Internet
| Internet | |
|---|---|
| Tipo | Red informática mundial descentralizada ("red de redes") |
| Predecesora directa | ARPANET, cuyo primer enlace entre computadoras se estableció el 29 de octubre de 1969 |
| Principio técnico básico | Conmutación de paquetes |
| Protocolo fundamental | Familia TCP/IP, obligatoria en ARPANET desde el 1 de enero de 1983 |
| Hito de acceso masivo | World Wide Web, propuesta por Tim Berners-Lee en el CERN en marzo de 1989 y liberada al dominio público el 30 de abril de 1993 |
| Primer navegador gráfico popular | Mosaic (1993), del NCSA |
| Usuarios en el mundo | 6.000 millones de personas, el 74 % de la población mundial (UIT, Facts and Figures 2025) |
| Población sin conexión | 2.200 millones de personas, el 96 % de ellas en países de renta baja y media |
| Primer país hispanohablante conectado | México, el 28 de febrero de 1989, desde el Tecnológico de Monterrey |
| Organismos de gobernanza | ICANN, IETF, W3C, Internet Society, IANA y los registros regionales de direcciones |
1. Resumen[editar]
Internet es un sistema mundial y descentralizado de redes informáticas interconectadas que se comunican mediante la familia de protocolos TCP/IP. Se describe habitualmente como una "red de redes": no es una infraestructura única ni tiene propietario, sino la interconexión voluntaria de decenas de miles de redes públicas, privadas, académicas, comerciales y gubernamentales que aceptan hablar el mismo idioma técnico.
Nació como un proyecto de investigación financiado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, maduró durante los años setenta y ochenta en el ámbito académico y se convirtió en un fenómeno de masas a partir de la difusión de la World Wide Web en la primera mitad de los años noventa. Conviene distinguir ambas cosas: internet es la infraestructura; la web es uno de los servicios que circulan por ella, junto con el correo electrónico, la mensajería, el streaming o la telefonía IP.
Según los datos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) correspondientes a 2025, 6.000 millones de personas —el 74 % de la población mundial— están conectadas, frente a los 5.800 millones de 2024. Quedan, sin embargo, 2.200 millones sin conexión, y el 96 % de ellas viven en países de renta baja o media: la brecha digital sigue siendo el rasgo estructural más importante de la red.
2. Historia[editar]
2.1 Antecedentes: la Guerra Fría y la conmutación de paquetes[editar]
En los años cincuenta y sesenta, la investigación en redes se desarrolló en un contexto marcado por la Guerra Fría y por un problema práctico: los ordenadores eran carísimos y había que compartirlos. De ahí el tiempo compartido (time-sharing), que permitía a varios usuarios emplear simultáneamente una misma máquina. Sistemas pioneros como SABRE, de reservas aéreas, demostraron que conectar ordenadores a distancia era viable.
La idea decisiva fue la conmutación de paquetes, formulada de forma independiente por Paul Baran en la RAND Corporation (1964) y Donald Davies en el Reino Unido: en lugar de reservar un circuito completo para cada comunicación, como hacía la telefonía, se trocea el mensaje en paquetes que viajan por separado y se reensamblan al llegar. El resultado es una red que aprovecha mucho mejor la capacidad disponible y que sobrevive a la pérdida de nodos, porque los paquetes buscan rutas alternativas.
Conviene matizar un mito frecuente: ARPANET no se diseñó para resistir un ataque nuclear. Ese razonamiento aparece en el trabajo de Baran sobre redes de comunicación militar sobrevivientes, pero el objetivo inmediato de ARPANET fue compartir recursos informáticos escasos entre centros de investigación. La robustez fue una consecuencia del diseño, no su encargo.
2.2 ARPANET[editar]
La Advanced Research Projects Agency (ARPA) del Departamento de Defensa estadounidense financió la construcción de la red bajo la dirección de Lawrence Roberts, sobre las ideas de J. C. R. Licklider acerca de una "red galáctica" de ordenadores.
El 29 de octubre de 1969, a las 22:30, se estableció el primer enlace entre dos ordenadores: uno en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en el laboratorio de Leonard Kleinrock, y otro en el Stanford Research Institute (SRI) de Menlo Park —un centro de investigación independiente, no la Universidad de Stanford—. El estudiante Charley Kline intentó teclear "login" para iniciar sesión en la máquina remota mientras hablaba por teléfono con Bill Duvall en el SRI. El sistema se cayó tras transmitir las letras "l" y "o", de modo que el primer mensaje enviado por la red fue, por accidente, "lo". Una hora después la conexión funcionó por completo.
ARPANET creció conectando universidades y centros de investigación. Su uso más popular resultó ser el que nadie había planificado: en 1971, Ray Tomlinson envió el primer correo electrónico entre dos máquinas distintas y eligió el símbolo "@" para separar el nombre de usuario del de la máquina, porque era el único carácter del teclado que no aparecía en ningún nombre propio.
2.3 TCP/IP y el nacimiento de internet[editar]
Durante los años setenta, Vint Cerf y Robert Kahn desarrollaron el conjunto de protocolos TCP/IP para resolver un problema distinto: no cómo conectar ordenadores dentro de una red, sino cómo conectar redes diferentes entre sí —de ahí el término internetworking, del que deriva "internet"—. Su diseño se apoyó en cuatro principios que siguen definiendo la red:
- Cada red conectada mantiene su autonomía y no necesita modificarse internamente.
- La comunicación funciona con criterio de "mejor esfuerzo": si un paquete se pierde, se retransmite desde el origen.
- La interconexión se realiza mediante dispositivos sencillos —los encaminadores o routers— que no guardan información sobre los flujos que atraviesan.
- No existe control global centralizado.
De ahí deriva el llamado principio de extremo a extremo: la inteligencia reside en los ordenadores de los extremos, no en la red, que se limita a transportar paquetes. Es la razón por la que se pudo inventar la web, el streaming o la videollamada sin pedir permiso a nadie ni cambiar la infraestructura.
El 1 de enero de 1983, conocido como el flag day, TCP/IP pasó a ser obligatorio en ARPANET, sustituyendo al protocolo anterior. Muchos historiadores fechan ahí el nacimiento técnico de internet propiamente dicho.
En 1981 la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) puso en marcha CSNET para dar acceso a los departamentos de informática que no podían conectarse a ARPANET, y después construyó la red troncal NSFNET, que se convirtió en la columna vertebral de la red. La política de uso aceptable de NSFNET prohibía el tráfico comercial, restricción que se levantó a comienzos de los noventa y abrió la puerta a los proveedores de acceso privados. ARPANET fue desmantelada formalmente en 1990, absorbida por la infraestructura que había engendrado.
2.4 La World Wide Web y la masificación[editar]
En marzo de 1989, el físico británico Tim Berners-Lee, que trabajaba en el CERN de Ginebra, presentó a su jefe una propuesta para gestionar la información del laboratorio mediante documentos enlazados. El memorando volvió con una anotación manuscrita que se ha hecho célebre: "vago pero apasionante". De ahí salió la World Wide Web, con sus tres invenciones combinadas: el lenguaje HTML, las direcciones URL y el protocolo HTTP. El primer sitio web se puso en línea a finales de 1990 y el sistema se abrió al exterior en 1991.
La decisión más consecuente vino después: el 30 de abril de 1993, el CERN puso la tecnología de la web en el dominio público, sin patentes ni derechos de licencia. Ese gesto —no la invención en sí— es lo que permitió su adopción universal.
Ese mismo año, Marc Andreessen y su equipo en el NCSA de la Universidad de Illinois lanzaron Mosaic, el primer navegador gráfico de uso masivo, capaz de mostrar imágenes junto al texto y fácil de instalar. El efecto fue inmediato: el número de sitios web pasó de alrededor de 130 en 1993 a más de 100.000 a comienzos de 1996.
Los años siguientes encadenaron los hitos que dieron forma a la red comercial: la fundación de Google en 1998, la burbuja de las puntocom y su estallido en 2000-2001, la generalización de la banda ancha en la década de 2000, la aparición de Facebook (2004) y YouTube (2005), y el lanzamiento del iPhone en 2007, que desplazó el acceso mayoritario del ordenador de escritorio al teléfono móvil, transformación especialmente marcada en América Latina, África y Asia, donde para cientos de millones de personas el móvil ha sido el primer y único punto de acceso.
2.5 Internet en el siglo XXI[editar]
Desde la década de 2010 la red se ha reorganizado en torno a tres tendencias:
- Concentración. Frente al ideal descentralizado original, una fracción muy pequeña de empresas concentra hoy la infraestructura en la nube, los sistemas operativos móviles, los buscadores, la publicidad digital y las plataformas donde ocurre la mayor parte de la conversación pública.
- Movilidad y plataformas. La navegación abierta ha cedido terreno frente a aplicaciones cerradas y algoritmos de recomendación, un fenómeno que a veces se describe como la "aplicacionización" de la red.
- Inteligencia artificial. La incorporación de sistemas de
IA generativa en buscadores, asistentes y plataformas de contenido está alterando desde 2023 la manera en que la gente accede a la información y, con ella, el modelo económico basado en el envío de tráfico a sitios web. Se trata de un ámbito en transformación rápida, con datos de adopción que varían mucho según la fuente.
En infraestructura, la red física sigue dependiendo de algo mucho menos etéreo que la palabra "nube" sugiere: alrededor del 99 % del tráfico intercontinental viaja por cables submarinos de fibra óptica, cuya vulnerabilidad ante accidentes, anclas y sabotajes ha pasado a ser un asunto de seguridad nacional en varios países.
3. Funcionamiento técnico[editar]
Internet funciona por conmutación de paquetes: la información se trocea en bloques que viajan de forma independiente, posiblemente por rutas distintas, y se reensamblan en destino. Ningún elemento central dirige el conjunto.
Los componentes esenciales son:
- TCP/IP. El IP (Internet Protocol) se ocupa del direccionamiento y del encaminamiento; el TCP (Transmission Control Protocol) garantiza que los paquetes lleguen completos y en orden, retransmitiendo lo que se pierda. Para aplicaciones que prefieren velocidad a fiabilidad —videollamadas, juegos en línea— se usa UDP en su lugar.
- Direcciones IP. El sistema IPv4, con unos 4.300 millones de direcciones posibles, se agotó, lo que motivó el despliegue —lento y aún incompleto— de IPv6, con un espacio de direcciones prácticamente inagotable.
- DNS (Sistema de Nombres de Dominio). Traduce nombres legibles como wikimundo.org en direcciones IP numéricas. Es una base de datos jerárquica y distribuida y, en la práctica, uno de los pocos puntos donde la red tiene una estructura centralizada, lo que la convierte en objetivo habitual tanto de ataques como de intentos de censura.
- HTTP y HTTPS. Protocolos de transferencia de páginas web; el segundo es la variante cifrada, hoy mayoritaria gracias a iniciativas de certificados gratuitos que la universalizaron a partir de 2016.
- Encaminadores y sistemas autónomos. Las redes que componen internet se llaman sistemas autónomos y se anuncian rutas entre sí mediante el protocolo BGP, un sistema basado en la confianza mutua cuyos errores de configuración han provocado caídas globales notables.
- Proveedores de acceso (ISP). Conectan al usuario final mediante fibra óptica, cable, redes móviles (4G, 5G) o satélite en órbita baja.
3.1 Gobernanza[editar]
Internet no tiene dueño ni autoridad única. Su coordinación recae en un conjunto de organismos con funciones diferenciadas:
| Organismo | Función |
|---|---|
| ICANN | Coordina el sistema de nombres de dominio y la asignación de direcciones a través de la IANA. Desde 2016 opera bajo un modelo de múltiples partes interesadas, sin supervisión del Gobierno de Estados Unidos |
| IETF | Elabora los estándares técnicos (los documentos RFC) por consenso y sin votación formal |
| W3C | Define los estándares de la web: HTML, CSS y accesibilidad |
| Internet Society (ISOC) | Promueve el acceso abierto y da cobertura institucional al IETF |
| Registros regionales (LACNIC, RIPE NCC, ARIN…) | Reparten los bloques de direcciones IP por regiones. LACNIC, con sede en Montevideo, atiende a América Latina y el Caribe |
Este modelo, conocido como de múltiples partes interesadas (multistakeholder), convive con presiones recurrentes de varios gobiernos para trasladar la gobernanza a organismos intergubernamentales como la UIT, lo que abriría la puerta a una red mucho más fragmentada por fronteras nacionales.
4. Impacto social, económico y cultural[editar]
- Comunicación. El correo electrónico, la mensajería instantánea y la videollamada han desplazado casi por completo al correo postal y han reducido el coste de la comunicación internacional prácticamente a cero, con un efecto especialmente intenso en las comunidades migrantes.
- Economía. El comercio electrónico, la banca en línea y el teletrabajo se consolidaron como pilares económicos, con una aceleración brusca durante la pandemia de covid-19 en 2020. Han surgido además sectores enteros —economía de plataformas, creación de contenido, servicios digitales transfronterizos— que no existían dos décadas antes.
- Medios y entretenimiento. El streaming de vídeo y música ha reorganizado industrias completas, y la producción en español ha encontrado en las plataformas una vía de distribución global sin precedentes.
- Redes sociales. Han redefinido cómo circula la información, cómo se organiza la movilización política —del 15-M español a las protestas latinoamericanas de 2019 y 2021— y cómo se construye la opinión pública, sustituyendo en buena medida la mediación editorial por la algorítmica.
- Educación y conocimiento. El acceso a bibliotecas digitales, cursos en línea y enciclopedias abiertas ha ampliado enormemente el acceso al conocimiento, aunque de forma desigual: la calidad de la conexión determina cuánto se aprovecha.
- Desinformación y polarización. La misma arquitectura que abarató la difusión de información abarató la de la falsedad. La desinformación coordinada, los discursos de odio y la fragmentación del espacio público son hoy problemas centrales de política pública, no efectos colaterales.
5. Internet en el mundo hispanohablante[editar]
5.1 Los primeros enlaces[editar]
México fue el primer país de América Latina en conectarse a internet: el 28 de febrero de 1989, el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) estableció desde su campus de Monterrey un enlace con el centro de ciencias de la salud de la Universidad de Texas en San Antonio, integrado a la red NSFNET. La máquina que sirvió de nodo, una MicroVAX II, se convirtió en el primer servidor de nombres del dominio .mx.
En
España, la conectividad llegó por la vía académica a través de RedIRIS, la red nacional de investigación creada en 1988, que estableció conexión IP con la red internacional en torno a 1990. El resto de los países de la región se fue incorporando a lo largo de la primera mitad de los años noventa, casi siempre a través de universidades y redes académicas:
Chile,
Argentina,
Colombia,
Perú y
Brasil entre los primeros.
5.2 Situación actual[editar]
América Latina y el Caribe presenta una penetración de internet superior a la media mundial pero muy desigual internamente. En octubre de 2025, más de ocho de cada diez habitantes estaban conectados en
Chile,
Uruguay,
Costa Rica,
Argentina y la
República Dominicana, mientras que en países como
Bolivia,
Guatemala o
Honduras —y en las zonas rurales de casi todos— las tasas son considerablemente menores.
El patrón de acceso tiene rasgos propios:
- Predominio abrumador del móvil frente a la conexión fija. La banda ancha fija apenas alcanzaba en torno al 18 % de la población regional, uno de los índices más bajos del mundo, lo que significa que para la mayoría "estar conectado" equivale a un plan de datos limitado en un teléfono.
- La mensajería instantánea como infraestructura de facto. WhatsApp cumple en la región funciones que en otros mercados se reparten entre varios servicios: comunicación personal, atención comercial, trámites, distribución de noticias e incluso pagos. Su centralidad tiene una consecuencia directa: la circulación de desinformación por canales cerrados es mucho más difícil de detectar y contrarrestar que en las redes abiertas.
- Práctica del "cero rating", por la que algunos operadores no descuentan del plan de datos el uso de determinadas aplicaciones, lo que ha alimentado el debate sobre la neutralidad de la red en la región.
5.3 El español en la red[editar]
El español es la segunda lengua de contenido en la web, muy por detrás del inglés: los recuentos de W3Techs le atribuyen alrededor del 5-6 % de los sitios, frente a más de la mitad para el inglés. Medido por número de usuarios que se comunican en ella, se sitúa en torno al 7-8 %, en tercera o segunda posición según la fuente.
La distancia entre el peso demográfico del español —más de 630 millones de hablantes potenciales— y su peso en la red es uno de los asuntos recurrentes de los informes del Instituto Cervantes, que lo atribuyen a la menor producción de contenido científico, técnico e institucional en español y a la brecha de conectividad en varios de los países con más hablantes.
6. Cortes de red, censura y resiliencia[editar]
Pese a su diseño descentralizado, internet es vulnerable a interrupciones de origen técnico, climático, bélico y —cada vez más— político.
Según el informe anual de la coalición #KeepItOn, coordinada por la organización Access Now y publicado el 31 de marzo de 2026, en 2025 se registraron al menos 313 cortes de internet en 52 países, la cifra más alta desde que existe seguimiento y superior a los 304 cortes en 55 países de 2024. Hubo al menos un corte cada día del año.
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Principales conclusiones del informe de 2025
- Myanmar encabezó la lista por segundo año consecutivo, con al menos 95 cortes.
- El conflicto armado fue el detonante principal, con 125 cortes en 14 países, por delante de las protestas, los exámenes escolares y los procesos electorales.
- 70 cortes coincidieron con violaciones graves de derechos humanos —asesinatos, tortura, violencia sexual o presuntos crímenes de guerra— en 21 países, lo que sugiere un uso deliberado del apagón para ocultar lo que ocurre sobre el terreno.
- Varios países registraron su primer corte desde que hay registro, entre ellos
Panamá y Estados Unidos.
Este último dato obliga a corregir una idea extendida: aunque los apagones nacionales prolongados siguen siendo excepcionales en el mundo hispanohablante en comparación con otras regiones, la región ya no está al margen del fenómeno. A ello se suman las restricciones puntuales de acceso a redes sociales en contextos de protesta y las interrupciones de conectividad en
Cuba derivadas de los colapsos recurrentes de su red eléctrica nacional, que ilustran una vulnerabilidad distinta: la dependencia física de la electricidad.
Las organizaciones que documentan estos episodios coinciden en que los cortes no logran los objetivos declarados —contener protestas, evitar fraudes en exámenes— y sí producen daños medibles: pérdidas económicas, interrupción de servicios de emergencia y erosión de la confianza en los servicios digitales.
7. Desafíos y controversias[editar]
- Brecha digital. 2.200 millones de personas siguen sin conexión, y las diferencias no son solo de acceso sino de calidad: el 85 % de la población urbana mundial está conectada frente al 58 % de la rural, y persiste una brecha de género de aproximadamente 280 millones de personas —el 77 % de los hombres frente al 71 % de las mujeres—. El 5G cubre al 55 % de la población mundial, pero llega al 84 % en los países de renta alta y solo al 4 % en los de renta baja.
- Privacidad y vigilancia. La recolección masiva de datos personales por empresas y gobiernos motivó marcos como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) europeo, en vigor desde 2018, que ha servido de modelo a legislaciones de varios países latinoamericanos.
- Neutralidad de la red. El principio de que los proveedores deben tratar todo el tráfico por igual sigue vigente en la Unión Europea y en varios países latinoamericanos —Chile fue en 2010 el primer país del mundo en consagrarlo por ley—, pero ha sido derogado y reinstaurado repetidamente en Estados Unidos.
- Concentración de mercado. Un puñado de empresas concentra la infraestructura en la nube, los sistemas operativos, la búsqueda y la publicidad digital, lo que ha dado lugar a marcos regulatorios específicos como la Ley de Mercados Digitales europea.
- Fragmentación. Frente a la red única original, avanzan modelos nacionales con filtrado y control estatal del tráfico, además de requisitos de localización de datos que multiplican las fronteras dentro de la red.
- Inteligencia artificial. La integración de sistemas generativos plantea a la vez cuestiones regulatorias, de propiedad intelectual sobre los datos de entrenamiento y de sostenibilidad económica para los sitios que producen la información original.
- Resiliencia física. Cables submarinos, centros de datos y redes eléctricas son puntos únicos de fallo cuya fragilidad han demostrado los conflictos armados, los fenómenos climáticos extremos y los apagones eléctricos.
8. Futuro y tendencias[editar]
Las líneas de desarrollo con mayor consenso son:
- La expansión del 5G y la investigación en 6G, todavía en fase de definición de estándares.
- Las constelaciones de satélites de órbita baja, que llevan conectividad a zonas remotas de la Amazonía, los Andes o la Patagonia donde el tendido de fibra nunca sería rentable, a costa de una fuerte congestión orbital y de interferencias con la observación astronómica.
- El internet de las cosas (IoT), con miles de millones de dispositivos conectados y problemas de seguridad todavía sin resolver de forma satisfactoria.
- La migración pendiente a IPv6, imprescindible a medida que crece el número de dispositivos.
- La integración generalizada de la
inteligencia artificial en los servicios en línea, cuyo efecto sobre la estructura económica de la web abierta es hoy la incógnita más importante del sector.
La UIT prevé que el crecimiento del número de usuarios continúe, impulsado sobre todo por el abaratamiento de la conectividad móvil, aunque a un ritmo decreciente: la población que queda por conectar es la más difícil y la más cara de alcanzar, y hacerlo exige resolver problemas —de renta, alfabetización, electricidad y lengua— que ninguna tecnología resuelve por sí sola.