Montserrat Caballé
| Montserrat Caballé OSC | |
|---|---|
| Nombre completo | María de Montserrat Viviana Concepción Caballé i Folch |
| Nacimiento | 12 de abril de 1933 Barcelona, |
| Fallecimiento | 6 de octubre de 2018 (85 años) Barcelona, España |
| Nacionalidad | Española |
| Ocupación | Cantante lírica (soprano) |
| Años activa | 1956–2018 |
| Cónyuge | Bernabé Martí (matr. 1964) |
| Hijos | 2 (incl. Montserrat Martí) |
| Distinciones | Orden de San Carlos (OSC) Entre otras (ver sección 6.2) |
1. Resumen[editar]
María de Montserrat Viviana Concepción Caballé i Folch, OSC (Barcelona, 12 de abril de 1933 – ibídem, 6 de octubre de 2018), conocida mundialmente como Montserrat Caballé, fue una soprano lírica española. Está considerada una de las más grandes cantantes de ópera del siglo XX, célebre por una técnica refinada, una dicción impecable, un pianissimo legendario y la capacidad de abordar un repertorio excepcionalmente amplio, que abarcó desde el bel canto de Rossini, Bellini y Donizetti hasta el drama verdiano, el verismo y las obras de Wagner y Richard Strauss.
Su consagración internacional llegó en 1965, cuando sustituyó de emergencia a Marilyn Horne en el Carnegie Hall de Nueva York en una versión en concierto de Lucrezia Borgia de Donizetti, obteniendo una ovación de varios minutos y el reconocimiento unánime de la crítica. A partir de ese momento, desarrolló una exitosa carrera en los principales teatros del mundo, colaborando con los directores y los cantantes más insignes de la segunda mitad del siglo XX. Fuera del ámbito de la ópera, alcanzó una enorme popularidad gracias a su dúo "Barcelona" con Freddie Mercury, utilizado posteriormente como himno de los
Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.
2. Primeros años y formación[editar]
Nacida en el barrio de Gracia de Barcelona en el seno de una familia de clase trabajadora, Montserrat Caballé mostró desde niña una afinidad natural por la música. Su padre, secretario de un juzgado, y su madre, ama de casa, apoyaron sus inclinaciones a pesar de las dificultades económicas de la posguerra española. La pequeña Montserrat creció escuchando zarzuela —en particular las grabaciones del barítono Marcos Redondo— y las grandes voces de la época a través de la radio.[1]
Para costear sus estudios, Caballé trabajó desde muy joven en un taller textil y, más tarde, como dependienta. Ingresó en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona con doce años, gracias a una beca. Allí fue alumna de la soprano Eugenia Kemény y, tras el fallecimiento de esta, de Conchita Badía y Napoleone Annovazzi. A los veinte años, se graduó con la medalla de oro de su promoción, tras interpretar escenas de La traviata y La Bohème en el examen final.
3. Trayectoria artística[editar]
3.1. Inicios en Europa (1956-1965)[editar]
Tras un breve paso por la compañía del Gran Teatro del Liceo de Barcelona y una modesta gira de zarzuela por Suiza, Caballé dejó España para buscar oportunidades en los teatros de ópera alemanes, considerados entonces una excelente escuela para los jóvenes cantantes.[2]
En el Teatro de la Ópera de Basilea primero, y posteriormente en la Ópera de Bremen, Caballé forjó una disciplina de hierro y amplió su repertorio hasta incluir decenas de roles, desde Pamina en La flauta mágica de Mozart hasta Salomé de Richard Strauss, pasando por Tatiana en Eugene Onegin de Chaikovski. Interpretó ópera italiana, alemana, francesa y rusa, cantando casi siempre en el idioma original, y llegando a dominar el alemán y el italiano con suficiente fluidez como para desenvolverse con soltura en los ensayos.
Durante estos años, sin embargo, permaneció relativamente ignorada por los grandes circuitos internacionales, aunque su nombre ya circulaba entre los entendidos como el de una promesa formidable.
3.2. Consagración internacional: el Carnegie Hall y sus secuelas (1965-1970)[editar]
El punto de inflexión en la carrera de Montserrat Caballé ocurrió el 20 de abril de 1965, cuando la American Opera Society la convocó con urgencia para sustituir a la mezzosoprano Marilyn Horne en una ejecución en concierto de Lucrezia Borgia de Gaetano Donizetti en el Carnegie Hall de Nueva York. La soprano llegó con apenas unas horas de antelación, sin haber cantado nunca en
Estados Unidos y sin conocer personalmente a ninguno de los demás intérpretes.
Al finalizar la función, el público irrumpió en una ovación de más de veinte minutos y la crítica neoyorquina le dedicó titulares tan elogiosos como "El milagro del Carnegie Hall". El New York Times la bautizó como "Callas + Tebaldi = Caballé", un juego de palabras que comparaba su técnica belcantista con la de Maria Callas y su belleza tímbrica con la de Renata Tebaldi.[3]
En los meses siguientes, Caballé debutó en la Metropolitan Opera House de Nueva York como Marguerite en el Faust de Gounod, y poco después en los escenarios más exigentes del mundo: La Scala de Milán, la Royal Opera House de Covent Garden en Londres, la Ópera Estatal de Viena y el Festival de Salzburgo. En cada teatro, su versatilidad le permitió alternar papeles muy disímiles, desde la Condesa de Las bodas de Fígaro hasta Aída o Violetta.
3.3. Los años de madurez (1970-1985)[editar]
A comienzos de la década de 1970, Caballé ya era una estrella indiscutible. Su repertorio se consolidó en torno a los grandes roles del bel canto, el Verdi de madurez y algunas incursiones en el verismo. Norma, de Vincenzo Bellini, se convirtió en uno de sus papeles emblemáticos, y su grabación con la mezzosoprano Fiorenza Cossotto y el director Carlo Felice Cillario sigue siendo una referencia discográfica.
En esta etapa, la soprano catalana se caracterizó por una notable inteligencia a la hora de administrar su voz. Renunció a roles que pudieran tensar en exceso su centro o su registro agudo, y compensó un volumen natural no excesivamente grande con una proyección perfecta, un control absoluto del fiato y un dominio del matiz que le permitía reducir la voz a un hilo apenas audible incluso en las salas más vastas. Su dicho más célebre —"el forte es fácil; lo difícil es el piano"— se convirtió en una máxima de su estilo interpretativo.
Durante estos años, compartió escenario con tenores de varias generaciones, desde el joven José Carreras (a quien ayudó en momentos difíciles de su carrera) hasta Plácido Domingo y Luciano Pavarotti. La colaboración entre Caballé y Domingo —particularmente en las óperas de Verdi como Un ballo in maschera o Don Carlo— generó decenas de funciones, grabaciones y retransmisiones televisivas que mantuvieron a la ópera en la primera línea de la atención mediática internacional.
3.4. Incursión en la música popular: "Barcelona" (1987-1992)[editar]
A mediados de la década de 1980, Montserrat Caballé expresó públicamente su admiración por el vocalista del grupo Queen, Freddie Mercury, a quien había conocido durante una visita a Barcelona. De aquel encuentro nació una amistad y una colaboración artística que sorprendió a los mundos clásico y pop por igual.
En 1987 se editó el sencillo "Barcelona", que fusionaba la voz operística de Caballé con el rock sinfónico de Mercury. La canción dio título a un álbum conjunto, lanzado en 1988, que contenía otros temas como "The Golden Boy" o "How Can I Go On", y que ha sido calificado como un experimento pionero del crossover lírico-pop.
Cinco años después, el Comité Olímpico Internacional seleccionó "Barcelona" como himno de la ceremonia inaugural de los
Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Sin embargo, Freddie Mercury había fallecido el 24 de noviembre de 1991, de modo que su parte vocal sonó en grabación mientras Caballé interpretaba la suya en vivo o se emitía la pista completa en los momentos protocolarios. La difusión planetaria de aquel evento brindó a la soprano un nivel de notoriedad popular que pocas figuras de la lírica han alcanzado en la era moderna.
3.5. Últimos años y retiro paulatino (1995-2018)[editar]
Tras la muerte de su amigo y colaborador Freddie Mercury, Caballé continuó actuando con regularidad durante los años noventa y la primera década del siglo XXI. En 1997[sin verificar], interpretó lo que algunos críticos consideran su último gran rol operístico de envergadura —la Condesa en La dama de picas de Chaikovski— sobre un escenario, si bien su actividad de concierto y recital se prolongó durante muchos años más.
En la década de 2000, apareció en colaboraciones con artistas populares, participó en galas benéficas, y se dedicó también a la docencia mediante clases magistrales en varios conservatorios. Redujo progresivamente sus compromisos a causa de problemas de salud que ella misma mencionó en entrevistas sin entrar en detalles, y su última aparición pública importante fue en 2013[sin verificar] en un acto de homenaje en el Liceo.
El 6 de octubre de 2018, a los ochenta y cinco años, Montserrat Caballé falleció en el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo de Barcelona a causa de una insuficiencia cardíaca agravada por una infección. Su capilla ardiente fue instalada en el Gran Teatro del Liceo y congregó a miles de ciudadanos que desfilaron para rendirle un último tributo.
4. Estilo y características vocales[editar]
Montserrat Caballé poseía un instrumento de soprano lírica con la flexibilidad suficiente para abordar tanto el bel canto florido como los papeles más dramáticos del repertorio italiano y francés. Su registro se extendía desde el sol grave hasta el re bemol sobreagudo, si bien, con el paso del tiempo, prefirió evitar las incursiones en el extremo superior, concentrando su arte en el centro y el agudo medio, donde su voz conservaba una tersura y una claridad poco comunes.
Sus puntos más celebrados fueron:
- El fiato y el legato: capaz de mantener frases larguísimas sin aparente esfuerzo y de enlazar notas dentro de una línea melódica con absoluta homogeneidad, incluso en los pianissimi más expuestos.
- El pianissimo y el diminuendo: su capacidad para reducir la emisión del sonido hasta apenas un susurro audible, manteniendo la afinación y la proyección, fue considerada por muchos críticos como la más perfecta de su generación.
- La dicción: su dominio de los idiomas le permitía articular cada palabra con nitidez, incluso en los pasajes de coloratura más rápida, lo que la distinguía como una de las sopranos más inteligentes desde el punto de vista textual.
- La adecuación estilística: su repertorio, que abarcó más de ochenta personajes operísticos, fue interpretado con un respeto escrupuloso por las convenciones de cada compositor. Renunció al gesto efectista en favor de una línea de canto clásica, equilibrada y siempre musical.
Ocasionalmente se le reprochó una tendencia a cierta frialdad escénica en el plano actoral, en comparación con el dramatismo físico de otras intérpretes del momento. La propia Caballé respondió en numerosas ocasiones que su prioridad absoluta era la música y la pureza de la línea vocal, y que consideraba que el exceso de gestualidad podía distraer del canto.
5. Repertorio y grabaciones[editar]
Caballé dejó un legado discográfico cuantioso: grabó las óperas completas más representativas de su carrera, así como recitales, zarzuelas, canciones populares catalanas y españolas, y el ya mencionado álbum de crossover con Freddie Mercury.
Algunas de sus grabaciones de referencia en estudio incluyen:
- Bellini, Norma (dir.: Carlo Felice Cillario, 1973, RCA)
- Donizetti, Lucrezia Borgia (1966)
- Verdi, La Traviata (1967)
- Puccini, La Bohème (1974)
- Strauss, Salomé (1968)
Su amplia presencia en sellos como EMI, Decca, RCA y Philips, así como la abundancia de grabaciones "pirata" tomadas del vivo, convierten a Montserrat Caballé en una de las sopranos mejor documentadas fonográficamente de la historia de la ópera.
[ Desplegar / Plegar – Discografía seleccionada ]
- 1966 – *Lucrezia Borgia* (RCA) - 1967 – *La Traviata* (RCA) - 1968 – *Salomé* (RCA) - 1973 – *Norma* (RCA) - 1974 – *La Bohème* (Decca) - 1988 – *Barcelona* (con Freddie Mercury, Polydor)6. Premios, distinciones y legado[editar]
6.1. Vida pública y legado[editar]
Montserrat Caballé mantuvo a lo largo de su trayectoria una imagen pública de mujer cálida, de conversación simpática y desbordante de anécdotas. A pesar de la majestuosidad de su arte, se relacionó con la prensa y con el público con una llaneza que le granjeó el afecto general.
En su faceta de embajadora cultural de España y de Cataluña, actuó en incontables ocasiones frente a jefes de Estado y en eventos de alcance internacional. Su trabajo benéfico fue también significativo, con conciertos dedicados a recaudar fondos para organizaciones humanitarias y para la lucha contra el sida —en homenaje a Freddie Mercury— especialmente durante la década de 1990.
6.2. Principales reconocimientos[editar]
- Dama Gran Cruz de la Orden de San Carlos (1987), entre otras condecoraciones civiles españolas y extranjeras.
- Premio Grammy al Mejor Solista Vocal Clásico (1969), y varios Grammys honoríficos o compartidos en años posteriores.
- Premio Príncipe de
Asturias de las Artes (1991). - Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña y Medalla de Oro del Gran Teatro del Liceo.
- Doctorados honoris causa por las universidades de Barcelona, Universidad Internacional Menéndez Pelayo, y otras.
[ Desplegar / Plegar – Premios y distinciones detallados ]
- 1969: Premio Grammy al Mejor Solista Vocal Clásico - 1987: Dama Gran Cruz de la Orden de San Carlos - 1991: Premio Príncipe de Asturias de las Artes7. Relación con el mundo hispanohablante[editar]
Montserrat Caballé fue un orgullo para todo el orbe hispanohablante y, muy especialmente, para el mundo de la lírica en América Latina, donde la tradición operística es intensa y centenaria. Visitó en numerosas ocasiones los teatros de Buenos Aires (Teatro Colón), Ciudad de México (Palacio de Bellas Artes), Santiago de Chile, Lima y Caracas, entre otras capitales, dejando un recuerdo imborrable en el público hispanoamericano.
En la cultura popular en español, su villa natal, Barcelona, le dedicó en vida una plaza con su nombre y, tras su fallecimiento, varios auditorios y calles en distintas ciudades — tanto en España como en el exterior— llevan el nombre de la soprano. Se la menciona a menudo en documentales, series y biografías como ejemplo de la excelencia vocal española.
Su colaboración con José Carreras —un tenor catalán que siempre la llamó "mi madrina musical"— tuvo especial relevancia mediática en todo el ámbito hispano, y sus interpretaciones conjuntas de zarzuela y canción española, como el célebre dúo de la "Habanera" de Marina, se emitieron en infinitas ocasiones en las televisiones de habla hispana.
8. Controversias[editar]
En 2014[sin verificar], un escándalo mediático salpicó a la soprano a raíz de una investigación periodística sobre presuntos vínculos con un empresario implicado en una trama de evasión fiscal. Las informaciones indicaban que Caballé habría aceptado honorarios de conciertos sin declarar parte de ellos, o a través de sociedades instrumentales en paraísos fiscales. La cantante afirmó públicamente que ella delegaba sus asuntos fiscales en personas de su confianza y que desconocía cualquier práctica irregular.
En 2015[sin verificar], un tribunal español la condenó a una pena de prisión de seis meses y al pago de una multa, como autora de un delito contra la Hacienda Pública. Caballé no ingresó en la cárcel al carecer de antecedentes penales y ser la pena inferior a los dos años, aunque su imagen pública sufrió un desgaste considerable durante aquel período, del cual ella misma habló con desazón en sus escasas declaraciones posteriores.
La crítica musical ha debatido también si ciertos compromisos escénicos de sus últimos años —cuando la voz ya no respondía con la flexibilidad de antaño— pudieron haber empañado transitoriamente su reputación artística. Sin embargo, el consenso general entre los especialistas es que estos episodios marginales no alteran en lo sustancial la estatura de una de las más grandes voces de la historia de la lírica.
9. Bibliografía y referencias[editar]
[ Desplegar / Plegar – Referencias seleccionadas ]
- Alier, R. (1999). *Montserrat Caballé: una vida para la ópera*. Barcelona: Ediciones Península. [sin verificar] - Pujol, X. y Segalerva, F. (2003). *Caballé, la voz del siglo XX*. Barcelona: Planeta. [sin verificar] - Grabaciones de archivo de la Metropolitan Opera, el Gran Teatro del Liceo y la Royal Opera House.La propia Caballé relató en entrevistas que su madre la llevaba a coros parroquiales y que su primera experiencia "escénica" fue cantar para los compañeros del colegio de monjas donde estudiaba. ↩︎
Su primer contrato en Alemania fue en la Ópera de Basilea, en 1956, donde debutó como Mimì en La Bohème. ↩︎
La grabación pirata de esa función circuló durante años entre los aficionados y contribuyó a cimentar la leyenda de aquella noche, antes de ser publicada oficialmente décadas después. ↩︎