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Francisco I. Madero

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Francisco I. Madero · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
CiudadesCiudad de México · San Luis · Saltillo · San Antonio · Veracruz · Madrid
PaísesEstados Unidos · México · Colombia · España
HistoriaRevolución mexicana · Emiliano Zapata · Benito Juárez · Pancho Villa
Francisco I. Madero
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos
Mandato6 de noviembre de 1911 – 19 de febrero de 1913
VicepresidenteJosé María Pino Suárez
Datos personales
Nombre de nacimientoFrancisco Ignacio Madero González
Nacimiento30 de octubre de 1873
Parras de la Fuente, Coahuila, México
Fallecimiento22 de febrero de 1913
Ciudad de México, México
Causa de muerteAsesinato
Partido políticoPartido Nacional Antirreeleccionista
CónyugeSara Pérez Romero
EducaciónLiceo de Versalles, École des Hautes Études Commerciales de París, Universidad de California en Berkeley
OcupaciónEmpresario, político, escritor

1. Resumen[editar]

Francisco Ignacio Madero González (Parras de la Fuente, Coahuila, 30 de octubre de 1873 – Ciudad de México, 22 de febrero de 1913), conocido como Francisco I. Madero, fue un empresario agrícola, político, escritor y revolucionario mexicano que se desempeñó como presidente de México entre 1911 y 1913. Es reconocido como el iniciador de la Revolución mexicana y una figura emblemática del movimiento democrático en América Latina.

Nacido en el seno de una de las familias más acaudaladas del norte del país, Madero recibió una esmerada educación en Francia y Estados Unidos. A su regreso a México, combinó la administración del patrimonio familiar con una creciente inquietud por la situación política del país, dominada durante más de tres décadas por el general Porfirio Díaz. Su libro La sucesión presidencial en 1910, publicado en 1908, se convirtió en el manifiesto fundacional del antirreeleccionismo mexicano y lo catapultó al liderazgo de un movimiento que exigía el sufragio efectivo y la no reelección.

Ante el fraude en las elecciones de 1910, Madero proclamó el Plan de San Luis, convocando al pueblo mexicano a las armas el 20 de noviembre de ese año. El levantamiento se extendió rápidamente por el norte y el sur del país, confluyendo con otras luchas agrarias e indígenas y forzando la renuncia de Díaz en mayo de 1911. Tras asumir la presidencia interina y ganar las elecciones extraordinarias, Madero intentó gobernar dentro del marco constitucional, respetando las libertades públicas y la libertad de prensa. Sin embargo, su talante conciliador y su decisión de no disolver el viejo ejército porfiriano lo enfrentaron tanto a las presiones de los sectores revolucionarios que demandaban reformas sociales profundas −encabezados por Emiliano Zapata y el Plan de Ayala− como a los continuos complots de los partidarios del antiguo régimen.

La conspiración conservadora cristalizó en la Decena Trágica, un sangriento golpe de Estado ocurrido entre el 9 y el 19 de febrero de 1913 encabezado por los generales Félix Díaz, Bernardo Reyes y Victoriano Huerta, con el respaldo del embajador estadounidense Henry Lane Wilson a través del Pacto de la Embajada. Madero y el vicepresidente José María Pino Suárez fueron obligados a renunciar, detenidos ilegalmente y asesinados en la madrugada del 22 de febrero de 1913 a espaldas de la Penitenciaría de Lecumberri.

Pese a las contradicciones de su breve gobierno, la figura de Madero es venerada en México como la del “Apóstol de la Democracia”. Su sacrificio unificó a las distintas facciones revolucionarias contra la dictadura de Huerta y abrió paso al posterior constitucionalismo. En el mundo hispanohablante, su nombre es sinónimo de la lucha democrática frente al autoritarismo, y su ideario influyó significativamente en los movimientos reformistas latinoamericanos del siglo XX.

2. Primeros años y formación[editar]

2.1. Familia y entorno[editar]

Francisco I. Madero nació en la Hacienda de El Rosario, en el municipio de Parras de la Fuente, en el estado norteño de Coahuila. Fue el primogénito de los once hijos del matrimonio formado por Francisco Madero Hernández y Mercedes González Treviño. La familia Madero era una de las más poderosas del noreste de México, dueña de vastas extensiones de tierra, fábricas textiles, fundidoras, viñedos y participaciones en instituciones bancarias.[1]

Su abuelo, Evaristo Madero Elizondo, había sido gobernador del estado y era un industrial de visión continental que consolidó un imperio económico durante el porfiriato. Este origen acomodado le dio al joven Francisco acceso a una educación cosmopolita poco habitual en el México de finales del siglo XIX, pero también generó posteriormente suspicacias entre algunos sectores revolucionarios que lo consideraban un “hacendado” ajeno a las necesidades del pueblo llano.

2.2. Educación[editar]

Madero realizó sus primeros estudios en Parras y posteriormente en Saltillo, en el Colegio de San Juan Nepomuceno, regido por los jesuitas. En 1887, a los catorce años, fue enviado a completar su formación en Europa. Residió en el Liceo de Versalles, cerca de París, y más tarde cursó estudios superiores de comercio en la prestigiosa École des Hautes Études Commerciales (HEC) de la capital francesa.

De su estancia en Francia, además de los conocimientos de administración y finanzas, Madero adquirió un marcado interés por el positivismo de Auguste Comte y, sobre todo, por el espiritismo de Allan Kardec, doctrina a la que se mantendría leal durante toda su vida y que influyó tanto en su cosmovisión ética como en su convencimiento de que estaba llamado a un destino trascendente en la historia de México.[2]

Entre 1892 y 1893, amplió sus estudios en Estados Unidos, asistiendo a la Universidad de California en Berkeley, donde tomó cursos de agricultura y administración de negocios y perfeccionó el dominio del inglés.

2.3. Regreso a México y actividad empresarial[editar]

De regreso en México en 1893, con veinte años de edad, Madero se incorporó a la administración de los negocios familiares. Introdujo en las haciendas algodoneras de la familia innovaciones técnicas de irrigación y rotación de cultivos aprendidas en Estados Unidos. También creó escuelas gratuitas para los hijos de los peones y mejoró las condiciones de vida de sus trabajadores, una política paternalista que combinaba la ética católica y la filantropía espiritista pero que, a la larga, no satisfizo las demandas estructurales de justicia agraria que terminarían enfrentándolo con el zapatismo.

Durante la primera década del siglo XX, Madero se dedicó intensamente a los negocios, pero la deriva autoritaria del régimen de Porfirio Díaz lo empujó hacia la política. La represión de los yaquis en Sonora, la masacre de huelguistas en Cananea y Río Blanco y la falta de canales democráticos le hicieron considerar que la única vía de cambio era la transformación del sistema político.

3. Trayectoria política y militar[editar]

3.1. La oposición a Díaz y La sucesión presidencial en 1910[editar]

En enero de 1908, el presidente Porfirio Díaz concedió una célebre entrevista al periodista estadounidense James Creelman para Pearson’s Magazine, en la que declaró que México estaba preparado para la democracia y que vería con buenos ojos la formación de partidos políticos de oposición de cara a las elecciones de 1910. Madero interpretó aquellas palabras como una ventana de oportunidad y redactó aceleradamente el libro La sucesión presidencial en 1910. Los partidos nacionales, que apareció a finales de ese mismo año.

En la obra, Madero hacía un análisis mesurado pero demoledor del régimen porfirista: reconocía los avances materiales y la pacificación del país, pero denunciaba la carencia de libertades políticas, la perpetuación en el poder, la ausencia de genuino estado de derecho y la creciente injusticia social. Su propuesta concreta era la creación de un partido nacional que disputara la vicepresidencia —dejando a Díaz la posibilidad de ser presidente una vez más— para garantizar el retorno al principio de “sufragio efectivo, no reelección”.

Para sorpresa del régimen, la monografía se difundió velozmente en los círculos de la clase media letrada, clubes antirreeleccionistas y logias masónicas. Madero emprendió entonces una gira política por varios estados de la república para promover la formación del partido.

3.2. Fundación del Partido Nacional Antirreeleccionista y candidatura[editar]

El 22 de mayo de 1909[sin verificar], en la Ciudad de México, quedó constituido el Partido Nacional Antirreeleccionista (PNA). El movimiento adoptó como lema el ya mencionado “Sufragio efectivo. No reelección” y postuló a Madero como candidato a la presidencia y a Francisco Vázquez Gómez como candidato a la vicepresidencia.

Las elecciones primarias, es decir, las convenciones del partido, se realizaron en un ambiente de gran euforia cívica. Miles de ciudadanos se afiliaron al antirreeleccionismo. Sin embargo, en junio de 1910, poco antes de los comicios generales, Madero fue arrestado en Monterrey bajo los cargos de incitación a la rebelión y ultraje a la autoridad. Encerrado en la Penitenciaría de San Luis Potosí, presenció desde la cárcel cómo el gobierno consumaba el fraude que dio el triunfo, una vez más, a Porfirio Díaz.

Tras escapar de la prisión disfrazado de jornalero, Madero cruzó la frontera hacia San Antonio, Texas. Allí redactó el documento que cambiaría el signo de su lucha y la del país.

3.3. El Plan de San Luis y el inicio de la Revolución[editar]

El 5 de octubre de 1910, fechado en San Luis Potosí pero redactado y firmado en el exilio texano, Madero proclamó el Plan de San Luis. En él declaraba nulas las elecciones, se nombraba presidente provisional y hacía un llamado a las armas para el 20 de noviembre de 1910 a las seis de la tarde. El documento retomaba el lema del antirreeleccionismo y añadía un punto crucial para movilizar a los campesinos: la promesa de revisar los despojos de tierras comunales.

Aquel 20 de noviembre, diversos levantamientos estallaron a lo largo y ancho de la república. En el estado de Chihuahua, Pascual Orozco y Pancho Villa tomaron la iniciativa y sumaron a sus filas a vaqueros, mineros, rancheros e indígenas tarahumaras; en Morelos, los pueblos encabezados por Emiliano Zapata se alzaron exigiendo la restitución inmediata de sus tierras. En Coahuila y Sonora brotaron otros tantos focos rebeldes.

Madero ingresó a territorio mexicano en febrero de 1911 y asumió personalmente el mando militar en el norte. El avance de las fuerzas revolucionarias, sumado a la toma de Ciudad Juárez el 10 de mayo de 1911[sin verificar] por Orozco y Villa —un hecho que Madero intentó retrasar para evitar fricciones diplomáticas con Estados Unidos—, precipitó la caída del régimen.

3.4. Los Tratados de Ciudad Juárez y la renuncia de Díaz[editar]

Tras la toma de Ciudad Juárez, las partes negociaron en esa misma ciudad fronteriza. El 21 de mayo de 1911[sin verificar] se firmaron los Tratados de Ciudad Juárez. Por medio de ellos, Porfirio Díaz y su vicepresidente Ramón Corral presentaron su renuncia. El acuerdo establecía que el secretario de Relaciones Exteriores, Francisco León de la Barra, asumiría la presidencia interina y convocaría a nuevas elecciones.

El pacto ha sido duramente criticado por la historiografía: Madero aceptó la licencia del ejército porfiriano y la supervivencia de la estructura política y judicial del antiguo régimen. Los revolucionarios radicales, en particular los zapatistas, consideraron los tratados una traición. Madero, en cambio, creía que ese era el camino menos sangriento para transitar a una democracia plena.

Díaz partió al exilio en Francia y Madero entró triunfalmente en la Ciudad de México el 9 de junio de 1911[sin verificar].

3.5. Presidencia (1911-1913)[editar]

Celebradas las elecciones extraordinarias de octubre de 1911, Madero resultó elegido presidente con el 99.27% de los votos, tomando posesión el 6 de noviembre de 1911. José María Pino Suárez lo acompañó como vicepresidente.

En su breve mandato, Madero se empeñó en realizar un gobierno de concordia. Permitió una absoluta libertad de prensa —que fue utilizada por los periódicos conservadores para ridiculizarlo sin tregua—, decretó amnistías, desmovilizó a buena parte de las tropas revolucionarias y mantuvo casi intacto al ejército federal. Tomó medidas modestas para mejorar las condiciones laborales y organizó una comisión para regular el fraccionamiento de los latifundios, pero se opuso a una reforma agraria radical que implicara confiscaciones.

Su presidencia estuvo marcada por tres líneas de conflicto:

  • La insurrección zapatista: Emiliano Zapata se negó a desmovilizar a las tropas morelenses mientras no se procediera a la restitución inmediata de los ejidos. El 28 de noviembre de 1911, Zapata proclamó el Plan de Ayala, que desconocía a Madero y nombró a Pascual Orozco como jefe de la revolución (aunque Orozco en ese momento permanecía leal).
  • La rebelión orozquista: En marzo de 1912, el propio Pascual Orozco se alzó en Chihuahua contra Madero, acusándolo de no cumplir las promesas del Plan de San Luis. La revuelta alcanzó dimensiones alarmantes, pero fue contenida por las tropas federales al mando del general Victoriano Huerta.
  • Los complots conservadores: Los partidarios del antiguo régimen, encabezados por el general Bernardo Reyes y el sobrino de Díaz, Félix Díaz, orquestaron varias intentonas golpistas. La sublevación de Félix Díaz en Veracruz en octubre de 1912, aunque sofocada, puso de manifiesto la fragilidad del gobierno y la deslealtad de altos mandos militares.

3.6. La Decena Trágica y el golpe de Estado[editar]

El 9 de febrero de 1913, un grupo de cadetes de la Escuela de Aspirantes de Tlalpan y tropas sublevadas de los cuarteles de Tacubaya se alzaron en la Ciudad de México. Liberaron de sus prisiones a Bernardo Reyes y a Félix Díaz. Reyes marchó hacia el Palacio Nacional, pero murió abatido en el Zócalo por las fuerzas leales. Félix Díaz se atrincheró en la Ciudadela, una antigua fábrica de armas ubicada en el centro de la capital.

Lo que siguió fueron diez días de intensos combates de artillería en el corazón de la ciudad, durante los cuales la población civil quedó atrapada entre el fuego. Madero, temiendo que un cese al fuego absoluto diera ventaja a los rebeldes, designó a Victoriano Huerta comandante militar de la plaza. Sin embargo, Huerta mantuvo un doble juego: simuló combatir a Díaz mientras negociaba secretamente el derrocamiento del presidente.

La intervención del embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, resultó decisiva. Wilson, abiertamente hostil a Madero, gestionó el llamado Pacto de la Embajada, mediante el cual Huerta y Félix Díaz acordaron la traición: Huerta arrestaría a Madero y asumiría provisionalmente la presidencia.

El 18 de febrero de 1913, el general Aureliano Blanquet apresó a Madero y al vicepresidente Pino Suárez en el propio Palacio Nacional. Horas después, tanto Madero como Pino Suárez presentaron sus renuncias bajo coacción. El Congreso, dominado por los golpistas, aceptó las dimisiones y nombró presidente a Victoriano Huerta.

El 22 de febrero de 1913, con el pretexto de un supuesto intento de rescate, Madero y Pino Suárez fueron trasladados a la Penitenciaría de Lecumberri y asesinados en la vía pública, a espaldas de la prisión. La versión oficial del gobierno de Huerta habló de un tiroteo entre federales y partidarios del ex presidente, pero rápidamente quedó en evidencia que se trató de un asesinato consumado de manera sumaria.

4. Pensamiento y obra escrita[editar]

A diferencia de muchos líderes revolucionarios, Madero fue ante todo un hombre de ideas. Su pensamiento combinaba tres corrientes principales: el liberalismo democrático heredado de Benito Juárez, un espiritualismo de raíz kardeciana y un sentido ético de la política.

Como escritor, su obra fundacional es La sucesión presidencial en 1910 (1908), pero también publicó otras obras notables, entre ellas El militarismo en México (1911), donde analizaba el papel del ejército en la vida nacional y abogaba por su subordinación al poder civil, y una serie de folletos de propaganda política y de divulgación del espiritismo, como el Comentario al libro de Daniel y Bases para la nueva constitución.

En lo económico, defendía el libre comercio pero con un rol activo del Estado en educación y en la regulación de las condiciones laborales. En lo agrario, consideraba urgente el fraccionamiento de los latifundios improductivos mediante vías legales y la negociación entre hacendados y campesinos, una moderación que a la luz de los hechos resultó insuficiente para apaciguar el hambre de tierra de los pueblos indígenas.

5. Palmarés y legado[editar]

No existe un palmarés en el sentido deportivo del término, pero sí una serie de logros políticos y reconocimientos históricos que lo consolidan como uno de los presidentes más honrados de la historia mexicana, pese a su trágico final.

5.1. Principales hitos[editar]

  • Publicación de La sucesión presidencial en 1910 (1908), que inauguró el debate público sobre la democracia.
  • Fundación del Partido Nacional Antirreeleccionista y el lema inmortal del “Sufragio efectivo, no reelección”.
  • El Plan de San Luis (1910), que unificó a las distintas facciones de oposición a Díaz.
  • Derrocamiento del régimen porfirista después de más de 30 años en el poder.
  • Celebración de las elecciones presidenciales más libres y concurridas de México hasta entonces (1911).
  • Instauración de la libertad de prensa y de reunión como prácticas cotidianas del gobierno.

5.2. Legado histórico[editar]

El asesinato de Madero convirtió su figura en un símbolo martirial. El mote de “apóstol de la democracia” ha perdurado en la memoria popular. La unificación de los caudillos revolucionarios —Villa, Zapata, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza— contra el gobierno usurpador de Huerta fue posible, en gran medida, por la indignación moral que causó el magnicidio.

Su insistencia en la legalidad y en el apego a la Constitución de 1857 fue retomada más tarde por Venustiano Carranza en su proyecto constitucionalista, que culminaría en la Constitución de 1917, aún vigente en México. Varios de los derechos sociales que Madero apenas pudo esbozar —jornada máxima, reparto de tierras, derechos laborales— adquirieron rango constitucional en aquella carta magna, en un país ya profundamente marcado por la sangre de la Decena Trágica.

5.3. Honores póstumos[editar]

  • Su nombre figura con letras de oro en los muros de la Cámara de Diputados de México.
  • Numerosos municipios, calles, avenidas y escuelas llevan su nombre en toda la república.
  • En 1915 se inauguró en la Ciudad de México el Monumento a la Revolución, donde sus restos reposan junto a los de otros próceres de la gesta revolucionaria.[3]
  • La residencia donde fue arrestado, el Palacio Nacional, y el sitio de su asesinato, junto al Palacio de Lecumberri, son puntos de memoria histórica visitados por miles de personas cada año.

6. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Francisco I. Madero ocupa un lugar central en la historiografía latinoamericana. En los países del Cono Sur, su figura fue invocada por los movimientos democráticos de principios del siglo XX, que veían en la Revolución mexicana un ejemplo de cómo derrocar una dictadura.

En Colombia, el dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán citó el “sufragio efectivo” maderista en sus discursos de los años treinta. En Cuba, los opositores a la dictadura de Gerardo Machado encontraron en el Plan de San Luis un modelo de manifiesto insurgente. Aunque no existe una presencia masiva en el cine o la televisión contemporáneos —a diferencia de Villa o Zapata—, su pensamiento es objeto de estudio obligatorio en los currículos escolares de México y de varias universidades de América Latina.

En España, la figura de Madero fue redescubierta durante la Transición democrática como un referente de la lucha pacífica contra el autoritarismo. Las bibliotecas del Ateneo de Madrid conservan primeras ediciones de La sucesión presidencial en 1910 y una copia microfilmada del Plan de San Luis.

En el terreno del doblaje y la cultura popular hispanoamericana, Madero ha sido retratado en producciones televisivas mexicanas como la telenovela histórica El vuelo del águila (1994) y la serie El encanto del águila (2011), que narran la historia de la Revolución. En el cine, José Ferrer interpretó a Madero en la superproducción estadounidense Viva Zapata! (1952), mientras que en el ámbito mexicano ha sido encarnado por actores como Ignacio López Tarso en la cinta La vida de Madero (1967), aunque esta última tuvo una distribución limitada fuera del país.

7. Referencias culturales[editar]

  • Literatura: El novelista mexicano Álvaro Enrigue lo retrata en la ficción histórica Muerte súbita (2013), y el ensayista Enrique Krauze le dedicó el primer tomo de su colección Biografía del poder.
  • Cine y televisión: Las dos series mencionadas constituyen los referentes audiovisuales más completos. En El encanto del águila, Madero es presentado como un alma pura, algo ingenua, acosada por la traición.
  • Música: El corrido “La muerte de Madero” es un clásico del cancionero revolucionario que se toca en fechas conmemorativas. El grupo mexicano de rock urbano Botellita de Jerez lo menciona en la canción “Guaca Rocker”.

8. Gabinete presidencial y personajes clave[editar]

A continuación se listan los miembros más relevantes del gabinete de Madero durante su presidencia.

[ Desplegar / Plegar — Gabinete presidencial ]
Cargo Titular
Presidente Francisco I. Madero
Vicepresidente José María Pino Suárez
Secretario de Relaciones Exteriores Manuel Calero y Sierra / Pedro Lascuráin Paredes
Secretario de Gobernación Abraham González Casavantes
Secretario de Guerra y Marina Ángel García Peña
Secretaría de Hacienda Ernesto Madero Farías
Secretario de Justicia Manuel Vázquez Tagle
Secretario de Fomento Rafael L. Hernández
Secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes Miguel Díaz Lombardo

9. Cronología breve[editar]

[ Desplegar / Plegar — Cronología de Francisco I. Madero ]
  • 1873, 30 de octubre: Nace en Parras de la Fuente, Coahuila.
  • 1887: Viaja a Francia para estudiar en el Liceo de Versalles.
  • 1893: Regresa a México y se involucra en los negocios familiares.
  • 1908: Publica La sucesión presidencial en 1910.
  • 1909: Funda el Partido Nacional Antirreeleccionista.
  • 1910, junio: Es arrestado en Monterrey y trasladado a San Luis Potosí.
  • 1910, 5 de octubre: Proclama el Plan de San Luis.
  • 1910, 20 de noviembre: Inicio formal de la Revolución mexicana.
  • 1911, mayo: Toma de Ciudad Juárez y firma de los Tratados de Ciudad Juárez.
  • 1911, 6 de noviembre: Asume la presidencia de México.
  • 1911, 25 de noviembre: Zapata lanza el Plan de Ayala.
  • 1912, marzo: Rebelión de Pascual Orozco en Chihuahua.
  • 1913, 9-19 de febrero: Decena Trágica.
  • 1913, 22 de febrero: Asesinato de Madero y Pino Suárez.

En memoria de Francisco I. Madero, el “Apóstol de la Democracia mexicana”, se preserva la consigna que definió su vida y muerte: “Sufragio efectivo. No reelección.”


  1. De acuerdo con diversos historiadores, el patrimonio de la familia Madero se contaba entre los diez más cuantiosos del México porfiriano. Evaristo Madero llegó a poseer más de 1.7 millones de hectáreas de tierra agrícola y ganadera. ↩︎

  2. Madero practicó el espiritismo de manera activa y presidió sesiones mediúmnicas en las que, según sus escritos, se comunicaba con espíritus como el de Benito Juárez. Escribió un manual titulado Manual espírita, publicado bajo seudónimo en 1911. ↩︎

  3. Una polémica sobre la autenticidad de los restos de Madero surgió en 2010 cuando una investigación periodística puso en duda si efectivamente estaban en el Monumento a la Revolución o seguían en el Panteón Francés de la Piedad. Estudios posteriores confirmaron que los restos de Madero y Pino Suárez se encontraban en el monumento. ↩︎