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Joan Miró

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Joan Miró · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
ArtePablo Picasso · Salvador Dalí · Diego Velázquez · Francisco de Goya
CiudadesBarcelona · Madrid
Joan Miró
Nombre completoJoan Miró i Ferrà
Nacimiento20 de abril de 1893, Barcelona, España
Fallecimiento25 de diciembre de 1983 (90 años), Palma de Mallorca
SepulturaCementerio de Montjuïc, Barcelona
NacionalidadEspañola
OcupaciónPintor, escultor, ceramista, grabador y diseñador
FormaciónEscuela de la Lonja, Barcelona; Escuela de Arte de Francesc Galí; Círculo Artístico de Sant Lluc
CónyugePilar Juncosa, casados en Palma en 1929
HijaMaria Dolors Miró Juncosa (1930-2004)
Lugares decisivosMont-roig del Camp (Tarragona); París; Varengeville-sur-Mer (Normandía); Palma de Mallorca
MovimientoVinculado al surrealismo desde 1924, sin someterse nunca a su disciplina de grupo
TalleresTaller Sert (Palma, 1956), proyectado por Josep Lluís Sert; Son Boter (Palma, comprado en 1959)
FundacionesFundació Joan Miró, Barcelona, abierta el 10 de junio de 1975; Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca, donación de 1981, abierta en 1992
Obras destacadasLa masía (1921-1922); El carnaval del arlequín (1924-1925); las 23 Constelaciones (1940-1941); los murales cerámicos de la UNESCO (1958); Dona i Ocell (1982-1983)
Diseño gráficoEstrella de «la Caixa» (1980) y sol de Turespaña (1983)

1. Resumen[editar]

Joan Miró fue un pintor, escultor y ceramista español nacido en Barcelona en 1893 y muerto en Palma de Mallorca en 1983. Junto con Pablo Picasso y Salvador Dalí, forma el trío de artistas españoles que definieron el arte del siglo XX, y es el que menos se parece a los otros dos.

Su recorrido es una reducción progresiva. Empezó pintando con un detallismo casi maniático —en La masía (1921-1922) se cuentan las hierbas una a una— y terminó, sesenta años después, con lienzos en los que hay una mancha negra, un punto rojo y nada más. En medio construyó un vocabulario de signos propio y perfectamente reconocible: la estrella, el pájaro, la escalera, el ojo, la mujer, la luna. No es una abstracción: cada signo nombra algo, y Miró insistió toda su vida en que su pintura era figurativa.

Se vinculó al surrealismo en 1924, expuso con el grupo y compartió su interés por el automatismo, pero nunca aceptó su disciplina ni firmó sus expulsiones. Declaró que quería asesinar la pintura, y con esa frase quería decir algo concreto: destruir la pintura de caballete como objeto culto y sustituirla por otra cosa —collages, objetos, cerámica, muros—, no dejar de pintar.

Su obra pública es la parte más visible y la que menos se estudia. Miró hizo murales cerámicos para la UNESCO en París, un pavimento por el que pasan cada día decenas de miles de personas en La Rambla de Barcelona, esculturas en calles de tres continentes y dos logotipos que todavía funcionan: la estrella de «la Caixa» y el sol del turismo español. Poca gente que los reconoce sabe de quién son.

Dejó además una decisión poco frecuente: creó dos fundaciones en vida y les entregó sus obras, sus talleres y sus papeles. Por eso hoy puede verse su proceso completo —bocetos, objetos recogidos del suelo, cuadros sin terminar— con un detalle que casi ningún otro artista del siglo permite.

2. Formación[editar]

2.1 Barcelona y el comercio[editar]

Joan Miró nació el 20 de abril de 1893 en el Pasaje del Crédito de Barcelona, hijo de Miquel Miró, orfebre y relojero, y de Dolors Ferrà, mallorquina, hija de ebanista. Las dos ramas eran de artesanos, y esa procedencia explica una constante de su obra: Miró trató siempre los materiales —el barro, el bronce, el hilo, el papel de lija— con el respeto de quien ha visto trabajar en un taller.

Su padre le obligó a estudiar comercio y a trabajar como contable en una droguería. En 1911, con dieciocho años, sufrió una crisis grave de salud que obligó a la familia a llevarlo a reponerse a la masía que habían comprado en Mont-roig del Camp, en la provincia de Tarragona. Aquella finca se convirtió en el lugar central de toda su vida: volvió cada verano durante sesenta años y de allí salieron sus motivos fundamentales.

2.2 Galí y Sant Lluc[editar]

Estudió en la Escuela de la Lonja y, sobre todo, en la escuela privada de Francesc Galí, entre 1912 y 1915. Galí aplicaba un método peculiar: hacía dibujar a sus alumnos objetos que sólo habían tocado, con los ojos vendados. Miró, que tenía dificultades con el dibujo de línea, salió de allí con una relación táctil con la forma que se nota en toda su obra posterior.

Frecuentó también el Círculo Artístico de Sant Lluc, donde años antes había estado Gaudí. Sus primeros cuadros combinan el color del fauvismo, la construcción del cubismo y una atención a la vida rural catalana que no venía de ninguna vanguardia.

2.3 El fracaso de 1918[editar]

Su primera exposición individual se celebró en 1918 en las Galerías Dalmau de Barcelona, la sala que había presentado en España a las vanguardias europeas. No vendió ni un solo cuadro. Ese fracaso, junto con la sensación de estar aislado, decidió el viaje siguiente.

3. París y el surrealismo[editar]

3.1 La llegada[editar]

Miró llegó a París en 1920. Conoció a Picasso, que le compró un autorretrato, y se instaló poco después en un estudio de la calle Blomet, pared con pared con André Masson. Ese vecindario fue decisivo: por el taller de Masson pasaban los escritores que en 1924 fundarían el surrealismo.

A partir de entonces, y durante casi veinte años, Miró vivió con un ritmo fijo: inviernos en París, veranos en Mont-roig. La pintura que hizo se explica por esa alternancia entre la vanguardia urbana y el campo catalán.

3.2 De La masía a la disolución del signo[editar]

La masía (1921-1922) es la bisagra de su obra. Pintada a lo largo de nueve meses entre Mont-roig, Barcelona y París, describe la casa familiar con un inventario exhaustivo: cada teja, cada grieta, cada hoja del eucalipto. Es a la vez el último cuadro descriptivo de Miró y el primero en el que los objetos empiezan a valer por sí mismos, aislados sobre el suelo como signos.

En los tres años siguientes ese inventario se vacía. En Tierra labrada (1923-1924) los animales ya son jeroglíficos; en Paisaje catalán (El cazador) (1923-1924) el cazador es una línea, una pipa y una llama; en El carnaval del arlequín (1924-1925) el cuadro entero se ha convertido en una fiesta de criaturas inventadas sobre un fondo neutro.

3.3 El grupo[editar]

Miró firmó con el grupo surrealista en 1924 y expuso con ellos desde 1925 en la Galerie Pierre de París. La relación fue cordial y desigual: le interesaba el automatismo —dejar que la mano empiece antes que la idea— y le desinteresaba la doctrina, las expulsiones y la política interna del movimiento. Nunca se sometió a la autoridad de André Breton, que sin embargo lo elogió como el más surrealista del grupo, un juicio que se cita mucho y que conviene atribuir a Breton y no darlo por descripción objetiva.

Miró siempre matizó su propia etiqueta. Sostenía que trabajaba con imágenes concretas, no con abstracciones, y que sus signos eran nombres de cosas. Es la clave para leer sus cuadros: no hay que buscar sensaciones, hay que buscar mujeres, pájaros, estrellas y escaleras.

3.4 «Asesinar la pintura»[editar]

Hacia 1927, Miró declaró su intención de asesinar la pintura. La frase se ha repetido hasta perder el sentido, así que conviene precisarla: no anunciaba dejar de pintar, sino atacar la pintura de caballete como objeto de culto burgués. La consecuencia práctica fueron los años siguientes, en los que hizo collages, objetos ensamblados con desechos, pinturas sobre papel de lija, sobre masonita, sobre cobre, sobre tela metálica. Cualquier cosa menos un óleo sobre lienzo enmarcado.

4. Guerra, exilio interior y Constelaciones[editar]

4.1 El pabellón de 1937[editar]

En 1937, mientras la Guerra Civil destruía el país, el Gobierno de la República encargó a Miró un mural para su pabellón en la Exposición Internacional de París, el mismo edificio en el que se expuso el Guernica de Pablo Picasso. Miró pintó El segador —un campesino catalán en rebeldía, con la hoz en alto—, sobre paneles de celotex. La obra desapareció al desmontarse el pabellón y no se ha recuperado; sólo se conoce por fotografías.

En el mismo año diseñó el sello y el cartel Aidez l'Espagne, con un puño alzado y una frase que reclamaba ayuda para la República. Es la intervención política más explícita de toda su carrera.

4.2 Varengeville y la huida[editar]

Miró se instaló en 1939 en Varengeville-sur-Mer, en la costa de Normandía. Allí, en enero de 1940, empezó una serie de gouaches de pequeño formato sobre papel: las Constelaciones.

En mayo de 1940 el avance alemán le obligó a huir. Cruzó Francia hasta Perpiñán y regresó a España, a Palma de Mallorca, la tierra de su madre y de su mujer, donde nadie lo conocía y donde podía pasar inadvertido en un país que acababa de ganar el bando contrario al suyo.[1] Terminó las veintitrés Constelaciones entre Palma y Mont-roig en septiembre de 1941.

4.3 Qué son las Constelaciones[editar]

Veintitrés hojas de papel de unos 38 × 46 cm, pintadas con gouache y aguarrás, en las que un tejido continuo de líneas, puntos, estrellas, ojos y figuras cubre toda la superficie sin dejar fondo ni jerarquía. Están hechas en el peor momento de su vida y de Europa, y no contienen ni una sola imagen de violencia.

Su historia posterior es notable: llegaron a Nueva York en 1945 y se expusieron en la galería de Pierre Matisse, en la primera exposición de arte europeo en la ciudad tras la guerra. El efecto sobre los pintores neoyorquinos que estaban a punto de inventar el expresionismo abstracto está documentado en sus propios testimonios.

5. La segunda mitad: cerámica, escultura y muro[editar]

5.1 Llorens Artigas y el barro[editar]

A partir de 1944 Miró trabajó de forma sistemática con el ceramista Josep Llorens Artigas y con su hijo Joan Gardy Artigas. La colaboración duró décadas y produjo centenares de piezas y varios murales monumentales.

La cerámica resolvió a Miró un problema que llevaba veinte años planteándose: cómo salir del cuadro. Un mural cerámico es público, es resistente, no se vende a un coleccionista y no se cuelga en un salón. Es exactamente lo contrario del objeto de culto que había querido asesinar.

5.2 Los murales[editar]

Obra Año Lugar
Mural del Terrace Plaza Hotel 1947 Hoy en el Cincinnati Art Museum, Cincinnati
Mural para el comedor del Harvard Graduate Center 1950-1951 Sustituido en 1960 por un mural cerámico; el original se conserva en los Harvard Art Museums, Cambridge (Massachusetts)
El sol y La luna, murales cerámicos 1955-1958 Sede de la UNESCO, París
Mural cerámico del aeropuerto 1970 Aeropuerto de Barcelona-El Prat
Pavimento del Pla de l'Os 1976 La Rambla, Barcelona
Dona i Ocell (Mujer y pájaro) 1982-1983 Parc de Joan Miró, Barcelona
Pareja de enamorados de los juegos de flores de almendro 1975 Explanada de La Défense, París
Miss Chicago (The Sun, the Moon and One Star) 1981 Brunswick Plaza, Chicago

Ocho intervenciones públicas de referencia, sin contar decenas de esculturas y cerámicas repartidas por ciudades de Europa, América y Japón. Los murales de la UNESCO le valieron el Premio Internacional Guggenheim en 1959 y hubieron de trasladarse años después a un espacio cubierto para protegerlos de la intemperie.

El pavimento del Pla de l'Os, inaugurado el 30 de diciembre de 1976, es probablemente la obra de arte más pisada del mundo: está en el suelo de La Rambla, a la altura de La Boquería, hecho en trencadís de colores planos, y la mayoría de los que la cruzan no saben que están encima de un Miró.

5.3 Mallorca[editar]

En 1956 Miró se trasladó definitivamente a Palma de Mallorca, donde su amigo el arquitecto Josep Lluís Sert le construyó un taller: el Taller Sert, un espacio de techo alto y luz cenital que Miró llenó de objetos recogidos —piedras, raíces, herramientas, cerámicas rotas— y que se conserva tal como lo dejó.

En 1959 compró además Son Boter, una casa mallorquina del siglo XVIII contigua, que usó para las obras de gran formato y en cuyas paredes dibujó al carboncillo bocetos que siguen ahí.

6. Técnica y aportación formal[editar]

6.1 El vocabulario de signos[editar]

La aportación central de Miró es haber construido un alfabeto plástico personal que funciona como una lengua. Estos son sus signos recurrentes y lo que designan en su propio sistema:

Signo Qué designa
Estrella El cielo nocturno, y por extensión lo inalcanzable
Pájaro El tránsito entre la tierra y el cielo
Escalera La huida, el ascenso, el paso de un plano a otro
Ojo La mirada, presente incluso cuando no hay figura
Media luna La noche
Mujer Figura central de su repertorio, casi siempre reducida a un óvalo y un triángulo
Mancha negra El vacío, o el peso que sostiene la composición

Siete signos que, combinados, cubren la mayor parte de su obra madura. La consecuencia es que sus cuadros se leen además de mirarse, y que un espectador que conozca el vocabulario ve cosas concretas donde otro ve manchas.

6.2 El automatismo controlado[editar]

Miró trabajaba en dos tiempos: una primera fase espontánea, en la que dejaba que la mano y el accidente —una mancha, una gota, la textura del soporte— propusieran la forma, y una segunda fase de corrección minuciosa, en la que ajustaba el resultado con una lentitud extrema. Sus cuadernos, conservados en las dos fundaciones, demuestran que muchas obras aparentemente instantáneas llevan detrás decenas de bocetos.

Esa combinación —accidente al principio, control al final— es la razón por la que su pintura parece a la vez suelta y exacta.

6.3 El color[editar]

Miró redujo la paleta a un núcleo mínimo: azul, rojo, amarillo, verde, negro y blanco, casi siempre planos y sin mezcla. Es una decisión heredada del arte popular y de los esmaltes cerámicos, no del neoplasticismo, y le permitió que su obra funcionara igual de bien a diez centímetros y a cincuenta metros. Por eso sus imágenes soportan el salto al muro, al cartel y al logotipo sin perder nada.

6.4 El soporte como punto de partida[editar]

Pintó sobre papel de lija, cobre, masonita, tela metálica, sacos de arpillera y madera sin preparar, y en muchos casos dejó que el soporte fuera visible y activo. En los años sesenta llegó a quemar y agujerear lienzos. Esa insistencia en el material bruto es la parte de su obra que más directamente conecta con el arte de los años setenta.

7. Mecenazgo, mercado y dos fundaciones[editar]

7.1 Los marchantes[editar]

La carrera comercial de Miró depende de dos nombres: Jacques Viot y, sobre todo, Pierre Matisse, hijo del pintor, que lo representó en Nueva York durante décadas y que fue quien construyó su mercado estadounidense. La exposición de las Constelaciones en 1945 fue el momento en que Miró pasó de ser un artista europeo respetado a ser una referencia internacional.

En Europa, la relación con la Fondation Maeght de Saint-Paul-de-Vence, para la que hizo el Laberinto de esculturas y cerámicas, cumplió una función parecida.

7.2 El mercado actual[editar]

A diferencia de Velázquez o de Goya, Miró sí circula: fue extraordinariamente prolífico —miles de obras entre pinturas, dibujos, grabados, cerámicas y esculturas— y su obra está presente en subastas de forma continua. Los precios de sus pinturas de los años veinte y de las Constelaciones están entre los más altos del arte español del siglo XX, mientras que su obra gráfica, muy abundante, es asequible.

Ese doble mercado tiene un efecto secundario conocido: la abundancia de litografías y grabados de tirada amplia, más las reproducciones autorizadas y no autorizadas, hace que circulen muchas piezas cuya condición exacta —original, edición póstuma, reproducción— confunde a los compradores.

7.3 Las dos fundaciones[editar]

Miró tomó una decisión poco frecuente entre artistas de su categoría: en lugar de dejar el legado a sus herederos, creó dos instituciones en vida y les entregó obra, talleres y archivos.

Institución Ciudad Hitos
Fundació Joan Miró Barcelona Constituida en 1972; edificio de Josep Lluís Sert en Montjuïc, abierto al público el 10 de junio de 1975
Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca Palma de Mallorca Donación de los talleres y su contenido el 7 de marzo de 1981; edificio expositivo de Rafael Moneo, encargado en 1987 y abierto en 1992

La de Barcelona conserva más de 14.000 piezas, la colección pública más completa del artista, con más de doscientas pinturas, cerca de doscientas esculturas y más de ocho mil dibujos. La de Mallorca conserva unas 6.000 obras y, sobre todo, los dos talleres intactos.

8. Miró y el franquismo[editar]

Este apartado se malinterpreta con frecuencia en las dos direcciones, así que conviene ceñirse a hechos.

  • En 1937 Miró trabajó de forma explícita para la República: el mural El segador y el cartel Aidez l'Espagne.
  • Tras la guerra volvió a España en 1940 y vivió en el país el resto de su vida, sin exiliarse, en una posición de discreción deliberada.
  • Durante décadas no expuso oficialmente en España, mientras su obra circulaba por medio mundo. Su primera gran retrospectiva española no llegó hasta el final de los años sesenta.
  • En 1974 pintó el tríptico La esperanza del condenado a muerte, tres lienzos de 267 × 351 cm. Materialmente lo terminó en febrero de 1974, antes de la ejecución del militante catalán Salvador Puig Antich el 2 de marzo de 1974; según el propio Miró, no lo dio por acabado hasta después de aquella muerte, y lo asoció explícitamente a ella.[2] El tríptico está en la Fundació Joan Miró de Barcelona.
  • En 1975, días antes de la muerte de Franco, participó en la respuesta artística contra las últimas ejecuciones del régimen.

La imagen de un Miró apolítico es, por tanto, inexacta; la de un artista de oposición activa y continuada, también. Fue un hombre que eligió el silencio público y actuó por medio de su obra en momentos concretos.

9. Recepción crítica a lo largo del tiempo[editar]

9.1 Años veinte y treinta[editar]

Fue reconocido pronto por los escritores surrealistas y por un círculo de coleccionistas, y desconocido por el gran público. La crítica académica lo trató como decorativo, un reproche que le persiguió toda la vida y que sigue asomando.

9.2 Años cuarenta y cincuenta: Nueva York[editar]

La retrospectiva del Museum of Modern Art de Nueva York en 1941 y la exposición de las Constelaciones en 1945 lo convirtieron en una referencia para la generación que estaba fundando el expresionismo abstracto. Jackson Pollock, Arshile Gorky y Robert Motherwell reconocieron su influencia; el crítico Clement Greenberg le dedicó una monografía en 1948.

9.3 Años sesenta y setenta: el reconocimiento oficial[editar]

Año Distinción
1954 Gran Premio Internacional de Grabado, Bienal de Venecia
1959 Premio Internacional Guggenheim, por los murales de la UNESCO
1966 Premio Carnegie, Pittsburgh
1979 Doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona
1980 Medalla de Oro de las Bellas Artes
1981 Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña

Seis distinciones que resumen el paso de artista de vanguardia a patrimonio nacional.

9.4 Hoy[editar]

El debate crítico actual gira alrededor de dos cuestiones. La primera es si la enorme difusión de su imaginería —logotipos, carteles, mercancía— ha banalizado una obra que es mucho más áspera de lo que su popularidad sugiere. La segunda es la relectura política de su obra, que ha desmontado la imagen del Miró amable y ha puesto en primer plano las quemas de lienzos, las pinturas salvajes de los años treinta y el tríptico de 1974.

10. Dónde se puede ver hoy[editar]

Obra o conjunto Institución Ciudad Sala o ubicación
Colección general, más de 14.000 piezas Fundació Joan Miró Barcelona Edificio de Sert, Parque de Montjuïc
La esperanza del condenado a muerte (tríptico de 1974) Fundació Joan Miró Barcelona Salas de la colección permanente
Fundació Joan Miró: tapiz y Mercurio de Calder Fundació Joan Miró Barcelona Vestíbulo y sala del tapiz
Talleres Sert y Son Boter, conservados intactos Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca Palma de Mallorca Recinto de Son Abrines; edificio Moneo para exposiciones
Retrato II (1938) y unas cuarenta pinturas Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía Madrid Salas de la Colección 2
Dona i Ocell (Mujer y pájaro) Espacio público Barcelona Parc de Joan Miró, junto a la plaza de España
Pavimento del Pla de l'Os Espacio público Barcelona Suelo de La Rambla, a la altura del mercado de La Boquería
Mural cerámico Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat Barcelona Zona de terminal
El sol y La luna Sede de la UNESCO París Recinto de la sede, en espacio cubierto
Pareja de enamorados de los juegos de flores de almendro Espacio público París Explanada de La Défense
La masía (1921-1922) National Gallery of Art Washington Galerías de arte del siglo XX
Paisaje catalán (El cazador), Interior holandés I, Naturaleza muerta con zapato viejo Museum of Modern Art Nueva York Galerías de la colección de pintura y escultura
Tierra labrada (1923-1924) Museo Solomon R. Guggenheim Nueva York Rampa de la colección permanente
El carnaval del arlequín (1924-1925) Buffalo AKG Art Museum Buffalo Galerías de arte moderno
Miss Chicago (The Sun, the Moon and One Star) Espacio público Chicago Brunswick Plaza, frente al Daley Center
Mural del Terrace Plaza Hotel (1947) Cincinnati Art Museum Cincinnati Galerías de arte del siglo XX
Obra gráfica y cerámica Fondation Maeght Saint-Paul-de-Vence Laberinto de esculturas al aire libre
Casa natal y espacio Miró Mont-roig del Camp Tarragona Centro Miró, con la masía de La masía en las afueras

Son dieciocho entradas. Cuatro observaciones prácticas:

  • La Fundació Joan Miró de Barcelona es, de todos los museos monográficos de artistas del siglo XX, el que mejor permite seguir un proceso completo, porque conserva bocetos, pruebas y obras abandonadas junto a las terminadas. El edificio de Sert, con sus lucernarios curvos, forma parte de la visita.
  • Los murales de la UNESCO están dentro del recinto de la sede en París y su acceso depende de las visitas guiadas que organiza la organización; no se ven desde la calle.
  • El pavimento de La Rambla es gratuito, está siempre accesible y casi nunca aparece en las guías. Está a la altura del mercado de La Boquería y conviene mirar al suelo.
  • La masía está en Washington, no en Barcelona. Es la ausencia más notable de la Fundació y sorprende a muchos visitantes.

11. Cronología[editar]

Año Hecho
1893 Nace en Barcelona el 20 de abril
1911 Convalecencia en Mont-roig del Camp; decide dedicarse a la pintura
1912-1915 Escuela de Arte de Francesc Galí
1918 Primera exposición individual en las Galerías Dalmau; no vende nada
1920 Primer viaje a París; conoce a Picasso
1921-1922 Pinta La masía
1924 Se vincula al grupo surrealista
1929 Se casa con Pilar Juncosa en Palma
1937 El segador y Aidez l'Espagne para la República
1940-1941 Las 23 Constelaciones, entre Varengeville, Palma y Mont-roig
1944 Empieza a trabajar la cerámica con Josep Llorens Artigas
1947 Primer viaje a Estados Unidos
1955-1958 Murales de la UNESCO
1956 Se instala definitivamente en Palma; Taller Sert
1959 Compra Son Boter; Premio Internacional Guggenheim
1972 Se constituye la Fundació Joan Miró
1974 Tríptico La esperanza del condenado a muerte
1975 Apertura al público de la Fundació Joan Miró, el 10 de junio
1976 Pavimento del Pla de l'Os, el 30 de diciembre
1980 Diseña la estrella de «la Caixa»
1981 Donación de los talleres a la futura fundación mallorquina, el 7 de marzo
1983 Diseña el sol de Turespaña; muere en Palma el 25 de diciembre
1992 Apertura de la Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca

12. Artículos relacionados[editar]

  • Pablo Picasso — el otro español del pabellón republicano de 1937 y su comprador más temprano.
  • Salvador Dalí — el tercer vértice del surrealismo español, con una relación con el grupo opuesta a la de Miró.
  • Barcelona — su ciudad natal, la de su fundación y la de su obra pública más pisada.
  • Guerra Civil Española — el conflicto que produjo El segador y Aidez l'Espagne.
  • España — el país cuyo logotipo turístico dibujó en 1983.

  1. Las fuentes divulgativas discrepan sobre la fecha del regreso a España. La salida de Varengeville está documentada en mayo de 1940, con el avance alemán sobre Francia, y el regreso a Palma en ese mismo año; algunos textos lo sitúan erróneamente en 1942, confundiéndolo con el traslado posterior a Barcelona. ↩︎

  2. Fundació Joan Miró, ficha del tríptico L'esperança del condemnat a mort, 1974, acrílico sobre lienzo, tres piezas de 267 × 351 cm. La relación con la ejecución de Salvador Puig Antich, el 2 de marzo de 1974, procede de declaraciones del propio Miró: los lienzos estaban materialmente concluidos en febrero, y él los dio por terminados después de aquella fecha. El vínculo es, por tanto, del artista, no del calendario de ejecución. ↩︎