Ítaca
| Ítaca | |
|---|---|
| Nombre griego | Ιθάκη (Itháki). En griego antiguo, Ἰθάκη |
| Ubicación | Mar Jónico, frente a la costa occidental de Grecia, al nordeste de Cefalonia |
| Superficie | 117,8 km² |
| Dimensiones | Unos 23 km de norte a sur y un máximo de 6 km de anchura |
| Punto más alto | Monte Nérito (Νήριτον), 806 m |
| Población | 2.862 habitantes en el censo de 2021 |
| Capital | Vathý (también escrito Vathí), en el fondo de una bahía profunda |
| Otras localidades | Stavrós, Kioní, Frikes, Perachóri y Anogí |
| Administración | Municipio y unidad periférica de Ítaca, dentro de la periferia de las Islas Jónicas |
| Rasgo geográfico definitorio | Dos mitades montañosas unidas por el istmo de Aetós, de apenas 600 m de anchura |
| En la literatura | Patria y destino de Odiseo en la Odisea; título del poema de Constantino Cavafis (1911) |
| Unión con Grecia | 1864, con el resto de las Islas Jónicas |
1. Resumen[editar]
Ítaca es una isla pequeña del mar Jónico, en el occidente de Grecia, de 117,8 km² y 2.862 habitantes según el censo de 2021. Administrativamente es a la vez municipio y unidad periférica, con capital en Vathý. Es montañosa, escarpada, con un litoral muy recortado y dos mitades unidas por un istmo de apenas 600 metros de anchura.
Nada de eso explica por qué se la conoce. Ítaca es, en la Odisea, la patria de Odiseo y el punto al que el héroe tarda diez años en volver, y de ahí procede una de las metáforas más duraderas de la cultura occidental: el nombre de la isla significa desde hace veintiocho siglos la casa a la que se regresa, y desde 1911 —gracias al poema de Constantino Cavafis— significa además, casi al contrario, el pretexto que justifica el viaje.
La isla real tiene un problema con su fama. Desde el siglo XIX, especialistas en topografía homérica vienen señalando que las descripciones de la Odisea no encajan bien con esta isla: Homero llama a Ítaca «la más occidental» y «baja, tendida sobre el mar», y la Ítaca actual no es lo uno ni lo otro. De ahí han salido dos hipótesis alternativas serias —la de Wilhelm Dörpfeld, que la identificaba con Léucade, y la de Robert Bittlestone, que en 2005 propuso la península de Paliki, en Cefalonia— y una discusión que sigue abierta.
Contra esas dudas juega la arqueología. En la cueva de Polis, cerca de Stavrós, aparecieron trípodes de bronce y una inscripción votiva que documentan un culto a Odiseo practicado en la isla durante siglos, y en las excavaciones iniciadas en 2010 cerca de Agios Athanasios —el paraje que la tradición local llama «la Escuela de Homero»— se han hallado estructuras monumentales de época micénica. Nada de eso prueba que Odiseo existiera; prueba algo distinto y quizá más interesante: que los antiguos también creían que Ítaca era esta isla.
2. Geografía[editar]
2.1 Forma y relieve[editar]
Ítaca pertenece al archipiélago de las Islas Jónicas, y está separada de Cefalonia —mucho mayor— por un canal estrecho, de unos dos a cuatro kilómetros. Se extiende unos 23 kilómetros de norte a sur, con una anchura máxima de seis, y su perfil es el de dos macizos montañosos casi independientes unidos por el istmo de Aetós, un cuello de tierra de 600 metros entre dos golfos.
El monte Nérito (806 m), en la mitad norte, es la cumbre principal, y su nombre es homérico: la Odisea llama a Ítaca «la del Nérito de estremecidas frondas». La mitad sur está dominada por el monte Merovigli y por la profunda bahía de Vathý, uno de los puertos naturales más resguardados del Jónico y la razón de que la capital esté donde está.
La costa es muy recortada, con calas de difícil acceso, y el interior está terraciado en bancales de piedra seca, hoy en su mayoría abandonados. La vegetación es la mediterránea de olivo, ciprés, encina y matorral aromático; el agua es escasa y buena parte del abastecimiento llega por conducción submarina desde Cefalonia.
2.2 Sismicidad[editar]
Las Islas Jónicas están entre las zonas sísmicamente más activas de Europa, y ese hecho ha marcado la historia reciente de Ítaca más que ningún otro. El terremoto del Jónico de agosto de 1953, cuya serie de sacudidas devastó Cefalonia, Zante e Ítaca, destruyó la mayor parte del caserío tradicional de la isla. La reconstrucción fue parcial y la consecuencia demográfica, definitiva: buena parte de la población emigró —sobre todo a Australia, Sudáfrica y
Estados Unidos— y la isla nunca recuperó los habitantes que tenía. Vathý y Kioní conservan conjuntos reconstruidos con criterio tradicional; otras aldeas quedaron reducidas a la mitad.
3. Ítaca en la Odisea[editar]
3.1 Qué dice el poema[editar]
En los poemas homéricos, Ítaca es el reino de Odiseo, hijo de Laertes, esposo de Penélope y padre de Telémaco. La Odisea es, en su totalidad, el relato de su regreso: veinte años entre la partida hacia la guerra de Troya y el desembarco en la playa de su isla, disfrazado de mendigo, para recuperar su casa de manos de los pretendientes que la ocupan.
La isla no es sólo un escenario: el poema la describe con una precisión geográfica poco frecuente en la épica. Menciona el monte Nérito, la fuente Aretusa, la gruta de las Ninfas donde Odiseo esconde los regalos de los feacios, el puerto de Forcis donde lo desembarcan dormido, la cabaña del porquerizo Eumeo en el paraje llamado Coraces, y define la posición de Ítaca respecto de las islas vecinas —Duliquio, Same y Zacinto—. Esas indicaciones son precisamente las que dieron origen al debate que sigue.
3.2 El pasaje problemático[editar]
El núcleo de la disputa está en la autodescripción que Homero pone en boca de Odiseo ante los feacios, donde llama a Ítaca χθαμαλή —«baja», «tendida a ras de mar»— y πανυπερτάτη, término que se ha traducido tradicionalmente como «la más alejada» hacia el poniente, con las otras islas situadas «hacia la aurora y el sol».
Ninguna de las dos cosas describe bien a la Ítaca actual, que es montañosa y que no es la más occidental del grupo: Cefalonia se extiende claramente a su oeste. Sobre esa doble incongruencia se ha construido dos siglos de discusión, en la que caben tres posiciones razonables:
- Homero describe esta isla y el problema está en la traducción o en el punto de vista. Chthamalé podría significar «de perfil bajo» vista desde el mar en determinada dirección, y panypertáte podría querer decir «la más alta» o «la más al norte» en lugar de «la más occidental». Es la lectura mayoritaria entre los filólogos.
- Homero describe otra isla, y la identificación antigua ya era un error o una apropiación posterior.
- Homero no describe ninguna isla real con precisión, porque compone dentro de una tradición oral que mezcla geografía, memoria y fórmula, y buscar coherencia cartográfica en un poema oral es un anacronismo. Es la posición más común entre los homeristas contemporáneos.
4. La disputa sobre la Ítaca homérica[editar]
4.1 La hipótesis de Léucade (Dörpfeld)[editar]
Wilhelm Dörpfeld (1853-1940), arquitecto y arqueólogo alemán, colaborador de Schliemann en Troya y su sucesor al frente de las excavaciones, dedicó buena parte de su vida a sostener que la Ítaca homérica era Léucade —Lefkada—, la isla situada más al norte, unida hoy al continente por un canal artificial.
Su argumento era esencialmente topográfico: Léucade sí es, en su perfil oriental, baja y tendida; sí ocupa la posición más occidental respecto de la costa a la que se refiere el texto en su lectura; y su paisaje interior, según él, encajaba con las indicaciones sobre la cabaña de Eumeo y la bahía del desembarco. Excavó en la isla durante años y publicó su tesis en Alt-Ithaka (1927). No consiguió convencer a la mayoría, y las excavaciones posteriores en la propia Ítaca debilitaron su posición, pero su planteamiento tuvo el mérito de someter el texto homérico a una comprobación sobre el terreno.
4.2 La hipótesis de Paliki (Bittlestone)[editar]
En 2005, el empresario y aficionado británico Robert Bittlestone publicó, junto con el filólogo James Diggle y el geólogo John Underhill, el libro Odysseus Unbound, con una propuesta distinta y más ingeniosa: la Ítaca homérica sería la península de Paliki, en el extremo occidental de Cefalonia.
El argumento tiene una virtud: explica las dos incongruencias a la vez. Paliki es de perfil bajo y es, sin discusión, la tierra más occidental del grupo. La objeción evidente —que Paliki no es una isla— la resuelve la hipótesis geológica: en la Antigüedad habría estado separada del resto de Cefalonia por un canal marino, el canal de Thinia, colmatado después por desprendimientos sísmicos masivos. Underhill dirigió campañas de sondeos y prospección geofísica en el istmo para comprobarlo.
El estado de la cuestión, formulado con honestidad, es este: la hipótesis es coherente, comprobable y ha atraído investigación geológica seria, pero no ha sido confirmada de forma concluyente ni ha sido aceptada por la mayoría de la comunidad académica, y los resultados de los sondeos han sido interpretados de manera distinta por unos y otros.
4.3 Por qué la isla actual sigue siendo la respuesta razonable[editar]
Frente a las alternativas hay un argumento que no depende de la topografía: la identificación es antiquísima. Las monedas acuñadas en la isla en época clásica y helenística llevan la efigie de Odiseo con su gorro cónico; hay inscripciones que documentan unos juegos llamados Odisea celebrados allí; y la cueva de Polis muestra un culto continuado al héroe. Es decir: los griegos antiguos, que tenían acceso a una tradición viva que nosotros hemos perdido, situaban Ítaca aquí. Para desplazarla haría falta explicar además cómo y cuándo se produjo esa sustitución, y ninguna de las hipótesis alternativas lo ha hecho de forma satisfactoria.
5. Arqueología[editar]
5.1 Aetós y las excavaciones de Schliemann[editar]
Heinrich Schliemann, que ya había excavado Troya y Micenas, visitó Ítaca y practicó sondeos en el istmo de Aetós en 1878, buscando el palacio de Odiseo. Encontró restos de un asentamiento antiguo —identificado con la ciudad de Alalcómenas— pero no lo que buscaba. Su método, característico de la época, se centraba en confirmar el texto homérico más que en establecer una secuencia estratigráfica, y sus conclusiones no se sostuvieron.
5.2 La cueva de Polis[editar]
El hallazgo más importante y menos discutido de la isla está en la cueva de Polis, junto a la bahía del mismo nombre, cerca de Stavrós, excavada por la Escuela Británica de Atenas —con Sylvia Benton al frente de los trabajos principales— en la década de 1930.
La cueva fue lugar de culto desde la Edad del Bronce hasta época romana, y en ella aparecieron, entre otros materiales, trece trípodes de bronce de época geométrica. El detalle es notable porque en la Odisea los feacios regalan a Odiseo trece trípodes, que él esconde en una gruta al desembarcar. Junto a los trípodes se halló además un fragmento cerámico con una inscripción votiva a Odiseo, prueba directa de que en la isla se le rendía culto heroico.
La interpretación prudente es que el culto pudo nacer a partir del poema y no al revés —los griegos consagraban santuarios a héroes épicos con frecuencia—, pero incluso así el yacimiento documenta que Ítaca era ya en época arcaica la Ítaca de Odiseo para los propios griegos.
5.3 La «Escuela de Homero»[editar]
En el paraje de Agios Athanasios, cerca de Stavrós, en el norte de la isla, se encuentra el yacimiento que la tradición local llama «la Escuela de Homero». Las excavaciones desarrolladas allí desde 2010 por un equipo arqueológico griego sacaron a la luz estructuras de gran entidad —muros ciclópeos, una escalera tallada en la roca, cisternas y restos atribuidos a un edificio palacial de época micénica, fechado en torno al siglo VIII a. C. en su fase más comentada—, lo que reactivó la discusión sobre la existencia de un centro de poder importante en la isla en la época a la que remiten los poemas.
Como en el caso anterior, conviene separar dos afirmaciones: que hubo un asentamiento micénico de cierta importancia en el norte de Ítaca es un resultado arqueológico; que fuera el palacio de Odiseo no lo es, y no puede serlo.
6. Historia[editar]
La habitación de la isla se remonta al menos al III milenio a. C., y los materiales micénicos son abundantes en el norte. En época clásica Ítaca fue una polis modesta, dependiente política y económicamente de sus vecinas mayores, y esa condición periférica se mantuvo durante toda la Antigüedad: perteneció al mundo helenístico, luego a Roma y después al Imperio bizantino.
La Edad Media y la Edad Moderna de Ítaca son las de las Islas Jónicas en conjunto, que siguieron un camino distinto al del resto de Grecia y por eso conservan una fisonomía cultural propia:
- Dominio veneciano desde en torno a 1500, prolongado hasta el final de la República de Venecia en 1797. Ítaca quedó despoblada en algunos períodos por las incursiones corsarias y fue repoblada con incentivos por las autoridades venecianas.
- Breve etapa francesa y rusa-otomana en el cambio de siglo.
- Protectorado británico de los Estados Unidos de las Islas Jónicas desde 1815 —con presencia británica en la zona desde 1809—, una administración que dejó obra pública, carreteras y un sistema legal propio.
- Unión con Grecia en 1864, cuando el Reino Unido cedió el archipiélago al reino griego.
Las Islas Jónicas nunca estuvieron bajo dominio otomano de forma estable, y esa es la clave de su diferencia: la arquitectura, la música, el catolicismo minoritario, el vocabulario italianizante y la tradición de una élite letrada con estudios en Italia proceden de ahí. La lengua literaria neogriega debe a los poetas jonios —Solomós, Kalvos— buena parte de su formación.
El siglo XX aportó dos golpes: la emigración masiva de finales del XIX y comienzos del XX, y el terremoto de 1953, del que la isla no se recuperó demográficamente.
7. Los lugares homéricos que se visitan hoy[editar]
Uno de los rasgos más singulares de Ítaca es que su geografía turística es, casi en su totalidad, una geografía literaria: los lugares que se visitan lo son porque aparecen en un poema, y su identificación descansa en una tradición local que en algunos casos es antigua y en otros, moderna. Conviene recorrerlos sabiéndolo.
- La gruta de las Ninfas (Marmarospilia), sobre la bahía de Dexá, cerca de Vathý: la cueva donde, según la Odisea, Odiseo esconde los trípodes y calderos que le regalaron los feacios. Es una cavidad con estalactitas y una abertura cenital.
- La bahía de Dexá, identificada tradicionalmente con el puerto de Forcis donde los feacios desembarcan a Odiseo dormido.
- La fuente Aretusa, en el sur de la isla, al final de un sendero largo y expuesto: en el poema, el manantial junto al que abreva la piara de Eumeo. Es el lugar homérico cuya identificación cuenta con más consenso topográfico.
- La Roca del Cuervo (Korax), sobre la fuente, y la zona atribuida a la cabaña de Eumeo, el porquerizo que da asilo a Odiseo disfrazado.
- La cueva de Polis y la «Escuela de Homero», ya descritas, en el norte: los dos únicos con respaldo arqueológico propio y no sólo textual.
- Alalcómenas, en el istmo de Aetós, donde Schliemann buscó el palacio y donde la tradición local sigue llamando «castillo de Ulises» a los restos.
El contraste entre lo que estos lugares prometen y lo que ofrecen —una cueva, un manantial, unos muros— es, según coinciden los relatos de viajeros desde el siglo XIX, parte central de la experiencia de visitar Ítaca, y en cierto modo la mejor ilustración posible del poema de Cavafis que la isla ha inspirado.
8. La isla habitada: pueblos y sociedad[editar]
La población se reparte en un puñado de núcleos, todos pequeños y todos reconstruidos en distinto grado tras 1953:
- Vathý, la capital, en el fondo de una bahía cerrada por la islita de Lazareto, con el caserío neoclásico rehecho en torno al puerto y los principales servicios de la isla.
- Stavrós, el centro del norte, cabecera de la comarca donde se concentran los yacimientos y punto de partida hacia Polis y Agios Athanasios.
- Kioní y Frikes, dos puertos pequeños de la costa nororiental, hoy fondeaderos de vela y núcleos turísticos de escala reducida.
- Perachóri, en altura sobre Vathý, con las ruinas de la aldea vieja —Palaiochora— abandonada tras los terremotos.
- Anogí, el pueblo más alto y despoblado, con una iglesia bizantina y megalitos en su entorno.
La sociedad itacense está definida por dos hechos: la emigración —la isla tiene comunidades activas en Australia, Sudáfrica, Estados Unidos y el continente griego, y una parte del caserío es propiedad de descendientes que vuelven en verano— y la marina mercante, profesión tradicional de la isla y origen de las fortunas que financiaron escuelas, bibliotecas y obras públicas locales durante los siglos XIX y XX.
9. Economía y vida actual[editar]
La economía de Ítaca descansa hoy en tres pilares: el turismo, de escala deliberadamente pequeña —la isla carece de aeropuerto y se llega en ferry desde Cefalonia, Léucade o el continente, lo que ha frenado el turismo de masas—; la marina mercante, con una tradición de armadores y oficiales itacenses desproporcionada al tamaño de la isla y una diáspora activa que sostiene propiedades y fundaciones; y una agricultura residual de olivar y viña.
El perfil del visitante es característico: navegantes de vela, senderistas y viajeros literarios. La isla ha optado de forma consciente por no crecer, y no tiene grandes complejos hoteleros. La población empadronada, por debajo de los tres mil habitantes, se multiplica en julio y agosto.
10. Ítaca como metáfora[editar]
10.1 El poema de Cavafis[editar]
En 1911 el poeta alejandrino Constantino Cavafis publicó Ítaca, uno de los poemas más leídos de la literatura griega moderna y probablemente el texto que más ha hecho por la fama contemporánea de la isla. Su idea es una inversión deliberada de la Odisea: el poema aconseja al viajero que desee que el camino sea largo, que no tema a los cíclopes ni a los lestrigones porque sólo existen si los lleva dentro, y que entienda que Ítaca le dio el bello viaje y que, si al llegar la encuentra pobre, no lo ha engañado.
El giro es preciso: en Homero, Ítaca es el fin y el viaje es el obstáculo; en Cavafis, Ítaca es el pretexto y el viaje es el sentido. Esa lectura se ha vuelto tan dominante en el uso corriente del nombre que hoy «tener una Ítaca» significa, en el habla culta de varias lenguas, tener un destino que ordena la vida sin necesidad de alcanzarlo.
10.2 En el mundo hispanohablante[editar]
El poema tuvo en España una segunda vida que explica su enorme popularidad. Carles Riba, helenista y traductor de la Odisea al catalán, tradujo también a Cavafis, y sobre esa traducción Lluís Llach compuso «Viatge a Ítaca», pieza central del disco del mismo nombre publicado en 1975. La canción convirtió el poema en un himno generacional en la Cataluña de los últimos meses del franquismo y le añadió una carga política —de esfuerzo colectivo y de futuro que hay que ganarse— que el texto de Cavafis no tenía. Esa apropiación ha sido señalada por los propios estudiosos de Cavafis, entre ellos su traductor Eusebi Ayensa, como una lectura ajena al original, lo que no ha impedido que sea la que más gente conoce.
En castellano, el nombre circula además por vía de Antonio Machado —«se hace camino al andar», emparentado en el uso común aunque de origen independiente— y por las numerosas traducciones del poema de Cavafis, presente en antologías escolares de toda Hispanoamérica.
10.3 Otras huellas[editar]
En la literatura del siglo XX, el episodio decimoséptimo del Ulises de James Joyce lleva por título «Ítaca», y su forma —un catecismo de preguntas y respuestas impersonales— es una de las páginas más citadas del modernismo. La isla y su nombre reaparecen constantemente en la novela de regreso, del Ulises de Joyce a la poesía de posguerra europea, y han dado nombre a decenas de instituciones, editoriales, premios y programas de retorno de emigrantes en varios países.
11. Véase también[editar]
- Odiseo — el rey de Ítaca cuyo regreso da sentido al nombre de la isla.
- Odisea — el poema del retorno.
- Guerra de Troya — la guerra de la que Odiseo tarda diez años más en volver.
- Helena — la mujer por cuya causa se juró el pacto que llevó a Odiseo lejos de Ítaca.