Hernán Cortés
| Hernán Cortés | |
|---|---|
| Nombre | Hernán (o Hernando) Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano |
| Nacimiento | 1485 (algunas fuentes dan 1484), Medellín, Extremadura, Corona de Castilla |
| Fallecimiento | 2 de diciembre de 1547 (62 años), Castilleja de la Cuesta, Sevilla |
| Sepultura actual | Templo del Hospital de Jesús Nazareno, Ciudad de México, desde 1794 salvo interrupciones; identificados los restos en 1946 |
| Padres | Martín Cortés de Monroy y Catalina Pizarro Altamirano |
| Título | Marqués del Valle de Oaxaca (1529) |
| Cargos | Capitán general y justicia mayor; gobernador de Nueva España (1522-1528). Nunca fue virrey |
| Hecho principal | Expedición de 1519-1521 contra México-Tenochtitlan, en alianza con tlaxcaltecas, totonacas y otros pueblos |
| Escritos | Cinco Cartas de relación dirigidas a Carlos I (1519-1526) |
1. Resumen[editar]
Hernán Cortés (Medellín, Extremadura, 1485 – Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 2 de diciembre de 1547) fue el capitán castellano que dirigió la expedición que entre 1519 y 1521 derribó el dominio de México-Tenochtitlan sobre el valle de México, acontecimiento que abrió el proceso conocido como conquista de América en su vertiente continental y del que nació el Virreinato de Nueva España.
Escribir su biografía plantea una dificultad que no se puede sortear y que conviene declarar de entrada: casi todo lo que se sabe de sus años decisivos procede de fuentes interesadas. Las principales son las propias Cartas de relación de Cortés al emperador, escritas mientras estaba procesado por desobediencia y con el objetivo explícito de justificarse; las memorias de un soldado escritas décadas después; una crónica compuesta por su capellán, que nunca cruzó el Atlántico; y testimonios indígenas recogidos por frailes cincuenta años más tarde, en náhuatl, con un propósito evangelizador. Ninguna de ellas es un registro neutral, y la historiografía de las últimas décadas ha desmontado buena parte del relato tradicional que resultaba de leerlas sin filtro.
Lo que sí está fuera de discusión es el resultado: el 13 de agosto de 1521 cayó Tenochtitlan, y con ella la estructura política del Imperio azteca. Y también lo está algo que la versión heroica ocultó durante siglos: la operación no la hicieron unos pocos centenares de castellanos, sino una coalición en la que los combatientes indígenas —tlaxcaltecas sobre todo, pero también totonacas, huexotzincas, cholultecas y, al final, texcocanos— fueron la inmensa mayoría de la fuerza.
Cortés fue después gobernador y capitán general, obtuvo el título de marqués del Valle de Oaxaca, organizó expediciones a Honduras y a la península de Baja California, perdió el poder político frente a la burocracia real y murió en Castilla pleiteando.
2. El problema de las fuentes[editar]
Esta sección precede a la narración porque sin ella la narración no puede evaluarse.
2.1 Las fuentes castellanas[editar]
- Las Cartas de relación de Cortés (cinco, entre 1519 y 1526). Son el documento más cercano a los hechos y a la vez el más comprometido: Cortés escribía a Carlos I desde una posición jurídicamente ilegal —había roto con el gobernador de
Cuba que financió la expedición— y necesitaba que el emperador legitimara a posteriori lo hecho. Todo lo que en ellas engrandece la empresa, subraya la voluntad de los indígenas de someterse o minimiza a los aliados debe leerse con esa finalidad presente. La segunda carta, que contiene el relato del encuentro con Moctezuma, es el texto que la crítica reciente considera menos fiable. - Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Su autor fue soldado de la expedición, pero escribió su obra a partir de la década de 1550, más de treinta años después, en Guatemala, ya anciano y con la intención declarada de corregir a López de Gómara y de reivindicar el mérito —y la recompensa— de la tropa frente al capitán. No se imprimió hasta 1632. Es riquísima en detalle y notoriamente insegura en cronología y cifras.
- Francisco López de Gómara, Historia de la conquista de México (1552). Fue capellán y secretario de Cortés en sus últimos años; nunca estuvo en América. Su obra es una exaltación del personaje y fue prohibida por la Corona en 1553. Es en su texto donde aparece por primera vez, más de treinta años después de los hechos, el relato según el cual los mexicas habrían tomado a Cortés por un dios que regresaba.
- Otras: Andrés de Tapia, el «conquistador anónimo», Fray Toribio de Benavente «Motolinía» —favorable a Cortés— y Fray Bartolomé de las Casas, radicalmente hostil, cuya Brevísima relación de la destrucción de las Indias (1552) es un alegato jurídico y moral, no una crónica, y cuyas cifras no fueron concebidas como estadística.
2.2 Las fuentes indígenas[editar]
- Los Anales de Tlatelolco (hacia 1528), en náhuatl, probablemente el testimonio indígena más temprano conservado.
- El Códice Florentino, libro XII, recopilado por Fray Bernardino de Sahagún con informantes ancianos de Tlatelolco entre las décadas de 1550 y 1570 y concluido hacia 1577. Es la base de casi toda la «versión indígena» que circula, y presenta dos condicionantes que la investigación actual subraya: se recogió medio siglo después de los hechos, de gente que en su mayoría no los había presenciado como adulta, y se elaboró dentro de un proyecto misionero, con informantes ya cristianizados y con Sahagún seleccionando y ordenando el material. Además es un relato tlatelolca, es decir, de la ciudad gemela y rival de Tenochtitlan, con su propia agenda.
- El Lienzo de Tlaxcala y otros documentos pictográficos tlaxcaltecas, elaborados para reclamar privilegios ante la Corona y que por tanto maximizan el papel de Tlaxcala.
- Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, historiador texcocano de comienzos del siglo XVII, descendiente de la nobleza de Tetzcoco, que escribe para reivindicar el papel de su linaje.
2.3 Cómo se lee hoy[editar]
La obra que fijó el estado de la cuestión en el ámbito anglosajón es Seven Myths of the Spanish Conquest (2003), del historiador Matthew Restall, que desarma siete supuestos del relato tradicional, entre ellos el del conquistador excepcional, el de la superioridad tecnológica automática y el de que los indígenas confundieran a los europeos con dioses. Restall volvió sobre el episodio central en When Montezuma Met Cortés (2018), donde sostiene que el relato del encuentro y de la supuesta sumisión que da la segunda carta de Cortés es una construcción posterior.
En la misma dirección trabajan Camilla Townsend —cuyo artículo «Burying the White Gods», publicado en la American Historical Review en junio de 2003, es la refutación más citada del mito de la divinidad de los recién llegados— y Ross Hassig, especialista en la guerra mesoamericana, que insiste en leer el conflicto como una guerra entre estados indígenas en la que los castellanos fueron un factor añadido y no el protagonista único.
Frente a esta corriente hay historiadores que defienden que el revisionismo ha ido demasiado lejos en el descrédito de las fuentes castellanas. La conclusión razonable no es que no se sepa nada, sino que la mayoría de los detalles del relato clásico —discursos, cifras, motivaciones íntimas— no son verificables, mientras que la secuencia de hechos y fechas sí lo es en buena medida.
3. Origen y primeros años[editar]
Hernán Cortés nació en Medellín, en Extremadura, en 1485 según la datación mayoritaria, hijo de Martín Cortés de Monroy y Catalina Pizarro Altamirano, familia de hidalgos de fortuna modesta. Era pariente lejano de Francisco Pizarro, que años después dirigiría la conquista del Imperio inca.
Hacia los catorce años fue enviado a Salamanca a estudiar gramática, y permaneció allí unos dos años. No cursó estudios de derecho ni obtuvo grado alguno: la idea de un Cortés licenciado en leyes por Salamanca es una amplificación posterior. Sí adquirió latín y una soltura notable con la escritura y con los procedimientos notariales, que se aprecia en sus cartas y en su habilidad para construir coberturas jurídicas.
En 1504 pasó a La Española, donde recibió una encomienda y ejerció de escribano. En 1511 participó en la ocupación de
Cuba con Diego Velázquez, del que fue secretario y con quien acumuló minas, ganado y una encomienda, además de un matrimonio con Catalina Suárez Marcayda y varios conflictos con el propio Velázquez.
4. La expedición de 1519[editar]
4.1 El encargo y la ruptura[editar]
Tras las expediciones previas de Francisco Hernández de Córdoba (1517) y Juan de Grijalva (1518), que habían tocado la costa de Yucatán y del golfo, Velázquez encargó a Cortés una tercera, en principio de rescate y exploración. Desconfiando de él, intentó revocarle el nombramiento; Cortés se hizo a la mar antes de que la orden llegara, y partió definitivamente de Cuba el 10 de febrero de 1519 con once navíos, en torno a quinientos o seiscientos hombres —las cifras varían según la fuente— y dieciséis caballos.
Esa ruptura inicial condiciona todo lo demás. Cortés operó desde el primer día como un rebelde que necesitaba legitimarse ante el emperador antes de que Velázquez lo detuviera, y sus decisiones —fundar una ciudad, escribir directamente al rey, enviar el quinto real por adelantado— fueron sobre todo maniobras jurídicas.
4.2 Los intérpretes[editar]
En Cozumel rescató a Jerónimo de Aguilar, náufrago castellano que llevaba ocho años entre los mayas y hablaba su lengua. Tras el combate de Centla, en Tabasco, en marzo de 1519, recibió entre otros regalos a un grupo de mujeres esclavizadas, entre ellas Malintzin —Malinche, bautizada Marina—, de origen nahua y vendida a los mayas, que hablaba náhuatl y maya.
De ahí salió la cadena de traducción que hizo posible todo lo demás: náhuatl → maya (Malintzin) → castellano (Aguilar). Con el tiempo Malintzin aprendió castellano y tradujo directamente. La historiografía reciente ha desplazado el foco hacia ella: no fue una intérprete pasiva sino una negociadora con criterio propio, y las fuentes indígenas la representan con frecuencia junto a Cortés y a veces por delante de él. Es también, en México, una figura moralmente disputada como pocas: el término «malinchismo», sinónimo de preferencia por lo extranjero, deriva de su nombre, aunque su uso es una construcción nacionalista del siglo XX y no un juicio contemporáneo.
4.3 La Villa Rica y las naves[editar]
En la costa, Cortés fundó la Villa Rica de la Vera Cruz y organizó un cabildo que acto seguido le nombró capitán general y justicia mayor. La operación era puramente instrumental: si la autoridad procedía de un municipio constituido en nombre del rey, ya no dependía del gobernador de Cuba. El 26 de julio de 1519 despachó a Castilla a sus procuradores con el tesoro reunido y con la primera relación.
En agosto de 1519 inutilizó los navíos para impedir deserciones. No los quemó. Su propia segunda carta habla de darlos al través y echarlos a la costa, y las fuentes coetáneas describen que fueron barrenados y desmantelados, aprovechándose el aparejo y el hierro. La versión de la quema aparece a partir de la década de 1540 en textos como el de Francisco Cervantes de Salazar y se popularizó después hasta convertirse en frase hecha. Es uno de los errores más extendidos sobre el episodio.
4.4 Los aliados[editar]
El elemento decisivo de toda la campaña fue político, no militar. Cortés encontró un sistema de estados en tensión: pueblos tributarios descontentos con la carga que les imponía la Triple Alianza, y un estado independiente y hostil a los mexicas, Tlaxcala, que llevaba generaciones enfrentado a ellos.
Los totonacas de Cempoala se sumaron primero. Tlaxcala combatió duramente a los recién llegados en septiembre de 1519 y, tras varias batallas, decidió aliarse con ellos. Esa alianza fue el fundamento de todo lo que vino después: los tlaxcaltecas aportaron decenas de miles de guerreros, información, alimento, porteadores y refugio en los momentos críticos. En las representaciones tlaxcaltecas del siglo XVI, la campaña aparece como una empresa propia en la que los castellanos son socios, no como una conquista ajena.
4.5 Cholula[editar]
En octubre de 1519, en Cholula, ciudad santuario de Quetzalcóatl aliada de los mexicas, se produjo una matanza de la nobleza y la población cholulteca reunida en un recinto.
Los hechos básicos —que hubo una matanza y que fue de gran magnitud— no se discuten; todo lo demás sí. Las cifras van de las tres mil víctimas que da el propio Cortés a las seis mil de López de Gómara, y las estimaciones modernas se mueven en ese rango sin poder precisarlo. La justificación de Cortés es que se adelantó a una emboscada preparada por los cholultecas por orden de Moctezuma, denunciada por los tlaxcaltecas y confirmada por Malintzin. Los relatos indígenas posteriores la presentan como una agresión no provocada. Y entre los historiadores actuales, Restall y otros la interpretan como una demostración deliberada de fuerza dirigida a los demás señoríos del centro de México. No hay forma de dirimirlo con las fuentes existentes, y quien afirme una de las tres versiones como establecida está eligiendo en silencio.
5. Tenochtitlan[editar]
5.1 8 de noviembre de 1519[editar]
El 8 de noviembre de 1519, la columna castellano-tlaxcalteca entró en México-Tenochtitlan por la calzada de Iztapalapa y fue recibida por Moctezuma II. Es una de las escenas más narradas de la historia y una de las peor documentadas: todo lo que se cuenta de ella —los discursos, los gestos, lo que cada uno pensó— procede de textos escritos años o décadas después.
La segunda carta de Cortés incluye un supuesto discurso de Moctezuma en el que este reconocería que los castellanos eran los legítimos señores de la tierra y le entregaría el poder. Ese discurso no se considera hoy un documento fiable: es demasiado conveniente para las necesidades jurídicas de quien lo transcribe —convierte una conquista discutible en una donación voluntaria— y no aparece en las fuentes indígenas.
Sobre por qué Moctezuma dejó entrar a la expedición en su capital, véase el artículo dedicado a él. La explicación tradicional, según la cual lo habría tomado por Quetzalcóatl de regreso, está seriamente cuestionada y se examina en la sección siguiente.
5.2 La leyenda del regreso de Quetzalcóatl[editar]
Es el punto en el que la investigación de las últimas décadas ha sido más concluyente, y merece exposición aparte.
La idea de que los mexicas identificaron a Cortés con Quetzalcóatl, dios que según una profecía debía volver del este en un año Ce Ácatl, no aparece en ninguna fuente anterior a la conquista, ni en las cartas de Cortés escritas sobre la marcha. Su primera formulación conocida está en López de Gómara (1552), treinta y tres años después de los hechos, escrita por alguien que nunca pisó América. Aparece luego, ya elaborada, en el material de Sahagún de las décadas de 1560 y 1570.
Las razones para dudar de ella que exponen Camilla Townsend (2003), Matthew Restall (2003 y 2018) y, antes, Susan Gillespie (1989) son de tres tipos: no hay rastro documental precolonial de una profecía del retorno; la construcción encaja demasiado bien con las necesidades de dos partes distintas —los castellanos, que obtenían así una conquista providencial, y la nobleza indígena superviviente, que obtenía una explicación no vergonzosa de la derrota—; y el propio concepto de «dios» aplicado a los recién llegados descansa en una traducción problemática del término náhuatl teotl, que no equivale al concepto cristiano.
En consecuencia: la leyenda del regreso de Quetzalcóatl no debe darse por buena como explicación de la conducta de Moctezuma. No es imposible que circulara alguna versión de ella entre 1519 y 1521, pero no está probado, y su función en el relato posterior es demasiado útil para tomarla al pie de la letra. Hay historiadores —Michel Graulich entre ellos— que han defendido que algún elemento del mito sí operaba en el pensamiento mexica; es una posición minoritaria hoy.
5.3 La prisión de Moctezuma, Narváez y el Templo Mayor[editar]
A las pocas semanas de la entrada, Moctezuma quedó bajo control de los castellanos en su propio palacio, en una situación que las fuentes castellanas presentan como una prisión consentida y cuya naturaleza real es objeto de debate: Restall llega a sostener que durante meses fue Moctezuma quien mantuvo a los extranjeros en una situación controlada, y no al revés.
En mayo de 1520 desembarcó en la costa Pánfilo de Narváez, enviado por Velázquez con una fuerza considerable para detener a Cortés. Este dejó la ciudad al mando de Pedro de Alvarado, marchó a la costa y derrotó a Narváez, incorporando a sus hombres.
Durante esa ausencia, Alvarado ordenó la matanza del Templo Mayor: el ataque a la nobleza mexica reunida y desarmada en la fiesta de Tóxcatl. Las razones que alegó —un complot en preparación— no han convencido a la historiografía, y el episodio desencadenó el levantamiento general de la ciudad.
5.4 La salida de la ciudad[editar]
Cortés regresó a una capital sublevada. Moctezuma murió hacia finales de junio de 1520, en circunstancias sobre las que las fuentes dan versiones incompatibles: las castellanas lo atribuyen a las pedradas de sus propios súbditos cuando se asomó a parlamentar; las indígenas, a los propios castellanos antes de su huida. No hay modo de dirimirlo. El artículo dedicado a él expone las dos con su procedencia.
En la noche del 30 de junio de 1520 los castellanos y sus aliados intentaron salir de la ciudad por la calzada de Tacuba y sufrieron pérdidas muy elevadas, con muertos, prisioneros y la pérdida del tesoro acumulado. El episodio se conoce tradicionalmente como Noche Triste, denominación que procede de la perspectiva castellana. El 7 de julio de 1520, en Otumba, los supervivientes se abrieron paso hacia Tlaxcala.
6. La caída de Tenochtitlan[editar]
6.1 La viruela[editar]
Con la expedición de Narváez llegó la viruela, enfermedad ausente hasta entonces del continente y frente a la cual la población carecía de inmunidad. La epidemia recorrió la cuenca de México durante el otoño de 1520 y se llevó, entre otros muchos, a Cuitláhuac, sucesor de Moctezuma, a las pocas semanas de asumir el mando.
El factor epidémico es hoy considerado por la mayoría de los historiadores tanto o más determinante que el militar. Conviene sin embargo no convertirlo en explicación única y automática: afectó también a los aliados indígenas de Cortés, y la campaña de 1521 fue larga y muy disputada pese a ella.
6.2 El sitio[editar]
Reorganizado en Tlaxcala, Cortés preparó una campaña metódica: sometió primero las ciudades de la ribera del lago, ganó a Tetzcoco —cuya élite estaba dividida por una crisis sucesoria—, y mandó construir trece bergantines que se transportaron por piezas y se botaron en el lago para cortar la comunicación de la isla.
El asedio se prolongó unos noventa y tres días entre finales de mayo y el 13 de agosto de 1521, fecha en que Cuauhtémoc, último tlatoani, fue capturado y la ciudad se rindió. Las fuentes difieren en el día exacto del inicio. La ciudad quedó destruida en gran parte, con su población diezmada por el hambre, la sed —los sitiadores cortaron el acueducto de Chapultepec— y la enfermedad.
6.3 El coste humano[editar]
Las cifras de población y de mortandad son objeto de una discusión demográfica que sigue abierta, y ninguna debe darse como establecida. Los órdenes de magnitud que manejan las principales escuelas para el centro de México en vísperas de 1519 son:
| Autores | Estimación para el centro de México hacia 1519 | Posición |
|---|---|---|
| Sherburne F. Cook y Woodrow Borah (escuela de Berkeley, décadas de 1960-1970) | En torno a 25 millones | Maximalista |
| Henry Dobyns (1966) | En torno a 32 millones | Maximalista extrema |
| William Denevan (1976, revisado en 1992) | En torno a 21,5 millones | Intermedia-alta |
| Ángel Rosenblat y Gonzalo Aguirre Beltrán | En torno a 4,5 millones | Minimalista |
Son cuatro posiciones, con una diferencia entre los extremos de más de siete veces. Cook y Borah calcularon además un descenso hasta cifras inferiores al millón a comienzos del siglo XVII. La discrepancia no procede de datos nuevos sino de la interpretación de las mismas fuentes fragmentarias —listas de tributo, matrículas, cuentas de encomienda— y de los coeficientes que cada escuela aplica para pasar de tributarios a población total.
Lo que sí hay es acuerdo cualitativo: se produjo un derrumbe demográfico de enorme magnitud a lo largo del siglo XVI, causado principalmente por las epidemias —viruela en 1520, sarampión, y sobre todo las grandes mortandades llamadas cocoliztli de 1545-1548 y 1576-1580—, agravadas por la guerra, el desplazamiento forzoso, el trabajo obligatorio y la desorganización de la producción de alimentos. Un estudio de ADN antiguo publicado en Nature Ecology & Evolution en 2018, dirigido por Åshild J. Vågene, identificó Salmonella enterica Paratyphi C en restos del cementerio de epidemia de Teposcolula-Yucundaa (Oaxaca), asociado al cocoliztli de 1545; los propios autores lo presentan como candidato sólido, no como causa demostrada.
7. Gobernante, explorador y pleiteante[editar]
Tras la caída de la ciudad, Cortés organizó la reconstrucción sobre las ruinas —la traza de la actual Ciudad de México se superpone a la de Tenochtitlan—, repartió encomiendas y despachó expediciones hacia el sur y el occidente. Carlos I lo nombró gobernador y capitán general de Nueva España en 1522, sancionando así lo que había hecho por su cuenta.
El poder le duró poco. Entre 1524 y 1526 emprendió una desastrosa expedición por tierra a las Hibueras (actual
Honduras) para someter a un lugarteniente insubordinado; durante el camino ordenó ejecutar a Cuauhtémoc, decisión que las fuentes justifican por un supuesto complot y que la historiografía considera mal sustentada. Su larga ausencia permitió a sus adversarios en México desplazarlo.
A su regreso afrontó un juicio de residencia, procedimiento ordinario de revisión de la gestión de un cargo, que se prolongó durante años y del que nunca salió del todo. Viajó a Castilla, donde en julio de 1529 obtuvo el marquesado del Valle de Oaxaca con un enorme señorío y miles de vasallos indígenas, pero no el gobierno: la Corona optó por sustituir el poder de los conquistadores por una administración de funcionarios, y el primer virrey de Nueva España, Antonio de Mendoza, llegó en 1535. Cortés nunca fue virrey, y este es uno de los errores más frecuentes sobre su figura.
En 1535 exploró la península de Baja California; el golfo que la separa del continente se llamó por eso mar de Cortés, nombre que aún se usa junto al de golfo de California. En 1541 participó en la fracasada expedición imperial contra Argel. Pasó sus últimos años en Castilla litigando por sus rentas y sus derechos.
8. Familia y descendencia[editar]
Casó dos veces: con Catalina Suárez Marcayda, muerta en México en 1522 en circunstancias que dieron lugar a acusaciones nunca probadas contra él, y con Juana de Zúñiga, en 1528, de la que tuvo a su heredero legítimo, Martín Cortés y Zúñiga, segundo marqués del Valle.
Tuvo además hijos con mujeres indígenas. Los dos más conocidos son Martín Cortés, hijo de Malintzin, y Leonor Cortés Moctezuma, hija de Isabel Moctezuma (Tecuichpo), hija a su vez de Moctezuma II. Que el conquistador y la casa reinante mexica tuvieran descendencia común es un dato incómodo para las dos versiones épicas del episodio y explica buena parte de la genealogía de la aristocracia novohispana posterior.
El marquesado del Valle de Oaxaca perdió su contenido señorial con la Independencia de México y la abolición de los señoríos. El título nobiliario fue rehabilitado en España por Alfonso XIII en 1916 y subsiste hoy como título del reino de España.
9. Muerte y el viaje de los restos[editar]
Cortés murió el 2 de diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, cerca de Sevilla, a los 62 años. Había dispuesto en su testamento ser enterrado en Nueva España.
El itinerario posterior de sus restos es uno de los más accidentados que se conocen: enterrados primero en Sevilla, trasladados a otro emplazamiento andaluz en 1558, llevados a Nueva España en 1566 y depositados en el convento de San Francisco de Texcoco; trasladados en 1629 a la iglesia de San Francisco de la Ciudad de México; en 1794 al Hospital de Jesús Nazareno, fundación del propio Cortés, con un monumento funerario; ocultados en 1823, en el clima antiespañol posterior a la independencia, por el político e historiador Lucas Alamán, que los escondió para evitar su profanación; y redescubiertos el 25 de noviembre de 1946, cuando se abrieron las urnas ante notario y con el documento que los identificaba. El Instituto Nacional de Antropología e Historia recibió su custodia por acuerdo presidencial de noviembre de 1946, y los restos fueron reinhumados el 9 de julio de 1947 en el mismo templo, señalados solo por una placa de bronce.
Siguen ahí, en el centro de la Ciudad de México, sin monumento y sin señalización destacada.
10. Cronología[editar]
| Fecha | Acontecimiento |
|---|---|
| 1485 | Nace en Medellín, Extremadura (algunas fuentes dan 1484) |
| 1504 | Llega a La Española |
| 1511 | Participa en la ocupación de Cuba con Diego Velázquez |
| 10 de febrero de 1519 | Parte de Cuba con once navíos |
| Marzo de 1519 | Combate de Centla; recibe a Malintzin entre los presentes |
| Verano de 1519 | Funda la Villa Rica de la Vera Cruz y organiza su cabildo |
| Agosto de 1519 | Inutiliza los navíos (barrenados, no quemados) |
| Septiembre de 1519 | Combates y posterior alianza con Tlaxcala |
| Octubre de 1519 | Matanza de Cholula |
| 8 de noviembre de 1519 | Entrada en México-Tenochtitlan |
| Mayo de 1520 | Derrota a Pánfilo de Narváez; Alvarado ordena la matanza del Templo Mayor |
| Finales de junio de 1520 | Muerte de Moctezuma II, en circunstancias discutidas |
| 30 de junio de 1520 | Salida de la ciudad, conocida como Noche Triste |
| 7 de julio de 1520 | Batalla de Otumba |
| Otoño de 1520 | Epidemia de viruela en la cuenca de México; muere Cuitláhuac |
| Mayo-agosto de 1521 | Sitio de Tenochtitlan con trece bergantines |
| 13 de agosto de 1521 | Caída de Tenochtitlan y captura de Cuauhtémoc |
| 1522 | Nombrado gobernador y capitán general de Nueva España |
| 1524-1526 | Expedición a las Hibueras; ejecución de Cuauhtémoc |
| Julio de 1529 | Recibe el marquesado del Valle de Oaxaca |
| 1535 | Explora la península de Baja California |
| 1541 | Participa en la expedición a Argel |
| 2 de diciembre de 1547 | Muere en Castilleja de la Cuesta |
La tabla recoge 23 entradas, de 1485 a 1547.
11. Cómo se le ha juzgado[editar]
Cortés es probablemente el personaje histórico sobre el que resulta más difícil escribir sin que el texto se convierta en alegato. Las dos deformaciones tienen nombre.
La leyenda negra —expresión acuñada en 1914 por el publicista español Julián Juderías para describir la propaganda antiespañola de los siglos XVI a XVIII, y que desde entonces se usa también, de forma polémica, para desacreditar críticas legítimas— presenta la conquista como una empresa singularmente cruel entre las de su época, y a Cortés como su encarnación. La leyenda rosa, o hispanismo apologético, la presenta como una obra civilizadora esencialmente pacífica, minimiza la violencia y presenta la alianza indígena como adhesión voluntaria a un proyecto superior.
Ninguna de las dos resiste el examen documental. Lo que las fuentes sostienen es más incómodo que cualquiera de ellas: una campaña de dos años con violencia extrema documentada por ambos bandos, decidida por una coalición indígena mayoritaria con objetivos propios, rematada por un colapso epidémico que nadie planeó ni entendió, y seguida por tres siglos de un orden colonial cuyos efectos —demográficos, económicos y culturales— fueron de una escala que las categorías de héroe y villano no alcanzan a describir.
En la historiografía mexicana del siglo XX predominó el juicio condenatorio, ligado al nacionalismo revolucionario y a la exaltación del pasado prehispánico. La investigación académica de las últimas décadas, mexicana y extranjera, ha tendido a desplazar el foco desde el personaje hacia los procesos: las alianzas indígenas, la agencia de los pueblos sometidos, la epidemiología, la continuidad de estructuras locales bajo el nuevo orden.
12. Memoria y legado[editar]
12.1 Un conquistador sin estatuas[editar]
Es difícil encontrar otro caso de un país cuya historia fundacional esté dominada por un personaje al que no ha erigido monumentos. No hay en México estatuas públicas de Hernán Cortés salvo una excepción: el Monumento al Mestizaje, encargado por el presidente José López Portillo al escultor Julián Martínez Soros y entregado en 1982, que representa a Cortés, a La Malinche y al hijo de ambos. Provocó rechazo inmediato, fue retirado de su emplazamiento original y acabó relegado a un rincón del parque Xicoténcatl, en San Diego Churubusco (Coyoacán), donde permanece. La figura del hijo fue robada en 2013 y no se ha recuperado.
Su tumba, como se ha dicho, carece de monumento. Su nombre no figura en ninguna nomenclatura oficial destacada. El Palacio de Cortés de Cuernavaca, que fue su residencia, alberga hoy un museo cuyos muros llevan los frescos de Diego Rivera sobre la conquista, pintados entre 1929 y 1930, en los que la operación se representa desde la perspectiva de los vencidos y el ciclo culmina con la figura de Emiliano Zapata. Es un caso poco común de edificio convertido en argumento contra su propio constructor.
En España, Medellín (Badajoz) conserva un monumento a Cortés inaugurado a comienzos del siglo XX, que ha sido objeto de debate público recurrente.
12.2 En el arte y la cultura popular[editar]
- La pintura mural mexicana del siglo XX es el principal vehículo de la imagen de Cortés en el país, y lo representa de forma abiertamente hostil. La más célebre de esas representaciones es la del Palacio Nacional, obra de Diego Rivera, donde el conquistador aparece deformado y enfermo: una lectura política explícita, no un retrato.
- No existe ningún retrato de Cortés hecho del natural. Todas las imágenes que circulan son reconstrucciones posteriores, de manera que incluso su rostro es una convención.
- El personaje aparece en la ópera desde el siglo XVIII, en la literatura europea y americana, y en cine y televisión de forma recurrente, casi siempre en clave épica o, más recientemente, revisionista.
- En la lengua española quedaron de este episodio expresiones muy vivas: «quemar las naves» —basada, como se ha visto, en un hecho que no ocurrió así— y, en México, «malinchismo».
12.3 Nombres que quedaron[editar]
El mar de Cortés, nombre alternativo del golfo de California, es una de las pocas denominaciones geográficas mayores que conservan su apellido. Hay también un paso de Cortés entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, por donde según la tradición entró la expedición al valle de México.
12.4 El debate público, de 2019 a 2026[editar]
La figura de Cortés está en el centro de una controversia diplomática y cultural activa entre México y
España desde hace varios años.
En 2019, el presidente Andrés Manuel López Obrador dirigió sendas cartas al rey Felipe VI y al papa Francisco pidiendo que pidieran perdón por los agravios de la conquista, con vistas al quinto centenario de 1521. El gobierno español rechazó la petición en su momento, y la relación entre ambos países se enfrió durante años.
En 2021 México celebró un ciclo conmemorativo bajo el rótulo de «500 años de resistencia indígena», que coincidió con los doscientos años de la Independencia de México y los setecientos de la fundación de Tenochtitlan. El 13 de agosto de 2021, en el aniversario de la caída de la ciudad, López Obrador presidió un acto en el que pidió perdón a las víctimas de la ocupación militar; la ofrenda monumental del Día de Muertos del Zócalo se sumó ese otoño al mismo programa, organizada conforme a los cuatro cuadrantes del Códice Mendoza. Ese mismo año, el gobierno de la Ciudad de México, entonces encabezado por Claudia Sheinbaum, cambió oficialmente el nombre de la Plaza de la Noche Triste de Popotla por Plaza de la Noche Victoriosa, y con él el del árbol que le daba nombre, argumentando que la denominación tradicional recogía únicamente la perspectiva de los derrotados de aquella noche, que fueron los castellanos.
La posición española empezó a moverse en los últimos años. El 31 de octubre de 2025, en la inauguración en Madrid de una exposición sobre las mujeres en el México indígena, el ministro de Asuntos Exteriores José Manuel Albares reconoció la injusticia y el sufrimiento causados a los pueblos indígenas, primer pronunciamiento oficial del gobierno español en ese sentido; la presidenta Claudia Sheinbaum lo calificó de primer paso. El 17 de marzo de 2026, durante una visita al Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el rey Felipe VI afirmó que en la conquista hubo mucho abuso y que hay cosas que, juzgadas con criterios actuales, no pueden enorgullecer. Sheinbaum lo recibió como un gesto de reconciliación, sin darlo por suficiente, y en marzo de 2026 hizo pública una invitación al monarca español para visitar México. En abril de 2026 afirmó que no había ni había habido crisis diplomática entre ambos países.
Quinientos años después, en otras palabras, el episodio que Cortés dirigió sigue siendo materia de política exterior en activo.
13. Fuentes y advertencias[editar]
Además de lo dicho en la sección 2, tres advertencias prácticas para quien se acerque al tema:
- Las cifras de la conquista —de combatientes, de víctimas, de población— no son datos, son estimaciones en disputa. Cualquier texto que dé una cifra única sin indicar de quién procede y de qué año es la estimación debe tratarse con desconfianza.
- Los discursos y diálogos son literatura. Ningún parlamento atribuido a Moctezuma, a Cuauhtémoc o al propio Cortés en el momento de los hechos procede de una transcripción.
- El relato del «puñado de españoles» no describe lo ocurrido. La fuerza que tomó Tenochtitlan estaba compuesta mayoritariamente por combatientes indígenas con objetivos propios, y así lo representan las fuentes tlaxcaltecas del siglo XVI.