Manuel Noriega
| Manuel Noriega | |
|---|---|
| Gobernante de facto de Panamá | |
| Nombre completo | Manuel Antonio Noriega Moreno |
| Nacimiento | 11 de febrero de 1934[sin verificar] Ciudad de Panamá, Panamá |
| Fallecimiento | 29 de mayo de 2017 (83 años) Ciudad de Panamá, Panamá |
| Causa de muerte | Complicaciones de una operación de tumor cerebral |
| Nacionalidad | Panameña |
| Ocupación | Militar, político |
| Educación | Escuela Militar de Chorrillos (Lima) Escuela de las Américas |
| Rama militar | Guardia Nacional de Panamá Fuerzas de Defensa de Panamá |
| Rango | General |
| Años de servicio | 1962–1990 |
| Mandato | 12 de agosto de 1983 – 3 de enero de 1990 |
| Predecesor | Rubén Darío Paredes |
| Sucesor | Cargo disuelto (tras la invasión estadounidense) |
| Cónyuge | Felicidad Sieiro de Noriega (año del matrimonio en disputa: unas fuentes dan 1960 y otras finales de los sesenta) |
| Hijos | Tres — Lorena, Sandra y Thays |
| Condenas | 40 años en Estados Unidos (cumplió unos 17) 7 años en Francia Causas en Panamá que sumaban unos 60 años, con un máximo legal de cumplimiento de 20 |
1. Resumen[editar]
Manuel Antonio Noriega Moreno (Ciudad de Panamá, 11 de febrero de 1934 – ibid., 29 de mayo de 2017) fue un militar y político panameño que ejerció como gobernante de facto de Panamá entre 1983 y 1989, como comandante en jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá. Su figura se sitúa en el centro de uno de los episodios más controversiales de la historia reciente de América Latina: la invasión estadounidense de Panamá de 1989.
Formado en escuelas militares del extranjero y con estrechos vínculos con las agencias de inteligencia de Estados Unidos desde la década de 1960, Noriega ascendió en la estructura del poder panameño tras el fallecimiento de Omar Torrijos en 1981. Consolidó su control sobre las fuerzas armadas en 1983 y desde entonces gobernó el país sin ostentar nunca el título de presidente, nombrando y removiendo presidentes civiles a voluntad. Su régimen combinó elementos típicos de la Guerra Fría —como la colaboración con Washington en la contención de gobiernos izquierdistas en Centroamérica— con una creciente implicación en actividades ilícitas, notablemente el tráfico de drogas a través del istmo.
La relación con Estados Unidos se deterioró gradualmente durante la segunda mitad de los años ochenta, en paralelo a las tensiones internas en Panamá y a la escalada de denuncias sobre violaciones de los derechos humanos y narcotráfico. El deterioro se aceleró tras el asesinato del médico opositor Hugo Spadafora y las protestas de la Cruzada Civilista Nacional. En diciembre de 1989, el presidente estadounidense George H. W. Bush ordenó la Operación Causa Justa, una invasión militar a gran escala que culminó con la captura de Noriega el 3 de enero de 1990, tras varios días de asedio a la Nunciatura Apostólica de Panamá.
Extraditado a Estados Unidos, Noriega fue juzgado en Miami y declarado culpable en abril de 1992 de ocho cargos por narcotráfico, conspiración y crimen organizado, y condenado a cuarenta años de prisión.[1] Posteriormente enfrentó procesos judiciales en Francia, donde fue hallado culpable de lavado de dinero, y en Panamá, donde ya había sido condenado en ausencia por el asesinato de opositores. Pasó más de veinte años encarcelado en tres países distintos antes de ser repatriado a Panamá en 2011. Falleció en 2017 en un hospital panameño, mientras cumplía las condenas panameñas.
Manuel Noriega sigue siendo una figura profundamente polarizadora en Panamá y en la memoria colectiva latinoamericana. Para sus detractores, encarnó la corrupción sistémica y la brutalidad de un régimen militar sostenido por potencias extranjeras; para algunos sectores panameños, su caída representó el fin traumático de una era de soberanía tutelada y la imposición de los intereses estadounidenses por la fuerza de las armas.
2. Primeros años y formación[editar]
Manuel Antonio Noriega nació en el barrio de Santa Ana de la Ciudad de Panamá, en el seno de una familia modesta y de ascendencia indígena, africana y española. La fecha de nacimiento suele fijarse en el 11 de febrero de 1934, aunque distintas fuentes han señalado también 1936 y 1938, y el propio Noriega ofreció en distintos momentos fechas diferentes.[2]
Su padre, Ricaurte Noriega, era contable, y su madre, de apellido Moreno, ha sido descrita como trabajadora doméstica, cocinera y lavandera; los padres no estaban casados.[3] Ambos habían muerto cuando el niño tenía unos cinco años —la madre, de tuberculosis— y Noriega fue criado por una madrina en una vivienda de una sola habitación del barrio de El Terraplén, en San Felipe, en el centro de la capital panameña.[4] Creció en condiciones económicas precarias y durante su adolescencia combinó los estudios con diversos trabajos informales.
Estudió primero en la Escuela República de México y luego en el Instituto Nacional, un colegio capitalino de prestigio que había formado a varias generaciones de dirigentes políticos nacionalistas. Allí entró en contacto con su medio hermano mayor, Luis Carlos Noriega Hurtado, activista socialista, quien lo acercó a la política y lo incorporó al ala juvenil del Partido Socialista. Según investigaciones posteriores, Noriega comenzó durante esos años a entregar información sobre las actividades de sus compañeros a los servicios de inteligencia estadounidenses. El primer pago documentado habría sido de 10,70 dólares en 1955.[5]
Noriega aspiraba a estudiar medicina, pero no consiguió ingresar en la facultad correspondiente de la Universidad de Panamá. Con ayuda de su hermano, que para entonces tenía un cargo en la embajada panameña en Perú, obtuvo una beca del gobierno peruano para la Escuela Militar de Chorrillos, en Lima. Ingresó en 1958 y se graduó en 1962, con especialización en ingeniería y el grado de subteniente. En Chorrillos conoció a Roberto Díaz Herrera, quien con los años se convertiría en aliado y, más tarde, en adversario.[6]
La formación en Perú marcó al joven Noriega en varios aspectos: le proporcionó un sentido de pertenencia a una casta militar latinoamericana, le otorgó competencias técnicas que lo diferenciaron dentro de la todavía incipiente Guardia Nacional panameña y, según algunos biógrafos, lo expuso por primera vez a contactos con agencias de inteligencia extranjeras. A su regreso se incorporó formalmente a la Guardia Nacional, la única fuerza armada del país tras la abolición del ejército, y fue destinado a Colón, donde su comandante era Omar Torrijos, entonces mayor de la Guardia. Torrijos se convirtió en su protector y mentor.
A lo largo de los años sesenta, Noriega continuó su formación en diversas escuelas militares del hemisferio. En 1966 pasó varios meses en cursos de la Escuela de las Américas, en Fort Gulick, Zona del Canal de Panamá, donde recibió formación en operaciones de infantería, contrainteligencia, inteligencia y guerra en la selva; también recibió instrucción en operaciones psicológicas en Fort Bragg, Carolina del Norte. Estas capacitaciones lo colocaron en el radar de los servicios de inteligencia estadounidenses, que empezaban a reclutar activos en toda América Latina en el contexto de la Guerra Fría.
3. Ascenso al poder[editar]
3.1 Bajo el mando de Omar Torrijos[editar]
En 1968, Arnulfo Arias fue elegido presidente tras una campaña de corte populista. Poco después de asumir, Arias impulsó una purga dentro de la Guardia Nacional, lo que provocó un golpe militar encabezado por Boris Martínez y Omar Torrijos. El golpe marcó un parteaguas en la historia panameña y en la trayectoria personal de Noriega, que entonces era un oficial de rango medio y dirigía la sección de inteligencia en la provincia de Chiriquí, en la frontera occidental del país. Noriega respaldó a Torrijos en la pugna interna que siguió al golpe.
En diciembre de 1969, durante una ausencia de Torrijos, se produjo otro intento de golpe, y la lealtad de Noriega fue decisiva para que Torrijos se mantuviera en el poder. Un mes después fue ascendido a capitán y, en agosto de 1970, a teniente coronel, con el cargo de jefe del G-2, la Dirección de Inteligencia de la Guardia Nacional: uno de los puestos más sensibles de la nueva estructura de poder.[7]
Desde esa posición, Noriega manejó los archivos de funcionarios, militares y opositores, y tejió la red de información y espionaje que sostuvo al régimen torrijista durante más de una década. Vigiló a opositores, infiltró sindicatos, universidades y gremios profesionales, y ejerció un control estrecho sobre la vigilancia política. Se le atribuye la represión de grupos guerrilleros leales a Arias y la consolidación del aparato de inteligencia del régimen. También se ha señalado que durante ese periodo se encargó del exilio de aproximadamente 1.300 panameños considerados adversarios del gobierno.
3.2 Jefe de inteligencia y relación con la CIA[editar]
La relación entre Torrijos y Noriega fue simbiótica. Torrijos aportaba conducción política y capacidad de negociación; Noriega se encargaba de la vigilancia, la operación encubierta y, cuando era necesario, de la represión. Durante el gobierno de Torrijos, Panamá negoció con Estados Unidos los tratados del Canal, firmados en 1977; Noriega aportó información y gestiones para esas negociaciones, al tiempo que mantenía vínculos propios con la comunidad de inteligencia estadounidense.
A comienzos de los años setenta, Estados Unidos regularizó su relación con él: la CIA lo colocó formalmente en su nómina en 1971, y antes de esa fecha había recibido pagos caso por caso. De acuerdo con documentos desclasificados décadas después, mantuvo esa relación durante toda la década de 1970.[8] Para Washington, Noriega era valioso porque podía informar sobre el gobierno cubano de Fidel Castro y, más tarde, sobre el régimen sandinista en Nicaragua. También sirvió como emisario estadounidense ante Cuba durante negociaciones relacionadas con incidentes marítimos entre Cuba y Panamá a fines de 1971.
Los pagos fueron suspendidos durante el gobierno de Jimmy Carter, reanudados y luego suspendidos nuevamente durante la administración de Ronald Reagan. El monto total que recibió de fuentes estadounidenses es objeto de controversia: en 1991, fiscales federales declararon que entre 1955 y 1986 Noriega recibió unos 322.000 dólares, mientras que su defensa afirmó que la CIA le habría pagado varios millones, cifra que las autoridades estadounidenses rechazaron.[9]
No obstante, Noriega también operaba con márgenes de autonomía considerables. La historiografía ha documentado su doble juego: informaba a Washington sobre movimientos guerrilleros y gobiernos de izquierda en la región, al tiempo que facilitaba —o al menos toleraba— el tránsito de estupefacientes por el istmo y el lavado de dinero a través del sistema bancario panameño. Para finales de los años setenta, el G-2 se había convertido en un poder dentro del poder, y Noriega en una figura casi tan determinante como el propio Torrijos.
3.3 La pugna por la sucesión[editar]
El 31 de julio de 1981, Omar Torrijos falleció en un accidente aéreo en la provincia de Coclé, en circunstancias que durante años alimentaron teorías conspirativas. Su muerte abrió un vacío de poder que dio paso a una intensa pugna entre facciones militares: Noriega, Roberto Díaz Herrera y Rubén Darío Paredes se convirtieron en los principales hombres fuertes del país. En los dos años siguientes, Panamá tuvo tres comandantes en jefe de la Guardia Nacional: Florencio Flores Aguilar, Rubén Darío Paredes y, por último, el propio Noriega, que asumió entretanto la jefatura del Estado Mayor.
En 1983, Noriega aprovechó una coyuntura favorable. Paredes había renunciado al cargo para postularse a la presidencia, confiando en un pacto de alternancia que Noriega nunca cumplió. El 12 de agosto de ese año, Paredes le entregó el mando y Noriega, ya con rango de general, quedó como comandante en jefe de la recién reorganizada institución, que pasó a llamarse Fuerzas de Defensa de Panamá: una estructura que integraba al ejército de tierra, la fuerza aérea, la armada y la policía bajo un solo mando. La decisión fue ratificada por la Asamblea Nacional de Representantes, un órgano legislativo dominado por los militares.
En la práctica, Noriega se convirtió en el hombre fuerte del país. Nombró como presidente a Ricardo de la Espriella, a quien luego sucedieron Jorge Illueca, Nicolás Ardito Barletta, Eric Arturo Delvalle, Manuel Solís Palma y Francisco Rodríguez. Ninguno de ellos ejerció poder real. La cadena de mando de las Fuerzas de Defensa, con Noriega a la cabeza, era el auténtico centro de decisión.
4. El régimen (1983–1989)[editar]
4.1 Estructura de control[editar]
El régimen de Noriega no adoptó la forma de una dictadura unipersonal clásica —como la de Anastasio Somoza en Nicaragua o Alfredo Stroessner en
Paraguay— sino la de un sistema de control militar sobre instituciones civiles aparentemente funcionales. Existía una Constitución, un parlamento, partidos políticos y una prensa que operaba dentro de límites cuidadosamente vigilados. El mecanismo de control era menos visible, pero no menos efectivo: pasaba por el G-2 convertido en policía política omnipresente, el clientelismo financiado con fondos públicos y la capacidad de las Fuerzas de Defensa de intervenir en cualquier ámbito de la vida nacional.
Noriega prefirió mantenerse detrás de presidentes civiles y evitar la exposición pública directa. No promovió una ideología social o económica definida: se apoyó en un nacionalismo militar, en la ampliación de las Fuerzas de Defensa y en la estructura del Partido Revolucionario Democrático, fundado por Torrijos. La Ley 20 de 1983, aprobada bajo presión del régimen, permitió una gran entrada de armamento estadounidense y triplicó el tamaño de las fuerzas militares.
Las Fuerzas de Defensa controlaban directamente las aduanas, los puertos, los aeropuertos y las zonas francas, lo que les confería un control territorial casi absoluto sobre la principal actividad económica del país: el comercio y el tránsito interoceánico. Además, eran propietarias —a través de testaferros y empresas pantalla— de un conjunto diverso de negocios que incluía fincas ganaderas, hoteles, discotecas y medios de transporte marítimo. Esta red económica le proporcionó a Noriega los recursos para pagar lealtades y sofocar disidencias.
El régimen tomó también el control de buena parte de la prensa mediante la compra de medios, la censura, la intimidación y el cierre de periódicos. El diario La Prensa, que mantuvo una línea crítica, sufrió presiones y terminó clausurado.
4.2 Las elecciones de 1984[editar]
En mayo de 1984 se celebraron las primeras elecciones presidenciales en dieciséis años. El candidato elegido por Noriega y Díaz Herrera fue Nicolás Ardito Barletta Vallarino. Los conteos iniciales favorecían ampliamente al candidato opositor Arnulfo Arias, que contaba con gran parte del respaldo opositor. Ante esa tendencia, Noriega detuvo el recuento y el gobierno anunció la victoria de Barletta por un margen muy estrecho, de 1.713 votos. Cálculos independientes señalaron que Arias habría ganado por decenas de miles de votos de haber sido el proceso limpio, y Arias denunció un fraude electoral masivo.
Las denuncias fueron inicialmente desestimadas por Estados Unidos, que aceptó la elección y mantuvo su cooperación con el régimen. Pero los testimonios de observadores internacionales, sumados a la creciente evidencia de represión, empezaron a erosionar la credibilidad del gobierno panameño.
4.3 Relación con Washington: aliado incómodo[editar]
Durante los primeros años de su mandato, Noriega mantuvo la alianza estratégica con Estados Unidos. Panamá era, en la visión de Washington, un punto de apoyo indispensable para las operaciones encubiertas en Centroamérica: desde el istmo se coordinaba la asistencia logística a la Contra nicaragüense, se monitoreaba el conflicto en
El Salvador y se vigilaba la influencia cubana en la región. Noriega permitió que la CIA estableciera puestos de escucha, colaboró con el envío de ayuda a los contras y se presentaba como un socio confiable en esos esfuerzos; tanto la CIA como el Pentágono eran cautelosos a la hora de presionar al comandante panameño.
4.4 El asesinato de Hugo Spadafora[editar]
Hugo Spadafora, médico y guerrillero opositor panameño, fue uno de los críticos más visibles de los nexos de Noriega con el narcotráfico. En septiembre de 1985, cuando viajaba de
Costa Rica a Panamá, fue detenido por las Fuerzas de Defensa. Su cuerpo decapitado apareció poco después en la frontera entre ambos países, con signos de tortura. Las pruebas señalaron directamente a las Fuerzas de Defensa y, en última instancia, a Noriega. Según los autores R. M. Koster y Guillermo Sánchez, la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos monitoreó una conversación telefónica entre Noriega y Luis Córdoba, jefe militar en Chiriquí, en la que Córdoba le informó de que tenían al «perro rabioso», y Noriega respondió preguntando qué se hace con un perro así.
El entonces presidente Barletta, que se encontraba en Nueva York cuando se produjo el asesinato, anunció la intención de crear una comisión investigadora. A su regreso a Panamá fue forzado a renunciar y reemplazado por el vicepresidente Eric Arturo Delvalle. El crimen conmocionó a la opinión pública panameña, dañó seriamente la imagen del régimen dentro y fuera del país y marcó un punto de inflexión en la percepción internacional del régimen.
4.5 Escalada de denuncias y sanciones (1987–1988)[editar]
El año 1987 fue el de la ruptura definitiva con Washington. En junio, el coronel Roberto Díaz Herrera, segundo al mando de las Fuerzas de Defensa y primo de Noriega, fue desplazado de la línea de sucesión, enviado a un cargo diplomático y forzado al retiro. Como represalia, Díaz Herrera concedió una serie de entrevistas explosivas en las que acusó a Noriega de haber ordenado el asesinato de Spadafora, de haber cometido fraude electoral en 1984, de traficar drogas y de haber estado involucrado en la muerte de Omar Torrijos.
Las declaraciones desencadenaron grandes protestas callejeras en la Ciudad de Panamá, organizadas por la oposición civil aglutinada en la Cruzada Civilista Nacional; el 26 de junio de 1987 una marcha opositora reunió a decenas de miles de personas en la capital. La respuesta del régimen fue la represión: las Fuerzas de Defensa, la policía y grupos paramilitares de choque —conocidos como los «batallones de la dignidad»— atacaron manifestaciones, allanaron medios de comunicación y detuvieron a decenas de opositores. La jornada del 10 de julio de 1987 fue especialmente violenta y quedó registrada en fotografías que dieron la vuelta al mundo. El Senado de Estados Unidos aprobó una resolución de condena que pedía la salida de Noriega, y el gobierno de Ronald Reagan suspendió la ayuda económica y militar a Panamá.
En febrero de 1988, dos grandes jurados federales, en Miami y Tampa, emitieron acusaciones formales contra Noriega por narcotráfico, conspiración, crimen organizado y lavado de dinero. Los cargos imputaban a Noriega haber convertido a Panamá en un puente para el envío de cocaína del Cartel de Medellín hacia los Estados Unidos, a cambio de pagos millonarios.[10] A partir de ese momento, el derrocamiento de Noriega se convirtió en un objetivo declarado de la política exterior estadounidense.
4.6 La crisis interna y la anulación electoral de 1989[editar]
El año 1989 empezó con un intento fallido de transición pactada. En mayo se celebraron elecciones generales en las que la oposición, agrupada en la Alianza Democrática de Oposición Civilista (ADOC) y encabezada por Guillermo Endara, del Partido Panameñista, se enfrentó al candidato oficialista Carlos Duque. Los conteos públicos favorecían claramente a Endara, y la conferencia episcopal panameña, tras un conteo rápido, anunció que la oposición ganaba por un margen de tres a uno. En lugar de reconocer el resultado, el régimen detuvo el escrutinio y anuló los comicios alegando interferencia extranjera. Jimmy Carter, que asistía como observador, denunció el fraude, al igual que el arzobispo de Panamá.
La anulación electoral despojó a Noriega de lo que le quedaba de legitimidad internacional. La Organización de los Estados Americanos (OEA) intentó sin éxito mediar una salida negociada, y poco después Francisco Rodríguez, cercano a Noriega, fue designado presidente de un gobierno títere. El 3 de octubre de 1989, un grupo de oficiales disidentes liderados por el mayor Moisés Giroldi Vera intentó un golpe contra Noriega. La intentona fracasó rotundamente: Noriega sobrevivió y Giroldi, junto con otros oficiales, fue ejecutado sumariamente, en un episodio que en Panamá se conoce como la Matanza de Albrook. En diciembre, la Asamblea Nacional otorgó a Noriega poderes formales como jefe de gobierno y el título de «Líder Máximo de la Liberación Nacional», y declaró formalmente que Panamá se encontraba en «estado de guerra» con Estados Unidos, aunque esta declaración tuvo un alcance más simbólico que práctico.
5. La invasión estadounidense de 1989[editar]
Artículo principal: Invasión estadounidense de Panamá de 1989
5.1 Operación Causa Justa[editar]
La Operación Causa Justa comenzó en la noche del 19 de diciembre de 1989: hacia las 23:30 se inició el bombardeo simultáneo de los principales objetivos, y la hora H oficial de la operación se fijó a la 1:00 de la madrugada del 20 de diciembre. Fue la mayor intervención militar estadounidense en América Latina desde la Guerra de Vietnam y la primera de la era posterior a la Guerra Fría. El presidente George H. W. Bush justificó la acción por la necesidad de capturar a Noriega, proteger la vida de los ciudadanos estadounidenses en Panamá y defender la democracia. La operación recibió el nombre en inglés de Just Cause, término que puede entenderse como «causa justa» o, coloquialmente, como «sólo porque sí».
Un contingente de aproximadamente 27.000 efectivos —que se sumaban a los 12.000 soldados ya estacionados en las bases de la Zona del Canal— ejecutó ataques coordinados contra los principales cuarteles de las Fuerzas de Defensa, aeródromos y centros de comunicaciones. La invasión, que contó con el uso de aviones de combate F-117A, helicópteros de ataque Apache y tanques, encontró una resistencia desigual: algunas unidades, particularmente los batallones con mayor arraigo nacionalista, ofrecieron una resistencia feroz en lugares como el Cuartel Central y el aeropuerto de Tocumen, pero la superioridad tecnológica y numérica de las fuerzas invasoras se impuso en cuestión de horas.
Las bajas civiles siguen siendo materia de controversia entre organizaciones de derechos humanos y el Pentágono: las estimaciones oscilan entre 200 y 500 civiles, además de unos 300 soldados panameños.[11] La invasión provocó la derrota y desmovilización de las Fuerzas de Defensa panameñas, y Guillermo Endara, el candidato opositor de 1989, asumió la presidencia. En la residencia de Noriega, agentes estadounidenses encontraron después 8,2 millones de dólares en bolsas del Banco Nacional de Panamá.
5.2 Refugio en la Nunciatura y rendición[editar]
Mientras tanto, Noriega evadió la captura. Trasladado de escondite en escondite durante varios días, el 24 de diciembre solicitó asilo en la Nunciatura Apostólica de Panamá, protegido por el nuncio José Sebastián Laboa. Allí permaneció bajo protección diplomática durante diez días, mientras Estados Unidos negociaba su entrega con el Vaticano y aplicaba una presión psicológica intensa: las tropas rodearon el edificio y durante tres días emitieron música a gran volumen —especialmente heavy metal— a través de altavoces de gran potencia, en un episodio que pasó a la historia como ejemplo de guerra psicológica.
El 3 de enero de 1990, Noriega se entregó a las fuerzas estadounidenses apostadas en las inmediaciones de la Nunciatura. Fue esposado, subido a un helicóptero y trasladado a la base aérea de Howard, para luego ser enviado a Miami en un vuelo militar, donde quedó formalmente bajo custodia del Servicio de Alguaciles de los Estados Unidos a la espera de juicio.
6. Juicios y encarcelamiento internacional[editar]
6.1 Juicio en Miami[editar]
El juicio de Manuel Noriega en Miami, celebrado en la Corte Federal del Distrito Sur de Florida, fue uno de los procesos judiciales más mediáticos de la década de 1990. Comenzó en septiembre de 1991 y se prolongó por aproximadamente siete meses, un período inusualmente largo para un caso federal estadounidense. La fiscalía, encabezada por el fiscal federal Michael P. Sullivan[sin verificar], presentó un extenso catálogo de pruebas: testimonios de narcotraficantes convictos —incluido el piloto y socio del Cartel de Medellín Carlos Lehder, que negoció beneficios a cambio de su cooperación—, grabaciones telefónicas, registros bancarios y documentos decomisados en operativos internacionales.[12]
La defensa, liderada por el abogado Frank Rubino, argumentó que el general había sido un aliado leal de Estados Unidos, que había recibido dinero de manera legal como parte de servicios prestados a la CIA y que las acusaciones eran una maniobra política para justificar la invasión. Como parte de esa estrategia, la defensa intentó introducir pruebas sobre las relaciones entre Noriega y la inteligencia estadounidense, pero el juez William Hoeveler limitó significativamente esa línea de argumentación alegando razones de seguridad nacional; el gobierno estadounidense se opuso a revelar los detalles de las operaciones en que Noriega participó y la corte consideró que esa información podía confundir al jurado.
El 10 de abril de 1992 el jurado encontró a Noriega culpable de ocho cargos, entre ellos narcotráfico y crimen organizado, y lo absolvió de los restantes. Fue condenado a 40 años de prisión, pena que se redujo progresivamente por buena conducta y por el reconocimiento de su estatus como prisionero de guerra —una designación que obtuvo en apelación y que le garantizó ciertas protecciones bajo los Convenios de Ginebra— hasta los 17 años que cumplió efectivamente en Estados Unidos.[1:1] La fecha exacta de la sentencia no está establecida.[13] Noriega permaneció en la Institución Correccional Federal de Miami, inscrito con el número 38699-079 de la Agencia Federal de Prisiones.
6.2 Extradición a Francia[editar]
Al finalizar su sentencia estadounidense, el gobierno de Francia solicitó su extradición para juzgarlo por cargos de lavado de dinero. Según la acusación francesa, Noriega había utilizado bancos franceses para blanquear fondos provenientes del narcotráfico y había adquirido propiedades de lujo en París para su esposa e hijas.
La secretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton aprobó la extradición el 26 de abril de 2010, y al día siguiente, 27 de abril, Noriega fue trasladado a París e ingresado en la prisión de La Santé. Fue una maniobra legalmente controvertida, ya que su estatus de prisionero de guerra debería haber implicado su repatriación inmediata a Panamá.[14] El 7 de julio de 2010, la justicia francesa lo declaró culpable y lo condenó a siete años de prisión por blanqueo de dinero proveniente del narcotráfico. En septiembre de 2011, un juez francés le concedió la libertad condicional para permitir su extradición a Panamá, al considerar que ya había cumplido más de la mitad de la condena impuesta en Francia.
6.3 Repatriación y causas en Panamá[editar]
En diciembre de 2011, el gobierno francés autorizó la extradición de Noriega a Panamá. Llegó al país el 11 de diciembre de 2011, tras un traslado que incluyó una escala en Madrid, y fue conducido directamente al Centro Penitenciario El Renacer, ubicado en las riberas del Canal de Panamá y destinado a internos con condiciones especiales.
Allí cumpliría las condenas dictadas en ausencia por los tribunales panameños: por la desaparición y muerte de Hugo Spadafora, por la muerte del mayor Moisés Giroldi y por la desaparición de otras personas, entre ellas Heliodoro Portugal. Esas causas sumaban en conjunto más de 60 años de prisión, aunque según la legislación penal panameña el tiempo máximo efectivo de cumplimiento sería de 20 años.
7. Vida personal y familia[editar]
Manuel Noriega contrajo matrimonio con Felicidad Sieiro de Noriega, de origen vasco y antigua maestra. La fecha exacta del matrimonio varía según las fuentes: algunas indican 1960 y otras sitúan la unión hacia finales de los años sesenta. El matrimonio tuvo tres hijas: Lorena, Sandra y Thays. A lo largo de los años, varias informaciones señalaron infidelidades y tensiones en la pareja, aunque Noriega y su esposa permanecieron legalmente casados.
La vida familiar de Noriega quedó marcada por la exposición pública del régimen, la invasión y los largos años de encarcelamiento. Su rostro —conocido por las marcas de viruela que lo caracterizaban desde la infancia— es uno de los más reconocibles de la historia panameña del siglo XX.
8. Últimos años y fallecimiento[editar]
Manuel Noriega pasó los últimos años de su vida recluido en el penal El Renacer. En enero de 2017, la jueza Katherin Pitti le otorgó prisión domiciliaria provisional por razones humanitarias, a causa de un tumor cerebral, y fue trasladado a la residencia de una de sus hijas en la Ciudad de Panamá. La cirugía para extirpar el tumor se realizó el 15 de febrero de 2017; posteriormente la medida fue revisada y se dispuso arresto domiciliario hospitalario. Sus hijas, y en particular Lorena Noriega, participaron activamente en su defensa legal.
Noriega permaneció en coma inducido desde marzo, como consecuencia de las complicaciones de aquella operación. El 29 de mayo de 2017 falleció a los 83 años en el Hospital Santo Tomás de la Ciudad de Panamá. Su deceso fue confirmado por el entonces presidente panameño, Juan Carlos Varela, a través de un mensaje en redes sociales que decía: «La muerte de Manuel Antonio Noriega cierra un capítulo de nuestra historia».
Su funeral fue un evento privado, celebrado en la más estricta intimidad familiar a petición de sus hijas: el cuerpo fue cremado en una ceremonia íntima y las cenizas quedaron en poder de su esposa. El gobierno panameño no decretó honras oficiales y la mayoría de los líderes políticos del país evitaron pronunciarse públicamente. Para entonces, Noriega ya era una figura residual en el debate panameño: odiado por la mayoría, añorado por una minoría casi insignificante y estudiado como pieza de museo por una nueva generación de historiadores que intentaba comprender los traumas del siglo XX.
9. Legado y controversias[editar]
9.1 El Noriega de los archivos desclasificados[editar]
La desclasificación progresiva de documentos en Estados Unidos ha permitido reconstruir con mayor precisión la trama de relaciones entre Noriega y las distintas ramas del gobierno estadounidense. Los archivos demuestran que el Pentágono, la CIA, la Agencia Antidrogas (DEA) y el Departamento de Estado mantuvieron durante años políticas divergentes, e incluso contradictorias, hacia el hombre fuerte panameño. La DEA llegó a condecorar a Noriega por su cooperación en la lucha antidrogas, mientras la CIA lo consideraba un activo indispensable para las operaciones en Centroamérica y el Pentágono valoraba su control sobre el Canal de Panamá.
La transición de aliado a enemigo no fue gradual sino abrupta y, para muchos observadores, estuvo determinada menos por el narcotráfico —que Washington toleró durante años— que por la creciente ingobernabilidad del régimen y el temor a que Noriega derivara hacia una alianza con la Unión Soviética o Cuba en un momento de reacomodo geopolítico global.
9.2 Estilo de gobierno y memoria dividida en Panamá[editar]
El gobierno de Noriega fue marcadamente autoritario: controló los resultados electorales, persiguió a periodistas y opositores, limitó la libertad de prensa y convirtió a las Fuerzas de Defensa en el centro del poder político. A diferencia de otros dictadores latinoamericanos de la época, no encabezó un régimen abiertamente ideológico, sino que se apoyó en el nacionalismo militar, la lealtad de la oficialidad y una red de prebendas y complicidades. Su periodo provocó además una aguda crisis económica: la fuga de capitales se intensificó y, tras la suspensión de la ayuda estadounidense y la caída de la confianza internacional, la economía panameña se contrajo de forma significativa. El régimen terminó con una invasión militar extranjera, la abolición del ejército panameño y una transición política que dejó profundas heridas en la sociedad panameña.
Dentro de Panamá, la figura de Noriega sigue siendo objeto de debate, aunque en términos muy distintos a los de la década de 1990. Los panameños que vivieron la invasión de 1989 conservan un recuerdo traumático que asocian tanto a la brutalidad del régimen norieguista como a la violencia de la intervención militar estadounidense. Las encuestas de opinión sugieren que una amplia mayoría de panameños rechaza por igual ambos legados, aunque con matices generacionales.
Para sus críticos, Noriega encarna los riesgos de un Estado capturado por los cuerpos de seguridad y de la tolerancia pragmática de Washington hacia aliados autoritarios. Para ciertos sectores, su figura también se asocia a la época de la negociación del Canal y a la lucha por la soberanía panameña, aunque la invasión y los juicios posteriores terminaron por opacar ese legado. La literatura académica ha tendido a analizarlo como un producto de las contradicciones de la Guerra Fría en el istmo: un caudillo militar formado por Washington y destruido por Washington cuando su utilidad estratégica se agotó.
9.3 La Operación Causa Justa en el derecho internacional[editar]
La invasión de 1989 planteó preguntas de derecho internacional que siguen siendo debatidas en foros jurídicos y académicos. La justificación estadounidense se basó en una combinación de argumentos: la protección de la vida de ciudadanos estadounidenses en Panamá, la defensa de la democracia y la necesidad de detener a Noriega para que enfrentara cargos de narcotráfico.
La OEA y la Asamblea General de las Naciones Unidas condenaron la intervención militar. Para muchos juristas latinoamericanos, la Operación Causa Justa sentó un precedente preocupante de intervención unilateral que sería invocado nuevamente en conflictos posteriores.
10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
10.1 Cobertura mediática[editar]
La figura de Manuel Noriega ocupó durante más de una década las portadas de los principales diarios y revistas de habla hispana. En
México, diarios como Excélsior y La Jornada siguieron minuciosamente el juicio de Miami y la posterior extradición a Francia. En
España, El País dedicó editoriales y reportajes de investigación al fenómeno del norieguismo, mientras que en
Colombia el interés se debió a las conexiones documentadas entre Noriega y el Cartel de Medellín, particularmente con Pablo Escobar. Los medios en español dedicaron amplia cobertura a su captura, sus extradiciones y su muerte.
Décadas después, plataformas de streaming han incorporado documentales y series que revisitan el caso Noriega, contribuyendo a mantenerlo en la memoria colectiva latinoamericana.
10.2 Representaciones en la cultura[editar]
En 2000 se estrenó para televisión la película biográfica Noriega: God's Favorite, en la que el actor británico Bob Hoskins interpretó al militar; la actuación de Hoskins recibió una nominación a los Premios Satellite, que no llegó a ganar.
En el videojuego Call of Duty: Black Ops II apareció como personaje del argumento, lo que motivó una demanda de Noriega contra Activision en 2014 por uso no autorizado de su imagen. El caso fue desestimado por un tribunal de Los Ángeles al considerar que el uso estaba protegido por la libertad de expresión.
En la cultura popular panameña, Noriega aparece como personaje en novelas, obras de teatro y documentales, y en la literatura hispanoamericana ha inspirado tanto obras de ficción como ensayos de denuncia y testimonio. En series y productos audiovisuales hispanoamericanos suele ser evocado como símbolo del militarismo represivo y de la intervención estadounidense en la región, y su nombre sigue apareciendo en obras sobre la historia reciente de Panamá.
10.3 Archivos y centros de documentación en español[editar]
Varias universidades y centros de investigación en países hispanohablantes conservan fondos documentales sobre Noriega y la invasión de 1989.
La Biblioteca Nacional de Panamá Ernesto J. Castillero ha digitalizado parcialmente los expedientes de los juicios panameños contra Noriega y los periódicos de la época, facilitando el acceso de investigadores y público general a fuentes primarias en español sobre este período de la historia istmeña.
11. Véase también[editar]
- Invasión estadounidense de Panamá de 1989
- Operación Causa Justa
- Omar Torrijos
- Guillermo Endara
- Roberto Díaz Herrera
- Hugo Spadafora
- Zona del Canal de Panamá
- Cartel de Medellín
Las fuentes no coinciden del todo en las reducciones de la pena. La condena inicial fue de 40 años; unas fuentes describen una rebaja a 30 años y después a 20, y otras una reducción progresiva sin escalones intermedios. En lo que sí coinciden es en el resultado: Noriega cumplió unos 17 años efectivos de reclusión en territorio estadounidense antes de ser extraditado a Francia. ↩︎ ↩︎
La fecha de nacimiento es incierta. El obituario de The New York Times y otras biografías registran 1934, 1936 y 1938, y el propio Noriega dio fechas distintas en diferentes documentos. ↩︎
Existen versiones contradictorias sobre su filiación paterna: algunas fuentes señalan que el padre biológico fue un inmigrante colombiano, mientras que otras identifican a un militar panameño de apellido Moreno. El propio Noriega mantuvo la ambigüedad sobre este punto en su autobiografía. ↩︎
La información sobre la madre, el padre y la madrina proviene de los primeros capítulos de las biografías de Frederick Kempe y John Dinges. Una de las dos fuentes de esta fusión afirmaba que el padre murió antes del nacimiento de Noriega; no es lo que dicen las biografías ni las enciclopedias consultadas, que sitúan la muerte de ambos progenitores cuando el niño tenía unos cinco años. ↩︎
El dato del primer pago de 10,70 dólares en 1955 aparece en la cobertura posterior al juicio en Estados Unidos y en la investigación de The New York Times sobre los pagos a Noriega. ↩︎
La Escuela Militar de Chorrillos era en aquella época uno de los centros de formación castrense más prestigiosos de América Latina. Allí Noriega compartió aulas con varios oficiales que posteriormente ocuparían altos cargos en los ejércitos de sus respectivos países. Una de las dos fuentes de esta fusión daba 1954 como año de ingreso y 1958 como año de graduación; las enciclopedias consultadas coinciden en 1958 y 1962, que son las fechas que se publican. ↩︎
Las fechas de ascenso aparecen en la crónica de La Prensa de Panamá y en las biografías de Dinges. ↩︎
La naturaleza y el alcance de esta colaboración han sido objeto de amplio debate. Algunos investigadores sostienen que Noriega fue agente pagado; otros, que fue un «activo» aliado cuya utilidad residía en la información proporcionada voluntariamente a cambio de apoyo político y logístico. Los archivos desclasificados de la CIA contienen informes firmados por oficiales de enlace que describen a Noriega como «nuestra más valiosa fuente en Panamá». ↩︎
En 1991, fiscales federales informaron de un total de 322.000 dólares pagados por el Ejército y la CIA entre 1955 y 1986. Los abogados de Noriega hablaron de pagos mucho mayores, pero no se confirmaron judicialmente. ↩︎
Las acusaciones detallaban que Noriega recibió entre 10 y 15 millones de dólares por facilitar el tránsito de cargamentos a través de puertos y aeródromos panameños, así como por prestar protección diplomática y logística a los narcotraficantes. ↩︎
La cifra oficial estadounidense reportó alrededor de 200 civiles panameños fallecidos. Organizaciones panameñas como la Comisión de Familiares de los Caídos del 20 de Diciembre han documentado más de 500 víctimas mortales y señalan que muchos cuerpos nunca fueron recuperados. La estimación de 200 a 500 corresponde a la cobertura de The New York Times de 1990. El gobierno panameño declaró el 20 de diciembre como Día de Duelo Nacional en reconocimiento de las víctimas. ↩︎
La fiscalía presentó a más de 40 testigos, entre ellos varios narcotraficantes que recibieron reducciones de pena a cambio de su cooperación. Esto generó críticas sobre la fiabilidad de los testimonios, un tema que la defensa explotó durante todo el juicio. ↩︎
La fecha en que el juez Hoeveler dictó la condena de 40 años no está establecida: la Wikipedia en español la sitúa el 16 de septiembre de 1992 y la Wikipedia en inglés el 10 de julio de 1992. No se ha localizado una fuente que no pueda haber copiado a ninguna de las dos —el propio expediente del tribunal— para dirimirlo, de modo que aquí se publican el veredicto (10 de abril de 1992) y la pena, que sí están corroborados, y se deja la fecha de la sentencia declarada en disputa. ↩︎
La defensa de Noriega argumentó durante años que la Cuarta Convención de Ginebra de 1949 obligaba a Estados Unidos a repatriarlo directamente a Panamá al concluir su condena. El Departamento de Justicia estadounidense sostuvo que la extradición a un tercer país era compatible con los tratados internacionales cuando mediaban acusaciones penales válidas. ↩︎