Sor Juana Inés de la Cruz
| Sor Juana Inés de la Cruz | |
|---|---|
| Nombre seglar | Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana |
| Nombre religioso | Juana Inés de la Cruz, de la Orden de San Jerónimo |
| Nacimiento | San Miguel Nepantla, Virreinato de Nueva España. La fecha está en disputa: 1648 según la partida de bautismo publicada en 1952, 1651 según la biografía de Diego Calleja (1700). Véase la sección 2.1 |
| Fallecimiento | 17 de abril de 1695, convento de San Jerónimo, Ciudad de México, Virreinato de Nueva España |
| Circunstancia de la muerte | Durante una epidemia que asoló el convento, mientras atendía a las religiosas enfermas |
| Padres | Pedro Manuel de Asbaje, vizcaíno, e Isabel Ramírez de Santillana, criolla; no estuvieron casados |
| Ocupación | Monja jerónima, poeta, dramaturga, prosista y música |
| Idiomas de escritura | Español; también latín, náhuatl y las hablas de negros y portugueses estilizadas en sus villancicos |
| Periodo | Barroco novohispano, siglo XVII |
| Profesión religiosa | Carmelitas descalzas de San José (1667, salió a los pocos meses); convento de San Jerónimo (profesó en 1669) |
| Cargos en el convento | Contadora y archivista de la comunidad |
| Obras destacadas | Neptuno alegórico (1680); Los empeños de una casa (1683); El divino Narciso; Primero sueño; Carta atenagórica (1690); Respuesta a sor Filotea de la Cruz (1691) |
| Volúmenes publicados | Inundación castálida (Madrid, 1689); Segundo volumen de las obras (Sevilla, 1692); Fama y obras póstumas del Fénix de México (Madrid, 1700) |
| Apelativos de época | "La Décima Musa", "el Fénix de México", "la Musa Décima" |
1. Resumen[editar]
Sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 1648 o 1651 – Ciudad de México, 17 de abril de 1695) fue una monja jerónima, poeta, dramaturga y prosista del Virreinato de Nueva España, y la escritora más importante en lengua española del siglo XVII fuera de la península.
Escribió dentro de las formas de su tiempo y con maestría: sonetos, romances, redondillas, liras, villancicos, loas, autos sacramentales y comedias de enredo, además de un poema filosófico de casi mil versos, el Primero sueño, que no tiene precedente ni imitación en la poesía en español. Su obra circuló impresa en
España en vida suya, cosa infrecuente para un autor nacido en América y excepcional para una monja: los dos primeros volúmenes salieron en Madrid (1689) y Sevilla (1692), y el tercero, póstumo, en Madrid (1700).
Su texto más discutido es la Respuesta a sor Filotea de la Cruz, fechada el 1 de marzo de 1691. Es la contestación a una amonestación pública que había firmado con seudónimo femenino el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, al frente de la edición de un escrito teológico de la propia sor Juana. En la Respuesta defiende, con una argumentación construida sobre autoridades bíblicas, patrísticas y clásicas, su derecho a estudiar y a escribir.
En sus últimos años dejó de publicar, se desprendió de su biblioteca y firmó varios documentos de reafirmación religiosa. Lo que significó ese silencio es objeto de lecturas historiográficas frontalmente enfrentadas, expuestas en la sección 7: desde la conversión espiritual sincera hasta la derrota ante una presión eclesiástica organizada. Este artículo presenta las principales atribuidas a quien las sostiene y no elige entre ellas.
Murió el 17 de abril de 1695, durante una epidemia que asoló el convento de San Jerónimo, mientras atendía a las monjas enfermas.
2. Vida[editar]
2.1 Nacimiento: una fecha en disputa[editar]
La fecha de nacimiento de sor Juana no está resuelta. Hay dos y las dos tienen respaldo documental o testimonial:
| Fecha | Fundamento | Quiénes la aceptan |
|---|---|---|
| 1648 | Una fe de bautismo de una niña llamada "Inés, hija de la Iglesia", registrada el 2 de diciembre de 1648, localizada y publicada en 1952 por Guillermo Ramírez España y Alberto G. Salceda | Alberto G. Salceda, Octavio Paz, Antonio Alatorre y la mayor parte de la bibliografía posterior |
| 1651 | El testimonio del jesuita Diego Calleja, primer biógrafo de sor Juana, en la semblanza publicada al frente de Fama y obras póstumas (1700), que fija el nacimiento el 12 de noviembre de 1651 | Fue la fecha aceptada por toda la crítica hasta 1952; Georgina Sabat de Rivers la sigue defendiendo |
La tabla recoge dos versiones. La objeción principal a la partida de 1648 la formuló Sabat de Rivers: la fe de bautismo no lleva los apellidos y podría corresponder a una parienta o a una persona del servicio de la hacienda. La objeción principal al testimonio de Calleja es que escribió medio siglo después y no conoció personalmente a sor Juana.
La fecha de 1648 es hoy la mayoritaria y es la que emplea el artículo Virreinato de Nueva España de este wiki, pero la cuestión no está cerrada y este artículo no la cierra.
Sor Juana nació en la hacienda de San Miguel Nepantla, en las faldas de los volcanes, al sureste de la capital virreinal. Fue hija de Pedro Manuel de Asbaje, un militar vizcaíno, y de Isabel Ramírez de Santillana, criolla y administradora de haciendas; no estuvieron casados, circunstancia que consta en la documentación y que la propia sor Juana no ocultó. Se crió en la hacienda de Panoayan, de su abuelo materno, cuya biblioteca fue su primera formación.
2.2 La niña prodigio[editar]
Los datos sobre su infancia proceden en su mayor parte de dos fuentes: la biografía de Calleja y la autobiografía intelectual que la propia sor Juana incluyó en la Respuesta a sor Filotea. Según ese relato, aprendió a leer hacia los tres años, acompañando a una hermana mayor a la escuela de "amigas"; devoró la biblioteca del abuelo; pidió que la enviaran disfrazada de varón a la universidad, que no admitía mujeres; y aprendió latín en unas veinte lecciones con el bachiller Martín de Olivas, cortándose el pelo como penitencia cuando no avanzaba a la velocidad que se había impuesto.
Conviene una advertencia metodológica: este relato es autobiográfico y retórico. Sor Juana lo escribió en 1691 dentro de un texto de defensa, para probar que su inclinación al estudio era innata y por tanto no culpable. Que sea el testimonio de la interesada no lo invalida, pero tampoco lo convierte en crónica neutral.
2.3 La corte virreinal (h. 1664-1667)[editar]
Hacia 1664 entró en la corte de los virreyes Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, y Leonor Carreto, como dama de la virreina. Allí adquirió una posición pública: su ingenio, su capacidad de improvisación en verso y su erudición la convirtieron en una atracción del palacio.
De ese periodo procede el episodio que refiere Calleja y que la tradición ha repetido: el virrey habría reunido a cuarenta letrados de la Universidad y de las órdenes religiosas para examinarla, y ella habría respondido a todas las preguntas. Es una escena que solo consta en Calleja; que fuera un examen real o una demostración cortesana no puede establecerse hoy.
2.4 El convento (1667-1695)[editar]
En 1667 ingresó como postulanta en el convento de San José de carmelitas descalzas, orden de disciplina severísima; salió a los pocos meses. En 1669 profesó en el convento de San Jerónimo, de regla mucho más llevadera, donde permaneció hasta su muerte.
Sobre los motivos de esa elección hay, otra vez, lecturas distintas. Ella misma escribió en la Respuesta que tenía "total negación al matrimonio" y que el convento era, dadas las circunstancias, "lo más decente que podía elegir". Una parte de la crítica lee esa frase como la constatación de que el claustro era la única vía institucional disponible en la Nueva España del siglo XVII para una mujer sin dote, de origen ilegítimo y con vocación intelectual; otra parte sostiene que la vocación religiosa fue real y que esa lectura proyecta categorías modernas sobre un texto que dice otra cosa.
Lo verificable es lo siguiente. En San Jerónimo sor Juana tuvo celda propia, servicio, biblioteca —descrita por los testimonios de la época como una de las mayores del virreinato—, instrumentos musicales y aparatos científicos. Desempeñó cargos administrativos: fue contadora y archivista de la comunidad. Y mantuvo una intensa vida de relación con la corte, para la que escribió por encargo durante veinte años.
2.5 Los años de mayor producción (1680-1690)[editar]
El periodo central de su obra coincide con el virreinato de Tomás Antonio de la Cerda, marqués de la Laguna, y de su esposa María Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes, entre 1680 y 1686. La condesa fue su protectora e interlocutora, y es la destinataria de algunos de sus poemas más celebrados.
En 1680 sor Juana recibió el encargo de diseñar y explicar el arco triunfal para la entrada de los nuevos virreyes en la capital: de ahí salió el Neptuno alegórico, una obra emblemática que aplica la mitología clásica a un programa político. Fue un encargo de primer orden, del que se ocupaban habitualmente los intelectuales más notorios del virreinato: la catedral encargó el suyo a Carlos de Sigüenza y Góngora.
En 1683 se representó su comedia Los empeños de una casa. En 1689 apareció en Madrid Inundación castálida, el primer volumen de sus obras, promovido por la condesa de Paredes tras su regreso a España. En 1692 se publicó en Sevilla el Segundo volumen, que incluye el Primero sueño.
2.6 La Carta atenagórica y la Respuesta (1690-1691)[editar]
El episodio decisivo de su biografía se desarrolló en poco más de un año.
Sor Juana escribió una crítica de un sermón que el célebre predicador jesuita portugués Antonio Vieira había pronunciado cuarenta años antes sobre las "finezas" de Cristo. El texto era un ejercicio de teología escolástica de alto nivel, formalmente correcto y polémico en su objeto: refutaba a una autoridad viva del púlpito.
En noviembre de 1690, el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, lo publicó sin que ella lo hubiera decidido, con el título de Carta atenagórica —"digna de Atenea"—, y lo hizo preceder de una carta propia firmada como "Sor Filotea de la Cruz". En esa carta elogiaba su ingenio y a la vez la amonestaba: le recomendaba dedicar sus letras a asuntos divinos y no a las "humanas letras", y le recordaba su condición de religiosa.
El 1 de marzo de 1691 sor Juana fechó la Respuesta de la poetisa a la muy ilustre sor Filotea de la Cruz. No se publicó en vida: apareció en 1700, en Fama y obras póstumas.
La Respuesta es a la vez una autobiografía intelectual, una defensa del estudio como camino legítimo hacia Dios y una argumentación sobre el derecho de las mujeres a aprender y a enseñar a otras mujeres, sostenida con un despliegue de autoridades: san Jerónimo, san Pablo interpretado contra su lectura habitual, y una larga nómina de mujeres sabias de la Antigüedad y de la tradición cristiana. Su tono es de humildad formal y de firmeza sustantiva, un registro característico de la retórica del subordinado en el Siglo de Oro.
2.7 Los últimos años y la muerte (1693-1695)[editar]
A partir de 1693 sor Juana dejó de publicar. Los hechos documentados de esos años son:
- Se desprendió de su biblioteca y de sus instrumentos musicales y científicos, entregados al arzobispo Francisco de Aguiar y Seijas para que se vendieran en beneficio de los pobres.
- El 8 de febrero de 1694 renovó sus votos religiosos.
- El 5 de marzo de 1694 firmó una Protesta de la fe, documento de reafirmación de sus creencias que, según los testimonios de la época, rubricó con su propia sangre.
- Se sometió de nuevo a la dirección espiritual del jesuita Antonio Núñez de Miranda, que había sido su confesor y del que se había separado años antes.
- El 17 de abril de 1695 murió durante una epidemia que atravesó el convento, mientras cuidaba de las religiosas enfermas.
Sobre el significado de los puntos 1 a 4, véase la sección 7.
3. La obra: los tres volúmenes[editar]
Toda la obra impresa de sor Juana se organiza en torno a tres volúmenes, dos publicados en vida y uno póstumo, todos ellos editados en España.
| Volumen | Año | Lugar | Promotor o editor | Contenido principal |
|---|---|---|---|---|
| Inundación castálida de la única poetisa, musa décima | 1689 | Madrid | María Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes | Poesía lírica, cortesana y religiosa; loas |
| Segundo volumen de las obras de sor Juana Inés de la Cruz | 1692 | Sevilla | Juan de Orúe y Arbieto | Primero sueño, autos sacramentales, villancicos, Carta atenagórica |
| Fama y obras póstumas del Fénix de México | 1700 | Madrid | Juan Ignacio de Castorena y Ursúa | Respuesta a sor Filotea, poemas inéditos, elogios fúnebres y la biografía de Diego Calleja |
Recuento: tres volúmenes; dos en vida de la autora y uno póstumo. Los tres tuvieron reediciones sucesivas en España durante las tres primeras décadas del siglo XVIII, lo que da una medida poco discutible de su circulación real.
4. La obra dramática[editar]
| Obra | Género | Fecha | Nota |
|---|---|---|---|
| Los empeños de una casa | Comedia de enredo | Representada el 4 de octubre de 1683 | Su comedia más conocida; incluye una loa y sainetes propios |
| Amor es más laberinto | Comedia mitológica | Estrenada en 1689 | Escrita con fray Juan de Guevara, que firmó el segundo acto |
| El divino Narciso | Auto sacramental | Publicado en 1690 | Su auto mayor; identifica a Narciso con Cristo y a Eco con la naturaleza humana |
| El mártir del Sacramento, san Hermenegildo | Auto sacramental | Publicado en 1692 | — |
| El cetro de José | Auto sacramental | Publicado en 1692 | — |
Recuento: cinco piezas dramáticas mayores: dos comedias y tres autos sacramentales. A ellas hay que añadir las loas —piezas breves de presentación— que escribió para acompañarlas y para celebraciones cortesanas, y los sainetes intercalados en Los empeños de una casa.
El divino Narciso merece nota aparte por su loa, que pone en escena a personajes alegóricos indígenas —Occidente y América— discutiendo con Religión y Celo, y que compara el rito mexica del teocualo con la eucaristía. Es uno de los textos donde el barroco novohispano incorpora de manera más explícita el material prehispánico a la teología cristiana.
5. La obra poética[editar]
Sor Juana practicó prácticamente todas las formas de la lírica española del Siglo de Oro. Esta tabla ordena las principales y da un ejemplo verificable de cada una.
| Forma | Uso en su obra | Ejemplo característico |
|---|---|---|
| Soneto | Amoroso, moral, satírico, fúnebre | "Este que ves, engaño colorido" |
| Redondilla | Sátira moral y debate | "Hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón" |
| Romance | Cortesano, filosófico, amoroso, de encargo | Romances a la condesa de Paredes |
| Lira | Amoroso y elegíaco | "Amado dueño mío" |
| Villancico | Religioso, para catedrales; con habla de negros, náhuatl y latín | Villancicos a santa Catarina de Alejandría (1691) |
| Silva | Poema filosófico extenso | Primero sueño |
| Ovillejo y décima | Poesía de circunstancia y de ingenio | Poemas de encargo cortesano |
Recuento: siete formas en la tabla. No es una lista exhaustiva de su métrica, sino de las formas en que su producción es más abundante o más citada.
5.1 Primero sueño[editar]
El Primero sueño —título que ella misma le dio, según declaró en la Respuesta, "imitando a Góngora"— es una silva de unos 975 versos publicada en el Segundo volumen (1692). Narra el viaje del alma durante el sueño del cuerpo: el intento de comprender de un golpe la totalidad del universo, el fracaso de ese intento, el repliegue a un método gradual de conocimiento, el fracaso también de ese segundo intento y, al final, el amanecer y el despertar.
Es el único poema de su obra que no responde a un encargo. Su singularidad es doble: por el tema, porque no hay en la poesía en español del Siglo de Oro otro poema cuyo asunto sea el propio acto de conocer; y por la forma, porque lleva la sintaxis y el léxico de las Soledades de Góngora a un contenido que Góngora nunca trató. La crítica ha discutido largamente sus fuentes —hermetismo, neoplatonismo, escolástica, ciencia del XVII— sin acuerdo, y esa discusión sigue abierta.
6. La obra en prosa[editar]
| Texto | Fecha de escritura | Primera publicación | Contenido |
|---|---|---|---|
| Neptuno alegórico | 1680 | 1680 | Explicación del arco triunfal para la entrada de los virreyes |
| Carta de Monterrey o Autodefensa espiritual | Hacia 1682 | 1981 | Carta a su confesor Antonio Núñez de Miranda para apartarlo de su dirección espiritual |
| Carta atenagórica o Crisis de un sermón | Hacia 1690 | Noviembre de 1690, por el obispo de Puebla | Refutación teológica de un sermón de Antonio Vieira |
| Respuesta a sor Filotea de la Cruz | 1 de marzo de 1691 | 1700 | Autobiografía intelectual y defensa del derecho al estudio |
| Ejercicios devotos y Ofrecimientos para el Santo Rosario | Sin fecha cierta | Siglo XVIII | Prosa devocional |
| Protesta de la fe y documentos de 1694 | 1694 | — | Reafirmación de creencias y renovación de votos |
Recuento: seis entradas. Dos de ellas —la Carta de Monterrey y la Respuesta— no se publicaron en vida de la autora, y la primera permaneció desconocida hasta el siglo XX.
La Carta de Monterrey es un hallazgo relativamente reciente y cambió el estado de la cuestión: fue localizada en 1980 por Aureliano Tapia Méndez en la biblioteca del Seminario Arquidiocesano de Monterrey y publicada en 1981 con el título de Autodefensa espiritual. Es un texto privado, dirigido a su confesor, en el que sor Juana rompe con su dirección espiritual con una franqueza que no aparece en ningún otro escrito suyo. Su existencia demuestra que la tensión entre sor Juana y parte de la jerarquía eclesiástica es anterior en casi una década al episodio de la Carta atenagórica.
7. El silencio final: lecturas enfrentadas[editar]
Los hechos de 1693-1694 están enumerados en la sección 2.7 y no se discuten. Lo que se discute es qué significan. Las principales interpretaciones publicadas son las siguientes, atribuidas a quien las sostiene.
7.1 La lectura tradicional: conversión[editar]
La lectura más antigua es la del propio Diego Calleja (1700) y la de la hagiografía posterior: sor Juana atravesó una conversión espiritual sincera, abandonó las letras humanas por elección propia y murió en olor de santidad atendiendo a sus hermanas enfermas. Es la lectura que sostuvo la Iglesia novohispana desde el momento mismo de su muerte y la que explica el aparato de elogios fúnebres de Fama y obras póstumas.
7.2 Dorothy Schons: presión institucional[editar]
La hispanista estadounidense Dorothy Schons, en trabajos de las décadas de 1920 y 1930, fue la primera en proponer de manera argumentada que el silencio respondió a presión institucional y no a una decisión libre, y en situar a sor Juana en una historia de mujeres intelectuales. Suya es la formulación —muy citada y muy discutida— de sor Juana como "la primera feminista del Nuevo Mundo".
7.3 Octavio Paz: la derrota política[editar]
La interpretación más influyente del siglo XX es la de Octavio Paz en Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe (1982), obra que el artículo Octavio Paz de este wiki registra entre sus libros mayores.
Paz lee el caso como un conflicto de poder en el que sor Juana perdió. Según su reconstrucción, la posición de la monja dependía de la protección de la corte virreinal; la marcha de los marqueses de la Laguna en 1688 la dejó expuesta; el obispo de Puebla la utilizó en una operación interna contra el arzobispo de México, Francisco de Aguiar y Seijas, publicando la Carta atenagórica; y sor Juana quedó atrapada entre facciones eclesiásticas rivales, sin salida posible. El silencio, en esta lectura, es una capitulación obtenida por la vía de la presión, no una conversión.
7.4 Antonio Alatorre: objeciones filológicas[editar]
El filólogo mexicano Antonio Alatorre discutió a Paz desde el terreno de la crítica textual. Sus objeciones son de dos tipos: metodológicas, contra lo que consideraba conjeturas presentadas como hechos; y de lectura, al sostener que la Respuesta es una defensa personal ante una amonestación concreta y no un manifiesto colectivo, y que leerla como programa feminista moderno desfigura su retórica y su propósito.
7.5 Elías Trabulse: la crisis y la Carta de Serafina[editar]
El historiador Elías Trabulse propuso una reconstrucción distinta a partir de documentos que él mismo localizó. En 1996 publicó en edición facsimilar la Carta de Serafina de Cristo, fechada el 1 de febrero de 1691, que atribuyó a sor Juana y en la que vio una contraofensiva irónica de la monja contra sus críticos, no una rendición. Trabulse defendió además la existencia de un proceso o investigación eclesiástica reservada en torno a ella entre 1690 y 1694.
Esa lectura fue contestada de manera frontal por Antonio Alatorre y Martha Lilia Tenorio en Serafina y sor Juana (1998), donde corrigieron la transcripción de Trabulse y negaron que el texto sea de sor Juana. La atribución sigue sin estar aceptada de manera general.
7.6 Alejandro Soriano Vallès: silencio voluntario[editar]
El investigador mexicano Alejandro Soriano Vallès ha sostenido en varios libros la tesis contraria a la de Paz: no hubo conspiración ni persecución eclesiástica. Argumenta que la lectura de Paz se apoya en conjeturas y en lecturas forzadas de la documentación; que ni el obispo de Puebla ni el arzobispo de México reprimieron a sor Juana; y que su vocación religiosa fue auténtica, de modo que el repliegue final debe entenderse como una decisión propia y coherente con su fe.
7.7 Otras lecturas[editar]
- Marie-Cécile Bénassy-Berling ha insistido en leerla dentro de la cultura religiosa de su época y no contra ella, subrayando lo que la teología y la espiritualidad del XVII permitían efectivamente a una monja letrada.
- Georgina Sabat de Rivers, además de su posición sobre la fecha de nacimiento, ha trabajado la inscripción de sor Juana en la tradición poética del Siglo de Oro.
- Desde la crítica literaria, Josefina Ludmer ("Las tretas del débil", 1984) y Jean Franco han analizado la Respuesta como una estrategia retórica del subordinado: decir lo prohibido bajo la forma de la obediencia.
- Guillermo Schmidhuber ha propuesto atribuciones adicionales a su corpus, discutidas por otros especialistas.
7.8 Qué se puede afirmar[editar]
Tres cosas, y no más:
- Sor Juana dejó de publicar hacia 1693 y firmó en 1694 documentos de reafirmación religiosa. Esto consta.
- Existía tensión con parte de la jerarquía eclesiástica desde al menos 1682, como prueba la Carta de Monterrey.
- No se ha encontrado ningún documento que ordene el silencio ni que registre una condena. Las reconstrucciones de la sección 7 son, todas ellas, interpretaciones del silencio documental.
Este artículo no la presenta como víctima de una conspiración ni como heroína de una causa contemporánea. Fue una religiosa del siglo XVII que escribió dentro de las formas, las creencias y las jerarquías de su tiempo, y cuya obra alcanzó una calidad que ningún marco de época explica por sí solo.
8. Estilo y aportación formal[editar]
8.1 El barroco llevado al límite[editar]
Sor Juana escribe en pleno barroco, con sus dos vertientes: el culteranismo de Góngora —hipérbaton, latinismos, sintaxis desplazada, alusión mitológica— y el conceptismo de Quevedo y Gracián —agudeza, paradoja, juego lógico—. Domina las dos y las combina, y no las usa como ornamento: en el Primero sueño, la dificultad sintáctica reproduce la dificultad del conocimiento que el poema describe.
8.2 El razonamiento como materia poética[editar]
Su aportación más específica es haber hecho de la operación intelectual un asunto lírico. La poesía amorosa de su tiempo argumentaba; sor Juana va más allá y convierte el propio razonamiento —la duda, la distinción escolástica, la refutación— en el movimiento del poema. Sus sonetos amorosos proceden con frecuencia como silogismos que se desmontan a sí mismos.
8.3 El plurilingüismo de los villancicos[editar]
Los villancicos que escribió por encargo para las catedrales de México, Puebla y Oaxaca incorporan náhuatl, latín y hablas estilizadas de negros y de portugueses, dentro de una misma serie destinada a cantarse en la liturgia. Esa mezcla, habitual en el género, alcanza en su obra una elaboración notable y constituye uno de los testimonios literarios más ricos de la realidad plurilingüe de la Nueva España.
8.4 Escribir por encargo[editar]
Buena parte de su obra es poesía de circunstancia: cumpleaños de virreyes, entradas triunfales, tomas de hábito, fiestas religiosas. Lejos de ser un dato menor, es la clave de su posición social: escribir por encargo era lo que legitimaba que una monja escribiera. La excepción —el Primero sueño— confirma la regla y es, no por casualidad, su obra más personal.
9. Recepción[editar]
9.1 Siglos XVII y XVIII[editar]
Sor Juana fue célebre en vida a ambos lados del Atlántico. Sus tres volúmenes se reeditaron repetidamente en España durante las primeras décadas del siglo XVIII, un dato editorial que ninguna interpretación puede ignorar: su obra tuvo mercado.
A partir de mediados del siglo XVIII, con el cambio de gusto hacia el neoclasicismo, el barroco entero cayó en descrédito y sor Juana con él. Durante buena parte del XVIII y del XIX se la leyó poco y se la juzgó como un caso de ingenio malgastado en amaneramientos.
9.2 La recuperación del siglo XX[editar]
Su rehabilitación va unida a la del barroco y al centenario gongorino de 1927. Fueron decisivos:
- Amado Nervo, con Juana de Asbaje (1910), que la devolvió al debate literario en español.
- Dorothy Schons, que desde los años veinte planteó la lectura institucional y social.
- Alfonso Méndez Plancarte, que editó entre 1951 y 1957 las Obras completas en el Fondo de Cultura Económica —el cuarto tomo, a cargo de Alberto G. Salceda—, edición que sigue siendo la base del trabajo filológico.
- Octavio Paz, cuya biografía intelectual de 1982 la convirtió en objeto de discusión pública fuera de la academia.
9.3 Hoy[editar]
Sor Juana es hoy una de las autoras más estudiadas de la literatura en español, con bibliografía crítica en varios idiomas, congresos periódicos y ediciones anotadas. Su imagen aparece en la moneda y en los billetes mexicanos, su nombre da título a instituciones educativas y culturales, y el antiguo convento de San Jerónimo alberga desde 1979 la Universidad del Claustro de Sor Juana, en la Ciudad de México.
Esa presencia pública tiene un contrapeso que conviene señalar: la apropiación simbólica de su figura por causas contemporáneas de signos opuestos —feminista, católica, nacionalista mexicana— ha generado una discusión permanente sobre el riesgo del anacronismo, es decir, sobre la tentación de convertir a una monja del XVII en portavoz de posiciones del XXI.
10. Lugar en el canon en español y traducciones[editar]
10.1 Dentro del idioma[editar]
La posición de sor Juana en el canon es doble.
Es, primero, la última gran voz del Siglo de Oro y la prueba de que el barroco español alcanzó en América una madurez propia. Escribe cuando Góngora, Lope, Quevedo y Calderón ya han muerto, y no es una epígona: en el Primero sueño hace algo que ninguno de ellos hizo.
Es, segundo, la primera figura mayor de la literatura hispanoamericana. Antes de ella hay obra novohispana notable; con ella aparece un autor que se lee en la metrópoli en pie de igualdad y que se incorpora al canon peninsular sin cláusula de excepción colonial. Ese es el motivo por el que la historia literaria de
México empieza, en la práctica, en su celda, casi dos siglos antes de que Rubén Darío invirtiera de nuevo, y esta vez de manera duradera, el sentido de la influencia entre América y
España.
Su influencia sobre la poesía posterior en español es menos directa que la de Góngora o Quevedo, sencillamente porque estuvo dos siglos fuera de circulación. Su presencia efectiva es del siglo XX en adelante, y pasa sobre todo por la lectura que hicieron de ella Amado Nervo, Alfonso Reyes y Octavio Paz.
10.2 Traducciones[editar]
La circulación de sor Juana fuera del español es más reciente y más desigual que la de los otros nombres del canon, por tres razones concretas:
- La dificultad del barroco. El hipérbaton, la alusión mitológica y la agudeza conceptista resisten la traducción mucho más que la prosa narrativa.
- El género. La poesía de circunstancia, ligada a personas y ocasiones concretas del virreinato, pierde sentido fuera de su contexto y rara vez se traduce.
- El retraso en la recuperación. Cuando el mundo anglosajón y francés descubrieron la literatura hispanoamericana, en el siglo XX, lo hicieron a través de la narrativa contemporánea.
Aun así, existen traducciones al inglés, francés, alemán, italiano y portugués, concentradas en un corpus reducido y muy definido: la Respuesta a sor Filotea, el Primero sueño, una selección de sonetos y las redondillas "Hombres necios que acusáis". La Respuesta es, con diferencia, su texto más traducido y el que le ha dado presencia en programas universitarios de estudios coloniales y de literatura comparada fuera del ámbito hispánico. La biografía de Octavio Paz, traducida a varios idiomas, ha funcionado además como vehículo indirecto de difusión.
10.3 Comparación[editar]
| Autor | Siglo | Ámbito | Circulación fuera del español |
|---|---|---|---|
| Sor Juana Inés de la Cruz | XVII | Virreinato de Nueva España | Selectiva; sobre todo la Respuesta y el Primero sueño |
| Miguel de Cervantes | XVI-XVII | España | La obra más traducida del español |
| Luis de Góngora | XVI-XVII | España | Escasa, por la dificultad de su lengua |
| Federico García Lorca | XX | España | Muy alta |
| Octavio Paz | XX | México | Alta |
| Gabriel García Márquez | XX | Colombia | Muy alta |
Recuento: seis autores. La tabla ilustra un patrón: la dificultad formal, y no la calidad, es lo que determina la circulación en traducción, como muestra el caso paralelo de Góngora.
11. Legado[editar]
El legado de sor Juana se puede enunciar sin retórica en tres puntos.
Una obra. Tres volúmenes, cinco piezas dramáticas mayores, un poema filosófico sin equivalente en la lengua y un texto en prosa —la Respuesta— que se lee hoy en programas de literatura, de historia y de filosofía.
Un caso histórico. Su biografía documenta con precisión inusual las condiciones concretas en que se producía conocimiento en la América colonial: quién podía escribir, con qué permiso, bajo qué protección, con qué límites y qué ocurría cuando se rozaban esos límites. Esa documentación tiene valor con independencia de la interpretación que se haga del desenlace.
Una discusión abierta. Trescientos treinta años después de su muerte, el significado de sus últimos años sigue siendo objeto de posiciones enfrentadas entre historiadores solventes. Que la discusión continúe no es un defecto de la investigación: es la consecuencia previsible de que no exista el documento que la cerraría.
12. Nota sobre las fuentes[editar]
Este artículo distingue entre hechos —fechas de publicación, cargos, documentos firmados, muerte— y reconstrucciones. Los primeros proceden de la documentación conventual y editorial conservada. Las segundas, reunidas en la sección 7, se atribuyen nominalmente a quien las sostiene y no se jerarquizan entre sí, porque no existe el documento que permitiría hacerlo. La fecha de nacimiento se da en las dos versiones vigentes, con el fundamento de cada una. Y el relato de la infancia se identifica expresamente como autobiográfico y retórico, procedente de un texto de defensa escrito veinticinco años después de los hechos que narra.