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El Bueno, el Malo y el Feo

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El Bueno, el Malo y el Feo · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
MúsicaBlondie · Metallica · Ramones
PaísesEspaña · Estados Unidos
CiudadesCalahorra · San Antonio
El Bueno, el Malo y el Feo
Il buono, il brutto, il cattivo
Año1966
DirecciónSergio Leone
ProducciónAlberto Grimaldi
GuionAgenore Incrocci
Furio Scarpelli
Luciano Vincenzoni
Sergio Leone sin acreditar
HistoriaLuciano Vincenzoni
Sergio Leone
MúsicaEnnio Morricone
FotografíaTonino Delli Colli
MontajeNino Baragli
Eugenio Alabiso
ProtagonistasClint Eastwood
Lee Van Cleef
Eli Wallach
PaísItalia
España
Alemania Occidental
GéneroWéstern
Spaghetti western
Duración177 minutos (original)
161 min, 186 min (restaurada)
DistribuciónUnited Artists
Estreno23 de diciembre de 1966[sin verificar] (Italia)
Presupuestoaproximadamente un millón de dólares
Recaudación$25,1 millones (solo EE.UU.)
Precedida porLa muerte tenía un precio (1965)

1. Resumen[editar]

El Bueno, el Malo y el Feo (título original en italiano: Il buono, il brutto, il cattivo) es una película wéstern épica de 1966 dirigida por Sergio Leone. Es la tercera entrega de la llamada «Trilogía del dólar», precedida por Por un puñado de dólares (1964) y La muerte tenía un precio (1965). Protagonizada por Clint Eastwood como el Hombre sin Nombre («El Bueno»), Lee Van Cleef como Angel Eyes («El Malo») y Eli Wallach como Tuco («El Feo»), la historia sigue a tres cazadores de recompensas que compiten por encontrar un cargamento de oro confederado enterrado en un cementerio, en medio del caos de la guerra civil estadounidense.

Desde su estreno, la película ha sido aclamada como una de las obras cumbres del spaghetti western y del cine en general. Su estilo visual innovador —con enormes paisajes del desierto de Tabernas (Almería, España) fotografiados por Tonino Delli Colli—, su estructura narrativa fragmentada, la icónica banda sonora compuesta por Ennio Morricone y el carisma de sus tres protagonistas la convirtieron en un referente cultural ineludible. El tema principal, con su característico silbido y el grito del coyote, es una de las piezas musicales más reconocidas de la historia del cine.

Aunque en su momento la crítica italiana y estadounidense la recibió con reservas —algunos la tildaron de violenta y amoral—, con los años fue reevaluada y hoy figura sistemáticamente en los primeros puestos de las listas de las mejores películas de todos los tiempos.

2. Producción[editar]

2.1 Desarrollo y guion[editar]

Tras el éxito de las dos primeras películas de la trilogía, Sergio Leone buscaba un cierre de mayor escala. La idea original de la historia partió de Luciano Vincenzoni y el propio Leone.[1] Ambos imaginaron una trama coral en la que tres personajes de moral ambigua coincidieran en la búsqueda de un tesoro. Para el desarrollo del guion se incorporaron los experimentados Agenore Incrocci y Furio Scarpelli —habituales de la commedia all’italiana—, además de aportes no acreditados del propio director.

El personaje de Tuco fue escrito pensando exclusivamente en Eli Wallach, a quien Leone admiraba profundamente. Eastwood, en cambio, aceptó participar con reticencia inicial, pues consideraba que el guion daba demasiado peso a sus dos compañeros de reparto. Lee Van Cleef, que interpretó a un villano en la segunda entrega, fue convocado para encarnar al sádico Angel Eyes al leer el libreto y pedir expresamente el papel.

El título original Il buono, il brutto, il cattivo (literalmente «El bueno, el feo, el malo») altera deliberadamente el orden habitual para subrayar el protagonismo moral ambiguo de los personajes. La versión en inglés, The Good, the Bad and the Ugly, reordena los términos y elige «ugly» para «brutto»; en Hispanoamérica y España se estrenó con la traducción directa El bueno, el malo y el feo.

2.2 Rodaje[editar]

El rodaje principal comenzó en mayo de 1966 y se prolongó por cerca de cuatro meses. La mayor parte de las escenas se filmó en localizaciones de la provincia de Almería (España), región que ya había servido de escenario para las dos entregas anteriores de la trilogía. Entre los lugares emblemáticos utilizados se encuentran el desierto de Tabernas, el Cortijo del Fraile, la estación de La Calahorra y, de manera central, el monasterio de San Pedro de Arlanza (Burgos), que aparece en la ficción como la Misión de San Antonio.

La escena culminante del triello —el triple duelo en el cementerio circular del Sad Hill— se montó en un terreno del municipio de Santo Domingo de Silos (Burgos). Para construir el cementerio, Leone contrató a soldados españoles del Ejército de Tierra, quienes levantaron cientos de tumbas falsas en forma de círculo concéntrico. En años recientes, la Asociación Sad Hill ha restaurado el emplazamiento, convertido hoy en destino turístico para cinéfilos.

Las condiciones de trabajo fueron extremadamente duras. Leone, perfeccionista hasta la extenuación, obligaba a repetir tomas decenas de veces, a menudo sin protección adecuada frente al calor del desierto. Eli Wallach relató en sus memorias varios incidentes peligrosos: en una ocasión estuvo a punto de ser decapitado durante la escena del tren, y en otra ingirió accidentalmente veneno de rata utilizado para envejecer los decorados. Eastwood, por su parte, se abstuvo de volver a rodar con Leone después de esta experiencia, aunque mantuvo el respeto artístico hacia él.

2.3 Música[editar]

La banda sonora corrió a cargo de Ennio Morricone, colaborador habitual de Leone desde Por un puñado de dólares. Morricone compuso una partitura que integra instrumentos clásicos con efectos sonoros no convencionales: silbidos, gritos, disparos, yelmos percutidos y hasta el célebre «grito del coyote» —en realidad una voz humana filtrada—, que se convertiría en seña de identidad del filme.

El tema principal se estructura como un tema con variaciones que subraya la personalidad de cada personaje: flauta y coros para Blondie, voces nasales para Tuco y un oscuro órgano para Angel Eyes. Morricone preparó la música antes del rodaje, y Leone montó las escenas para que los actores se movieran al ritmo de la grabación, una técnica que realza la sincronía audiovisual que caracteriza la película.

El álbum de la banda sonora se publicó en 1966 y ha sido reeditado en múltiples ocasiones. El tema principal sigue siendo, según datos de la industria, una de las composiciones más licenciadas de la historia para anuncios, eventos deportivos y programas de televisión.

3. Argumento[editar]

Advertencia: a continuación se revelan todos los detalles del argumento, incluido el desenlace.

Durante la guerra civil estadounidense (1862), tres pistoleros se mueven por el suroeste devastado por el conflicto.

«El Bueno», conocido como Blondie (Clint Eastwood), es un cazarrecompensas lacónico y eficaz que estafa a las autoridades locales con la ayuda de «El Feo», el bandido mexicano Tuco Benedicto Pacífico Juan María Ramírez (Eli Wallach). El timo consiste en que Blondie entrega a Tuco para cobrar su recompensa y luego lo rescata en la horca cortando la cuerda con un certero disparo; después se reparten el dinero y cambian de pueblo.

«El Malo», un mercenario despiadado conocido como Angel Eyes (Lee Van Cleef), es contratado por un tal Stevens para localizar a un soldado confederado de nombre Bill Carson, quien ha robado una caja con $200,000 en oro del ejército sudista. Angel Eyes interroga y asesina a Stevens, y parte en busca del soldado.

Blondie decide romper la sociedad con Tuco y lo abandona en el desierto. Tuco, tras sobrevivir milagrosamente y jurar venganza, localiza a Blondie y lo somete a una torturante marcha por el desierto. Cuando está a punto de rematarlo, aparece una diligencia fantasma con soldados confederados muertos. Entre ellos está Bill Carson, agonizante, quien le revela a Tuco que el oro está escondido en una tumba del cementerio de Sad Hill. Antes de morir, Carson intenta decirle el nombre exacto a Blondie, que también ha sobrevivido. Así, Tuco conoce el cementerio, pero Blondie sabe el nombre de la tumba. Obligados a cooperar, se disfrazan de soldados confederados y caen prisioneros del ejército de la Unión.

En el campo de prisioneros, descubren que Angel Eyes, haciéndose pasar por sargento de la Unión, interroga y tortura a los reclusos para encontrar a Carson. Tras una brutal sesión de tortura con música de Morricone de fondo, Tuco revela el nombre del cementerio. Angel Eyes convence a Blondie de llevarlo hasta el oro, y el trío escapa mientras el campo es bombardeado.

Tuco y Blondie se topan con un puente estratégico disputado por ambos bandos. Para poder cruzar hacia el cementerio, deciden volar el puente. Tras conseguirlo, se dirigen al campo santo, donde se encuentran con Angel Eyes y sus hombres. Se produce el legendario triello: un duelo a tres en el centro del cementerio circular que Leone dilata durante casi cinco minutos de miradas, primerísimos planos y crescendo musical. Blondie, que había descargado secretamente el revólver de Tuco, dispara a Angel Eyes y lo mata. Después, le hace creer a Tuco que lo ahorcará con una soga, pero en el último momento corta la cuerda con un disparo, le entrega la mitad del oro y se marcha cabalgando, dejando a un estupefacto Tuco gritando su nombre.

4. Personajes[editar]

4.1 El Bueno (Blondie)[editar]

Interpretado por Clint Eastwood. A diferencia de los pistoleros clásicos del wéstern estadounidense, Blondie no es moralmente recto; su bondad es solo relativa. Es más pragmático que los otros dos: evita la violencia innecesaria, muestra cierta piedad ocasional y mantiene su palabra —pero solo cuando le conviene—. Leone viste al personaje con un poncho raído que Eastwood ya había llevado en las dos películas previas de la trilogía. Su estoicismo y frases lacónicas lo convirtieron en arquetipo del héroe crepuscular.

4.2 El Malo (Angel Eyes)[editar]

Lee Van Cleef da vida a un mercenario sin escrúpulos, de mirada glacial y sonrisa siniestra. Angel Eyes mata a su empleador, a civiles y a soldados con idéntica frialdad. En el campo de prisioneros, soborna y tortura sistemáticamente. Representa la crueldad institucionalizada que la guerra permite florecer. La interpretación de Van Cleef fue tan impactante que revitalizó su carrera y lo encasilló en papeles de villano europeo durante la década siguiente.

4.3 El Feo (Tuco)[editar]

Para muchos críticos, Tuco es el verdadero corazón de la película. Eli Wallach construye un personaje cómico, patético, peligroso y conmovedor a partes iguales. Tuco es un bandido mexicano perseguido por una larga lista de delitos, pero también un superviviente nato, dotado de una energía casi animal. Su confesión ante su hermano Pablo —que se ha hecho sacerdote— es uno de los escasos momentos de hondura emocional del spaghetti western. Wallach improvisó muchas de las muecas y parloteos del personaje, incluida la célebre frase «When you have to shoot, shoot, don’t talk».

4.4 Personajes secundarios[editar]

  • Bill Carson: Soldado confederado portador del secreto del oro. Su nombre y la frase «Arch Stanton» son el detonante del tercer acto.
  • Pablo Ramírez: Hermano de Tuco, sacerdote en la Misión de San Antonio. El breve encuentro entre ambos revela la fractura familiar de Tuco y humaniza al personaje.
  • Sargento de la Unión: Oficial moralmente recto que descubre las atrocidades de Angel Eyes en el campo de prisioneros y amenaza con denunciarlo. Suele aparecer como «Sargento» sin nombre propio.
  • Stevens: Hombre que contrata a Angel Eyes para encontrar a Carson y que es asesinado por este al negarse a revelar información.
  • Capitán del fuerte: Oficial alcohólico y amargado que debate con Blondie y Tuco sobre la inutilidad de la guerra antes de morir en combate. Su cameo aporta una nota pacifista.

5. Recepción y premios[editar]

En su estreno italiano de diciembre de 1966, la película fue un éxito de taquilla inmediato. En Estados Unidos, United Artists la lanzó un año después, el 29 de diciembre de 1967. La recaudación en territorio estadounidense alcanzó $6,1 millones[sin verificar] en su primer año, una suma muy considerable para un wéstern europeo. La recaudación global acumulada se ha estimado en más de $38 millones, incluyendo sucesivos reestrenos.

La crítica contemporánea fue dispar. Muchos reseñistas italianos y estadounidenses criticaron su violencia estilizada y la ausencia de un héroe tradicional. La crítica del New York Times Renata Adler[sin verificar] la calificó de «repelente». En España, la censura franquista impuso cortes en escenas de violencia y en el doblaje de algunos diálogos.[2]

Sin embargo, a partir de los años setenta, su reputación no dejó de crecer. La revista Cahiers du Cinéma y los cineastas de la Nueva Hollywood elogiaron su audacia formal. En la actualidad, la película ocupa puestos de privilegio en las listas de mejores filmes de la historia:

A pesar de su enorme prestigio posterior, la película no obtuvo nominaciones relevantes en los grandes premios de su época. No fue candidata al Óscar en ninguna categoría, un hecho que la historiografía cinematográfica suele señalar como uno de los grandes olvidos de la Academia.

6. Estreno y doblaje en español[editar]

El reparto de voces, según la tradición oral de los aficionados al doblaje, contó con:

La versión española original sufrió los cortes de censura mencionados, que fueron repuestos en la edición en DVD y Blu-ray a partir de los años 2000.

Actualmente (agosto de 2026), la versión restaurada en 4K está disponible en plataformas de streaming en varios países de la región.

7. Legado[editar]

El Bueno, el Malo y el Feo trascendió el género y se instaló en la cultura popular global.

  • Influencia en el cine: La secuencia del triello y el uso del primer plano extremo influyeron en directores como Quentin Tarantino, Sam Peckinpah, John Woo y Martin Scorsese. Tarantino la ha calificado como «la mejor película de la historia» en reiteradas entrevistas. La estructura de alianzas y traiciones entre personajes de moral ambigua se convirtió en plantilla para innumerables thrillers y películas de atracos.
  • Música y cultura pop: El tema principal de Morricone es un estándar de la cultura pop. Bandas como Metallica, Ramones y Muse lo han utilizado en conciertos. Aparece en videojuegos, anuncios y series de televisión. El grito del coyote es uno de los sonidos cinematográficos más imitados y parodiados.
  • Estudios académicos: La película ha sido objeto de análisis semióticos, históricos y estéticos. Se estudia como ejemplo de la representación de la guerra civil en el cine italiano, como exponente del manierismo fílmico y como crítica implícita a la violencia institucional.
  • Continuidad y versiones: A pesar de ser la tercera de la trilogía, cronológicamente es la primera, ya que muestra a Blondie adquiriendo el poncho que lleva en las otras dos. Leone nunca autorizó secuelas, pero el personaje de Tuco apareció en otros spaghetti westerns no oficiales.[3]

La película cierra la Trilogía del dólar, pero para muchos críticos también cierra una era: la del wéstern como gran espectáculo popular, justo antes de que la Nueva Ola y el cine de los setenta lo transformaran en un género crepuscular. Medio siglo después, la imagen de tres hombres mirándose en un círculo de tumbas sigue siendo uno de los iconos más poderosos del lenguaje cinematográfico.


  1. Vincenzoni declaró en entrevistas posteriores que la idea surgió tras leer sobre fosas comunes de la guerra civil donde a veces se enterraban objetos de valor. ↩︎

  2. La versión española de 1968 sufrió cortes de metraje y cambios en los diálogos para adaptarse a la moral del régimen. La restauración posterior recuperó las escenas eliminadas. ↩︎

  3. Eli Wallach retomó una suerte de Tuco en ¡Agarra la plata y corre! (1968) y en Los cuatro de Fort Apache (1968), aunque sin relación argumental directa. ↩︎