Ir al contenido

Historia de Venezuela

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
Historia de Venezuela · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesVenezuela · Colombia · España · Estados Unidos · Bolivia · México · Ecuador · Argentina
CiudadesCaracas · Cumaná · Valencia · Bogotá · Santa Marta · La Guaira
Historia de Venezuela
UbicaciónNorte de América del Sur
Período abarcadoc. 15 000 a. C. – presente
Primeras culturasEtnias arawak, caribe, timoto-cuica
Contacto europeo3 de agosto de 1498 (Colón)
Independencia5 de julio de 1811 (firma del acta)
Batalla decisiva24 de junio de 1821 (Batalla de Carabobo)
Separación de la Gran Colombia13 de enero de 1830
Fin de la última dictadura militar23 de enero de 1958
Inicio de la Revolución Bolivariana2 de febrero de 1999 (Hugo Chávez)

1. Resumen[editar]

La historia de Venezuela es la de un territorio que pasó de ser asiento de diversas culturas prehispánicas a constituir uno de los centros neurálgicos de la independencia sudamericana. Durante casi tres siglos formó parte del imperio español como una provincia periférica, aunque la introducción temprana del cultivo del cacao tablote y, más tarde, del café, le otorgó un dinamismo agroexportador que definió su fisonomía social. El siglo XIX se consumió en un péndulo entre guerras civiles y liderazgos caudillistas, hasta que el general Juan Vicente Gómez impuso una férrea centralización que, paradójicamente, coincidió con la irrupción del petróleo. El “oro negro” transformó la economía, la demografía y las mentalidades; hizo posible la urbanización acelerada, la ampliación del Estado y, a partir de 1958, un sistema democrático representativo que sobrevivió cuatro décadas. La crisis de ese modelo, simbolizada por el Caracazo de 1989 y los intentos de golpe del coronel Hugo Chávez, abrió paso a la llamada Revolución Bolivariana, cuyo agotamiento económico y fractura política conforman el capítulo más reciente de la trayectoria nacional.

2. Época precolombina[editar]

Los indicios más antiguos de poblamiento en el actual territorio venezolano se remontan al 15 000 a. C., cuando grupos nómadas de cazadores-recolectores ocuparon las sabanas y los valles intermontanos. La arqueología ha identificado yacimientos como el del El Jobo, en el estado Falcón, y múltiples concheros en la costa caribeña que documentan una transición hacia la vida seminómada y la explotación intensiva de recursos marinos.

Hacia el primer milenio antes de Cristo comenzó a desarrollarse la agricultura del maíz, la yuca y el algodón, acompañada de una incipiente vida aldeana. Tres grandes familias lingüísticas y culturales dominaban el territorio al momento del contacto europeo:

  • Arawak: asentados sobre todo en la cuenca del Orinoco y el arco antillano, practicaban una agricultura de roza avanzada, eran expertos navegantes y mantenían redes de intercambio que conectaban la selva con las islas del Caribe.
  • Caribe: ocupaban la franja costera oriental y las áreas selváticas del sur. Su reputación guerrera, que les valió el estereotipo de “fieros caníbales” entre los cronistas, respondía a complejas dinámicas de expansión territorial y resistencia frente a los arawak.
  • Timoto-cuica: radicados en la región andina (actuales estados Mérida, Trujillo y Táchira), edificaron terrazas de cultivo, canales de riego y recintos de piedra que llevaron a algunos historiadores a calificarlos como “la cultura más avanzada del territorio venezolano prehispánico”.[1]

La población total al momento de la llegada de los españoles sigue siendo materia de debate, con estimaciones en torno al medio millón de personas. Esas cifras se desplomarían en pocas décadas a causa de las guerras de conquista, el trabajo forzado y, sobre todo, las enfermedades introducidas.

3. Conquista y colonia[editar]

Cristóbal Colón avistó la costa venezolana durante su tercer viaje, el 3 de agosto de 1498, cuando tocó la península de Paria. Fue la primera vez que los europeos pisaban tierra firme del continente americano. Las tempranas expediciones de Alonso de Ojeda, Juan de la Cosa y Américo Vespucio cartografiaron el litoral, y el nombre “Venezuela” —pequeña Venecia— habría sido sugerido por los palafitos de los indígenas añú en el lago de Maracaibo, vistos por la expedición de Ojeda en 1499.

En 1528 el emperador Carlos V otorgó a la casa bancaria alemana de los Welser la gobernación de Venezuela como pago de deudas. Aquella administración fue breve (1529–1546) pero intensa: los agentes alemanes, encabezados por Ambrosio Alfínger y Nicolás Federmann, organizaron brutales expediciones en busca de El Dorado que diezmaron a la población indígena. La corona revocó la concesión tras los abusos reportados por las autoridades españolas.

La colonización definitiva se consolidó desde el centro-norte. Santiago de León de Caracas fue fundada el 25 de julio de 1567 por Diego de Losada, y se convirtió en el eje político y administrativo de la provincia. La economía colonial se organizó inicialmente en torno a la explotación de perlas (en la isla de Cubagua, cuya efímera ciudad de Nueva Cádiz fue la primera urbe castellana en América del Sur), la minería de escasa escala y, sobre todo, la agricultura de plantación. La introducción de la caña de azúcar y, más tarde, del cacao de tipo “criollo” y “trinitario” articuló una sociedad estamental típica del imperio español, con una élite blanca de grandes propietarios —los llamados “mantuanos” o “grandes cacaos”—, un estrato intermedio de pardos libres y un amplio contingente de esclavos africanos.

El territorio estuvo integrado en distintas jurisdicciones a lo largo de la colonia. En 1777 la corona creó la Capitanía General de Venezuela, unificando por primera vez las provincias de Caracas, Cumaná, Guayana, Maracaibo y las islas de Margarita y Trinidad[2] bajo una sola autoridad con sede en Caracas. En 1786 se creó la Real Audiencia de Caracas, consolidando la autonomía judicial del territorio. La unificación administrativa fue clave para que, tres décadas después, Caracas pudiera erigirse en cabecera del movimiento independentista.

4. La Independencia[editar]

La coyuntura revolucionaria se precipitó tras la invasión napoleónica de España (1808). El 19 de abril de 1810, el Cabildo de Caracas forzó la renuncia del capitán general Vicente Emparan y constituyó una Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, que en la práctica se orientó rápidamente hacia el autonomismo. El 5 de julio de 1811 el Congreso de las Provincias Unidas de Venezuela declaró la independencia absoluta de España y promulgó una Constitución federal que abolía los fueros nobiliarios y ciertas formas de censura, aunque mantenía la esclavitud.

La Primera República sucumbió al año siguiente. Las tensiones internas entre el proyecto centralista de Caracas y las pretensiones autonomistas de ciudades como Coro, Maracaibo y Valencia —que permanecieron leales a la Regencia española—, sumadas a un terremoto devastador el Jueves Santo de 1812 y al avance de las tropas realistas capitaneadas por Domingo Monteverde, derrumbaron el frágil edificio republicano. Francisco de Miranda fue capturado y enviado a prisión en España, donde moriría.

La Segunda República (1813–1814) fue el fruto de la “Campaña Admirable” con la que Simón Bolívar, nacido en Caracas en 1783 en el seno de una acaudalada familia mantuana, ingresó desde Nueva Granada y tomó Caracas. Pero la restauración republicana tropezó con la insurrección de los llaneros al mando del realista José Tomás Boves, que encarnó una violenta reacción popular y racial contra la élite criolla. La república cayó nuevamente y Bolívar hubo de exiliarse en Jamaica y Haití.

La restauración definitiva de la guerra —la Tercera República— fue posible por una convergencia de factores: el respaldo del presidente haitiano Alexandre Pétion, la coordinación con otros líderes patriotas como José Antonio Páez en los llanos, Santiago Mariño en oriente y Antonio José de Sucre en el sur, y la decisión estratégica de ocupar la Guayana como base de operaciones. La campaña de 1817[sin verificar] y el Congreso de Angostura (1819) sentaron las bases institucionales del nuevo poder insurgente.

El punto de inflexión militar llegó con la batalla de Carabobo, librada el 24 de junio de 1821. La victoria patriota aseguró la liberación del centro y occidente de Venezuela, aunque la plaza de Puerto Cabello resistiría hasta 1823. Ese mismo año, la batalla naval del Lago de Maracaibo selló el fin de la presencia española en las costas venezolanas.

5. La Gran Colombia y el nacimiento de la república[editar]

Bolívar concibió la unión de Venezuela, Nueva Granada y Quito como una sola nación que hiciese frente a cualquier tentativa de reconquista y actuase como contrapeso al poderío de Europa y Estados Unidos. La Ley Fundamental de la Gran Colombia fue aprobada en el Congreso de Angostura (1819) y ratificada en el Congreso de Cúcuta (1821). Caracas dejó de ser capital para ceder ese rango a Bogotá, una decisión que generó desde el comienzo resquemor entre las élites venezolanas.

La Gran Colombia nació enferma: las distancias geográficas, la precariedad fiscal, la guerra aún activa en Perú y Bolivia y las pugnas entre el centralismo bolivariano y el federalismo defendido por caudillos regionales como Páez minaron el proyecto. En 1826 José Antonio Páez encabezó en Valencia el movimiento separatista conocido como La Cosiata, que exigía la autonomía de Venezuela. Bolívar intentó un pacto personal con los disidentes, pero la dinámica centrífuga era ya incontenible.

El 13 de enero de 1830 el Congreso de Valencia declaró la separación definitiva de Venezuela de la Gran Colombia y sancionó una nueva Constitución que establecía un régimen centralista con sistema electoral censitario. El primer presidente constitucional de la República de Venezuela fue José Antonio Páez, que ejercería el poder directa o indirectamente durante las dos décadas siguientes. Bolívar, enfermo y desengañado, murió el 17 de diciembre de 1830 en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta, sin haber regresado a su patria.

6. El siglo XIX: caudillismo y guerras civiles[editar]

La Venezuela del siglo XIX estuvo dominada por el caudillismo, una forma de liderazgo personalista que combinaba el prestigio militar obtenido en la guerra de independencia con la capacidad de movilizar redes clientelares regionales. Entre 1830 y 1903 el país padeció una veintena de insurrecciones armadas, dos de las cuales adquirieron la escala de verdaderas guerras civiles nacionales:

  • La Guerra Federal (1859–1863): Enfrentó a los Conservadores, defensores del centralismo y del statu quo oligárquico heredado de Páez, con los Federales, liderados por Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón, que enarbolaban las banderas de la autonomía provincial, la igualdad formal de los ciudadanos y la eliminación de los privilegios económicos. La guerra fue particularmente cruenta y devastó la producción agrícola. Se estima que pudo haber causado entre 150 000 y 200 000 bajas. El triunfo federal consagró formalmente los principios liberales en la Constitución de 1864, pero en la práctica el poder permaneció en manos de una nueva casta de caudillos regionales.
  • La Revolución Legalista (1892): Joaquín Crespo desafió al presidente Raimundo Andueza Palacio cuando este intentó prolongar su mandato, lo que condujo a un nuevo levantamiento armado y a la reforma de la Constitución en 1893 para instaurar el voto universal y secreto, aunque manipulado por las elites locales.

Un interludio singular dentro de aquella centuria turbulenta lo representó el “guzmancismo”. Antonio Guzmán Blanco dominó la política venezolana durante tres períodos discontinuos entre 1870 y 1888. Inspirado por el liberalismo positivista europeo, emprendió un ambicioso programa de modernización urbana en Caracas (ferrocarril, boulevares, teatros, el Capitolio Nacional) y secularizó el Estado mediante la supresión de conventos y la instauración del matrimonio civil. Su lema “paz y progreso” escondía, no obstante, una autocracia que liquidó el disenso mientras el país permanecía atado a la monoexportación del café.

7. El gomecismo y el fin del caudillismo[editar]

La llegada al poder del general tachirense Juan Vicente Gómez en 1908 marcó el tránsito del caudillismo fragmentado a una dictadura centralizada y de larga duración. Gómez gobernó de manera directa (1908–1913, 1922–1929, 1931–1935) o a través de testaferros hasta su muerte el 17 de diciembre de 1935. Su régimen desactivó de raíz la oposición —con cárcel, tortura y exilio—, eliminó la amenaza de los caudillos regionales y creó la Academia Militar para profesionalizar a las Fuerzas Armadas, que le sirvieron de columna vertebral.

Tres fenómenos de profundo impacto se desencadenaron durante el gomecismo:

  • El petróleo: El reventón del pozo Zumaque I en el campo Mene Grande (1914) inauguró la explotación comercial. Para 1928 Venezuela era ya el mayor exportador mundial, y el petróleo desplazó al café como fuente primordial de divisas. Las concesiones a compañías extranjeras —Shell, Standard Oil, Gulf— crearon una renta fiscal exuberante que permitió al régimen cancelar la deuda externa en 1930 y erigir las primeras carreteras pavimentadas.
  • La migración campo-ciudad: La demanda de mano de obra en los campos petroleros y en la construcción atrajo oleadas de campesinos, alterando para siempre la base demográfica y cultural del país.
  • La disidencia estudiantil: La “Generación del 28”, un grupo de universitarios que protestaron contra la dictadura, constituyó el embrión de la oposición política moderna. Muchos de sus dirigentes —Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Raúl Leoni— fundarían después los partidos que dominarían la escena durante la democracia representativa.

A la muerte de Gómez, los militares herederos del régimen, con los generales Eleazar López Contreras e Isaías Medina Angarita, iniciaron un gradual proceso de apertura política y modernización institucional: legalizaron algunos partidos y sindicatos, promulgaron la Ley del Trabajo (1936[sin verificar]) y suscribieron con Estados Unidos el Tratado de Reciprocidad Comercial (1939[sin verificar]). Sin embargo, el reformismo no llegó al sufragio universal directo para presidente.

8. Transición a la democracia (1945-1958)[editar]

La presión por elecciones realmente libres estalló el 18 de octubre de 1945, cuando una alianza de oficiales jóvenes liderados por el mayor Marcos Pérez Jiménez y el partido Acción Democrática (AD) derrocó a Medina Angarita. Durante el llamado Trienio Adeco (1945–1948), con Rómulo Betancourt y Rómulo Gallegos en la presidencia, se implantó el voto universal, directo y secreto, se realizó una ambiciosa reforma agraria y el Estado asumió un papel más activo en la economía gracias a los recursos petroleros.

El ensayo democrático se interrumpió el 24 de noviembre de 1948 con un golpe militar que desplazó a los civiles y colocó a Marcos Pérez Jiménez en la cúspide del poder. Su dictadura (1948–1958) combinó una represión severa —la Dirección de Seguridad Nacional, policía política del régimen, persiguió a comunistas, sindicalistas y adecos— con una faraónica política de obras públicas (la autopista Caracas–La Guaira, la Ciudad Universitaria, el teleférico de Mérida, el Hotel Humboldt) financiada por la renta petrolera. La bonanza del petróleo durante la crisis de Suez (1956) le permitió exhibir un crecimiento económico sin precedentes, pero la inflación y la corrupción erosionaron su base de apoyo.

El 23 de enero de 1958 una huelga general, sumada a la agitación estudiantil, la presión de la iglesia y la desafección de sectores militares, forzó la huida de Pérez Jiménez a Santo Domingo. Una Junta de Gobierno presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazábal asumió el poder provisional y preparó la ruta hacia elecciones libres.

9. La democracia representativa (1959-1999)[editar]

El período 1959–1999 estuvo regido por el llamado Pacto de Punto Fijo, un acuerdo suscrito el 31 de octubre de 1958 por los partidos AD, COPEI (socialcristiano) y URD (Unión Republicana Democrática). El pacto creaba un sistema de gobiernos de coalición y distribución proporcional de cargos que garantizaba la estabilidad institucional, pero que a la larga generó una cerrada partidocracia excluyente.

Rómulo Betancourt asumió la presidencia en 1959 y debió enfrentar la hostilidad simultánea de la izquierda insurreccional —el Partido Comunista y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria organizaron focos guerrilleros que fueron sofocados en los años sesenta— y de la derecha autoritaria representada por los remanentes del perezjimenismo, además de los intentos de desestabilización patrocinados por el dictador dominicano Rafael Trujillo. Su decisión de no romper relaciones con Cuba (1961) y su política petrolera de “no más concesiones” marcaron el perfil nacionalista de la era.

Los gobiernos de Raúl Leoni (1964–1969) y Rafael Caldera (1969–1974) consolidaron la institucionalidad. Caldera, primer presidente socialcristiano, llevó a cabo una política de pacificación que legalizó al Partido Comunista e incorporó a buena parte de la guerrilla a la vida civil.

El primer mandato de Carlos Andrés Pérez (1974–1979) coincidió con el “boom” petrolero de la crisis de 1973. Pérez nacionalizó la industria del hierro (1975) y del petróleo (1976, creando PDVSA) y multiplicó el gasto público en infraestructura y becas. La bonanza se dilapidó en proyectos faraónicos y colapsó al caer los precios del crudo en los ochenta. El “Viernes Negro” (18 de febrero de 1983) devaluó el bolívar y puso fin a tres décadas de estabilidad cambiaria.

La década de los ochenta se caracterizó por el estancamiento, la crisis de la deuda y un creciente malestar social. El segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989–1994) intentó un programa de ajuste neoliberal bajo supervisión del FMI. El 27 de febrero de 1989, un aumento del precio de la gasolina y del transporte público desató una masiva protesta popular —el Caracazo— que fue reprimida con un saldo indeterminado de muertos (las cifras oficiales hablaron de cientos, organizaciones de derechos humanos denunciaron miles). El descontento castrense se expresó en dos intentos de golpe de Estado encabezados por el teniente coronel Hugo Chávez (4 de febrero de 1992) y el contralmirante Hernán Grüber Odremán (27 de noviembre de 1992). Pérez fue destituido por la Corte Suprema en 1993, acusado de malversación de fondos de la partida secreta.

El segundo gobierno de Rafael Caldera (1994–1999) enfrentó una crisis bancaria que consumió el equivalente a 10 puntos del PIB y la caída sostenida del precio del petróleo. Caldera indultó a Chávez en 1994, permitiendo su participación política. Para las elecciones de 1998, el agotamiento del sistema puntofijista era total: Chávez, candidato antisistema, obtuvo el 56 % de los votos.

10. La Revolución Bolivariana (1999-2013)[editar]

Hugo Chávez Frías asumió la presidencia el 2 de febrero de 1999 y convocó de inmediato una Asamblea Constituyente que redactó la Constitución de 1999, aprobada por referendo el 15 de diciembre de ese año. La nueva Carta cambió el nombre del país a República Bolivariana de Venezuela, fortaleció el poder presidencial, amplió los derechos sociales y creó una quinta rama del poder (el Poder Ciudadano). Chávez fue reelegido en 2000 bajo el nuevo marco.

La etapa bolivariana se caracterizó por:

  • Control estatal sobre PDVSA y la renta petrolera: Tras el paro nacional de 2002–2003, que incluyó el sabotaje de la industria petrolera, Chávez reestructuró PDVSA, alineándola con los objetivos sociales del Estado. La empresa pasó a financiar directamente las “misiones” que ofrecían servicios de salud, educación y alimentación en los barrios populares.
  • Tensión política extrema: El 11 de abril de 2002 un golpe de Estado depuso brevemente a Chávez, quien fue restituido 47 horas después. La polarización entre oficialismo y oposición se agravó hasta derivar en un referendo revocatorio en 2004 que Chávez ganó ampliamente.
  • Nacionalizaciones y alianzas internacionales: El gobierno estatizó sectores como el acero, las telecomunicaciones (CANTV), la electricidad y parte de la banca. Chávez fomentó alianzas con Cuba, Rusia, Irán y China y creó, junto a otros líderes de izquierda latinoamericanos, organismos como la ALBA, Petrocaribe y la UNASUR.
  • Reformas constitucional y elecciones: En diciembre de 2007 una reforma constitucional que habría aumentado el poder presidencial y creado una “nueva geometría del poder” fue derrotada en referendo, la primera gran derrota electoral del chavismo. Sin embargo, Chávez volvió a ganar las elecciones de 2006 y 2012.

Chávez fue diagnosticado de cáncer en junio de 2011[sin verificar]. A pesar de sus tratamientos en Cuba y Venezuela, su estado se deterioró en los meses siguientes a su tercera reelección. Falleció el 5 de marzo de 2013, designando como heredero político al vicepresidente Nicolás Maduro.

11. Crisis y actualidad[editar]

Nicolás Maduro ganó con estrecho margen las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013, una victoria que la oposición, liderada por Henrique Capriles, rechazó denunciando irregularidades. La polarización se tradujo en una ola de protestas en 2014, con un saldo de decenas de muertos, y en la consolidación de un poder dual: la Asamblea Nacional, controlada por la oposición tras la victoria de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en las parlamentarias de 2015, y un oficialismo que respondió con la creación de una Asamblea Nacional Constituyente en 2017, cuyos poderes superpuestos vaciaron de competencias al legislativo.

La economía venezolana entró en una espiral de hiperinflación, contracción del PIB —que acumuló una caída superior al 70 % entre 2013 y 2021— y colapso de los servicios públicos, en particular el sector eléctrico y los hospitales. La crisis humanitaria se tradujo en una migración forzosa: para 2025, más de siete millones de venezolanos habían abandonado el país, según cifras de ACNUR y OIM, en lo que constituye el mayor desplazamiento de población en la historia moderna de América Latina.

Las tensiones geopolíticas se elevaron cuando, en enero de 2019, la Asamblea Nacional designó a Juan Guaidó como presidente encargado, amparándose en la interpretación del artículo 233 de la Constitución. Cincuenta países reconocieron a Guaidó, pero el gobierno de Maduro mantuvo el control efectivo sobre el territorio, las fuerzas armadas y las instituciones. Con el paso del tiempo, la presión internacional se debilitó y la oposición institucional sufrió fracturas.

Las negociaciones entre gobierno y oposición, con mediación de Noruega y luego de México, han producido acuerdos parciales sobre mecanismos electorales y la liberación de fondos retenidos en el exterior. Sin embargo, la competencia por la presidencia sigue moldeando un panorama político volátil, en medio de sanciones económicas aplicadas por Estados Unidos y la Unión Europea, y de una economía informal y dolarizada que alivia parcialmente la escasez pero profundiza la desigualdad.

12. Impacto en el mundo hispanohablante[editar]

La historia venezolana dejó huellas que trascienden sus fronteras:

  • La gesta bolivariana: La figura de Simón Bolívar constituye el símbolo integrador más poderoso de la América hispana. Cinco naciones (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) reconocen en él a su libertador, y el bolivarianismo permanece como referente ideológico en debates políticos continentales.
  • Petróleo y cultura: La Venezuela rentista acogió, sobre todo entre los años cuarenta y ochenta del siglo XX, a oleadas de inmigrantes españoles, italianos, portugueses y de otros países sudamericanos, configurando una sociedad cosmopolita que exportó talentos en el béisbol, las telenovelas (Venevisión, RCTV) y la música (Simón Díaz, o la Onda Nueva de Aldemaro Romero).
  • Éxodo y diáspora: La reciente migración masiva ha creado comunidades venezolanas de gran visibilidad en Colombia, Perú, Chile, Ecuador, Argentina y España, transformando la demografía, el mercado laboral y la cultura popular de las ciudades receptoras. La gastronomía (arepas, tequeños, cachapas), el acento y la reivindicación democrática de los venezolanos se han incorporado súbitamente al paisaje cotidiano de toda la región.
  • Efecto político: La Revolución Bolivariana fue, por un tiempo, un modelo de influencia para la izquierda latinoamericana, y su colapso alimenta actualmente el debate sobre el autoritarismo, el socialismo petrolero y la fragilidad de las instituciones democráticas en contextos de renta extractiva.

  1. La denominación “timoto-cuica” agrupa en realidad a varios cacicazgos andinos que compartían rasgos tecnológicos y lingüísticos. La idea de una unidad política panandina es una construcción historiográfica posterior. ↩︎

  2. La isla de Trinidad se perdió en 1797 tras ser capturada por los británicos, quedando definitivamente fuera de la órbita venezolana. ↩︎