Taxi Driver
| Taxi Driver | |
|---|---|
| Título original | Taxi Driver |
| Año | 1976 |
| Dirección | Martin Scorsese |
| Guion | Paul Schrader |
| Producción | Julia Phillips, Michael Phillips |
| Música | Bernard Herrmann |
| Fotografía | Michael Chapman |
| Montaje | Tom Rolf, Melvin Shapiro |
| Protagonistas | Robert De Niro Jodie Foster Cybill Shepherd Harvey Keitel Peter Boyle Albert Brooks |
| País | |
| Género | Drama Thriller psicológico Neo-noir |
| Duración | 113 minutos |
| Idioma | Inglés |
| Productoras | Columbia Pictures Bill/Phillips Productions Italo/Judeo Productions |
| Distribución | Columbia Pictures |
| Presupuesto | 1,3 millones de dólares |
| Recaudación | 28,3 millones de dólares (Norteamérica) |
1. Resumen[editar]
Taxi Driver es una película estadounidense de drama y thriller psicológico estrenada en 1976, dirigida por Martin Scorsese y escrita por Paul Schrader. Ambientada en una Nueva York decadente y moralmente deteriorada tras la guerra de Vietnam, la película sigue a Travis Bickle (Robert De Niro), un excombatiente de los Marines que trabaja como taxista en turnos nocturnos y que, consumido por el insomnio y la soledad, desarrolla una creciente obsesión por «limpiar» las calles de lo que percibe como escoria social.
El filme es ampliamente considerado una de las obras maestras del cine estadounidense de los años setenta, un periodo conocido como el Nuevo Hollywood, y constituye la segunda colaboración entre Scorsese y De Niro tras Mean Streets (1973).[1] La cinta ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1976 y fue nominada a cuatro premios Óscar: Mejor Película, Mejor Actor (De Niro), Mejor Actriz de Reparto (Jodie Foster) y Mejor Banda Sonora Original (Bernard Herrmann). En 1994, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos la seleccionó para su preservación en el National Film Registry por su «significación cultural, histórica y estética».
La interpretación de De Niro —en particular la escena improvisada frente al espejo en la que repite «¿Me estás hablando a mí?» (You talkin' to me?)— se ha convertido en uno de los momentos más citados y parodiados de la historia del cine. La banda sonora, el último trabajo del compositor Bernard Herrmann antes de su fallecimiento, es igualmente celebrada por su capacidad de evocar tanto el lirismo melancólico como la tensión psicótica del protagonista.
2. Producción[editar]
2.1 Guion[editar]
Paul Schrader escribió el guion de Taxi Driver en un periodo de profunda crisis personal. Tras divorciarse y separarse de su pareja, Schrader vivió durante varias semanas en su automóvil en Los Ángeles, durmiendo en el asiento trasero y frecuentando cines pornográficos por la noche simplemente porque permanecían abiertos.[2] El sentimiento de alienación y la incapacidad de dormir que experimentó en esos meses se trasladaron directamente al personaje de Travis Bickle. Schrader completó el primer borrador en aproximadamente diez días, en lo que él mismo ha descrito como un acto de autoterapia.
Además de la experiencia autobiográfica, Schrader tomó como inspiración los diarios de Arthur Bremer, el hombre que intentó asesinar al candidato presidencial George Wallace en 1972. Bremer había escrito páginas y páginas sobre su deseo de ser alguien, su frustración con el anonimato y su planificación del atentado.[3] El existencialismo europeo —en particular El extranjero de Albert Camus y Memorias del subsuelo de Fiódor Dostoievski— también dejó una huella reconocible en el personaje, cuyo aislamiento es tanto psicológico como metafísico.
Scorsese recibió el guion a través de Brian De Palma, amigo y colega de Schrader, y quedó inmediatamente fascinado por la crudeza del material. El director aportó al proyecto su conocimiento de primera mano del bajo Manhattan neoyorquino, donde había crecido, y su interés por la iconografía católica —la culpa, la redención por la violencia, la figura del mártir— que impregnaría la puesta en escena.
2.2 Casting[editar]
Robert De Niro ya venía de ganar el Óscar a Mejor Actor de Reparto por El Padrino II (1974) y había trabajado con Scorsese en Mean Streets. Para preparar el papel de Travis Bickle, De Niro obtuvo una licencia de taxista en Nueva York y condujo un taxi real durante varias semanas, recogiendo pasajeros en turnos de doce horas.[4] También estudió el comportamiento de soldados que regresaban de Vietnam y trabajó con Scorsese en la construcción gestual del personaje: la forma de mover la cabeza, el contacto visual errático, la sonrisa tensa.
Jodie Foster tenía apenas doce años cuando fue seleccionada para interpretar a Iris, la prostituta adolescente que Travis intenta «rescatar». Debido a la crudeza del material, la producción requirió que Foster se sometiera a una evaluación psicológica para determinar si podía manejar el contenido del papel sin sufrir daño emocional. Una trabajadora social estuvo presente en el set durante todas las escenas de Foster, y su hermana mayor, Connie Foster, ofició como doble de cuerpo en los planos más comprometidos.[5]
Cybill Shepherd, que venía del éxito de The Last Picture Show (1971) y de una relación sentimental muy pública con el director Peter Bogdanovich, fue elegida como Betsy, la trabajadora de la campaña electoral de la que Travis se enamora. Harvey Keitel, colaborador frecuente de Scorsese, interpretó a Sport, el proxeneta de Iris. El reparto se completó con Peter Boyle como Wizard, el veterano taxista que oficia de mentor involuntario de Travis, y Albert Brooks como Tom, el compañero de trabajo de Betsy.
2.3 Rodaje[editar]
El rodaje tuvo lugar en el verano de 1975 íntegramente en locaciones reales de la ciudad de Nueva York, principalmente en Manhattan. La producción coincidió con una huelga de recolección de basura que dejó las calles cubiertas de desechos durante semanas, lo que Scorsese aprovechó para acentuar la atmósfera de deterioro urbano que la película respira en cada plano.[6] El calor sofocante del verano neoyorquino, sumado a las largas sesiones nocturnas y a la naturaleza claustrofóbica del habitáculo del taxi, contribuyó a crear en el equipo una sensación de fatiga y tensión que los propios cineastas consideraron beneficiosa para el tono del filme.
El director de fotografía Michael Chapman desarrolló para Taxi Driver un estilo visual que combinaba el realismo documental con momentos de un expresionismo casi onírico. Las calles nocturnas se filmaron con iluminación de neón y vapor saliendo de las alcantarillas; el interior del taxi se convirtió en una suerte de confesionario móvil gracias al uso de encuadres cerrados y la voz en off de Travis. La famosa toma cenital que recorre el escenario de la masacre final —una panorámica en picado que se aleja lentamente del pasillo ensangrentado— fue técnicamente compleja de realizar en la locación real del edificio y requirió abrir un agujero en el techo para pasar la cámara.[7]
2.4 Música[editar]
La banda sonora de Taxi Driver fue compuesta y dirigida por Bernard Herrmann, el legendario compositor de Ciudadano Kane, Psicosis y Vértigo, entre muchas otras. Herrmann aceptó el proyecto a pesar de su salud deteriorada y completó la grabación el 23 de diciembre de 1975. Falleció horas después, en la noche del 24 de diciembre, por un fallo cardíaco. La película está dedicada a su memoria.[8]
La partitura combina una sección de cuerdas de aire romántico y melancólico con intervenciones de percusión que imitan los sonidos de la ciudad —bocinas, sirenas, golpes metálicos— y un solo de saxofón que se ha vuelto indisociable de la imagen nocturna del taxi deslizándose por calles húmedas. El tema principal, con su aire de blues urbano, funciona como contrapunto lírico a la creciente descomposición mental del protagonista. La música de Herrmann no fue nominada al Óscar en vida del compositor, sino póstumamente.
3. Argumento[editar]
Advertencia: esta sección describe detalladamente la trama, incluido el final.
Travis Bickle tiene veintiséis años, es veterano de los Marines y sufre de insomnio crónico. Para ocupar las largas horas nocturnas, toma un empleo como taxista en la ciudad de Nueva York, cubriendo turnos de doce horas que lo llevan por los barrios más sórdidos de Manhattan: Times Square, la calle 42, Harlem. Desde el asiento del conductor, Travis observa con creciente repulsión el paisaje humano de la noche —prostitutas, proxenetas, drogadictos, delincuentes— y registra sus impresiones en un diario íntimo, acompañadas por una voz en off que funciona como narración epistolar.
Un día, Travis queda fascinado por Betsy, una mujer rubia que trabaja como voluntaria en la campaña presidencial del senador Charles Palantine. Tras observarla durante varios turnos desde la ventanilla de su taxi, Travis irrumpe en la oficina de campaña y la invita a tomar café. Betsy, intrigada por la intensidad fuera de lo común del taxista, acepta. En la cita, sin embargo, Travis comete un error que revela su desconexión total de las convenciones sociales: la lleva a un cine pornográfico. Betsy sale horrorizada y rechaza todo contacto posterior. Travis, furioso y humillado, intenta confrontarla en la oficina y es expulsado.
El rechazo de Betsy desencadena un deterioro acelerado. Travis compra armas en el mercado negro —una pistola del calibre .44, una Magnum, una automática y un revólver— y comienza un régimen de ejercicios físicos obsesivos en su apartamento. Construye un mecanismo oculto en la manga de su chaqueta para desenfundar rápidamente una pistola. Frente al espejo, ensaya el gesto de sacar el arma mientras murmura una y otra vez: «¿Me estás hablando a mí?», en una escena que se ha convertido en emblema del cine del siglo XX.
Travis planea asesinar al senador Palantine. Durante un mitin político, se mezcla entre la multitud con el revólver escondido, pero los agentes del Servicio Secreto detectan su actitud sospechosa y Travis huye antes de poder actuar. El intento fallido lo obliga a reorientar su rabia.
Al mismo tiempo, Travis ha conocido a Iris, una prostituta de doce años que una noche intenta subir a su taxi para escapar de su proxeneta, Sport. Sport la arrastra de vuelta a la calle y le entrega a Travis un billete de veinte dólares arrugado como pago simbólico por las molestias. Travis consigue localizar a Iris y le propone ayudarla a dejar la prostitución. Iris, atrapada y confundida, rechaza inicialmente la ayuda, pero Travis le entrega dinero para que pueda huir y le escribe una carta en la que le explica su propósito.
La noche del enfrentamiento final, Travis se dirige al edificio donde Iris trabaja. Se afeita el cabello en un mohawk improvisado —uno de los gestos más inquietantes del filme— y se viste con su chaqueta militar. En el vestíbulo del edificio, mata a tiros a Sport. Sube al apartamento y, en un tiroteo brutal y caótico, mata al cliente que está con Iris y a un guardaespaldas del lugar, recibiendo él mismo una herida de bala en el cuello. La cámara se eleva en una panorámica cenital que recorre lentamente el pasillo sembrado de cuerpos y casquillos.
Travis sobrevive. La prensa lo celebra como un héroe que rescató a una menor de las garras de una red de prostitución. Los padres de Iris le escriben una carta de agradecimiento en la que cuentan que la niña ha vuelto a casa y está estudiando. Travis se reincorpora a su trabajo de taxista. Una noche, Betsy sube a su taxi. Conversan brevemente; él la deja en su destino y, cuando ella intenta pagarle, Travis acelera y se aleja. La última imagen es un primer plano de Travis mirando por el retrovisor con una expresión de incomodidad que deja abierta la pregunta: ¿se ha curado realmente, o la calma es solo la antesala de una nueva explosión?[9]
4. Personajes[editar]
- Travis Bickle (Robert De Niro): exmarine de veintiséis años, taxista nocturno. Sufre insomnio crónico y una progresiva psicosis paranoide. Su diario personal vertebra la narración en off. Travis oscila entre la ternura torpe hacia Betsy y hacia Iris y una furia homicida que canaliza primero contra la figura del senador Palantine y luego contra el submundo de la prostitución callejera. De Niro construyó al personaje con una fisicidad obsesiva: la forma de morderse las uñas, el parpadeo desigual, las flexiones sobre el suelo desnudo del apartamento.
- Iris Steensma (Jodie Foster): prostituta de doce años fugada de su hogar en el Medio Oeste. Iris ha desarrollado una coraza de madurez falsa —habla con el argot de la calle, fuma, lleva plataformas— pero bajo esa superficie es una niña asustada. Su relación con Travis es ambigua: él la trata simultáneamente como una hija a la que hay que rescatar y como un símbolo de la pureza ultrajada de la ciudad.
- Betsy (Cybill Shepherd): rubia, atractiva, empleada en la oficina neoyorquina de la campaña presidencial del senador Palantine. Representa el mundo «normal» al que Travis aspira sin tener las herramientas sociales para acceder. Betsy se siente inicialmente intrigada por él, pero la cita en el cine porno la horroriza y la aleja de forma definitiva.
- Sport (Harvey Keitel): proxeneta de Iris. Sport se viste con ropas llamativas, lleva el pelo largo recogido con una cinta y se mueve con una elegancia canalla. Aunque es presentado como villano, Keitel dota al personaje de una ambigüedad inquietante: hay momentos en que Sport parece albergar un afecto retorcido por Iris.
- Wizard (Peter Boyle): taxista veterano que oficia de colega y confidente involuntario de Travis. Travis le confiesa sus impulsos violentos durante una charla nocturna, pero Wizard, anestesiado por los años y el cinismo gremial, no alcanza a comprender la gravedad de lo que está oyendo. Su incomprensión es uno de los momentos más angustiosos del filme.
- Tom (Albert Brooks): compañero de trabajo de Betsy en la oficina de campaña. Es quien intercede cuando Travis irrumpe por segunda vez en busca de explicaciones.
5. Recepción y premios[editar]
5.1 Taquilla[editar]
Taxi Driver se estrenó en Estados Unidos el 8 de febrero de 1976 en el Cinema I de Nueva York, con un lanzamiento nacional progresivo durante las semanas siguientes. Con un presupuesto estimado de 1,3 millones de dólares, la película recaudó aproximadamente 28,3 millones de dólares solo en el mercado norteamericano, lo que la convirtió en un éxito significativo para una producción de presupuesto modesto y clasificación R.[10]
5.2 Crítica[editar]
En su estreno, la película dividió a la crítica. Mientras que publicaciones como The New York Times y The New Yorker elogiaron la dirección de Scorsese y la interpretación de De Niro, otros críticos expresaron reparos ante la violencia gráfica del desenlace y la ambigüedad moral de la historia. La revista Variety la calificó de «brillante pero perturbadora». En el Festival de Cannes, donde la cinta fue proyectada en competición, una parte del público abandonó la sala durante las escenas más intensas, y el entonces presidente del jurado, el dramaturgo Tennessee Williams, reconoció que las deliberaciones fueron tensas.[11]
Con el paso del tiempo, la reputación de Taxi Driver no ha dejado de crecer. La crítica retrospectiva la sitúa de manera consistente entre las mejores películas de la historia. En las encuestas decenales de la revista Sight & Sound del British Film Institute, Taxi Driver ocupó el puesto 12° en la lista de críticos de 2022. El American Film Institute la colocó en el puesto 52° en su lista de las 100 mejores películas estadounidenses (edición 2007).
5.3 Premios y nominaciones[editar]
[ Desplegar / Plegar ]
Festival de Cannes 1976
- Palma de Oro (ganada)
Premios Óscar 1977
- Mejor Película (nominada)
- Mejor Actor – Robert De Niro (nominado)
- Mejor Actriz de Reparto – Jodie Foster (nominada)
- Mejor Banda Sonora Original – Bernard Herrmann (nominado, póstumo)
Premios BAFTA 1977
- Mejor Actor – Robert De Niro (nominado)
- Mejor Actriz de Reparto – Jodie Foster (nominada)
- Mejor Montaje – Tom Rolf, Melvin Shapiro (nominados)
Premios Globo de Oro 1977
- Mejor Actor en Drama – Robert De Niro (nominado)
- Mejor Guion – Paul Schrader (nominado)
Otros reconocimientos
- National Film Registry (1994) — preservación por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos
- Premio del Sindicato de Guionistas de Estados Unidos (1977) — nominación a Mejor Guion Original
6. Estreno y doblaje en español[editar]
Taxi Driver se estrenó en
España en 1976 con el título original inglés, práctica común en el mercado hispanohablante para este filme. En América Latina, la película fue distribuida por Columbia Pictures con doblaje al español neutro. La célebre frase «You talkin' to me?» fue traducida en la mayoría de los doblajes hispanoamericanos como «¿Me estás hablando a mí?», versión que ha adquirido un estatus icónico comparable al del original inglés.[12]
No consta el reparto del doblaje latinoamericano: ni el director ni los actores de las voces principales están documentados en una fuente contrastable.
En cuanto a disponibilidad actual en plataformas de streaming para América Latina, la película ha estado disponible en catálogos de servicios como Netflix y HBO Max en distintos periodos. La versión restaurada en 4K, supervisada por Scorsese y con una nueva corrección de color, fue lanzada en formato doméstico en 2021 y ha circulado también en salas de cine selectas de ciudades latinoamericanas como parte de ciclos de retrospectiva.
7. Legado[editar]
Taxi Driver ha ejercido una influencia difícil de exagerar en la cultura cinematográfica y popular de las últimas cinco décadas. La imagen de Travis Bickle con el torso desnudo y el mohawk, apuntando con el dedo a su sien, y la frase «¿Me estás hablando a mí?» son parte del vocabulario visual colectivo, citadas y parodiadas en incontables películas, series de televisión, videojuegos y canciones.[13]
La conexión más inquietante entre la película y la realidad se produjo en 1981, cuando John Hinckley Jr., un joven de veinticinco años que había visto Taxi Driver al menos quince veces y había desarrollado una obsesión enfermiza con Jodie Foster, intentó asesinar al presidente Ronald Reagan a la salida de un hotel en Washington D.C. Hinckley declaró posteriormente que quería «impresionar» a Foster, reproduciendo de forma distorsionada el arco argumental del filme. El suceso provocó un debate intenso sobre la responsabilidad de las obras de ficción en las conductas violentas, debate que Scorsese ha enfrentado en repetidas ocasiones insistiendo en que Taxi Driver es un estudio de personaje, no un manual de acción.[14]
En el ámbito estrictamente cinematográfico, la influencia de Taxi Driver es detectable en el cine de directores tan diversos como Quentin Tarantino, David Fincher, los hermanos Dardenne y Todd Phillips, cuya película Joker (2019) fue ampliamente leída como un homenaje explícito —y según algunos críticos, un pastiche— del filme de Scorsese, con un protagonista igualmente alienado que canaliza su frustración a través de la violencia simbólica y real.[15]
Taxi Driver redefinió además el concepto de antihéroe cinematográfico. Travis Bickle no es ni el justiciero limpio de los westerns clásicos ni el villano unidimensional del cine de género: es un hombre común —demasiado común— cuyo descenso a la locura está filmado con una ambivalencia moral que la taquilla de Hollywood rara vez se permite. La película inauguró, o al menos consolidó, una forma de contar historias en la que la identificación con el protagonista se vuelve deliberadamente incómoda.
Para el cine latinoamericano, Taxi Driver llegó en un momento de efervescencia política y de consolidación de los nuevos cines nacionales (el Cinema Novo brasileño, el Grupo Cine Liberación argentino, el movimiento del Nuevo Cine Mexicano). Aunque las condiciones de producción eran incomparables con las de una superproducción de Columbia Pictures, la película de Scorsese demostró que el cine de autor podía dialogar con el gran público sin renunciar a una mirada crítica sobre la sociedad.
En 2026, al cumplirse cincuenta años de su estreno, Taxi Driver sigue siendo proyectada en cinematecas y festivales, y el taxi amarillo que Travis conduce —un Checker Marathon— es una pieza de museo reconocible al instante. La banda sonora de Herrmann suena en emisoras de jazz y en bandas sonoras de la vida nocturna de ciudades de todo el continente. El eco de aquella voz en off que repetía «algún día va a llover de verdad y va a limpiar toda esta escoria de las calles» resuena todavía, inquietante, cada vez que una ciudad se despierta con la crónica de una nueva violencia.
El Nuevo Hollywood o American New Wave (aproximadamente 1967–1980) fue un periodo en que directores jóvenes como Scorsese, Francis Ford Coppola, Robert Altman y Hal Ashby obtuvieron un control creativo sin precedentes sobre los estudios, produciendo obras de marcado carácter autoral y temática adulta. ↩︎
Schrader relató esta experiencia en múltiples entrevistas. El departamento de su expareja estaba en el mismo edificio, lo que agravaba su sensación de desarraigo; estacionaba el coche en la calle y deambulaba por la ciudad hasta el amanecer. ↩︎
Los diarios de Bremer, publicados bajo el título An Assassin's Diary (1973), detallan su evolución desde la rabia difusa hacia un plan concreto de violencia política. Schrader los leyó durante su etapa de crisis y encontró en ellos un reflejo perturbador de su propio desasosiego. ↩︎
En una anécdota muy difundida, De Niro fue reconocido por un pasajero que le dijo: «Tú eres ese actor... el de El Padrino». De Niro respondió lacónicamente y siguió conduciendo. La licencia de taxista está documentada en los archivos de producción del filme. ↩︎
Foster ha declarado en entrevistas adultas que la experiencia fue formativa y que el equipo, particularmente Scorsese y De Niro, la protegió en todo momento. La evaluación psicológica fue una medida exigida por el estudio y por los padres de la actriz. ↩︎
La huelga de 1975 afectó a toda la ciudad durante varios días. Scorsese ha contado que, al ver las montañas de basura acumuladas en las aceras, dio instrucciones al director de fotografía Michael Chapman para que las incluyera en los encuadres siempre que fuera posible, porque «así es como se sentía la ciudad en ese momento». ↩︎
Chapman describió la toma como una «decisión de última hora» motivada por la necesidad de romper con la violencia explícita de la secuencia. La cámara, montada sobre un riel especial, se desplazó desde el interior del apartamento hacia el rellano superior, mostrando la estela de cuerpos y casquillos con una frialdad casi clínica. ↩︎
La muerte de Herrmann conmocionó al equipo. Scorsese ha dicho que el anciano compositor, que tenía 64 años pero aparentaba más, era «de una energía creativa descomunal» hasta el último momento. La sesión final incluyó la grabación del tema principal con saxofón, que se convertiría en la pieza más reconocible de la banda sonora. ↩︎
El final ha generado décadas de debate crítico. Algunos sostienen que la secuencia posterior a la masacre es una fantasía de Travis moribundo —el héroe reconocido, la chica salvada, la reconciliación con Betsy— y que la sacudida nerviosa del retrovisor es el momento en que despierta del sueño. Scorsese ha afirmado que el final es deliberadamente ambiguo y que esa misma ambigüedad es «lo que mantiene viva la película». ↩︎
La película fue inicialmente calificada X por la MPAA debido a la crudeza de la escena final. Columbia Pictures realizó ajustes en la saturación del color de la sangre en el tiroteo para obtener la clasificación R. La versión íntegra fue posteriormente restaurada y distribuida en formato doméstico. ↩︎
Williams declaró posteriormente que la película lo había dejado «profundamente afectado», pero que su valor artístico era indiscutible. La Palma de Oro fue otorgada por mayoría del jurado, no por unanimidad. ↩︎
Existen al menos dos doblajes distintos para el mercado hispanohablante: uno realizado en
México y otro en España. En ambos casos la frase del espejo se tradujo de forma casi idéntica, preservando la cadencia obsesiva del original. ↩︎Desde Los Simpson hasta Breaking Bad, pasando por comedias como ¿Y dónde está el piloto?, la escena del espejo ha sido recreada decenas de veces. La banda sonora de Herrmann también ha sido sampleada por artistas de hip-hop y electrónica. ↩︎
Hinckley fue declarado no culpable por razones de demencia y pasó más de tres décadas en instituciones psiquiátricas. Foster, que entonces estudiaba en Yale, evitó pronunciarse públicamente durante años. En una entrevista de 1999, dijo que el episodio fue «el momento más aterrador» de su vida. ↩︎
Phillips ha reconocido la deuda abiertamente. La estructura de Joker —diario personal, descenso psicótico, programa de entrevistas como escenario de la confrontación final— replica en buena medida la arquitectura narrativa de Taxi Driver. De Niro interpreta en Joker al presentador de televisión, invirtiendo su papel original. ↩︎