Rubén Darío
| Rubén Darío | |
|---|---|
| Nombre de bautismo | Félix Rubén García Sarmiento |
| Nacimiento | 18 de enero de 1867, Metapa, Nicaragua; la localidad se llama hoy Ciudad Darío en su honor |
| Fallecimiento | 6 de febrero de 1916 (49 años), León, Nicaragua |
| Sepultura | Catedral de León, Nicaragua |
| Nacionalidad | Nicaragüense |
| Ocupación | Poeta, cronista, periodista y diplomático |
| Idioma de escritura | Español |
| Movimiento literario | Modernismo, del que se le considera fundador y máxima figura |
| Obras destacadas | Azul... (1888); Prosas profanas y otros poemas (1896); Cantos de vida y esperanza (1905); Los raros (1896) |
| Periódico principal | Corresponsal de La Nación de Buenos Aires durante más de veinte años |
| Cargos diplomáticos | Cónsul general de Colombia en Buenos Aires (desde 1893); secretario de la delegación de Nicaragua en la III Conferencia Panamericana de Río de Janeiro (1906); ministro residente de Nicaragua en Madrid (nombrado el 21 de diciembre de 1907) |
| Premios | Ninguno de relieve. No recibió el |
1. Resumen[editar]
Rubén Darío, seudónimo de Félix Rubén García Sarmiento (Metapa, Nicaragua, 18 de enero de 1867 – León, Nicaragua, 6 de febrero de 1916), fue un poeta, cronista y diplomático nicaragüense, fundador y figura mayor del modernismo y el escritor que más profundamente transformó el verso en lengua española entre el Siglo de Oro y las vanguardias.
Su importancia no está solo en los poemas, sino en lo que hizo con el instrumento. Antes de Darío, la poesía en español disponía de un repertorio métrico limitado y de un vocabulario poético fijado por el romanticismo. Después de él, el verso alejandrino volvió a ser utilizable, el eneasílabo y el dodecasílabo se incorporaron al uso común, el acento dejó de estar sujeto a los esquemas heredados y el léxico se abrió a un mundo entero de referencias. Prácticamente todos los poetas en español del siglo XX escribieron a partir de esa reforma, incluidos los que la combatieron.
Tres libros marcan las etapas. Azul... (Valparaíso, 1888), mezcla de cuentos y poemas, es la fecha convencional del arranque del modernismo. Prosas profanas y otros poemas (Buenos Aires, 1896) es el modernismo en su fase más ornamental y cosmopolita: cisnes, princesas, Versalles, Grecia y Japón. Cantos de vida y esperanza (Madrid, 1905) es el libro de madurez, en el que la preocupación por la muerte, la conciencia hispánica y la reacción ante el expansionismo de
Estados Unidos —el célebre poema "A Roosevelt"— desplazan al ornamento.
Vivió del periodismo. Fue durante más de veinte años corresponsal de La Nación de Buenos Aires, y esa condición, más que ningún cargo, financió sus viajes y su obra. Ejerció además cargos consulares y diplomáticos para Colombia y para Nicaragua.
Invirtió además el sentido histórico de la influencia literaria: fue el primer autor hispanoamericano que modificó de manera decisiva la literatura de España, y no al revés. Los poetas peninsulares de la generación siguiente —Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Valle-Inclán— escribieron con lo que Darío había puesto a su disposición.
No recibió el
Premio Nobel de Literatura. Murió en 1916, cuando el premio llevaba quince ediciones y el único galardonado en lengua española había sido el dramaturgo español José Echegaray, en 1904.
2. Vida[editar]
2.1 Nicaragua: el poeta niño (1867-1882)[editar]
Nació el 18 de enero de 1867 en Metapa, una población del departamento de Matagalpa que desde 1920 lleva el nombre de Ciudad Darío. Sus padres, Manuel García y Rosa Sarmiento, se separaron muy pronto, y el niño fue criado en León por una tía abuela materna, Bernarda Sarmiento, y el marido de esta, el coronel Félix Ramírez, a quienes consideró siempre sus verdaderos padres.
Firmó desde muy joven como Rubén Darío: "Darío" procedía de un apodo familiar heredado de un bisabuelo llamado Darío, convertido después en apellido de uso.
Fue un caso de precocidad documentada. Leía a los tres años; a los trece publicaba en la prensa; y hacia los catorce ya se le llamaba en Nicaragua "el poeta niño", recitaba en actos públicos y componía versos de circunstancias por encargo. Su formación fue en buena medida autodidacta, sobre los clásicos españoles y sobre las traducciones que llegaban a las bibliotecas de León.
2.2 Centroamérica y el descubrimiento de Francia (1882-1886)[editar]
En agosto de 1882 viajó a
El Salvador, donde fue acogido por el presidente Rafael Zaldívar y donde conoció al poeta Francisco Gavidia, un hecho decisivo en su formación: Gavidia lo introdujo en la poesía francesa y, en particular, en la adaptación del alejandrino francés de doce sílabas al verso español de catorce. Ese experimento métrico, aparentemente técnico, es el germen de la reforma que Darío llevaría a cabo.
Regresó a Nicaragua, trabajó en la Biblioteca Nacional de Managua y siguió publicando en prensa. En 1885 preparó Epístolas y poemas, que apareció en 1888 con el título de Primeras notas.
2.3 Chile y Azul... (1886-1889)[editar]
En junio de 1886 llegó a Valparaíso, en
Chile. Fue un periodo duro en lo económico y decisivo en lo literario. Trabajó en el diario La Época de Santiago de Chile y en la aduana de Valparaíso, y se relacionó con la élite intelectual chilena.
De esos tres años salieron tres libros. Abrojos (1887), de tono aún romántico y epigramático; Rimas (1887), escrito para un certamen y bajo la sombra de Bécquer; y, sobre todo, Azul..., publicado en Valparaíso en 1888.
Azul... es un volumen breve y misceláneo que alterna cuentos en prosa —"El rey burgués", "El sátiro sordo", "La ninfa", "El fardo"— con poemas. Su novedad estaba menos en el tema que en la prosa: una prosa trabajada con criterios de verso, plástica, cromática y musical, que rompía con la retórica periodística de la época. La segunda edición, ampliada, apareció en
Guatemala en 1890 e incorporó los sonetos en alejandrinos "Caupolicán", "Venus" y "De invierno", que ya contienen la métrica nueva.
El respaldo decisivo llegó de España: el novelista y crítico Juan Valera dedicó al libro dos cartas publicadas en el diario El Imparcial de Madrid en 1888, en las que, con reservas sobre su "galicismo mental", reconocía el talento y la novedad del autor. Esas cartas hicieron de Darío un nombre conocido en el idioma.
2.4 Centroamérica, España y el luto (1889-1893)[editar]
De vuelta en Centroamérica, dirigió el diario La Unión en
El Salvador (1889) y fundó El Correo de la Tarde en
Guatemala (diciembre de 1890 - junio de 1891). En 1890 se casó con Rafaela Contreras, hija de un orador hondureño; el matrimonio duró poco: ella murió en enero de 1893. En
Costa Rica nació su hijo Rubén Darío Contreras.
En agosto de 1892 viajó a
España como miembro de la delegación nicaragüense a los actos del IV Centenario del Descubrimiento. En Madrid trató a los escritores consagrados del momento —Juan Valera, Ramón de Campoamor, Gaspar Núñez de Arce, Emilia Pardo Bazán, Marcelino Menéndez Pelayo— y a los jóvenes que después serían sus discípulos. Fue su primera inmersión en el mundo literario peninsular.
En marzo de 1893 se casó en Nicaragua con Rosario Murillo, en circunstancias que él mismo describió después como forzadas. No llegaron a divorciarse, y la separación de hecho fue definitiva.
2.5 Buenos Aires: la capital del modernismo (1893-1898)[editar]
En abril de 1893 aceptó el cargo de cónsul general de Colombia en Buenos Aires, gestionado por el expresidente colombiano Rafael Núñez. El cargo era honorífico y apenas rentaba, pero le abrió las puertas de la ciudad más dinámica del continente.
Buenos Aires fue durante cinco años el centro del modernismo hispanoamericano, y Darío su figura tutelar. Escribió sin descanso para La Nación, participó en tertulias, promovió a los jóvenes y publicó en 1896 sus dos libros centrales de esa etapa: Los raros, una galería de retratos de escritores poco conocidos en español —Verlaine, Lautréamont, Poe, Ibsen, Villiers de l'Isle-Adam, el cubano José Martí— que funcionó como programa de lecturas de toda una generación; y Prosas profanas y otros poemas, el libro que fijó la estética modernista.
2.6 España y París (1898-1907)[editar]
Tras el Desastre de 1898 —la pérdida por
España de
Cuba,
Puerto Rico y Filipinas—, La Nación lo envió a Madrid como corresponsal para narrar el estado del país. De esas crónicas salió España contemporánea (1901). En Madrid trató a la generación joven —Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Ramón del Valle-Inclán— sobre la que su influencia sería determinante.
Desde 1900 fijó su base en París, adonde había ido a cubrir la Exposición Universal para el mismo diario. Fueron los años de mayor producción en prosa: Peregrinaciones (1901), La caravana pasa (1902), Tierras solares (1904), Opiniones (1906). En 1899 conoció a Francisca Sánchez del Pozo, campesina de Ávila que fue su compañera hasta el final de su vida.
En 1905 publicó en Madrid Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas, su libro mayor.
En 1906 asistió, como secretario de la delegación de Nicaragua, a la III Conferencia Panamericana de Río de Janeiro, en
Brasil. De ese contexto proceden algunos de sus poemas de tema americano.
2.7 Diplomacia, giras y regreso (1907-1916)[editar]
En 1907 regresó a Nicaragua, donde fue recibido con honores oficiales. El 21 de diciembre de 1907 el presidente José Santos Zelaya lo nombró ministro residente de Nicaragua ante el Gobierno de España; fue recibido en audiencia por Alfonso XIII el 2 de junio de 1908. La caída de Zelaya, en 1909, dejó el cargo sin sustento político.
En 1910 viajó a
México integrado en la delegación nicaragüense a los actos del centenario de la Independencia. El gobierno de Porfirio Díaz, alineado con Washington frente a Zelaya, se desentendió oficialmente de él; el recibimiento popular fue, en cambio, multitudinario. Es uno de los episodios que mejor ilustra la distancia entre su prestigio continental y su posición institucional.
Entre 1912 y 1914 dirigió desde París las revistas Mundial Magazine y Elegancias y realizó una gira de promoción por
Brasil,
Uruguay y
Argentina. En 1913 pasó una temporada en Mallorca, donde escribió la novela inacabada El oro de Mallorca.
El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 lo dejó sin ingresos y sin base europea. Viajó a Nueva York, en
Estados Unidos, y de allí a
Guatemala, en un periplo de conferencias en favor de la paz que se interrumpió por su estado de salud. Regresó a Nicaragua y murió en León el 6 de febrero de 1916, a los 49 años. Fue enterrado en la catedral de León tras unas exequias multitudinarias.
3. La obra poética[editar]
| Libro | Año | Lugar de publicación | Nota |
|---|---|---|---|
| Abrojos | 1887 | Santiago de Chile | Epigramas y poemas breves de tono romántico |
| Rimas | 1887 | Santiago de Chile | Escrito para un certamen, en la estela de Bécquer |
| Primeras notas (Epístolas y poemas) | 1888 | Managua | Compuesto en 1885 |
| Azul... | 1888 | Valparaíso | Prosa y verso; 2.ª edición ampliada en Guatemala, 1890 |
| Prosas profanas y otros poemas | 1896 | Buenos Aires | 2.ª edición ampliada en París, 1901 |
| Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas | 1905 | Madrid | Su libro mayor |
| El canto errante | 1907 | Madrid | — |
| Poema del otoño y otros poemas | 1910 | Madrid | — |
| Canto a la Argentina y otros poemas | 1914 | Madrid | Poema de encargo para el centenario argentino de 1910 |
Recuento: nueve libros de poesía, todos publicados en vida. Azul... figura aquí por convención, aunque es un volumen mixto de prosa y verso y podría contarse igualmente entre los libros de narrativa.
3.1 Azul... (1888)[editar]
Azul... es la fecha convencional del nacimiento del modernismo. Su novedad fue doble. En prosa, los cuentos aplican al relato breve recursos hasta entonces reservados al verso: ritmo, aliteración, sinestesia, adjetivación cromática. En verso, la segunda edición incorpora sonetos en alejandrinos que ya no suenan como los del romanticismo español.
El libro contiene además una tensión que recorrerá toda su obra: la oposición entre el artista y el mercado, formulada de manera directa en "El rey burgués" y en "El fardo".
3.2 Prosas profanas y otros poemas (1896)[editar]
Es el modernismo en su forma más pura y más discutida. Su repertorio de motivos —cisnes, princesas, Versalles, la Grecia clásica, el siglo XVIII francés, el exotismo oriental— ha sido leído tanto como evasión escapista cuanto como afirmación deliberada de la autonomía del arte frente al utilitarismo burgués.
El prólogo del libro contiene las declaraciones de poética más citadas de Darío, entre ellas su rechazo del arte al servicio de la utilidad inmediata y su reivindicación de una tradición cosmopolita frente al provincianismo. En términos formales, es el libro donde el ritmo acentual se convierte en el principio organizador del verso, por delante del recuento silábico.
3.3 Cantos de vida y esperanza (1905)[editar]
El libro que la crítica considera unánimemente su cima. Se abre con "Yo soy aquel que ayer no más decía", un balance de su propia trayectoria en el que revisa el esteticismo anterior sin renegar de él, y contiene los poemas que mejor lo definen:
- "A Roosevelt", advertencia a la América anglosajona y afirmación de una identidad hispánica frente al expansionismo de
Estados Unidos, escrita en versos de medida variable y con una tensión retórica excepcional. - "Salutación del optimista", en hexámetros, celebración de la unidad de "ínclitas razas ubérrimas".
- "Canción de otoño en primavera", con su estribillo "Juventud, divino tesoro, / ¡ya te vas para no volver!".
- "Lo fatal", catorce versos sobre el terror de existir y de saberlo, que suele citarse como el mejor poema breve en español de su siglo.
El desplazamiento respecto de Prosas profanas es evidente: el ornamento cede ante la angustia existencial y ante la preocupación política por el destino de los pueblos hispánicos.
4. La obra en prosa[editar]
Darío fue un cronista profesional y publicó en libro una parte considerable de su trabajo periodístico.
| Libro | Año | Lugar | Contenido |
|---|---|---|---|
| Los raros | 1896 | Buenos Aires | Retratos de escritores; 2.ª edición ampliada en 1905 |
| España contemporánea | 1901 | París | Crónicas sobre España después del Desastre de 1898 |
| Peregrinaciones | 1901 | París | Crónicas de la Exposición Universal de París de 1900 |
| La caravana pasa | 1902 | París | Crónicas y ensayos |
| Tierras solares | 1904 | Madrid | Libro de viajes por España, Italia y el norte de África |
| Opiniones | 1906 | Madrid | Ensayos y artículos |
| El viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical | 1909 | Madrid | Crónica de su regreso a Nicaragua en 1907 |
| Letras | 1911 | — | Crítica literaria |
| Todo al vuelo | 1912 | Madrid | Artículos |
Recuento: nueve libros de prosa no ficcional publicados en vida.
A ellos hay que añadir la narrativa y la autobiografía:
| Obra | Año | Nota |
|---|---|---|
| Emelina | 1887 | Novela escrita en colaboración con Eduardo Poirier para un certamen |
| El oro de Mallorca | 1913-1914 | Novela autobiográfica inacabada, publicada por entregas |
| La vida de Rubén Darío escrita por él mismo | 1912 y 1915 | Autobiografía; apareció por entregas en Caras y Caretas de Buenos Aires entre septiembre y noviembre de 1912 y en volumen en Barcelona en 1915 |
| Historia de mis libros | 1909 y posterior | Comentario de su propia obra, aparecido primero en prensa y recogido en volumen después |
Recuento: cuatro títulos. La suma de prosa es, por tanto, de trece libros: nueve de crónica y crítica más cuatro de narrativa y autobiografía.
Los raros merece una nota aparte por su función histórica. No es un libro de crítica académica sino un programa de lecturas: al presentar en español a Verlaine, a Lautréamont, a Villiers de l'Isle-Adam, a Poe y a Ibsen, Darío redefinió lo que un poeta en su idioma debía haber leído. Buena parte de la biblioteca del modernismo hispanoamericano se formó a partir de esa lista.
5. Estilo y aportación formal[editar]
5.1 La reforma métrica[editar]
Es su aportación más concreta y la que sobrevive a cualquier cambio de gusto. Darío hizo cuatro cosas con el verso español:
- Restauró el alejandrino de catorce sílabas, en desuso desde la Edad Media, y lo convirtió en un metro corriente de la poesía moderna, con una cesura más flexible que la del mester de clerecía.
- Incorporó al uso común el eneasílabo y el dodecasílabo, metros marginales en la tradición española.
- Sustituyó el recuento silábico por el ritmo acentual como principio organizador, lo que permitió versos de medida irregular pero cadencia regular, y abrió el camino al verso libre posterior.
- Ensayó la adaptación de metros clásicos, como el hexámetro grecolatino de la "Salutación del optimista".
La consecuencia práctica fue una ampliación del repertorio disponible. Después de Darío, un poeta en español podía elegir; antes, en la práctica, no.
5.2 La musicalidad y la sinestesia[editar]
Su poética parte de una premisa explícita: el verso debe funcionar como música. De ahí el uso sistemático de la aliteración, del paralelismo, del estribillo y de la sinestesia —el cruce de sensaciones de sentidos distintos: colores que suenan, sonidos que tienen temperatura—. El propio título Azul... es una declaración: el color, tomado de Victor Hugo, como categoría estética.
5.3 El cosmopolitismo y su crítica[editar]
El repertorio de referencias de Darío es deliberadamente transnacional: la mitología griega, la Francia del XVIII, el Japón y la China vistos a través del japonisme parisino, la Edad Media, la Biblia, la América precolombina. Esa apertura fue en su momento una ruptura con el localismo y una afirmación de que un poeta hispanoamericano tenía derecho a la totalidad de la cultura.
Fue también el flanco por donde recibió los ataques más duros: el reproche de afrancesamiento y de superficialidad, formulado ya por Juan Valera en 1888 y repetido durante décadas. La respuesta del propio Darío está en Cantos de vida y esperanza, donde el mismo instrumento se aplica a asuntos americanos y existenciales.
5.4 Las dos direcciones del modernismo[editar]
Conviene distinguir dos momentos que suelen confundirse bajo la misma etiqueta:
| Rasgo | Prosas profanas (1896) | Cantos de vida y esperanza (1905) |
|---|---|---|
| Tema dominante | Belleza, mitología, exotismo | Muerte, tiempo, destino de los pueblos hispánicos |
| Actitud | Autonomía del arte | Compromiso con una identidad cultural |
| Tono | Ornamental y celebratorio | Reflexivo y con frecuencia angustiado |
| Poema representativo | "Era un aire suave" | "Lo fatal" |
La tabla contiene cuatro rasgos comparados. El propio Darío formuló el tránsito en el poema inicial de 1905: la reforma formal se mantiene, el mundo al que se aplica cambia.
5.5 La crónica como género literario[editar]
Darío elevó la crónica periodística a género literario de pleno derecho. Sus envíos a La Nación combinan reportaje, ensayo, retrato y poema en prosa, y establecieron un modelo que la prensa en español ha seguido cultivando desde entonces. Es una de las vías por las que su influencia llegó a autores que nunca escribieron un verso.
6. Recepción[editar]
6.1 En vida[editar]
Darío fue reconocido en vida como la figura central de la poesía en español. En
Argentina fue el referente de una generación entera; en
España su llegada de 1899 desencadenó una renovación poética visible en los primeros libros de Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado, y en la prosa de Ramón del Valle-Inclán.
Recibió también una oposición constante. Los sectores académicos y conservadores lo acusaron de galicismo y de corromper el idioma; y algunos autores de la llamada generación del 98 española, preocupados por el problema nacional, vieron en su esteticismo una frivolidad ajena al momento histórico.
6.2 La reacción posmodernista[editar]
La reacción más citada llegó desde dentro. En 1911, el mexicano Enrique González Martínez publicó el soneto "Tuércele el cuello al cisne de engañoso plumaje", que proponía sustituir el cisne modernista —belleza pura— por el búho —sabiduría reflexiva—. El poema se ha leído siempre como el certificado de defunción del modernismo ornamental.
Conviene precisar dos cosas. Primero, que González Martínez no atacaba a Darío sino a sus imitadores. Segundo, que el propio Darío había hecho ese giro seis años antes, en Cantos de vida y esperanza.
6.3 Las vanguardias y la recuperación[editar]
Las vanguardias de los años veinte se construyeron en buena medida contra el modernismo, al que consideraban retórica gastada. La rehabilitación llegó con la generación siguiente y desde dos frentes.
En
España, Federico García Lorca y Pablo Neruda pronunciaron a dos voces, en Buenos Aires en 1933, el célebre discurso "al alimón" en honor de Darío, en un banquete del PEN Club: una reivindicación explícita del poeta nicaragüense por parte de dos autores de estética opuesta a la suya, que reclamaban para él un monumento y un lugar en el canon.
En el ensayo, Octavio Paz situó al modernismo como el verdadero romanticismo hispanoamericano y como el punto de partida de la poesía moderna en el idioma, una lectura que reorientó los estudios literarios sobre el periodo.
6.4 Hoy[editar]
Darío es lectura escolar obligatoria en todo el ámbito hispanohablante y objeto de una bibliografía crítica muy extensa. En Nicaragua es una figura de identidad nacional: su casa natal en Ciudad Darío y el Museo Archivo Rubén Darío de León son lugares de visita, y su nombre bautiza el teatro nacional, plazas, calles y un departamento entero del país.
La discusión crítica contemporánea se ha desplazado del debate sobre su "afrancesamiento" —hoy considerado mal planteado— a dos cuestiones más productivas: su papel en la profesionalización del escritor hispanoamericano y su posición ante la relación entre América Latina y
Estados Unidos, en la que sostuvo posiciones cambiantes a lo largo de su vida.
7. Lugar en el canon en español y traducciones[editar]
7.1 El poeta que cambió el idioma[editar]
La posición de Darío en el canon es la de un punto de inflexión técnico. Se le compara con frecuencia con Garcilaso de la Vega, que en el siglo XVI introdujo la métrica italiana en el castellano: en ambos casos, un solo autor amplía de manera duradera el instrumental disponible para todos los que vienen detrás.
Su segunda singularidad es geográfica. Fue el primer escritor hispanoamericano cuya influencia sobre la literatura española fue decisiva, invirtiendo un flujo que hasta entonces había ido siempre en dirección contraria. Ese cambio no fue solo estético: significó que el centro de gravedad del idioma dejaba de estar necesariamente en la península.
Su influencia atraviesa el siglo XX. Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado parten de él; los poetas de la Generación del 27, incluido Federico García Lorca, lo reivindicaron después de las vanguardias; Pablo Neruda lo reconoció como maestro; y Octavio Paz lo convirtió en la piedra angular de su historia de la poesía moderna en español.
7.2 Traducciones[editar]
La circulación de Darío fuera del español es muy inferior a su peso dentro del idioma, y la razón es identificable: su poesía descansa en el ritmo, la aliteración y la musicalidad, es decir, en aquello que la traducción destruye antes que ninguna otra cosa. Un poema como "Sonatina" o "Marcha triunfal" pierde en cualquier otra lengua justamente lo que lo constituye.
Existen traducciones al inglés, francés, italiano, alemán y portugués, generalmente antológicas, y su obra se estudia en departamentos de literatura hispánica de todo el mundo, pero no ha alcanzado la circulación general de los narradores hispanoamericanos del siglo XX. Es el mismo fenómeno que afecta a otros poetas cuyo valor reside en la textura del verso.
Su prosa —Los raros, las crónicas— ha tenido, en cambio, una recepción académica internacional más sostenida, por su valor documental sobre la vida literaria de su tiempo.
7.3 Comparación[editar]
| Autor | Aportación principal | Circulación fuera del español | |
|---|---|---|---|
| Rubén Darío | Reforma métrica y léxica del verso en español | Limitada; poesía difícil de traducir | No |
| Miguel de Cervantes | La novela moderna | La obra más traducida del español | No existía |
| Federico García Lorca | Síntesis de tradición popular y vanguardia | Muy alta | No |
| Pablo Neruda | Poesía amorosa y política de alcance masivo | Muy alta | Sí, 1971 |
| Octavio Paz | Poesía y ensayo sobre la modernidad | Alta | Sí, 1990 |
| Gabriel García Márquez | Narrativa | Muy alta | Sí, 1982 |
Recuento: seis filas; tres premios Nobel y tres autores sin él. Darío pertenece al segundo grupo: no recibió el Premio Nobel de Literatura, y no podía haberlo recibido después de 1916.
8. Legado[editar]
El legado de Darío se puede medir en tres planos.
El del instrumento. La ampliación métrica y léxica que introdujo sigue vigente. Un poeta que hoy escribe en alejandrinos, o que construye el ritmo sobre acentos en lugar de sobre sílabas, está usando algo que estaba fuera de uso antes de 1888.
El de la posición del escritor. Darío vivió de escribir, en un momento en que eso apenas era posible en español, y lo hizo combinando poesía, crónica y diplomacia. Ese modelo —el escritor profesional que financia su obra con el periodismo y con cargos públicos— fue seguido por generaciones de autores hispanoamericanos.
El simbólico. En Nicaragua es una figura fundacional de la identidad nacional, con el peso y también con los riesgos que esa condición conlleva: su obra es a veces más celebrada que leída. En el conjunto del idioma, "Rubén Darío" funciona como sinónimo de un momento histórico concreto, el instante en que la poesía en español dejó de ser decimonónica.
El sesquicentenario de su nacimiento, en 2017, y el centenario de su muerte, en 2016, dieron lugar a ediciones críticas, congresos y exposiciones en Nicaragua, España, Argentina y Chile, con una revisión que ha desplazado el foco desde el Darío ornamental hacia el Darío técnico y el Darío político.
9. Nota sobre las fuentes[editar]
Los datos bibliográficos de este artículo —títulos, años y lugares de publicación— proceden de la documentación editorial y de los catálogos de las bibliotecas que conservan las primeras ediciones. En el caso de Letras (1911) no se consigna lugar de publicación porque las fuentes consultadas no coinciden. Los cargos diplomáticos se dan con la fecha de nombramiento cuando consta documentalmente. Las etapas de su vida privada se recogen solo en lo que resulta pertinente para su biografía pública y literaria. Y la ausencia de premios se afirma de manera expresa, sin conjeturar sobre candidaturas: Rubén Darío no recibió el Premio Nobel de Literatura.