Ir al contenido

Atentados del 11 de marzo de 2004

✏️ Editar🕓 Historial🔗 Enlaces
Atentados del 11 de marzo de 2004 · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEspaña · Estados Unidos · Ecuador · República Dominicana · Colombia · Honduras
CiudadesMadrid · Ciudad del Carmen
Atentados del 11 de marzo de 2004
LugarMadrid, España
Fecha11 de marzo de 2004
HoraAproximadamente 07:36 – 07:40 CET
BlancoTrenes de cercanías
Tipo de ataqueAtentado con explosivos
Víctimas mortales192
HeridosMás de 1.800
ResponsablesCélula terrorista de inspiración islamista vinculada a Al Qaeda

1. Resumen[editar]

Los atentados del 11 de marzo de 2004, también conocidos como 11‑M, son el mayor atentado terrorista de la historia de España y uno de los más graves ocurridos en suelo europeo. La mañana del jueves 11 de marzo, diez mochilas cargadas con explosivos detonaron de forma casi simultánea en cuatro trenes de la red de cercanías de Madrid que circulaban entre las estaciones de Alcalá de Henares y Atocha. Las explosiones causaron la muerte de 192 personas de 17 nacionalidades distintas y dejaron más de 1.800 heridos.[1]

La investigación policial y judicial atribuyó los hechos a una célula terrorista compuesta en su mayoría por jóvenes originarios de países del norte de África, muchos de ellos residentes en España. La célula actuó inspirada por el discurso de Al Qaeda contra los países que habían apoyado la invasión de Irak de 2003, aunque no se probó una orden directa de la cúpula de la organización.

Los atentados se produjeron tres días antes de las elecciones generales del 14 de marzo de 2004, lo que generó una intensa controversia política. El gobierno de José María Aznar atribuyó inicialmente la autoría a la banda terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA), mientras que las evidencias apuntaban desde las primeras horas a un atentado de carácter islamista. El vuelco electoral que dio la victoria al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) llevó a un largo debate sobre la influencia de los atentados y de la gestión informativa del gobierno en el resultado de los comicios.

El proceso judicial se prolongó hasta 2007. La Audiencia Nacional condenó a penas de prisión a los acusados que no habían muerto en el suicidio colectivo de varios miembros de la célula en un piso del municipio de Leganés el 3 de abril de 2004.

2. Contexto previo[editar]

2.1. España tras el 11‑S[editar]

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos marcaron un punto de inflexión en la política internacional y en la percepción de la amenaza terrorista. España, que había sufrido durante décadas el terrorismo de ETA, se sumó a la coalición internacional liderada por Estados Unidos que invadió Irak en marzo de 2003. La decisión del gobierno de José María Aznar fue muy impopular en la sociedad española y provocó movilizaciones ciudadanas masivas. Distintos comunicados de líderes islamistas señalaron a España como objetivo legítimo por su presencia en la guerra de Irak.[2]

2.2. El terrorismo islamista en Europa[editar]

A principios de la década de 2000, varias células vinculadas a Al Qaeda o inspiradas por su ideario operaban en Europa con distinto grado de conexión entre sí. Antes del 11‑M, España ya había sido escenario de investigaciones contra redes islamistas, como la Operación Dátil, que en 2001 desarticuló un grupo vinculado a Al Qaeda en varias ciudades españolas. La amenaza, sin embargo, todavía era percibida por buena parte de la población y de los analistas como algo lejano en comparación con el terrorismo etarra.

2.3. La red de cercanías de Madrid[editar]

La red de cercanías de Madrid es uno de los sistemas de transporte ferroviario de pasajeros más utilizados de Europa. En 2004, las líneas que unen la capital con el corredor del Henares, por donde circulaban los trenes atacados, transportaban diariamente a cientos de miles de trabajadores, estudiantes y viajeros. El alto grado de ocupación de los convoyes en hora punta fue un factor determinante en la letalidad de los atentados.

3. Los atentados[editar]

3.1. Preparación de los artefactos[editar]

La célula adquirió los explosivos y el material necesario en las semanas previas al atentado. Según la investigación, los terroristas utilizaron dinamita de origen industrial, principalmente de la marca Goma‑2 ECO, que había sido sustraída en el norte de España y posteriormente introducida en el mercado ilegal a través de una red de tráfico de explosivos.[3] Los artefactos fueron montados en una vivienda de la localidad de Morata de Tajuña y se cargaron en mochilas deportivas que incluían temporizadores activados por teléfonos móviles.

3.2. Cronología de las explosiones[editar]

La mañana del 11 de marzo, los terroristas subieron a distintos trenes en la estación de Alcalá de Henares. Entre las 07:36 y las 07:40 horas (CET), se produjeron diez explosiones en los siguientes puntos:

  • Tren 21431: en la vía 2 de la estación de Atocha, donde estallaron tres artefactos.
  • Tren 17305: a la altura de la calle Téllez, en las proximidades de Atocha, con cuatro explosiones.
  • Tren 21435: en la estación de El Pozo del Tío Raimundo, con dos artefactos detonados.
  • Tren 21713: en la estación de Santa Eugenia, con una explosión.

La sucesión de explosiones en un intervalo de pocos minutos y en puntos neurálgicos del sistema ferroviario colapsó los servicios de emergencia y creó una situación de caos en toda la ciudad.

3.3. Actuación de los servicios de emergencia[editar]

La respuesta de los servicios de emergencia fue inmediata. Efectivos del SAMUR, bomberos del Ayuntamiento de Madrid, Policía Nacional y Guardia Civil, junto con numerosos ciudadanos que se encontraban en las inmediaciones, montaron hospitales de campaña improvisados en las zonas afectadas para atender a los heridos. La red de hospitales públicos y privados de Madrid activó protocolos de catástrofe. En las horas siguientes, se habilitaron puntos de donación de sangre que registraron una afluencia masiva de voluntarios.

4. Víctimas[editar]

Los atentados dejaron 192 víctimas mortales, según la cifra oficial consolidada por la Audiencia Nacional.[1:1] Las víctimas eran residentes en la Comunidad de Madrid en su mayoría, pero también en otras provincias, y de 17 nacionalidades distintas. Entre los países de origen de los fallecidos se encuentran Rumanía, Bulgaria, Polonia, Ecuador, Marruecos, Perú, República Dominicana y Colombia, entre otros. La presencia significativa de víctimas extranjeras reflejó la composición demográfica de los barrios y municipios del corredor del Henares, con una elevada población inmigrante que utilizaba diariamente el tren para desplazarse a sus puestos de trabajo.

El número de heridos se elevó a más de 1.800, muchos de ellos con secuelas físicas y psicológicas permanentes. Los hospitales madrileños atendieron a pacientes con traumatismos, quemaduras, lesiones por onda expansiva y crisis de ansiedad. La atención psicológica a víctimas y familiares se prolongó durante años.

5. La investigación[editar]

5.1. Primeras horas y la hipótesis de ETA[editar]

Las primeras reacciones del Ministerio del Interior y del gobierno apuntaron a ETA como principal sospechosa. Antes de cumplirse las dos horas de las explosiones, el ministro del Interior, Ángel Acebes, declaró públicamente que “no hay ninguna duda” de que ETA estaba detrás del atentado.[4] Esta atribución se mantuvo incluso después de la aparición de una furgoneta en Alcalá de Henares con cintas en árabe y detonadores, y del hallazgo de una mochila que no había detonado, cuyo análisis permitió identificar el tipo de explosivo y el sistema de activación mediante teléfono móvil.

5.2. La mochila de la calle Téllez y el giro de la investigación[editar]

Uno de los artefactos colocados en el tren 17305 no llegó a explosionar. La mochila fue localizada entre los enseres que la policía había trasladado a dependencias policiales y se convirtió en la pieza clave de la investigación. Contenía entre 10 y 12 kilos de Goma‑2 ECO, metralla y un teléfono móvil Nokia modelo 3310[sin verificar] modificado como temporizador. El análisis de la tarjeta SIM y de los contactos del teléfono llevó a los investigadores hasta una red de individuos vinculados con el extremismo islamista.[5]

5.3. La célula de Lavapiés y Morata de Tajuña[editar]

La investigación situó el centro de operaciones de la célula en un piso del barrio de Lavapiés, en Madrid, y en una vivienda unifamiliar de Morata de Tajuña. Los principales implicados eran en su mayoría de origen marroquí, aunque también había ciudadanos sirios, argelinos y egipcios. Algunos de ellos tenían antecedentes por delitos menores y estaban fichados por las fuerzas de seguridad, pero no se había detectado la radicalización ni la preparación de un ataque de esta magnitud.

5.4. El suicidio colectivo de Leganés[editar]

El 3 de abril de 2004, tres semanas después de los atentados, la policía localizó a varios miembros de la célula en un piso del número 40 de la calle Carmen Martín Gaite, en Leganés. Durante el asedio policial, los terroristas se suicidaron haciendo estallar la carga explosiva que almacenaban en el inmueble. La explosión mató a siete miembros de la célula y a un agente del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Policía Nacional, Francisco Javier Torronteras.[6]

6. El proceso judicial[editar]

6.1. La instrucción y el juicio[editar]

La instrucción del sumario fue llevada por el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo. El juicio oral comenzó el 15 de febrero de 2007 y se prolongó durante varios meses con 29 acusados en el banquillo. Las sesiones se celebraron en un pabellón habilitado en la Casa de Campo de Madrid. El tribunal, presidido por el magistrado Javier Gómez Bermúdez, escuchó centenares de testigos y peritos, y analizó pruebas documentales, periciales y testificales.

6.2. Sentencia[editar]

La sentencia definitiva se dictó el 31 de octubre de 2007. De los 29 procesados, 18 fueron condenados, con penas que sumaron más de 40.000 años de prisión, y otros fueron absueltos. Los condenados lo fueron por delitos de asesinato, tentativa de asesinato, estragos y pertenencia a organización terrorista. La sentencia descartó la participación de ETA y señaló que los atentados habían sido perpetrados por una célula de inspiración yihadista sin que existiera un vínculo operativo directo con la cúpula de Al Qaeda, aunque sí con personas cercanas a sus postulados ideológicos.[7]

6.3. Revisiones posteriores[editar]

El Tribunal Supremo revisó la sentencia en recurso de casación y dictó su fallo el 17 de julio de 2008, confirmando las condenas principales pero absolviendo a tres[sin verificar] de los condenados.[8] En años posteriores, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos revisaron aspectos concretos del procedimiento.

7. Consecuencias políticas y sociales[editar]

7.1. Las elecciones generales del 14 de marzo[editar]

Las elecciones estaban previstas para el domingo 14 de marzo de 2004, tres días después de los atentados. La jornada de reflexión, el sábado 13, fue escenario de concentraciones y comunicados en los que se acusaba al gobierno de ocultar información. El resultado electoral dio la victoria al PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, que obtuvo 164 escaños, frente a los 148 del Partido Popular. El vuelco en apenas tres días ha sido objeto de numerosos análisis académicos y políticos sobre el impacto de los atentados y de la comunicación de crisis en el comportamiento electoral.[9]

7.2. La teoría de la conspiración[editar]

En los años posteriores a los atentados circularon distintas versiones que ponían en duda la autoría islamista y sostenían que ETA, o bien una conjunción de intereses políticos y policiales, estaba detrás de los hechos. Estas teorías, alimentadas inicialmente por algunos medios de comunicación y por declaraciones de ciertos dirigentes del Partido Popular, nunca fueron respaldadas por la investigación judicial y fueron rechazadas por todas las instancias judiciales españolas e internacionales.[10]

7.3. Repercusión en la política antiterrorista[editar]

Los atentados del 11‑M transformaron la política antiterrorista en España y en el conjunto de la Unión Europea. Se reforzaron las unidades de información e inteligencia dedicadas al terrorismo islamista, se mejoraron los mecanismos de cooperación policial y judicial europeos y se impulsaron reformas legislativas para prevenir la radicalización y la financiación del terrorismo. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y los cuerpos policiales modificaron sus estructuras para integrar el análisis de la amenaza yihadista como una de sus prioridades permanentes.

8. Memoria y homenaje a las víctimas[editar]

8.1. Monumentos y actos conmemorativos[editar]

El principal espacio de recuerdo es el Bosque del Recuerdo, ubicado en el Parque del Retiro de Madrid. Se trata de un monumento formado por 192 cipreses y olivos conmemorativos, uno por cada víctima mortal, y un canal de agua. Fue inaugurado el 11 de marzo de 2005, coincidiendo con el primer aniversario de los atentados.

Además del Bosque del Recuerdo, existen otros espacios de memoria en distintos puntos de Madrid y de la Comunidad. La estación de Atocha alberga un monumento cilíndrico en la zona de acceso, y en las estaciones de El Pozo y Santa Eugenia se instalaron placas y memoriales que recuerdan a las víctimas de cada lugar.

Cada 11 de marzo, las asociaciones de víctimas y las instituciones organizan actos de recuerdo que incluyen ofrendas florales, minutos de silencio y lecturas de testimonios. La fecha es señalada como día de duelo en la Comunidad de Madrid y se suceden actos en numerosos municipios españoles.

8.2. Asociaciones de víctimas[editar]

Tras los atentados se constituyeron asociaciones de víctimas que han desarrollado una labor de acompañamiento psicológico, asesoría jurídica y preservación de la memoria. Entre ellas destacan la Asociación 11‑M Afectados del Terrorismo y la Fundación de Víctimas del Terrorismo. Ambas entidades han tenido un papel activo en el proceso judicial, en las comparecencias parlamentarias y en las comisiones de investigación que se constituyeron en el Congreso de los Diputados.

8.3. Producción cultural y académica[editar]

Los atentados y sus consecuencias han sido objeto de una abundante producción bibliográfica, cinematográfica y documental. En el ámbito editorial, se han publicado obras de periodistas, investigadores y jueces que han reconstruido los hechos y analizado el contexto político y social. En el cine, películas y documentales han abordado tanto la cronología de los atentados como el impacto en las víctimas y en la sociedad española. La conmemoración de los aniversarios ha reactivado periódicamente el interés por los hechos y ha generado nuevas investigaciones y reportajes.

9. Repercusión en el mundo hispanohablante[editar]

9.1. Víctimas de origen latinoamericano[editar]

Entre las víctimas mortales había ciudadanos de varios países de América Latina: Ecuador, Colombia, Perú, República Dominicana, Cuba y Honduras. La presencia de inmigrantes latinoamericanos entre los fallecidos y heridos hizo que los atentados tuvieran un seguimiento informativo especialmente intenso en esos países. Medios de comunicación de toda la región dedicaron amplios espacios a la cobertura informativa de los hechos y a las historias personales de las víctimas.

9.2. Reacciones institucionales en América Latina[editar]

Los gobiernos de los países latinoamericanos con víctimas entre sus nacionales emitieron comunicados de condena y de solidaridad con España. En algunos casos se decretaron días de luto oficial y se habilitaron consulados para atender a los familiares. La cooperación consular fue relevante para la identificación de los fallecidos y para la repatriación de los cuerpos, en coordinación con las autoridades españolas.

9.3. El 11‑M en la memoria hispanoamericana[editar]

La asociación entre los atentados del 11‑M y la presencia de víctimas latinoamericanas reforzó los vínculos entre España y los países de la región en materia de atención a víctimas del terrorismo. En los años posteriores, la experiencia española fue compartida con autoridades y organizaciones de la sociedad civil en América Latina en foros sobre atención a víctimas, políticas de memoria y procesos de justicia transicional.


  1. La cifra de 192 víctimas mortales es la fijada por la Audiencia Nacional y ha sido objeto de revisiones técnicas. Algunos recuentos iniciales hablaban de 191, pero el fallecimiento de una mujer embarazada cuyo hijo nació muerto y fue contabilizado como víctima distinta ha suscitado consideraciones jurídicas y estadísticas que conviene contrastar con las fuentes judiciales. ↩︎ ↩︎

  2. La denominada “guerra de Irak” fue un conflicto armado iniciado en marzo de 2003 por una coalición liderada por Estados Unidos contra el régimen de Sadam Husein. La participación española fue aprobada por el gobierno y rechazada por una mayoría social, lo que generó protestas masivas en todo el país. ↩︎

  3. La dinamita procedía de un cargamento sustraído en Asturias y fue proporcionada por una red de delincuentes comunes que ya estaban siendo investigados por la Guardia Civil.[sin verificar] ↩︎

  4. La expresión “no hay ninguna duda” fue pronunciada por el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, en comparecencia pública durante la mañana del 11 de marzo, y ha quedado como uno de los momentos más controvertidos de la comunicación gubernamental posterior a los atentados. ↩︎

  5. La “mochila de la calle Téllez” es una de las pruebas materiales más importantes de todo el sumario. Su hallazgo y el análisis de su contenido permitieron a los investigadores identificar a los miembros de la célula y reconstruir el sistema de activación de los explosivos. ↩︎

  6. El suicidio colectivo del 3 de abril de 2004 se produjo durante un asedio de varias horas a un piso que los miembros de la célula habían alquilado. Al verse rodeados, los terroristas hicieron estallar los explosivos que aún almacenaban, causando su propia muerte y la del agente del GEO Francisco Javier Torronteras. ↩︎

  7. La sentencia de 31 de octubre de 2007 condenó a 18 de los 29 acusados. Las penas de prisión más elevadas fueron para Jamal Zougam y para otros acusados considerados autores materiales de los hechos. ↩︎

  8. El Tribunal Supremo revisó el fallo y confirmó la práctica totalidad de las condenas, aunque absolvió a varios acusados que habían sido condenados en primera instancia. ↩︎

  9. Las investigaciones sobre el impacto del 11‑M en el resultado electoral han generado una amplia literatura académica. Algunos trabajos sostienen que el vuelco ya se estaba gestando antes de los atentados, mientras que otros apuntan que la gestión informativa fue determinante. ↩︎

  10. Las llamadas “teorías de la conspiración” del 11‑M carecen de respaldo jurídico y fueron expresamente descartadas por la sentencia de la Audiencia Nacional y por todas las instancias de revisión posteriores. Han sido objeto de debate mediático y político, pero nunca de relevancia probatoria en sede judicial. ↩︎