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Odiseo

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Odiseo
Nombre griegoὈδυσσεύς (Odysseús)
Nombre latinoUlixes → Ulises
Epíteto homéricopolýtropos, «el de multiforme ingenio»
ReinoÍtaca (islas jónicas)
PadresLaertes y Anticlea
Abuelo maternoAutólico
EsposaPenélope
HijoTelémaco
Aparece enIlíada · Odisea · Telegonía · tragedia griega
Protector divinoAtenea
Enemigo divinoPoseidón

Odiseo (en griego Ὀδυσσεύς, Odysseús; en latín Ulixes, de donde el castellano Ulises) es un héroe de la mitología griega, rey de la isla de Ítaca, protagonista de la Odisea y uno de los principales caudillos griegos de la Guerra de Troya en la Ilíada.

Es el más atípico de los héroes homéricos: no destaca por la fuerza —esa es la esfera de Aquiles y de Áyax— sino por la astucia, la elocuencia y la capacidad de aguante. Su epíteto característico, polýtropos, se ha traducido como «el de muchos recursos», «el de multiforme ingenio» o, más literalmente, «el que da muchas vueltas», y sirve tanto para su ingenio como para su itinerario.

1. Resumen[editar]

La biografía mítica de Odiseo se organiza en tres tramos. En el primero es un joven noble de una isla pequeña que consigue por astucia lo que no podría conseguir por rango: una esposa, la protección de un juramento colectivo y un puesto entre los reyes griegos. En el segundo es, durante diez años, el consejero más escuchado del ejército que sitia Troya y el autor del ardid que finalmente la derriba. En el tercero pasa otros diez años intentando volver a casa mientras un dios lo persigue, y regresa solo, sin barco, sin tripulación y sin que nadie lo reconozca.

La tradición posterior no lo trató con la misma simpatía que Homero. Para los trágicos griegos era un político sin escrúpulos; para los poetas romanos, el hombre del engaño que destruyó a los antepasados de Roma; para Dante, un condenado. Sólo la modernidad —y de manera decisiva James Joyce— lo devolvió al centro, y hoy es, con permiso de Aquiles, el personaje de la épica griega más presente en la cultura general.

2. Nombre[editar]

En la Odisea el nombre se lo pone su abuelo materno Autólico, con una explicación deliberadamente hostil: como él ha irritado a mucha gente a lo largo de su vida, que el niño se llame «el irritado» o «el odiado». La etimología popular liga así Odysseús con el verbo griego odýssomai, «estar airado», «odiar», y hace del nombre una profecía: será odiado por los dioses y por los hombres.

La filología moderna no acepta esa derivación como histórica. La forma del nombre —con sus variantes antiguas Olytteus, Ulixes— apunta más bien a un origen pregriego o no indoeuropeo, posiblemente de sustrato minoico. La variante itálica Ulixes es la que pasó al latín y de ahí a las lenguas romances: Ulises en español, Ulisse en italiano, Ulysse en francés.

3. Genealogía y juventud[editar]

Odiseo es hijo de Laertes, rey de Ítaca, y de Anticlea, hija de Autólico, un personaje célebre en el mito por su habilidad para el robo y el engaño y a quien se atribuía el don de hacer irreconocible lo que tocaba. La tradición trazaba por esa vía la herencia del ingenio del héroe.

Una variante recogida por la tragedia griega —y usada sobre todo para desacreditarlo— hacía a Odiseo hijo no de Laertes sino de Sísifo, el astuto rey de Corinto castigado en el Hades, que habría seducido a Anticlea antes de su boda. La versión explica su inteligencia como herencia directa del embaucador por excelencia y, al mismo tiempo, le niega la legitimidad real.

3.1 La cicatriz[editar]

Siendo joven, Odiseo fue a cazar al monte Parnaso con los hijos de Autólico y un jabalí le abrió una herida en la pierna. La cicatriz que le quedó tiene una función narrativa exacta: es lo que permite que, veinte años después y disfrazado de mendigo irreconocible, su vieja nodriza Euriclea lo identifique mientras le lava los pies, en una de las escenas más citadas de la Odisea (canto XIX).

4. Antes de la guerra[editar]

4.1 El juramento de Tindáreo[editar]

Odiseo figuró entre los pretendientes de Helena, la mujer más deseada de Grecia, pero calculó que sus posibilidades eran escasas frente a reyes mucho más poderosos. En lugar de competir, hizo una propuesta al padre de Helena, Tindáreo, que estaba paralizado por el miedo a que los pretendientes rechazados se vengaran del elegido: que todos jurasen previamente defender el matrimonio de quien resultara escogido, fuera quien fuese.

El juramento de Tindáreo resolvió el problema, y Odiseo cobró por él: pidió y obtuvo la mano de Penélope, hija de Icario y sobrina de Tindáreo. Años después, cuando Paris se llevó a Helena a Troya, ese mismo juramento fue el mecanismo que obligó a todos los reyes griegos —incluido su autor— a marchar a la guerra.

4.2 La locura fingida[editar]

Ya casado y con un hijo recién nacido, Odiseo intentó librarse de la expedición fingiendo demencia: se puso a arar un campo sembrando sal. El enviado Palamedes desbarató la treta colocando al pequeño Telémaco delante del arado; Odiseo desvió la reja para no matarlo y quedó al descubierto.

Nunca perdonó a Palamedes. Las tradiciones posteriores a Homero cuentan que lo perdió durante la guerra mediante una acusación falsa de traición, con oro escondido en su tienda y una carta fabricada. Es uno de los episodios que más pesaron en el deterioro de su imagen en la literatura posterior.

5. En la Guerra de Troya[editar]

En la Ilíada, Odiseo manda un contingente de doce naves procedentes de Ítaca y las islas vecinas. Su papel no es el de primer espada sino el de hombre de confianza del mando: es quien devuelve a Criseida a su padre para aplacar la peste, quien detiene con un discurso la desbandada del ejército cuando Agamenón pone a prueba a la tropa, quien acalla al insolente Tersites, quien encabeza la embajada que intenta convencer a Aquiles de volver al combate, y quien, junto con Diomedes, protagoniza la expedición nocturna del canto X: matan al espía troyano Dolón y sorprenden al rey tracio Reso, del que se llevan los caballos.

El ciclo troyano posterior a Homero le atribuye casi todos los golpes decisivos del final de la guerra:

  • Gana en juicio las armas de Aquiles frente a Áyax Telamonio, que enloquece y se suicida —el asunto de una tragedia de Sófocles.
  • Captura al adivino troyano Héleno para arrancarle las condiciones de la caída de la ciudad.
  • Va a Lemnos a recuperar a Filoctetes y su arco, abandonado años antes por los propios griegos.
  • Roba con Diomedes el Paladio, la imagen de Atenea que protegía Troya.
  • Idea el caballo de madera en cuyo interior se esconde con un grupo de guerreros.

6. El regreso[editar]

El viaje de vuelta ocupa la Odisea y dura diez años; sumados a los diez de guerra, Odiseo pasa veinte fuera de Ítaca. Las etapas, tal como él mismo las relata en los cantos IX a XII:

[ Desplegar / Plegar ] Las escalas del viaje
Escala Qué ocurre
Los cícones Saquea Ísmaro y pierde hombres en el contraataque.
Los lotófagos Sus compañeros prueban el loto y pierden el deseo de volver.
El cíclope Polifemo Encerrado en la cueva, dice llamarse «Nadie», emborracha al cíclope y lo ciega. Al huir revela su verdadero nombre, y Polifemo pide venganza a su padre Poseidón: ese es el origen de todas sus desgracias posteriores.
Eolo El señor de los vientos le entrega un odre con los vientos contrarios; la tripulación lo abre creyendo que hay oro y la flota es arrastrada de vuelta.
Los lestrigones Gigantes caníbales destruyen todas las naves menos una.
Circe La maga de Eea convierte a sus hombres en cerdos; Odiseo la vence con la ayuda de Hermes y permanece un año con ella.
El Hades Consulta al adivino ciego Tiresias, y habla con su madre Anticlea, con Agamenón y con Aquiles.
Las sirenas Tapa con cera los oídos de sus hombres y se hace atar al mástil para oírlas sin perderse.
Escila y Caribdis El paso entre el monstruo de seis cabezas y el remolino; pierde seis hombres.
Trinacia Sus compañeros sacrifican las vacas del Sol pese a la prohibición; Zeus destruye la nave y todos mueren menos él.
Calipso Siete años retenido en Ogigia. La ninfa le ofrece la inmortalidad y él la rechaza.
Los feacios Náufrago, es acogido por el rey Alcínoo, cuenta su historia y es devuelto por fin a Ítaca.

En Ítaca desembarca disfrazado de mendigo por obra de Atenea, comprueba desde dentro el estado de su casa y, con la ayuda de Telémaco, del porquerizo Eumeo y del boyero Filetio, mata a los pretendientes que llevaban años consumiendo su hacienda y presionando a Penélope. El reconocimiento final con su esposa se produce mediante una prueba que ella le tiende: mencionar que ha hecho mover el lecho conyugal, imposible porque estaba tallado en un olivo vivo enraizado en el suelo.

7. Después de la Odisea[editar]

El poema termina con la paz impuesta por Atenea, pero la tradición siguió. La Telegonía, poema perdido del ciclo épico del que se conserva el argumento, contaba que Odiseo se casó después con Calídice, reina de los tesprotos, y que murió a manos de Telégono, el hijo que había tenido con Circe: el joven llegó a Ítaca buscando a su padre y lo mató sin reconocerlo, con una lanza rematada por una espina de raya. Cumplía así la profecía de Tiresias de que la muerte le vendría «del mar».

Otras versiones lo hacen desterrado por Neoptólemo en castigo por la matanza de los pretendientes y muerto de viejo en Italia o en Etolia. Ninguna de estas continuaciones tiene la autoridad de los poemas homéricos, pero todas circularon en la Antigüedad.

8. Fortuna literaria[editar]

Tragedia griega. Sófocles y Eurípides lo presentan como un político frío y sin escrúpulos, dispuesto a subordinar la moral a la razón de Estado: es quien exige el sacrificio de Políxena, quien arruina a Filoctetes, quien pierde a Palamedes. La astucia que Homero celebra se convierte aquí en un defecto.

Roma. Virgilio y Ovidio lo tratan con abierta hostilidad: es el dirus Ulixes, el «cruel Ulises», el enemigo por antonomasia de los troyanos de los que Roma se decía descendiente, y el autor del engaño del caballo, incompatible con la pietas romana.

Dante. En el canto XXVI del Infierno de la Divina Comedia, Dante Alighieri lo coloca en la octava fosa del octavo círculo, entre los consejeros fraudulentos, envuelto en una llama. Le inventa además un final propio y célebre: en lugar de morir en Ítaca, convence a sus últimos compañeros de cruzar las columnas de Hércules —el límite del mundo conocido— y naufraga a la vista de una montaña desconocida. Es el prototipo del explorador castigado por su curiosidad.

Modernidad. El giro decisivo es Ulises (1922) de James Joyce, que traslada la estructura del poema a un solo día de Dublín y hace del héroe un agente publicitario judío, Leopold Bloom. A partir de ahí, Odiseo pasa a ser el arquetipo del hombre común que resiste. En lengua española, la operación tiene su eco en Adán Buenosayres (1948) de Leopoldo Marechal y en la poesía de Constantino Cavafis difundida en traducción, cuyo poema «Ítaca» convirtió el regreso en metáfora del propio vivir. También Jorge Luis Borges volvió repetidamente sobre la figura en su poesía y en sus relatos.

Iconografía. Las imágenes más repetidas del héroe en el arte antiguo y moderno son tres: atado al mástil frente a las sirenas, cegando a Polifemo con la estaca, y el reencuentro con el perro Argos, que lo reconoce moribundo sobre un montón de estiércol y muere al verlo.

9. En el cine y en el mundo hispanohablante[editar]

En español el personaje se conoce indistintamente como Odiseo (transcripción del griego, preferida en los estudios clásicos y en las traducciones modernas) y como Ulises (forma latina, la tradicional y la que ha dado nombres propios y topónimos). Ambas son correctas; conviven incluso dentro de una misma edición escolar.

La adaptación más reciente y con diferencia la más vista es La Odisea de Christopher Nolan, estrenada en julio de 2026, donde el papel corresponde a Matt Damon. Antes lo habían interpretado Kirk Douglas en Ulises (1954), Bekim Fehmiu en la miniserie de la RAI de 1968 y Armand Assante en la de 1997.

10. Véase también[editar]