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Benito Pérez Galdós

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Benito Pérez Galdós
Nombre completoBenito María de los Dolores Pérez Galdós
Nacimiento10 de mayo de 1843, Las Palmas de Gran Canaria, España
Fallecimiento4 de enero de 1920 (76 años), Madrid
SepulturaCementerio de la Almudena, Madrid
NacionalidadEspañola
OcupaciónNovelista, dramaturgo, periodista y diputado
FormaciónDerecho en la Universidad Central de Madrid, desde 1862; no llegó a licenciarse
Real Academia EspañolaElegido en 1889 para el sillón N; tomó posesión el 7 de febrero de 1897; académico hasta su muerte
Cargos electosDiputado a Cortes por Guayama (Puerto Rico), Madrid y Las Palmas, en tres etapas entre 1886 y 1916
Episodios nacionales46 novelas en cinco series (1873-1912)
Novelas españolas contemporáneas21 novelas (1881-1897)
Teatro22 obras estrenadas entre 1892 y 1918
PremiosCandidato al Premio Nobel de Literatura entre 1912 y 1916; no lo obtuvo. Candidatura no es premio: véase la sección 6

1. Resumen[editar]

Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 – Madrid, 1920) fue el novelista español más importante del siglo XIX y el escritor en lengua española con la obra narrativa más extensa de su tiempo. Escribió cuarenta y seis novelas históricas agrupadas en los Episodios nacionales, veintiuna novelas de la serie que él mismo llamó Novelas españolas contemporáneas, media docena de novelas anteriores a esa serie y veintidós obras de teatro estrenadas entre 1892 y 1918, además de miles de páginas de artículos de prensa.

Su proyecto, formulado con claridad desde los treinta años, fue escribir la historia de España desde dentro de las casas: los Episodios narran el siglo XIX español desde Trafalgar hasta la Restauración a través de personajes de ficción que cruzan los acontecimientos, y las Novelas contemporáneas levantan el retrato de la sociedad madrileña de su tiempo con un sistema de personajes que reaparecen de libro en libro, a la manera de Balzac. Fortunata y Jacinta (1887), cuatro volúmenes sobre dos mujeres y un hombre en el Madrid de la Restauración, está considerada de manera casi unánime la mejor novela española del siglo XIX y una de las mayores del idioma después del Quijote.

Fue además una figura pública combativa. Diputado en tres etapas, primero por el Partido Liberal y después por la coalición republicano-socialista, y autor de Electra (1901), una obra teatral cuyo estreno provocó disturbios anticlericales y contribuyó a la caída de un gobierno. Esa posición le costó cara: cuando su nombre llegó a la Academia Sueca, entre 1912 y 1916, sectores católicos y conservadores españoles organizaron una campaña de telegramas y artículos en contra. Galdós fue candidato al Premio Nobel de Literatura y nunca lo obtuvo, y esa distinción entre candidatura y premio es una de las cosas que este artículo se propone dejar fijadas.

Perdió la vista en la última década de su vida y siguió trabajando por dictado. Murió en Madrid el 4 de enero de 1920 y su entierro reunió a decenas de miles de personas.

2. Vida[editar]

2.1 Las Palmas (1843-1862)[editar]

Benito María de los Dolores Pérez Galdós nació el 10 de mayo de 1843 en Las Palmas de Gran Canaria, el menor de diez hermanos. Su padre, Sebastián Pérez, era teniente coronel del ejército y había combatido en la Guerra de la Independencia; los relatos que le oyó contar sobre aquella guerra son el germen declarado de los Episodios nacionales. Su madre, Dolores Galdós, gobernaba la casa con una autoridad que sus biógrafos consideran determinante en su carácter y en su decisión de no casarse nunca.

Estudió el bachillerato en el Colegio de San Agustín de Las Palmas, dibujó, tocó el piano y escribió sus primeros versos y artículos satíricos en la prensa local.

2.2 Madrid, el periodismo y el descubrimiento de la novela[editar]

En 1862 se trasladó a Madrid para estudiar Derecho en la Universidad Central. No terminó la carrera. Frecuentó el Ateneo, los cafés y los teatros, y sobre todo empezó a hacer periodismo: escribió crónica parlamentaria, crítica musical y artículos de costumbres en La Nación, El Debate y la Revista del Movimiento Intelectual de Europa, de la que llegó a ser director.

Dos hechos marcaron su formación de novelista. El primero, la lectura de Balzac, cuyos volúmenes compró en París en 1867 y de quien tomó la idea de una obra novelística con personajes recurrentes que compusieran, entre todos, el retrato de una sociedad entera. El segundo, la Revolución de 1868, que vivió en directo y que le confirmó que el siglo español era, en sí mismo, un asunto novelable.

Su primera novela, La Fontana de Oro, escrita hacia 1868, se publicó en 1870.

2.3 El sistema de trabajo[editar]

Galdós fue un profesional metódico y un escritor de una productividad excepcional: llegó a publicar tres y cuatro títulos al año durante décadas. Editaba y vendía sus propios libros a través de una administración propia, lo que le dio independencia frente a los editores y, más tarde, problemas económicos serios cuando el sistema falló.

Su método consistía en documentarse como un historiador y escribir como un novelista: para los Episodios consultó periódicos de la época, memorias, partes militares y testigos vivos, y viajó a los escenarios de las batallas. Recorrió España a pie y en tren tomando notas de habla popular, oficios y costumbres, y ese material está en la base del rasgo más característico de su prosa: el diálogo.

2.4 Vida pública y política[editar]

Etapa Escaño Adscripción
1886-1890 Diputado por Guayama, Puerto Rico Partido Liberal, de Práxedes Mateo Sagasta
Desde 1907 Diputado por Madrid Conjunción Republicano-Socialista
Desde 1914 Diputado por Las Palmas Republicano

Recuento: tres etapas parlamentarias. El primer escaño fue un acta de las llamadas "de cunero": Galdós nunca visitó el distrito puertorriqueño que representaba, práctica habitual en el sistema de la Restauración. En cambio, la etapa republicana fue de compromiso real: presidió la Conjunción Republicano-Socialista y su nombre encabezó candidaturas y manifiestos. Él mismo reconoció que su timidez le impedía intervenir en el hemiciclo; su influencia política se ejerció por escrito y desde el escenario.

2.5 Últimos años[editar]

Galdós perdió la vista progresivamente a partir de 1912, y hacia 1913 estaba ciego.[1] Siguió trabajando por dictado hasta el final: sus últimas obras teatrales, incluida Santa Juana de Castilla (1918), se compusieron así.

Los últimos años fueron además de estrechez económica, pese a su fama, por el hundimiento del negocio editorial que él mismo administraba. En 1914 se abrió una suscripción pública nacional para socorrerlo, y otra costeó el monumento que Victorio Macho le dedicó en el parque del Retiro de Madrid, inaugurado en enero de 1919 con el escritor presente. Ciego, pidió que lo alzaran para reconocer la estatua con las manos.[2]

Murió en su casa de Madrid en la madrugada del 4 de enero de 1920. El entierro, en el cementerio de la Almudena, congregó a una multitud que las crónicas cifran en decenas de miles de personas.[3]

3. La obra narrativa[editar]

Galdós ordenó él mismo su producción en series, y respetar esa ordenación es la única forma de no perderse en un catálogo de casi ochenta títulos.

3.1 Los Episodios nacionales[editar]

Cuarenta y seis novelas históricas que narran el siglo XIX español desde la batalla de Trafalgar (1805) hasta la Restauración, publicadas a lo largo de casi cuarenta años y en dos tandas separadas por un paréntesis de dieciocho.

Serie Años de publicación Episodios Periodo histórico narrado
Primera 1873-1875 10 De Trafalgar (1805) al final de la Guerra de la Independencia (1814)
Segunda 1875-1879 10 De 1814 a la muerte de Fernando VII (1833)
Tercera 1898-1900 10 Primera Guerra Carlista y regencias
Cuarta 1902-1907 10 De 1847 a la Revolución de 1868
Quinta 1907-1912 6 De 1868 a la Restauración; serie inacabada

Recuento: 10 + 10 + 10 + 10 + 6 = 46 episodios en cinco series. La quinta quedó incompleta: estaba proyectada, como las anteriores, con diez títulos, y Galdós solo escribió seis.

El primer episodio, Trafalgar (1873), lo escribió con treinta años y le dio de golpe el público que no había tenido. El procedimiento se mantiene a lo largo de toda la serie: un narrador o un protagonista de ficción —Gabriel Araceli en la primera serie, Salvador Monsalud en la segunda— atraviesa los acontecimientos históricos, de modo que el lector ve la historia desde la altura de los ojos de quien la padece, y no desde la tribuna.

3.2 Las novelas de la primera época[editar]

Novela Año Asunto
La Fontana de Oro 1870 El Trienio Liberal visto desde una tertulia política
El audaz 1871 Un revolucionario en la España de 1804
Doña Perfecta 1876 El choque entre un ingeniero liberal y una ciudad clerical
Gloria 1876-1877 Amor imposible entre una católica y un judío
Marianela 1878 Una muchacha pobre y fea junto a un ciego que recupera la vista
La familia de León Roch 1878 Matrimonio roto por la intransigencia religiosa

Recuento: seis novelas. La crítica las llama también "novelas de tesis" porque el conflicto está construido para demostrar algo, casi siempre sobre el peso de la intolerancia religiosa en la vida española. Galdós abandonó pronto ese molde: las Novelas contemporáneas ya no demuestran, observan.

3.3 Las Novelas españolas contemporáneas[editar]

# Novela Año
1 La desheredada 1881
2 El amigo Manso 1882
3 El doctor Centeno 1883
4 Tormento 1884
5 La de Bringas 1884
6 Lo prohibido 1885
7 Fortunata y Jacinta 1887
8 Miau 1888
9 Torquemada en la hoguera 1889
10 La incógnita 1889
11 Realidad 1890
12 Ángel Guerra 1891
13 Tristana 1892
14 La loca de la casa 1892
15 Torquemada en la cruz 1893
16 Torquemada en el purgatorio 1894
17 Torquemada y San Pedro 1895
18 Nazarín 1895
19 Halma 1895
20 Misericordia 1897
21 El abuelo 1897

Recuento: veintiuna novelas. La crítica las divide en dos bloques: un ciclo realista o "de la materia", hasta Realidad (1890), centrado en la observación social, el dinero y la ciudad; y un ciclo espiritualista, de Ángel Guerra en adelante, donde el interés se desplaza a la caridad, la renuncia y la santidad laica.

Cuatro de estos títulos —Realidad, La loca de la casa, El abuelo y, fuera de la serie, Casandra— son novelas dialogadas: están escritas íntegramente en diálogo, sin narrador. Galdós las convirtió después en obras de teatro, razón por la cual el mismo título aparece en la lista de novelas y en la de estrenos sin que haya contradicción.

3.4 Fortunata y Jacinta[editar]

Fortunata y Jacinta. Dos historias de casadas (1887) es la novela más extensa de Galdós —cuatro partes, más de mil páginas— y la que sostiene su lugar en el canon. Cuenta el triángulo formado por Juanito Santa Cruz, señorito de la burguesía comerciante madrileña; su mujer Jacinta, estéril; y Fortunata, mujer del pueblo con la que Juanito tiene hijos. Alrededor de ellos se despliega un censo de más de cuatrocientos personajes que cubre desde la aristocracia arruinada hasta el comercio de paños, el convento, la casa de vecindad y el manicomio.

Lo que la hace excepcional no es el argumento, sino tres cosas técnicas: la densidad del mundo social, construido con una minucia documental que permite reconstruir precios, oficios, rutas y horarios del Madrid de 1870; la entrada en la conciencia de los personajes, con un uso del estilo indirecto libre que en 1887 era vanguardia europea; y el oído para el habla, que da a los personajes populares una lengua propia, con sus deformaciones y sus muletillas, sin caer en el pintoresquismo.

4. El teatro[editar]

Galdós llegó al teatro a los cuarenta y nueve años y estrenó de forma continuada durante veintiséis.

Obra Año de estreno Obra Año de estreno
Realidad 1892 Bárbara 1905
La loca de la casa 1893 Amor y ciencia 1905
Gerona 1893 Zaragoza 1908
La de San Quintín 1894 Pedro Minio 1908
Los condenados 1894 Casandra 1910
Voluntad 1895 Celia en los infiernos 1913
Doña Perfecta 1896 Alceste 1914
La fiera 1896 Sor Simona 1915
Electra 1901 El tacaño Salomón 1916
Alma y vida 1902 Santa Juana de Castilla 1918
Mariucha 1903
El abuelo 1904

Recuento: veintidós obras estrenadas entre 1892 y 1918 —doce en la columna izquierda y diez en la derecha—.

4.1 Electra (1901)[editar]

Electra se estrenó en el Teatro Español de Madrid el 30 de enero de 1901. Cuenta la historia de una muchacha a la que su familia y un director espiritual quieren encerrar en un convento, y a la que se salva de ese destino. En la España de 1901, con el debate sobre las órdenes religiosas y su papel en la enseñanza en el centro de la política, la obra funcionó como una bomba.

Hubo manifestaciones a la salida del teatro, gritos contra las órdenes religiosas, altercados en varias ciudades y prohibición de la obra por parte de algunos obispos en sus diócesis. La crisis política que siguió contribuyó a la caída del gobierno de turno. Es probablemente el estreno teatral más políticamente consecuente de la historia de España, y explica buena parte de la hostilidad que los sectores católicos mantuvieron después contra su autor, incluida la campaña contra su candidatura al Nobel.

5. Aportación formal y estilo[editar]

La aportación técnica más reconocida de Galdós es el diálogo. Sus personajes hablan como hablaba la gente: con muletillas, incorrecciones, refranes, deformaciones de las palabras cultas que oyen mal y repiten peor. Antes de él, los personajes populares de la novela española hablaban un castellano literario con toques de color local; después de él, no.

Esa fidelidad tiene un fundamento de trabajo: Galdós anotaba habla real, callejeaba, escuchaba, y llegó a llevar cuadernos de expresiones. El resultado es que una novela suya funciona como archivo de la lengua hablada en el Madrid del último tercio del siglo XIX.

5.2 El sistema de personajes recurrentes[editar]

Tomado de Balzac y llevado más lejos: los personajes de Galdós entran y salen de un libro a otro. Un secundario de Tormento es protagonista de La de Bringas; los usureros de la serie Torquemada atraviesan cuatro novelas; personajes de los Episodios reaparecen envejecidos veinte títulos después. El efecto acumulado es el de un mundo que existe con independencia de cada libro y que el lector va conociendo por partes.

5.3 La conciencia y el sueño[editar]

En las novelas de los años ochenta y noventa Galdós ensaya procedimientos que la crítica europea asociaba entonces a la novela rusa y francesa más avanzada: monólogo interior, estilo indirecto libre, escenas alucinatorias, sueños que revelan lo que el personaje no se dice a sí mismo. Miau, Tristana o el final de Fortunata y Jacinta contienen páginas que anticipan procedimientos del siglo XX.

5.4 La novela dialogada[editar]

Entre 1889 y 1897 escribió cuatro novelas enteramente en diálogo, sin narrador, con acotaciones mínimas. Fue un experimento deliberado sobre los límites del género, y también el puente por el que pasó al teatro. Ninguna otra obra española del XIX llega tan lejos por ese camino.

5.5 La historia sin héroes[editar]

En los Episodios nacionales, la elección estructural es que el protagonista nunca es el personaje histórico. Napoleón, Fernando VII, Espartero o Prim aparecen de lejos, vistos por un criado, un soldado raso, una modista. La historia se cuenta desde abajo, y la consecuencia ideológica es explícita: lo que le pasa a España le pasa en las casas, no en los palacios.

6. La candidatura al Premio Nobel[editar]

Este apartado se expone con detalle porque es la fuente más frecuente de error sobre Galdós.

Galdós fue candidato al Premio Nobel de Literatura y no lo obtuvo nunca. Su nombre llegó a la Academia Sueca en varias convocatorias sucesivas a partir de 1912; el archivo de nominaciones registra candidaturas suyas en los años siguientes, hasta 1916.[4] La propuesta partió de académicos y catedráticos españoles y estuvo respaldada por una petición firmada por centenares de socios del Ateneo de Madrid, encabezada por el escritor Ramón Pérez de Ayala.

En España, sin embargo, la candidatura dividió al país. Los sectores católicos, conservadores y monárquicos consideraban a Galdós un autor anticlerical —Doña Perfecta, Gloria, Electra— y promovieron la candidatura alternativa del erudito Marcelino Menéndez Pelayo, que representaba la España tradicionalista y que, personalmente, mantenía con Galdós una relación cordial: había sido él quien respondió a su discurso de ingreso en la Real Academia Española en 1897.

La campaña en contra está documentada y consistió, según las fuentes, en artículos de prensa y en el envío masivo de telegramas a la Academia Sueca desaconsejando el premio, promovido entre otros por el diario integrista El Siglo Futuro, que llamó a los católicos españoles a telegrafiar en favor de Menéndez Pelayo.[5] No se ha documentado que esa campaña fuera la causa de la decisión sueca, y la Academia no explica sus deliberaciones; lo que sí está documentado es que la campaña existió.

Los premios de aquellos años recayeron en Gerhart Hauptmann (1912), Rabindranath Tagore (1913) y Romain Rolland (1915). En 1914 no se concedió el premio de literatura. Menéndez Pelayo murió en mayo de 1912 y tampoco lo obtuvo.

Distinción que conviene fijar: ser propuesto a la Academia Sueca es una candidatura; el premio es la concesión. Galdós tuvo lo primero y no tuvo lo segundo, y las listas que lo presentan como galardonado son incorrectas. El primer español que recibió el Nobel de Literatura fue José Echegaray, en 1904.

7. Recepción a lo largo del tiempo[editar]

7.1 En vida[editar]

Galdós fue, desde Trafalgar (1873), el novelista más leído de España. Sus tiradas eran las mayores del mercado español y sus Episodios se vendían por suscripción a un público que incluía capas sociales que no compraban otra literatura. En 1897 ingresó en la Real Academia Española —elegido en 1889, tomó posesión el 7 de febrero de 1897 con el discurso La sociedad presente como materia novelable, respondido por Menéndez Pelayo—, y en las dos últimas décadas de su vida fue tratado como una institución nacional.

También tuvo enemigos literarios. Los escritores más jóvenes de la llamada Generación del 98 le reprocharon prosaísmo y falta de ambición estilística. La condena más citada es la de Ramón María del Valle-Inclán, que en Luces de bohemia (1920) hace decir a un personaje "don Benito el garbancero", un insulto que asocia su prosa a la comida cotidiana y sin brillo. La etiqueta pesó durante décadas.

7.2 De 1920 a 1960[editar]

Tras su muerte, la fama de Galdós entró en un largo declive crítico. Se le leyó como un cronista costumbrista, valioso como documento y menor como artista; el juicio de Valle-Inclán se repitió sin examinarlo; y el franquismo, aunque no lo prohibió, prefirió no promover a un autor anticlerical y republicano. Sus obras siguieron reeditándose, pero su prestigio académico quedó por debajo del de otros contemporáneos suyos menos leídos.

7.3 La revalorización[editar]

Desde los años sesenta y setenta, la crítica universitaria —española, británica y estadounidense— revisó ese juicio de arriba abajo. Los estudios galdosianos se convirtieron en una especialidad con revistas, congresos y ediciones críticas propias, y hoy Galdós ocupa el lugar que le corresponde por comparación europea: el novelista español del XIX que puede ponerse junto a Balzac, Dickens, Flaubert, Tolstói o Zola sin necesidad de rebajas.

El centenario de su muerte, en 2020, produjo una oleada de reediciones, exposiciones y montajes teatrales que confirmó esa posición, con el efecto añadido de recuperar los Episodios nacionales, que habían quedado relegados a lectura escolar.

7.4 El cine[editar]

Galdós es, con Miguel de Cervantes, el autor español más adaptado al cine. Las adaptaciones de Luis Buñuel son las más conocidas: Nazarín (1959), sobre la novela homónima, premiada en el Festival de Cannes, y Tristana (1970), sobre la novela de 1892, rodada en Toledo. Se ha señalado además la deuda de Viridiana (1961) con el argumento de Halma, aunque la película no se presenta como adaptación.[6] A ellas se suman versiones de Doña Perfecta, Marianela, Fortunata y Jacinta y Misericordia en cine y televisión, dentro y fuera de España.

8. Traducciones y lugar en el canon[editar]

8.1 Traducciones[editar]

La obra de Galdós está traducida a las principales lenguas europeas, al ruso, al japonés y al chino, pero su circulación internacional es notablemente menor que su importancia. Las razones que suele dar la crítica son tres: la extensión de la obra, que desalienta las traducciones completas; su carácter profundamente local, con un Madrid, una política y una lengua de barrio que exigen anotación; y el hecho de que su gran novela apareciera en 1887, cuando el mercado internacional ya estaba ocupado por los realistas francés, inglés y ruso.

En inglés, Fortunata y Jacinta y algunas de las Novelas contemporáneas tienen traducciones de referencia y se estudian en los departamentos de hispánicas, pero Galdós no ha entrado en el canon general de la novela decimonónica del modo en que lo hicieron Flaubert o Tolstói. Es, junto con la de Cervantes en sentido inverso, la mayor asimetría entre importancia y difusión de la literatura española.

8.2 Lugar en el canon en español[editar]

Autor Género principal Obra central Circulación internacional Premio Nobel
Benito Pérez Galdós Novela Fortunata y Jacinta (1887) Moderada, muy inferior a su importancia No: solo candidato, 1912-1916
Miguel de Cervantes Novela Don Quijote de la Mancha (1605-1615) La obra más traducida del español No existía en su tiempo
Federico García Lorca Poesía y teatro Romancero gitano (1928) Muy alta No
Gabriel García Márquez Novela Cien años de soledad (1967) Muy alta Sí, 1982
Mario Vargas Llosa Novela La ciudad y los perros (1963) Muy alta Sí, 2010
Camilo José Cela Novela La colmena (1951) Media Sí, 1989

La tabla contiene seis autores y tres premios Nobel. Galdós figura en la columna del Nobel como candidato, no como galardonado.

8.3 Presencia pública[editar]

Su nombre da título al principal teatro de Las Palmas de Gran Canaria, a la Casa-Museo Pérez Galdós de su ciudad natal, a institutos, bibliotecas y calles en toda España, y a un premio de novela. El monumento de Victorio Macho sigue en el parque del Retiro de Madrid. Los Episodios nacionales continúan siendo, para muchos lectores españoles, la vía por la que se aprende el siglo XIX del país, con la advertencia que corresponde: son novelas, no manuales de historia, escritas desde una posición política identificable y con un criterio de selección propio.

9. Artículos relacionados[editar]

  • Miguel de Cervantes — el otro gran novelista del idioma, con el que se le compara de forma constante.
  • Don Quijote de la Mancha — la obra con la que Galdós dialoga de manera explícita en toda su narrativa.
  • Camilo José Cela — el novelista español del siglo siguiente que retomó el retrato colectivo de Madrid en La colmena.
  • Luis Buñuel — el cineasta que llevó al cine Nazarín y Tristana.
  • Madrid — la ciudad que es escenario y asunto de casi toda su obra contemporánea.
  • España — el país cuyo siglo XIX narran los cuarenta y seis Episodios nacionales.

  1. Las fuentes sitúan el comienzo de la pérdida de visión hacia 1912 y la ceguera prácticamente total en 1913, y difieren sobre la causa: unas mencionan un glaucoma y otras atribuyen el cuadro a otras enfermedades. Este artículo consigna el hecho y las fechas aproximadas y no adopta ninguna de las explicaciones médicas, porque ninguna consta en un diagnóstico documentado accesible. ↩︎

  2. El monumento de Victorio Macho en el parque del Retiro se descubrió en enero de 1919; las fuentes dan el 19 y el 20 de enero según cuál se consulte. Fue costeado por suscripción pública y el escultor renunció a sus honorarios. ↩︎

  3. Las cifras de asistencia al entierro que dan las crónicas y la bibliografía posterior oscilan entre veinte mil y treinta mil personas. Se recogen aquí como orden de magnitud, no como dato exacto: no hubo recuento. ↩︎

  4. El número de convocatorias en que Galdós fue candidato varía según la fuente: unas hablan de cuatro años (1912-1915) y otras de cinco (1912-1916). La discrepancia procede de cómo se cuentan las nominaciones repetidas y las presentadas fuera de plazo. Lo que no varía en ninguna fuente es que nunca obtuvo el premio. ↩︎

  5. La campaña contra la candidatura está documentada en la prensa de la época y en la bibliografía galdosiana, pero las fuentes la sitúan unas en 1912 y otras en 1913, y no coinciden en el volumen de telegramas enviados. Aquí se atribuye el hecho —hubo campaña organizada por sectores católicos y conservadores en favor de Menéndez Pelayo— sin fijar un año único ni una cifra. ↩︎

  6. La relación de Viridiana (1961) con Halma la señalan estudiosos del cine de Buñuel y del propio Galdós, pero la película no se acredita como adaptación y su guion es original. Nazarín (1959) y Tristana (1970) sí son adaptaciones declaradas de las novelas homónimas. ↩︎