Asquenazí
| Judíos asquenazíes | |
|---|---|
| Ashkenazishe idn · אשכנזישע אידן Yehudei Ashkenaz · יהודי אשכנז | |
| Población estimada | Entre 8 y 11,2 millones |
| Principales países | Estados Unidos, Israel, Rusia, Argentina, Reino Unido, Canadá, Alemania, Francia, Chile, Ucrania, Australia, Sudáfrica, Bielorrusia, Brasil, Bélgica, México, Colombia |
| Idiomas | Inglés, hebreo, yidis, ruso y español |
| Religión | Judaísmo |
| Grupos relacionados | Judíos sefardíes, judíos mizrajíes y otras divisiones étnicas del judaísmo |
1. Resumen[editar]
Asquenazí, también escrito asquenazi, askenazí o askenazi, es el nombre que reciben los judíos que se asentaron históricamente en Europa central y oriental. Sus comunidades se desarrollaron sobre todo en territorios que hoy corresponden a Alemania, Austria, Hungría, Chequia, Eslovaquia, Polonia, Ucrania, Rumania, Moldavia, Rusia, Bielorrusia, Lituania y Letonia. El grupo desciende de las comunidades judías medievales establecidas a lo largo del río Rin, desde Alsacia por el sur hasta Renania por el norte.[1]
Los asquenazíes crearon tradiciones religiosas, jurídicas y culturales propias, diferentes de las de los judíos sefardíes y de los judíos mizrajíes. Su lengua histórica, el yidis, combina elementos de dialectos alemanes con aportes del hebreo, del arameo y de lenguas eslavas. Durante la Edad Media, el término hebreo Ashkenaz se usó para designar a Alemania y, por extensión, a la región de asentamiento judío de Europa central y oriental.[2]
Aunque en el siglo XI los asquenazíes representaban apenas una pequeña fracción de la población judía mundial, hacia 1931 llegaron a constituir alrededor del 92 % del total. En la actualidad se estima que alcanzan aproximadamente el 80 % de todos los judíos del mundo. La mayoría de las comunidades judías con una larga historia europea son asquenazíes, con excepción de las vinculadas al ámbito mediterráneo, predominantemente sefardíes.[3]
2. Terminología y origen[editar]
El vocablo «asquenazí» proviene del nombre propio hebreo Ashkenaz (אַשְׁכְּנָז), que aparece en el libro de Génesis 10:3 como uno de los descendientes de Noé. En fuentes asirias se registra una forma similar, Aškūza, para designar a un pueblo del norte. Durante la Edad Media, ese nombre bíblico se asoció a Alemania y, con el tiempo, pasó a nombrar a los judíos de esa órbita cultural.[4]
La identificación de Ashkenaz con Alemania se consolidó en la literatura rabínica medieval. Una explicación tradicional, aunque no aceptada por todos los filólogos, la vincula con una supuesta semejanza sonora con Sajonia. No se trata de una etimología probada, sino de una asociación geográfica y religiosa que se volvió funcional para distinguir el rito y las costumbres de las comunidades del centro y este de Europa.[5]
Desde el punto de vista de la clasificación interna del judaísmo, «asquenazí» funciona como una categoría etnoreligiosa y no solo litúrgica. Sirve para describir a los descendientes de ciertas comunidades históricas y también para diferenciar un rito de oración, una tradición halájica y un repertorio cultural. Con la migración masiva fuera de Europa, la palabra adquirió usos nuevos, especialmente en Israel, donde a veces se emplea con sentidos sociales o políticos distintos del significado histórico europeo.[6]
3. Historia[editar]
Orígenes medievales en Renania[editar]
Las comunidades asquenazíes más antiguas se organizaron entre los siglos X y XI en ciudades del valle del Rin, en particular Maguncia, Worms y Espira. Esas tres ciudades formaron un núcleo conocido en las fuentes hebreas con las iniciales de sus nombres hebreos como Shum. Allí surgieron autoridades rabínicas como Gershom ben Judah, llamado «luz de la diáspora», asociado a normas como la prohibición de la poligamia entre los judíos asquenazíes.[7]
La posición de estas comunidades se deterioró gravemente a partir de 1096, cuando la primera cruzada produjo masacres en varias ciudades renanas. Los relatos hebreos contemporáneos describen ataques contra las juderías de Maguncia y Worms, con miles de víctimas.[8] La peste negra y las acusaciones de envenenar pozos provocaron nuevas persecuciones entre 1348 y 1349. Muchos sobrevivientes se desplazaron hacia el este, en dirección a Polonia y Lituania, donde se formó un nuevo gran centro demográfico asquenazí.[9]
Expansión hacia Europa oriental[editar]
Entre los siglos XIV y XVI, una parte considerable del mundo asquenazí se trasladó a la Mancomunidad de Polonia-Lituania. La región ofreció durante un tiempo condiciones más tolerantes y una amplia autonomía comunitaria. Se desarrollaron allí instituciones propias, consejos comunitarios y una intensa vida rabínica y educativa. Hacia la Edad Moderna, Polonia-Lituania se convirtió en uno de los principales centros judíos del mundo.[10]
Dentro de ese espacio se consolidó el yidis como lengua común de los asquenazíes orientales. También se produjeron crisis profundas, como la rebelión de Jmelnytsky en 1648 y 1649, que devastó numerosas comunidades judías en Ucrania. Más tarde, en el siglo XVIII, surgió el jasidismo, movimiento místico de renovación religiosa, al que se opusieron los llamados mitnagdim, liderados desde Lituania por figuras como el Gaón de Vilna.[11]
Emancipación, migración y vida moderna[editar]
En Europa occidental, la Ilustración judía o Haskalá impulsó desde fines del siglo XVIII una apertura de los asquenazíes a la cultura no judía, el aprendizaje de lenguas europeas y la reforma de la educación. Figuras como Moses Mendelssohn promovieron la integración civil sin renunciar del todo a la tradición. En el siglo XIX, la emancipación legal avanzó de manera desigual: primero en Europa occidental y más tarde, o solo parcialmente, en el Imperio ruso.[12]
En el Imperio ruso, la mayor parte de los judíos quedó confinada en la llamada Zona de Asentamiento, una franja territorial delimitada desde fines del siglo XVIII. Allí vivían millones de asquenazíes en condiciones de restricción jurídica y económica. Los pogromos de fines del siglo XIX y comienzos del XX aceleraron una emigración masiva hacia Estados Unidos, Canadá, Argentina, Brasil, Chile y Europa occidental. La literatura y el periodismo yidis de esos años dan cuenta del desarraigo y de la vida en las nuevas ciudades americanas.[13]
La Shoá y la posguerra[editar]
Durante el Holocausto, la Alemania nazi y sus colaboradores asesinaron a unos seis millones de judíos europeos, en su abrumadora mayoría asquenazíes. La destrucción alcanzó a los grandes centros demográficos de Polonia, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, Letonia, Hungría, Rumania y la propia Europa central. Con las personas fueron destruidas también gran parte de la vida comunitaria, las academias rabínicas, las bibliotecas y la infraestructura del yidis.[14]
Tras la guerra, el mapa del mundo asquenazí cambió de manera radical. Los sobrevivientes emigraron en gran número a Israel, Estados Unidos, Europa occidental, Australia y América Latina. La creación del Estado de Israel en 1948 y las migraciones posteriores hicieron que el hebreo sustituyera en buena parte al yidis como lengua pública de muchos asquenazíes. Aun así, el yidis permaneció en comunidades jasídicas y en instituciones culturales de varios países.[15]
4. Lengua y cultura[editar]
El yidis[editar]
El yidis es una lengua germánica escrita en alfabeto hebreo. Se desarrolló a partir de dialectos altogermánicos entre los siglos IX y XII, y recibió léxico y estructuras del hebreo, del arameo y, sobre todo en Europa oriental, de las lenguas eslavas. Se suele dividir en dos grandes bloques dialectales: el yidis occidental, hablado en zonas de Alemania, Alsacia y los Países Bajos, y el yidis oriental, propio de Polonia, Lituania, Ucrania, Rumania y Rusia. El yidis oriental se divide a su vez en variantes como la litvak, la polaca y la ucraniana.[16]
Antes de la Segunda Guerra Mundial se estima que había entre 11 y 13 millones de hablantes de yidis. La Shoá y la integración lingüística en Israel y América redujeron drásticamente esa cifra. Hoy la lengua sobrevive sobre todo en comunidades ultraortodoxas y en ámbitos académicos y artísticos. La literatura yidis, con autores como Sholem Aleijem, I. L. Peretz y Mendele Mojer Sforim, forma parte del canon literario judío moderno.[17]
Rito y vida religiosa[editar]
El rito asquenazí, llamado en hebreo nusach Ashkenaz, tiene un orden de oraciones, poemas litúrgicos y costumbres distintos del rito sefardí. Las diferencias incluyen textos de las plegarias, melodías tradicionales, disposición de la sinagoga y ciertas reglas alimentarias. Muchas comunidades con población mixta mantienen hasta hoy sinagogas separadas para el rito asquenazí y el rito sefardí, aunque la distinción tiende a desdibujarse con el tiempo.[18]
La tradición rabínica asquenazí produjo obras de ley judía de gran influencia. Entre ellas se cuentan los escritos de las academias de Europa oriental y, más tarde, textos como la Mishná Berurá, de amplio uso entre los ortodoxos. En el plano religioso, el mundo asquenazí abarca desde corrientes ultraortodoxas y jasídicas hasta el judaísmo conservador, el reformista y posiciones secularizadas.[19]
5. Distribución actual[editar]
Las estimaciones actuales sitúan a la población asquenazí entre 8 y 11,2 millones de personas, lo que equivale a cerca del 80 % del total judío mundial.[20] Estados Unidos e Israel concentran la mayor parte. Las cifras habituales para Estados Unidos oscilan entre 3 y 4 millones, y para Israel se repite el mismo rango.[21]
En Europa occidental, las comunidades más numerosas se encuentran en Reino Unido, Alemania y Francia. Rusia y Ucrania conservan poblaciones asquenazíes considerables, aunque muy inferiores a las de comienzos del siglo XX. En América Latina, Argentina, Brasil, Chile, México y Colombia registran presencia asquenazí, en varios casos mayoritaria dentro de sus colectividades judías.[22]
La cifra global de 8 a 11,2 millones proviene de estimaciones divulgadas a fines del siglo XX y debe leerse como un orden de magnitud y no como un censo exacto. La identificación de quién es asquenazí depende de criterios religiosos, culturales, genealógicos o identitarios, por lo que los totales varían según la fuente.[23]
6. Asquenazíes en América Latina y el mundo hispanohablante[editar]
Argentina alberga una de las comunidades judías más grandes de América Latina, con una colectividad de origen mayoritariamente asquenazí que se formó con las migraciones de Europa oriental desde fines del siglo XIX. La Jewish Colonization Association impulsó colonias agrícolas en provincias como Entre Ríos y Santa Fe, y más tarde se consolidaron barrios judíos en Buenos Aires con sinagogas, escuelas, teatros y prensa en ídish.[24]
Chile cuenta con una comunidad judía estimada en torno a 150.000 personas, aunque distintas fuentes oscilan entre 75.000 y 150.000 porque algunos cálculos incluyen a personas con ancestros judíos que no participan activamente en la vida comunitaria. La colectividad chilena, también de fuerte impronta asquenazí, se concentra sobre todo en Santiago y mantiene instituciones educativas, religiosas y culturales.[25]
En Brasil, México, Colombia y Uruguay, las comunidades judías tienen igualmente un componente asquenazí relevante, sobre todo entre los descendientes de inmigrantes rusos, polacos, lituanos, húngaros y alemanes. El español americano incorporó las formas «asquenazí» y «askenazí» como maneras habituales de nombrar al grupo, con preferencia variable según el país. En varias ciudades latinoamericanas conviven sinagogas de rito asquenazí y de rito sefardí.[26]
7. Relación con otros grupos judíos[editar]
Los asquenazíes se distinguen de los judíos sefardíes, descendientes en gran parte de los judíos expulsados de la península ibérica a fines del siglo XV, y de los judíos mizrajíes, vinculados históricamente a las comunidades del norte de África, Oriente Medio y Asia central. La división no es rígida: existen comunidades mixtas y personas con ascendencia de más de uno de estos grupos.[27]
En Israel, la distinción entre asquenazíes, sefardíes y mizrajíes tuvo durante décadas implicaciones sociales, culturales y políticas. Las instituciones del primer Israel estuvieron dirigidas en gran medida por judíos asquenazíes, mientras que los inmigrantes de países árabes e islámicos ocuparon muchas veces posiciones subalternas. Esa tensión alimentó movimientos sociales y partidos políticos, entre ellos el Shas, nacido como expresión de judíos sefardíes y mizrajíes, y uno de los principales partidos religiosos del país.[28]
Aun así, en Israel las categorías de origen siguen usándose para describir ritos, tradiciones familiares, patrones de voto y desigualdades educativas. Al mismo tiempo, el matrimonio mixto entre grupos tiende a aumentar con las generaciones, y muchos israelíes se identifican simplemente como judíos israelíes, sin adscribirse a una sola tradición de origen.[29]
8. Genética, salud e identidad[editar]
Los estudios genéticos sobre poblaciones asquenazíes presentan consenso en torno a un origen mixto. La evidencia muestra una base levantina compartida con otros grupos judíos, junto con un componente europeo apreciable, sobre todo del sur y el este de Europa. La historia de migraciones, persecuciones y descensos demográficos produjo un efecto fundador y un cuello de botella que dejaron huella en la genética de las comunidades asquenazíes.[30]
Esa historia demográfica explica en parte que algunas enfermedades hereditarias sean más frecuentes entre los asquenazíes que en otras poblaciones. Entre ellas se mencionan la enfermedad de Tay-Sachs, la disautonomía familiar y ciertas mutaciones asociadas al riesgo de cáncer de mama y ovario. Por esa razón existen programas de cribado genético preconcepcional en Israel, Estados Unidos y otros países con comunidades asquenazíes grandes.[31]
Estos datos no convierten a los asquenazíes en una raza biológica separada. Se trata de un grupo etnoreligioso definido por una trayectoria histórica, un rito, una lengua y una cultura comunes. La genética contribuye a reconstruir esa historia, pero no agota la identidad asquenazí ni la reduce a un solo marcador.[32]
9. Legado cultural y científico[editar]
El mundo asquenazí produjo una parte considerable de la literatura, el teatro y la música judía de Europa oriental. La narrativa de autores como Sholem Aleijem, la poesía y el teatro en yidis, y la música klezmer forman parte del patrimonio cultural judío moderno. Esas expresiones viajaron a América y se integraron al cine, al teatro de variedades y a la cultura popular de ciudades como Nueva York, Buenos Aires y México.[33]
En la ciencia y la cultura del siglo XX, numerosas figuras nacieron en familias asquenazíes. Albert Einstein, Sigmund Freud, Franz Kafka y Marc Chagall son algunos de los nombres citados habitualmente como parte de ese universo cultural. Sus obras se desarrollaron en contextos muy distintos, desde la física y el psicoanálisis hasta la literatura y la pintura, y no pueden explicarse únicamente por el origen familiar; sin embargo, dan cuenta de la amplitud de la vida asquenazí en Europa central y oriental.[34]
El legado asquenazí incluye también instituciones educativas, editoriales, teatros, prensa en ídish y redes de ayuda mutua creadas en los países de inmigración. En América Latina, las asociaciones comunitarias de origen asquenazí tuvieron un papel central en la construcción de escuelas, hospitales y clubes judíos. Ese tejido institucional sigue activo en ciudades con colectividades numerosas, aunque con menor peso del yidis que en la primera mitad del siglo XX.[35]
10. Notas[editar]
Joan Comay, The Diaspora Story, Tel Aviv y Jerusalén: Steimatzky, 1981, pp. 138-139. ↩︎
El término Ashkenaz aparece en la literatura rabínica medieval para referirse a Alemania y, por extensión, a la Europa central y oriental judía. ↩︎
La estimación de 92 % en 1931 y de alrededor de 80 % en la actualidad procede de la ficha del artículo «Asquenazí» en la Wikipedia en español, que cita como fuente a MyHeritage. ↩︎
El nombre Ashkenaz aparece en Génesis 10:3. Su relación con el asirio Aškūza ha sido señalada en estudios bíblicos. ↩︎
La semejanza entre Ashkenaz y Sajonia es una explicación que circula en fuentes rabínicas, pero no es una etimología lingüística probada. ↩︎
En Israel, «asquenazí» puede referirse a una tradición litúrgica, a un origen familiar europeo o a una posición social, según el contexto. ↩︎
Las tres ciudades renanas son conocidas en la tradición hebrea como Shum, acrónimo de Shpira (Espira), Vormayza (Worms) y Maguentsa (Maguncia). ↩︎
Las masacres de 1096 se describen en crónicas hebreas medievales, que relatan la destrucción de las comunidades de Maguncia y Worms durante la primera cruzada. ↩︎
Las persecuciones de 1348-1349 se asociaron a la peste negra y a la acusación de envenenar pozos; produjeron destrucción de comunidades y migración hacia Europa oriental. ↩︎
Polonia-Lituania otorgó amplia autonomía a las comunidades judías, aunque con el tiempo aparecieron restricciones y expulsiones locales. ↩︎
La rebelión de Jmelnytsky (1648-1649) provocó matanzas y desplazamientos masivos de judíos en Ucrania; el jasidismo surgió en el siglo XVIII en ese contexto. ↩︎
La Haskalá, o Ilustración judía, se desarrolló desde fines del siglo XVIII y tuvo en Moses Mendelssohn a una de sus figuras más reconocidas. ↩︎
La Zona de Asentamiento fue creada por el Imperio ruso entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, y restringió la residencia de la mayoría de los judíos del imperio. ↩︎
El número de seis millones de víctimas judías del Holocausto es la cifra consensuada en la historiografía; la gran mayoría de los asesinados eran asquenazíes. ↩︎
La creación de Israel en 1948 y la emigración a América modificaron la geografía lingüística y cultural del mundo asquenazí. ↩︎
La división entre yidis occidental y oriental es estándar en los estudios de lingüística yidis; el oriental se divide a su vez en varios dialectos regionales. ↩︎
Sholem Aleijem, I. L. Peretz y Mendele Mojer Sforim son considerados clásicos de la literatura yidis moderna. ↩︎
El rito asquenazí se conoce como nusach Ashkenaz y difiere del rito sefardí en textos, melodías y disposición de la oración. ↩︎
La Mishná Berurá es una obra de ley judía de comienzos del siglo XX, de gran difusión entre los judíos ortodoxos asquenazíes. ↩︎
La estimación de 8 a 11,2 millones proviene de una nota de la Johns Hopkins Gazette de 1997 y aparece en la ficha de la Wikipedia en español. ↩︎
Las cifras de 3 a 4 millones para Estados Unidos y de 3 a 4 millones para Israel proceden de Gabriel E. Feldman, Do Ashkenazi Jews have a Higher than expected Cancer Burden?, Israel Medical Association Journal, vol. 3, 2001. ↩︎
Las cifras de asentamientos principales se reproducen de la ficha de la Wikipedia en español, que cita estimaciones de distintas fuentes. ↩︎
La identificación de la población asquenazí varía según se usen criterios religiosos, comunitarios o genealógicos; por eso las cifras no deben leerse como censos exactos. ↩︎
Las colonias de la Jewish Colonization Association en Argentina datan de fines del siglo XIX y fueron parte del plan de colonización de judíos de Europa oriental. ↩︎
Las cifras para Chile oscilan entre 75.000 y 150.000 judíos, según incluyan o no a personas con ancestros judíos no vinculados a instituciones comunitarias. ↩︎
En Brasil, México, Colombia y Uruguay existen comunidades judías con componente asquenazí, aunque menores en tamaño que la argentina. ↩︎
Sefardíes y mizrajíes forman categorías históricas diferenciadas, pero los matrimonios mixtos y las migraciones han generado comunidades con composición diversa. ↩︎
El partido Shas nació en Israel en la década de 1980 como expresión de judíos sefardíes y mizrajíes y sigue siendo una fuerza política relevante. ↩︎
Las categorías de origen en Israel se usan en encuestas, registro comunitario y análisis político, pero su significado social ha cambiado con las generaciones. ↩︎
Los estudios genéticos de poblaciones judías muestran una base levantina y un componente europeo; el efecto fundador explica parte de la homogeneidad genética asquenazí. ↩︎
La mayor frecuencia de Tay-Sachs, disautonomía familiar y mutaciones BRCA se vincula con el efecto fundador y la endogamia histórica, no con una característica esencial del grupo. ↩︎
La identidad asquenazí es histórica y cultural; la genética ofrece información complementaria, pero no define por sí sola al grupo. ↩︎
La música klezmer surgió en el ámbito asquenazí de Europa oriental y se difundió en América con las migraciones de fines del siglo XIX y comienzos del XX. ↩︎
Einstein, Freud, Kafka y Chagall nacieron en familias asquenazíes de Europa central y oriental; sus obras exceden ampliamente el marco de una tradición comunitaria. ↩︎
Las asociaciones comunitarias asquenazíes fundaron escuelas, hospitales y clubes en ciudades de fuerte inmigración judía, como Buenos Aires, Nueva York y México. ↩︎