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Karl Marx

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Karl Marx
Karl Heinrich Marx
Nacimiento5 de mayo de 1818
Tréveris, Reino de Prusia (actual Alemania)
Fallecimiento14 de marzo de 1883
Londres, Reino Unido
Causa de muertePleuresía y bronquitis
SepulturaCementerio de Highgate, Londres
NacionalidadPrusiana (renunció); apátrida
ReligiónJudío de origen; se declaró ateo
Lengua maternaAlemán
EducaciónUniversidad de Bonn (sin título)
Universidad de Berlín (doctorado, 1841)
OcupaciónFilósofo, economista, historiador, sociólogo, periodista, teórico político
Conocido porFundador del materialismo histórico, teoría de la plusvalía, lucha de clases
MovimientoSocialismo científico, comunismo
Obras destacadasManifiesto Comunista (1848, con Engels)
El Capital (1867-1894)
CónyugeJenny von Westphalen (matr. 1843; fall. 1881)
Hijos7, entre ellos Jenny Laura y Eleanor

1. Resumen[editar]

Karl Heinrich Marx (Tréveris, 5 de mayo de 1818 – Londres, 14 de marzo de 1883) fue un filósofo, economista, historiador, sociólogo, periodista y revolucionario alemán de origen judío.[1] Considerado una de las figuras más influyentes de la modernidad, sentó las bases del socialismo científico y del materialismo histórico. Su crítica sistemática del capitalismo —expuesta sobre todo en El Capital (1867-1894)— y su llamado a la transformación revolucionaria de la sociedad inspiraron movimientos políticos y sociales en todos los continentes durante los siglos XIX y XX.

Junto con Friedrich Engels, Marx redactó el Manifiesto Comunista (1848), texto que condensó su diagnóstico de la historia como una sucesión de luchas de clases y proclamó la necesidad de que el proletariado tomara el poder. Expulsado de Prusia, Francia y Bélgica por su activismo, pasó la mayor parte de su vida adulta en Londres, donde, en condiciones de penuria económica, escribió su obra mayor.

En el ámbito teórico, su contribución más original fue el concepto de plusvalía (Mehrwert) y el análisis de la acumulación capitalista como un proceso que engendra sus propias contradicciones internas. Su pensamiento, leído, reinterpretado y contestado de innumerables modos, ha generado escuelas tan dispares como el marxismo-leninismo, la Escuela de Frankfurt, el marxismo estructuralista, el marxismo humanista y el pensamiento poscolonial.

2. Primeros años y formación[editar]

2.1. Infancia en Tréveris[editar]

Marx nació en el seno de una familia judía que se había convertido al cristianismo luterano por razones profesionales.[2] Su padre, Heinrich Marx (originalmente Hirschel Marx), era un abogado ilustrado, admirador de las ideas de la Ilustración, que poseía una biblioteca con obras de Voltaire y Rousseau. Su madre, Henriette Pressburg, provenía de una familia de comerciantes judíos de los Países Bajos.

Tréveris, en la provincia renana, era una ciudad de tradición comercial y cultural que había vivido bajo dominio francés hasta 1814. La presencia de las ideas liberales y el influjo de la Revolución Francesa dejaron huellas en la formación del joven Marx. Cursó la educación secundaria en el Friedrich-Wilhelm-Gymnasium, donde destacó en lenguas clásicas e historia. Su ensayo de graduación, titulado Reflexiones de un joven al elegir una profesión, prefigura ya cierto idealismo humanista: «La mejor profesión es la que ofrece al hombre el mayor campo para obrar por la humanidad».[3]

2.2. Universidades de Bonn y Berlín[editar]

En octubre de 1835, Marx ingresó en la Universidad de Bonn para estudiar Derecho. Allí llevó una vida estudiantil intensa: participó en duelos, fue encarcelado brevemente por «ruidos nocturnos» y presidió el Club de los Poetas.[4] Su padre, preocupado, decidió trasladarlo a la Universidad de Berlín, más rigurosa y de mayor prestigio.

En Berlín (1836-1841) Marx abandonó paulatinamente los estudios jurídicos para volcarse en la filosofía. Fue entonces cuando entró en contacto con el círculo de los Jóvenes Hegelianos (Junghegelianer), intelectuales radicales que empleaban la dialéctica de Hegel para criticar la religión y el orden político prusiano. Leyó con avidez a Hegel, Feuerbach, los socialistas utópicos franceses y los economistas clásicos británicos. En 1841 defendió en la Universidad de Jena una tesis doctoral sobre las diferencias entre la filosofía natural de Demócrito y Epicuro.[5]

3. Trayectoria[editar]

3.1. Periodismo y activismo temprano (1842-1848)[editar]

Con un doctorado en mano pero sin perspectivas de carrera universitaria —el rey Federico Guillermo IV había reforzado el control sobre las universidades—, Marx se dedicó al periodismo. En mayo de 1842 asumió la dirección de la Rheinische Zeitung (Gaceta Renana), en Colonia, desde donde criticó la censura prusiana y denunció las condiciones de vida de los campesinos renanos. El gobierno clausuró el periódico en marzo de 1843.

Ese mismo año contrajo matrimonio con Jenny von Westphalen, perteneciente a la nobleza prusiana menor y amiga de infancia. La pareja se trasladó a París, por entonces centro de efervescencia intelectual y política. Allí Marx conoció a los socialistas franceses, a los emigrados alemanes y, sobre todo, a Friedrich Engels, con quien inició una amistad y colaboración que duraría toda la vida.

En 1844 redactó los llamados Manuscritos económicos y filosóficos, en los que desarrolló por primera vez, aunque de manera fragmentaria, la noción de alienación (Entfremdung) del trabajador bajo el modo de producción capitalista: alienación respecto del producto de su trabajo, respecto de la actividad productiva, respecto de su ser genérico y respecto de los otros trabajadores. El texto permaneció inédito hasta 1932, pero su hallazgo daría pie, décadas más tarde, a una reevaluación humanista del pensamiento de Marx.

Expulsado de Francia a instancias del gobierno prusiano, Marx se instaló en Bruselas en 1845. Allí redactó con Engels La ideología alemana, donde la pareja ajustó cuentas con los Jóvenes Hegelianos y estableció los fundamentos del materialismo histórico: «No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia». La obra tampoco encontró editor en vida de los autores.

3.2. El Manifiesto Comunista y las revoluciones de 1848[editar]

A comienzos de 1848, la Liga de los Comunistas encargó a Marx y Engels la redacción de un programa político breve y accesible. El resultado fue el Manifiesto del Partido Comunista, impreso en Londres en febrero de ese mismo año. El panfleto —apenas 23 páginas— combinaba una filosofía de la historia con un programa de acción revolucionaria. «Toda la historia de la sociedad humana, hasta el presente, es la historia de la lucha de clases» es su célebre proposición de apertura. Su llamamiento final —«¡Proletarios de todos los países, uníos!»— se convertiría en divisa del movimiento obrero internacional.

La ola revolucionaria que sacudió Europa en 1848 llevó a Marx de vuelta a Colonia, donde fundó la Neue Rheinische Zeitung (Nueva Gaceta Renana). Apoyó la causa de los insurrectos, defendió la unidad alemana por vía democrática y criticó tanto el liberalismo burgués como el radicalismo utópico. La derrota de las revoluciones y la restauración del orden monárquico motivaron su expulsión definitiva de Prusia y, tras un breve paso por París, su exilio en Londres.

3.3. Exilio en Londres y madurez intelectual (1849-1867)[editar]

Los primeros años londinenses fueron de penuria material extrema. Marx, su esposa y sus hijos sobrevivían gracias a la ayuda económica de Engels —quien trabajaba en la fábrica textil de su familia en Manchester— y a colaboraciones periodísticas para el New-York Tribune y otros periódicos. De los siete hijos del matrimonio, solo tres llegaron a la edad adulta; la mortalidad infantil, agravada por las malas condiciones de vida, era uno de los dramas íntimos de la familia.[6]

Durante esos años, Marx frecuentó la sala de lectura del Museo Británico, donde acumuló el material empírico —informes de inspectores de fábrica, estadísticas comerciales, datos sobre legislación laboral— que nutriría su obra mayor. Redactó los Grundrisse (1857-1858), borrador monumental en el que esbozó la estructura de su crítica de la economía política, y publicó en 1859 la Contribución a la crítica de la economía política, cuyo prólogo contiene la formulación canónica de la teoría de la infraestructura y la superestructura.

En 1864 participó activamente en la fundación de la Asociación Internacional de los Trabajadores, conocida como la Primera Internacional. Redactó sus estatutos y el discurso inaugural, y desde ese foro combatió las corrientes mutualistas de Proudhon y, más tarde, el anarquismo de Bakunin. La Internacional fue escenario de debates que contribuyeron a perfilar los contornos doctrinales del marxismo.

3.4. El Capital y la Primera Internacional (1867-1883)[editar]

En 1867 Marx publicó el primer tomo de El Capital (en alemán Das Kapital. Kritik der politischen Ökonomie), obra que analiza la producción capitalista partiendo de la mercancía y el valor, recorre la transformación del dinero en capital, desarrolla la teoría de la plusvalía y examina la acumulación originaria. El libro se abre con una célebre advertencia al lector alemán —«De te fabula narratur»— y ha sido descrito como una síntesis de filosofía hegeliana, economía clásica y socialismo francés.[7]

Marx no pudo completar los tomos restantes. Los borradores del Tomo II y del Tomo III fueron editados y publicados póstumamente por Engels en 1885 y 1894, respectivamente. Un cuarto tomo, Teorías de la plusvalía, fue compilado por Karl Kautsky. La obra quedó, pues, inacabada, pero sus categorías —valor de uso y valor de cambio, trabajo abstracto y trabajo concreto, plusvalía absoluta y relativa, composición orgánica del capital, tendencia decreciente de la tasa de ganancia— constituyeron el núcleo de la economía política marxista.

Tras la disolución de facto de la Primera Internacional (trasladada a Nueva York en 1872 y disuelta formalmente en 1876), Marx continuó su trabajo teórico y mantuvo correspondencia con militantes socialistas de diversos países. La muerte de su esposa en 1881 y la de su hija Jenny al año siguiente minaron su salud. El 14 de marzo de 1883 falleció en su domicilio de Londres. Fue enterrado en el cementerio de Highgate, donde Engels pronunció un breve discurso fúnebre en el que afirmó que «su nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra».

4. Estilo y pensamiento[editar]

4.1. Materialismo histórico[editar]

El materialismo histórico, también llamado por Marx «concepción materialista de la historia», es el marco metodológico que articula toda su obra madura. Frente a la filosofía idealista de Hegel —que explicaba la historia como despliegue del Espíritu—, Marx sostuvo que las relaciones materiales de producción constituyen la «base real» sobre la que se levanta la superestructura jurídica, política e ideológica. El prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política (1859) ofrece la formulación más compacta:

«En la producción social de su existencia, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. […] No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social es el que determina su conciencia».

La metáfora arquitectónica (base/superestructura) ha sido objeto de interminables debates entre los intérpretes de Marx. Algunas lecturas —especialmente las que inspiraron el «marxismo vulgar»— la entendieron como una relación mecánica y unidireccional; otras, más matizadas, subrayaron la autonomía relativa de la superestructura y el papel activo de las ideas en la reproducción o transformación del orden social.

4.2. La lucha de clases[editar]

Para Marx, la historia de toda sociedad dividida en clases es la historia de la lucha entre clases antagónicas. En la antigüedad, libres y esclavos; en el feudalismo, señores y siervos; en el capitalismo, burgueses y proletarios. La contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción vigentes conduce periódicamente a crisis y a reconfiguraciones del orden social. La misión histórica del proletariado sería, según Marx, abolir la propiedad privada de los medios de producción y, con ella, la división de la sociedad en clases.

Este relato ha sido criticado por su teleología implícita —la idea de un «final de la prehistoria»— y por la dificultad de trasladarlo a formaciones sociales donde la clase no era el único eje de identidad o conflicto. El propio Marx, en escritos sobre Rusia y en su correspondencia tardía, admitió que la vía hacia el socialismo podía presentar variantes según las condiciones nacionales.

4.3. Teoría de la plusvalía[editar]

El Capital construye una crítica de la economía política clásica (Smith, Ricardo) que, aceptando la teoría del valor-trabajo, demuestra que el intercambio entre capital y trabajo no viola la ley del valor, pero genera un excedente —la plusvalía— del que se apropia el capitalista. La fuerza de trabajo es una mercancía cuyo valor se determina, como el de cualquier otra, por el tiempo socialmente necesario para reproducirla (salarios de subsistencia). Sin embargo, el trabajador produce durante una jornada que excede ese tiempo necesario: esa diferencia es la plusvalía, de la que derivan la ganancia, la renta del suelo y el interés.

Marx distinguió entre plusvalía absoluta (obtenida alargando la jornada laboral) y plusvalía relativa (obtenida aumentando la productividad mediante innovación técnica y organización científica del trabajo). La competencia entre capitalistas los obliga a innovar, lo que eleva la composición orgánica del capital (más maquinaria, menos trabajo vivo) y genera, a largo plazo, una tendencia decreciente de la tasa de ganancia, una de las contradicciones internas del modo de producción capitalista.

4.4. La alienación[editar]

En los Manuscritos de 1844, Marx reelabora la noción hegeliana y feuerbachiana de alienación. Bajo el capitalismo, el trabajador:

  • Se extraña respecto del producto de su trabajo, que no le pertenece.
  • Se extraña respecto de su propia actividad productiva, que no elige ni controla y que se le impone como medio de subsistencia.
  • Se extraña respecto de su «ser genérico» (Gattungswesen), es decir, de su capacidad de transformar conscientemente la naturaleza.
  • Se extraña respecto de los demás trabajadores, con quienes comparte una situación de desposesión.

Aunque el término «alienación» pierde centralidad en El Capital, la noción de «fetichismo de la mercancía» —el ocultamiento de las relaciones sociales bajo la apariencia de relaciones entre cosas— prolonga la misma intuición crítica.

5. Obras principales[editar]

5.1. El Capital (Das Kapital)[editar]

  • Tomo I (1867): El proceso de producción del capital. Único tomo publicado en vida.
  • Tomo II (1885): El proceso de circulación del capital. Editado por Engels.
  • Tomo III (1894): El proceso global de la producción capitalista. Editado por Engels.
  • Tomo IV (Teorías de la plusvalía): Editado por Kautsky entre 1905 y 1910.

5.2. Obra conjunta con Engels[editar]

  • La sagrada familia (1845): Crítica de los Jóvenes Hegelianos.
  • La ideología alemana (escrita en 1845-1846, publicada póstumamente en 1932): Primera exposición sistemática del materialismo histórico.
  • Manifiesto del Partido Comunista (1848).

5.3. Obras de Marx solo[editar]

  • Crítica de la filosofía del derecho de Hegel (1843-1844, publicada póstumamente). Contiene la famosa frase: «la religión es el opio del pueblo».
  • Manuscritos económicos y filosóficos (1844).
  • Tesis sobre Feuerbach (1845): Breve conjunto de aforismos donde figura la célebre tesis XI: «Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo».
  • Miseria de la filosofía (1847): Crítica de Proudhon.
  • Trabajo asalariado y capital (1849).
  • El 18 Brumario de Luis Bonaparte (1852): Análisis del golpe de Estado de Napoleón III y formulación de la idea de que la historia se repite «la primera vez como tragedia, la segunda como farsa».
  • Contribución a la crítica de la economía política (1859).
  • Grundrisse (1857-1858, publicados en 1939-1941).
  • La guerra civil en Francia (1871): Defensa de la Comuna de París.
  • Crítica del Programa de Gotha (1875): Contiene la distinción entre «dictadura del proletariado» y «fase superior de la sociedad comunista» y el célebre lema: «¡De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!».

6. Influencia y legado[editar]

6.1. Movimiento obrero y socialdemocracia[editar]

En las últimas décadas del siglo XIX, las ideas de Marx se difundieron como doctrina oficial del socialismo alemán y del movimiento obrero europeo a través del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) y de la Segunda Internacional. Friedrich Engels actuó como albacea intelectual y principal divulgador póstumo.

Sin embargo, ya en vida de Marx surgieron debates sobre el reformismo y el revisionismo, que enfrentaron a Eduard Bernstein —partidario de una transición gradual al socialismo mediante reformas— con los ortodoxos como Karl Kautsky. Tras la Primera Guerra Mundial, la escisión definitiva entre socialdemocracia y comunismo configuró un panorama político que estructuró buena parte del siglo XX europeo y mundial.

6.2. Revolución rusa y marxismo-leninismo[editar]

En 1917, el Partido Bolchevique, liderado por Vladímir Ilich Uliánov (Lenin), tomó el poder en Rusia en nombre de los sóviets. Lenin había elaborado una reinterpretación del marxismo —el marxismo-leninismo— que hacía hincapié en la necesidad de un partido de vanguardia, el imperialismo como «fase superior del capitalismo» y la posibilidad de la revolución en un país de capitalismo atrasado, tesis que Marx no había contemplado explícitamente.

La Unión Soviética se erigió en referencia del comunismo mundial. La industrialización forzada, la colectivización agraria y la represión política bajo Stalin generaron intensos debates sobre la continuidad entre Marx y el estalinismo. Autores como Karl Korsch, Georg Lukács, Antonio Gramsci y, más tarde, los miembros de la Escuela de Frankfurt buscaron recuperar la dimensión dialéctica y humanista del pensamiento marxista frente al dogmatismo oficial.

6.3. Marxismo occidental y Escuela de Frankfurt[editar]

En las décadas de 1920 y 1930, el Instituto de Investigación Social de Fráncfort reunió a pensadores como Max Horkheimer, Theodor Adorno, Herbert Marcuse y Erich Fromm. La Escuela de Frankfurt combinó marxismo con psicoanálisis, crítica cultural y teoría weberiana. Sus análisis de la industria cultural, la personalidad autoritaria y la razón instrumental representaron una forma de marxismo que renunciaba al proletariado como sujeto revolucionario inmediato, pero conservaba la crítica radical del orden capitalista.

6.4. Marxismo en África, Asia y América Latina[editar]

A partir de la descolonización, el marxismo se difundió en el Sur Global bajo formas que acentuaban la cuestión nacional y agraria. En China, Mao Zedong adaptó el marxismo a las condiciones de una sociedad predominantemente campesina. En Vietnam, Ho Chi Minh articuló nacionalismo y comunismo. En Cuba, la Revolución de 1959 adoptó el marxismo-leninismo como ideología oficial. En América Latina, el marxismo se fusionó con corrientes dependentistas y con la teología de la liberación, y alimentó experiencias como la Unidad Popular chilena o la Revolución Sandinista en Nicaragua.

En África, líderes como Amílcar Cabral en Guinea-Bisáu y Cabo Verde, y Julius Nyerere en Tanzania, emplearon categorías marxistas para analizar las estructuras de clase y el imperialismo, aunque frecuentemente las combinaron con tradiciones comunitarias locales.

6.5. Críticas[editar]

Las críticas a Marx provienen de múltiples flancos:

  • Economía neoclásica: Cuestionó la teoría del valor-trabajo y la pertinencia empírica de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.
  • Escuela austriaca: Ludwig von Mises y Friedrich Hayek objetaron la imposibilidad de una planificación socialista sin precios de mercado.
  • Liberalismo político: Rechazó la tesis de la dictadura del proletariado como incompatible con las libertades individuales y el pluralismo político.
  • Feminismo: Señaló ceguera de género en la obra marxiana y la necesidad de ampliar el análisis de la explotación al ámbito doméstico y reproductivo.
  • Pensamiento poscolonial: Criticó las desviaciones eurocéntricas del marxismo clásico —la idea de un desarrollo histórico lineal, el obrerismo— y sugiere incorporar las dimensiones raciales y coloniales como parte constitutiva, y no accesoria, del capitalismo.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

7.1. Recepción temprana y primeras traducciones[editar]

Las ideas de Marx llegaron al mundo hispanohablante con cierto retraso respecto al centro y norte de Europa. Las primeras traducciones parciales de El Capital al español aparecieron en la década de 1870, en folletos y revistas obreras, aunque sin la repercusión masiva que tendrían después.[8] El historiador Juan B. Justo realizó una de las primeras traducciones completas del Tomo I al español, publicada en Buenos Aires en 1918. Poco después llegó la edición de la editorial Aguilar y, más tarde, la versión de Wenceslao Roces para Fondo de Cultura Económica (México, 1946), que sigue siendo un referente en la academia hispanohablante.

7.2. Marxismo en España[editar]

En España, el marxismo se vinculó tempranamente al movimiento obrero y al anarquismo, con quienes mantuvo intensas polémicas. Pablo Iglesias Posse, fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1879, se inspiró en Marx y en la socialdemocracia alemana. La Guerra Civil (1936-1939) y la larga dictadura franquista hicieron del marxismo una tradición perseguida y semiclandestina, cultivada en el exilio por figuras como Manuel Sacristán. La Transición democrática trajo una eclosión de publicaciones, editoriales (como Siglo XXI de España) y revistas (como Zona Abierta o Mientras Tanto) que difundieron el pensamiento marxista.

7.3. Marxismo en América Latina[editar]

América Latina desarrolló una recepción creativa y a menudo heterodoxa de Marx. El peruano José Carlos Mariátegui, en sus Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana (1928), combinó marxismo con indigenismo y propuso que la comunidad indígena andina podía ser una base para la construcción socialista en Perú, un argumento netamente ajeno a los esquemas europeos del desarrollo lineal de los modos de producción. Este texto fundó una corriente de marxismo latinoamericano atenta a las especificidades nacionales y étnicas.

En la segunda mitad del siglo XX, el llamado «marxismo dependentista» —Ruy Mauro Marini, Theotonio dos Santos, André Gunder Frank— analizó la relación centro-periferia como un intercambio desigual que reproducía el subdesarrollo. La Revolución Cubana (1959) y las posteriores experiencias revolucionarias en Nicaragua, El Salvador y Guatemala dieron al marxismo una dimensión insurreccional. El chileno Salvador Allende intentó una «vía chilena al socialismo» por medios parlamentarios, truncada por el golpe militar de 1973.

7.4. Instituciones y difusión actual[editar]

En la actualidad, el pensamiento de Marx sigue siendo objeto de enseñanza e investigación en universidades de todo el continente. Revistas como Nueva Sociedad (Buenos Aires), Memoria (México) y numerosos departamentos de sociología, filosofía y ciencia política mantienen viva la discusión. El Centro de Estudios Miguel Enríquez (Chile), el Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM (México), la Fundación Rosa Luxemburgo (oficinas en varios países) y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) han contribuido a la difusión y actualización del marxismo en la región.

Existen también archivos y plataformas digitales —como el Marxists Internet Archive, que cuenta con una sección en español muy nutrida— donde los lectores hispanohablantes pueden acceder gratuitamente a las obras completas de Marx y de un amplio abanico de autores marxistas.

7.5. Debates contemporáneos[editar]

El renovado interés por Marx tras la crisis financiera de 2008 —que llevó a una ola de reediciones y a una difusión mediática del filósofo— también tuvo su eco en América Latina. Analistas y activistas recuperaron categorías como la «acumulación por desposesión», desarrollada por el geógrafo marxista David Harvey, para interpretar fenómenos como el extractivismo minero, el acaparamiento de tierras y el endeudamiento masivo de los hogares. La crítica al capitalismo de plataformas y a la «economía de los cuidados» ha abierto nuevas líneas de investigación que dialogan con el feminismo marxista y con la ecología política.

La figura de Marx ha sido objeto de una vasta producción simbólica. En Berlín, el conjunto escultórico Marx-Engels-Forum recuerda a los dos pensadores. En Moscú, la estatua de Marx frente al Teatro Bolshói es uno de los iconos urbanos del período soviético. En Tréveris, su ciudad natal, se alza una estatua donada por la República Popular China en 2018, con motivo del bicentenario de su nacimiento.

En la cultura popular, Marx ha aparecido en innumerables películas, novelas, obras de teatro y caricaturas. Su barba, su cabeza calva y su mirada severa se convirtieron en un significante visual instantáneamente reconocible. En América Latina, el muralismo mexicano (Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros) incorporó a Marx y a sus lemas en composiciones monumentales que decoran edificios públicos como el Palacio de Bellas Artes o el Museo Nacional de Historia.

La bibliografía sobre Marx es inabarcable. Las biografías clásicas de Franz Mehring (1918) y, sobre todo, la monumental Karl Marx: su vida y su obra de Isaiah Berlin (1939) y la más reciente de Jonathan Sperber (2013) constituyen puntos de referencia. En el ámbito hispanohablante, la obra de Manuel Sacristán, Adolfo Sánchez Vázquez y Bolívar Echeverría ha aportado lecturas originales y rigurosas.


  1. Su nombre completo en la partida de bautismo es Karl Heinrich Marx. La forma Karl Marx es la que él mismo utilizó en sus publicaciones. ↩︎

  2. La conversión al protestantismo de Heinrich Marx tuvo lugar hacia 1816 o 1817, antes del nacimiento de Karl. En la Prusia posnapoleónica las leyes restringían el acceso de los judíos a la función pública y a la abogacía. ↩︎

  3. El texto se conserva en los archivos del Gymnasium. Varias ediciones de las obras completas de Marx lo reproducen en el tomo de escritos juveniles. ↩︎

  4. Durante su estancia en Bonn, Marx se batió en duelo con un miembro de una corporación estudiantil rival. La cicatriz en el rostro que se le atribuye en algunas biografías carece de confirmación fotográfica fehaciente. ↩︎

  5. La elección de una universidad menor como Jena para defender la tesis se explica por la hostilidad de los círculos académicos berlineses hacia los Jóvenes Hegelianos. La tesis fue aprobada en abril de 1841. ↩︎

  6. Los hijos fueron: Jenny Caroline, Jenny Laura, Jenny Eveline Frances, Edgar, Henry Edward Guy, Jenny Julia Eleanor y un séptimo hijo fallecido poco después de nacer cuyo nombre no fue registrado o se desconoce. ↩︎

  7. La primera edición alemana del Tomo I fue impresa en Hamburgo por el editor Otto Meissner. La circulación inicial fue modesta y no se tradujo al inglés hasta 1887, cuatro años después de la muerte de Marx. ↩︎

  8. Las condiciones de producción de estas primeras traducciones en España y América Latina fueron difíciles, debido a la censura gubernamental, la dispersión geográfica de los lectores y la escasez de medios materiales. ↩︎