Fernando Botero
| Fernando Botero | |
|---|---|
| Nombre completo | Fernando Botero Angulo |
| Nacimiento | 19 de abril de 1932, Medellín, |
| Fallecimiento | 15 de septiembre de 2023 (91 años), Montecarlo, Mónaco |
| Causa de muerte | Neumonía, según lo comunicado por su familia |
| Sepultura | Pietrasanta, Toscana, Italia, en octubre de 2023, tras las honras fúnebres en Bogotá y Medellín |
| Nacionalidad | Colombiana |
| Ocupación | Pintor, dibujante y escultor |
| Estilo | Volumen expandido, conocido como «boterismo»; figuración propia, ajena a las vanguardias abstractas de su época |
| Formación | Autodidacta en Medellín; Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, 1952; estudios en Florencia, 1953-1954 |
| Residencias | Bogotá, Madrid, Florencia, Ciudad de México, Nueva York, París, Pietrasanta y Montecarlo |
| Cónyuges | Gloria Zea; Cecilia Zambrano; Sophia Vari, artista griega, desde 1978 hasta la muerte de ella el 5 de mayo de 2023 |
| Hijos | Fernando, Lina y Juan Carlos, con Gloria Zea; Pedro, con Cecilia Zambrano, muerto en 1974 a los cuatro años |
| Donaciones principales | 208 obras al Banco de la República, expuestas en el Museo Botero de Bogotá desde el 1 de noviembre de 2000; conjunto de pintura y escultura al Museo de Antioquia y 23 esculturas monumentales a la ciudad de Medellín en 2002 |
| Series destacadas | Reelaboraciones de los grandes maestros; corridas de toros; circo; La violencia en Colombia (1999-2004); Abu Ghraib (2004-2005) |
1. Resumen[editar]
Fernando Botero fue un pintor y escultor colombiano nacido en Medellín el 19 de abril de 1932 y muerto en Montecarlo el 15 de septiembre de 2023, a los noventa y un años. Fue el artista latinoamericano más reconocible del siglo XX y probablemente el único cuyo estilo puede identificarse desde el otro lado de una plaza.
Su obra se define por una operación única y repetida durante sesenta años: la expansión del volumen. Personas, animales, frutas, instrumentos musicales y objetos aparecen hinchados, redondeados, ocupando más espacio del que les corresponde. Conviene deshacer de entrada el malentendido más común: Botero no pintaba gordos. Pintaba volumen, y lo aplicaba por igual a un obispo, a una naranja, a un caballo y a una mandolina. Él mismo lo repitió durante décadas sin conseguir que la etiqueta desapareciera.
El hallazgo tiene fecha y objeto concretos. Fue en 1956, en Ciudad de México, pintando una naturaleza muerta con una mandolina: al reducir el agujero de la caja de resonancia, el instrumento se volvió enorme. Esa observación —el volumen depende de la escala relativa de las partes, no del tamaño del objeto— es todo el «boterismo».
Frente a lo que suele decirse, Botero no fue un artista ingenuo ni ajeno a la tradición. Copió en el Prado a Velázquez y a Goya, estudió el fresco en Florencia y construyó buena parte de su obra sobre reelaboraciones explícitas de Piero della Francesca, Mantegna, Van Eyck, Velázquez y Picasso. La aparente sencillez de sus cuadros descansa sobre un conocimiento minucioso de la pintura antigua.
Y frente a la imagen de un artista amable, dos de sus series más extensas son de las más duras de la pintura contemporánea: La violencia en Colombia, sobre el conflicto de su país, y Abu Ghraib (2004-2005), sobre la tortura de presos iraquíes por militares estadounidenses. Ambas fueron donadas, no vendidas, y esa decisión es parte del argumento.
2. Formación[editar]
2.1 Medellín[editar]
Fernando Botero Angulo nació en Medellín el 19 de abril de 1932, segundo de tres hermanos. Su padre, David Botero, vendedor viajero, murió cuando él tenía cuatro años, y la familia quedó en una situación económica estrecha. Su madre, Flora Angulo, trabajó como costurera.
Un dato de su adolescencia explica un tema recurrente: a los doce años lo inscribieron en una escuela taurina. No llegó a torear, pero de allí salieron sus primeros dibujos —toros, caballos, capotes— y una serie taurina que retomó cincuenta años después.
Publicó ilustraciones en el diario El Colombiano de Medellín desde 1948 y participó ese mismo año en una exposición colectiva. Un artículo suyo defendiendo a Picasso le costó la expulsión del colegio de bachillerato en el que estudiaba, episodio que él contó muchas veces y que da la medida del ambiente cultural de la ciudad en aquellos años.
2.2 Bogotá y el premio de 1952[editar]
En 1951 se trasladó a Bogotá, donde expuso individualmente por primera vez. En 1952 obtuvo el segundo premio del IX Salón de Artistas Colombianos, y con el dinero se embarcó rumbo a Europa. Tenía veinte años.
2.3 Madrid y Florencia[editar]
En Madrid se matriculó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y pasó las mañanas copiando en el Museo del Prado. Sus modelos fueron Velázquez y Goya, y en particular el modo en que Velázquez construye una figura con manchas de color en lugar de con contornos.
De allí pasó a Florencia, donde estudió la técnica del fresco y la pintura del Quattrocento: Giotto, Masaccio, Piero della Francesca, Paolo Uccello. Es una formación anómala para un joven de los años cincuenta, cuando el mundo del arte discutía el expresionismo abstracto. Botero eligió deliberadamente estudiar lo contrario, y esa decisión temprana explica que su obra no se parezca a la de ningún contemporáneo.
3. El hallazgo del volumen[editar]
3.1 La mandolina[editar]
En 1956 Botero se instaló en Ciudad de México. Allí, pintando una naturaleza muerta con una mandolina, hizo el agujero de la caja de resonancia mucho más pequeño de lo que correspondía. El resultado fue inmediato: el instrumento pareció adquirir un tamaño monumental.
La deducción es sencilla de enunciar y difícil de aplicar: el volumen no depende del tamaño del objeto, sino de la relación entre sus partes. Un rasgo pequeño en una superficie grande la hace crecer. A partir de ahí, Botero aplicó sistemáticamente la operación a todo: ojos y bocas diminutas en rostros enormes, manos pequeñas en cuerpos anchos, hojas mínimas en frutas gigantescas.
3.2 Qué no es[editar]
Tres precisiones que la crítica seria ha tenido que repetir constantemente:
- No es caricatura. La caricatura exagera un rasgo para ridiculizar a un individuo. Botero aplicaba el mismo procedimiento a todo el cuadro por igual, incluidos los objetos inanimados, sin intención satírica sobre la persona representada.
- No es sobre la obesidad. Sus figuras no son gordas en un sentido descriptivo: son infladas, como un volumen escultórico. Los objetos también.
- No es folclore. El repertorio es colombiano —familias, curas, militares, prostitutas, músicos, pueblos de tejado rojo—, pero el procedimiento es formal y se aplica igual a un Mantegna reelaborado o a un cuadro de Abu Ghraib.
3.3 Reelaborar a los maestros[editar]
Una parte considerable de su producción consiste en volver sobre cuadros célebres. No son copias ni parodias: son la misma composición sometida a su sistema de volumen. Entre las más conocidas:
| Obra de Botero | Referencia |
|---|---|
| Mona Lisa a los doce años (1959) | La Gioconda, de Leonardo da Vinci |
| La Camera degli Sposi (Homenaje a Mantegna) (1958-1961) | Los frescos de Mantegna en Mantua |
| Después de Velázquez y otras versiones de retratos reales | La pintura de corte de Velázquez |
| Los esposos Arnolfini, según Van Eyck | El retrato de Van Eyck de la National Gallery |
| El almuerzo campestre, según Manet | Le déjeuner sur l'herbe |
| Versiones de Las meninas y de retratos de niñas de corte | Velázquez |
Seis referencias que ilustran la práctica, entre muchas más. La Mona Lisa a los doce años (1959) tuvo además un efecto decisivo en su carrera: la curadora Dorothy Miller la adquirió para el Museum of Modern Art de Nueva York en 1961, y esa compra abrió a Botero el mercado estadounidense cuando aún era desconocido.
4. Trayectoria[editar]
4.1 Nueva York y París[editar]
Botero vivió en Nueva York desde 1960 y en París desde 1973, con estancias regulares en Colombia y, desde 1983, en Pietrasanta, la localidad toscana de canteras de mármol y fundiciones de bronce donde se establecen los escultores que trabajan a gran escala.
Los años de Nueva York fueron difíciles: su figuración voluminosa no encajaba en una escena dominada primero por el expresionismo abstracto y después por el pop. Que se mantuviera en su vía sin corregir el rumbo es el rasgo más constante de su biografía profesional.
4.2 La escultura[editar]
A mediados de los años setenta Botero empezó a esculpir, y esa decisión cambió la escala de su obra pública. El paso era lógico: un artista cuyo asunto es el volumen encuentra en el bronce el medio natural.
Sus esculturas monumentales —el gato, la mano, el caballo, la mujer reclinada, Adán y Eva— se instalaron en plazas y avenidas de decenas de ciudades, entre ellas exposiciones al aire libre en los Campos Elíseos de París, la Quinta Avenida de Nueva York, el paseo de Recoletos de Madrid y plazas de Roma, Jerusalén, Singapur y Tokio.
4.3 La muerte de Pedro[editar]
En 1974, en un accidente de tráfico en España, murió su hijo Pedro, de cuatro años; Botero resultó herido. El pintor dedicó al niño una serie de cuadros y una sala completa —la Sala Pedrito Botero— en el Museo de Antioquia de Medellín.
5. Las series sobre la violencia[editar]
5.1 La violencia en Colombia[editar]
Entre 1999 y 2004, Botero pintó y dibujó una serie extensa sobre el conflicto armado colombiano: masacres, secuestros, coches bomba, desplazamientos, cuerpos en el campo. El repertorio formal es el de siempre —volumen, color plano, composición estable—, y ese contraste entre la forma amable y el asunto atroz es precisamente el mecanismo de la serie.
En mayo de 2004 donó el conjunto al Museo Nacional de Colombia, en Bogotá. Las cifras varían según se cuente sólo la donación inicial o también las posteriores.[1]
Botero explicó su decisión en términos que conviene atribuirle: sostuvo que la reconstrucción artística del conflicto era una necesidad de no vivir de espaldas a lo que ocurría en su país. Y donó las obras en lugar de venderlas, con la condición de que no salieran de Colombia.
5.2 El atentado del Parque San Antonio[editar]
El 10 de junio de 1995 estalló un artefacto colocado junto a su escultura El pájaro, de bronce, en el Parque San Antonio de Medellín, durante un evento popular. El atentado dejó 23 muertos y más de doscientos heridos, y destrozó la escultura.
Botero pidió que la obra destruida se dejara donde estaba, como monumento —en sus palabras— a la imbecilidad y la criminalidad. En enero de 2000 entregó a la ciudad una segunda escultura idéntica, fundida en sus talleres de Pietrasanta, para colocarla al lado de la primera.
Las dos siguen ahí, una rota y otra entera, a pocos metros de distancia. Es, con diferencia, el monumento más eficaz de la ciudad y no lo diseñó nadie: lo produjo una bomba y una decisión.
5.3 El debate colombiano sobre la serie[editar]
La donación de 2004 abrió una discusión que sigue viva y que conviene presentar con sus dos posiciones, porque ninguna de las dos es marginal.
Quienes la defendieron sostuvieron que Botero puso su lenguaje más reconocible al servicio de un asunto que la pintura colombiana apenas había abordado de frente, que la donación al Estado le quitaba cualquier beneficio comercial y que el efecto sobre el público general —millones de personas que nunca habrían mirado un informe sobre el conflicto— era en sí mismo un argumento.
Quienes la criticaron objetaron que el volumen de Botero suaviza aquello a lo que se aplica, que las figuras infladas convierten al muerto en un objeto decorativo y que un estilo desarrollado para naturalezas muertas y familias de pueblo no es un instrumento neutral cuando el asunto es una masacre. El reproche apunta al mismo mecanismo que sus defensores consideran el acierto de la serie: el contraste entre forma amable y contenido atroz.
No hay manera de zanjar la discusión con un dato, porque no es una discusión sobre hechos. Lo que sí puede documentarse es que Botero volvió sobre el mismo procedimiento pocos meses después, con Abu Ghraib, y que en ese caso el asunto no era colombiano.
5.4 Abu Ghraib[editar]
En el verano de 2004, tras leer los informes sobre las torturas cometidas por personal militar estadounidense contra presos iraquíes en la prisión de Abu Ghraib, Botero empezó una serie que trabajó hasta 2005. Pintó y dibujó a partir de las descripciones publicadas, no de las fotografías, y aplicó a los cuerpos torturados el mismo volumen que a todo lo demás.
La serie se expuso primero en Europa, en 2005, y en Estados Unidos a partir de 2006, y no encontró comprador institucional estadounidense en un primer momento. Botero decidió no venderla.
En 2007 las obras se expusieron en la Universidad de California en Berkeley y, el 22 de septiembre de 2009, el museo de arte de esa universidad —hoy BAMPFA— incorporó formalmente la donación a su colección permanente: 26 pinturas y 30 dibujos, cincuenta y seis piezas en total.[2]
6. Técnica y aportación formal[editar]
6.1 La pintura[editar]
Botero pintaba al óleo con superficies lisas, sin empaste y sin huella visible de pincel. Esa elección es deliberada y va a contracorriente de todo el siglo XX: donde el arte moderno exhibía el gesto, él lo borraba. El resultado es una superficie que parece impresa, casi de fresco, que remite al Quattrocento italiano que estudió en Florencia.
El color es plano y saturado, aplicado en zonas amplias con transiciones mínimas, y el dibujo, muy firme, cierra cada forma con un contorno preciso.
6.2 La escultura[editar]
En bronce y en mármol, el sistema es el mismo pero el efecto cambia: el volumen deja de ser una convención pictórica y se convierte en masa real. Sus esculturas están pulidas hasta el brillo, sin textura ni marca del proceso, lo que las hace legibles a gran distancia y muy resistentes a la intemperie y al manoseo. Es la razón por la que funcionan tan bien en el espacio público y por la que se dejan tocar.
6.3 El dibujo, el pastel y la acuarela[editar]
La parte menos difundida de su producción es la más reveladora del método: Botero dibujó constantemente, a sanguina, a carboncillo y a lápiz, y trabajó mucho al pastel y a la acuarela. En esos medios, donde no hay corrección posible, se ve que el contorno es lo primero y no lo último: la figura se cierra con una línea firme y el volumen se rellena después.
Las dos series sobre la violencia se hicieron en buena parte con este procedimiento —el conjunto donado al Museo Nacional de Colombia y el entregado a Berkeley contienen más dibujos que óleos—, y eso importa para leerlas: el dibujo permite una producción rápida y seriada, adecuada a un asunto que Botero trató como un reportaje sostenido en el tiempo y no como una obra maestra única.
6.4 El espacio[editar]
Sus composiciones son frontales y estables: figuras centradas, horizontes altos, perspectivas simples. No hay escorzos violentos ni diagonales dramáticas. Esa quietud es lo que produce el efecto perturbador de las series de violencia, donde una escena atroz aparece organizada con la calma de un retablo.
7. Mecenazgo, mercado y donaciones[editar]
7.1 El mercado[editar]
Botero fue uno de los artistas latinoamericanos con mayor volumen de ventas del último medio siglo, con una demanda internacional sostenida durante décadas, galerías en Nueva York, Europa y Asia, y una obra gráfica abundante.
Ese éxito comercial tuvo un coste crítico: durante años, una parte del mundo del arte lo trató con condescendencia precisamente por ser popular, un reproche que se le hizo con más frecuencia que a otros artistas de venta comparable.
7.2 Las donaciones[editar]
La otra mitad de su relación con el dinero es la contraria. Botero donó cientos de obras propias y ajenas a instituciones públicas colombianas. Estas son las principales, con sus fechas:
| Año | Destinatario | Contenido |
|---|---|---|
| Años setenta | Museo de Antioquia, Medellín | Primer conjunto de obras propias, origen de la sala que lleva su nombre[3] |
| 1984 | Banco de la República, Bogotá | Conjunto de esculturas y pinturas |
| 2000 | Banco de la República, Bogotá | 208 obras: 123 propias y 85 de artistas internacionales. Constituyen el Museo Botero, abierto al público el 1 de noviembre de 2000 |
| 2000 | Museo de Antioquia, Medellín | Gran donación de pintura y escultura propias, más un conjunto de arte internacional |
| 2002 | Ciudad de Medellín | 23 esculturas monumentales en bronce, instaladas en la Plaza Botero, frente al Museo de Antioquia |
| 2004 | Museo Nacional de Colombia, Bogotá | Serie La violencia en Colombia |
| 2009 | BAMPFA, Universidad de California en Berkeley | 56 obras de la serie Abu Ghraib |
Siete donaciones documentadas. La de 2000 al Banco de la República es la más singular por su contenido: junto a sus propias obras entregó su colección privada de arte internacional, con piezas de Picasso, Dalí, Monet, Renoir, Degas, Matisse, Chagall, Braque, Giacometti, Bacon y Beckmann, entre otros. Puso una condición: entrada gratuita permanente.
El resultado es que en el centro histórico de Bogotá hay un museo en el que se puede ver un Monet y un Picasso sin pagar nada, y que la mayoría de los visitantes descubre por casualidad.
8. Recepción crítica a lo largo del tiempo[editar]
8.1 Años cincuenta y sesenta[editar]
Reconocido pronto en Colombia —premio en 1952, primer premio del Salón Nacional en 1958— y visto con desconfianza en Nueva York, donde su figuración resultaba anacrónica. La compra del MoMA en 1961 fue una excepción y no cambió de inmediato la percepción general.
8.2 Años setenta y ochenta: el reconocimiento[editar]
Las grandes retrospectivas europeas y estadounidenses de los años setenta, y su salto a la escultura monumental, lo convirtieron en un artista de público masivo. Sus exposiciones al aire libre en avenidas de capitales europeas y americanas llevaron su obra a millones de personas que nunca entran en un museo.
8.3 El reproche recurrente[editar]
La crítica académica le reprochó de forma persistente tres cosas: la repetición de una fórmula durante seis décadas, la facilidad de una obra que se comprende sin mediación y la comercialidad. Sus defensores respondieron que la constancia formal es lo que permite comparar series entre sí, que la accesibilidad no es un defecto y que la obra sobre la violencia desmiente por sí sola el cargo de complacencia.
8.4 Después de 2023[editar]
Su muerte, el 15 de septiembre de 2023, tuvo en Colombia dimensión de duelo nacional: honras fúnebres en Bogotá y Medellín, homenajes institucionales y jornadas de entrada gratuita en museos. La revisión crítica posterior ha tendido a poner en primer plano las series de violencia y a discutir con más matiz la relación entre su popularidad y su valor artístico.
9. Dónde se puede ver hoy[editar]
Colombia concentra la mayor parte de su obra pública, y buena parte se ve gratis y al aire libre.
| Obra o conjunto | Institución o lugar | Ciudad | Sala o ubicación |
|---|---|---|---|
| 123 obras propias y 85 de artistas internacionales | Museo Botero, Banco de la República | Bogotá | Casa colonial de La Candelaria; entrada gratuita |
| Colección Botero de pintura y escultura | Museo de Antioquia | Medellín | Salas monográficas del antiguo Palacio Municipal |
| Sala Pedrito Botero | Museo de Antioquia | Medellín | Sala monográfica |
| Sala de arte internacional, donación Botero | Museo de Antioquia | Medellín | Sala específica de la donación |
| 23 esculturas monumentales en bronce | Plaza Botero (Plazoleta de las Esculturas) | Medellín | Explanada frente al Museo de Antioquia; acceso libre |
| El pájaro destruido en 1995 y su réplica de 2000 | Parque San Antonio | Medellín | Espacio público, una junto a otra |
| Serie La violencia en Colombia | Museo Nacional de Colombia | Bogotá | Salas de arte del siglo XX |
| Serie Abu Ghraib: 26 pinturas y 30 dibujos | BAMPFA, Universidad de California | Berkeley, Estados Unidos | Colección permanente, en exhibición rotatoria |
| Mona Lisa a los doce años (1959) | Museum of Modern Art | Nueva York | Colección de pintura y escultura |
| La mano y otras esculturas | Espacio público | Madrid | Paseo de la Castellana y otros emplazamientos |
| Esculturas monumentales | Espacio público | Ciudad de México, Nueva York, París, Singapur y otras | Plazas y avenidas, según instalaciones permanentes |
| Obra en colección | Museo de Arte Moderno de Medellín | Medellín | Colección permanente |
Son doce entradas. Cuatro observaciones prácticas:
- La Plaza Botero de Medellín y el Museo Botero de Bogotá son gratuitos. Entre los dos concentran lo esencial de su obra y no cuestan nada.
- El Museo Botero de Bogotá cierra los martes y ocupa una casa colonial de La Candelaria que hasta mediados del siglo XX fue sede arzobispal. La colección internacional está en las salas del fondo, y muchos visitantes se marchan sin verla.
- Las dos esculturas del Parque San Antonio de Medellín no tienen cartela explicativa suficiente. Hay que saber qué se está mirando: la de la izquierda está reventada por una bomba y la de la derecha es la respuesta del artista.
- La serie Abu Ghraib está en Berkeley, no en Colombia, y se expone por rotación: conviene comprobar si está en sala antes de ir.
10. Cronología[editar]
| Año | Hecho |
|---|---|
| 1932 | Nace en Medellín el 19 de abril |
| 1948 | Publica ilustraciones en El Colombiano y participa en su primera colectiva |
| 1951 | Primera exposición individual, en Bogotá |
| 1952 | Segundo premio del IX Salón de Artistas Colombianos; viaja a Europa |
| 1952-1954 | Madrid, con copias en el Prado, y Florencia |
| 1956 | Ciudad de México; hallazgo del volumen a partir de la mandolina |
| 1958 | Primer premio del Salón Nacional de Artistas de Colombia |
| 1959 | Pinta Mona Lisa a los doce años |
| 1960 | Se instala en Nueva York |
| 1961 | El MoMA adquiere Mona Lisa a los doce años |
| 1973 | Se traslada a París |
| 1974 | Muere su hijo Pedro en un accidente de tráfico |
| Mediados de los setenta | Empieza a trabajar la escultura |
| 1978 | Se casa con la artista griega Sophia Vari |
| 1983 | Establece taller en Pietrasanta, Toscana |
| 10 de junio de 1995 | Atentado en el Parque San Antonio de Medellín: 23 muertos y destrucción de El pájaro |
| Enero de 2000 | Entrega a Medellín la réplica de El pájaro |
| 1 de noviembre de 2000 | Apertura del Museo Botero de Bogotá, con las 208 obras donadas |
| 2002 | Inauguración de la Plaza Botero de Medellín, con 23 esculturas |
| Mayo de 2004 | Dona la serie La violencia en Colombia al Museo Nacional |
| 2004-2005 | Pinta la serie Abu Ghraib |
| 2009 | El museo de la Universidad de California en Berkeley incorpora 56 obras de la serie Abu Ghraib |
| 5 de mayo de 2023 | Muere Sophia Vari, su esposa |
| 15 de septiembre de 2023 | Muere en Montecarlo a los 91 años |
11. Artículos relacionados[editar]
Colombia — el país cuyo conflicto retrató y a cuyos museos públicos donó su obra.- Medellín — su ciudad natal, la de la Plaza Botero y la del atentado de 1995.
- Bogotá — sede del Museo Botero y del Museo Nacional de Colombia.
- Pablo Picasso — el pintor cuya defensa le costó la expulsión del colegio y cuya obra acabó donando a Bogotá.
- Diego Velázquez — el maestro que copió en el Prado en 1952 y al que volvió durante toda su carrera.
- Gabriel García Márquez — el otro colombiano que llevó a un público mundial un imaginario propio del país.
Las cifras de la donación al Museo Nacional de Colombia varían según la fuente y según qué entregas se contabilicen. El propio museo describe la donación de mayo de 2004 como 23 óleos y 27 dibujos, cincuenta obras en total, realizados entre 1999 y 2004; otras fuentes elevan el conjunto de la serie a 67 piezas —25 óleos y 42 dibujos— al incluir entregas posteriores. Aquí no se fija una cifra única. ↩︎
Las cifras publicadas discrepan. El museo de la Universidad de California en Berkeley (BAMPFA) cifra la donación incorporada a su colección permanente el 22 de septiembre de 2009 en 26 pinturas y 30 dibujos, es decir, 56 obras; otras fuentes hablan de 47 piezas entregadas en 2007, fecha de la primera exposición en el campus. La serie completa que Botero pintó entre 2004 y 2005 fue más numerosa que lo donado. ↩︎
La fecha de la primera donación al Museo de Antioquia no es pacífica: unas fuentes la sitúan en 1976 y otras hablan de un ofrecimiento formal en 1978, a raíz del cual la institución cambió de nombre. Lo que no se discute es que fue el origen de la relación entre el artista y el museo, consolidada con la gran donación del año 2000. ↩︎