Geografía de la Argentina
| Geografía de la | |
|---|---|
| Vista satelital del territorio argentino; se distinguen la cordillera andina al oeste y la llanura pampeana al este. | |
| Continente | América del Sur |
| Región | Cono Sur |
| Superficie | 2 780 400 km² (puesto 8.º mundial) |
| Superficie terrestre | 2 736 690 km² |
| Superficie acuática | 43 710 km² (≈1,6 %) |
| Línea de costa | 4 989 km |
| Altitud máxima | Cerro Aconcagua (6 960,8 m s. n. m.) |
| Altitud mínima | Laguna del Carbón (105 metros bajo el nivel del mar) |
| Río más extenso | Río Paraná (4 880 km totales, tramo argentino ≈1 800 km) |
| Lago más extenso | Lago Argentino (1 415 km²) |
| Climas | Desde subtropical sin estación seca hasta frío nival; predominio de templado húmedo |
| Fronteras | 9 376 km en total: Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay |
| Puntos extremos | Norte: confluencia de los ríos Grande de San Juan y Mojinete (Jujuy); Sur: Cabo San Pío (Tierra del Fuego); Este: punto al noreste de Bernardo de Irigoyen (Misiones); Oeste: punta oeste del parque nacional Los Glaciares (Santa Cruz). |
1. Resumen[editar]
La geografía de la Argentina se caracteriza por una asombrosa diversidad de relieves, climas y biomas, determinada en gran medida por su enorme extensión latitudinal —aproximadamente 33 grados entre el extremo norte y el extremo sur continental— y por la presencia imponente de la cordillera de los Andes en su borde occidental.
El territorio argentino ocupa una porción sustancial del Cono Sur americano y se organiza tradicionalmente en grandes regiones geográficas que permiten comprender su heterogeneidad: la cordillera de los Andes y la Puna en el oeste, la llanura chaqueña y la Mesopotamia en el norte y noreste, la llanura pampeana en el centro-este, la región cuyana en el centro-oeste y la extensa Patagonia en el sur. Esta disposición configura un país de contrastes marcados, donde conviven selvas subtropicales, desiertos de altura, humedales, estepas, bosques templados y campos de hielo continentales.[1]
La superficie total del país lo coloca como el segundo más extenso de América del Sur —solo superado por
Brasil— y el octavo del mundo si se consideran únicamente las tierras emergidas. A esta superficie se añade un vasto territorio marítimo en el Atlántico Sur, que incluye la plataforma continental y las islas del Atlántico Sur, cuya soberanía es reivindicada por la Argentina pero administrada en parte por el Reino Unido.
2. Límites y extensión[editar]
La Argentina limita al oeste con Chile, al norte con
Bolivia y
Paraguay, al noreste con Brasil, al este con
Uruguay y el océano Atlántico Sur, y al sur con el paso de Drake, que la separa de la Antártida. Su territorio comprende tanto la porción continental americana como una serie de islas y archipiélagos en el Atlántico meridional, además de una reclamación sobre el Sector Antártico Argentino.
La frontera con Chile es la más larga del país y recorre aproximadamente 5 300 km a lo largo de la divisoria de aguas andina, una de las fronteras naturales más extensas y topográficamente complejas del planeta. La demarcación de esta frontera, regida principalmente por el Tratado de 1881 y los laudos arbitrales de principios del siglo XX, generó controversias que en su mayoría quedaron resueltas con el Tratado de Paz y Amistad de 1984, aunque persisten divergencias puntuales en el campo de hielo patagónico sur.[2]
Las fronteras con Bolivia, Paraguay y Brasil transcurren en buena medida por cursos fluviales —los ríos Pilcomayo, Paraguay, Paraná e Iguazú—, lo que facilita la conectividad pero también plantea desafíos de gestión hídrica compartida. El límite con Uruguay se define por los ríos Uruguay y de la Plata, y su régimen jurídico fue objeto de una larga controversia por la instalación de plantas de celulosa a comienzos del siglo XXI.
3. Grandes regiones geográficas[editar]
La clasificación más difundida en el ámbito escolar y divulgativo argentino divide el país en ocho grandes regiones geográficas, que no coinciden necesariamente con los límites político-administrativos de las provincias pero que capturan la lógica del relieve y los ecosistemas.
3.1. La cordillera de los Andes[editar]
Los Andes argentinos se extienden desde la provincia de Jujuy, en el extremo noroeste, hasta Tierra del Fuego, en el confín austral. La sección central de la cordillera alberga las cumbres más elevadas del continente, entre ellas el cerro Aconcagua, techo de América con 6 960,8 m s. n. m.
En términos geológicos, la cordillera es el producto de la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana, un proceso activo que explica la sismicidad y el vulcanismo de la franja occidental argentina. El tramo que se extiende entre las provincias de Mendoza y Neuquén concentra numerosos volcanes activos y géiseres, y constituye un laboratorio natural de interés global.[3]
3.2. La Puna[editar]
La Puna es una altiplanicie de altura, situada por encima de los 3 500 m s. n. m., que ocupa el noroeste del país, particularmente las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca. Se caracteriza por una aridez extrema, grandes amplitudes térmicas diarias y una vegetación achaparrada de estepa arbustiva. En ella se encuentran salares de gran tamaño, como los de Olaroz y del Hombre Muerto, ricos en litio y otros minerales evaporíticos.
3.3. Las Sierras Pampeanas[editar]
Hacia el este de la Puna, ocupando buena parte de las provincias de Tucumán,
Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja y Córdoba, se alzan las Sierras Pampeanas, un conjunto de cordones serranos de origen precámbrico y paleozoico que emergen de la llanura como islas montañosas. Las más conocidas son las sierras de Córdoba, cuyo punto culminante es el cerro Champaquí (2790 m s. n. m.), y las sierras de San Luis.
Estas sierras presentan valles fértiles que concentran buena parte de la población y la actividad agrícola de la zona, en contraste con las llanuras semiáridas que las rodean. El clima es templado de altura, con veranos relativamente frescos y precipitaciones concentradas en los meses estivales.
3.4. El Gran Chaco[editar]
El Gran Chaco es una vasta llanura sedimentaria que se extiende desde el centro-sur de Bolivia y Paraguay hasta el norte de Argentina, abarcando porciones de las provincias de Salta,
Formosa, Chaco, Santiago del Estero, norte de Santa Fe y noroeste de Córdoba.
Se distingue entre el Chaco húmedo, al este —con bosques de quebracho colorado chaqueño, humedales y un régimen de lluvias de hasta 1 200 mm anuales—, y el Chaco seco, al oeste —con monte xerófilo, suelos arenosos y precipitaciones que en algunas zonas no alcanzan los 500 mm—. La vegetación es la de bosque subtropical caducifolio, con maderas duras de alto valor comercial, lo que ha generado intensos procesos de deforestación en las últimas décadas.[4]
3.5. La Mesopotamia[editar]
La Mesopotamia argentina, enclavada entre los ríos Paraná y Uruguay, comprende las provincias de Misiones, Corrientes y Entre Ríos. Es la región más húmeda y verde del país, con un clima subtropical sin estación seca en el norte y templado húmedo en el sur.
Misiones alberga la selva paranaense, una de las ecorregiones con mayor biodiversidad del planeta, que forma parte del llamado Bosque Atlántico del Alto Paraná. Aquí se encuentran las cataratas del Iguazú, un sistema de más de 270 saltos que constituyen uno de los principales destinos turísticos de América del Sur y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.
Hacia el sur, los esteros del Iberá, en Corrientes, forman un enorme humedal que funciona como reservorio de fauna autóctona —yacarés, carpinchos, ciervos de los pantanos y una notable variedad de aves— y que en los últimos años se ha convertido en un polo de ecoturismo y de proyectos de reintroducción de especies extintas localmente, como el yaguareté y el aguará guazú.
3.6. La llanura pampeana[editar]
La Pampa húmeda es el corazón productivo y demográfico de la Argentina. Se despliega sobre las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Pampa y parte de San Luis, y coincide en buena medida con una de las llanuras más fértiles del mundo gracias a la acumulación de loess y limos de origen eólico.
El clima es templado húmedo, con lluvias distribuidas a lo largo del año, aunque con una tendencia creciente a eventos extremos —sequías e inundaciones— que los científicos asocian al cambio climático. Los suelos, clasificados mayoritariamente como molisoles, sostienen una agricultura intensiva de soja, trigo, maíz y girasol, además de una ganadería bovina de relevancia exportadora.
La región carece casi por completo de elevaciones significativas; las excepciones son los sistemas serranos de Tandilia y Ventania, en el sur de la provincia de Buenos Aires, que no alcanzan los 1 300 m s. n. m.
3.7. Cuyo[editar]
La región de Cuyo, integrada por las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis, se ubica al pie de la cordillera de los Andes de la zona central y media del país. Es tierra de oasis de riego, donde la vitivinicultura —en particular la producción de vino Malbec— ha modelado el paisaje y la economía. El agua proviene casi exclusivamente del deshielo cordillerano, conducida mediante una compleja red de canales y diques que data de la época colonial y se modernizó a lo largo del siglo XX.
El clima es árido o semiárido, con veranos calurosos e inviernos frescos. La actividad sísmica es elevada: el terremoto de San Juan de 1944 destruyó casi por completo la ciudad capital y sigue siendo una referencia en la memoria histórica del urbanismo y la construcción antisísmica en el país.
3.8. La Patagonia[editar]
La Patagonia ocupa el tercio sur del país e incluye las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Es una región de clima frío y ventoso, con un relieve que alterna mesetas escalonadas —las llamadas «mesetas patagónicas»—, valles fluviales profundos y la cordillera andina en el oeste, que aquí recibe el nombre de Andes Patagónicos.
En los Andes patagónicos se concentran el bosque subantártico, los lagos de origen glaciario —Nahuel Huapi, Argentino, Viedma— y los campos de hielo continental, que constituyen la tercera masa de hielo continental del mundo después de la Antártida y Groenlandia. El parque nacional Los Glaciares, con el glaciar Perito Moreno como emblema, es también Patrimonio de la Humanidad.
La costa patagónica está recortada por golfos y bahías de aguas frías, y alberga colonias enormes de fauna marina: pingüinos de Magallanes, elefantes marinos y la ballena franca austral, que se concentra en las aguas de la península Valdés, otro sitio de categoría Patrimonio de la Humanidad.
4. Clima[editar]
La disposición latitudinal del país, la influencia oceánica y la presencia de la cordillera determinan una gama climática que va desde el subtropical sin estación seca en el extremo noreste hasta el frío nival en las altas cumbres y el sur de Tierra del Fuego.
En términos generales, se pueden diferenciar los siguientes grupos climáticos:
- Clima subtropical sin estación seca: abarca las provincias de Misiones, Corrientes y el este del Chaco y Formosa. Es cálido y húmedo durante todo el año, con precipitaciones superiores a los 1 500 mm anuales en algunas localidades.
- Clima subtropical con estación seca: domina en el oeste chaqueño, Santiago del Estero y partes del noroeste cordobés. Las lluvias se concentran en verano y los inviernos son secos y templados.
- Clima templado húmedo: es el de la llanura pampeana y la costa bonaerense, con cuatro estaciones diferenciadas y precipitaciones regulares aunque con una marcada variabilidad interanual.
- Clima árido de montaña y de estepa: ocupa la Puna, la cordillera central y Cuyo, con amplitudes térmicas pronunciadas y precipitaciones inferiores a 300 mm.
- Clima frío patagónico: incluye las mesetas y la costa patagónica, con vientos intensos, escasas lluvias y temperaturas medias anuales bajas.
- Clima frío húmedo (bosque subantártico): en los Andes patagónicos, con precipitaciones de hasta 3 000 mm en la ladera occidental y un gradiente marcado hacia la estepa oriental.
La variabilidad climática es un tema de preocupación creciente. La alternancia de eventos de El Niño y La Niña afecta los regímenes de lluvias y genera impactos directos sobre la producción agropecuaria, que constituye uno de los pilares de la economía exportadora argentina.
5. Hidrografía[editar]
La red hidrográfica argentina está dominada por la cuenca del Plata, que drena alrededor del 30 % del territorio nacional y concentra la mayor parte de la población y la actividad económica del país. Los ríos Paraná y Uruguay son las arterias principales de este sistema y confluyen en el Río de la Plata, un estuario de dimensiones colosales —hasta 220 km de ancho en su desembocadura— que baña las costas de Buenos Aires y de Montevideo.
Otras cuencas de importancia son:
- La cuenca del río Colorado, que marca la transición geográfica hacia la Patagonia.
- La cuenca del río Desaguadero-Salado, en Cuyo, que en tiempos precolombinos alimentaba las lagunas de Guanacache, hoy reducidas por la extracción de agua para riego.
- La cuenca del río Chubut y la cuenca del río Santa Cruz, en la Patagonia, que recogen agua de deshielo y se aprovechan para la generación hidroeléctrica y el riego de valles productivos.
- Los ríos de la vertiente andina patagónica, cortos y caudalosos, que alimentan los lagos glaciarios.
El país cuenta asimismo con acuíferos de relevancia continental. El acuífero Guaraní, uno de los reservorios de agua subterránea más grandes del mundo, se extiende debajo de la Mesopotamia y se comparte con Brasil, Paraguay y Uruguay; su gestión sustentable es objeto de acuerdos multilaterales.
6. Biogeografía y ecorregiones[editar]
La división del país en ecorregiones refleja la historia evolutiva de la flora y fauna del país y explica la coexistencia de linajes de origen tropical con otros de linaje gondwánico.
Las quince ecorregiones terrestres reconocidas oficialmente por la administración de parques nacionales son:[5]
- Selva paranaense (Misiones)
- Selva de las Yungas (ladera oriental de los Andes en Jujuy, Salta y Tucumán)
- Bosque chaqueño (húmedo y seco)
- Monte de llanuras y mesetas
- Monte de sierras y bolsones
- Espinal
- Pampa
- Campos y malezales
- Delta e islas del Paraná
- Esteros del Iberá
- Puna
- Altos Andes
- Estepa patagónica
- Bosque andino patagónico
- Islas del Atlántico Sur
Cada ecorregión posee comunidades vegetales y animales características, y muchas de ellas presentan altos niveles de endemismo. La selva de las Yungas, por ejemplo, alberga al yaguareté del norte argentino —una población en peligro crítico que ha sido objeto de campañas de monitoreo y conservación transfronteriza— y a una cantidad notable de especies de aves y anfibios. La estepa patagónica, por su parte, es el hogar del guanaco, el choique y el puma, y en sus costas se reproducen colonias de lobos y elefantes marinos.
7. Áreas naturales protegidas[editar]
La Administración de Parques Nacionales (APN) es el organismo encargado de la gestión de las áreas naturales protegidas del país. En las últimas décadas se ha avanzado en la incorporación de criterios de conservación basados en ecorregiones —cada nuevo parque busca representar una ecorregión subrepresentada— y en la cogestión con comunidades indígenas, como sucede en el parque nacional Copo o en el área protegida Laguna de los Pozuelos.
8. Geografía humana[editar]
La población argentina se concentra en la llanura pampeana, lo que contrasta con la baja densidad demográfica de la Patagonia y del oeste árido.
Entre las mayores ciudades del país se cuentan Córdoba, Rosario, Mendoza, San Miguel de Tucumán y La Plata, cada una de las cuales funciona como centro regional de servicios y comunicaciones.
Las actividades económicas están fuertemente ligadas al territorio. La agricultura y la ganadería dominan la Pampa húmeda; la vitivinicultura, la olivicultura y la minería de cobre y oro son centrales en Cuyo; la extracción de hidrocarburos —en particular el yacimiento de Vaca Muerta, en Neuquén— ha modificado de manera acelerada la geografía económica y poblacional de la Patagonia norte en la segunda década del siglo XXI. La explotación forestal, la producción de yerba mate y de té, y el turismo son las actividades principales en la Mesopotamia.
9. Presencia hispanoamericana y asuntos de soberanía[editar]
La geografía argentina es relevante para el mundo hispanohablante no solo por ser uno de los países de habla hispana más extensos, sino también por los vínculos territoriales, históricos y ambientales que comparte con el resto de América Latina. La cuenca del Plata, por ejemplo, integra a cinco naciones y es sede de foros de gestión hídrica en los que participan activamente la Argentina y sus vecinos.
En el ámbito de la conservación, varios parques nacionales argentinos forman parte de iniciativas transfronterizas: el parque nacional Iguazú limita con el parque nacional do Iguaçu brasileño, y el parque nacional Lanín comparte ecosistemas con el parque nacional Villarrica de Chile.
Por último, no puede omitirse la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, que el Reino Unido administra de facto pero que la Argentina reclama como parte de su territorio. Esta disputa, que tuvo su punto álgido en el conflicto armado de 1982, sigue condicionando la geografía política del Atlántico Sur y es una causa de Estado que atraviesa todos los gobiernos argentinos.
Ningún otro país sudamericano reúne en un solo territorio unidades tan dispares como la selva misionera, el desierto puneño y el hielo continental patagónico. ↩︎
El llamado «campo de hielo patagónico sur» es una de las zonas de frontera no delimitadas completamente; ambos países acordaron un trazado en 1998, pero el Congreso argentino no lo ratificó de inmediato, y el tema mantiene un estatus de negociación abierta. ↩︎
Algunos de los volcanes más monitoreados son el Maipo, el Domuyo, el Lanín —este último compartido con Chile— y el complejo volcánico Puyehue-Cordón Caulle, cuya erupción de 2011 alteró el tráfico aéreo de la región durante semanas. ↩︎
Distintos informes de organizaciones ambientales señalan que la provincia de Santiago del Estero perdió una proporción significativa de sus bosques nativos entre 1990 y 2020, aunque las cifras exactas varían según la metodología de medición. La sanción de la Ley de Bosques Nativos en 2007 intentó poner un freno a esta tendencia, con resultados controvertidos. ↩︎
La clasificación puede variar sutilmente según la fuente: algunas divisiones subdividen el monte de llanuras y mesetas, y otras agrupan la selva paranaense con la selva de las Yungas bajo el rótulo de «selvas subtropicales». La lista aquí presentada sigue la nomenclatura de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación en su informe de 2018. ↩︎