Alfred Hitchcock
| Alfred Hitchcock | |
|---|---|
| Sir Alfred Joseph Hitchcock, KBE | |
| Nacimiento | 13 de agosto de 1899 Leytonstone, Londres, Inglaterra |
| Fallecimiento | 29 de abril de 1980 (80 años) Bel-Air, Los Ángeles, |
| Nacionalidad | Británica |
| Ocupación | Director, productor, guionista |
| Años activo | 1922–1976 |
| Cónyuge | Alma Reville (1926–1980) |
| Hijos | Patricia Hitchcock |
| Premios y reconocimientos | |
| Premio en Memoria de Irving G. Thalberg (1968) | |
| Orden del Imperio Británico (KBE, 1979) | |
| Premio en el Festival de Cine de | |
1. Resumen[editar]
Sir Alfred Joseph Hitchcock (Leytonstone, 13 de agosto de 1899 – Bel-Air, 29 de abril de 1980) fue un director de cine, productor y guionista británico, considerado uno de los cineastas más influyentes y revolucionarios del siglo XX.[1] Apodado «el maestro del suspenso», Hitchcock desarrolló un estilo visual y narrativo único que transformó el género del thriller psicológico y dejó una huella imborrable en la cultura popular. Dirigió más de cincuenta largometrajes a lo largo de seis décadas, iniciando su carrera en el cine mudo británico para después alcanzar la fama mundial en Hollywood.
Entre sus obras más emblemáticas se encuentran The 39 Steps (1935), Rebecca (1940), Notorious (1946), Rear Window (1954), Vertigo (1958), North by Northwest (1959), Psycho (1960) y The Birds (1963). Muchas de ellas figuran regularmente en las listas de las mejores películas de la historia[2] y han sido objeto de incontables análisis académicos.
Hitchcock fue también un pionero en las relaciones entre el cine y la televisión, presentando y produciendo la serie antológica Alfred Hitchcock presenta (1955–1965), que extendió su imagen pública hasta convertirla en una de las firmas más reconocibles del entretenimiento. Gracias a sus innovadoras técnicas de cámara, su dominio del montaje y el uso deliberado del sonido, transformó la manera de construir tensión y angustia en la pantalla. La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas le concedió el Premio en Memoria de Irving G. Thalberg en 1968 y la reina Isabel II lo nombró Caballero Comendador de la Orden del Imperio Británico (KBE) en 1979.
2. Primeros años y formación[editar]
Hitchcock nació en el suburbio londinense de Leytonstone, en el seno de una familia católica de clase media. Su padre, William Hitchcock, era frutero y su madre, Emma Jane Whelan, provenía de una familia irlandesa. Fue el menor de tres hermanos y recibió una educación estricta, influida fuertemente por la disciplina católica y las jerarquías sociales de la Inglaterra victoriana tardía. Una anécdota que el propio Hitchcock repetía con frecuencia —la del niño que, tras una travesura, es enviado a la comisaría con una nota y encerrado brevemente en una celda— se ha convertido en leyenda y suele citarse como clave para entender su obsesión con el miedo, la culpa y la persecución.[3]
Tras cursar estudios en el colegio jesuita St. Ignatius College de Stamford Hill, ingresó en la Escuela de Ingeniería y Navegación de Londres, donde estudió mecánica, electricidad y dibujo técnico. En 1915, a los dieciséis años, empezó a trabajar como oficinista en la Henley Telegraph Company, experiencia que combinó con clases nocturnas de arte y dibujo en la Universidad de Londres. Su talento para la ilustración le permitió ser transferido al departamento de publicidad de la empresa, donde comenzó a diseñar anuncios y a desarrollar un sentido agudo de la composición visual.
El primer contacto de Hitchcock con el cine llegó en 1919, cuando leyó un anuncio de que la productora estadounidense Famous Players-Lasky (futura Paramount) iba a instalar un estudio en Islington, Londres. Consiguió un puesto como rotulista y diseñador de tarjetas de diálogos para películas mudas. Pronto fue ascendiendo y en 1922 se convirtió en ayudante de dirección y director artístico. En ese entorno conoció a la montadora Alma Reville, con quien se casaría en 1926 y que se transformaría en su colaboradora más cercana y su compañera de vida. Reville intervino en los guiones de muchas de sus películas y fue una asesora de confianza hasta la muerte del director.
3. Trayectoria[editar]
3.1. Cine mudo británico[editar]
La primera oportunidad de Hitchcock como director llegó de manera fortuita cuando el realizador de la coproducción anglo-alemana Always Tell Your Wife (1923) cayó enfermo y el productor le encargó terminar el proyecto. Poco después, la productora Gainsborough Pictures le confió su debut absoluto, The Pleasure Garden (1925), un melodrama ambientado en el mundo del teatro filmado en locaciones de Múnich y los Alpes italianos. La película pasó desapercibida comercialmente, pero la siguiente, The Lodger: A Story of the London Fog (1927), fue su primer gran éxito y ya contenía los motivos que se volverían recurrentes en su obra: el hombre inocente acusado injustamente, la atmósfera opresiva y la aparición de la «mujer rubia» en peligro.
A esta le siguieron cintas como The Ring (1927) y Blackmail (1929), que fue la primera producción sonora británica de la historia.[4] Hitchcock filmó Blackmail originalmente como muda, pero durante el proceso se decidió convertirla en sonora, convirtiéndose en un experimento técnico que demostró su capacidad de adaptación. Otras películas del período mudo que exhiben su creciente dominio visual son Easy Virtue (1928) y The Manxman (1929).
3.2. Cine sonoro y primeros éxitos británicos[editar]
La década de 1930 fue de consolidación. Hitchcock firmó con la British International Pictures y luego con Gaumont British, donde produjo algunos de los títulos más importantes del cine británico de preguerra. The Man Who Knew Too Much (1934), un vibrante thriller de espionaje, fue el primero en llamar la atención del mercado estadounidense y el propio Hitchcock lo reharía más tarde en Hollywood con James Stewart y Doris Day (1956).
Con The 39 Steps (1935), basada en la novela de John Buchan, Hitchcock cristalizó su fórmula del inocente en fuga y demostró un dominio magistral del ritmo narrativo. La secuencia final en el music-hall londinense es un modelo de montaje paralelo. A esta le siguieron Secret Agent (1936), Sabotage (1936) y Young and Innocent (1937). The Lady Vanishes (1938), una comedia de intriga ambientada en un tren, fue la película que convenció a David O. Selznick para ofrecerle un contrato en Hollywood.
3.3. Etapa estadounidense[editar]
Hitchcock llegó a los Estados Unidos en 1939 bajo contrato con Selznick International Pictures. Su primer filme americano —y el único con el que ganaría el Óscar a la Mejor Película— fue Rebecca (1940), una adaptación de la novela de Daphne du Maurier protagonizada por Laurence Olivier y Joan Fontaine. A pesar del éxito, la tensión creativa con Selznick fue constante, pues el productor imponía su visión sobre el montaje final.
En esos primeros años rodó varios filmes de temática bélica y de espionaje, en sintonía con el clima de la Segunda Guerra Mundial: Foreign Correspondent (1940), Saboteur (1942) y Lifeboat (1944), experimento técnico rodado íntegramente en un bote salvavidas. Con Shadow of a Doubt (1943), el director confesó que era su película favorita, trasladando el suspense a la apacible vida de un pequeño pueblo californiano.
Al terminar su contrato con Selznick, Hitchcock gozó de una independencia casi total durante los años cincuenta, en los que realizó las obras que le valdrían la inmortalidad cinematográfica. Strangers on a Train (1951), Dial M for Murder (1954, filmada en 3D), Rear Window (1954) —un prodigioso encierro voyeurista en un patio de vecindad con James Stewart y Grace Kelly— y To Catch a Thief (1955) consolidaron su asociación con las rubias elegantes, los besos en primer plano y los decorados meticulosamente controlados.
En 1955 inició la serie televisiva Alfred Hitchcock presenta, que se mantuvo en antena durante diez años y lo convirtió en un rostro familiar para millones de hogares. Su silueta caricaturesca, su saludo «Buenas noches» y su humor macabro se integraron en la cultura popular estadounidense.
Vértigo y North by Northwest
El período 1958–1960 es frecuentemente considerado la cúspide de su arte. Vertigo (1958), protagonizada por James Stewart y Kim Novak, fue inicialmente recibida con críticas tibias, pero con el paso de las décadas se reveló como una obra maestra sobre la obsesión y la construcción de la imagen femenina. Su innovador uso del travelling compensado (el «efecto vértigo») se ha convertido en uno de los recursos visuales más analizados en las escuelas de cine.
North by Northwest (1959), en cambio, fue un éxito inmediato y un resumen lúdico de sus obsesiones: persecuciones, identidades falsas y una emblemática escena en el Monte Rushmore. Cary Grant encarnó al publicista equivocado que huye de espías y de la policía en un relato que equilibra perfectamente comedia y suspense.
3.4. Consagración definitiva y los años sesenta[editar]
En 1960 llegó Psycho, la película que rompió las convenciones narrativas de la época y que se convirtió en un fenómeno de taquilla y de impacto cultural. Rodada en un modesto blanco y negro con equipo televisivo, su asesinato en la ducha a los cuarenta minutos de proyección —deshaciéndose de la protagonista que parecía conducir la trama— fue un golpe de audacia narrativa sin precedentes. La banda sonora de Bernard Herrmann con sus violines chirriantes se grabó en la memoria colectiva.
A continuación, Hitchcock alternó proyectos de distinta ambición. The Birds (1963) llevó el terror a lo cotidiano, con una invasión de aves en la bahía de Bodega que jamás ofrecía una explicación racional completa; Tippi Hedren fue la última gran rubia hitchcockiana. Marnie (1964) exploró el trauma psicológico femenino con una crudeza que en su momento desconcertó a público y crítica. Torn Curtain (1966), un thriller de la Guerra Fría con Paul Newman y Julie Andrews, no logró el favor unánime, en parte por desavenencias con el compositor —Herrmann fue despedido y sustituido por John Addison— y en parte por el ritmo menos trepidante.
3.5. Últimos años[editar]
Los filmes de la década de 1970 evidenciaron los esfuerzos de Hitchcock por adaptarse a un Hollywood que había cambiado tras el derrumbe del sistema de estudios y la irrupción del Nuevo Cine Americano. Topaz (1969) fue un filme de espionaje denso que no conectó con la audiencia; Frenzy (1972), en cambio, supuso un regreso triunfal a su Londres natal, con un relato sórdido de asesino de mujeres que recuperaba la energía y la mala leche de sus viejas producciones británicas.
Su última película, Family Plot (1976), fue una comedia negra de enredo que, sin ser una obra maestra, mostró a un Hitchcock lúdico y más ligero. En los años siguientes, trabajó en el guion de un proyecto titulado The Short Night, pero su salud deteriorada le impidió filmarlo. El 29 de abril de 1980 falleció en su casa de Bel-Air, Los Ángeles, a los ochenta años, por una insuficiencia renal.
4. Estilo y características[editar]
El lenguaje cinematográfico de Hitchcock está tan estudiado que dio origen a un adjetivo en la crítica: «hitchcockiano». Su estilo se basa en la manipulación consciente de las emociones del espectador mediante recursos visuales y sonoros perfectamente calculados.
Uno de sus conceptos clave es el «MacGuffin», término que él popularizó: un objeto que motiva las acciones de los personajes pero que en sí mismo carece de importancia dramática.[5] La verdadera tensión, decía, reside en lo que los personajes creen que ese objeto representa, no en el objeto mismo.
El «suspense» hitchcockiano se distingue claramente del sobresalto o la sorpresa. Para Hitchcock, la situación ideal es aquella en que el público sabe que hay una bomba bajo la mesa pero los personajes lo ignoran; mientras conversan inocentemente, la ansiedad del espectador crece hasta extremos insoportables. Este principio, ilustrado con su celebre ejemplo de la bomba, se convirtió en doctrina narrativa.
Visualmente, Hitchcock fue un innovador constante. En Vertigo empleó la combinación de travelling hacia atrás y zoom hacia adelante para generar el «efecto vértigo». Ya en Notorious (1946), la cámara sobrevuela el gran vestíbulo para descender hasta un primer plano de una llave en la mano de Ingrid Bergman, un alarde de grúa que sintetiza información sin necesidad de palabras. En Rope (1948), fingió un falso plano secuencia con cortes disimulados para que toda la acción pareciera transcurrir en tiempo real dentro de un mismo apartamento.
El tratamiento de los personajes femeninos ha generado extensos debates. Hitchcock presentaba con frecuencia a mujeres elegantes, rubias y sofisticadas que escondían turbulencias interiores; su mirada sobre ellas oscila entre la adoración, el deseo voyeurista y la crueldad punitiva. Actrices como Grace Kelly, Kim Novak y Tippi Hedren dieron vida a esas figuras ambivalentes bajo una dirección que exigía una entrega extrema.
El sonido era para él tan importante como la imagen. La partitura de Bernard Herrmann en Psycho es un claro ejemplo de cómo la música puede construir una atmósfera de terror sin necesidad de mostrar explícitamente la violencia. Hitchcock controlaba minuciosamente cada ruido, cada silencio y cada diálogo, y en muchas ocasiones optaba por secuencias enteras sin música para acentuar la sensación de aislamiento.
5. Palmarés y récords[editar]
Aunque Hitchcock es considerado uno de los cineastas más importantes de la historia, su relación con los premios fue paradójica. Fue nominado en cinco ocasiones al Óscar a la Mejor Dirección —por Rebecca (1941), Lifeboat (1945), Spellbound (1946), Rear Window (1955) y Psycho (1961)— pero nunca ganó la estatuilla competitiva. La Academia le otorgó el Premio en Memoria de Irving G. Thalberg en la ceremonia de 1968, en reconocimiento a su trayectoria como productor y a la calidad sostenida de su obra.
Entre los premios más destacados de su carrera figuran:
- Premio en Memoria de Irving G. Thalberg (1968)
- Concha de Plata a la mejor dirección en el Festival de San Sebastián por Vértigo (1958)
- Globo de Oro a la mejor serie de televisión por Alfred Hitchcock presenta (1958[sin verificar])
- Nombramiento como Caballero Comendador de la Orden del Imperio Británico (KBE, 1979)
- Premio a toda una vida del American Film Institute (1979[sin verificar])
[ Desplegar / Plegar ] Filmografía seleccionada
| Año | Título original | Título en español (Hispanoamérica) |
|---|---|---|
| 1927 | The Lodger | El enemigo de las rubias o El huésped |
| 1934 | The Man Who Knew Too Much | El hombre que sabía demasiado |
| 1935 | The 39 Steps | Los 39 escalones |
| 1938 | The Lady Vanishes | La dama desaparece |
| 1940 | Rebecca | Rebeca |
| 1942 | Saboteur | Sabotaje |
| 1946 | Notorious | Tuyo es mi corazón o Encadenados |
| 1948 | Rope | La soga |
| 1951 | Strangers on a Train | Extraños en un tren |
| 1954 | Rear Window | La ventana indiscreta |
| 1958 | Vertigo | Vértigo |
| 1959 | North by Northwest | Con la muerte en los talones o Intriga internacional |
| 1960 | Psycho | Psicosis |
| 1963 | The Birds | Los pájaros |
| 1972 | Frenzy | Frenesí |
| 1976 | Family Plot | Trama macabra |
Además, varias de sus películas han establecido récords en listas de la crítica. En la encuesta decenal de Sight & Sound de 2012, Vértigo fue votada como la mejor película de todos los tiempos. La misma revista había situado a Hitchcock en el primer puesto de los mejores directores en ediciones anteriores. Psycho está incluida en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos desde 1992[sin verificar].
6. Vida pública y legado[editar]
Hitchcock cultivó una imagen pública tan cuidada como sus películas. Su silueta oronda, su voz pausada y su dicción precisa, así como sus apariciones al inicio y al final de los episodios de Alfred Hitchcock presenta, lo convirtieron en un ícono pop más allá de las salas de cine. Era famoso por no conceder entrevistas convencionales; en su lugar, desplegaba un humor negro y autoparódico que muchas veces desconcertaba a los periodistas.
El libro-entrevista de François Truffaut (El cine según Hitchcock, 1966) cambió para siempre la percepción académica de su obra. Truffaut, uno de los fundadores de la Nouvelle Vague, sometió a Hitchcock a decenas de horas de conversación que desmenuzaban sus métodos, sus intenciones y sus trucos. Aquel diálogo ayudó a que la crítica revalorizara al director, a quien durante muchos años se vio como un mero artesano del entretenimiento.
La influencia de Hitchcock sobre el lenguaje audiovisual es incalculable. Directores de generaciones posteriores —Brian De Palma, David Lynch, Steven Spielberg, Martin Scorsese, Pedro Almodóvar y muchos otros— han reconocido su deuda con el británico. De Palma, en particular, construyó buena parte de su primera filmografía revisitando y transformando motivos hitchcockianos (voyeurismo, dobles de mujeres rubias, planos secuencia falsos). David Fincher, con películas como Seven y Zodiac, ha explotado la herencia del suspenso psicológico.
La concepción del montaje en Hitchcock, sus experimentaciones con el tiempo real (Rope, Dial M for Murder) y la utilización de la tecnología 3D en una era temprana muestran a un autor que nunca dejó de explorar los límites del medio. Su insistencia en que «el cine son imágenes» y su apuesta por secuencias sin diálogos lo alejan del teatro filmado y lo acercan a un lenguaje puramente visual.
En la cultura popular, las referencias a Hitchcock son constantes: desde la silueta estampada en camisetas hasta la reutilización de la melodía de Psicosis en anuncios y series infantiles. El museo de cera de Madame Tussauds y el paseo de la fama de Hollywood cuentan con su figura, y varias publicaciones especializadas lo coronan como «el director más influyente de la historia del cine».
7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
La relación de Hitchcock con el público hispanoamericano y español tiene múltiples vertientes. Durante su vida, muchas de sus películas se estrenaron en las principales capitales latinoamericanas pocos meses después de su lanzamiento en Estados Unidos, y en los años cincuenta y sesenta era habitual encontrar sus filmes en las carteleras de Buenos Aires, Ciudad de México, Bogotá y Lima. La revista mexicana Cinelandia y la argentina Heraldo del Cine lo convirtieron en tema frecuente de portada durante décadas.[6]
En
España, Hitchcock tuvo una relación especial con el Festival de San Sebastián. Allí presentó varios de sus trabajos y, como se menciona en su palmarés, obtuvo la Concha de Plata por Vértigo en 1958. La presencia de sus películas en las salas españolas durante los años del franquismo estuvo a veces sujeta a cortes de censura —Psycho sufrió mutilaciones en secuencias consideradas «inmorales»—, pero aun así lograron un notable éxito comercial y crítico.
En el ámbito del doblaje, los filmes de Hitchcock fueron distribuidos en América Latina con bandas sonoras en español realizadas mayoritariamente en los estudios de Los Ángeles (para el mercado mexicano y del resto de Hispanoamérica) y ocasionalmente en
Puerto Rico o
Argentina.[7] Voces como las de Jesús Barrero, la primera voz de James Stewart en muchos doblajes clásicos, o la de Araceli de León en el papel de Grace Kelly, ayudaron a grabar en el imaginario colectivo frases que hoy son parte de la cultura popular latinoamericana.
La influencia del director alcanza también a cineastas hispanohablantes. Pedro Almodóvar ha citado en varias ocasiones la influencia del suspense hitchcockiano en la estructura de thrillers como La piel que habito, y el realizador chileno Alejandro Amenábar construyó Abre los ojos y Los otros partiendo de la gramática del suspense psicológico del británico. En el cine argentino, las películas de Fabián Bielinsky, particularmente Nueve reinas, también dialogan con los mecanismos del engaño y la tensión hitchcockiana.
En televisión, la serie Alfred Hitchcock presenta se transmitió en varios países latinoamericanos durante los años sesenta y setenta, doblada al español neutro. Recientemente, plataformas de streaming como
Netflix y Amazon Prime Video han incorporado con subtítulos y doblaje la mayor parte de su filmografía, lo que ha facilitado que nuevas generaciones descubran su obra sin salir de casa.
En el terreno editorial, el libro de Truffaut fue traducido al español y editado en distintas oportunidades por sellos españoles y argentinos. Además, en 2015 se publicó en México un cómic biográfico de la editorial Resistencia titulado Hitchcock: maestro del suspenso, que acercó su figura a lectores jóvenes de habla hispana.
El término «maestro del suspenso» fue popularizado por la propia promoción de sus películas y por críticos como François Truffaut, quien publicó un extenso libro de entrevistas con el director en 1966. ↩︎
Por ejemplo, la encuesta decenal de Sight & Sound de 2012 ubicó Vértigo en el primer puesto de las mejores películas de todos los tiempos, superando a Citizen Kane. ↩︎
Aunque no hay evidencia documental que confirme la veracidad de la anécdota, fue relatada por Hitchcock en numerosas entrevistas y en el libro de Truffaut. ↩︎
Fue la primera película europea con sonido sincronizado, estrenándose en noviembre de 1929. ↩︎
Ejemplos clásicos son el encendedor de Extraños en un tren, los secretos gubernamentales en los microfilmes de Con la muerte en los talones o las joyas robadas en otras tramas. ↩︎
En
México, el semanario Cinelandia dedicó varios números a Hitchcock a lo largo de los años, con ilustraciones que imitaban su estilo de dibujo. ↩︎El doblaje mexicano de La ventana indiscreta data de 1956[sin verificar] y fue dirigido por Edmundo Santos para el estudio Metro Goldwyn Mayer. ↩︎