Eduardo VII del Reino Unido
| Eduardo VII del Reino Unido | |
|---|---|
| Rey del Reino Unido y de los Dominios Británicos de Ultramar Emperador de la India | |
| Reinado | 22 de enero de 1901 – 6 de mayo de 1910 |
| Coronación | 9 de agosto de 1902 |
| Predecesora | Victoria |
| Sucesor | Jorge V |
| Nacimiento | 9 de noviembre de 1841, Palacio de Buckingham, Londres, Reino Unido |
| Defunción | 6 de mayo de 1910, Palacio de Buckingham, Londres, Reino Unido (68 años) |
| Sepultura | Capilla de San Jorge, Castillo de Windsor, Berkshire, Reino Unido |
| Consorte | Alejandra de Dinamarca (1863–1910) |
| Casa real | Sajonia-Coburgo y Gotha |
| Padre | Alberto de Sajonia-Coburgo y Gotha |
| Madre | Victoria del Reino Unido |
| Descendencia | Alberto Víctor, Jorge, Luisa, Victoria, Maud y Alejandro Juan |
1. Resumen[editar]
Eduardo VII del Reino Unido (nacido como Albert Edward; Londres, 9 de noviembre de 1841 – Londres, 6 de mayo de 1910) fue rey del Reino Unido y de los dominios británicos de ultramar y emperador de la India desde el 22 de enero de 1901 hasta su muerte, un periodo de algo más de nueve años conocido como la era eduardiana. Fue el primer monarca británico de la casa de Sajonia-Coburgo y Gotha, posteriormente renombrada como casa de Windsor por su hijo y sucesor, Jorge V. Antes de ascender al trono llevó el título de príncipe de Gales y fue heredero directo de la Corona durante más tiempo que cualquiera de sus predecesores: 59 años, dos meses y trece días.[1]
Durante el largo reinado de su madre, la reina Victoria, Eduardo quedó en buena medida al margen del poder político y llegó a encarnar la figura de una aristocracia ociosa. Sin embargo, su reinado coincidió con la llegada de un nuevo siglo y con cambios significativos en la tecnología y la sociedad, como el vuelo con motor y el auge del socialismo. Desempeñó un papel relevante en la modernización de la flota británica, en la reforma de los servicios médicos del ejército y en la reorganización del ejército británico después de la segunda guerra de los bóeres. Fomentó las buenas relaciones entre Gran Bretaña y otros países europeos, especialmente con Francia, por lo que fue conocido popularmente como «el Pacificador». Debido a su parentesco con la mayoría de las casas reales europeas, también se le apodó el «Tío de Europa».
Aunque su reinado fue breve, Eduardo VII resultó más influyente de lo que muchos contemporáneos habían esperado. Su experiencia acumulada como heredero, su red de contactos reales y diplomáticos y su estilo personal marcaron la imagen pública de la monarquía británica del siglo XX.
2. Primeros años y formación[editar]
Nacimiento, familia y primeros títulos[editar]
Eduardo nació el 9 de noviembre de 1841 en el Palacio de Buckingham, Londres, a las 10:48:53 de la mañana.[2] Era el segundo hijo y primer varón de la reina Victoria del Reino Unido y del príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo y Gotha, primo y consorte de la reina. Por línea materna era nieto del príncipe Eduardo, duque de Kent y Strathearn, y de la princesa Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Por línea paterna lo era de Ernesto I, duque de Sajonia-Coburgo y Gotha, y de la princesa Luisa de Sajonia-Gotha-Altenburgo. Fue bautizado como Alberto Eduardo el 25 de enero de 1842 en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. Entre sus padrinos figuraron Federico Guillermo IV de Prusia, su tío abuelo el príncipe Adolfo, duque de Cambridge, y Fernando II de Portugal.
Por ser el hijo varón mayor de un soberano británico, adquirió de forma automática los títulos de duque de Cornualles y duque de Rothesay desde su nacimiento. Como hijo del príncipe Alberto, también ostentó los títulos de príncipe de Sajonia-Coburgo-Gotha y duque de Sajonia. El 8 de diciembre de 1841, la reina Victoria le otorgó los títulos de príncipe de Gales y conde de Chester. El 9 de noviembre de 1853 se le concedió el título de conde de Dublín y fue nombrado caballero de la Orden de la Jarretera, aunque existe una discrepancia en las fuentes sobre si la investidura en esta orden fue ese año o el 9 de noviembre de 1858.[3] El 24 de mayo de 1867 fue investido caballero de la Orden del Cardo. En 1863 renunció a sus derechos sucesorios sobre el ducado de Sajonia-Coburgo-Gotha en favor de su hermano menor, Alfredo, posteriormente duque de Edimburgo.
Educación[editar]
La reina Victoria y el príncipe Alberto estaban decididos a preparar a su hijo mayor como un monarca constitucional modelo. Desde los siete años, Eduardo siguió un riguroso programa educativo ideado por Alberto y supervisado por varios tutores. A diferencia de su hermana mayor, Victoria, Eduardo no sobresalió en los estudios. Intentó alcanzar las expectativas de sus padres, pero sus verdaderos talentos eran el encanto, la sociabilidad y el tacto. El político Benjamin Disraeli lo describió como inteligente, informado y de modales agradables.
Después de un viaje educativo a Roma en los primeros meses de 1859, pasó el verano de ese año estudiando en la Universidad de Edimburgo bajo la tutela de Lyon Playfair, entre otros. En octubre se matriculó en el Christ Church de la Universidad de Oxford. Allí, libre por primera vez de las restricciones impuestas por sus padres, disfrutó del estudio y realizó satisfactoriamente sus exámenes. En 1861 se trasladó al Trinity College de la Universidad de Cambridge, donde estudió historia bajo la cátedra de Charles Kingsley, regius professor de Historia Moderna. Kingsley consiguió que Eduardo alcanzase el mejor rendimiento académico de su vida.
3. Juventud[editar]
Gira por América del Norte[editar]
En 1860, Eduardo emprendió la primera gira por América del Norte realizada por un heredero al trono británico. Su buen humor y su afabilidad convirtieron el viaje en un gran éxito diplomático. Inauguró el puente Victoria en Montreal, sobre el río San Lorenzo, y colocó la primera piedra de Parliament Hill en Ottawa. Presenció cómo Charles Blondin cruzaba las cataratas del Niágara sobre la cuerda floja y pasó tres días con el presidente estadounidense James Buchanan en la Casa Blanca. Buchanan lo acompañó a Mount Vernon para rendir respeto ante la tumba de George Washington. Durante la gira conoció a Henry Wadsworth Longfellow, Ralph Waldo Emerson y Oliver Wendell Holmes. En la iglesia de la Trinidad de Nueva York se pronunciaron oraciones por la familia real británica por primera vez desde 1776. La gira de cuatro meses por Canadá y Estados Unidos fortaleció notablemente la confianza y la autoestima de Eduardo y aportó beneficios diplomáticos a Gran Bretaña.
A su regreso esperaba seguir una carrera en el ejército británico, pero se le negó por ser heredero al trono: sus rangos militares fueron honorarios. En septiembre de 1861 fue enviado a Alemania, oficialmente para observar maniobras militares, aunque en realidad la intención era que conociera a la princesa Alejandra de Dinamarca, hija mayor del príncipe Cristián de Dinamarca y de Luisa de Hesse-Kassel. La reina Victoria y el príncipe Alberto ya habían decidido que debían casarse. Eduardo y Alejandra se conocieron en Espira el 24 de septiembre de 1861 bajo los auspicios de la hermana de Eduardo, la princesa heredera de Prusia. La reunión fue favorable y los planes de matrimonio avanzaron.
El escándalo con Nellie Clifden y la muerte del príncipe Alberto[editar]
En esa época Eduardo comenzó a forjarse una reputación de playboy. Durante unas maniobras militares en Irlanda, un grupo de oficiales introdujo a escondidas a la actriz Nellie Clifden en su tienda. El príncipe Alberto, aunque estaba enfermo, quedó consternado y visitó a Eduardo en Cambridge para reprenderlo. Alberto murió en diciembre de 1861, apenas dos semanas después de la visita. La reina Victoria quedó inconsolable, vistió de luto por el resto de su vida y culpó a Eduardo de la muerte de su padre. Consideraba a su hijo frívolo, indiscreto e irresponsable, y llegó a escribir a su hija mayor: «No puedo, ni podré, mirarlo sin estremecerme».
4. Matrimonio e hijos[editar]
Tras la muerte del príncipe Alberto, la reina Victoria se retiró de la vida pública, pero poco después organizó que Eduardo partiera en una extensa gira por Oriente que incluyó Egipto, Jerusalén, Damasco, Beirut y Constantinopla. A su regreso se prepararon los esponsales, formalizados en el castillo real de Laeken, en Bélgica, el 9 de septiembre de 1862. Eduardo y Alejandra se casaron el 10 de marzo de 1863 en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. Él tenía 21 años y ella, 18.
El matrimonio estableció su residencia londinense en Marlborough House y su casa de campo en Sandringham House, en Norfolk. La boda contó con la desaprobación de algunos círculos porque la familia real danesa estaba en desacuerdo con la Confederación Germánica por la cuestión de Schleswig-Holstein, lo que generó un ambiente político delicado. Pese a ello, la pareja se mostró cercana durante décadas.
Los hijos del matrimonio fueron seis. Según algunas interpretaciones biográficas, todos los partos habrían sido prematuros; Richard Hough sugirió que la princesa Alejandra engañaba deliberadamente a la reina Victoria sobre la fecha probable de parto para evitar su presencia.[4]
[ Desplegar / Plegar: descendencia ]
| Nombre | Nacimiento | Defunción | Notas |
|---|---|---|---|
| Alberto Víctor, duque de Clarence y Avondale | 8 de enero de 1864 | 14 de enero de 1892 | Prometido en 1891 con la princesa Victoria María de Teck; sin descendencia. |
| Jorge V del Reino Unido | 3 de junio de 1865 | 20 de enero de 1936 | Casado en 1893 con la princesa Victoria María de Teck; con descendencia. |
| Luisa, princesa real | 20 de febrero de 1867 | 4 de enero de 1931 | Casada en 1889 con Alejandro Duff, duque de Fife; con descendencia. |
| Victoria del Reino Unido | 6 de julio de 1868 | 3 de diciembre de 1935 | Soltera y sin descendencia. |
| Maud, reina consorte de Noruega | 26 de noviembre de 1869 | 20 de noviembre de 1938 | Casada en 1896 con Carlos de Dinamarca, rey de Noruega desde 1905 con el nombre de Haakon VII; con descendencia. |
| Alejandro Juan de Gales | 6 de abril de 1871 | 7 de abril de 1871 | Nacido y muerto en Sandringham House. |
Amantes[editar]
Eduardo tuvo varias amantes a lo largo de su vida matrimonial, entre ellas la actriz Lillie Langtry; Jennie Jerome, madre de Winston Churchill; Daisy Greville, condesa de Warwick; la actriz Sarah Bernhardt; Susan Pelham-Clinton; la cantante Hortense Schneider; la cortesana Giulia Beneni, conocida como La Barucci; la filántropa Agnes Keyser; y Alice Keppel. Se ha calculado que, al menos, mantuvo cincuenta y cinco relaciones extramatrimoniales, aunque no siempre quedó clara la intensidad de cada una.[5] Eduardo procuró ser discreto, pero no logró impedir los rumores ni las especulaciones de la prensa. Una de las bisnietas de Alice Keppel, Camilla, se convirtió después en esposa de Carlos III, tataranieto de Eduardo VII. Se rumoreó que la abuela materna de Camilla, Sonia Keppel, nacida en mayo de 1900, era hija ilegítima de Eduardo, aunque la biografía más difundida la considera «casi con seguridad» hija de su esposo legal, George Keppel. Eduardo nunca reconoció hijos ilegítimos.[6]
En 1869, el miembro del Parlamento británico Charles Mordaunt amenazó con mencionar a Eduardo como corresponsable en su juicio de divorcio. Finalmente no lo hizo, pero Eduardo fue llamado como testigo a comienzos de 1870. Se demostró que había visitado la casa de los Mordaunt mientras sir Charles estaba en la Cámara de los Comunes. Aunque no se probó nada más y Eduardo negó haber cometido adulterio, el episodio dañó su imagen pública.
5. Heredero al trono[editar]
Apariciones públicas y papel político[editar]
Durante la viudez de la reina Victoria, Eduardo fue pionero en las apariciones reales públicas en el sentido moderno, como la inauguración del Thames Embankment en 1871, del túnel de Mersey en 1886 y del puente de la Torre en 1894. Sin embargo, su madre no le permitió desempeñar un papel activo en el gobierno del país hasta 1898. Al príncipe se le enviaban resúmenes de documentos importantes, pero no se le daba acceso a los originales. En 1864 molestó a Victoria al posicionarse a favor de Dinamarca en la cuestión de Schleswig-Holstein, en contra de la inclinación alemana de la reina, y ese mismo año la incomodó nuevamente al buscar un encuentro con Giuseppe Garibaldi. El primer ministro liberal William Gladstone le enviaba documentos de forma reservada.
En 1870 el sentimiento republicano británico recibió un impulso con la derrota de Napoleón III en la guerra franco-prusiana y la proclamación de la Tercera República Francesa. En el invierno de 1871, sin embargo, Eduardo contrajo fiebre tifoidea cerca de Scarborough, en Yorkshire del Norte, la misma enfermedad que se creía que había matado a su padre. La preocupación nacional fue enorme; uno de sus invitados, lord Chesterfield, murió. La recuperación de Eduardo fue recibida con alivio casi universal. Como parte de las celebraciones, Arthur Sullivan compuso el Festival Te Deum. Eduardo cultivó amistades con políticos de todos los partidos, incluidos los republicanos, y ello contribuyó a disipar los resentimientos en su contra. A partir de 1886, el secretario de Asuntos Exteriores, lord Rosebery, le enviaba despachos, y desde 1892 se le permitió el acceso a algunos papeles del gabinete.
Gira por la India[editar]
En 1875, Eduardo partió a la India en una extensa gira de ocho meses por el subcontinente. Sus consejeros comentaron su costumbre de tratar a todas las personas por igual, independientemente de su clase social o del color de piel. En cartas a su casa, se quejó del trato que los funcionarios británicos daban a la población local: «Porque un hombre tenga la cara negra y una religión diferente a la nuestra, no hay razón por la que deba ser tratado como un bruto». Al final de la gira, su madre recibió del Parlamento el título de emperatriz de la India, en parte como resultado del éxito del viaje.
Deportes, artes y estilo[editar]
Eduardo fue mecenas de las artes y las ciencias y ayudó a fundar el Royal College of Music, inaugurado en 1883. También disfrutó de los deportes y de los juegos de azar y fue un entusiasta cazador. Ordenó adelantar media hora todos los relojes de Sandringham para disponer de más tiempo de caza. Esta tradición, conocida como Sandringham time, continuó hasta 1936, cuando fue abolida por Eduardo VIII.[7] Estableció asimismo un campo de golf en Windsor. En la década de 1870 desarrolló un gran interés por las carreras de caballos. En 1896, su caballo Persimmon ganó el Derby de Epsom y el St. Leger Stakes. En 1900, Diamond Jubilee, hermano de Persimmon, ganó cinco carreras: el Derby, el St Leger, el 2,000 Guineas Stakes, el Newmarket Stakes y el Eclipse Stakes. Otro de sus caballos, Ambush II, ganó el Grand National el mismo año.
A escala internacional, Eduardo fue considerado un árbitro de la moda masculina. Puso de moda el tweed, los sombreros Homburg y las chaquetas Norfolk, y popularizó el uso de la corbata negra con esmoquin en lugar de la corbata blanca con frac. Se le asocia con el planchado lateral de las piernas del pantalón, con la introducción de cuellos de camisa altos y doblados, y con la tradición masculina de dejar sin abrochar el botón inferior del chaleco, supuestamente a causa de su gran perímetro abdominal.[8] Su circunferencia de cintura medía 122 cm poco antes de la coronación. Se dice que reprendió al primer ministro lord Salisbury por combinar prendas de distintos uniformes y que Salisbury respondió con ironía que su mente debía haber estado ocupada «en algún tema de menor importancia». Difundió asimismo la costumbre del rosbif con papas al horno, salsa de rábano y Yorkshire pudding como almuerzo dominical británico.
Escándalos y pérdidas familiares[editar]
En 1891, Eduardo se vio envuelto en el escándalo real del bacará, al hacerse público que había participado en un juego de cartas ilegal el año anterior. El príncipe debió comparecer como testigo ante un tribunal por segunda ocasión, cuando uno de los jugadores demandó a sus compañeros por difamación tras ser acusado de hacer trampa; la demanda no prosperó. Ese mismo año, lord Charles Beresford amenazó con revelar detalles de la vida privada de Eduardo, en protesta por la interferencia del príncipe en su romance con Daisy Greville, condesa de Warwick. La amistad entre ambos quedó rota de forma irreversible.
En diciembre de 1891, el hijo mayor de Eduardo, Alberto Víctor, se comprometió con la princesa Victoria María de Teck. Pocas semanas después, Alberto Víctor murió de neumonía. Eduardo quedó desolado. Escribió que estaba dispuesto a haber dado su vida por la de su hijo, pues no valoraba la suya. Alberto Víctor fue el segundo de sus hijos en morir: en 1871 Alejandro Juan había fallecido solo 24 horas después de nacer, y Eduardo insistió en colocarlo personalmente en el féretro.
El 4 de abril de 1900, durante un viaje a Dinamarca con paso por Bélgica, Eduardo fue víctima de un intento de asesinato. Jean-Baptiste Sipido le disparó como protesta por la segunda guerra de los bóeres. Sipido huyó a Francia, y la percepción de que las autoridades belgas demoraron la extradición empeoró las relaciones británicas con el continente, ya de por sí tensas por las atrocidades belgas en el Congo. En los años siguientes, la afabilidad de Eduardo, su popularidad y su manejo de las conexiones familiares ayudarían a Gran Bretaña a construir alianzas europeas.
6. Ascensión al trono[editar]
La reina Victoria murió el 22 de enero de 1901 y Eduardo se convirtió en rey del Reino Unido, emperador de la India y, como innovación, rey de los dominios británicos. Eligió reinar con el nombre de Eduardo VII y no como Alberto Eduardo, nombre que su madre deseaba que usara, porque no quería —según declaró— «infravalorar el nombre de Alberto» y restar estatus a su padre. En Escocia, el numeral VII fue ocasionalmente omitido, incluso por la iglesia nacional, en deferencia a las protestas de que los anteriores Eduardos eran reyes ingleses que habían sido excluidos de Escocia por batallas.[9] El escritor J. B. Priestley recordó que Eduardo VII fue «el rey más popular que Inglaterra había conocido desde los primeros años de la década de 1660».
Al ascender al trono, donó al Estado Osborne House, la casa de sus padres en la isla de Wight, y continuó viviendo en Sandringham House. Su secretario privado, sir Francis Knollys, afirmó que fue el primer heredero al trono con saldo positivo en sus cuentas. Las finanzas de Eduardo habían sido administradas con habilidad por sir Dighton Probyn, contando con el consejo de los amigos financieros del rey, entre ellos Ernest Cassel, Maurice de Hirsch y la familia Rothschild. En una época de antisemitismo generalizado, Eduardo atrajo críticas por relacionarse abiertamente con judíos.[10]
Coronación, apendicitis y primeros actos[editar]
Eduardo VII y Alejandra fueron coronados en la abadía de Westminster el 9 de agosto de 1902 por el arzobispo de Canterbury, Frederick Temple, quien murió solo cuatro meses después. La coronación estaba programada originalmente para el 26 de junio del mismo año, pero dos días antes se le diagnosticó una apendicitis. En esa época la apendicitis solía tener una alta mortalidad porque no se trataba quirúrgicamente; sin embargo, los avances en anestesia y antisepsia de las cinco décadas previas hicieron posible una operación que le salvó la vida. Sir Frederick Treves, con el apoyo de lord Lister, drenó el absceso del apéndice mediante una pequeña incisión, un procedimiento entonces considerado radical. Al día siguiente, Eduardo estaba sentado en la cama fumando un cigarro. Treves fue honrado con el título de baronet y el tratamiento quirúrgico de la apendicitis entró en la corriente médica principal.[11]
Eduardo reformó los palacios reales y reintrodujo ceremonias tradicionales que su madre había abandonado, como la apertura estatal del Parlamento. También fundó nuevas órdenes honorarias, como la Orden del Mérito, para reconocer las contribuciones a las artes y las ciencias. En 1902, el sah de Persia, Mozzafar ad-Din, visitó Inglaterra con la expectativa de recibir la Orden de la Jarretera. Eduardo se negó en un primer momento porque la orden era su regalo personal y el secretario de Relaciones Exteriores, lord Lansdowne, la había prometido sin su consentimiento, y porque rechazaba introducir a un musulmán en una orden cristiana de caballería. Finalmente cedió y al año siguiente Gran Bretaña envió una embajada especial con la Orden de la Jarretera para el sah.
7. Reinado[editar]
Relaciones exteriores y la Entente Cordiale[editar]
Los principales intereses de Eduardo VII como rey se concentraron en las relaciones exteriores y en los asuntos navales y militares. Hablaba francés y alemán, realizó numerosas visitas al extranjero y tomaba vacaciones anuales en Biarritz y Mariánské Lázně. Uno de sus viajes más importantes fue la visita oficial a Francia en la primavera de 1903, como invitado del presidente Émile Loubet. Una visita al papa León XIII en Roma contribuyó a crear el ambiente propicio para la Entente Cordiale anglo-francesa, el acuerdo que delimitó las colonias británicas y francesas en el norte de África y descartó una guerra futura entre ambos países. La Entente fue negociada entre el ministro de Asuntos Exteriores francés, Théophile Delcassé, y el secretario de Asuntos Exteriores británico, lord Lansdowne, y fue firmada en Londres el 8 de abril de 1904 por Lansdowne y el embajador francés Paul Cambon. El acuerdo puso fin a siglos de rivalidad anglo-francesa y al «espléndido aislamiento» británico de los asuntos continentales, y buscó contrarrestar el creciente predominio del Imperio alemán y de su aliado, el Imperio austrohúngaro.
Eduardo estaba emparentado con casi todos los monarcas europeos. Eran sobrinos suyos el emperador Guillermo II de Alemania, el zar Nicolás II de Rusia y varios príncipes y duques alemanes; su sobrina Victoria Eugenia de Battenberg fue reina consorte de España; el rey Haakon VII de Noruega era su sobrino por matrimonio y su yerno; los reyes Jorge I de Grecia y Federico VIII de Dinamarca eran sus cuñados; los reyes Alberto I de Bélgica, Carlos I y Manuel II de Portugal y el zar Fernando I de Bulgaria eran sus primos segundos. Sin embargo, su difícil relación con su sobrino Guillermo II exacerbó las tensiones entre Alemania y Gran Bretaña.
En abril de 1908, durante su estancia anual en Biarritz, aceptó la dimisión del primer ministro británico Henry Campbell-Bannerman. Rompiendo con el precedente, invitó a su sucesor, H. H. Asquith, a viajar a Biarritz para la ceremonia de besar las manos. Asquith obedeció, pero la prensa criticó que el rey nombrara a un primer ministro en suelo extranjero en lugar de regresar a Gran Bretaña. En junio de 1908, Eduardo se convirtió en el primer monarca británico en visitar el Imperio ruso, tras haberse negado en 1906 por las tensiones derivadas de la guerra ruso-japonesa, el incidente de Dogger Bank y la disolución de la Duma por el zar. El mes anterior había visitado los países escandinavos, convirtiéndose en el primer monarca británico en visitar Suecia.
Reformas militares y navales[editar]
Eduardo se involucró de manera importante en los debates sobre la reforma del ejército, cuya necesidad era evidente tras los errores de la segunda guerra de los bóeres. Apoyó el rediseño de la línea de mando, la creación del ejército territorial y la decisión de contar con una fuerza expedicionaria que pudiera apoyar a Francia en caso de guerra con Alemania. También se impulsó una reforma de la Royal Navy ante el aumento de los presupuestos y la aparición de la Marina Imperial alemana como nueva amenaza estratégica. Surgió una disputa entre el almirante lord Charles Beresford, partidario de aumentar el gasto y de un despliegue amplio, y el primer lord del Mar, sir John Fisher, que defendía el ahorro, el desguace de buques obsoletos y una realineación estratégica basada en destructores torpederos, apoyados por los nuevos acorazados. Eduardo respaldó a Fisher, en parte por su animadversión hacia Beresford. Beresford terminó siendo apartado y Fisher anunció su dimisión a finales de 1909, aunque se mantuvieron la mayor parte de sus políticas. El rey participó de cerca en la designación del sucesor de Fisher y convenció a sir Arthur Knyvet Wilson, retirado desde 1907, para que aceptara el cargo de primer lord del Mar el 25 de enero de 1910.
Opiniones políticas y crisis constitucional[editar]
Eduardo no mostró un interés constante por la política, aunque sus opiniones eran en algunos temas notablemente liberales para su época. Durante su reinado calificó como «vergonzoso» el uso de la palabra inglesa nigger, entonces de uso común. De joven tuvo que ser disuadido de romper el precedente constitucional votando abiertamente en la Cámara de los Lores en favor de la propuesta de Ley de Representación de las Personas de 1884, impulsada por Gladstone. En otros asuntos fue menos progresista: no apoyó el sufragio femenino, aunque sugirió que la reformadora social Octavia Hill integrara la Comisión de vivienda para la clase obrera. Se opuso asimismo al autogobierno irlandés, o Home Rule, prefiriendo una forma de monarquía dual.
En el último año de su vida, Eduardo se vio envuelto en una crisis constitucional. La mayoría conservadora de la Cámara de los Lores se negó a aprobar el People's Budget, propuesto por el gobierno liberal de Asquith. La crisis desembocó, después de la muerte de Eduardo, en la eliminación del derecho de veto legislativo de los lores. El rey estaba descontento con los ataques de los liberales a los pares, que incluían un polémico discurso de David Lloyd George en Limehouse. El ministro Winston Churchill exigió públicamente elecciones generales, lo que motivó que Asquith pidiera disculpas al consejero del rey, lord Knollys, y reprendiera a Churchill en una reunión de gabinete. Eduardo se mostró deprimido por el tono de la lucha de clases y llegó a presentar a su hijo ante el secretario de Estado para la Guerra, Richard Haldane, como «el último rey de Inglaterra». Cuando su caballo Minoru ganó el Derby el 26 de julio de 1909, al volver a la pista al día siguiente, un espectador le gritó: «¡Ahora, rey. Ganó el Derby. Vuelva a casa y disuelva ese maldito Parlamento!». Eduardo se rio.
8. Muerte y funeral[editar]
El 6 de mayo de 1910, Eduardo VII estaba enfermo de bronquitis. Fumó un cigarro al mediodía y sufrió un infarto, muriendo a las 23:45 en el Palacio de Buckingham. Fue sucedido por su segundo hijo varón, Jorge V. El funeral se celebró en la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. La historiadora Barbara Tuchman escribió en The Guns of August que aquel funeral marcó «el mayor conjunto de realeza y rango jamás reunido en un solo lugar y, de esta clase, el último».
9. Legado[editar]
Eduardo VII fue un rey más exitoso de lo que muchos esperaban, aunque llegó al trono ya con 59 años y dispuso de poco tiempo para desempeñar el papel. Se aseguró de que su heredero, Jorge V, estuviera bien preparado. Los contemporáneos describieron su relación como más propia de hermanos cercanos que de padre e hijo. A la muerte de Eduardo, Jorge escribió en su diario que había perdido a su mejor amigo y al mejor de los padres, y que nunca había tenido «una sola palabra de enfado» con él. Eduardo recibió críticas por su aparentemente autoindulgente búsqueda del placer, pero también grandes elogios por sus modales afables y por su habilidad diplomática. Su nieto, Eduardo VIII, señaló que su lado más ligero «oscurece el hecho de que tuvo conocimiento e influencia». J. B. Priestley afirmó que tuvo «un enorme entusiasmo por el placer, pero también un verdadero sentido del deber». Lord Esher escribió que era «amable, elegante y desenvuelto y no indecoroso, pero demasiado humano».
Fue enaltecido como «pacificador», pero siempre temió que su sobrino Guillermo II pudiera llevar a Europa a la guerra. Cuatro años después de su muerte estalló la Primera Guerra Mundial, que puso a prueba las reformas navales y la alianza anglo-francesa que el rey había apoyado.
El buque líder de una nueva clase de acorazados británicos, botado en 1903, fue bautizado HMS King Edward VII en su honor. Numerosas escuelas llevan su nombre en Inglaterra, así como la King Edward VII School de Johannesburgo, Sudáfrica, una de las más antiguas del país. En distintas partes del mundo antiguamente vinculadas al Imperio británico existen hospitales, parques, avenidas y estatuas con su nombre, entre ellos el Parque Eduardo VII de Lisboa, la King Edward Avenue de Vancouver, la Rue Edouard VII de París y el King Edward VII Hall de la Universidad Nacional de Singapur. El Kew Bridge de Londres fue llamado originalmente King Edward VII Bridge tras su apertura por el rey en 1903.
Como heredero ostentó dos marcas de longevidad: fue príncipe de Gales y heredero directo durante más tiempo que cualquiera de sus predecesores, con 59 años, dos meses y trece días como heredero, hasta ser superado en 2011 por su tataranieto Carlos, príncipe de Gales. El título de príncipe de Gales lo mantuvo durante 59 años y 45 días, periodo que permaneció como el más largo para ese título.[12]
10. Títulos, honores y armas[editar]
Tratamientos y títulos[editar]
Eduardo recibió desde su nacimiento el tratamiento de su alteza real. Fue duque de Cornualles y de Rothesay hasta el 8 de diciembre de 1841, cuando se le otorgó el título de príncipe de Gales y conde de Chester. Desde el 22 de enero de 1901 hasta su muerte recibió el tratamiento de su majestad, y en la India británica el de su majestad imperial. Por parte de su padre, el príncipe Alberto, obtuvo al nacer los títulos de príncipe de Sajonia-Coburgo y Gotha y duque de Sajonia.
Honores[editar]
[ Desplegar / Plegar: honores seleccionados ]
- 9 de noviembre de 1853 o 1858: caballero de la Orden de la Jarretera (Reino Unido).[3:1]
- 24 de mayo de 1867: caballero de la Orden del Cardo (Reino Unido).
- Caballero de la Orden de San Patricio y de la Venerable Orden de San Juan (Reino Unido).
- 29 de febrero de 1859: caballero de la Suprema Orden de la Santísima Anunciación (Cerdeña/Italia).
Armas[editar]
Como príncipe de Gales, el escudo de armas de Eduardo consistió en el escudo del Reino Unido con el escudo de Sajonia sobrepuesto, diferenciado por un lambel de tres pendientes en argén. Como rey, ostentó el escudo de armas del Reino Unido, con su variante escocesa cuando correspondía.
Ancestros[editar]
Por su línea paterna, Eduardo descendía de los duques de Sajonia-Coburgo y Gotha, una casa vinculada a numerosas cortes europeas. Por línea materna, era bisnieto del rey Jorge III del Reino Unido, a través del príncipe Eduardo, duque de Kent y Strathearn, y de la princesa Victoria de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Esta doble herencia, británica y alemana, explicó en parte su red de parentesco con la realeza del continente.
11. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La conexión directa de Eduardo VII con el mundo hispanohablante fue principalmente de carácter familiar y simbólico. Su sobrina Victoria Eugenia de Battenberg se convirtió en reina consorte de España al casarse con Alfonso XIII, lo que estrechó el vínculo entre la casa real británica y la española durante el reinado de Eduardo. Las fuentes de la época destacan el parentesco del monarca británico con la reina española entre los muchos lazos que lo convirtieron en el «Tío de Europa».
En el ámbito militar español existe una referencia concreta a Eduardo VII. El Regimiento de Infantería «Arapiles» n.º 62 del Ejército de Tierra español incluyó en su escudo el monograma de Eduardo VII y el nombre del regimiento británico que se distinguió durante la batalla de los Arapiles, de la que el regimiento español toma nombre. Ambas inscripciones fueron adoptadas con motivo del centenario del comienzo de la Guerra de la Independencia Española, en 1908.
Fuera del ámbito estrictamente hispanohablante, el nombre de Eduardo VII quedó fijado en el Parque Eduardo VII de Lisboa, en varios espacios urbanos de países americanos con pasado o influencia británica y en estatuas dispersas por las antiguas colonias. En América Latina su presencia directa fue limitada, y no se documenta una gira suya por los países de habla hispana en las fuentes disponibles; su vínculo con la región se manifestó sobre todo a través de la diplomacia británica y de las redes reales europeas de las que formaba parte.
La cifra de 59 años, dos meses y trece días corresponde al periodo en que fue heredero directo, desde su nacimiento en 1841 hasta su ascenso al trono en 1901. En abril de 2011 esa marca fue superada por su tataranieto Carlos, entonces príncipe de Gales. ↩︎
La hora exacta del nacimiento, las 10:48:53, procede de registros de la casa real y no suele citarse en fuentes generales; puede verificarse en documentos de archivo. ↩︎
El texto principal de la fuente indica que fue nombrado caballero de la Orden de la Jarretera el 9 de noviembre de 1853, mientras que la sección de honores de la misma fuente anota el 9 de noviembre de 1858. La discrepancia se mantiene señalada para su verificación. ↩︎ ↩︎
La apreciación de que todos los hijos fueron prematuros es una interpretación biográfica, no un dato certificado de las actas de cada nacimiento. ↩︎
La cifra de cincuenta y cinco relaciones extramatrimoniales es un cálculo recopilado por el genealogista Anthony Camp; el propio recopilador deja abierta la frontera entre relaciones documentadas, flirteos y rumores de la prensa. ↩︎
Sobre Sonia Keppel, abuela de Camilla, reina consorte del Reino Unido, la biografía de Diana Souhami sostiene que fue «casi seguramente» hija de George Keppel, con quien guardaba un notable parecido, y no del rey Eduardo VII. ↩︎
La tradición de adelantar media hora los relojes de Sandringham, conocida como Sandringham time, continuó hasta 1936, cuando fue abolida por Eduardo VIII. ↩︎
La asociación entre la costumbre de desabrochar el botón inferior del chaleco y la cintura de Eduardo VII es una explicación difundida por la biografía de referencia; el dato de los 122 cm corresponde a una medición cercana a la coronación. ↩︎
La omisión del numeral VII en Escocia se debió a la protesta de que los Eduardos anteriores eran reyes ingleses que habían sido excluidos de Escocia por batallas, no al desconocimiento del número. ↩︎
La afirmación de que Eduardo fue el primer heredero al trono con saldo positivo en sus cuentas procede de su secretario privado, sir Francis Knollys, y se cita como testimonio contemporáneo, no como dato contable externo. ↩︎
La coronación estaba prevista para el 26 de junio de 1902. El 24 de junio se le diagnosticó apendicitis. La operación de drenaje practicada por Frederick Treves, con el respaldo de lord Lister, se considera un hito en la aceptación del tratamiento quirúrgico de la apendicitis. ↩︎
La duración del título de príncipe de Gales, 59 años y 45 días, se mide entre el 8 de diciembre de 1841 y el 22 de enero de 1901, periodo ligeramente distinto al de su condición de heredero directo. ↩︎