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Francisco Pizarro

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Francisco Pizarro González
NacimientoTrujillo, Extremadura, Corona de Castilla. El año es incierto: las fuentes proponen 1468, 1469, 1471 y c. 1478[sin verificar]
Fallecimiento26 de junio de 1541, Ciudad de los Reyes (actual Lima), asesinado por partidarios de Diego de Almagro el Mozo
PadresGonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar, capitán de infantería, y Francisca González Mateos. Nació fuera del matrimonio
TítulosGobernador y capitán general de la Nueva Castilla; adelantado y alguacil mayor; marqués —el título quedó sin denominación territorial fijada en vida, y sus descendientes usaron el de marqués de la Conquista
Hecho principalConquista del Imperio inca (1532-1533) y fundación de Lima el 18 de enero de 1535
ComplexiónRobusto y de más de 1,74 m de estatura según el análisis forense de sus restos, que registró además artrosis y hernias
AlfabetizaciónSu testamento consigna que era analfabeto
DescendenciaFrancisca Pizarro Yupanqui y Gonzalo Pizarro Yupanqui, habidos con la ñusta Quispe Sisa (bautizada Inés Huaylas), hija de Huayna Cápac; y otros hijos de distintas madres indígenas
HermanosHernando, Juan y Gonzalo Pizarro, y Francisco Martín de Alcántara, todos participantes en la conquista

1. Resumen[editar]

Francisco Pizarro González fue el conquistador español que entre 1532 y 1533 derribó el Imperio inca, el Estado más extenso y organizado de la América precolombina, con una fuerza inicial de menos de doscientos hombres. Fundó la Ciudad de los Reyes, hoy Lima, que sería durante casi tres siglos la capital del virreinato del Perú y el centro del poder español en Sudamérica.

Su biografía reúne los rasgos extremos del personaje del siglo XVI: nacido fuera del matrimonio en un pueblo de Extremadura, sin fortuna ni estudios —era analfabeto, según consigna su propio testamento—, pasó más de dos décadas en las Indias como soldado y vecino de Panamá antes de emprender, ya mayor, la empresa que lo hizo célebre. Murió a espada en su propio palacio, asesinado por los partidarios del socio con el que había conquistado el Perú.

Su figura es una de las más discutidas de la historia de España y de Perú. La historiografía tradicional española lo trató como el arquetipo del conquistador audaz; la lectura contemporánea, en el Perú y fuera de él, subraya la violencia del proceso, el uso sistemático de la traición diplomática —la captura de Atahualpa se produjo en el marco de una entrevista pactada— y el colapso demográfico y político que siguió. Las dos lecturas coinciden en un punto: pocos episodios de la historia han tenido consecuencias tan desproporcionadas respecto de los medios empleados.

2. Orígenes y primeros años[editar]

Pizarro nació en Trujillo, en la actual provincia de Cáceres, hijo natural de Gonzalo Pizarro Rodríguez de Aguilar, capitán de infantería de familia hidalga de la villa, y de Francisca González Mateos, de condición humilde. No existe partida de bautismo y el año de nacimiento es objeto de propuestas que difieren en más de una década; las cifras que circulan —1468, 1469, 1471, c. 1478— proceden de deducciones sobre edades mencionadas en crónicas posteriores, no de un documento.

De su infancia se sabe poco con certeza y mucho por tradición: la versión más repetida lo presenta criado entre porqueros, un motivo que la literatura del Siglo de Oro y la historiografía romántica explotaron para subrayar el contraste entre origen y destino, y que conviene tomar con cautela. Lo comprobable es que no recibió formación letrada y que, como tantos segundones y bastardos extremeños de su tiempo, buscó en las Indias lo que en Castilla no podía obtener.

2.1 Retrato físico y carácter[editar]

El análisis forense de sus restos ha permitido reconstruir su complexión con una precisión rara para un personaje del siglo XVI: fue un hombre robusto, de más de 1,74 metros, estatura considerable para su época, que en sus últimos años padecía artrosis y hernias.

Las crónicas lo describen como hombre de carácter fuerte, sobrio, poco dado a la vida sedentaria, tenaz hasta la obstinación y capaz de compartir las penalidades de su tropa —un rasgo repetido por cronistas que lo trataron—. Su analfabetismo no le impidió interesarse por el desarrollo de la vida intelectual de la colonia, y las fuentes cuentan que aprendió algunas letras precisamente mientras enseñaba castellano a Atahualpa durante el cautiverio de este.

El testimonio más citado sobre su lado menos áspero procede de su pariente Pedro Pizarro, cronista de la conquista, según el cual Pizarro lloró de pena por no poder devolverle la vida a Atahualpa después de ordenar su ejecución, señal de un vínculo personal que se había formado durante los meses de cautiverio.

3. En las Indias antes del Perú[editar]

Pizarro pasó a América a comienzos del siglo XVI y participó en la primera fase de la expansión caribeña y del istmo. Estuvo en la expedición de Alonso de Ojeda a Urabá, sirvió a las órdenes de Martín Fernández de Enciso y acompañó a Vasco Núñez de Balboa en la travesía que en 1513 llevó al avistamiento del mar del Sur, el océano Pacífico. Años después fue él mismo quien, por orden del gobernador Pedrarias Dávila, detuvo a Balboa, que sería ejecutado.

Se estableció en Panamá como vecino, encomendero y alcalde. Por su lealtad a Pedro Arias Dávila recibió un repartimiento de indígenas y ganado, la forma temprana de la encomienda: el derecho a exigir tributo y trabajo a un grupo de población nativa a cambio, en teoría, de protección y evangelización. Fue el sistema que Pizarro trasladaría después al Perú y el que organizó la explotación colonial durante generaciones.

La documentación sobre su fortuna en esos años es contradictoria: algunos cronistas lo presentan como hombre acomodado, mientras que el historiador Horacio Urteaga sostuvo que fue uno de los vecinos menos ricos de Panamá. La discrepancia importa porque condiciona cómo se interpreta la sociedad que formó para explorar el sur: si fue el socio capitalista o el socio que ponía el cuerpo.

4. Las expediciones hacia el sur[editar]

Hacia 1524, Pizarro se asoció con el militar Diego de Almagro y el clérigo Hernando de Luque para explorar la costa meridional. La sociedad —cuyos términos serían después la raíz de la guerra entre ambos— repartía a partes iguales lo que se obtuviera.

La primera expedición (1524-1525) fue un desastre: hambre, enfermedad, ataques y ningún hallazgo que justificara el gasto.

La segunda (1526-1528) llegó más al sur y produjo el episodio más recordado de la etapa preparatoria. Reducida la tropa a la desesperación en la isla del Gallo, y llegada una orden del gobernador de Panamá para repatriar a todos, Pizarro habría trazado con la espada una raya en la arena y ofrecido a sus hombres elegir: al norte, Panamá y la pobreza; al sur, el Perú y la riqueza. Trece hombres cruzaron la raya: son los Trece de la Fama.[1] La expedición continuó y alcanzó Tumbes, donde los españoles vieron por primera vez ciudades organizadas, tejidos finos, orfebrería y llamas: la prueba de que existía al sur un Estado de gran riqueza.

4.1 La Capitulación de Toledo (1529)[editar]

La Capitulación de Toledo, firmada en 1529 por la emperatriz Isabel de Portugal en nombre de Carlos I, fue el instrumento jurídico de la conquista. Otorgaba a Pizarro el dominio sobre el territorio que descubriese al sur, delimitado desde el río Santiago —en el norte del actual Ecuador— hasta el Cuzco, con los títulos de gobernador, capitán general, adelantado y alguacil mayor de la llamada Nueva Castilla, y un salario a cargo de las rentas del territorio.

Lo decisivo fue lo que la capitulación no concedía. A Diego de Almagro se le otorgó únicamente la tenencia de la fortaleza de Tumbes y un título de hidalguía; a Hernando de Luque, un obispado. Pizarro había negociado en Castilla en solitario, y volvió con casi todo para sí y para sus hermanos. Ese desequilibrio envenenó la sociedad desde el primer día y es la causa directa de la guerra civil que acabaría con la vida de los dos socios.

5. La conquista del Imperio inca[editar]

5.1 El momento elegido[editar]

Pizarro partió de Panamá en 1531 con unos 180 hombres y 37 caballos. Llegó a un imperio que acababa de salir de una guerra civil: la muerte del inca Huayna Cápac, probablemente por una epidemia de origen europeo llegada antes que los propios europeos, había desatado un conflicto sucesorio entre sus hijos Huáscar, con base en el Cuzco, y Atahualpa, con base en Quito y con el respaldo del ejército del norte. Atahualpa acababa de vencer cuando los españoles desembarcaron.

La conquista se benefició de manera decisiva de esa fractura y de las alianzas con pueblos sometidos por los incas —cañaris, huancas, chachapoyas, huaylas— que vieron en los recién llegados una ocasión de emanciparse. Sin esas alianzas, que aportaron decenas de miles de guerreros, porteadores y suministros, la empresa habría sido materialmente imposible.

5.2 Cajamarca, 16 de noviembre de 1532[editar]

Pizarro se dirigió a Cajamarca, donde Atahualpa acampaba con un ejército que las fuentes cifran en al menos 30.000 guerreros, y pidió una entrevista. El 16 de noviembre de 1532, con 168 hombres y 37 caballos según el cómputo más citado, tendió una emboscada en la plaza de la ciudad.

Tras el llamado requerimiento —la lectura de un texto en castellano y latín que exigía sumisión al rey y a la fe— y el rechazo por Atahualpa del breviario que le presentó el fraile Vicente de Valverde, Pizarro dio la orden de atacar. La artillería, los arcabuces, la caballería —animal desconocido para los andinos— y el espacio cerrado de la plaza produjeron una matanza sin bajas españolas de consideración, y la captura del inca. La desproporción entre las fuerzas y el resultado hace de Cajamarca uno de los episodios militares más analizados de la historia.

5.3 El rescate y la muerte de Atahualpa[editar]

Atahualpa ofreció, a cambio de su libertad, llenar de oro una vez y de plata dos veces la sala en que estaba preso. El rescate se reunió durante meses desde todos los rincones del imperio, desmontando templos y palacios; las cifras que dan las crónicas y los estudios posteriores rondan las 84 toneladas de oro y 164 de plata, y se considera el mayor botín de la historia de la conquista.[sin verificar] Una quinta parte —el quinto real— se remitió a la Corona; el resto se repartió entre los expedicionarios según un escalafón en el que la caballería cobraba el doble que la infantería.

Reunido el rescate, Atahualpa no fue liberado. Se le sometió a un juicio sumario por rebelión, poligamia, idolatría y por haber ordenado la muerte de su hermano Huáscar, y fue ejecutado la noche del 26 de julio de 1533, dándosele garrote en lugar de la hoguera tras aceptar el bautismo.

La responsabilidad es objeto de matiz historiográfico. La decisión fue de Pizarro, que tenía la autoridad, pero varias crónicas y la investigación reciente coinciden en que la presión provino sobre todo del bando almagrista, que temía que el inca estuviera ganando tiempo para organizar una ofensiva de rescate. El propio emperador reprobó después la ejecución de un soberano.

5.4 La ocupación del territorio[editar]

Los españoles entraron en el Cuzco el 15 de noviembre de 1533, tras vencer la resistencia del general inca Quizquiz. Gobernaron inicialmente mediante incas designados por ellos: primero Túpac Huallpa, muerto pronto, y luego Manco Inca.

En 1536, Manco Inca se rebeló y puso sitio al Cuzco y a Lima en la mayor ofensiva indígena de toda la conquista, con fuerzas muy superiores en número. En el Cuzco, los sitiados —entre ellos los hermanos de Pizarro— resistieron meses en condiciones desesperadas; Juan Pizarro murió en el asalto a la fortaleza de Sacsayhuamán. En Lima, Pizarro rompió el cerco apoyándose de nuevo en sus aliados indígenas: la curaca de Huaylas aportó unos cinco mil guerreros, un dato que ilustra hasta qué punto la conquista fue también una guerra entre pueblos andinos. Derrotado, Manco Inca se retiró a Vilcabamba, donde el llamado Estado neoinca resistiría hasta 1572.

6. La fundación de Lima y el gobierno del Perú[editar]

El 18 de enero de 1535, Pizarro fundó en el valle del río Rímac la Ciudad de los Reyes, que acabaría llamándose Lima. La elección fue estratégica y rompió con la lógica andina: en lugar de gobernar desde el Cuzco, capital del imperio conquistado y situada a 3.400 metros en el interior, Pizarro estableció la capital en la costa, con salida al mar y comunicación directa con Panamá y con la metrópoli. Esa decisión reorientó de manera permanente la geografía del poder en el Perú —del interior andino hacia el litoral— y sus efectos son visibles hasta hoy.

Como gobernador, Pizarro trazó la ciudad en damero, repartió solares y encomiendas entre sus compañeros con generosidad calculada, organizó el cabildo y sentó las bases administrativas del futuro virreinato del Perú. Los historiadores que reivindican su faceta de gobernante subrayan precisamente esta etapa: la de fundador de ciudades y organizador de instituciones, más que la del capitán de Cajamarca.

6.1 Otras fundaciones[editar]

Lima no fue la única ciudad que salió de su gobernación. Antes de Cajamarca, en 1532, Pizarro había fundado San Miguel de Piura, en el norte de la costa peruana, considerada la primera ciudad de fundación española en América del Sur y la base logística desde la que emprendió el ascenso a la sierra. En 1534 se fundó Trujillo, a la que Pizarro dio el nombre de su villa natal extremeña y que sigue siendo hoy una de las principales ciudades del norte peruano. A ellas se sumaron, en los años siguientes y por obra suya o de sus lugartenientes, los cabildos de Quito, Guayaquil, Arequipa y otras plazas que fijaron la trama urbana del Perú colonial.[sin verificar]

El patrón es constante y revela un criterio de gobierno: fundar ciudades costeras o de valle bien comunicadas, dotarlas de cabildo y repartir encomiendas entre los vecinos, en lugar de gobernar desde los centros de poder incaicos del altiplano. Fue la decisión que reorientó la geografía del Perú y la que sus defensores señalan como su verdadera obra.

7. Los hermanos Pizarro[editar]

La conquista del Perú fue, en buena medida, una empresa familiar. Junto a Francisco participaron sus tres hermanos paternos y un hermano materno, y todos tuvieron un final violento o desgraciado.

Hermano Papel Destino
Hernando Pizarro Único hijo legítimo del padre. Llevó el quinto real a España y regresó con el título de marqués para Francisco. Gobernó el Cuzco y ordenó la ejecución de Almagro Encarcelado por Almagro durante la guerra; de vuelta en España pasó más de veinte años preso en el castillo de la Mota por aquella ejecución. Fue el único que murió anciano
Juan Pizarro Defensor del Cuzco durante el cerco de Manco Inca Murió en 1536 por las heridas recibidas en el asalto a Sacsayhuamán
Gonzalo Pizarro Expedición a Quito y al país de la canela; heredero designado en el testamento de Francisco Encabezó la rebelión de los encomenderos contra las Leyes Nuevas y fue ejecutado en 1548
Francisco Martín de Alcántara Hermano de madre; acompañó a Francisco hasta el final Murió con él en el asalto del 26 de junio de 1541

8. La guerra entre conquistadores y la muerte de Pizarro[editar]

El reparto del botín y del territorio enfrentó a los dos socios. Almagro, insatisfecho con lo obtenido en Toledo, marchó a Chile en una expedición que resultó ruinosa y regresó reclamando el Cuzco, que consideraba dentro de su jurisdicción. Ocupó la ciudad, apresó a Hernando y a Juan Pizarro y derrotó en Abancay a un destacamento pizarrista mandado por Alonso de Alvarado.

Un acuerdo negociado en Mala (1537) permitió la liberación de Hernando y no resolvió nada. Los ejércitos chocaron en la batalla de las Salinas, cerca del Cuzco, en 1538. Almagro fue derrotado, juzgado y ejecutado el 8 de julio de 1538 en la plaza de armas del Cuzco por orden de Hernando Pizarro.

La venganza llegó tres años después. El 26 de junio de 1541, un grupo de almagristas encabezado por partidarios de Diego de Almagro el Mozo, hijo mestizo del ejecutado, asaltó el palacio de Pizarro en Lima. Pizarro murió acuchillado junto a su hermano materno Francisco Martín de Alcántara. El análisis forense de los restos registró al menos una veintena de heridas de arma blanca, y la causa de la muerte fue una herida en la garganta, entre la cuarta y la quinta vértebra cervical.

La guerra entre conquistadores continuaría durante años. Diego de Almagro el Mozo ejerció de gobernador de hecho hasta ser derrotado por Cristóbal Vaca de Castro, enviado por la Corona. Después vendría la rebelión de Gonzalo Pizarro contra las Leyes Nuevas de 1542 —que limitaban la encomienda y la herencia de indios— y su ejecución en 1548. Ninguno de los cuatro hermanos Pizarro que llegaron al Perú tuvo un final apacible, y el Perú tardó dos décadas en pacificarse bajo autoridad real.

9. Descendencia, restos y memoria[editar]

9.1 Francisca Pizarro Yupanqui[editar]

Pizarro no se casó. Tuvo con Quispe Sisa, hija de Huayna Cápac bautizada como Inés Huaylas Yupanqui, dos hijos: Francisca Pizarro Yupanqui y Gonzalo, muerto niño. Su testamento designaba a este último heredero universal del marquesado y la gobernación.

Francisca, mestiza y heredera de una fortuna considerable, fue llevada a España, donde casó con su tío Hernando Pizarro —matrimonio que consolidó el patrimonio familiar— y, muerto este, con Pedro Arias Portocarrero. Su descendencia obtuvo el título de marqueses de la Conquista, que subsiste. Su figura ha recibido una atención creciente por ser una de las primeras mestizas de alta posición cuya vida está documentada en detalle, y por encarnar el modo en que la riqueza del Perú pasó a las casas nobiliarias españolas.

9.2 Los restos y el hallazgo de 1977[editar]

Los restos atribuidos a Pizarro reposan en una capilla de la catedral de Lima. Su identificación fue objeto de una controversia célebre: durante casi un siglo se exhibió una momia que se creía suya, hasta que en 1977 apareció en una cripta de la catedral una caja de plomo con una inscripción y unos restos cuyas heridas coincidían con las descritas por las crónicas del asesinato. Los estudios posteriores concluyeron que estos últimos eran los auténticos y que la momia exhibida correspondía a otra persona.

En 2007, el antropólogo forense Edwin Greenwich Centeno examinó los huesos y documentó al menos veinte heridas de arma blanca, incluidas las mortales del cuello.

9.3 Monumentos y disputa pública[editar]

En Trujillo (Cáceres) una estatua ecuestre de Pizarro preside la plaza Mayor desde 1927, obra del escultor estadounidense Charles Rumsey. Existe una réplica en Lima que ha sido reubicada en varias ocasiones: retirada de las inmediaciones de la catedral y del palacio de gobierno, terminó en un parque periférico tras un debate municipal sobre la conveniencia de que el conquistador presidiera el centro histórico de la capital.

En el Perú, la valoración pública de Pizarro es predominantemente crítica y su presencia en el espacio urbano ha sido objeto de revisión sostenida desde finales del siglo XX, en paralelo a lo ocurrido con monumentos coloniales en otros países americanos.

10. El debate historiográfico[editar]

La figura de Pizarro divide a los historiadores con nitidez, y las posiciones se han desplazado a lo largo del tiempo.

La lectura crítica clásica procede del historiador estadounidense William H. Prescott, cuya Historia de la conquista del Perú (1847) fijó durante generaciones la imagen del conquistador: subrayaba la devastación causada a las poblaciones conquistadas y lo que consideraba su mala gestión política, sin dejar de admirar la audacia militar.

La revisión reivindicativa llegó desde la propia historiografía peruana del siglo XX, con Raúl Porras Barrenechea y José Antonio del Busto, que destacaron sus facetas de gobernante, legislador y fundador de ciudades frente a la imagen exclusiva del soldado, y trabajaron sobre la documentación notarial y administrativa más que sobre las crónicas de batalla.

La discusión contemporánea se ha desplazado a otro terreno: menos sobre el juicio moral al personaje y más sobre cómo fue posible la conquista. La explicación tradicional por la superioridad técnica —caballos, acero, pólvora— se considera hoy insuficiente por sí sola, y el peso recae sobre tres factores concurrentes: la guerra civil incaica que fracturó el imperio justo antes de la llegada española; las alianzas con pueblos sometidos, sin las cuales doscientos hombres no habrían sostenido nada; y sobre todo las epidemias, que precedieron a los conquistadores, mataron al inca reinante y desorganizaron el Estado antes de que nadie viera a un europeo.

En ese marco, la pregunta ya no es cómo un puñado de hombres derrotó a un imperio, sino en qué medida el imperio ya estaba en crisis y qué papel jugaron en su caída los propios actores andinos.

11. Cronología[editar]

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Fecha Hecho
c. 1468-1478 Nace en Trujillo, Extremadura. El año es incierto
1513 Acompaña a Núñez de Balboa en el avistamiento del mar del Sur
1524-1525 Primera expedición hacia el sur, fracasada
1526-1528 Segunda expedición. Episodio de la isla del Gallo y los Trece de la Fama. Llegada a Tumbes
1529 Capitulación de Toledo: la Corona le concede la gobernación de Nueva Castilla
1531 Parte de Panamá con unos 180 hombres y 37 caballos
16 de noviembre de 1532 Emboscada y captura de Atahualpa en Cajamarca
1532-1533 Reunión del rescate: unas 84 toneladas de oro y 164 de plata
26 de julio de 1533 Ejecución de Atahualpa a garrote
15 de noviembre de 1533 Entrada en el Cuzco
18 de enero de 1535 Fundación de la Ciudad de los Reyes, hoy Lima
1536 Rebelión de Manco Inca. Cerco del Cuzco y de Lima. Muere Juan Pizarro
1537 Almagro toma el Cuzco. Batalla de Abancay. Acuerdo fallido de Mala
1538 Batalla de las Salinas. Ejecución de Diego de Almagro el 8 de julio
26 de junio de 1541 Asesinado en su palacio de Lima por los almagristas
1548 Ejecución de su hermano Gonzalo, tras la rebelión contra las Leyes Nuevas
1572 Caída de Vilcabamba y fin del Estado neoinca
1977 Hallazgo en la catedral de Lima de los restos hoy tenidos por auténticos

12. Pizarro en el mundo hispanohablante[editar]

Pizarro es, junto a Hernán Cortés, la figura a través de la cual se discute la conquista de América en la conversación pública en español, y esa discusión ha cambiado profundamente en dos generaciones.

En España, y en particular en Extremadura —de donde salieron también Cortés, Núñez de Balboa, Orellana y Valdivia—, la figura se asoció durante mucho tiempo a una épica local de emigración y ascenso social, y Trujillo conserva un casco histórico levantado en buena medida con el oro americano, incluido el palacio de la Conquista construido por Hernando Pizarro y Francisca.

En Perú, la conmemoración de la fundación de Lima y la presencia de su estatua han sido objeto de polémica sostenida, y el relato escolar hace tiempo que sitúa el foco en Atahualpa, en Cajamarca como emboscada y en las consecuencias demográficas de la conquista. La reivindicación del pasado andino frente al relato de la conquista es un elemento estructural de la identidad nacional peruana contemporánea.

En la literatura, la caída del imperio ha inspirado obras de circulación amplia en el ámbito hispánico, y el episodio de Cajamarca —con la escena del libro rechazado— se ha convertido en una imagen recurrente del choque entre la escritura y la oralidad como forma de dominación, un motivo desarrollado por antropólogos y ensayistas latinoamericanos. La muerte de Atahualpa sigue representándose además en dramas populares quechuas en Perú, Bolivia y Ecuador, una tradición teatral de raíz colonial que mantiene viva la memoria del episodio desde el punto de vista de los vencidos.


  1. El episodio de la raya en la arena aparece en varias crónicas con formulaciones distintas y no todos los historiadores lo aceptan como literal; algunos lo consideran una construcción retórica posterior destinada a dignificar el origen de la empresa. Los nombres de los trece tampoco coinciden exactamente entre las listas conservadas. Lo que sí está documentado es que un grupo reducido permaneció con Pizarro cuando se le ordenó regresar. ↩︎