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Energías renovables

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Energías renovables
Energías renovables
DefiniciónFuentes de energía cuyo flujo natural de reposición es, a escala humana, inagotable
Tipos principalesSolar (fotovoltaica y térmica), eólica, hidroeléctrica, geotérmica, biomasa y bioenergía, y marina (mareomotriz y undimotriz)
Capacidad instalada mundial5.149 GW a finales de 2025, el 49 % de toda la potencia eléctrica instalada del planeta (IRENA, marzo de 2026)
Nueva capacidad en 2025692 GW, récord absoluto: 511 GW solares y 159 GW eólicos
Cuota en la generación eléctrica mundial33,8 % en 2025 (10.730 TWh), por encima del carbón (33,0 %) por primera vez en más de un siglo (Ember, Global Electricity Review 2026)
Cuota en el consumo final de energíaEn torno al 13 % en 2023; la AIE proyecta cerca del 20 % para 2030
Mayor fuente renovable individualHidroeléctrica, aunque la suma de eólica y solar la superó a partir de 2024
Fuentes de mayor crecimientoSolar fotovoltaica y eólica: juntas aportaron el 96,8 % de la nueva capacidad renovable neta de 2025
Región con la matriz eléctrica más limpiaAmérica Latina y el Caribe, con un 67,4 % de generación renovable en 2025
Marco internacionalAcuerdo de París (2015) y compromiso de la COP28 de triplicar la capacidad renovable mundial para 2030

1. Resumen[editar]

Las energías renovables son las que se obtienen de fuentes naturales que se reponen a un ritmo igual o superior al de su consumo: la radiación solar, el viento, el ciclo del agua, el calor interno de la Tierra y la materia orgánica. Se oponen a los combustibles fósiles —carbón, petróleo y gas natural—, cuya formación requirió millones de años y cuya combustión es la causa principal del cambio climático.

El aprovechamiento humano del viento, el agua y la biomasa es milenario; lo nuevo es la escala. Desde la crisis del petróleo de 1973, y sobre todo desde la década de 2010, la caída sostenida del coste de la solar fotovoltaica y la eólica las ha convertido en las opciones más baratas de generación eléctrica nueva en la mayor parte del mundo, por delante de cualquier tecnología fósil.

2025 marcó un punto de inflexión. Según el análisis anual del centro de estudios Ember, las renovables generaron el 33,8 % de la electricidad mundial y superaron al carbón —que quedó en el 33,0 %— por primera vez en más de un siglo. El crecimiento de la generación limpia (887 TWh) fue algo mayor que el aumento de la demanda (849 TWh), de modo que la generación fósil cayó, aunque solo un 0,2 %, por primera vez fuera de un año de crisis. En capacidad, la IRENA contabilizó 5.149 GW instalados a cierre de 2025 tras un año récord de 692 GW de nuevas instalaciones.

El punto ciego de la transición sigue siendo el mismo: la electricidad es apenas un quinto del consumo final de energía. La calefacción, la industria pesada y el transporte —donde la penetración renovable es mucho menor— concentran la mayor parte del problema.

2. Definición y tipos[editar]

Se considera renovable toda fuente cuyo flujo de reposición natural resulta, en la práctica, inagotable a escala humana. Esto las distingue tanto de los combustibles fósiles como del uranio empleado en la energía nuclear que, aunque no emite gases de efecto invernadero durante su operación, se basa en un recurso finito y por convención no se clasifica como renovable. La categoría más amplia de energía baja en carbono sí incluye la nuclear junto con las renovables.

2.1 Energía solar[editar]

Aprovecha la radiación del Sol por dos vías:

  • Fotovoltaica (FV): convierte la luz directamente en electricidad mediante células semiconductoras, casi siempre de silicio. El efecto fotovoltaico lo describió Alexandre Edmond Becquerel en 1839, pero la primera célula práctica no llegó hasta 1954, en los Laboratorios Bell, con un rendimiento del 6 %. Sus primeras aplicaciones fueron espaciales; hoy los módulos comerciales superan el 22 % de eficiencia.
  • Térmica: capta el calor solar para agua caliente sanitaria y calefacción, o lo concentra mediante espejos para producir vapor y mover una turbina (termosolar o CSP). La energía solar térmica para agua caliente doméstica se generalizó muy pronto en países con alta irradiación y sin petróleo propio, de forma particularmente temprana en Israel, Chipre y Grecia.

La solar fotovoltaica es hoy la tecnología de generación que más rápido crece de toda la historia de la energía. En 2025 aportó 511 GW de nueva potencia —el 75 % de toda la nueva capacidad renovable mundial— y el parque instalado alcanzó unos 2,4 teravatios. Su coste por vatio ha caído más de un 90 % desde 2010.

2.2 Energía eólica[editar]

El uso del viento para navegar se remonta a milenios, y los molinos de viento para moler grano y bombear agua se difundieron por Persia, el mundo islámico y Europa desde la Edad Media. Los aerogeneradores modernos nacieron en Dinamarca tras la crisis del petróleo de 1973, sobre una tradición previa de pequeñas turbinas rurales.

Se distinguen dos segmentos:

  • Eólica terrestre (onshore): la más madura y barata, con turbinas que hoy superan los 6 MW por unidad.
  • Eólica marina (offshore): más cara pero con vientos más constantes y turbinas mucho mayores, que rebasan los 15 MW. Su desarrollo se concentra en el mar del Norte y en China. La eólica flotante, aún incipiente, abre la posibilidad de instalar en aguas profundas, lo que resulta decisivo para países de plataforma continental estrecha como España, Japón o Chile.

En 2025 se instalaron 159 GW de nueva capacidad eólica en el mundo. China, Estados Unidos y Alemania son los tres mayores productores, con China muy destacada.

2.3 Energía hidroeléctrica[editar]

Es la renovable de mayor tradición industrial: la rueda hidráulica evolucionó hacia la turbina en el siglo XIX y la electricidad de origen fluvial llegó a llamarse "carbón blanco". Sigue siendo la mayor fuente renovable individual de electricidad del mundo, con alrededor del 14 % de la generación total. Conviene, sin embargo, corregir una afirmación muy repetida y ya obsoleta: desde 2024, la eólica y la solar suman más generación que la hidroeléctrica.

Es una tecnología madura, con menos margen de expansión en los países donde el recurso ya está aprovechado, y con inconvenientes propios de escala: las grandes presas alteran los ecosistemas fluviales, interrumpen el transporte de sedimentos, emiten metano por la descomposición de materia orgánica en los embalses y han provocado el desplazamiento forzoso de comunidades enteras. Más de la mitad del parque hidroeléctrico europeo supera los cuarenta años y requiere modernización.

Su variante de bombeo —subir agua a un embalse superior cuando sobra electricidad y turbinarla cuando falta— sigue siendo, con diferencia, la mayor forma de almacenamiento energético instalada del planeta.

2.4 Energía geotérmica[editar]

Aprovecha el calor interno de la Tierra, ya sea para generar electricidad en zonas de actividad volcánica o tectónica, o para climatización mediante bombas de calor, que funcionan en cualquier lugar aprovechando la temperatura estable del subsuelo a pocos metros.

Su reparto geográfico es muy desigual, y esa es precisamente la razón de su peso en varios países hispanohablantes: México —con el campo de Cerro Prieto, uno de los mayores del mundo—, Costa Rica, El Salvador —donde cubre en torno a una cuarta parte de la electricidad nacional— y Chile, con la planta de Cerro Pabellón, la primera geotérmica a gran escala de América del Sur, situada a 4.500 metros de altitud.

2.5 Biomasa y bioenergía[editar]

La combustión de materia orgánica es la forma de energía más antigua que utiliza el ser humano. En su versión moderna comprende la generación eléctrica y de calor a partir de residuos forestales, agrícolas y urbanos, el biogás obtenido por digestión anaerobia y los biocombustibles líquidos para el transporte, como el etanol —del que Brasil es productor histórico a partir de la caña de azúcar— y el biodiésel.

Su condición de renovable es la más discutida de todas: solo lo es si la biomasa se repone al ritmo al que se quema, y el balance real de emisiones depende críticamente del origen del material, del cambio de uso del suelo y del transporte. La quema de biomasa tradicional en interiores es además una de las principales causas de mortalidad por contaminación del aire doméstico en el mundo.

2.6 Energía marina[editar]

Incluye la mareomotriz, que aprovecha el desnivel de las mareas, y la undimotriz, que aprovecha el oleaje. Es la familia renovable menos desarrollada: su capacidad instalada mundial se mide en centenares de megavatios —una fracción minúscula del total— y sigue dominada por unas pocas instalaciones históricas, como la de La Rance, en Francia, operativa desde 1966. Su potencial teórico es enorme, pero el entorno marino impone costes de instalación y mantenimiento que ninguna tecnología ha logrado todavía amortizar a escala comercial.

3. Historia[editar]

3.1 Usos preindustriales[editar]

Hasta mediados del siglo XIX, prácticamente toda la energía que utilizaba la humanidad era renovable: fuego de biomasa para cocinar y calentarse, viento para navegar y para los molinos, agua para las ruedas hidráulicas y tracción animal. Fueron la base energética de las sociedades agrarias durante milenios, con una densidad de potencia bajísima que limitaba estructuralmente lo que una economía podía producir.

3.2 Revolución industrial y desplazamiento[editar]

La máquina de vapor y el carbón rompieron ese límite y desplazaron a las renovables. La hidroelectricidad fue la excepción: las primeras centrales de finales del siglo XIX permitieron industrializar regiones montañosas sin carbón, y a lo largo del siglo XX se construyeron las grandes presas que aún hoy sostienen los sistemas eléctricos de buena parte de América Latina.

3.3 La crisis del petróleo de 1973[editar]

El embargo petrolero de 1973 fue el punto de inflexión político. Dinamarca, que importaba más del 90 % de su energía, respondió con un programa eólico que acabaría convirtiéndola en la cuna de la industria moderna de aerogeneradores; Brasil lanzó el Programa Nacional del Alcohol para sustituir gasolina por etanol de caña; y Estados Unidos y Japón financiaron los primeros grandes programas de investigación solar. Buena parte de aquel impulso se desinfló cuando el precio del crudo volvió a caer en los años ochenta, pero la base tecnológica quedó establecida.

3.4 Siglo XXI: el desplome de los costes[editar]

El cambio decisivo del siglo XXI no ha sido político sino económico. Entre 2010 y mediados de la década de 2020, el coste normalizado de la electricidad solar fotovoltaica cayó alrededor de un 90 % y el de la eólica terrestre en torno a un 70 %, impulsados por las economías de escala de la fabricación china, la mejora de las eficiencias y la curva de aprendizaje industrial. El resultado es que en la mayor parte del mundo construir una planta solar o eólica nueva es hoy más barato que operar una central de carbón existente.

Sobre esa base se acumularon los hitos recientes: en 2023, la COP28 de Dubái acordó el objetivo de triplicar la capacidad renovable mundial para 2030; en 2024, la suma de eólica y solar superó por primera vez a la hidroeléctrica; y en 2025, las renovables superaron al carbón en el conjunto de la generación eléctrica mundial.

4. Situación global actual[editar]

4.1 Capacidad instalada[editar]

Según las estadísticas de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) publicadas en marzo de 2026, la capacidad renovable mundial alcanzó 5.149 GW a finales de 2025, un 15,5 % más que el año anterior y ya el 49 % de toda la potencia eléctrica instalada del planeta.

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Nueva capacidad renovable instalada en 2025: 692 GW (récord histórico)

Tecnología Nueva capacidad 2025 Peso en las adiciones
Solar fotovoltaica 511 GW ~75 %
Eólica 159 GW ~23 %
Resto (hidráulica, bioenergía, geotérmica, marina) ~22 GW ~3 %

Solar y eólica sumaron el 96,8 % de las adiciones netas del año.

Distribución geográfica de la capacidad total

Región Capacidad renovable acumulada Nueva capacidad 2025
Asia 2.891 GW 513,3 GW (74,2 % del total mundial)
Europa 934 GW
Resto del mundo ~1.324 GW

4.2 Generación eléctrica[editar]

En el Global Electricity Review 2026 de Ember, correspondiente al año 2025:

  • Renovables: 33,8 % de la electricidad mundial (10.730 TWh).
  • Carbón: 33,0 % (10.476 TWh). Es la primera vez en más de un siglo que las renovables superan al carbón.
  • La solar cubrió por sí sola alrededor del 75 % del crecimiento de la demanda eléctrica mundial del año.
  • La generación fósil descendió un 0,2 %, un retroceso pequeño pero significativo por tratarse del primero registrado sin una recesión ni una pandemia de por medio.
  • Se prevé que tanto la solar como la eólica superen individualmente a la nuclear durante 2026.

4.3 El problema del consumo final[editar]

Las cifras eléctricas, con ser espectaculares, describen solo una parte del sistema. La electricidad representa aproximadamente una quinta parte del consumo final de energía; el resto se va en calor y transporte. Las renovables suponían en torno al 13 % del consumo final total en 2023, y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) proyecta que lleguen a cerca del 20 % en 2030, con un crecimiento del consumo renovable cercano al 60 % entre 2024 y 2030.

La calefacción y el calor industrial concentran casi la mitad del consumo final de energía y alrededor del 40 % de las emisiones de CO₂ del sector energético, con una penetración renovable muy inferior a la de la electricidad. Es, junto con la aviación, la navegación y la siderurgia, el terreno donde la transición avanza más despacio.

5. Ventajas, limitaciones y desafíos técnicos[editar]

Ventajas

  • Ausencia de emisiones directas de gases de efecto invernadero y de contaminantes atmosféricos durante la operación.
  • Costes de generación hoy inferiores a los de las alternativas fósiles en la mayoría de los mercados, y sin exposición a la volatilidad del precio de los combustibles.
  • Seguridad energética: reducen la dependencia de importaciones, un factor que ganó enorme peso político en Europa tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
  • Acceso a la electricidad en zonas rurales o aisladas mediante generación distribuida, sin necesidad de extender la red.

Limitaciones y desafíos

  • Variabilidad. La solar y la eólica dependen del clima y del ciclo diario. Gestionarlas exige almacenamiento —baterías, bombeo hidráulico—, interconexiones, gestión de la demanda y capacidad de respaldo. El coste de las baterías de litio ha caído tanto que el almacenamiento es ya el segmento de mayor crecimiento del sector.
  • Estabilidad de la red. Los generadores solares y eólicos se conectan mediante electrónica de potencia y no aportan de forma nativa la inercia ni el control de tensión que proporcionaban las grandes turbinas síncronas. Es un problema de ingeniería resoluble —con compensadores síncronos, inversores formadores de red y requisitos técnicos actualizados—, pero exige que la regulación evolucione al mismo ritmo que la tecnología (véase la sección 6.1).
  • Uso del suelo y aceptación local. Las plantas fotovoltaicas y los parques eólicos ocupan superficie y generan conflictos por paisaje, biodiversidad —especialmente aves y quirópteros— y competencia con usos agrarios.
  • Minerales críticos. La transición depende de litio, cobalto, níquel, cobre y tierras raras, cuya extracción y refinado están geográficamente muy concentrados y plantean sus propios problemas ambientales, laborales y geopolíticos. Es un asunto de primer orden para América Latina, que concentra la mayor parte de las reservas mundiales de litio en el llamado "triángulo" de Chile, Argentina y Bolivia, y donde Chile y Perú son además los dos mayores productores de cobre del planeta.
  • Vulnerabilidad climática. La hidroelectricidad es muy sensible a las sequías, que en América Latina han obligado repetidamente a recurrir a generación térmica de respaldo, con el consiguiente repunte de emisiones y de precios.
  • Envejecimiento y reciclaje. Los primeros grandes parques eólicos y solares llegan al final de su vida útil, lo que plantea la necesidad de cadenas de reciclaje de palas y módulos que apenas empiezan a existir.

6. Energías renovables en España y América Latina[editar]

6.1 España[editar]

España es uno de los países con mayor penetración renovable de Europa, favorecido por una irradiación solar excepcional para su latitud y por un recurso eólico abundante.

Según el Informe del Sistema Eléctrico de Red Eléctrica correspondiente a 2025:

  • Las renovables generaron el 55,5 % de la electricidad peninsular, cifra que sube al 56,6 % si se incluye la estimación de la generación de autoconsumo.
  • La generación libre de emisiones —renovables más nuclear— alcanzó los 202.835 GWh, el 74,52 % del total y máximo histórico.
  • Se incorporaron cerca de 10 GW de nueva potencia renovable, de los cuales alrededor de 9 GW fueron solares fotovoltaicos.
  • La potencia instalada total del sistema llegó a 142.558 MW, con un 67,1 % de tecnologías renovables.
  • La demanda eléctrica creció un 2,8 %.

España es el segundo país del sistema europeo ENTSO-E por peso conjunto de solar y eólica, solo por detrás de Alemania.

El apagón ibérico del 28 de abril de 2025. España y Portugal sufrieron ese día un colapso total del sistema eléctrico, el mayor de la historia reciente de Europa occidental. El episodio desató de inmediato un debate público sobre si la elevada penetración renovable había sido la causa. El informe final de ENTSO-E, el organismo europeo que agrupa a los operadores de red, descartó esa explicación: el origen fue multifactorial y se concentró en el control de la tensión, no en el tipo de fuente. El sistema no disponía de suficiente capacidad de regulación de tensión, se produjeron oscilaciones persistentes, varias centrales convencionales no prestaron el apoyo obligatorio y otras se desconectaron antes de lo que exigía la normativa. En palabras del presidente de ENTSO-E, el problema "no es de renovables, es de control de tensión". El caso se ha convertido en la referencia europea para revisar los requisitos técnicos exigibles a los sistemas con alta proporción de generación no síncrona.

6.2 América Latina y el Caribe[editar]

América Latina y el Caribe tiene, gracias a su enorme parque hidroeléctrico histórico, la matriz eléctrica más limpia de todas las grandes regiones del mundo: un 67,4 % de generación renovable en 2025, el doble de la media mundial. A lo largo de ese año el índice osciló entre el 65 % de julio —afectado por la sequía y el mayor recurso al gas— y el 71 % de junio, su máximo.

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Composición de la generación eléctrica regional en 2025

Fuente Participación
Hidroeléctrica 51,3 %
Gas natural 20,4 %
Eólica 10,1 %
Solar 4,8 %
Resto (bioenergía, geotérmica, carbón, derivados del petróleo, nuclear) ~13,4 %

Países con mayor proporción renovable en su matriz eléctrica (2025)

País Generación renovable
Paraguay ~100 % (íntegramente hidroeléctrica: Itaipú y Yacyretá)
Costa Rica ~100 %
Uruguay ~98 %
Brasil ~95 %
Colombia ~91 %

Los casos más citados son tres. Uruguay transformó su matriz en poco más de una década, pasando de una fuerte dependencia del petróleo importado a cubrir casi toda su electricidad con hidráulica, eólica y biomasa, mediante un acuerdo político transversal que sobrevivió a varios cambios de gobierno. Costa Rica encadena años enteros con generación prácticamente libre de fósiles, combinando hidroeléctrica, geotérmica y eólica. Y Chile ha construido en el desierto de Atacama —la región con mayor irradiación solar del planeta— un parque fotovoltaico que ha desplazado al carbón de su matriz a una velocidad muy superior a la prevista, aunque con un problema persistente de congestión de la red de transporte entre el norte generador y el centro consumidor, que obliga a verter energía y ha convertido el almacenamiento con baterías en la prioridad regulatoria del país.

Otros desarrollos destacados de la región son el potencial eólico excepcional de la Patagonia argentina y del istmo de Tehuantepec en México, la solar del norte mexicano, la geotermia centroamericana y la incipiente diversificación de Colombia hacia la eólica de La Guajira, motivada por la vulnerabilidad de su sistema —muy hidráulico— ante el fenómeno de El Niño.

Los desafíos comunes son también claros: dependencia excesiva de una hidroelectricidad cada vez más expuesta a las sequías, redes de transporte insuficientes, marcos regulatorios que no siempre remuneran el almacenamiento ni la flexibilidad, y la tensión entre el papel de la región como proveedora de minerales críticos y sus propios objetivos de desarrollo industrial.

7. Actores y estructura del sector[editar]

El sector se organiza hoy en torno a cuatro grandes bloques:

  • Fabricación de equipos. Está muy concentrada geográficamente. China domina de forma abrumadora toda la cadena fotovoltaica —polisilicio, obleas, células y módulos— y es también el mayor fabricante de aerogeneradores y de baterías. Esa concentración explica buena parte de la caída de costes y es, simultáneamente, la principal preocupación de seguridad de suministro de Europa, Estados Unidos y la India.
  • Desarrollo y explotación de plantas. Combina grandes utilities que han diversificado desde el negocio fósil o hidráulico con desarrolladores especializados. Varias de las mayores del mundo son españolas —Iberdrola, Acciona Energía, Naturgy— o tienen fuerte implantación latinoamericana, y la ingeniería española de renovables es uno de los sectores exportadores de servicios más consolidados del país.
  • Redes y almacenamiento. El cuello de botella se ha desplazado de la generación a la red: los plazos de conexión, la capacidad de evacuación y el almacenamiento determinan hoy más que el coste de los paneles cuánta renovable puede integrarse realmente.
  • Financiación. Las renovables son proyectos intensivos en capital con costes operativos bajos, lo que los hace muy sensibles a los tipos de interés: una subida encarece la energía renovable proporcionalmente más que la fósil, un factor que explica buena parte de la volatilidad del sector desde 2022.

8. Marco político e institucional[editar]

El marco internacional de referencia es el Acuerdo de París (2015), en cuyo desarrollo más de ciento treinta países han adoptado políticas de apoyo: subastas de capacidad, primas, incentivos fiscales, objetivos vinculantes y mecanismos de compra a largo plazo. La COP28 de Dubái, en 2023, añadió un objetivo cuantificado: triplicar la capacidad renovable mundial y duplicar la tasa de mejora de la eficiencia energética antes de 2030.

En la Unión Europea, el paquete legislativo Fit for 55 y la Directiva de Energías Renovables fijan objetivos vinculantes de participación renovable, y los fondos NextGenerationEU han financiado desde 2021 una parte sustancial de la inversión en redes, almacenamiento y repotenciación de instalaciones, España incluida.

Las instituciones técnicas de referencia son la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) —con 170 países miembros— y, en el ámbito analítico independiente, centros como Ember o BloombergNEF, cuyas series de datos son las más citadas en el debate público.

El contexto político de mediados de la década de 2020 ha añadido un matiz importante: la agenda energética global se ha desplazado desde el discurso puramente climático hacia la seguridad y la resiliencia del suministro y la competitividad industrial, en un escenario de tensiones geopolíticas y de competencia por los minerales críticos. En la práctica, ese giro no ha frenado el despliegue renovable —los datos de 2025 son los mejores de la historia—, pero ha cambiado los argumentos con los que se justifica.

9. Perspectivas[editar]

Las proyecciones de los principales organismos coinciden en un crecimiento sostenido, con la solar fotovoltaica y el almacenamiento en baterías como segmentos más dinámicos, y con Asia —y dentro de ella China— manteniendo el liderazgo tanto en fabricación como en volumen de nueva capacidad instalada. La AIE prevé que las renovables variables, solar y eólica, representen dos tercios de la generación renovable mundial en 2030, frente a menos del 45 % en años recientes, con la fotovoltaica triplicando su peso y la eólica casi duplicándolo, mientras la hidroeléctrica sigue creciendo en términos absolutos pero pierde participación relativa.

Los cuellos de botella identificados son consistentes en todos los análisis y ninguno tiene que ver con el coste de generar:

  1. Redes de transporte y distribución, cuya ampliación va muy por detrás del ritmo de instalación de generación.
  2. Almacenamiento y flexibilidad, imprescindibles para integrar porcentajes cada vez mayores de generación variable.
  3. Permisos y tramitación, que en muchos países superan con creces el tiempo de construcción de las plantas.
  4. Descarbonización del calor y del transporte pesado, donde la solución no es simplemente instalar más renovables sino electrificar usos o desarrollar vectores como el hidrógeno.
  5. Cadenas de suministro de minerales críticos, con implicaciones directas para los países latinoamericanos que los producen.

10. Véase también[editar]

  • Cambio climático
  • Transición energética y descarbonización
  • Acuerdo de París y Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
  • Agencia Internacional de la Energía e IRENA
  • Almacenamiento de energía y baterías de ion de litio
  • Litio y minerales críticos en América Latina