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Departamento de La Paz (Bolivia)

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Documento superior: Bolivia
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UbicaciónBolivia
En la misma zonaDepartamento de Cochabamba · Departamento de Santa Cruz · Sucre (Bolivia) · Sacaba · Cobija · Departamento de Chuquisaca · Departamento de Oruro · Departamento de Potosí · El Alto · Oruro · Potosí · Riberalta · Departamento de Pando · Quillacollo · San Joaquín · Villa Yapacaní · Departamento de Tarija · Tiquipaya · Villa Tunari · Vinto · Yacuiba · Departamento del Beni · La Paz · Montero · Santa Cruz de la Sierra · Tarija
PaísesPerú · Chile · Argentina · Brasil · España · México
CiudadesLima · Buenos Aires · Madrid · Barcelona
Departamento de La Paz
Bandera de Departamento de La Paz (Bolivia)
División administrativa
PaísBolivia
CapitalLa Paz (Sede de Gobierno)
Nuestra Señora de La Paz
Ciudad más pobladaEl Alto
GobernadorLuis Revilla, desde mayo de 2026 (periodo 2026-2031)
Superficie133.985 km²
Población (estimada)3.030.917 hab.
Densidad22,6 hab./km²
GentilicioPaceño/a
Provincia de origen: La Paz fue uno de los departamentos originales al fundarse la República
Código ISOBO-L
Zona horariaUTC-04:00

1. Resumen[editar]

El Departamento de La Paz es una división administrativa situada en el oeste de Bolivia. Con una población estimada de más de tres millones de habitantes, es el segundo departamento más poblado del país, superado únicamente por Santa Cruz. Su capital es la ciudad de La Paz, que oficia como Sede de Gobierno de Bolivia y alberga a los poderes ejecutivo y legislativo, mientras que la vecina ciudad de El Alto constituye el núcleo urbano más poblado del departamento y uno de los centros demográficos de mayor crecimiento en toda la región andina.

La geografía paceña abarca un rango altitudinal que va desde las cumbres nevadas de la Cordillera Real —donde se alzan el Illimani, el Huayna Potosí y el Illampu— hasta las tierras bajas de la región de los Yungas y la entrada a la Amazonia boliviana en el norte. Esta diversidad de pisos ecológicos le confiere una notable variedad climática y productiva: las zonas altas están dominadas por el altiplano y el lago Titicaca, mientras que los valles interandinos y las selvas de montaña producen café, coca, frutas tropicales y maderas finas.

Administrativamente, el departamento se divide en 20 provincias y 87 municipios. La provincia de Murillo concentra la capital política y los principales centros urbanos. Otras provincias con relevancia económica y turística son Omasuyos —donde se encuentra Copacabana a orillas del Titicaca—, Larecaja, Sud Yungas, Nor Yungas e Ingavi.

Históricamente, el territorio paceño fue asiento de culturas precolombinas como la civilización de Tiwanaku. Durante la colonia, la ciudad de La Paz se consolidó como un eje comercial en la ruta entre Potosí y el Virreinato del Perú. Ya en la república, el departamento fue escenario de la Revolución Federal de 1899 y, más tarde, de los principales acontecimientos políticos que llevaron a que La Paz se convirtiera en la sede de los órganos del poder estatal, desplazando en los hechos a Sucre como centro neurálgico del país.

El departamento combina una fuerte identidad indígena aimara con dinámicas urbanas modernas. La Feria de la Alasita, los rituales a la Pachamama y las celebraciones del Gran Poder son expresiones culturales de profundo arraigo. A ello se suma una creciente importancia en el sector servicios, la manufactura y el turismo de aventura, que aprovecha tanto la cercanía a la cordillera como la legendaria Carretera de la Muerte —hoy convertida en un circuito de ciclismo de montaña de fama internacional—.

2. Primeros asentamientos y formación del territorio[editar]

El territorio del actual departamento de La Paz presenta vestigios de ocupación humana que se remontan a varios milenios antes de la era cristiana. La manifestación más imponente de este pasado prehispánico es la cultura de Tiwanaku, cuyo centro ceremonial se ubica a escasos kilómetros del lago Titicaca, dentro de los límites del departamento. Tiwanaku prosperó aproximadamente entre el 500 d. C. y el 1100 d. C. y ejerció influencia sobre un amplio territorio que abarcaba partes de los actuales Perú, Bolivia y Chile. Su legado monumental —el templo de Kalasasaya, la Puerta del Sol, los monolitos— constituye uno de los sitios arqueológicos más relevantes del continente y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Al declinar Tiwanaku, la región del altiplano quedó fragmentada en varios señoríos aimaras, conocidos como los reinos collas. Entre ellos destacaron los pacajes, que ocupaban buena parte del territorio paceño. Estos grupos desarrollaron una agricultura de altura basada en el cultivo de papa, quinua y cañahua, complementada con la ganadería de camélidos, y construyeron torres funerarias o chullpas que aún se conservan en algunas zonas.

La conquista incaica del Collasuyo, durante el reinado de Huayna Cápac, integró la región al Tahuantinsuyo. Los incas reforzaron la infraestructura vial del Qhapaq Ñan y establecieron tambos y centros administrativos en la ruta que bordeaba el Titicaca. Sin embargo, su dominio fue relativamente breve y no eliminó por completo las estructuras de poder locales, lo que facilitó más tarde las alianzas entre algunos curacas aimaras y los recién llegados españoles.

La fundación de la ciudad de La Paz por Alonso de Mendoza en 1548 respondió a la necesidad de contar con un punto de descanso y abastecimiento en la ruta comercial que conectaba la Villa Imperial de Potosí con el puerto de Arica y con el Cuzco. El nombre completo de la nueva población, Nuestra Señora de La Paz, conmemoraba el fin de las guerras civiles entre los conquistadores. La ciudad se estableció originalmente en Laja, para luego ser trasladada a su emplazamiento definitivo en el valle de Chuquiago Marka. Durante buena parte del período virreinal, el Corregimiento de La Paz, que antecedió a la futura Intendencia y luego al departamento, se mantuvo como un centro de producción agrícola y textil destinado al abastecimiento del polo minero potosino.

La sublevación indígena liderada por Túpac Katari en 1781, que sitió la ciudad de La Paz por varios meses, representó uno de los mayores levantamientos anticoloniales del siglo XVIII en los Andes. El cerco dejó una huella profunda en la memoria colectiva del pueblo paceño y en la configuración de una identidad regional marcada por la resistencia aimara.

3. Historia[editar]

3.1. De la Independencia a la Revolución Federal[editar]

Consumada la independencia de Bolivia en 1825, el departamento de La Paz fue una de las circunscripciones territoriales originales de la nueva república. Durante las primeras décadas de vida republicana, la economía paceña giró en torno a la producción agrícola del altiplano y los valles, al comercio con el Perú y a una incipiente explotación de minerales como el estaño y la plata. Sin embargo, el peso político del departamento —y en particular de su capital— era inferior al de Sucre, que concentraba la totalidad de los poderes estatales y la élite terrateniente del sur.

El conflicto entre el norte y el sur del país se agudizó a fines del siglo XIX, cuando las élites paceñas, encabezadas por el Partido Liberal, reclamaron una mayor participación en el gobierno y en la distribución de los ingresos fiscales. La tensión estalló en la Revolución Federal de 1899, un enfrentamiento armado entre los liberales paceños y las fuerzas conservadoras del gobierno de Sucre. La victoria del bando federal condujo a la decisión de trasladar el Poder Ejecutivo y el Legislativo a la ciudad de La Paz, que desde entonces ejerce como Sede de Gobierno de Bolivia, mientras que Sucre conservó la capitalidad constitucional.

3.2. Siglo XX: auge del estaño y centralismo político[editar]

El primer tercio del siglo XX estuvo marcado por el auge del estaño, que convirtió a Bolivia en uno de los principales abastecedores mundiales del metal. Aunque los grandes yacimientos se concentraban en los departamentos de Potosí y Oruro, La Paz se benefició indirectamente al convertirse en la sede de las principales casas comerciales, bancos y oficinas de las grandes compañías mineras. La ciudad creció de manera acelerada, nutrida por la migración de campesinos aimaras que buscaban oportunidades en el comercio y los servicios.

La Guerra del Chaco (1932-1935) tuvo efectos profundos en el departamento, tanto por la movilización de tropas como por el repliegue de la actividad económica hacia el occidente del país luego de la derrota. El proceso de Reforma Agraria iniciado tras la Revolución Nacional de 1952 impactó con fuerza en las zonas rurales paceñas, donde las comunidades indígenas recuperaron tierras y se reconfiguró el sistema de haciendas.

Durante la segunda mitad del siglo, la provincia de Murillo experimentó un crecimiento demográfico explosivo. El Alto, que hasta los años cincuenta era apenas un conjunto de barrios periféricos y estaciones ferroviarias, se convirtió en un municipio autónomo en 1985 y pronto superó en población a la propia ciudad de La Paz. La expansión de la mancha urbana sobre la meseta altiplánica redefinió la fisonomía del departamento y generó nuevos desafíos en materia de vivienda, servicios básicos y transporte.

3.3. Siglo XXI: descentralización y tensiones autonómicas[editar]

La promulgación de la Ley de Participación Popular en 1994 y las reformas constitucionales posteriores fortalecieron el rol de los municipios y crearon la figura del gobernador departamental electo por voto directo. La primera elección de gobernador en La Paz bajo este formato se realizó en 2010.

En el contexto del ascenso del Movimiento al Socialismo (MAS) y la presidencia de Evo Morales, La Paz mantuvo una relación ambivalente con el gobierno central. Si bien un sector significativo del campesinado paceño respaldó el proceso de cambio, las tensiones autonómicas y la emergencia de movimientos cívicos regionales —en particular las protestas de 2007 en defensa de la sede de gobierno— evidenciaron líneas de fractura no resueltas en el pacto territorial boliviano.

Hoy el departamento sigue siendo un actor político de primer orden, con un peso electoral que equivale a cerca de un tercio del padrón nacional. La convivencia entre la urbe metropolitana La Paz–El Alto y las provincias rurales configura una realidad compleja, atravesada por reivindicaciones indígenas, demandas de infraestructura y una creciente integración física con el occidente del país a través de carreteras y corredores bioceánicos.

4. Geografía[editar]

4.1. Relieve e hidrografía[editar]

El departamento de La Paz se despliega sobre tres grandes unidades fisiográficas: la cordillera, el altiplano y las tierras bajas amazónicas.

La porción oriental de la Cordillera de los Andes, conocida como la Cordillera Real, atraviesa el departamento de sureste a noroeste. En ella se concentran varias de las cumbres más elevadas del país. El Illimani (6.438 m s. n. m.) vigila la ciudad de La Paz desde el sureste y constituye un ícono del paisaje paceño. El Huayna Potosí (6.088 m s. n. m.) y el Illampu (6.368 m s. n. m.) son otros nevados emblemáticos que atraen montañistas de todo el mundo.

Al oeste de la cordillera, a una altitud promedio cercana a los 3.800 m s. n. m., se extiende el altiplano, una meseta de clima frío y seco que alberga buena parte de la población rural del departamento. El rasgo hidrográfico más importante del altiplano paceño es el lago Titicaca, compartido con el Perú. La sección boliviana del lago, en las provincias de Omasuyos, Ingavi y Manco Kapac, incluye las islas del Sol y de la Luna, centros ceremoniales de la cosmovisión andina. El río Desaguadero, que nace en el Titicaca y conecta con el lago Poopó, constituye el eje del sistema endorreico de la cuenca altiplánica.

Hacia el noreste, la cordillera desciende abruptamente hacia los Yungas, valles profundos y húmedos cubiertos por bosques nubosos y selvas de montaña. Esta transición altitudinal, que puede superar los 3.000 metros de desnivel en pocas decenas de kilómetros, genera microclimas que van del subtropical húmedo al tropical. El río Beni, uno de los principales afluentes del Amazonas, nace en la vertiente oriental de la cordillera paceña y drena una porción importante del territorio departamental.

4.2. Clima[editar]

El departamento de La Paz alberga todos los climas del gradiente altitudinal andino. En el altiplano, el clima es frío de montaña, con temperaturas medias anuales en torno a los 8 °C, heladas frecuentes durante la estación seca y precipitaciones concentradas entre diciembre y marzo. La ciudad de La Paz, situada a unos 3.600 m s. n. m., presenta una temperatura promedio anual cercana a los 10 °C, con amplitudes térmicas diarias marcadas.

Los valles interandinos y los Yungas, en contraste, gozan de temperaturas templadas a cálidas y precipitaciones abundantes. En los Yungas bajos, la temperatura media supera los 24 °C y las lluvias pueden superar los 1.500 mm por año. La Amazonia paceña, en la provincia de Iturralde, presenta un clima ecuatorial lluvioso, con bosque húmedo tropical y una biodiversidad comparable a la de otras regiones de la cuenca amazónica.

4.3. Biodiversidad y áreas protegidas[editar]

La gradiente altitudinal del departamento lo convierte en uno de los más diversos ecológicamente de Bolivia. El altiplano es hogar de camélidos —llamas y alpacas—, flamencos y una flora adaptada a la aridez y la radiación ultravioleta extrema. Los Yungas albergan una rica fauna, que incluye al oso de anteojos, el jaguar, el mono araña y una avifauna excepcional, con especies endémicas de colibríes y tucanes.

Entre las áreas protegidas más relevantes se encuentran:

  • Parque Nacional Madidi: situado al norte, en la provincia de Iturralde, es considerado uno de los parques con mayor biodiversidad del planeta. Su extensión de 1,8 millones de hectáreas cubre ecosistemas que van de la puna hasta la selva baja.
  • Área Natural de Manejo Integrado Apolobamba: limita con el Perú y protege los ecosistemas de alta montaña y los bosques de ceja de selva. Incluye comunidades kallawayas, portadoras de un saber medicinal tradicional reconocido por la UNESCO.
  • Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas: compartida con el departamento del Beni, gestionada por pueblos indígenas y dedicada a la conservación de la selva húmeda y la cultura de las comunidades locales.

5. Gobierno y administración[editar]

El Departamento de La Paz, al igual que los otros ocho departamentos bolivianos, goza de autonomía reconocida por la Constitución Política del Estado. Posee un autogobierno compuesto por el Gobernador —máxima autoridad ejecutiva— y la Asamblea Legislativa Departamental, encargada de la fiscalización y de la producción normativa en el ámbito de las competencias departamentales.

5.1. Gobernador[editar]

El gobernador es elegido por voto popular cada cinco años. La historia reciente del cargo ha estado marcada por la alternancia de fuerzas políticas. Luis Revilla ocupa el cargo desde mayo de 2026, tras las elecciones subnacionales celebradas entre el 22 de marzo y el 19 de abril de ese año; su antecesor, Santos Quispe, lo ejerció desde 2021. Previamente el departamento fue gobernado sucesivamente por representantes del Movimiento al Socialismo y de agrupaciones ciudadanas de orientación diversa.

Las competencias del ejecutivo departamental abarcan la planificación territorial, la ejecución de obras de infraestructura caminera y de riego, el fomento al turismo y el desarrollo productivo, y la administración de recursos provenientes de las regalías hidrocarburíferas y de las transferencias del nivel central.

5.2. Asamblea Legislativa Departamental[editar]

La Asamblea está compuesta por asambleístas electos por territorio —uno por cada provincia— y por población, según los resultados del último censo. Su función principal es legislar en el ámbito autonómico, aprobar el presupuesto departamental y ejercer control político sobre el gobernador y las secretarías departamentales.

5.3. Organización territorial[editar]

El departamento se divide en 20 provincias y 87 municipios. La provincia de Murillo alberga la Sede de Gobierno y el municipio de El Alto, formando la conurbación metropolitana más extensa del occidente boliviano.

Otras provincias destacadas son:

  • Omasuyos: con capital en Achacachi, incluye el municipio de Copacabana, centro de peregrinación a la Virgen del mismo nombre.
  • Manco Kapac: a orillas del Titicaca, con acceso a la Isla del Sol y la Isla de la Luna.
  • Nor Yungas y Sud Yungas: corredores de producción de coca, café y cítricos, atravesados por la red de caminos que conectan la urbe paceña con la Amazonia.
  • Ingavi: con capital en Viacha, polo industrial y militar a escasos kilómetros de la ciudad de La Paz.
  • Iturralde: la provincia más extensa del departamento, de baja densidad poblacional, que se adentra en la llanura amazónica.

6. Demografía[editar]

El Departamento de La Paz es el segundo más poblado de Bolivia, con una población estimada de 3.030.917 habitantes, lo que representa aproximadamente una cuarta parte de la población nacional. Su crecimiento demográfico en las últimas décadas ha estado impulsado principalmente por la expansión del área metropolitana La Paz–El Alto, que reúne a más de 2 millones de personas.

La composición étnica del departamento refleja el peso histórico de los pueblos indígenas andinos. La mayoría de la población se autoidentifica como aimara o quechua, sobre todo en las provincias del altiplano. La identidad aimara es particularmente fuerte en las zonas rurales y en la ciudad de El Alto, que se ha convertido en el epicentro del renacimiento cultural, político y económico del pueblo aimara en Bolivia.

La distribución geográfica de la población es profundamente desigual. El eje La Paz–El Alto concentra la mayor parte de los habitantes y de las actividades económicas, mientras que las provincias amazónicas del norte permanecen escasamente pobladas. La densidad promedio del departamento —22,6 hab./km²— oculta los contrastes entre las secciones híperconcentradas de la urbe y las enormes extensiones casi vacías de la provincia de Iturralde.

La migración interna, principalmente desde las provincias del altiplano hacia El Alto y desde los Yungas hacia la zona sur de La Paz, constituye un fenómeno estructural de larga data. A ello se ha sumado en las últimas décadas la emigración internacional hacia Argentina, Brasil, España y Chile, cuyas remesas contribuyen a la economía de numerosos hogares paceños.

7. Economía[editar]

La economía del Departamento de La Paz es la segunda más grande del país, detrás de la de Santa Cruz, aunque su composición es notablemente diferente. La estructura productiva paceña se apoya sobre tres pilares: servicios, manufactura y agricultura de altura, a los que se suman un sector turístico en expansión y una incipiente actividad minera e hidrocarburífera.

7.1. Servicios y comercio[editar]

La condición de sede de gobierno convierte a la ciudad de La Paz en el centro administrativo y financiero del país. Las oficinas del gobierno central, las embajadas, las sedes de organismos internacionales, los bancos y las compañías de seguros emplean a una porción significativa de la población ocupada. El Alto, por su parte, ha desarrollado un dinámico sector de comercio minorista y mayorista, con mercados como la feria de la zona 16 de Julio, una de las más grandes de América Latina.

7.2. Industria y manufactura[editar]

El parque industrial de El Alto concentra la mayor parte de la actividad manufacturera del departamento: textiles, procesamiento de alimentos, ensamblaje de maquinaria liviana y productos metálicos. La industria textil paceña tiene una larga tradición que se remonta a los obrajes de la colonia y se ha modernizado con la incorporación de fibra de alpaca y llama para la exportación. En Viacha se localiza una importante planta cementera que abastece al mercado nacional.

7.3. Agricultura y ganadería[editar]

La agricultura del altiplano está dominada por cultivos andinos como la papa, la quinua, la cañahua, la cebada y la oca. La ganadería de camélidos (llamas y alpacas) y de ovinos constituye la principal fuente de ingresos para las comunidades rurales de la puna.

En los Yungas prosperan cultivos de café, cítricos, banano, mango y, de manera significativa, la hoja de coca. La coca yungueña es reconocida legalmente para usos tradicionales y de consumo en infusión, y su producción está regulada por el Estado. La economía yungueña combina pequeñas parcelas familiares con cooperativas de productores que exportan café orgánico a mercados internacionales.

7.4. Turismo[editar]

El turismo se ha consolidado como un motor económico de creciente importancia. Las ruinas de Tiwanaku, el lago Titicaca y la Isla del Sol, la arquitectura colonial de la ciudad de La Paz con sus iglesias y museos, y el turismo de aventura —escalada en la Cordillera Real, ciclismo de montaña en la Carretera de la Muerte, senderismo en los Yungas y expediciones al Madidi— atraen anualmente a cientos de miles de visitantes extranjeros. La Feria de la Alasita, cada enero, moviliza un intenso flujo de turismo interno y regional.

7.5. Minería e hidrocarburos[editar]

Aunque la minería no tiene en La Paz el peso económico que posee en Potosí u Oruro, el departamento cuenta con explotaciones de estaño, wolframio, zinc y, sobre todo, de oro en la provincia de Larecaja y en algunas regiones del norte amazónico. La actividad aurífera ha generado controversia por sus impactos ambientales y por la presencia de cooperativas mineras que operan con supervisión estatal limitada.

En materia de hidrocarburos, el departamento registra reservas de gas natural en la zona de Madidi y Tuichi, aunque su explotación ha sido objeto de debate político y de restricciones ambientales debido a la superposición con áreas protegidas.

8. Infraestructura y transporte[editar]

El departamento de La Paz funciona como un nodo de comunicaciones del occidente boliviano, aunque la complejidad de su topografía impone desafíos considerables a la conectividad.

8.1. Transporte aéreo[editar]

El principal aeropuerto es el Aeropuerto Internacional de El Alto, ubicado a 4.061 m s. n. m., uno de los más elevados del mundo. Opera vuelos domésticos a las principales ciudades bolivianas y conexiones internacionales a Lima, Cuzco, São Paulo, Buenos Aires y Madrid, entre otros. La terminal aérea fue ampliada y modernizada en la década de 2010.

8.2. Red vial[editar]

La carretera Panamericana conecta el departamento con el Perú por Desaguadero y con Oruro, Potosí y el sur de Bolivia por la ruta troncal. Hacia el oriente, la carretera La Paz–Yungas–Caranavi–Trinidad vincula el altiplano con la cuenca amazónica del Beni. La antigua ruta La Paz–Coroico, conocida mundialmente como la Carretera de la Muerte, fue reemplazada en su mayor parte por una autovía moderna inaugurada en 2006, pero el trazado original sigue en uso como circuito de ciclismo de montaña.

8.3. Teleférico[editar]

El sistema de teleférico Mi Teleférico, inaugurado en 2014, une las ciudades de La Paz y El Alto. Constituye una de las redes de transporte por cable de mayor extensión del mundo destinada al transporte público de masas. Sus líneas cruzan la accidentada topografía paceña y transportan diariamente a cientos de miles de pasajeros, reduciendo los tiempos de viaje entre las dos urbes y transformando el paisaje urbano.

8.4. Ferrocarriles y puertos[editar]

El ferrocarril, que en el pasado fue un eje central del transporte de minerales hacia los puertos del Pacífico, ha perdido protagonismo frente al transporte carretero, aunque subsisten algunos tramos operativos para carga. El puerto de Guaqui, sobre el lago Titicaca, ofrece servicios de transporte lacustre de pasajeros y carga hacia el lado peruano, manteniendo viva una ruta comercial y turística de larga data.

9. Cultura y turismo[editar]

La cultura paceña es el producto del sincretismo entre las tradiciones indígenas —predominantemente aimaras—, el legado colonial hispano y las dinámicas urbanas contemporáneas. Esta identidad se manifiesta en festividades, música, danza, gastronomía y ritualidad.

9.1. Festividades y expresiones culturales[editar]

  • Feria de la Alasita: celebrada cada 24 de enero en honor al Ekeko, divinidad andina de la abundancia. Los paceños adquieren miniaturas que representan sus deseos —casas, automóviles, dólares, títulos profesionales— y las hacen bendecir. La festividad fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
  • Entrada del Señor del Gran Poder: una de las manifestaciones de danza y música folklórica más grandes de Bolivia. Más de 60 fraternidades desfilan por las calles de la zona de Ch’ijini, en un despliegue de trajes, coreografías y bandas que atrae a espectadores de todo el país y del extranjero.
  • Carnaval Paceño: incluye la tradicional Ch’alla, ritual de agradecimiento a la Pachamama, y los desfiles de comparsas y murgas.
  • Fiesta de la Virgen de Copacabana: el 5 de agosto, la población acude al santuario a orillas del Titicaca para rendir culto a la patrona de Bolivia.

9.2. Sitios turísticos destacados[editar]

  • Tiwanaku: centro arqueológico precolombino, con museo de sitio y dos museos regionales.
  • Lago Titicaca e Isla del Sol: destino de peregrinación y ecoturismo, con hospedajes comunitarios y circuitos de trekking.
  • Centro histórico de La Paz: con la Plaza Murillo, la Catedral Metropolitana, la iglesia de San Francisco y un conjunto de museos como el Museo Nacional de Arte, el Museo de Etnografía y Folklore y el Museo Costumbrista.
  • Mercado de las Brujas: en el corazón de la ciudad, donde se expenden amuletos, hierbas y objetos rituales andinos.
  • Cordillera Real: con ascensiones guiadas a nevados como el Huayna Potosí, el Condoriri y el Illimani, y trekking de altura.
  • Yungas: circuito de ciclismo de montaña por la Carretera de la Muerte, lodges ecológicos y recorridos por plantaciones de café y coca.
  • Madidi: turismo de naturaleza y avistamiento de fauna en uno de los parques más biodiversos del planeta.

9.3. Gastronomía[editar]

La cocina paceña ofrece platos de alto valor calórico adaptados a la vida en la altura. Destacan el plato paceño (choclo, papa, habas y queso frito), el chairo (sopa de chuño, carne y verduras), la fricase (caldo de cerdo mote y ají), el sajta de pollo (pollo en salsa de ají amarillo con chuño y arroz), y las salteñas (empanadas horneadas con caldo en su interior). Las bebidas tradicionales incluyen el api (bebida caliente de maíz morado con canela y clavo de olor) y el mate de coca.

10. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La imagen del Departamento de La Paz en el mundo de habla hispana está fuertemente asociada a los paisajes extremos: el altiplano, los nevados eternos y el contraste violento de los Yungas. La ciudad de La Paz es una de las metrópolis a mayor altitud del globo, y esa singularidad la ha convertido en un referente en guías de viaje, documentales y coberturas de prensa internacional.

En el ámbito literario, autores como Jaime Sáenz —poeta y narrador nacido en La Paz— exploraron la noche, el alcohol y la espiritualidad andina, legando una obra de culto con reconocimiento en círculos literarios de España y América Latina. La narrativa paceña contemporánea ha encontrado eco en editoriales de Buenos Aires, Madrid y México.

El fútbol también ha sido vehículo de visibilidad: el club paceño Bolívar ha participado en múltiples ediciones de la Copa Libertadores, enfrentando a equipos de la CONMEBOL con repercusión mediática en toda la región. The Strongest, su clásico rival, contribuye a la identidad futbolera del departamento y a su presencia en las crónicas deportivas del continente.

La diáspora boliviana en Argentina, España y Chile ha llevado consigo las tradiciones paceñas, multiplicando el número de fraternidades del Gran Poder y de celebraciones de la Alasita en ciudades como Buenos Aires o Barcelona. Estas expresiones culturales se han convertido en un punto de encuentro para la comunidad migrante y en una vidriera para los no bolivianos.

En el plano político, la relevancia de La Paz como sede de gobierno la sitúa de manera recurrente en las agendas noticiosas de la prensa hispanohablante cada vez que Bolivia atraviesa episodios de crisis o elecciones, reforzando su asociación con la vida institucional del país.

11. Palmarés y récords[editar]

11.1. Récords geográficos y de altitud[editar]

  • Ciudad sede de gobierno a mayor altitud del mundo: La Paz se encuentra a aproximadamente 3.640 m s. n. m., siendo la Sede de Gobierno más alta del planeta.
  • Aeropuerto internacional de mayor altitud: el Aeropuerto Internacional de El Alto, a 4.061 m s. n. m., ha sido tradicionalmente considerado el aeropuerto internacional comercial más alto del mundo.
  • Teleférico urbano más extenso: Mi Teleférico es citado por fuentes gubernamentales bolivianas como la red de transporte por cable más larga del mundo, con más de 30 km de líneas operativas.

11.2. Hechos históricos relevantes[editar]

  • Sitio de La Paz (1781): el cerco indígena liderado por Túpac Katari, que sitió la ciudad por 109 días, constituye uno de los asedios más prolongados y documentados de la historia colonial americana.
  • Tiwanaku: alberga uno de los complejos arqueológicos más antiguos y trascendentes de Sudamérica, con monumentos que datan, según algunas dataciones, del siglo III d. C.

11.3. Distinciones[editar]

  • Alasita: inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2017.
  • Madidi: reconocido por estudios de biodiversidad como una de las áreas protegidas con mayor riqueza de especies de aves y mamíferos del planeta. Un estudio de la Wildlife Conservation Society reportó más de 1.000 especies de aves solo en el interior del parque.

12. Desafíos y perspectivas actuales[editar]

El Departamento de La Paz encara en el siglo XXI una agenda de desafíos ligados a la sostenibilidad de su crecimiento urbano, la provisión de agua en un contexto de retroceso glaciar y la articulación de un modelo productivo que aproveche su diversidad ecológica sin depredarla.

El retroceso de los glaciares de la Cordillera Real, documentado por estudios científicos como los del Instituto de Hidráulica e Hidrología de la Universidad Mayor de San Andrés, plantea interrogantes sobre la seguridad hídrica de las ciudades de La Paz y El Alto a mediano plazo.

En lo social, la persistencia de la pobreza rural —particularmente en las provincias altiplánicas alejadas de los corredores viales principales— y la informalidad urbana demandan políticas públicas que articulen la inversión en infraestructura con programas de inclusión productiva.

No obstante, la pujanza cultural, el dinamismo de la economía popular alteña y la creciente valorización del patrimonio natural y arqueológico paceño en los mercados turísticos globales ofrecen bases para un desarrollo que, adecuadamente gestionado, podría consolidar al departamento como un polo de referencia no solo en Bolivia sino en toda la región andina.

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