José Carreras
| José Carreras | |
|---|---|
| Nombre de nacimiento | Josep Maria Carreras i Coll |
| Nacimiento | 5 de diciembre de 1946 Barcelona, |
| Nacionalidad | Española |
| Cónyuge | Mercedes Pérez (1971–1992) |
| Pareja | Jitka Hosprová (2006–presente) |
| Hijos | 2 |
| Ocupación | Cantante lírico (tenor) |
| Años activo | 1970–presente |
| Género | Ópera, zarzuela, canción napolitana |
| Tipo de voz | Tenor lírico |
| Discográfica | Philips, Decca, Deutsche Grammophon, EMI, Sony Classical |
| Miembro de | Los Tres Tenores |
| Sitio web | www.josecarreras.org |
1. Resumen[editar]
José Carreras (nacido Josep Maria Carreras i Coll en Barcelona, 5 de diciembre de 1946) es un tenor lírico
español de renombre internacional, célebre por la belleza de su timbre, su expresividad y su vasto repertorio que abarca desde la ópera y la zarzuela hasta canciones napolitanas y música popular.[1] Su carrera, que comenzó en la década de 1970, lo consagró como uno de los tenores más importantes de su generación, formando parte del legendario trío Los Tres Tenores junto a Luciano Pavarotti y Plácido Domingo, con quienes protagonizó algunos de los conciertos de música clásica más seguidos de la historia.
Su trayectoria se vio dramáticamente interrumpida en 1987, cuando le fue diagnosticada una leucemia linfoblástica aguda. Contra todo pronóstico, Carreras superó la enfermedad y regresó a los escenarios en 1988, un hito que él mismo calificó como un renacer. A raíz de su experiencia, fundó la Fundación Internacional José Carreras para la lucha contra la leucemia, una entidad benéfica que financia la investigación científica y el registro de donantes de médula ósea desde hace más de tres décadas. Por su doble faceta artística y humanitaria, ha recibido múltiples galardones y honores internacionales, incluyendo el Premio Príncipe de
Asturias de las Artes en 1991, compartido con sus colegas y con la mezzosoprano Teresa Berganza.
2. Primeros años y formación[editar]
Josep Carreras nació en el barrio de Sants, en Barcelona, en el seno de una familia de clase trabajadora. Su madre, Antònia Coll, regentaba una pequeña peluquería, y su padre, Josep Carreras, era guardia urbano. Fue su madre quien primero detectó su talento musical; según relatos familiares, desde muy pequeño cantaba zarzuelas y coplas de moda que oía en la radio.[2]
A los seis años, sus padres lo llevaron al Gran Teatro del Liceo de Barcelona para ver su primera ópera, una representación de Aida protagonizada por el tenor Giuseppe Di Stefano, experiencia que, según ha contado en numerosas entrevistas, le marcó profundamente y despertó su vocación. Tras esta impresión inicial, comenzó a estudiar música de manera formal.
Su formación la realizó en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona. Allí estudió solfeo, piano y finalmente canto bajo la tutela de maestros que marcaron su técnica vocal; se cuentan entre ellos Jaime Francisco Puig y, posteriormente, el tenor húngaro István Kerner. Este último, según declaraciones del propio Carreras, fue el primero en enseñarle el verdadero oficio del canto: la respiración diafragmática, la colocación de la voz en la máscara y la disciplina interpretativa.
3. Trayectoria[editar]
3.1. Inicios y ascenso meteórico (1970–1975)[editar]
La carrera profesional de Carreras despegó a principios de los años setenta. Su debut operístico tuvo lugar en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona en 1970, interpretando un papel secundario: Flavio en la Norma de Vincenzo Bellini, junto a la soprano Montserrat Caballé. Fue la propia Caballé quien, impresionada por el joven tenor, lo invitó a participar en una producción de Lucrezia Borgia de Gaetano Donizetti. Este apadrinamiento por parte de la diva catalana fue crucial, abriéndole las puertas de los escenarios internacionales.
En esa etapa temprana, Carreras competía en certámenes internacionales para darse a conocer. El más significativo fue el prestigioso Concurso Internacional de Canto Viñas en Barcelona, donde su participación tuvo gran repercusión. Tras estos éxitos, su debut en Italia, cuna de la ópera, fue inminente. Se produjo en la ciudad de Parma en 1971[sin verificar], con La bohème de Puccini, uno de los papeles que se convertiría en sello de su repertorio.
3.2. Consagración internacional (1975–1987)[editar]
La segunda mitad de los años setenta y toda la década de 1980 fueron el período de su consagración en los principales teatros de ópera del mundo. Debutó en la Ópera Estatal de Viena, en el Covent Garden de Londres, y en el Metropolitan Opera House de Nueva York con Tosca en 1974[sin verificar]. Asimismo, su debut en el Teatro alla Scala de Milán en 1975 con Un ballo in maschera lo consolidó en el circuito italiano.
Su asociación artística con el director de orquesta Herbert von Karajan marcó una etapa especialmente brillante. Karajan lo dirigió en el Festival de Salzburgo en producciones memorables como Don Carlo y Aida. La colaboración también produjo un aclamado registro discográfico de Tosca en 1980 para el sello Deutsche Grammophon.
El repertorio de Carreras se expandió, abordando desde el bel canto (Bellini, Donizetti) y el verismo (Puccini, Leoncavallo) hasta el repertorio francés (Gounod, Massenet). Interpretó obras como L'elisir d'amore, Lucia di Lammermoor, I Lombardi, Werther, Carmen y Pagliacci. Sin embargo, su voz lírica encontró un acomodo natural en las óperas de Giacomo Puccini y en papeles como Rodolfo (La bohème) o Mario Cavaradossi (Tosca), donde el lirismo y la expresividad de su fraseo lo hicieron sobresalir. Paralelamente, nunca abandonó la zarzuela y el repertorio español, grabando discos de gran difusión popular como Zarzuelas y Passion.
3.3. La lucha contra la leucemia y el regreso (1987–1990)[editar]
En el verano de 1987, durante el rodaje de la película La bohème en París, Carreras comenzó a sentir una fatiga extrema y fiebres recurrentes. Los análisis médicos revelaron el diagnóstico más temido: leucemia linfoblástica aguda. Las probabilidades de supervivencia eran, según fuentes médicas de la época, menores al 10%.[3]
Fue tratado en el prestigioso Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle,
Estados Unidos, bajo la dirección del Dr. E. Donnall Thomas. Se sometió a un riguroso y doloroso tratamiento de quimioterapia, radioterapia y, finalmente, un autotrasplante de médula ósea. Su recuperación fue considerada un caso médico excepcional. Apenas un año después, en julio de 1988, regresó a los escenarios en un concierto al aire libre en Barcelona, en la Plaza de la Catedral, ante una multitud que lo aclamó. El retorno formal a la ópera se produjo poco después, en Mérida (España)[sin verificar].
Esta experiencia transformó su vida. En 1988 fundó en Barcelona la Fundación Internacional José Carreras, dedicada exclusivamente a la lucha contra la leucemia. La fundación financia laboratorios de investigación, campañas para fomentar el registro de donantes de médula ósea en todo el mundo y becas para jóvenes hematólogos. Este compromiso humanitario se convirtió en el segundo pilar de su vida pública, paralelo a su actividad artística.
3.4. El fenómeno de Los Tres Tenores (1990–2003)[editar]
En 1990, con motivo de la Copa Mundial de Fútbol que se celebraba en Italia, el empresario italiano Mario Dradi y el director de orquesta Zubin Mehta idearon un concierto único en las Termas de Caracalla de Roma. La intención era reunir a los tres tenores más famosos del momento: Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras. El evento, concebido también como un homenaje al regreso de Carreras tras su enfermedad, se convirtió en un fenómeno global sin precedentes en la música clásica. El concierto fue retransmitido a millones de hogares en todo el mundo y la grabación resultante, Carreras Domingo Pavarotti in Concert, se convirtió en el álbum de música clásica más vendido de la historia.[4]
El éxito fue tal que Los Tres Tenores dieron origen a una serie que se prolongó durante trece años, con conciertos en Los Ángeles (1994), París (1998), Nueva York (1999) y otras grandes ciudades asiáticas y europeas. Interpretaban un repertorio de arias de ópera famosas, canciones napolitanas y éxitos del pop operístico, consiguiendo democratizar la ópera y llegar a un público masivo y no especializado. La marca visual de los pañuelos blancos de Carreras ondeando al viento, los pañuelos multicolores de Pavarotti y la carpeta de Domingo se convirtió en un icono de la cultura popular del fin de siglo.
Paralelamente al fenómeno mediático, Carreras mantuvo su carrera lírica en solitario, aunque progresivamente fue retirándose de los grandes escenarios operísticos a partir de finales de los noventa, debido a que la técnica de canto exigida por la ópera representaba un esfuerzo que su voz ya resentía. Su actividad se centró cada vez más en recitales y conciertos benéficos.
3.5. Etapa de madurez (2003–presente)[editar]
Tras la disolución fáctica de Los Tres Tenores en 2003 y el fallecimiento de Pavarotti en 2007, Carreras ha continuado con una agenda de conciertos internacionales. Su repertorio en esta etapa ha girado en torno a la canción melódica, la canción napolitana, el lied y los grandes éxitos de su carrera, presentándose en escenarios como el Teatro Colón de Buenos Aires, el Auditorio Nacional de Madrid y el Festival de la Cultura de Líbano.
En 2009 anunció su retirada definitiva de la ópera escenificada, señalando que el esfuerzo vocal requerido ya no estaba a su alcance. La gira mundial de despedida de los escenarios operísticos le llevó a actuar en los últimos teatros de Europa, América y Asia, con paradas en ciudades como Londres, Moscú, Tokio y Nueva York. Desde entonces ha realizado giras esporádicas de conciertos sinfónicos y benéficos, incluyendo actuaciones en América Latina con gran afluencia de público.
4. Voz y estilo interpretativo[editar]
José Carreras ha sido definido musicalmente como un tenor lírico de timbre claramente mediterráneo. La crítica especializada destaca la belleza excepcional del color de su voz en los registros medio y agudo, su innata musicalidad y su capacidad para la expresión emocional más íntima. Su fraseo, considerado por muchos directores de orquesta como uno de los más refinados de su generación, le permitía alcanzar momentos de gran lirismo y vulnerabilidad, especialmente en dinámicas de piano y pianissimo.
Una característica crucial que distinguió su carrera fue su intenso compromiso interpretativo. A diferencia de otros tenores que parecían reservarse para los momentos culminantes, Carreras se entregaba al personaje desde un punto de vista teatral, incluso a costa de un desgaste vocal prematuro. Algunos críticos han señalado que su abrumadora implicación escénica y su repertorio ambicioso, que en ocasiones transitó hacia papeles más spinto o dramáticos, pudieron haber influido negativamente en la longevidad de su carrera vocal pura. Sin embargo, su discografía y videografía de los años setenta y ochenta es universalmente reconocida como testimonio de un tenor en su apogeo absoluto.
En los estudios de grabación, Carreras demostró una versatilidad poco común. Su discografía incluye ópera completa, zarzuela, recitales de arias italianas, canciones francesas, música sacra, baladas en español y colaboraciones con artistas de otros géneros, demostrando un interés por cruzar fronteras estilísticas.
5. Presencia en España y Latinoamérica[editar]
La relación de Carreras con el mundo hispanohablante ha sido constante y profunda. En su Cataluña natal, el Liceo fue su casa de formación y escenario de numerosos triunfos. En el resto de
España, ha actuado regularmente en el Teatro Real de Madrid, el Palau de les Arts de Valencia y en festivales de verano con gran seguimiento popular.
Pero es en América Latina donde su arraigo cobró dimensiones masivas. Sus giras por
México,
Argentina,
Chile,
Colombia y
Perú han congregado a decenas de miles de espectadores. En la Ciudad de
México, su concierto en el Zócalo capitalino, o en el Auditorio Nacional, son recordados como parte de su mitología local.[5] En Buenos Aires, sus actuaciones en el mítico Teatro Colón y en el estadio Luna Park forjaron una conexión perdurable. Carreras ha reiterado en entrevistas su fascinación por el público latinoamericano, al que califica de especialmente cálido y melómano.
La zarzuela, como expresión lírica compartida, fue un vehículo importante de esta conexión. Sus grabaciones de Luisa Fernanda, Doña Francisquita, La tabernera del puerto y Marina son piezas clásicas de la discografía en español. Asimismo, su participación en la clausura de eventos televisivos de cadenas como Televisa en
México le otorgó una presencia mediática que trascendió el circuito operístico.
6. Palmarés y distinciones[editar]
A lo largo de su dilatada carrera, José Carreras ha recibido un número muy elevado de distinciones, tanto por su trayectoria artística como por su labor humanitaria. La siguiente tabla resume los galardones de mayor prestigio internacional:
| Galardón | Año | Motivo |
|---|---|---|
| Premio Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña | 1984 | Trayectoria artística |
| Premio Príncipe de Asturias de las Artes | 1991 | Compartido con Los Tres Tenores y Teresa Berganza |
| Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña | 1990 | Mérito cultural y cívico |
| Premio Ondas | 1992 | Labor musical internacional |
Además de los reconocimientos institucionales, su fundación benéfica ha sido distinguida en múltiples ocasiones por parte de asociaciones médicas y hematológicas de todo el mundo. En 2004, la Organización Mundial de la Salud le nombró Embajador de Buena Voluntad para la lucha contra el cáncer, un reconocimiento a su activismo incansable.
7. Vida personal e imagen pública[editar]
A diferencia de la exuberante personalidad pública de Pavarotti o la figura de patriarca musical de Domingo, la personalidad de Carreras se ha proyectado a menudo como la más introspectiva y reservada del célebre trío. Su semblante serio, vestido habitualmente de oscuro, y su hablar pausado contribuyeron a una imagen de intérprete reflexivo. Sin embargo, su cercanía con el público en los encuentros de su fundación y en los camerinos de los teatros ha sido descrita como excepcionalmente amable y accesible.
Reside habitualmente en su ciudad natal, Barcelona, aunque mantiene propiedades en Londres y en la región italiana de Toscana.
Su legado es inseparable de la concienciación mundial sobre la leucemia. La gala anual de su fundación, que se celebra en países como
España, Alemania y Suiza, es un evento recurrente en el calendario filantrópico europeo.
[ Principales grabaciones y discografía seleccionada ]
- Ópera completa (selección):
- Tosca (Puccini) – dir. Karajan (Deutsche Grammophon, 1980)
- La Bohème (Puccini) – dir. Karajan (Decca, 1973)
- Don Carlo (Verdi) – dir. Karajan (EMI, 1978)
- Lucia di Lammermoor (Donizetti) – dir. López Cobos (Philips, 1976)
- Carmen (Bizet) – dir. Karajan (Deutsche Grammophon, 1983)
- Recitales y repertorio español:
- José Carreras Canta Zarzuelas (Philips)
- Passion (Philips, 1985)
Aranjuez (1989)
- Los Tres Tenores:
- Carreras, Domingo, Pavarotti in Concert — Termas de Caracalla (Decca, 1990)
- The Three Tenors in Concert 1994 — Los Ángeles (Warner/Atlantic, 1994)
- The Three Tenors: Paris 1998 (Decca, 1998)
8. Legado y significado cultural[editar]
El legado de José Carreras en la cultura contemporánea es doble. En el plano musical, forma parte del selecto grupo de cantantes líricos que consiguieron penetrar en la cultura popular de masas a finales del siglo XX. El fenómeno de Los Tres Tenores, del que fue co-protagonista, transformó el negocio de la música clásica y abrió las puertas a una nueva generación de jóvenes cantantes. Las melodías cantadas por él, desde Core 'ngrato hasta Nessun dorma en las voces conjuntas, quedaron grabadas en la memoria colectiva de millones de personas ajenas al canon operístico tradicional.
En el plano humano y social, su triunfo personal sobre la leucemia y su consiguiente labor filantrópica establecieron un modelo pionero de cómo una figura pública puede utilizar su celebridad para fomentar la investigación científica y la solidaridad sanitaria. Su fundación no existía en el vacío legal español al momento de su creación; Carreras contribuyó decisivamente a la normalización y promoción de la donación de médula ósea en
España, un país donde las cifras de donantes han crecido de manera significativa en las últimas décadas.
Su historia, un arco narrativo que va del niño del barrio de Sants al estrellato mundial, pasando por la amenaza de la muerte y el renacimiento artístico y personal, lo ha convertido en un símbolo de resiliencia. En Cataluña y en el resto de España, su figura trasciende las divisiones políticas y culturales habituales, siendo admirado como un catalán universal y un embajador de la cultura hispana en el mundo.
Adoptó la castellanización de su nombre catalán por razones profesionales y de proyección internacional, aunque en su Cataluña natal se refieren a él con frecuencia como Josep Carreras. ↩︎
Entre los recuerdos de niñez citados en entrevistas, se destaca su insistencia en cantar La donna è mobile en casa, sin conocer aún el italiano. ↩︎
La patología específica, leucemia linfoblástica aguda, es poco frecuente en adultos y en la década de 1980 ofrecía un pronóstico muy sombrío. La cobertura mediática de su caso contribuyó a divulgar las dificultades de la donación de médula en España. ↩︎
Se calcula que ha vendido más de quince millones de copias desde su lanzamiento, ostentando un récord recogido por el Libro Guinness de los Récords. ↩︎
En 2001, su recital gratuito en el Zócalo de la Ciudad de México reunió a más de 150.000 personas, uno de los públicos más numerosos de su carrera en solitario. ↩︎