Economía de México
| Economía de | |
|---|---|
| Moneda | Peso mexicano (MXN, $) |
| Año fiscal | Enero – diciembre |
| Banco central | Banco de México (Banxico) |
| Organizaciones | OMC, APEC, OCDE, T-MEC, Alianza del Pacífico |
| Estadísticas | |
| PIB nominal | USD 1,47 billones (est. 2025) |
| PIB PPA | USD 3,5 billones (est. 2025) |
| PIB per cápita nominal | USD 11.500 (est. 2025) |
| PIB per cápita PPA | USD 27.000 (est. 2025) |
| Crecimiento del PIB | 3,2 % (2024), est. 1,5 % (2025) |
| Inflación (IPC) | 4,0 % (julio 2025) |
| Desempleo | 2,7 % (junio 2025) |
| Coeficiente de Gini | 0,45 (2023) |
| Exportaciones | USD 612 227 millones en 2024 |
| Importaciones | USD 620 879 millones en 2024 |
| Deuda pública bruta | 48,8 % del PIB (2025) |
1. Resumen[editar]
La economía de México es una economía de mercado en desarrollo avanzada, totalmente
integrada en las cadenas globales de valor, particularmente con América del Norte.
Ocupa el lugar 12.° por PIB nominal en el ámbito mundial y es la segunda economía más
grande de América Latina, solo por detrás de
Brasil.[1] Su estructura productiva
combina un sector manufacturero de alta integración exportadora con un vasto sector
de servicios y una agricultura dual — una parte moderna de riego y otra de
subsistencia —, todo ello sobre una población que supera los
132 millones de habitantes.
El país es uno de los mayores exportadores de productos manufacturados del mundo,
en especial vehículos, autopartes, electrónicos, electrodomésticos y equipo
médico. Mantiene además una posición relevante en la producción de petróleo
— aunque con peso decreciente —, plata, aguacate, cerveza, tequila y frutas
tropicales. La profunda integración comercial con
Estados Unidos y Canadá,
articulada desde 1994 por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá
(T-MEC, antes TLCAN), define buena parte de la dinámica cíclica de la economía
mexicana.
Entre los rasgos estructurales que más atención reciben por parte de analistas y organismos internacionales figuran una informalidad laboral elevada, una desigualdad territorial muy marcada entre el norte industrial y el sur agropecuario y turístico, y una dependencia fiscal de los ingresos petroleros que se ha ido moderando pero que aún condiciona el gasto público.
2. Historia económica[editar]
2.1. El modelo de desarrollo hacia adentro (1940-1982)[editar]
La estrategia económica conocida como «desarrollo estabilizador» (1954-1970) combinó protección arancelaria, fomento industrial por sustitución de importaciones y una notable disciplina fiscal y monetaria. En esos años, el PIB creció a una tasa real promedio del 6,5 % anual, la inflación se mantuvo baja y se consolidó una clase media urbana. La nacionalización de la industria eléctrica en 1960 y el control estatal del petróleo a través de Pemex dieron al Estado herramientas para orientar la inversión.
El agotamiento del modelo se evidenció durante los gobiernos de Luis Echeverría (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982). El gasto público creció por encima de los ingresos, el endeudamiento externo se disparó y, cuando los precios del petróleo colapsaron en 1981-1982, México declaró una moratoria de pagos que desencadenó la crisis de la deuda latinoamericana.
2.2. La década perdida y las reformas estructurales (1982-1994)[editar]
La crisis de 1982 obligó a una renegociación de la deuda externa y a la adopción de programas de ajuste ortodoxo supervisados por el FMI. La administración de Miguel de la Madrid (1982-1988) inició la liberalización comercial, la privatización de empresas públicas — con la excepción de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad — y el ingreso de México al GATT en 1986. La inflación, que había superado el 159,7 % en 1987, se controló mediante el Pacto de Solidaridad Económica, firmado en diciembre de 1987 entre el gobierno y los sectores obrero y empresarial.
Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) profundizó las reformas: reprivatizó la banca, negoció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos y Canadá y mantuvo un tipo de cambio semifijo que, a la postre, resultó insostenible. El año 1994 cerró con la entrada en vigor del TLCAN, el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas y, en diciembre, una aguda crisis cambiaria y bancaria conocida como «error de diciembre».
2.3. El TLCAN y la integración norteamericana (1994-2018)[editar]
El TLCAN transformó la geografía económica del país. Las exportaciones manufactureras pasaron de USD 43 mil millones en 1993 a más de USD 350 mil millones en 2018. La industria automotriz, la electrónica y la aeroespacial se concentraron en el norte y en el corredor del Bajío. La inversión extranjera directa (IED) llegó a promedios anuales de USD 25 mil millones durante buena parte del período. Sin embargo, la economía creció a una tasa modesta — alrededor de 2,1 % per cápita anual — y la informalidad laboral se mantuvo en torno al 56 % de la población ocupada.
En 2018 los tres países firmaron el T-MEC, que actualizó las reglas de origen, incorporó capítulos sobre comercio digital, derechos laborales y medio ambiente, y fortaleció los requisitos de contenido regional para el sector automotriz.
2.4. Del T-MEC a la actualidad (2018-2025)[editar]
La administración de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) imprimió un giro en la política económica: canceló el aeropuerto de Texcoco, impulsó megaproyectos como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, incrementó el salario mínimo en términos reales de manera inédita y adoptó una política fiscal austera. La pandemia de COVID-19 (2020) provocó una contracción del PIB del
desde la Gran Depresión, aunque con una rápida recuperación en 2021-2023 impulsada por las exportaciones hacia Estados Unidos y el consumo interno.
Desde octubre de 2024, la presidencia de Claudia Sheinbaum mantiene la continuidad de varios de esos proyectos al tiempo que subraya la transición energética y la inversión en infraestructura. En el primer semestre de 2025 la economía registró una desaceleración, atribuida tanto a la debilidad de la demanda externa como a las tensiones arancelarias esporádicas con Estados Unidos.
3. Sectores económicos[editar]
3.1. Sector primario[editar]
La agricultura mexicana opera en dos velocidades: los cultivos de exportación, dominados por las hortalizas (jitomate, pimiento, pepino), el aguacate y las berries, utilizan riego tecnificado y cadenas de frío y están fuertemente orientados al mercado estadounidense; en contraste, la agricultura de temporal, en especial el maíz y el frijol, se caracteriza por la baja productividad, la parcelación minifundista y una alta proporción de autoconsumo. México es el mayor productor mundial de aguacate y el principal exportador de esta fruta.
La ganadería bovina tiene dos grandes cuencas: la del norte, orientada a la exportación de becerros en pie a Estados Unidos, y la del trópico húmedo, que abastece el mercado interno. La producción de leche es deficitaria; México La pesca, aunque modesta en el PIB, genera divisas con la exportación de camarón y atún.
La minería conserva importancia histórica: México lidera la producción mundial de plata desde hace más de una década y se encuentra entre los diez principales productores de oro, cobre y zinc. La extracción de hidrocarburos, a cargo de Pemex y de firmas privadas desde la reforma energética de 2013[2], ha mostrado una tendencia declinante en la producción de crudo, que se situaba en torno a 1,6 millones de barriles diarios en 2025.
3.2. Sector secundario[editar]
La manufactura es el principal motor exportador. La industria automotriz instalada
mayores productores del mundo. Los conglomerados de autopartes, electrónica,
electrodomésticos y aeroespacial se concentran en corredores como
Tijuana-Mexicali, Ciudad Juárez, Monterrey-Saltillo y el Bajío
(Querétaro-
Guanajuato-Aguascalientes-San Luis Potosí).
La industria alimentaria y de bebidas ocupa un lugar central en el mercado interno y en las exportaciones: México es el primer exportador mundial de cerveza y un actor importante en tequila, mezcal, panificación y botanas. La construcción, muy dependiente del gasto público en infraestructura, mostró dinamismo durante los megaproyectos del sexenio 2018-2024, pero enfrenta una desaceleración cíclica.
3.3. Sector terciario[editar]
El comercio interno está fragmentado entre grandes cadenas de supermercados y tiendas departamentales — Walmart de México, Soriana, Chedraui, Liverpool — y un vasto universo de micronegocios familiares en la economía informal.
El sistema financiero mexicano es uno de los más sólidos de América Latina, dominado por grandes bancos como BBVA México, Banorte, Santander México, Citibanamex y HSBC. La bolsa de valores, integrada en el Grupo BMV, opera instrumentos de renta variable, deuda y derivados.
El turismo es una fuente relevante de divisas.
Los destinos de playa — Cancún, Riviera Maya, Los Cabos, Puerto Vallarta — y las ciudades coloniales — San Miguel de Allende, Oaxaca, Guanajuato — concentran la mayor parte del turismo internacional.
Las tecnologías de la información y los servicios de centros de atención telefónica (call centers) han crecido en ciudades como Guadalajara, Monterrey y Querétaro, aprovechando la cercanía geográfica y la zona horaria compartida con Estados Unidos.
4. Comercio exterior[editar]
4.1. Socios comerciales[editar]
Estados Unidos es, por mucho, el principal socio comercial. Absorbe alrededor del
importaciones. Canadá ocupa el segundo lugar, aunque a gran distancia, seguido por China, la Unión Europea, Japón y Corea del Sur. La relación comercial con China es asimétrica: México importa de ese país insumos industriales, electrónicos y bienes de consumo, mientras que sus exportaciones a China son limitadas.
En América Latina, los principales socios de México son Brasil,
Colombia,
Argentina y Chile, aunque el comercio intrarregional representa una fracción
menor del total debido a la gravitación del mercado estadounidense.
4.2. Balanza comercial[editar]
La balanza comercial mexicana ha oscilado entre superávits modestos y déficits persistentes en diferentes coyunturas. En los años recientes, las exportaciones manufactureras no petroleras han mostrado un dinamismo superior al de las importaciones, lo que ha permitido un superávit comercial con Estados Unidos y un déficit con el resto del mundo. En 2024 el saldo global fue deficitario.
4.3. El T-MEC[editar]
El tratado vigente desde 2020 incorpora reglas de origen más exigentes para el comercio automotriz (75 % de contenido regional) y mecanismos de solución de controversias laborales que han sido invocados en varias ocasiones para supervisar las condiciones de trabajo en plantas mexicanas. En 2026 está prevista una revisión del tratado, que definirá su rumbo hacia 2036.
5. Mercado laboral[editar]
La población económicamente activa de México ronda los La tasa de desocupación abierta ha oscilado entre el 2.5 % y el 5 % en la última década, cifras bajas en comparación con los promedios latinoamericanos. Sin embargo, el indicador de informalidad laboral — trabajadores sin seguridad social — Esta situación segmenta el mercado entre un sector formal con salarios de mercado y prestaciones, y un sector informal donde los ingresos son irregulares y bajos.
La política de incrementos al salario mínimo — que subió de
la mayor parte del país — ha sido uno de los experimentos de política laboral más seguidos por organismos internacionales. Los efectos sobre el empleo formal han sido moderados, mientras que el poder adquisitivo de los trabajadores de menores ingresos ha mejorado de manera sensible.
La sindicalización es baja en el sector privado pero significativa en sectores como el automotriz, el petrolero y el educativo. La reforma laboral de 2019 introdujo el voto libre, directo y secreto para la elección de dirigencias sindicales y la ratificación de contratos colectivos, lo que ha impulsado una ola de nueva sindicalización en plantas maquiladoras.
6. Inversión extranjera directa y remesas[editar]
México es uno de los mayores receptores de inversión extranjera directa (IED)
entre los países emergentes. La IED se concentra en manufactura (automotriz,
electrónica, alimentos), servicios financieros y, en menor medida, energía. Los
principales países de origen son Estados Unidos, Canadá,
España, Países Bajos,
Alemania y Japón. La llegada de empresas asiáticas — en particular chinas — a
parques industriales del norte ha crecido de manera acelerada desde 2022, en el
marco del fenómeno conocido como nearshoring.
Las remesas que envían los mexicanos residentes en el extranjero, principalmente desde Estados Unidos, constituyen la segunda fuente de divisas después de las exportaciones manufactureras. En 2024 alcanzaron un récord de más de Sus efectos se concentran en los estados del occidente y el centro-sur (Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Puebla, Oaxaca) y funcionan como un estabilizador del consumo en las economías regionales menos industrializadas.
7. Finanzas públicas y política monetaria[editar]
Los ingresos del sector público tienen tres grandes fuentes: el impuesto sobre la renta (ISR), el impuesto al valor agregado (IVA) y los ingresos petroleros. La dependencia de estos últimos ha disminuido desde que en 2008 se implementó una reforma fiscal que compensó la caída de la producción con gravámenes más amplios. No obstante, la deuda pública bruta se ha mantenido en una senda moderada,
lejos de los niveles de Brasil o Argentina.
El Banco de México, autónomo desde 1994, tiene el mandato constitucional de mantener la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda. Su tasa de interés de
frente a la pausa de la Reserva Federal estadounidense. La inflación, que llegó a
ha ido cediendo hacia el rango objetivo del banco central (3 % ± 1 punto porcentual).
8. Desafíos y problemas persistentes[editar]
8.1. Informalidad y baja productividad[editar]
Más de la mitad de los ocupados trabaja en la economía informal, lo que limita la base tributaria, reduce la productividad agregada y deja a millones de trabajadores sin acceso a pensiones ni salud.[3] La formalización de los micronegocios es una de las metas recurrentes de los planes nacionales de desarrollo, pero los avances han sido modestos.
8.2. Desigualdad regional[editar]
El ingreso per cápita de la Ciudad de México y los estados del norte (Nuevo León, Baja California, Chihuahua) puede llegar a ser tres o cuatro veces mayor que el de los estados más pobres del sur (Chiapas, Guerrero, Oaxaca). Los programas de transferencias monetarias — como la pensión universal para adultos mayores — han reducido la pobreza extrema de consumo, pero no han logrado cerrar las brechas estructurales en infraestructura y productividad.
8.3. Inseguridad y costo económico[editar]
La violencia asociada al crimen organizado impone un costo económico considerable. Estimaciones del sector privado, como las del Instituto para la Economía y la Paz en México, sitúan el impacto de la inseguridad en alrededor de
gastos en seguridad privada, costos de salud y menor inversión en ciertas regiones.
8.4. Desafíos ambientales y energéticos[editar]
La transición energética presenta oportunidades — México posee un potencial solar y eólico considerable — pero también tensiones debido a la prioridad que los gobiernos recientes han otorgado a la producción de hidrocarburos y a la generación eléctrica con gas natural. El estrés hídrico en el norte y en el centro del país es cada vez más relevante para las decisiones de localización de proyectos industriales.
9. México en la economía hispanohablante[editar]
México es la mayor economía entre los países de habla hispana, superando a España La relación económica con España es intensa y bidireccional: empresas españolas como BBVA, Santander, Telefónica e Iberdrola tienen una presencia importante en el mercado mexicano, mientras que empresas mexicanas como Cemex, Bimbo y Grupo Salinas han invertido en España y en América Latina.
En el contexto latinoamericano, México participa activamente en la Alianza del Pacífico, el bloque que integra junto con Colombia, Perú y Chile y que promueve la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas entre sus miembros. También es miembro del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA) de bolsas de valores, aunque la integración financiera intrarregional sigue siendo limitada.
La cultura económica mexicana se refleja en un ecosistema de think tanks reconocidos — como el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y El Colegio de México — que forman a economistas y analistas que influyen en las políticas públicas de todo el mundo hispanohablante.
10. Indicadores recientes y perspectivas[editar]
Las perspectivas a mediano plazo dependen en buena medida de tres vectores: la evolución del comercio con Estados Unidos, el éxito de la política de relocalización de cadenas de suministro (nearshoring) y la capacidad del país para aumentar la inversión en infraestructura, educación y energía limpia. Organismos como el Banco Mundial y el FMI han señalado que una agenda de reformas orientada a reducir la informalidad y a fortalecer el Estado de derecho podría elevar el crecimiento potencial del PIB mexicano de manera significativa.
Las cifras de PIB nominal y PPA varían según la fuente (FMI, Banco Mundial, INEGI) y la metodología. Los valores aquí consignados corresponden a las ediciones más recientes del World Economic Outlook del FMI o de las cuentas nacionales publicadas por el INEGI, según se indica en cada caso. ↩︎
La reforma energética de 2013, impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, abrió los hidrocarburos a la inversión privada mediante contratos de licencia, producción compartida y utilidad compartida. Aunque la administración de López Obrador detuvo las nuevas rondas de licitación, respetó los contratos ya firmados y la producción de las empresas privadas aumentó hasta representar alrededor del 5 % de la producción nacional de crudo en 2023. ↩︎
La medición de la informalidad laboral en México sigue los criterios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que considera informales a los ocupados que no cuentan con acceso a seguridad social. La tasa reportada por el INEGI a través de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) es la referencia oficial. ↩︎