León Trotski
| León Trotski | |
|---|---|
| Lev Davídovich Bronstein | |
| Nombre completo | Lev Davídovich Bronstein |
| Nacimiento | 7 de noviembre de 1879 (26 de octubre en el calendario juliano) Yanovka, Gobernación de Jersón, Imperio ruso (actual Ucrania[sin verificar]) |
| Fallecimiento | 21 de agosto de 1940 (60 años) Coyoacán, Ciudad de México, |
| Causa de muerte | Asesinato por herida craneoencefálica |
| Nacionalidad | Rusa (Imperio ruso) Soviética (1917–1932) |
| Ocupación | Político, revolucionario, teórico marxista, escritor, periodista |
| Conocido por | Liderar la Revolución de Octubre, fundar el Ejército Rojo, formular la teoría de la revolución permanente, fundar la IV Internacional |
| Partido político | Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (menchevique, luego bolchevique) Partido Comunista de la Unión Soviética (hasta 1927) |
| Cónyuge | Aleksandra Sokolóvskaya (matr. 1899; div. 1902) Natalia Sedova (matr. 1903) |
| Hijos | Zinaída Volkova (1901–1933) Nina Nevelson (1902–1928) Lev Sedov (1906–1938) Serguéi Sedov (1908–1937) |
| Firma | (rúbrica en cirílico) |
1. Resumen[editar]
León Trotski (nacido Lev Davídovich Bronstein; Yanovka, Imperio ruso, 7 de noviembre de 1879 – Coyoacán, Ciudad de México, 21 de agosto de 1940) fue un revolucionario, político, teórico marxista y escritor ruso, figura central de la Revolución de Octubre de 1917, fundador y comandante del Ejército Rojo y líder de la Oposición de Izquierda en el Partido Comunista de la Unión Soviética. Es también reconocido como el principal artífice teórico del trotskismo, corriente del marxismo que se opuso tanto al estalinismo como a la socialdemocracia reformista.
Miembro destacado del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia desde sus primeros años, Trotski participó en la Revolución de 1905 como presidente del Sóviet de San Petersburgo, fue deportado a Siberia y escapó en varias ocasiones, pasando largos períodos de exilio en Europa y
Estados Unidos. Durante 1917 regresó a Rusia, se adhirió a la fracción bolchevique y, junto a Vladímir Lenin, planificó y dirigió la insurrección de octubre que derrocó al Gobierno Provisional. En el nuevo Estado soviético ocupó los cargos de Comisario del Pueblo para Asuntos Exteriores y, posteriormente, Comisario del Pueblo para Asuntos Militares y Navales, desde donde organizó al Ejército Rojo y lo condujo a la victoria en la Guerra Civil Rusa (1917–1923).
Tras la muerte de Lenin en enero de 1924, Trotski fue progresivamente desplazado del poder por Iósif Stalin y sus aliados en el Politburó. Fue expulsado del Partido Comunista en 1927, desterrado a Alma-Ata en 1928 y finalmente expulsado de la Unión Soviética en 1929. A lo largo de una década de exilio forzoso, vivido sucesivamente en Turquía, Francia y Noruega, escribió algunas de sus obras más influyentes —entre ellas Mi vida (1930), Historia de la Revolución Rusa (1930) y La revolución traicionada (1936)— y fundó la IV Internacional en 1938 con el propósito de reagrupar al movimiento obrero mundial frente al ascenso del fascismo y el estalinismo. En 1937 se le concedió asilo político en México por gestión del presidente Lázaro Cárdenas.
La hostilidad del régimen estalinista lo persiguió hasta su último refugio. Fue condenado a muerte in absentia en los Procesos de Moscú y la represión alcanzó a sus hijos mayores y a numerosos colaboradores. El 20 de agosto de 1940 fue gravemente herido en su domicilio de la calle Viena, en Coyoacán, por el agente estalinista Ramón Mercader, y falleció al día siguiente. Su legado teórico, centrado en la crítica de la burocratización de la URSS, la teoría de la revolución permanente y la defensa del internacionalismo proletario, ha ejercido una influencia duradera en la política de izquierda de América Latina y en la formación de numerosas organizaciones trotskistas en todo el mundo hispanohablante.
2. Primeros años y formación[editar]
Lev Davídovich Bronstein nació en el seno de una familia judía de agricultores acomodados en la aldea de Yanovka, situada en la Gobernación de Jersón del sur del Imperio ruso, en lo que hoy es territorio ucraniano.[1] Fue el quinto de los ocho hijos de David Leóntievich Bronstein y Anna Lvovna Zhivótovskaya. El padre, que en su juventud había sido casi analfabeto, logró prosperar como propietario agrícola y arrendatario de tierras; la madre procedía de una familia de comerciantes urbanos.
A los siete años ingresó en una escuela judía tradicional (jéder), pero el ambiente familiar, secular y rusificado, lo orientó pronto hacia la cultura rusa dominante. En 1888 se trasladó a Odesa, donde vivió con un tío materno y cursó estudios en la Escuela de San Pablo, una institución secundaria de orientación clásica y predominio alemán.[2] Allí destacó por su inteligencia, su facilidad para las lenguas y su independencia de criterio, rasgos que le granjearon tanto admiradores como conflictos con las autoridades escolares. En 1896 finalizó sus estudios secundarios en Nikoláiev y, mientras se preparaba para ingresar en la Universidad de Odesa, entró en contacto con los primeros círculos de agitación política.
Es en Nikoláiev donde, con apenas diecisiete años, se produce su conversión al marxismo revolucionario. Junto con un grupo de jóvenes estudiantes fundó en 1897 la Unión Obrera del Sur de Rusia, una organización clandestina que reclutaba obreros portuarios e impresores y publicaba propaganda contra el régimen zarista. La actividad duró poco: en enero de 1898 la policía secreta desmanteló la organización y Trotski fue detenido, iniciando un periplo carcelario que habría de marcar toda su juventud.
3. Trayectoria revolucionaria[editar]
3.1. Activismo temprano y primer exilio (1898–1905)[editar]
Condenado a varios años de prisión preventiva en Nikoláiev y luego en la prisión de Butyrka en Moscú, Trotski aprovechó el encierro para profundizar en la lectura de Marx, Engels y Plejánov, así como para iniciar su propia producción teórica. En 1900 fue sentenciado a cuatro años de destierro en Siberia. Fue durante la etapa de deportación cuando comenzó a utilizar el seudónimo Trotski —tomado del apellido de uno de sus carceleros en Odesa—, que acabaría desplazando por completo a su nombre de familia.
En 1902 se fugó del destierro con un pasaporte falso y viajó a Europa, recalando primero en Londres, donde conoció personalmente a Lenin y a Plejánov y empezó a colaborar con el periódico Iskra (La Chispa), el principal órgano del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia en el exilio. Su capacidad como escritor llamó la atención inmediatamente; en pocos meses se ganó el apodo de la Pluma de la Revolución.
La ruptura entre bolcheviques y mencheviques en el II Congreso del Partido (1903) lo colocó inicialmente en el campo menchevique, desconfiando de la propuesta leninista de un partido de revolucionarios profesionales altamente centralizado. Trotski mantuvo una posición fluctuante, crítico con ambas facciones y partidario de la reunificación, lo que lo aisló políticamente en los años siguientes. No obstante, su talento como agitador y analista político siguió creciendo.
3.2. La Revolución de 1905 y la teoría de la revolución permanente[editar]
La Revolución de 1905 sorprendió a Trotski aún en el extranjero. En octubre de aquel año regresó de forma clandestina a Rusia y, en plena efervescencia insurreccional, los obreros de San Petersburgo lo eligieron vicepresidente —y enseguida presidente— del Sóviet de Diputados Obreros de la capital, el primer organismo de este tipo en la historia.[3] Desde la presidencia del Sóviet, ejercida con apenas veinticinco años, dirigió la redacción de un periódico propio, Nachalo, y coordinó las movilizaciones de masas que desembocaron en la huelga general de diciembre.
La represión zarista no se hizo esperar. El Sóviet fue disuelto en diciembre de 1905 y sus dirigentes —incluido Trotski— juzgados y desterrados nuevamente a Siberia. Durante el traslado hacia el norte, a la altura de la aldea de Berezovo, Trotski se fugó por segunda vez en un trayecto de cientos de kilómetros a través de la tundra, una hazaña que contribuyó a forjar su leyenda de revolucionario indestructible.
Fue en el intervalo entre la represión de 1905 y el estallido de la Primera Guerra Mundial cuando Trotski desarrolló los fundamentos de la que sería su mayor contribución doctrinal: la teoría de la revolución permanente. En una serie de ensayos recopilados luego en el libro Balance y perspectivas (1906), argumentó que, en países como Rusia —con una burguesía débil y tardía— el proletariado podía y debía asumir las tareas democrático-burguesas y, en el mismo proceso, iniciar la transición al socialismo, sin necesidad de una larga etapa de desarrollo capitalista autónomo. Sostenía, además, que la revolución socialista solo podría consolidarse si se extendía internacionalmente, sobre todo a los países capitalistas avanzados de Europa occidental.
3.3. El año 1917: de la Revolución de Febrero a la de Octubre[editar]
Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Trotski adoptó una firme posición internacionalista y antibelicista, lo que le obligó a marchar de un país a otro huyendo de las autoridades: fue expulsado de Austria, residió en Suiza y en Francia, y en 1916 fue deportado a
España y luego a Estados Unidos. En enero de 1917 llegó a Nueva York, donde colaboró con periódicos socialistas en ruso y alemán y convivió por breve tiempo con Nikolái Bujarin y otros emigrados revolucionarios.
La Revolución de Febrero de 1917, que derrocó al zar Nicolás II, lo tomó en suelo estadounidense. Inició de inmediato el viaje de regreso, pero al hacer escala en Halifax (Canadá) las autoridades británicas lo detuvieron durante un mes, temerosas de que los socialistas rusos impulsaran la salida de Rusia de la guerra. Finalmente, gracias a la presión del nuevo Gobierno Provisional, fue liberado y pudo arribar a Petrogrado el 4 de mayo de 1917, un mes después que Lenin.
A su llegada, Trotski era todavía formalmente un socialdemócrata sin afiliación de facción, pero sus posiciones políticas se habían acercado radicalmente a las de los bolcheviques, en especial en lo relativo a la oposición a la guerra y la necesidad del derrocamiento del Gobierno Provisional. Durante el verano de 1917 se integró en la Organización Interdistrital (Mezhraionka), un grupo de socialdemócratas internacionalistas que en julio ingresó colectivamente en el Partido Bolchevique. Designado miembro del Comité Central bolchevique en el VI Congreso del partido, asumió enseguida la presidencia del Sóviet de Petrogrado, el principal centro de poder obrero y soldadesco de la capital.
Junto a Lenin, Trotski fue el principal planificador y agitador de la insurrección de octubre. Como presidente del Comité Militar Revolucionario del Sóviet de Petrogrado, fue el responsable directo de la toma de los puntos estratégicos de la ciudad en la noche del 24 al 25 de octubre (calendario juliano). La historiografía soviética posterior, bajo el estalinismo, minimizó sistemáticamente el papel de Trotski en aquellos hechos, pero los testimonios de la época —incluido el propio Lenin— lo señalan como el principal organizador del alzamiento. El primer gobierno soviético, el Consejo de Comisarios del Pueblo, lo nombró Comisario del Pueblo para Asuntos Exteriores, cargo desde el cual condujo las negociaciones de paz con las Potencias Centrales.
3.4. Comisario del Pueblo y creador del Ejército Rojo[editar]
Las negociaciones de Brest-Litovsk colocaron a Trotski en el centro de una crisis aguda. Desplegando la estrategia de «ni guerra ni paz», se retiró de las conversaciones en febrero de 1918 sin firmar la paz anexionista que imponía Alemania, esperando que la presión revolucionaria en el centro de Europa resolviera la contradicción. Pero la ofensiva alemana se reanudó de inmediato, Rusia tuvo que aceptar condiciones aún más duras y Trotski fue relevado de la cartera de Exteriores. Inmediatamente, Lenin lo nombró Comisario del Pueblo para Asuntos Militares y Navales con la misión de construir un ejército de la nada.[4]
En ese puesto, Trotski desplegó una energía descomunal. Organizó el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, introdujo el servicio militar obligatorio, integró a miles de oficiales del antiguo ejército zarista —los llamados «especialistas militares»— bajo supervisión de comisarios políticos comunistas, y restableció la disciplina marcial con medidas drásticas. Dirigió personalmente las operaciones a bordo de un tren blindado que recorrió los frentes de la Guerra Civil durante más de dos años, cubriendo decenas de miles de kilómetros.
Bajo su mando, el Ejército Rojo rechazó las ofensivas de los ejércitos blancos de Kolchak, Denikin y Wrangel, y sofocó los intentos independentistas y las insurrecciones campesinas. La guerra consolidó su prestigio como estratega y estadista, pero también le generó enemistades profundas en el Partido: los cuadros que se habían opuesto a su férrea disciplina durante el conflicto —en particular Stalin y Klíment Voroshílov— se convirtieron luego en adversarios implacables en la lucha política de los años veinte.
3.5. La lucha por la sucesión de Lenin[editar]
Cuando en 1921 la Guerra Civil llegaba a su fin, Trotski se posicionó como el segundo hombre más visible del régimen soviético, solo por detrás del propio Lenin. Sin embargo, la salud de este último se deterioró aceleradamente a partir de 1922, y una compleja pugna sucesoria empezó a perfilarse en el seno del Politburó.
Trotski sostenía que la Revolución Rusa solo podría sobrevivir si se impulsaba la revolución en Occidente —especialmente en Alemania— y si se industrializaba aceleradamente el país, planificando la economía y combatiendo la creciente burocratización del Partido y del Estado. Frente a él, una troika formada por Stalin, Grigori Zinóviev y Lev Kámenev acumuló poder en el aparato del Partido. La desconfianza personal hacia Trotski —visto como un recién llegado al bolchevismo con ambiciones personalistas— y su insistencia en la crítica abierta a la dirección partidaria lo fueron aislando políticamente.
Lenin, en su «Testamento» dictado entre diciembre de 1922 y enero de 1923, evaluó críticamente a todos los dirigentes principales y propuso destituir a Stalin de la Secretaría General, pero no alcanzó a articular un plan sucesorio completo. Trotski fue acusado por sus rivales de subestimar al campesinado, de predisposición al autoritarismo y de faccionalismo. En el XIII Congreso del Partido (mayo de 1924) fue derrotado y la troika consolidó su hegemonía.
En los años siguientes, Trotski intentó reagrupar a la Oposición de Izquierda, denunciando el abandono del internacionalismo revolucionario, la política económica de concesiones al campesinado (la NEP) y el crecimiento de la burocracia. En 1926 se alió momentáneamente con Zinóviev y Kámenev en la llamada Oposición Unificada, pero la coalición fue vencida y expulsada de los órganos de dirección en 1927. En noviembre de ese año, Trotski fue expulsado formalmente del Partido Comunista. Poco después, en enero de 1928, fue desterrado a la ciudad de Alma-Ata (hoy Almatý, Kazajistán), y al año siguiente, el 12 de febrero de 1929, expulsado definitivamente de la Unión Soviética.
4. Exilio y lucha contra el estalinismo[editar]
4.1. Expulsión del partido y destierro en Alma-Ata[editar]
Los meses de reclusión en Alma-Ata constituyeron un período de intenso trabajo intelectual, pese al clima riguroso y el aislamiento progresivo. Trotski mantenía correspondencia con sus partidarios aún presentes en la URSS y preparaba la redacción de su autobiografía. La expulsión del territorio soviético se produjo cuando quedó claro que, incluso desde el destierro, seguía ejerciendo una influencia política que el Kremlin consideraba intolerable.
4.2. Exilio en Turquía, Francia y Noruega[editar]
A bordo del vapor Ilich, Trotski y su esposa Natalia Sedova fueron conducidos a Turquía. Allí residieron, primero en Estambul y luego en la isla de Büyükada (Prinkipo), en el mar de Mármara, entre 1929 y 1933.[5] Fue en este período cuando escribió algunos de los libros que más contribuyeron a difundir su versión de la Revolución y su crítica al estalinismo: Mi vida (1930), la monumental Historia de la Revolución Rusa (1930), y la continuación de aquella, La revolución permanente (1930). También fundó el Boletín de la Oposición, una revista en ruso que circuló clandestinamente entre simpatizantes de la URSS y los exiliados.
En 1933, con el ascenso de Hitler al poder, Trotski buscó refugio en Francia, donde residió bajo identidad falsa en varias localidades, entre ellas Barbizon y Domène. La creciente hostilidad del gobierno francés, presionado tanto por los comunistas oficiales como por sectores conservadores, lo obligó a trasladarse a Noruega en 1935. Allí fue acogido por el gobierno laborista de la época, pero las presiones diplomáticas soviéticas —agudizadas por el escándalo de los Procesos de Moscú, en los que Trotski era presentado in absentia como el cerebro de una gigantesca conspiración contrarrevolucionaria— llevaron a que se le mantuviera bajo arresto domiciliario durante varios meses y, en diciembre de 1936, se le forzara a abandonar el país.
4.3. La llegada a México y la fundación de la IV Internacional[editar]
El México del presidente Lázaro Cárdenas ofreció asilo a Trotski, en parte por intercesión del pintor Diego Rivera, simpatizante de la izquierda. Trotski y Sedova atracaron en el puerto de Tampico el 9 de enero de 1937. Se alojaron inicialmente en la Casa Azul de Coyoacán, residencia de Diego Rivera y Frida Kahlo, con quien Trotski sostuvo una breve relación afectiva que luego se reflejaría en el distanciamiento entre los anfitriones y el huésped.
Los años mexicanos fueron de actividad frenética. Trotski continuó escribiendo abundantemente; en 1938 publicó La revolución traicionada (obra en la que definía a la URSS como un Estado obrero degenerado) y, en septiembre de ese mismo año, fundó oficialmente la IV Internacional en una conferencia celebrada en Alfortville, a las afueras de París, aunque él no pudo asistir personalmente. La nueva Internacional se concibió como la reconstrucción del movimiento marxista revolucionario frente al estalinismo y la socialdemocracia, y adoptó como documento programático el Programa de Transición, redactado por el propio Trotski.
En los años finales de su vida, Trotski dedicó enormes energías a defender su honor contra las acusaciones vertidas en los Procesos de Moscú. Para ello, formó una Comisión Investigadora presidida por el filósofo estadounidense John Dewey, que en 1937 lo exculpó de todos los cargos tras celebrar audiencias en Coyoacán.
5. Asesinato[editar]
5.1. Los ataques previos[editar]
Desde la llegada a México, la seguridad fue una obsesión. La casa de la calle Viena, en Coyoacán, donde Trotski residió desde 1939, fue convertida en una pequeña fortaleza con torretas, guardias armados y troneras. Sin embargo, la persecución estalinista no cesaba. En la madrugada del 24 de mayo de 1940, un comando de una veintena de hombres, dirigido por el pintor estalinista David Alfaro Siqueiros, irrumpió en la residencia y ametralló la habitación donde dormían Trotski y Sedova. Milagrosamente, la pareja sobrevivió al atentado resguardándose bajo los muebles.
5.2. El atentado del 20 de agosto de 1940[editar]
Aquel asalto fallido fue el preludio del ataque definitivo. El agente estalinista español Ramón Mercader, quien había logrado infiltrarse en el entorno de Trotski bajo la identidad falsa del empresario belga Jacques Mornard, había trabado amistad con una secretaria del revolucionario, Silvia Ageloff, y ganado acceso a la casa.
El 20 de agosto de 1940, Mercader acudió a la residencia con el pretexto de mostrar un manuscrito a su anfitrión. Aprovechando un momento en que Trotski se inclinó sobre el escritorio, Mercader le asestó un brutal golpe en la cabeza con un piolet de montaña que había ocultado bajo su abrigo. El arma se incrustó en el cráneo hasta una profundidad de varios centímetros. Trotski no perdió el conocimiento de inmediato; se abalanzó sobre su agresor forcejeando y gritando, y los guardias de seguridad pudieron detener a Mercader, que portaba además una daga y una pistola.
5.3. Últimas horas y sepelio[editar]
Trasladado de urgencia a un hospital de la capital, fue sometido a cirugía, pero la extensión de la lesión cerebral era irreversible. En sus momentos finales, aún lúcido, dictó a su secretario las últimas líneas de su testamento político: instó a mantener la fe en el porvenir del internacionalismo y rechazó cualquier reconocimiento a Stalin.
León Trotski falleció a las 19:25 horas del 21 de agosto de 1940, a los sesenta años. Su cuerpo fue incinerado y las cenizas depositadas en el jardín de la residencia de Coyoacán, donde serían solemnemente sepultadas en un monolito con la bandera roja. El sepelio congregó a miles de obreros y campesinos mexicanos, así como a corresponsales de todo el mundo.
Ramón Mercader fue condenado por homicidio a la pena máxima de veinte años de prisión en México, de los que cumplió casi todo el período. No reveló su verdadera identidad hasta años después, y tras ser liberado en 1960 marchó a la Unión Soviética, donde fue condecorado como Héroe de la Unión Soviética.
6. Pensamiento y legado teórico[editar]
6.1. La revolución permanente[editar]
La contribución teórica más característica de Trotski es la teoría de la revolución permanente, que recupera una expresión de Marx y la aplica a las condiciones de los países de desarrollo capitalista tardío. Trotski sostenía que, en naciones como la Rusia zarista —con una clase burguesa débil y temerosa de las masas—, la clase obrera, aunque minoritaria, podía encabezar la revolución democrática y, al mismo tiempo, iniciar la implantación de medidas socialistas sin pasar por una fase prolongada de capitalismo nacional. La teoría postula, asimismo, que la revolución socialista solo puede triunfar de manera definitiva si adquiere un carácter internacional, extendiéndose a los centros mundiales del capitalismo.
6.2. El programa de transición y la crítica al estalinismo[editar]
En 1938 Trotski redactó el Programa de Transición, documento fundacional de la IV Internacional que planteaba un conjunto de reivindicaciones transitorias —escala móvil de horas de trabajo, control obrero de la producción, gobierno obrero y campesino— concebidas para tender puentes entre las luchas inmediatas de las masas y la necesidad de la toma del poder. Criticaba en él tanto al reformismo socialdemócrata como a la política del Frente Popular del estalinismo.
En La revolución traicionada (1936) Trotski elaboró el concepto de Estado obrero degenerado, con el que describía a la URSS: un país que había abolido la propiedad privada de los medios de producción, pero en el que una casta burocrática estalinista, en lugar de la clase obrera, ejercía el control político y extraía privilegios materiales. Este análisis se convirtió en una pieza central del trotskismo posterior a la Segunda Guerra Mundial.
6.3. Arte, cultura y vida cotidiana[editar]
A diferencia de la imagen acartonada que a menudo se proyecta de los revolucionarios bolcheviques, Trotski mostró un interés constante y pormenorizado por la cultura, la literatura y el arte de vanguardia. En Literatura y revolución (1924) y otros ensayos, defendió la autonomía relativa del arte frente al control estatal y polemizó con las corrientes del Proletkult que pretendían crear una «cultura proletaria» de la noche a la mañana. Mantuvo amistad y correspondencia con intelectuales como André Breton, a quien recibió en México en 1938 y con quien redactó el manifiesto Por un arte revolucionario independiente (cofirmado a nombre de Breton y Diego Rivera). En sus escritos de 1938-1939, trató también la cuestión de la mujer, la familia y el trabajo doméstico, anticipando debates que el feminismo socialista desarrollaría décadas más tarde.
7. Obras principales[editar]
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- Balance y perspectivas (1906)
- Nuestra revolución (1907)
- Lecciones de Octubre (1924)
- Literatura y revolución (1924)
- Hacia el socialismo o hacia el capitalismo (1925)
- La revolución permanente (1930)
- Mi vida (1930) — Autobiografía
- Historia de la Revolución Rusa (3 volúmenes, 1930)
- La revolución traicionada (1936)
- El programa de transición (1938)
- Stalin (biografía inacabada, 1941, póstuma)
Nota: Las fechas corresponden a las primeras ediciones en ruso o en las lenguas originales. La publicación en español se produjo en muchos casos décadas más tarde, con frecuencia a través de editoriales latinoamericanas.
8. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
8.1. Influencia en América Latina[editar]
El pensamiento de Trotski arraigó en América Latina con notable fuerza desde los años treinta. La fundación de la IV Internacional en 1938 intentó coordinar a los grupos trotskistas que surgían en distintos países de la región —particularmente en
Argentina, Cuba, Chile y
Bolivia—, a menudo en confrontación directa con los grandes partidos comunistas alineados con Moscú.
En Argentina, el movimiento trotskista echó raíces tempranas; uno de sus exponentes más conocidos fue el político y escritor Jorge Abelardo Ramos, quien posteriormente evolucionó hacia posiciones nacionalistas de izquierda, pero cuya formación inicial se nutrió de textos trotskistas. En Bolivia, el Partido Obrero Revolucionario (POR), fundado en 1935 por figuras como Guillermo Lora, adoptó las tesis de la revolución permanente y mantuvo una presencia significativa en la lucha minera y obrera durante décadas. En Cuba, el trotskismo tuvo un papel en los debates previos a la Revolución de 1959 y fue luego severamente reprimido por el régimen castrista.
La estancia de Trotski en México entre 1937 y 1940 ha conferido a este país un lugar simbólico central para los trotskistas de todo el continente. La Casa de León Trotski en Coyoacán es hoy un museo de referencia internacional y recibe anualmente a decenas de miles de visitantes, entre ellos numerosos investigadores hispanoamericanos.
8.2. Traducciones y difusión editorial[editar]
Una porción considerable de la obra de Trotski fue traducida al español y circuló en América Latina desde los años cuarenta, con frecuencia en ediciones limitadas, semiclandestinas, que alimentaban a pequeños círculos de militantes y universitarios.[6] A partir de la década de 1960, editoriales como Ruedo Ibérico (con base en París pero distribución en España y América Latina), Fontamara, Pluma y luego otras impulsaron una difusión más amplia. En la actualidad, numerosas editoriales mexicanas, argentinas y españolas mantienen en catálogo las obras más importantes de Trotski, y el acceso digital ha multiplicado su alcance entre las nuevas generaciones de lectores hispanohablantes.
9. Legado y controversias[editar]
El legado de Trotski es objeto de intenso debate. Para sus partidarios, encarna la conciencia crítica del marxismo frente a la degeneración burocrática del socialismo, el defensor más consecuente del internacionalismo y el teórico que previó con lucidez los peligros del estalinismo. Para sus críticos —tanto estalinistas como conservadores—, su figura es indisociable de la violencia revolucionaria, la represión militar durante la Guerra Civil y una ambición política que puso en peligro la estabilidad del primer Estado socialista.
Historiográficamente, el derrumbe de la Unión Soviética en 1991 y la apertura parcial de los archivos soviéticos han permitido a los investigadores reexaminar muchos de los episodios que Trotski narró en sus obras, especialmente en La revolución traicionada. Numerosos estudios académicos de las últimas décadas tienden a confirmar el diagnóstico de Trotski sobre la naturaleza burocrática y antidemocrática del régimen estalinista, aunque divergen en la valoración de su propia propuesta política.
En el plano de la cultura popular, la imagen de Trotski ha sido recuperada en la literatura, el cine y las artes plásticas. Su presencia en México, su relación conflictiva con Frida Kahlo y Diego Rivera, y el dramatismo de su asesinato han inspirado novelas, películas y obras de teatro que han contribuido a mantener vivo el interés por su figura más allá del círculo especializado de la política y la academia.
‡ La información consignada en este documento corresponde al estado de los conocimientos históricos hacia mediados de la década de 2020. Las controversias sobre fechas y detalles específicos permanecen abiertas en algunos casos, según se señala con marcas de verificación en el texto.
Yanovka se encontraba cerca de la actual Bereslavka, en el óblast de Kirovogrado. En la época del nacimiento de Trotski era un pequeño asentamiento rural de mayoría ucraniana con minorías judías y alemanas. ↩︎
La Escuela de San Pablo (Realschule der St.-Pauli-Gemeinde) era una institución fundada por la comunidad luterana alemana, pero admitía estudiantes de diversos orígenes. Trotski aprendió alemán y francés durante aquellos años. ↩︎
El Sóviet de San Petersburgo, fundado el 13 de octubre de 1905[sin verificar], reunía delegados de decenas de fábricas y fue el primer órgano de poder obrero con carácter de masa en la historia rusa. Su presidencia era colegiada, pero Trotski ejerció el liderazgo efectivo. ↩︎
Trotski ocupó el cargo militar desde el 14 de marzo de 1918[sin verificar] hasta su destitución en enero de 1925. Fue, junto con León Trotski, el principal responsable de la supervivencia militar del Estado soviético durante la Guerra Civil. ↩︎
La isla de Büyükada era un lugar de retiro frecuentado por exiliados políticos. La policía turca mantuvo vigilancia constante, pero Trotski pudo recibir visitas de seguidores extranjeros y mantener una amplia producción editorial. ↩︎
Las primeras traducciones completas de Historia de la Revolución Rusa y Mi vida circularon en español a mediados del siglo 1930, con reediciones en los cuarenta[sin verificar]. La censura franquista en España y las dictaduras militares del Cono Sur las convirtieron en libros prohibidos durante largos periodos. ↩︎