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César Vallejo

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César Vallejo · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
LiteraturaRubén Darío · Federico García Lorca · Idioma español
CiudadesMadrid · Barcelona
César Vallejo
Nombre completoCésar Abraham Vallejo Mendoza
Nacimiento16 de marzo de 1892, Santiago de Chuco, departamento de La Libertad, Perúvéase la sección 2.1
Fallecimiento15 de abril de 1938 (46 años), París, Francia
Causa de muerteNo establecida. Los médicos que lo atendieron no llegaron a un diagnóstico: véase la sección 3.5
SepulturaCementerio de Montrouge (1938); trasladado al cementerio de Montparnasse, París, en 1970
NacionalidadPeruana
OcupaciónPoeta, narrador, dramaturgo, cronista, traductor y profesor
Idioma de escrituraEspañol; algún texto dramático redactado primero en francés
FormaciónUniversidad Nacional de Trujillo (bachiller en Letras, 1915); estudios interrumpidos en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
CónyugeGeorgette Marie Philippart Travers (matrimonio civil, 1934)
Libros de poesía publicados en vidaDos: Los heraldos negros y Trilce
Libros de poesía póstumosDos, ambos de 1939: España, aparta de mí este cáliz y el conjunto titulado por sus editores Poemas humanos
PremiosUn premio de cuento en Lima (1921). No recibió el Premio Nobel de Literatura ni figura entre sus candidatos conocidos

1. Resumen[editar]

César Vallejo (Santiago de Chuco, 1892 – París, 1938) fue un poeta peruano cuya obra está considerada, junto con la de un puñado de contemporáneos, el punto de ruptura de la poesía moderna en lengua española. Publicó solo dos libros de poemas en vidaLos heraldos negros y Trilce— y murió a los 46 años, en el exilio y en la pobreza, sin haber visto impreso ninguno de los poemas por los que hoy se le lee más.

Los heraldos negros, impreso en Lima con fecha de 1918 aunque distribuido en 1919, todavía se apoya en el modernismo de Rubén Darío y en los simbolistas franceses, pero introduce ya un tono de queja doméstica, familiar y religiosa que no tenía precedente. Trilce (Lima, octubre de 1922) rompió con todo eso de golpe: 77 poemas sin título, numerados en cifras romanas, con la sintaxis descoyuntada, la ortografía alterada deliberadamente, números y neologismos incrustados en el verso y un sujeto que se deshace mientras habla. Es el libro que cambió la lengua poética en español, y en el momento de aparecer prácticamente nadie lo entendió.

Vallejo salió del Perú en junio de 1923 y no volvió. Vivió quince años en Europa —París sobre todo, con estancias en Madrid y tres viajes a la Unión Soviética— escribiendo crónicas para la prensa limeña, novela de tesis, teatro que no se estrenó y una masa de poemas que guardó sin publicar. En los últimos meses de 1937, tras dos viajes a la España en guerra, escribió de un tirón el conjunto que cierra su obra.

Murió en París el 15 de abril de 1938. Todo lo demás es póstumo: España, aparta de mí este cáliz, quince poemas impresos en enero de 1939 en el monasterio de Montserrat por soldados del ejército republicano en una tirada que no llegó a distribuirse, y el volumen que su viuda Georgette Vallejo y el historiador Raúl Porras Barrenechea publicaron en París en julio de 1939 bajo el título Poemas humanos, título que no es del autor sino de sus editores. Esa distinción —lo que Vallejo publicó frente a lo que se publicó por él— organiza este artículo y es la clave para leer su bibliografía sin confusiones.

No ganó el Premio Nobel de Literatura ni fue candidato conocido a él: murió en 1938, casi desconocido fuera de círculos muy reducidos, y su consagración es enteramente posterior.

2. Perú (1892-1923)[editar]

2.1 Santiago de Chuco[editar]

César Abraham Vallejo Mendoza nació en Santiago de Chuco, un pueblo minero y agrícola de la sierra norte del Perú, en el departamento de La Libertad, a más de 3.100 metros de altitud. La fecha que dan casi todas las biografías es el 16 de marzo de 1892, aunque no está respaldada por una partida de nacimiento y algunos investigadores la han discutido.[1]

Fue el menor de once hermanos. Su padre, Francisco de Paula Vallejo Benites, era notario y gobernador del distrito; su madre, María de los Santos Mendoza Gurrionero. La casa era devota y numerosa, y la infancia protegida de "el hijo menor" es un material que reaparece en toda su obra: la madre, los hermanos, el pan repartido, la mesa familiar como imagen de un orden perdido.

La familia era mestiza. La versión que el propio Vallejo transmitió y que repiten sus biógrafos sostiene que sus dos abuelas eran indígenas y sus dos abuelos, sacerdotes de origen gallego.

2.2 Estudios, la hacienda Roma y el grupo de Trujillo[editar]

Estudió la secundaria en el Colegio Nacional de San Nicolás de Huamachuco (1905-1909) e intentó varias veces empezar una carrera universitaria, interrumpida cada vez por falta de dinero. En 1911 viajó a Lima y se matriculó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que abandonó por lo mismo.

Ese mismo año trabajó como preceptor de los hijos de un hacendado en Quiruvilca y después, en 1912, como ayudante de cajero en la hacienda azucarera Roma, en el valle de Chicama. Allí vio de cerca el régimen de trabajo de los peones de las plantaciones costeñas: jornadas de doce a catorce horas, pago en fichas, alojamiento colectivo. Esa experiencia está en el origen de su novela El tungsteno y de buena parte de su evolución política posterior.

Entre 1913 y 1917 vivió en Trujillo, donde se graduó de bachiller en Letras en 1915 con una tesis titulada El romanticismo en la poesía castellana, y empezó Derecho sin terminarlo. Trabajó como maestro de primaria. En Trujillo se integró en el círculo intelectual que la crítica llamó después el "grupo Norte", alrededor de Antenor Orrego: allí trató a Alcides Spelucín, a José Eulogio Garrido, al pintor Macedonio de la Torre y al joven Víctor Raúl Haya de la Torre, futuro fundador del APRA. Orrego fue el primer lector serio de su poesía y el prologuista de Trilce.

2.3 Lima y Los heraldos negros[editar]

En 1918 se instaló en Lima, donde ejerció de maestro en el Colegio Barrós y después dirigió el Colegio Guadalupe. Ese año murió su madre, un golpe que atraviesa toda su obra posterior.

Los heraldos negros lleva en la portada la fecha de 1918, pero no se distribuyó hasta julio de 1919: la edición estuvo detenida a la espera de un prólogo de Abraham Valdelomar que nunca llegó a escribirse.[2] Son 69 poemas repartidos en seis secciones. El libro conserva el molde métrico y buena parte del vocabulario del modernismo, pero lo tuerce: donde Darío ponía cisnes y princesas, Vallejo pone la casa de los padres, el pan, la culpa, un Dios que no responde y una queja física que no admite ornamento. El primer verso del libro —"Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé"— es uno de los arranques más citados de la poesía en español, precisamente por lo que tiene de renuncia a la elocuencia.

2.4 La cárcel de Trujillo (1920-1921)[editar]

En 1920 Vallejo volvió a Santiago de Chuco. El 1 de agosto de 1920, durante las fiestas del pueblo, un conflicto entre facciones locales terminó en asalto e incendio de un establecimiento comercial y en varios muertos. Vallejo, que estaba presente, fue señalado como "instigador intelectual" de los hechos por los denunciantes. Se ocultó durante meses y fue detenido.

Estuvo preso en la cárcel de Trujillo desde el 6 de noviembre de 1920 hasta el 26 de febrero de 1921: 112 días. Salió en libertad condicional gracias a la presión de intelectuales y periodistas, pero el proceso nunca se cerró, y la amenaza de volver a la cárcel fue una de las razones de su marcha definitiva del Perú.

Los 112 días de encierro son el acontecimiento central de su biografía. De ellos salió una parte sustancial de Trilce —la celda, el número, el cuerpo confinado, el tiempo que no avanza— y el cambio de escala de toda su poesía: lo que en Los heraldos negros era dolor doméstico pasa a ser una condición general y sin culpable identificable.

En 1921 ganó un premio de cuento de la Sociedad Entre Nous con Más allá de la vida y la muerte, el único galardón literario de su vida.

2.5 Trilce (1922)[editar]

Trilce se imprimió en Lima, en octubre de 1922, en los Talleres Tipográficos de la Penitenciaría, con prólogo de Antenor Orrego y una tirada de 200 ejemplares. Contiene 77 poemas, sin título, identificados por numeración romana.

Sobre el origen de la palabra no hay acuerdo. Vallejo había pensado titularlo Cráneos de bronce; según el testimonio de su amigo y biógrafo Juan Espejo Asturrizaga, la palabra surgió de repetir "tres, tres, tres" mientras discutía el coste de la impresión; el propio Vallejo llegó a decir que Trilce no significaba nada; y se ha propuesto también una fusión de "triste" y "dulce". Ninguna de las tres explicaciones está documentada de forma concluyente.

La recepción fue el silencio, cuando no la burla. En un medio literario que todavía discutía el modernismo, un libro que escribía "999 calorías", que partía palabras a mitad de verso, que multiplicaba consonantes ("Rumbbb... Trrraprrr rrach... chaz") y que suprimía el sujeto gramatical resultaba sencillamente ilegible. El crítico peruano Luis Alberto Sánchez publicó una nota preguntando en voz alta por qué se había escrito ese libro, y admitiendo que no lo entendía —un texto que la posteridad ha convertido en el ejemplo clásico de incomprensión crítica.

En 1923 publicó dos libros de prosa, Escalas melografiadas y Fabla salvaje, y el 17 de junio de 1923 embarcó en el Callao rumbo a Europa. Llegó a París el 13 de julio de 1923 y no volvió al Perú.

3. Europa (1923-1938)[editar]

3.1 París: la pobreza y el periodismo[editar]

Los primeros años parisinos fueron de miseria material. Vallejo durmió en estaciones, vivió de préstamos y de trabajos ocasionales, y solo a partir de 1925 tuvo ingresos algo estables: entró a trabajar en el Bureau des Grands Journaux Ibéro-Américains y obtuvo una beca del gobierno español, que le permitió inscribirse formalmente en la Universidad de Madrid y a la que renunció más tarde.

Su sustento principal fue el periodismo. Entre 1923 y 1930 envió centenares de crónicas a las revistas limeñas Mundial y Variedades y al diario El Comercio: crónicas de arte, de política, de espectáculos, de costumbres europeas. Ese corpus, reunido y publicado décadas después, es hoy una fuente de primer orden sobre la vanguardia europea vista desde fuera.

En París trató a Juan Larrea, con quien fundó la revista Favorables París Poema (dos números, 1926), a Vicente Huidobro, a Pablo Picasso y al medio de la vanguardia. En 1927 conoció a Georgette Marie Philippart Travers, entonces de 19 años, con quien viviría el resto de su vida y que sería, tras su muerte, la administradora y la editora de toda su obra.

3.2 Los viajes a la Unión Soviética y el giro político[editar]

Vallejo viajó a la Unión Soviética tres veces: en octubre de 1928, en 1929 y en 1931. La primera visita coincidió con una crisis personal e ideológica y marcó su adhesión pública al marxismo. A partir de ese momento su escritura se divide en dos aguas: una obra de intervención —novela social, teatro de tesis, reportaje— y una poesía que siguió guardando en un cajón.

En diciembre de 1930 fue expulsado de Francia por sus actividades políticas y se trasladó a Madrid, donde vivió hasta 1932. Fue el periodo más productivo de su obra en prosa:

  • El tungsteno (Madrid, Editorial Cenit, 1931), novela sobre la explotación de los mineros indígenas en una empresa extranjera, escrita según el molde de la novela proletaria.
  • Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin (Madrid, Ulises, 1931), un reportaje que fue, paradójicamente, su único éxito comercial en vida: se agotaron varias ediciones en pocos meses.
  • La segunda edición de Trilce (Madrid, Compañía Ibero-Americana de Publicaciones, 1930), con prólogo de José Bergamín y un poema de saludo de Gerardo Diego. Esta edición es el punto en el que la poesía de Vallejo empieza a ser leída de verdad: los poetas españoles del 27 la reconocieron como propia antes que la crítica peruana.

En 1931 se afilió al Partido Comunista de España. En 1932 regresó a París, donde permaneció ya hasta su muerte. Se casó con Georgette en matrimonio civil en 1934.

3.3 La Guerra Civil Española[editar]

La sublevación de julio de 1936 movilizó a Vallejo por completo. Participó en el Comité Iberoamericano para la Defensa de la República Española, recaudó fondos, escribió y habló en actos públicos. Viajó a España dos veces en 1937 y asistió, en julio de ese año, al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia, Madrid, Barcelona y París, donde coincidió con Pablo Neruda, Octavio Paz, Antonio Machado, André Malraux y buena parte de la intelectualidad antifascista del momento.

De vuelta en París, entre septiembre y diciembre de 1937, escribió en un estado de urgencia el conjunto que cierra su obra: los quince poemas de España, aparta de mí este cáliz y la mayor parte de los poemas que después se publicarían como Poemas humanos. En pocas semanas produjo el bloque más denso de toda su vida de escritor.

3.4 La muerte[editar]

Vallejo enfermó en los primeros meses de 1938. Ingresó el 24 de marzo en una clínica de París y murió el 15 de abril de 1938, un Viernes Santo, a los 46 años.

El diagnóstico nunca se estableció. El equipo médico que lo atendió durante las tres semanas de ingreso descartó sucesivamente varias hipótesis sin llegar a una conclusión; las explicaciones que circularon después —una recaída de paludismo contraído en la juventud, tuberculosis, una infección no identificada— proceden de testimonios posteriores y no de un informe clínico concluyente.[3]

Fue enterrado en el cementerio de Montrouge. En 1970, Georgette Vallejo trasladó sus restos al cementerio de Montparnasse, donde siguen.

Existe una coincidencia que la crítica repite hasta el desgaste: en un poema escrito años antes, "Piedra negra sobre una piedra blanca", Vallejo había escrito que se moriría en París, con aguacero, un día del que ya tenía el recuerdo. El poema dice jueves; murió en viernes. Conviene tomarlo por lo que es —una coincidencia parcial, no una profecía— y no por lo que la leyenda ha hecho con él.

4. La obra poética[editar]

Esta es la sección donde más importa separar lo que Vallejo publicó de lo que se publicó después de su muerte, porque casi toda la bibliografía divulgativa mezcla las dos cosas.

Libro Escrito Primera edición Editorial y lugar Situación
Los heraldos negros 1915-1918 Portada de 1918; distribuido en julio de 1919 Souza Ferreira, Lima En vida
Trilce 1919-1922 Octubre de 1922 Talleres Tipográficos de la Penitenciaría, Lima En vida
España, aparta de mí este cáliz Septiembre-diciembre de 1937 Enero de 1939 Ediciones Literarias del Comisariado, Ejército del Este, monasterio de Montserrat Póstumo
Poemas humanos 1923-1937 Julio de 1939 Les Éditions des Presses Modernes au Palais Royal, París Póstumo

Recuento: cuatro libros. Dos publicados en vida y dos póstumos. Ninguna otra cifra es correcta: las ediciones que presentan cinco o seis títulos están separando en volúmenes independientes bloques —Poemas en prosa, Nómina de huesos, Sermón de la barbarie— que son agrupaciones editoriales de los papeles póstumos, no libros que el autor cerrara y titulara.

4.1 Los heraldos negros y Trilce[editar]

Libro Poemas Estructura Rasgo dominante
Los heraldos negros 69 Seis secciones tituladas Molde modernista tensado por una queja física y religiosa
Trilce 77 Poemas sin título, numerados I-LXXVII Desarticulación sintáctica, ortográfica y tipográfica

4.2 Los papeles póstumos y el problema del título[editar]

Vallejo dejó a su muerte una carpeta de poemas sin título de conjunto y sin orden fijado por él. Georgette Vallejo y Raúl Porras Barrenechea prepararon la edición parisina de julio de 1939 y necesitaban un título. Lo tomaron de una libreta de apuntes del poeta donde aparecía, en minúsculas, la expresión "poemas humanos" referida al asunto de un libro en marcha. Era una descripción temática, no un título. La propia Georgette declaró años después que habría sido más exacto llamar al conjunto Versos nuevos.

De ahí arranca una historia editorial larga y disputada:

Edición Año Responsable Qué hizo
Príncipe de Poemas humanos 1939 Georgette Vallejo y Raúl Porras Barrenechea Fijó el título y un primer orden; incluyó España, aparta de mí este cáliz
Obra poética completa 1968 Georgette Vallejo (Francisco Moncloa Editores, Lima) Reprodujo los manuscritos en facsímil y alteró el orden de 1939, sin explicar el criterio
Edición de Juan Larrea 1978 Juan Larrea Rechazó el título Poemas humanos y reagrupó los poemas en dos bloques: Nómina de huesos (1923-1936) y Sermón de la barbarie (1936-1937)
Ediciones críticas posteriores Desde 1988 Equipos universitarios Cotejo sistemático de los manuscritos y datación poema a poema

Recuento: cuatro hitos editoriales. La consecuencia práctica para el lector es que dos ediciones distintas de la poesía póstuma de Vallejo pueden traer los mismos poemas en orden distinto y bajo epígrafes distintos, y que citar "el poema X de Poemas humanos" no identifica un texto sin decir además qué edición se usa.

4.3 España, aparta de mí este cáliz[editar]

Los quince poemas de este libro son el testamento poético de Vallejo y el ejemplo más citado de poesía escrita sobre una guerra en curso sin caer en la consigna. Se abre con el "Himno a los voluntarios de la República" y se cierra con el poema que da título al conjunto, dirigido a "niños del mundo" y construido sobre la hipótesis de la derrota. Entre medias está "Masa", quizá el poema más difundido de su autor: un combatiente muerto al que primero un hombre, luego veinte, luego millones piden que no se muera, hasta que "le rodearon millones de individuos" y el cadáver se incorpora. Es, a la vez, un poema político y un poema de resurrección, y la ambigüedad no se resuelve.

La historia material de la primera edición es excepcional: se imprimió en enero de 1939 en la imprenta del monasterio de Montserrat, en papel de mala calidad por la escasez, a cargo de soldados del Ejército del Este republicano, bajo el sello de las Ediciones Literarias del Comisariado y con prólogo de Juan Larrea; la supervisión editorial se atribuye a Manuel Altolaguirre. Los ejemplares no llegaron a encuadernarse ni a distribuirse: la guerra terminó en Cataluña ese mismo mes y la tirada se dio por perdida, hasta que aparecieron ejemplares en el propio monasterio.[4] En julio de 1939 el libro se reeditó en París dentro del volumen de Poemas humanos, con el orden y la numeración de los poemas alterados respecto de la edición de Montserrat.

5. Narrativa, teatro y ensayo[editar]

5.1 Narrativa[editar]

Obra Género Escrita Primera edición Situación
Escalas melografiadas Doce relatos en dos series 1922-1923 1923, Lima En vida
Fabla salvaje Novela breve 1923 1923, Lima En vida
Hacia el reino de los Sciris Novela corta de tema incaico h. 1928 Póstuma Póstuma
El tungsteno Novela proletaria 1930-1931 1931, Cenit, Madrid En vida
Paco Yunque Relato infantil de crítica social 1931 1951 Póstuma

Recuento: cinco títulos narrativos; tres publicados en vida y dos póstumos. Paco Yunque fue rechazado por el editor en 1931 por considerarlo "demasiado triste" y hoy es lectura escolar corriente en el Perú. Quedaron además varios relatos inconclusos de los años 1935-1936.

5.2 Teatro[editar]

Obra Escrita Publicación
Lock-out 1930, redactada primero en francés Póstuma
Entre las dos orillas corre el río Años treinta, con títulos previos distintos Póstuma
Colacho Hermanos o Presidentes de América 1934 Póstuma
La piedra cansada 1937 Póstuma

Recuento: cuatro piezas, ninguna publicada ni estrenada en vida del autor. El teatro de Vallejo es la parte menos frecuentada de su obra; se representa poco y se estudia sobre todo como documento de su pensamiento político.

5.3 Ensayo y crónica[editar]

Obra Escrita Primera edición Situación
Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin 1930-1931 1931, Ulises, Madrid En vida
Rusia ante el segundo plan quinquenal 1932 1965 Póstuma
Contra el secreto profesional 1923-1929 1973 Póstuma
El arte y la revolución 1929-1931 1973 Póstuma
Crónicas para Mundial, Variedades y El Comercio 1923-1930 Publicadas en prensa; recopiladas mucho después Mixta

Recuento: cuatro libros de ensayo más el corpus periodístico. De los cuatro libros, uno apareció en vida.

6. Aportación formal y estilo[editar]

6.1 Lo que hace Trilce[editar]

Trilce es el libro que sostiene la posición de Vallejo en la historia de la poesía, y conviene enumerar con precisión qué hace, porque suele describirse con adjetivos en vez de con procedimientos:

  1. Desarticula la sintaxis. Suprime nexos, cambia el orden de los términos, deja frases sin cerrar, hace concordar mal a propósito. El poema no avanza por argumento sino por tropiezos.
  2. Fuerza la ortografía y la tipografía. Mayúsculas en mitad de palabra, consonantes multiplicadas, cifras dentro del verso, espacios en blanco de tamaño variable. La página se convierte en un objeto visual, no solo en un soporte.
  3. Fabrica palabras. Neologismos por derivación ("trilce" mismo), verbos hechos de sustantivos, adverbios imposibles. No son adorno: nombran estados para los que la lengua no tenía palabra.
  4. Vacía el sujeto lírico. El "yo" del poema aparece y desaparece, se desdobla, se habla en tercera persona, se dirige a un "tú" que puede ser él mismo, su madre o nadie.
  5. Trabaja con el número. Cifras, cuentas, medidas y fechas atraviesan el libro: el tiempo carcelario contado, el hijo que falta, el "uno" que no llega a "dos".
  6. Hace del cuerpo el centro. Hambre, frío, huesos, dentadura, orina, dolor de estómago. La materia física entra en el poema sin mediación estética, casi cuarenta años antes de que eso fuera común.

El resultado es un libro que en 1922 no tenía comparación posible en español y que solo empezó a tenerla mucho después. Se ha señalado su parentesco con lo que hacían por los mismos años James Joyce en inglés o los futuristas en italiano y ruso, pero Vallejo trabajaba sin contacto con esas obras: escribía en Trujillo y en Lima, en un medio literario que discutía todavía a Darío.

6.2 La poesía póstuma[editar]

En los poemas escritos en Europa, y muy en particular en los de 1937, Vallejo abandona la violencia formal de Trilce sin volver atrás. El verso se vuelve más largo y más discursivo; aparecen la enumeración, la anáfora, la letanía, el tono de discurso o de sermón. El asunto se desplaza del yo confinado a la solidaridad, el trabajo, el hambre colectiva y la muerte ajena: "un hombre pasa con un pan al hombro", "quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo".

Es una poesía política sin ser propagandística, y ahí está su singularidad: en los poemas de la guerra no hay ni un solo verso de celebración de la victoria, y el libro entero está escrito desde la hipótesis del desastre.

6.3 Vocabulario crítico[editar]

La crítica ha acuñado términos específicos para describir procedimientos vallejianos —el "hipérbaton vallejiano", la "sintaxis del tropiezo", la "poética del resto"— y su nombre funciona como adjetivo: se habla de un verso "vallejiano" con la misma naturalidad con que se habla de un giro "gongorino". Pocos poetas del siglo XX en español han dado un adjetivo de uso corriente.

7. Recepción a lo largo del tiempo[editar]

7.1 1919-1930: el silencio[editar]

Los heraldos negros obtuvo reseñas amables y limitadas al Perú. Trilce obtuvo, en la práctica, ninguna. El medio limeño lo leyó como una excentricidad o como un error, y la nota de Luis Alberto Sánchez confesando su perplejidad se convirtió en el emblema de esa recepción. Vallejo salió del Perú en 1923 convencido de haber fracasado.

7.2 1930-1939: los poetas españoles[editar]

El punto de inflexión es la segunda edición de Trilce (Madrid, 1930), con prólogo de José Bergamín y saludo de Gerardo Diego. Los poetas de la Generación del 27 —el mismo grupo de Federico García Lorca— reconocieron en Vallejo a un contemporáneo, no a un raro. Fue una lectura de poetas, no de críticos, y precedió en varias décadas a la aceptación académica.

7.3 1939-1970: la canonización lenta[editar]

Tras su muerte, la obra de Vallejo circuló de forma irregular: ediciones parciales, textos mal fijados, disputas sobre los manuscritos. Contribuyeron a asentarla Juan Larrea, que le dedicó buena parte de su vida de estudioso; André Coyné, que preparó las primeras ediciones anotadas; y Juan Espejo Asturrizaga, cuyo testimonio biográfico de 1965 sigue siendo fuente básica para los años peruanos, con la cautela de que es el recuerdo de un amigo escrito cuarenta años después.

En paralelo, su figura se politizó: leído desde la izquierda latinoamericana como el poeta comunista por excelencia, y desde otras posiciones como un místico laico. Las dos lecturas siguen conviviendo y ninguna agota los textos.

7.4 Desde 1970: el clásico[editar]

Desde los años setenta Vallejo es un clásico sin discusión. Está en los programas escolares del Perú y en los universitarios de medio mundo; genera una bibliografía crítica que se cuenta por millares de títulos; y su nombre aparece de forma sistemática, junto al de Pablo Neruda y el de Vicente Huidobro, en cualquier enumeración de los poetas que fundaron la modernidad en lengua española.

La discusión que permanece abierta es filológica: qué texto es el texto. Las ediciones sucesivas de la poesía póstuma difieren en orden, en títulos, en lecturas de manuscritos y hasta en la puntuación, y la disputa sobre la gestión que Georgette Vallejo hizo del archivo —custodia rigurosa para unos, intervención excesiva para otros— sigue produciendo literatura académica. Este artículo no arbitra esa discusión; se limita a señalar que existe y a fechar cada edición.

8. Traducciones y lugar en el canon[editar]

8.1 La dificultad de traducirlo[editar]

Vallejo es de los poetas más difíciles de traducir del español, y por una razón concreta: buena parte de su efecto depende de violencias hechas a la propia lengua —concordancias rotas, palabras inventadas, ortografía alterada— que no tienen equivalente automático en otra. Traducirlo obliga a decidir si se reproduce el error o se reproduce el sentido, y las dos opciones pierden algo.

En inglés, el traductor de referencia ha sido Clayton Eshleman, que dedicó a Vallejo más de cuarenta años. Su versión de la poesía póstuma, preparada con José Rubia Barcia, y su traducción de Trilce fueron premiadas en Estados Unidos, y en 2007 la University of California Press publicó su The Complete Poetry: A Bilingual Edition, con prólogo de Mario Vargas Llosa.[5] Existen además versiones al francés, al alemán, al italiano, al portugués, al ruso, al chino y al japonés, entre otras lenguas.

8.2 Posición en el canon en español[editar]

Autor País Género principal Rasgo que lo sitúa Premio Nobel
César Vallejo Perú Poesía Ruptura formal de Trilce; poesía póstuma de 1937 No
Pablo Neruda Chile Poesía Amplitud y alcance popular Sí, 1971
Federico García Lorca España Poesía y teatro Síntesis de tradición oral y vanguardia No
Rubén Darío Nicaragua Poesía Fundación del modernismo No existía en su tiempo
Octavio Paz México Poesía y ensayo Poesía y pensamiento crítico Sí, 1990
Jorge Luis Borges Argentina Cuento y ensayo Reinvención del relato breve No

La tabla contiene seis autores y dos premios Nobel. Conviene fijar el dato porque circula mal atribuido: Vallejo no ganó el Premio Nobel de Literatura. Murió en 1938 y el premio no se concede a título póstumo.

Dentro del español, la posición de Vallejo tiene una particularidad frente a la de sus contemporáneos: es el menos popular y el más influyente entre poetas. Su circulación de lector general es menor que la de Lorca o Neruda, pero es el nombre que aparece de forma más constante cuando los propios poetas explican de dónde vienen. La antipoesía de Nicanor Parra, la poesía conversacional hispanoamericana de los años cincuenta y sesenta, la obra de los poetas peruanos posteriores —de Jorge Eduardo Eielson a Antonio Cisneros— y buena parte de la poesía política que no quiso ser panfleto arrancan de él.

8.3 Presencia pública[editar]

En el Perú su nombre da título a una universidad, a premios, a colegios y a calles; Santiago de Chuco celebra cada año una semana dedicada al poeta; y su casa natal funciona como museo. Fuera del país, la tumba de Montparnasse es lugar de visita permanente y su epitafio —escrito por Georgette— forma parte del itinerario literario del cementerio.

9. Artículos relacionados[editar]

  • Pablo Neruda — el otro gran poeta hispanoamericano de su generación, con el que coincidió en el congreso de escritores de 1937.
  • Federico García Lorca — el poeta español cuya generación fue la primera en leer a Vallejo como un igual.
  • Rubén Darío — el modernismo del que parte Los heraldos negros y contra el que reacciona Trilce.
  • Guerra Civil Española — el marco de España, aparta de mí este cáliz.
  • Perú — el país que abandonó en 1923 y al que no volvió.
  • Idioma español — la lengua sobre la que operó la ruptura formal de Trilce.

  1. La fecha del 16 de marzo de 1892 es la que dan las biografías de referencia y la que figura en las conmemoraciones oficiales peruanas, pero no está respaldada por una partida de nacimiento localizada. Algunos investigadores han propuesto años anteriores basándose en registros escolares. Aquí se da la fecha canónica y se advierte de su base documental. ↩︎

  2. La portada de Los heraldos negros lleva impreso el año 1918 y muchas fuentes lo citan como año de publicación. La distribución efectiva del libro se produjo en julio de 1919, tras la espera infructuosa del prólogo encargado a Abraham Valdelomar. Cuando una bibliografía da 1918 y otra 1919 para el mismo libro, esta es la razón. ↩︎

  3. La causa de la muerte de Vallejo no consta en ningún informe clínico concluyente. Los testimonios posteriores —incluidos los de su viuda— recogen que el equipo médico no llegó a un diagnóstico durante las tres semanas de hospitalización. Las atribuciones a paludismo, a tuberculosis o a otras enfermedades proceden de conjeturas formuladas después y no coinciden entre sí; por eso el artículo no elige ninguna. ↩︎

  4. Los datos de la edición de Montserrat —enero de 1939, imprenta del monasterio, soldados del Ejército del Este, prólogo de Juan Larrea, supervisión atribuida a Manuel Altolaguirre— proceden de la reconstrucción bibliográfica posterior. La tirada no llegó a encuadernarse ni a distribuirse y se dio por destruida durante décadas; la aparición de ejemplares en el propio monasterio es lo que permitió confirmar los detalles de la impresión. ↩︎

  5. Clayton Eshleman recibió el National Book Award de traducción de 1979 por César Vallejo: The Complete Posthumous Poetry, preparada con José Rubia Barcia, y el Harold Morton Landon Translation Award de la Academy of American Poets por su versión de Trilce de 1992. El volumen de 2007 de la University of California Press reúne, revisada, toda su labor sobre Vallejo. Las fuentes divulgativas asignan a veces los premios al volumen equivocado. ↩︎