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Claudia Cardinale

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Claudia Cardinale (La Goulette, Túnez, 15 de abril de 1938-Nemours, Francia, 23 de septiembre de 2025), cuyo nombre de nacimiento figura en las fuentes como Claude Joséphine Rose Cardinale y en otras como Claudia Giuseppina Rosa Cardinale,[1] fue una actriz italiana de cine y televisión, una de las figuras más relevantes del cine europeo del siglo XX. Alcanzó celebridad internacional en la década de 1960, periodo en el que trabajó con directores como Luchino Visconti, Federico Fellini y Sergio Leone, y en el que fue considerada, según la crítica de la época, una de las mujeres más bellas del mundo y un símbolo sexual de la era dorada del cine italiano.[2]

A lo largo de una carrera que se extendió por más de seis décadas, Cardinale participó en más de un centenar de películas, principalmente italianas y francesas, y abordó géneros tan diversos como la comedia, el drama, el spaghetti western, el cine épico y el cine de autor. Su rostro quedó asociado a títulos fundamentales como Rocco y sus hermanos (1960), La chica de la maleta (1961), El gatopardo (1963), (1963), La pantera rosa (1963), Érase una vez en el Oeste (1968) y Fitzcarraldo (1982). Aunque trabajó en Hollywood, nunca firmó un contrato de exclusividad con un estudio estadounidense y prefirió mantener su carrera en Europa, lo que, según algunos críticos, limitó su grado de fama frente a otras divas italianas, pero le permitió elegir proyectos de mayor ambición artística.[3]

Cardinale nació en la localidad portuaria de La Goulette, cerca de Túnez, en el seno de una familia de origen siciliano y, en parte, sardo y ligur. Creció hablando francés y árabe tunecino, y no aprendió italiano de forma plena hasta que comenzó a trabajar en el cine italiano.[4] Su descubrimiento como actriz se produjo en 1957, cuando ganó un concurso de belleza entre las jóvenes de la comunidad italiana de Túnez y recibió como premio un viaje al Festival de Cine de Venecia. Poco después fue fichada por el productor Franco Cristaldi, quien dirigió los primeros años de su carrera y con quien contrajo matrimonio en 1966. La relación con Cristaldi terminó en divorcio en 1975, y desde ese año compartió su vida con el director Pasquale Squitieri, con quien tuvo una hija y a cuyo lado permaneció hasta la muerte de él en 2017.[5]

Cardinale mantuvo durante décadas una doble residencia entre Italia y Francia. Fue designada embajadora de buena voluntad de la UNESCO para la defensa de los derechos de la mujer a partir de marzo de 2000, y en 2011 la revista Los Angeles Times Magazine la incluyó en una lista de las cincuenta mujeres más bellas de la historia del cine.[6] Murió el 23 de septiembre de 2025 en Nemours, Francia, a los 87 años. Con su desaparición, los medios europeos y latinoamericanos la describieron como una de las últimas leyendas vivas del cine clásico europeo.[7]

Claudia Cardinale
Nombre de nacimiento Claude Joséphine Rose Cardinale o Claudia Giuseppina Rosa Cardinale
Fuentes en inglés e italiano difieren
Nacimiento 15 de abril de 1938
La Goulette, Túnez
Protectorado francés de Túnez
Fallecimiento 23 de septiembre de 2025 (87 años)
Nemours, Isla de Francia, Francia
Nacionalidad Italiana
Ocupación Actriz y escritora
Años activa 1957–2022 [sin verificar]
Cónyuge Franco Cristaldi (1966–1975)
Pareja Pasquale Squitieri (1975–2017)
Hijos Patrizio Cristaldi y Claudia Squitieri
Firma Claudia Cardinale

1. Resumen[editar]

La trayectoria de Claudia Cardinale se distingue de la de otras grandes actrices italianas de su generación por la amplitud de su filmografía europea y por la variedad de registros interpretativos que asumió a lo largo de casi siete décadas. Mientras que figuras como Sofia Loren o Gina Lollobrigida protagonizaron más producciones estadounidenses, Cardinale construyó una carrera apoyada fundamentalmente en el cine italiano y francés, con incursiones puntuales en Hollywood que no derivaron en un contrato de larga duración.[8] Esa elección le permitió alternar papeles en grandes producciones populares con obras de directores más exigentes, un equilibrio que los historiadores del cine italiano suelen destacar como una de las claves de su permanencia.

Según la crónica biográfica mayormente difundida, Cardinale ganó en 1957 un concurso convocado entre la comunidad italiana de Túnez para elegir a la joven más bella. El premio consistió en un viaje al Festival de Cine de Venecia, donde su presencia llamó la atención de varios productores. No obstante, ella en un principio no se mostró interesada en el cine: quería ser maestra. Después de un breve paso por el Centro Experimental de Cinematografía de Roma y de ser portada de la revista Epoca por su decisión de abandonar el medio, terminó regresando a Túnez y firmó un contrato de exclusividad de siete años con el productor Franco Cristaldi, de la compañía Vides.[9]

En sus primeras películas italianas fue doblada con frecuencia, porque su voz, ronca y con acento francés, no convencía a los productores. Federico Fellini fue el primero en utilizarla en pantalla en . A partir de allí, y sobre todo desde su papel como Angelica en El gatopardo, Cardinale quedó consolidada como una estrella de primer nivel. A lo largo de su madurez mantuvo una intensa actividad, repartida entre el cine de autor y las producciones televisivas de alcance europeo, y se convirtió en una figura familiar también para el público hispanoamericano, que la conoció mediante los doblajes al español de sus películas más difundidas y mediante la proyección de sus obras en salas de arte y cineclub. No realizó giras teatrales por América Latina, lo que contribuyó a que su presencia en la región fuera sobre todo cinematográfica y televisiva.

2. Primeros años y formación[editar]

Primeros años[editar]

Claudia Cardinale nació el 15 de abril de 1938 en La Goulette, un municipio portuario cercano a la ciudad de Túnez, en el seno de una familia de origen siciliano. Su padre, Francesco Cardinale, era un trabajador ferroviario italiano con raíces franco-piamontesas y sardas-sicilianas; su madre, Yolande Greco, había nacido en la Tripolitania italiana y provenía de una familia de origen sardo-ligur. La pareja se estableció en La Goulette, donde existía una numerosa comunidad italiana ligada al comercio marítimo y a la administración colonial.[10] Cardinale creció junto a su hermana menor, Blanche, y cursó estudios en la escuela Saint-Joseph-de-l'Apparition, en Cartago, y más tarde en la escuela Paul Cambon, con la intención inicial de dedicarse a la docencia.[11]

La infancia y la adolescencia de Cardinale transcurrieron en un entorno plurilingüe. Según declaró en distintas entrevistas, en su casa se hablaba francés y, en la calle, árabe tunecino; el italiano no formó parte de su vida cotidiana hasta que comenzó a actuar en producciones italianas. Esta particularidad marcó sus primeros años en el cine: durante algún tiempo su acento fue motivo de que su voz se sustituyera por la de otras actrices en la versión final de las películas.[12]

Como muchas muchachas de su generación, Cardinale se sintió atraída por la imagen de Brigitte Bardot, que saltó a la fama en 1956 gracias a Y Dios creó a la mujer, de Roger Vadim. Años después, la propia Cardinale contaría la fascinación que aquella figura ejercía sobre las jóvenes de la época, un dato que ayuda a comprender el imaginario cinematográfico en el que se formó antes de entrar en la industria.[13]

El concurso de belleza y el contrato con Cristaldi[editar]

El acontecimiento que cambió su vida fue, según su propio relato, fortuito. En 1957, durante la Semana del Cine Italiano de Túnez, se organizó un concurso destinado a recaudar fondos benéficos y a elegir a la «joven italiana más bella de Túnez». La madre de Cardinale formaba parte del comité organizador, y Claudia, que por entonces tenía el certificado de maestra y pensaba enseñar en una localidad del interior de Túnez, se encontraba ayudando con la preparación del acto. De acuerdo con su versión, alguien la empujó al escenario y acabó proclamada ganadora.[14] El premio incluía un viaje al Festival de Cine de Venecia, donde fue percibida por varios productores como un rostro con potencial de estrella.

Pese a las ofertas de trabajo que recibió en Venecia, al principio no las aceptó. Se matriculó brevemente en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma, donde recibió clases de la actriz Tina Lattanzi. Sin embargo, las dificultades con el idioma italiano y la exigencia de los ejercicios de actuación la llevaron a abandonar el curso al terminar el primer trimestre y regresar a Túnez. La revista popular Epoca le dedicó una portada a propósito de su decisión de renunciar a una aparente prometedora carrera cinematográfica.[15]

Poco después de su regreso, la vida personal de Cardinale se complicó. Descubrió que estaba embarazada como consecuencia de una relación con un hombre francés, unos diez años mayor que ella, iniciada cuando tenía diecisiete años. Según su autobiografía y entrevistas posteriores, la relación fue traumática, y ella la calificó abiertamente como violación. El hombre quería que abortara, pero Cardinale decidió continuar con el embarazo.[16] En esa coyuntura, resolvió firmar un contrato de siete años con la compañía Vides, de Franco Cristaldi, sin prueba de cámara previa. El contrato incluía numerosas cláusulas sobre su imagen y su vida pública, y durante años Cristaldi controló de manera estricta la presentación de la joven ante los medios.[17]

Para evitar el escándalo y la presión de la prensa, el nacimiento del niño, llamado Patrizio, se mantuvo en secreto. Cristaldi la envió a Londres con la excusa de que debía aprender inglés para una película, y Patrizio fue criado en el entorno familiar casi como un hermano, una situación que se prolongó durante años. El secreto fue revelado más tarde por el periodista Enzo Biagi, a quien Cardinale decidió contar su historia, publicada en las revistas Oggi y L'Europeo.[18] Posteriormente, Franco Cristaldi adoptó al niño.[19]

3. Trayectoria[editar]

3.1. Primeros papeles: finales de los años 50[editar]

El primer trabajo cinematográfico de Cardinale fue la participación, junto a sus compañeras de clase, en el cortometraje Anneaux d'or, del director francés René Vautier, presentado con éxito en el Festival de Berlín. Aquella aparición la convirtió en una figura menor de la vida local y llamó la atención del cineasta Jacques Baratier, quien le ofreció un papel en Goha (1958), ópera prima en el largometraje en la que compartió cartel con el actor egipcio Omar Sharif.[20] Según recordó más tarde, aceptó el papel de manera reacia, cuando Baratier le explicó que buscaba a una actriz tunecina y no italiana para la protagonista.

Bajo el nuevo contrato con Vides, ese mismo año participó en I soliti ignoti (Rufufú en algunos mercados hispanohablantes), dirigida por Mario Monicelli, una comedia criminal de enorme éxito internacional protagonizada por Vittorio Gassman, Totò, Marcello Mastroianni y Renato Salvatori. Cardinale interpretó a Carmelita, una joven siciliana prácticamente encerrada en su casa por un hermano autoritario. La película le dio una popularidad inmediata en Italia, y algunos periódicos comenzaron a llamarla «la fidanzata d'Italia», esto es, la novia de Italia.[21] Ese mismo año trabajó en Tres extranjeras en Roma, junto a Yvonne Monlaur, y un año después en Un maldito embrollo, de Pietro Germi, película que Cardinale consideró su primera verdadera prueba como actriz y que le sirvió para aprender a desenvolverse ante la cámara.[22]

En 1959 intervino en Viento del sur y en El magistrado, de Luigi Zampa, así como en la comedia británica Vida privada de una pareja (Upstairs and Downstairs), dirigida por Ralph Thomas. Estas primeras apariciones le permitieron ir construyendo un nombre propio en el cine popular italiano y en producciones de exportación. Aunque su belleza física era el factor más explotado por los productores, Cardinale empezó a mostrar interés por papeles con mayor carga dramática, un terreno en el que la crítica le reconocería un desarrollo notable desde comienzos de los años sesenta.

3.2. La consagración en los años 60[editar]

La década de 1960 fue, para Cardinale, el periodo de mayor fertilidad profesional y de mayor exposición pública. En 1960 protagonizó junto a Marcello Mastroianni El bello Antonio, de Mauro Bolognini y Pier Paolo Pasolini, adaptación de la novela de Vitaliano Brancati, donde interpretó a una joven con un papel central en la ruina sentimental del protagonista. El filme obtuvo el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno [sin verificar] y consolidó su asociación con Bolognini, el director con quien Cardinale declaró que vivió algunas de las experiencias más gozosas de su carrera.[sin verificar]

Ese mismo año apareció en Austerlitz, de Abel Gance, en el papel de Paulina Bonaparte, y en Rocco y sus hermanos, de Luchino Visconti, un drama de gran envergadura en el que compartió pantalla con Alain Delon, Renato Salvatori y Annie Girardot. La película, dividida en episodios que retratan a una familia meridional que emigra al norte de Italia, es considerada una obra central en la filmografía de Visconti y del cine italiano de posguerra. Cardinale interpretó a Ginetta, personaje vinculado a la trayectoria trágica de los hermanos Parondi.

En 1961 llegó uno de los títulos tempranos más influyentes de su carrera: La chica de la maleta, de Valerio Zurlini. En ella encarnó a Aida Zepponi, una joven madre que entabla una compleja relación con un adolescente enamorado. La película le impuso una carga psicológica notable, tanto por las dificultades del papel como por la identificación con una maternidad temprana. Zurlini la eligió contra la opinión mayoritaria, y la crítica posterior valoró su interpretación como uno de los mejores trabajos de su juventud.[23] Ese año también estrenó La viaccia, de Bolognini, y Cartouche, de Philippe de Broca, con Jean-Paul Belmondo, comedia de aventuras ambientada en el siglo XVIII que amplió su fama en Francia.

El año 1963 concentró varios de los hitos de su carrera. Por un lado, rodó El gatopardo, de Luchino Visconti, adaptación de la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, en la que interpretó a Angélica, la joven de origen plebeyo que, mediante el matrimonio con el sobrino de un aristócrata siciliano, asciende en la escala social durante el ocaso del reino borbónico. La película, protagonizada por Burt Lancaster, Alain Delon y el propio Cardinati, fue seleccionada para la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Por otro lado, participó en , de Federico Fellini, en la que representó una versión idealizada de la musa del cineasta, en una obra metacinematográfica que se cuenta entre las más influyentes del cine europeo. Ambos rodajes se realizaron de forma casi simultánea, y Cardinale destacó más tarde el contraste entre el método minucioso de Visconti y la atmósfera más improvisada de Fellini.[24]

En se produjo un cambio relevante en su carrera: por primera vez, su voz real fue utilizada en una película italiana. Hasta entonces, su timbre, ronco y con acento francés, era considerado poco adecuado para los papeles que interpretaba, y solía ser doblada por otras actrices. Fellini rompió esa práctica y, a partir de allí, su voz formó parte de su identidad actoral.[25] El hecho tiene un interés adicional para el público de habla hispana, que en los doblajes de sus películas rara vez pudo escuchar su entonación original.

En 1963 estrenó también La pantera rosa, de Blake Edwards, al lado de David Niven, su primer gran contacto con una producción norteamericana. La película la lanzó a un público popular en todo el mundo y reforzó su proyección como símbolo sexual internacional. Según una anécdota repetida en distintas entrevistas, Niven le dijo con humor que Italia, después de la pasta y del espagueti, no había inventado nada más feliz que a Claudia Cardinale.[26]

Durante el resto de la década, su filmografía europea incluyó títulos como La muchacha de Bube, Los indiferentes, El magnífico cornudo, Las cuatro brujas y La amante robada. En 1965 regresó a las órdenes de Visconti en Sandra, película en la que interpretó a una sobreviviente del Holocausto marcada por una posible relación incestuosa con su hermano. La crítica destacó la ambición del personaje y la intensidad de su interpretación, considerada una de las más complejas de su carrera.

3.3. La experiencia en Hollywood[editar]

Cardinale nunca se propuso conquistar de forma sistemática el mercado estadounidense. En entrevistas de la época manifestó su rechazo al sistema de estudios y su incomodidad con la vida lejos de Europa. Pese a ello, entre 1964 y 1968 rodó varias películas de Hollywood, en lo que ella misma describió como una etapa breve y controlada. Fue una de las numerosas actrices europeas invitadas por los grandes estudios para rodar producciones norteamericanas, una estrategia que, según dijo la propia Cardinale, terminó funcionando bien en su caso porque se negó a firmar cualquier contrato de exclusividad con Universal u otra compañía.[27]

Su primera película estadounidense de gran presupuesto fue El fabuloso mundo del circo (Circus World, 1964), dirigida por Henry Hathaway, con John Wayne y Rita Hayworth. A esta le siguieron La pantera rosa (1963), Blindfold (1965-1966), Mando perdido (1966), Los profesionales (1966), Don't Make Waves (1967) y The Hell with Heroes (1968). En Los profesionales, de Richard Brooks, compartió cartel con Burt Lancaster, Lee Marvin, Jack Palance y Robert Ryan, en un western por el que manifestó particular estima. Años después, diría que fue su mejor película estadounidense.[28]

La estancia en Estados Unidos le permitió conocer a figuras como Barbra Streisand, Elliott Gould y Steve McQueen, pero no alteró su preferencia por el cine europeo ni su decisión de no establecerse en Los Ángeles. A fines de la década volvió a Italia, aceptando una reducción de salario, según testimonio propio, para evitar el riesgo de convertirse en un cliché y para recuperar el control sobre sus papeles. La crítica ha señalado que, como consecuencia de aquella decisión, su fama internacional fue menor que la de Sofia Loren o Gina Lollobrigida, aunque su filmografía posterior incluyó un mayor número de obras apreciadas por la crítica.[sin verificar]

3.4. Érase una vez en el Oeste y el spaghetti western[editar]

En 1968, Cardinale protagonizó junto a Henry Fonda, Charles Bronson y Jason Robards Érase una vez en el Oeste (C'era una volta il West), dirigida por Sergio Leone y considerada una de las cumbres del western moderno. En el filme interpretó a Jill McBain, una exprostituta que llega a un rancho en Utah y se ve envuelta en la confrontación entre bandoleros y agentes ferroviarios. El personaje combina sensualidad, vulnerabilidad y una progresiva fortaleza moral, y fue leído por la crítica como una reelaboración del arquetipo de la prostituta de corazón de oro, elevada a símbolo del nacimiento de una comunidad.[29]

La película, producida por Paramount y rodada en parte en España, consolidó a Cardinale como el rostro femenino más importante del spaghetti western, aunque su relación con el género no fue extensa. Algunos autores destacan que su interpretación en Érase una vez en el Oeste bastó para convertirla en una figura central del western moderno, pues el papel exigía una madurez expresiva que trascendiera el simple decorado visual. Su participación anterior en Las petroleras (1971), comedia francesa ambientada también en el Oeste, se interpreta como un guiño posterior a aquella asociación.

3.5. Décadas de 1970 y 1980[editar]

A partir de los años setenta, Cardinale alternó proyectos comerciales con obras más personales, muchos de ellos dirigidos o producidos por Pasquale Squitieri, con quien inició una relación en 1974 y a cuyo lado permaneció durante el resto de su vida. En esta etapa, su presencia en el cine italiano se mantuvo constante, aunque su perfil internacional cambió: dejó de ser la joven sensual de los años sesenta y pasó a interpretar personajes maduros, a menudo marcados por el sufrimiento o la marginalidad.

De la primera mitad de la década destacan títulos como Bello, honesto, emigrado a Australia quiere casarse con chica intocada (1971), comedia junto a Alberto Sordi por la que obtuvo el premio David de Donatello a la mejor actriz; Las petroleras (1971), con Brigitte Bardot y José Luis López Vázquez; y La audiencia (1972), de Marco Ferreri, película presentada en el Festival de Berlín. En 1974 protagonizó Sangre de barrio (I guappi, también distribuida como Blood Brothers), importante en su biografía personal porque durante su rodaje conoció a Squitieri.

En 1977 participó en la miniserie Jesús de Nazaret, de Franco Zeffirelli, superproducción televisiva que contó con un reparto internacional encabezado por Robert Powell y en el que intervinieron, entre otros, Anthony Quinn, Laurence Olivier, James Mason, Anne Bancroft, Fernando Rey y Olivia Hussey. Cardinale interpretó a la mujer sorprendida en adulterio, un papel breve pero de gran resonancia simbólica.[30]

En la década de 1980 espació sus apariciones cinematográficas, aunque mantuvo una actividad continua en televisión y en el cine de autor. En 1982 trabajó a las órdenes de Werner Herzog en Fitzcarraldo, junto a Klaus Kinski, interpretando a la dueña de un burdel que financia la expedición del protagonista. La película, de rodaje legendariamente accidentado, se convirtió con el tiempo en una obra de culto. Ese mismo año estrenó La piel (1981-1982), de Liliana Cavani, en la que volvió a compartir pantalla con Marcello Mastroianni y Burt Lancaster. En 1984 estrenó Enrique IV, de Marco Bellocchio, adaptación de la obra de Luigi Pirandello, y Claretta, de Squitieri, biografía de Claretta Petacci, amante de Benito Mussolini, por la que recibió el premio Nastro d'Argento a la mejor actriz. La película fue seleccionada para la competición oficial del Festival de Venecia de 1984.

En la segunda mitad de la década, su trabajo más recordado fue La Storia (1985 o 1986, según la fuente), miniserie dirigida por Luigi Comencini sobre la novela de Elsa Morante, en la que interpretó a una viuda que cría a su hijo durante la Segunda Guerra Mundial. La actuación fue bien recibida por la crítica europea y se considera uno de los papeles televisivos más importantes de su carrera.[31] En 1987 intervino en Un hombre enamorado, de Diane Kurys, con Peter Coyote y Greta Scacchi, y en 1989 apareció en Historia de una revolución, película en dos partes sobre la Revolución Francesa dirigida por Robert Enrico y Richard T. Heffron.

3.6. Décadas de 1990 a 2020[editar]

En los años noventa Cardinale consolidó una etapa de reconocimiento institucional y de papeles de carácter. En 1991 protagonizó junto a Omar Sharif Mayrig, de Henri Verneuil, película sobre una familia armenia emigrada a Marsella que tuvo una secuela al año siguiente, 588, rue Paradis. La crítica elogió su interpretación de la madre, y la Armenian General Benevolent Union of America destacó la «impecable actuación» del reparto, en particular la de Cardinale.[32]

En 1993 recibió el León de Oro Especial a la trayectoria en el Festival de Venecia, junto a Roman Polanski, Robert De Niro y Steven Spielberg, entre otros.[33] Ese mismo año participó en la comedia El hijo de la pantera rosa, de Blake Edwards, que celebraba el trigésimo aniversario de la franquicia. En los años siguientes apareció en películas como Stupor Mundi (1997), donde interpretó a Constanza de Aragón, y Li chiamarono... briganti! (1999), de Squitieri.

En la década de 2000 realizó sus primeras incursiones escénicas. En 2000 protagonizó en París la pieza La Venexiana, de Maurizio Scaparro, y en 2002 llevó a los escenarios italianos Come tu mi vuoi, de Pirandello, dirigida por Squitieri. En 2005 protagonizó en París Dulce pájaro de juventud, de Tennessee Williams, y en la temporada 2006-2007 interpretó a Amanda en El zoo de cristal, también de Williams.[34] En cine, intervino en And Now... Ladies and Gentlemen (2002), de Claude Lelouch, con Jeremy Irons, y en Le fil (2009), en la que interpretó a una madre tunecina que rechaza la homosexualidad de su hijo, un papel que le permitió volver a sus raíces y que fue elogiado por la crítica.

Entre 2010 y 2022, en la fase final de su carrera, destacó su papel en Signora Enrica (2010), producción turco-italiana por la que recibió el premio a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de Antalya Golden Orange.[35] En 2012 rodó El artista y la modelo, del director español Fernando Trueba, junto a Jean Rochefort, y en 2015 apareció en Todos los caminos conducen a Roma. Su última etapa estuvo marcada por una vida pública discreta y una progresiva retirada del cine, con apariciones esporádicas en actos de homenaje y festivales europeos.

4. Estilo y características actorales[editar]

La construcción del personaje público de Claudia Cardinale estuvo íntimamente ligada a su físico. Desde sus primeras apariciones, la prensa europea y estadounidense la presentó como un ideal de belleza mediterránea, y la industria italiana la encasilló durante años en papeles de mujer deseada, temperamental o inaccesible. Sin embargo, su evolución actoral le permitió desbordar progresivamente esa imagen. En los años sesenta, directores como Zurlini, Visconti y Fellini supieron extraer de ella registros cercanos al drama y a la comedia, y a partir de los setenta su personaje cinematográfico se tornó más complejo y sufriente.

Un rasgo característico de su presencia era la voz, ronca y grave, que durante mucho tiempo fue considerada un inconveniente por los productores italianos y que motivó que fuera doblada en casi todas sus películas tempranas. La decisión de Fellini de usar su voz en tuvo un valor simbólico para su carrera, pues le devolvió una de las marcas más personales de su identidad en pantalla. Otra particularidad fue su origen tunecino y su condición de italiana de familia migrante, un dato que los biógrafos suelen recordar para explicar su relación ambivalente con la italianidad oficial y con la imagen de diva italiana que se le impuso a escala internacional.

La crítica ha valorado su capacidad para habitar personajes femeninos que, sin renunciar del todo al estereotipo, introducen una dimensión de rebeldía o de autonomía. En La chica de la maleta, en El gatopardo y sobre todo en Érase una vez en el Oeste, Cardinale construyó figuras femeninas que, en contextos históricos adversos, logran imponer una voluntad propia. Esta constante ha llevado a que, en la revisión contemporánea de su filmografía, se la reconozca como una actriz que trabajó, a veces sin proclamarlo, en favor de una imagen más activa de la mujer en el cine.

5. Vida privada y compromiso público[editar]

La vida privada de Cardinale fue tema de atención mediática durante buena parte de su carrera, en especial por su relación con Franco Cristaldi, quien durante años fue su productor, mentor y esposo. Se casó con él en 1966 en una ceremonia celebrada en Atlanta, Estados Unidos, que, según su relato, Cristaldi organizó sin consultarle.[36] El matrimonio se disolvió en 1975, y ese mismo año Cardinale inició una relación con el director Pasquale Squitieri, con quien vivió hasta la muerte de él en 2017. No contrajo matrimonio con Squitieri, aunque en numerosas entrevistas se refirió a él como su pareja y su gran amor.[37]

Tuvo dos hijos: Patrizio, nacido de su relación temprana en Túnez, y Claudia Squitieri, nacida el 26 de abril de 1979. Cardinale relató en su autobiografía que el nacimiento de Patrizio estuvo rodeado de secretos y presiones por parte de la industria, y que durante años el niño no supo la verdad sobre su origen, un episodio que ella misma convirtió en parte de su relato público al hablar de la violencia y de la autonomía de las mujeres.[38] Su hija, Claudia, nació cuando la actriz tenía cuarenta y un años, y su familia se completaba con los tres hijos del matrimonio anterior de Squitieri.

Desde los años setenta fijó su residencia principal en París, y en sus últimas décadas vivió entre Italia y Francia. Fue una figura comprometida con los derechos de la mujer y con causas humanitarias, y en marzo de 2000 fue nombrada embajadora de buena voluntad de la UNESCO para la defensa de los derechos de las mujeres.[39] La actriz manifestó en distintas ocasiones posiciones progresistas en temas sociales, y su imagen pública estuvo asociada a la reivindicación de las mujeres maltratadas y de los colectivos marginados.

6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La relación de Claudia Cardinale con el mundo hispanohablante fue sobre todo cinematográfica y televisiva. No existen registros de que realizara giras teatrales por América Latina, una ausencia que contrasta con la intensa circulación de sus películas en salas de arte y en la televisión de la región. Películas como Rocco y sus hermanos, El gatopardo, La pantera rosa, Érase una vez en el Oeste y Fitzcarraldo formaron parte durante décadas del canon del cine de autor que se programaba en cineclubes y festivales latinoamericanos, y contribuyeron a forjar su fama en el público de habla española.

Su filmografía presenta también conexiones directas con el cine español. En Las petroleras (1971) trabajó junto a Brigitte Bardot y al actor español José Luis López Vázquez, en una comedia ambientada en el Oeste rodada parcialmente en España. En Jesús de Nazaret (1977), de Franco Zeffirelli, compartió reparto con Fernando Rey. En La Storia (1985) trabajó con Francisco Rabal, y en El artista y la modelo (2012), de Fernando Trueba, rodó íntegramente en España y en francés. Estas colaboraciones no convirtieron a Cardinale en una actriz del cine hispano, pero la vincularon a producciones de tránsito entre Italia, Francia y España, y facilitaron el estreno de sus películas en mercados de habla hispana.

7. Palmarés y reconocimientos[editar]

Claudia Cardinale recibió numerosos premios y distinciones a lo largo de su carrera. A continuación se enumeran los principales:

[ Desplegar / Plegar ]
Año Premio o institución Categoría o distinción Película u obra
1965 Nastro d'Argento Mejor actriz La muchacha de Bube [sin verificar]
1968 David de Donatello Mejor actriz El día de la lechuza
1971 David de Donatello Mejor actriz Bello, honesto, emigrado a Australia
1984 Nastro d'Argento Mejor actriz Claretta
1984 Festival de Venecia Premio Pasinetti a la mejor actriz La amante de Mussolini
1993 Festival de Venecia León de Oro Especial a la trayectoria Toda su carrera
2010 Festival Internacional de Cine de Antalya Premio a la mejor actriz Signora Enrica

Además de los galardones cinematográficos, Cardinale fue distinguida con honores estatales de Italia y Francia. Según la documentación de la época, fue condecorada con la Orden al Mérito de la República Italiana en distintos grados, y recibió la Legión de Honor francesa.[40] En 2011, la revista Los Angeles Times Magazine la incluyó entre las cincuenta mujeres más bellas de la historia del cine.

8. Filmografía seleccionada[editar]

La filmografía completa de Claudia Cardinale supera ampliamente el centenar de títulos. A continuación se presenta una selección representativa:

[ Desplegar / Plegar ]
Año Título Atribución
1958 Goha Ópera prima
1958 I soliti ignoti Debut en el cine comercial italiano
1960 Rocco y sus hermanos Dir. Luchino Visconti
1961 La chica de la maleta Dir. Valerio Zurlini
1961 Cartouche Dir. Philippe de Broca
1963 El gatopardo Dir. Luchino Visconti
1963 Dir. Federico Fellini
1963 La pantera rosa Dir. Blake Edwards
1965 Sandra Dir. Luchino Visconti
1968 Érase una vez en el Oeste Dir. Sergio Leone
1971 Las petroleras Dir. Christian-Jaque
1971 Bello, honesto, emigrado a Australia Dir. Luigi Zampa
1977 Jesús de Nazaret Dir. Franco Zeffirelli
1982 Fitzcarraldo Dir. Werner Herzog
1982 La piel Dir. Liliana Cavani
1984 Claretta Dir. Pasquale Squitieri
1985 La Storia Dir. Luigi Comencini
1991 Mayrig Dir. Henri Verneuil
1993 El hijo de la pantera rosa Dir. Blake Edwards
2002 And Now... Ladies and Gentlemen Dir. Claude Lelouch
2009 Le fil Dir. Mehdi Ben Attia
2010 Signora Enrica Dir. Ali Ilhan
2012 El artista y la modelo Dir. Fernando Trueba

9. Últimos años y fallecimiento[editar]

En sus últimos años, Cardinale se mantuvo alejada del cine como actividad principal, aunque siguió participando en actos de homenaje, festivales y presentaciones de libros. Su última aparición cinematográfica relevante, según la documentación disponible, fue El artista y la modelo (2012) . La prensa europea la reconocía como una de las últimas figuras supervivientes del cine italiano de la posguerra y de la edad de oro del cine europeo, y cada una de sus apariciones públicas era recibida como un acontecimiento nostálgico.

Claudia Cardinale falleció el 23 de septiembre de 2025 en su residencia de Nemours, en la región de Isla de Francia, a los 87 años de edad. La noticia fue confirmada por su familia y difundida por medios internacionales. Las crónicas de su muerte recordaron su condición de musa de Visconti y Fellini, su legendaria belleza y la extensión de una carrera que abarcó más de seis décadas, desde las salas de cine de los años cincuenta hasta los festivales del siglo XXI.[41]

10. Legado[editar]

El legado de Claudia Cardinale se asienta sobre una filmografía que atraviesa las principales corrientes del cine europeo de la segunda mitad del siglo XX. Su nombre aparece asociado a tres obras maestras que definen el cine de autor italiano —Rocco y sus hermanos, El gatopardo y — y a una obra que redefinió el western moderno, Érase una vez en el Oeste. Además, su presencia en títulos como Fitzcarraldo la conecta con la aventura extrema del cine de Werner Herzog y con el cine de culto posterior.

Más allá de los títulos emblemáticos, Cardinale dejó una huella en la construcción de la imagen femenina del cine europeo. En una industria que con frecuencia reducía a las actrices a estereotipos visuales, logró mantener una carrera larga y versátil, y se convirtió en una defensora pública de los derechos de las mujeres. Su biografía, marcada por el exilio, el secreto y la contradicción entre la imagen pública y la vida privada, ha sido leída por críticos contemporáneos como una síntesis de las tensiones de las estrellas europeas de su generación.

En el mundo hispanohablante, su figura perdura a través de los doblajes de sus películas, de la programación de cine clásico y de la influencia que ejerció sobre el imaginario popular. La imagen de Claudia Cardinale, entre la sensualidad y la melancolía, forma parte del patrimonio visual del cine universal, y su nombre sigue funcionando como un emblema del cine italiano y europeo del siglo XX.


  1. Las fuentes difieren en el nombre de nacimiento. La Wikipedia en español indica «Claudia Giuseppina Rosa Cardinale», mientras que la Wikipedia en inglés consigna «Claude Joséphine Rose Cardinale». El registro civil tunecino o francés no ha sido verificado con un documento público. ↩︎

  2. La Wikipedia en inglés describe a Cardinale como «considerada una de las principales figuras femeninas del cine italiano, junto a Sophia Loren, Monica Vitti, Silvana Mangano, Anna Magnani y Gina Lollobrigida». La expresión «la mujer más bella del mundo» aparece en reportajes de los años sesenta y en retrospectivas posteriores. ↩︎

  3. La apreciación de que su fama fue menor que la de Loren o Lollobrigida, pero con más películas de calidad, procede del análisis de David Simpson y se recoge en la bibliografía sobre el cine italiano. ↩︎

  4. La propia Cardinale afirmó que «cuando llegué para mi primera película, no hablaba ni una palabra», según la entrevista de The Guardian (10 de mayo de 2003), en referencia al italiano. ↩︎

  5. Squitieri falleció en 2017. En la prensa se habla de una relación que se inició en 1975 y duró hasta la muerte del director. ↩︎

  6. La referencia al nombramiento como embajadora de la UNESCO aparece en la Wikipedia en inglés y en comunicados de la organización. La fecha exacta, 2000, debe ser verificada. ↩︎

  7. El obituario de The New York Times, publicado el 23 de septiembre de 2025, la describe como «la novia de Italia» y como una de las últimas estrellas de la edad de oro del cine europeo. ↩︎

  8. Cardinale declaró en más de una entrevista que «no quería firmar un contrato» con un estudio estadounidense, según la entrevista recogida en la Wikipedia en inglés. ↩︎

  9. La información sobre el contrato de siete años, las cláusulas y el control de la productora Vides procede de la autobiografía de Cardinale y de las biografías de Lancia y Minelli. ↩︎

  10. La composición familiar, con padre ferrocarrilero franco-piamontés y madre nacida en Tripolitania, figura en la biografía de Cardinale y en las referencias de la Wikipedia en inglés. ↩︎

  11. Los nombres de la escuela Saint-Joseph-de-l'Apparition y de la escuela Paul Cambon se toman de la biografía de Cardinale y Mori. ↩︎

  12. La razón del doblaje temprano se atribuye al acento francés y a la voz ronca. Varias fuentes señalan que fumaba dos cajetillas de cigarrillos al día, lo que contribuía a su timbre. ↩︎

  13. La admiración por Brigitte Bardot y por Y Dios creó a la mujer aparece en la biografía de Cardinale y Mori. ↩︎

  14. La anécdota del empujón al escenario y del comité benéfico aparece en la entrevista de Cardinale citada por Life in Italy. ↩︎

  15. La portada de Epoca y la decisión de abandonar el centro de estudios se documentan en la biografía de Cardinale y Mori. ↩︎

  16. El episodio de la relación con el hombre francés y su calificación como violación aparece en la autobiografía de Cardinale y en la entrevista de Le Monde (14 de mayo de 2017). La jurisprudencia o el tratamiento penal del caso no se documenta aquí. ↩︎

  17. El contrato de siete años y sus cláusulas se describen en las biografías de Cardinale y en la crónica de Parade de 1965. ↩︎

  18. El descubrimiento de Enzo Biagi y la publicación en Oggi y L'Europeo se relatan en la autobiografía de Cardinale. ↩︎

  19. La adopción de Patrizio por Franco Cristaldi se menciona en la Wikipedia en español. ↩︎

  20. La aparición en Goha (1958) junto a Omar Sharif figura en ambas wikipedias. La fecha 1958 es la que se da como debut cinematográfico en las fuentes. ↩︎

  21. La expresión «la fidanzata d'Italia» se recoge en la biografía de Cardinale y Mori, y se cita también en obituarios de 2025. ↩︎

  22. La consideración de Un maldito embrollo como su primera prueba real como actriz aparece en la biografía de Cardinale y Mori. ↩︎

  23. La defensa de Zurlini y la valoración crítica de La chica de la maleta se documentan en la bibliografía sobre el cine italiano y en la crítica de Dennis Schwartz. ↩︎

  24. El contraste entre Visconti y Fellini aparece en entrevistas de la actriz y en la biografía de Cardinale y Mori. ↩︎

  25. El uso de su propia voz en por decisión de Fellini se documenta en varias fuentes, entre ellas la biografía de Lancia y Poppi. ↩︎

  26. La anécdota de David Niven se cita en la biografía de Cardinale y en reportajes de la época. ↩︎

  27. La negativa a firmar un contrato con Universal y las circunstancias de su estancia en Hollywood se documentan en la biografía de Cardinale y Mori. ↩︎

  28. La valoración de Los profesionales como su mejor película estadounidense aparece en la biografía de Cardinale. ↩︎

  29. La interpretación de Jill McBain y su lectura como apoteosis de la prostituta de corazón de oro se documenta en el estudio de Robert C. Cumbow sobre el cine de Leone. ↩︎

  30. La participación en Jesús de Nazaret y el reparto se documentan en las crónicas de la miniserie de 1977. ↩︎

  31. La fecha de La Storia varía entre 1985 y 1986 según la fuente. La crítica de la actuación aparece en ambas wikipedias. ↩︎

  32. La participación en Mayrig y la crítica de la Armenian General Benevolent Union se documentan en la bibliografía sobre Henri Verneuil. ↩︎

  33. El León de Oro Especial de 1993 figura en la Wikipedia en español y en documentos del Festival de Venecia. ↩︎

  34. La trayectoria teatral de 2000 a 2007 se documenta en la biografía de Lancia y Minelli y en la prensa europea. ↩︎

  35. El premio en Antalya se documenta en la Wikipedia en inglés y en reportajes de Today's Zaman. ↩︎

  36. La descripción de la ceremonia de Atlanta, organizada por Cristaldi sin previo aviso, procede de la autobiografía de Cardinale. ↩︎

  37. La declaración «solo he tenido un hombre en mi vida» aparece en la entrevista de Le Monde de 2017, en referencia a Squitieri. ↩︎

  38. La afirmación «de esa violencia nació mi maravilloso Patrick» procede de la entrevista citada por Religión en libertad y se relaciona con su activismo por el derecho a la vida. ↩︎

  39. El cargo de embajadora de la UNESCO se documenta en la Wikipedia en inglés y en comunicados de la organización. ↩︎

  40. Las condecoraciones italianas y francesas figuran en la Wikipedia en inglés y en la prensa francesa. El grado exacto debe ser verificado. ↩︎

  41. El obituario de France 24 y el de The New York Times coinciden en la fecha del fallecimiento y en la edad de 87 años. ↩︎