaje a Asia en 2014.

5.3. Construcción[editar]

La construcción es un termómetro del ciclo económico costarricense. Durante los períodos de expansión del crédito y de inversión pública, el sector genera empleos de baja calificación que absorben una parte del excedente de mano de obra rural. Las grandes obras de infraestructura —carreteras, puertos y, más recientemente, la ampliación del aeropuerto internacional Juan Santamaría y la nueva terminal de contenedores de Moín— han dinamizado esta rama, aunque los sobrecostos y las demoras en las licitaciones constituyen un problema recurrente.

6. Sector terciario[editar]

6.1. Turismo[editar]

El turismo es, históricamente, uno de los motores de la economía y la principal fuente de divisas. Costa Rica recibe anualmente más de 3 millones de visitantes, atraídos por la biodiversidad, las playas del Pacífico y el Caribe, y la imagen de destino seguro y ecológico. Los parques nacionales, que cubren alrededor del 25 % del territorio, son la columna vertebral del ecoturismo.

El gasto promedio por turista es relativamente alto en comparación con otros destinos de la región, lo que refleja un perfil de visitante de mayor poder adquisitivo, procedente principalmente de Estados Unidos, Canadá y Europa. En los últimos años ha crecido también el segmento de turismo médico, ligado a procedimientos odontológicos y estéticos que aprovechan la reputación del sistema de salud costarricense.

6.2. Servicios financieros y tecnológicos[editar]

El sistema bancario costarricense tiene una estructura mixta, en la que coexisten los bancos públicos —Banco Nacional, Banco de Costa Rica y el estatal Banco Popular— con bancos privados nacionales y extranjeros. El sector financiero es solvente y está supervisado por la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF).

En paralelo, ha despuntado un vibrante ecosistema de servicios basados en conocimiento: desarrollo de software, centros de contacto, animación digital, diseño gráfico y servicios compartidos.

6.3. Comercio[editar]

El comercio interno se articula en torno a cadenas de supermercados (Walmart, Más x Menos, Automercado), grandes centros comerciales en el Gran Área Metropolitana (como Multiplaza Escazú y Lincoln Plaza) y una densa red de pequeños comercios familiares.

7. Comercio exterior[editar]

7.1. Balanza comercial[editar]

Costa Rica registra de manera crónica un déficit en la balanza comercial de bienes, compensado parcialmente por el superávit en la balanza de servicios —gracias al turismo y a los servicios basados en conocimiento— y por las remesas familiares.

Las importaciones están dominadas por combustibles, maquinaria industrial, vehículos y productos farmacéuticos. Le siguen la Unión Europea, China y los países del Mercado Común Centroamericano.

7.2. Acuerdos comerciales[editar]

Costa Rica es parte del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR), que entró en vigor en 2009 y abrió el mercado estadounidense a la mayoría de los productos costarricenses de manera permanente. El país también tiene acuerdos comerciales con la Unión Europea (Acuerdo de Asociación, 2013), China, Canadá, México, Chile, Perú, Colombia, Panamá, Singapur y la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC), entre otros.

En el marco del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), Costa Rica participa en la unión aduanera centroamericana, un proceso todavía en consolidación que busca la libre circulación de mercancías y la armonización de normativas. Sin embargo, las asimetrías regulatorias y las tensiones políticas con Nicaragua han ralentizado la integración plena.

7.3. Inversión extranjera directa[editar]

La IED ha sido el combustible del cambio estructural de la economía. Los principales países inversionistas son Estados Unidos, España, Países Bajos y Suiza. Los sectores que más IED atraen son la manufactura de equipos médicos, los servicios corporativos, el turismo inmobiliario y la energía renovable.

8. Moneda y sistema financiero[editar]

8.1. El colón costarricense[editar]

La moneda de curso legal es el colón (CRC), cuyo símbolo es ₡. El tipo de cambio fluctúa en función de la oferta y la demanda de divisas, con intervenciones puntuales del Banco Central para mitigar la volatilidad.

La inflación ha sido históricamente un desafío, pero desde la pandemia de 2020 se ha mantenido en niveles bajos, favorecida por la debilidad de la demanda interna y los precios estables de los alimentos importados.

8.2. Sistema bancario y supervisión[editar]

El sistema bancario costarricense opera bajo un esquema de banca múltiple desde la reforma financiera de los años noventa, que eliminó el monopolio estatal sobre las cuentas corrientes.

La Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) supervisa a los bancos, mientras que la Superintendencia General de Valores (SUGEVAL) y la Superintendencia de Pensiones (SUPEN) regulan los mercados de valores y los fondos de pensiones, respectivamente. Costa Rica cuenta también con una Bolsa Nacional de Valores, aunque el mercado de capitales es poco profundo y está dominado por operaciones de deuda pública.

9. Política fiscal y deuda pública[editar]

9.1. Estructura del presupuesto[editar]

El principal impuesto es el impuesto al valor agregado (IVA), que desde su introducción en 2019 sustituyó al antiguo impuesto de ventas. Le siguen el impuesto sobre la renta, los aranceles y el impuesto selectivo de consumo.

9.2. Deuda pública y reforma fiscal[editar]

El endeudamiento público creció de manera acelerada a partir de 2012, alcanzando un máximo de alrededor del 68 % del PIB en 2022. Para contener esa trayectoria, en 2018 el gobierno impulsó la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (Ley N.° 9635), que creó el IVA, modificó el impuesto sobre la renta y estableció una regla fiscal que limita el crecimiento del gasto corriente al promedio del crecimiento del PIB de los últimos cuatro años.

La aplicación de la regla fiscal ha sido controvertida: si bien ha contribuido a estabilizar la deuda, también ha restringido la capacidad de inversión en educación y salud, dos áreas emblemáticas del modelo costarricense. Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional han respaldado la orientación de la política fiscal, aunque han recomendado medidas adicionales para mejorar la progresividad del sistema tributario[5].

10. Integración económica y relaciones con el mundo hispanohablante[editar]

10.1. Mercado común centroamericano[editar]

Costa Rica es miembro del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y ha participado en los esfuerzos por profundizar la unión aduanera. No obstante, el país ha mantenido históricamente una posición cautelosa frente a la supranacionalidad y ha preferido avanzar a un ritmo propio.

10.2. Relaciones con América Latina y España[editar]

Fuera del istmo, los vínculos económicos más estrechos con el mundo hispanohablante se dan con México, miembro de la Alianza del Pacífico, instrumento en el que Costa Rica participa como observador y aspirante a miembro pleno. España es, por su parte, un socio comercial relevante y una de las principales fuentes de IED en sectores como la banca (el BBVA opera con fuerza en el mercado local), las telecomunicaciones y la energía. El intercambio cultural y los flujos migratorios —unas decenas de miles de costarricenses residen en España y en México— refuerzan esos lazos.

10.3. Participación en organismos multilaterales hispanohablantes[editar]

Costa Rica es miembro activo del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Corporación Andina de Fomento (CAF). En esos foros, el país defiende habitualmente posiciones ligadas a la sostenibilidad ambiental, la equidad social y el respeto de los derechos humanos. La diplomacia costarricense ha utilizado su prestigio internacional —basado en la ausencia de ejército y en la tradición democrática— para influir en las agendas de desarrollo regional.

11. Desafíos y perspectivas[editar]

11.1. Sostenibilidad fiscal y deuda[editar]

A pesar de los avances en la contención del déficit, la deuda pública sigue siendo la principal fuente de vulnerabilidad macroeconómica. La necesidad de generar superávits primarios durante varios años consecutivos —en un contexto de demandas sociales insatisfechas— mantiene latente el riesgo de ajustes que erosionen la cohesión social.

11.2. Desigualdad y mercado laboral[editar]

Aunque el coeficiente de Gini mejoró ligeramente en la última década, la desigualdad sigue siendo alta para los estándares de la OCDE. El mercado laboral presenta una dualidad marcada entre los trabajadores formales —cubiertos por la seguridad social— y un amplio sector informal que carece de prestaciones. La tasa de desempleo juvenil duplica la tasa general y la participación laboral femenina, a pesar de haber aumentado, se mantiene por debajo del promedio de la organización.

11.3. Educación y productividad[editar]

El modelo económico costarricense descansa sobre la premisa de una fuerza laboral educada, pero los indicadores educativos muestran señales de deterioro. La baja productividad es señalada por el BCCR y la OCDE como un freno al crecimiento de largo plazo.

11.4. Cambio climático y modelo energético[editar]

La economía costarricense es altamente vulnerable a los eventos climáticos extremos. Costa Rica ha hecho del sello verde un activo de su marca país, pero sostener esa imagen requiere inversiones crecientes en infraestructura resiliente, manejo de residuos y transporte limpio, áreas en las que el avance ha sido más lento.

11.5. Diversificación productiva e innovación[editar]

De cara al futuro, los planes de desarrollo —como el Plan Nacional de Desarrollo y las hojas de ruta sectoriales— apuestan por consolidar el clúster de ciencias de la vida, atraer inversiones en semiconductores y expandir la economía digital. La apuesta, en síntesis, es la misma que ha guiado al país durante el último medio siglo: insertarse en la economía global ofreciendo estabilidad, talento humano y un entorno ambiental único en el mundo.


  1. En términos de paridad de poder adquisitivo (PPA), ocupaba en 2023 el tercer lugar en América Central, detrás de Panamá y por delante de Guatemala. ↩︎

  2. El régimen de zonas francas otorga exención total de impuestos sobre la renta, de derechos de importación y de tributos municipales a cambio de inversiones y generación de empleo local. ↩︎

  3. Según datos de Procomer, las exportaciones de equipo médico y de precisión superaron en 2023 los US$6 000 millones. ↩︎

  4. Diversas organizaciones no gubernamentales y la Defensoría de los Habitantes han documentado conflictos socioambientales en las regiones de San Carlos y el Caribe Norte. ↩︎

  5. El FMI señaló en su revisión del Artículo IV de 2023 que el país necesita “una reforma integral del sistema tributario” que reduzca las exenciones y aumente la base gravable. ↩︎