Chihuahua
| Chihuahua | |
|---|---|
| País | |
| Estado | Chihuahua |
| Municipio | Chihuahua |
| Fundación | 12 de octubre de 1709 |
| Fundador | Antonio de Deza y Ulloa |
| Altitud | 1.415 m s. n. m. |
| Población (2020) | 925.762 hab. |
| Área metropolitana | 1.091.284 hab. |
| Gentilicio | chihuahuense |
| Zona horaria | Tiempo del Centro (UTC −6) |
1. Resumen[editar]
Chihuahua es la capital del estado de Chihuahua y la segunda ciudad más poblada de esa entidad federativa, solo superada por Ciudad Juárez. Se localiza en el altiplano septentrional de México, en una zona de transición entre la meseta que se proyecta hacia el sur y las estribaciones de la Sierra Madre Occidental que se levantan al poniente.[1] Desde su fundación a principios del siglo XVIII, la ciudad ha fungido como centro administrativo, comercial y, más tarde, industrial del extenso territorio chihuahuense. Su economía moderna está muy diversificada: alberga plantas de manufactura avanzada —en particular del ramo aeroespacial y automotriz—, maquiladoras de exportación, una relevante actividad minera y un creciente sector de servicios. La urbe se distingue por trazos históricos como el centro colonial, con la Catedral Metropolitana y la Quinta Gameros, frente a infraestructuras contemporáneas como el complejo industrial Parque Industrial Supra o el moderno distrito de negocios sobre el Periférico de la Juventud.
En el ámbito hispanohablante, Chihuahua es ampliamente reconocida, entre otras razones, por la raza canina que lleva su nombre —el chihuahueño—, popularizada en todo el mundo, y por la figura del revolucionario Francisco Villa, cuyo cuartel general operó desde esta ciudad y sus inmediaciones durante episodios decisivos de la Revolución Mexicana.[2] La urbe ocupa además una posición estratégica dentro del corredor comercial del TLCAN, hoy T-MEC, que conecta el norte de México con los estados del sur de
Estados Unidos, en particular con Texas y Nuevo México.
2. Primeros años y formación[editar]
El valle donde hoy se asienta la ciudad estuvo habitado desde varios siglos antes de la llegada de los españoles por grupos nómadas y seminómadas, entre ellos los conchos y otros pueblos del desierto chihuahuense. Sin embargo, la ocupación permanente no se consolidó sino hasta la expansión minera que acompañó al avance hispano desde el sur. A comienzos del siglo XVIII, el descubrimiento de vetas argentíferas en la región —la mina de Santa Eulalia, despuntó hacia 1707— forzó a las autoridades virreinales a establecer un asentamiento que centralizara la administración civil y eclesiástica en un punto cercano a las excavaciones.[3]
Fue así como el gobernador de la Nueva Vizcaya, Antonio de Deza y Ulloa, dictó el acta fundacional de lo que originalmente se llamó San Francisco de Cuéllar, después Real de Minas de San Francisco de Cuéllar y, con el paso de los años, simplemente Chihuahua. La fecha que tradicionalmente se conmemora como fundación es el 12 de octubre de 1709, aunque algunas fuentes sitúan la erección formal del primer presidio y templo en 1708.[4] Lo cierto es que la localidad creció al compás del mineral: primero como campamento minero, luego como villa y finalmente como ciudad, título que recibió en 1823, ya consumada la independencia. Durante el período virreinal, Chihuahua fungió además como cabecera de las Provincias Internas, lo que le otorgó un peso político desproporcionado para su todavía modesta población.
3. Trayectoria[editar]
3.1. Época colonial y primeros años del México independiente[editar]
Concluida la etapa más violenta de la conquista, la villa funcionó como un nodo dentro del Camino Real de Tierra Adentro, que enlazaba la ciudad de México con Santa Fe, en el actual Nuevo México. Esa arteria trajo comerciantes, órdenes religiosas y arquitectos que levantaron algunos de los inmuebles más antiguos que todavía se conservan en el centro histórico. Entre ellos destaca la parroquia que más tarde se convertiría en la Catedral de Chihuahua: su construcción comenzó en 1725 con un esquema barroco y se prolongó, con interrupciones económicas, hasta bien entrado el siglo XIX.[5] La plaza de armas, el acueducto colonial y el antiguo palacio de gobierno municipal datan de este primer impulso constructivo.
En 1811 la ciudad adquirió una relevancia simbólica de primer orden para la insurgencia independentista. Tras ser capturados en las Norias de Baján, los líderes Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama y José Mariano Jiménez fueron conducidos a Chihuahua, donde se les sometió a juicio sumario y, en el caso de Hidalgo, se le fusiló en el patio del que era entonces el Hospital Militar, el 30 de julio de ese año. La celda que ocupó se conserva dentro del Palacio de Gobierno como un memorial.[6]
3.2. Reforma, intervención y Porfiriato[editar]
Durante la Guerra de Reforma y, más tarde, la Intervención Francesa, Chihuahua se mantuvo por períodos bajo control liberal y en otros como refugio de las fuerzas juaristas. El presidente Benito Juárez estableció aquí su gobierno itinerante entre 1864 y 1865, y desde esta ciudad despachó buena parte de la resistencia republicana mientras el ejército francés ocupaba la capital del país. Una placa en el Palacio de Gobierno recuerda aquel episodio.
Con la pacificación porfiriana, Chihuahua experimentó un auge económico vinculado al tendido del ferrocarril. El Ferrocarril Central Mexicano, que unió Ciudad Juárez con la ciudad de México a partir de 1884, atravesó la capital chihuahuense y la conectó de forma directa con los grandes mercados del centro y con la frontera estadounidense. Ese flujo atrajo inversión extranjera, sobre todo minera y ganadera, y propició la primera oleada de modernización urbana: alumbrado público, tranvías de tracción animal primero y eléctricos después, y la construcción de mansiones como la Quinta Gameros —hoy museo—, exponente del art nouveau que trajeron las élites porfirianas.[7]
3.3. La Revolución Mexicana[editar]
El estallido de la Revolución en 1910 encontró a Chihuahua como una de las plazas clave del norte. Aunque los primeros levantamientos maderistas no se produjeron propiamente en la capital, la ciudad se convirtió en pocos meses en centro de operaciones de las tropas constitucionalistas y villistas. En 1913, Francisco Villa entró a la ciudad al frente de la División del Norte y la convirtió en capital de facto del territorio revolucionario. Durante ese período, la urbe vivió una transformación radical: Villa expropió bienes de la oligarquía porfiriana, abrió cuarteles, reclutó soldados y llegó a acuñar moneda de emergencia. Incluso la Quinta Gameros fue ocupada como sede del gobierno villista.[8]
La ciudad sufrió, sin embargo, los vaivenes de la guerra. En 1914, tras la escisión entre Villa y Venustiano Carranza, la plaza osciló entre manos villistas y carrancistas en varias ocasiones. La hambruna y las epidemias —sobre todo de tifo— que acompañaron los sitios y la movilización de tropas diezmaron a la población civil. Para 1917, cuando la fase armada más aguda comenzó a ceder, Chihuahua estaba severamente dañada y perdida una parte sustancial de su tejido económico anterior.
3.4. Siglo XX: de la posrevolución a la industrialización[editar]
La reconstrucción posrevolucionaria fue lenta. La reforma agraria cardenista redistribuyó latifundios ganaderos en los valles circundantes pero tuvo un impacto moderado en el perfil urbano. El dinamismo regresó con la Segunda Guerra Mundial y la consiguiente demanda de minerales estratégicos; la mina de Santa Eulalia vivió un último gran ciclo productivo.[9] A partir de los años sesenta, el gobierno federal impulsó la industrialización del norte mediante el Programa de Industrialización Fronteriza, que más tarde se extendería a Chihuahua capital con el establecimiento de los primeros parques industriales. La llegada de maquiladoras cambió la fisonomía de la periferia: atrajeron miles de trabajadores desde el medio rural del propio estado de Chihuahua y de entidades vecinas como
Durango y Coahuila.
Los años ochenta y noventa consolidaron a la ciudad como un polo manufacturero. La firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, en 1994, aceleró la implantación de empresas transnacionales, sobre todo de componentes automotrices y, a partir de la primera década del siglo XXI, de la industria aeroespacial. Ese proceso vino acompañado de inversiones públicas en infraestructura: la ampliación del aeropuerto, la construcción del Periférico de la Juventud y la modernización del anillo interior conocido como Circuito Universitario modificaron la movilidad urbana de forma duradera.
3.5. Siglo XXI: crecimiento y diversificación[editar]
En lo que va de este siglo, Chihuahua ha profundizado el perfil industrial heredado del modelo maquilador, pero ha procurado desplazarse hacia eslabones de mayor valor agregado. Varias firmas del sector aeroespacial, como Textron y Honeywell, abrieron plantas en la ciudad, y las exportaciones de componentes de precisión han crecido de forma sostenida. En paralelo, el sector de servicios —financieros, educativos, de salud y de tecnologías de la información— ha ganado peso en una economía que hasta los años noventa dependía en exceso de la manufactura de bajo costo.
En el plano urbano, la ciudad se extiende hoy mucho más allá de sus límites históricos; el área metropolitana abarca de facto los municipios de Chihuahua y Aquiles Serdán, y muestra una conurbación creciente hacia el norte, en dirección a la salida a Ciudad Juárez. La presión sobre los recursos hídricos —la ciudad se abastece fundamentalmente de acuíferos subterráneos— y la calidad del aire en temporada de inversión térmica se han convertido en retos ambientales de primer orden para el gobierno municipal.[10]
4. Geografía y clima[editar]
La ciudad se asienta en un valle a una altitud que ronda los 1.415 metros sobre el nivel del mar, en la confluencia del río Chuvíscar y el río Sacramento, dos corrientes superficiales de caudal irregular que, sin embargo, fueron determinantes para la localización original del asentamiento. El paisaje que la rodea es semidesértico: predominan matorrales xerófilos, gobernadora, mezquite y, hacia las elevaciones del oeste, bosques de encino y pino que ascienden hacia la Sierra Madre Occidental.
El clima está clasificado como semiárido templado (BSk, según la clasificación de Köppen), con veranos calurosos e inviernos frescos que ocasionalmente registran heladas y alguna nevada ligera en la propia mancha urbana. Las temperaturas máximas de junio suelen rebasar los 35 °C, mientras que en enero las mínimas pueden descender por debajo de 0 °C. La precipitación media anual es de apenas 400 mm, concentrada sobre todo entre julio y septiembre, en forma de aguaceros breves pero intensos que alimentan el cauce seco del Chuvíscar.
5. Demografía[editar]
De acuerdo con los resultados del censo de población de 2020 levantado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la ciudad de Chihuahua tenía 925.762 habitantes, mientras que el área metropolitana alcanzaba 1.091.284 personas. La tasa de crecimiento anual, que en décadas pasadas llegó a ser superior al 3%, se ha moderado y se sitúa actualmente en niveles cercanos al 1.5%.[11] La migración rural-urbana desde los municipios serranos del estado sigue aportando la mayor parte del incremento demográfico, aunque en fechas recientes se ha observado también un flujo de profesionistas provenientes del centro y sur de México, atraídos por la expansión de la industria y de los servicios.
La composición religiosa es mayoritariamente católica, con una presencia creciente de congregaciones protestantes y evangélicas. La ciudad es sede de la Arquidiócesis de Chihuahua, erigida en 1891, cuyos límites se extienden por buena parte de la zona centro y sur del estado.
6. Economía[editar]
La economía chihuahuense descansa sobre cuatro grandes pilares: la manufactura avanzada, la minería, el comercio y los servicios, y la administración pública.
La manufactura avanzada es el sector más visible. La ciudad alberga varios parques industriales —Parque Industrial Supra, Parque Industrial América, Complejo Industrial Chihuahua— donde operan decenas de plantas de capital nacional y extranjero. Destacan las actividades de fundición de aluminio, fabricación de arneses automotrices, ensamblaje de componentes electrónicos y, cada vez más, producción de partes aeroespaciales. La empresa Textron Aviation mantiene en Chihuahua una planta que produce fuselajes para aeronaves ligeras, en tanto que Honeywell fabrica aquí sensores y actuadores.
La minería ha perdido peso relativo pero conserva una presencia significativa. Santa Eulalia, durante siglos el motor original de la ciudad, opera hoy a una escala menor; otras explotaciones cercanas, como la mina de Naica —célebre por sus cristales gigantes de selenita— se ubican en el mismo distrito minero pero fuera de los límites municipales. El procesamiento de minerales metálicos y no metálicos se mantiene en el corredor industrial del sur de la ciudad.
El comercio se estructura alrededor de arterias tradicionales como la avenida Tecnológico, el centro histórico y múltiples centros comerciales de formato contemporáneo. La capital funciona, además, como centro de acopio y distribución de productos agropecuarios procedentes de la región serrana y del altiplano, tales como nuez pecanera, manzana y ganado bovino.
La administración pública es un empleador relevante: la ciudad es sede de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial del estado de Chihuahua, así como de numerosas dependencias federales, entre ellas la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social y las oficinas regionales de Hacienda.
En el índice de competitividad urbana del Instituto Mexicano para la Competitividad, la zona metropolitana de Chihuahua se ha posicionado entre los primeros diez lugares entre las ciudades medias del país, gracias a indicadores favorables en cobertura de servicios, productividad laboral y formalidad del empleo.
7. Cultura y patrimonio[editar]
7.1. Arquitectura y monumentos[editar]
El centro histórico de Chihuahua es un mosaico de varias épocas. La Catedral Metropolitana, dedicada a la Santa Cruz, tiene una fachada barroca de cantera rosa y un interior que combina elementos neoclásicos. En la plaza de armas, frente a la Catedral, se alza el monumento a Miguel Hidalgo y, a un costado, el Palacio de Gobierno, que además del calabozo de Hidalgo resguarda murales de corte histórico ejecutados en el siglo XX.
La Quinta Gameros es el ejemplo más acabado del art nouveau en el norte de México; hoy alberga el Museo Casa Chihuahua, que expone mobiliario de época y colecciones temporales. Otras edificaciones relevantes son el Teatro de los Héroes, de estilo neoclásico, inaugurado en 1901, y la antigua estación del ferrocarril, que se recicló como centro cultural.
7.2. Museos y espacios culturales[editar]
La oferta museística de la capital incluye:
- Museo Histórico de la Revolución (o Museo de Villa), instalado en la que fue residencia de la viuda de Francisco Villa, con documentos, armas y pertenencias del caudillo.
- Museo Semilla, un museo interactivo de ciencia y tecnología enfocado en el público infantil, instalado en un edificio contemporáneo en el centro.
- Centro Cultural Universitario Quinta Gameros, ya citado, que depende de la Universidad Autónoma de Chihuahua.
- Museo de Arte Sacro, anexo a la Catedral, con piezas de orfebrería y pintura virreinal.
- Casa Redonda, un antiguo taller ferroviario adaptado como centro cultural y galería de arte contemporáneo.
La ciudad cuenta además con una feria anual —la Feria de Santa Rita—, que data de la década de 1940, y con el Festival Internacional Chihuahua, evento multidisciplinario que se celebra cada otoño y que programa teatro, danza, música de concierto y espectáculos callejeros en diversos foros.
7.3. Gastronomía[editar]
La cocina chihuahuense se inscribe dentro de la tradición del norte de México, con fuerte protagonismo de la carne de res —cortes como la arrachera o las discadas—, los quesos asaderos, las tortillas de harina y las preparaciones a la parrilla. Un platillo emblemático es el asado de puerco en chile colorado, típico en celebraciones familiares. Las nieves de garrafa y las paletas de frutas naturales gozan de gran aceptación popular, en parte por la proliferación de neverías que aprovechan la fama de la manzana y la nuez de la región. El sotol, un destilado de la planta Dasylirion, compite con el tequila y el mezcal como bebida espirituosa local y tiene denominación de origen desde 2004.[12]
7.4. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]
Chihuahua mantiene lazos culturales y económicos estrechos con el resto del mundo hispanohablante, especialmente con el suroeste de Estados Unidos y con el norte de México, regiones marcadas por una historia común que hunde sus raíces en el Camino Real de Tierra Adentro. La Universidad Autónoma de Chihuahua recibe estudiantes de intercambio de varios países latinoamericanos, y la ciudad ha sido sede de encuentros de escritores hispanoamericanos, si bien no con la regularidad de otros foros del centro del país. La denominación del estado y la ciudad es también, desde luego, familiar para millones de hispanohablantes gracias al perro chihuahueño, que con frecuencia aparece en películas, series y anuncios publicitarios doblados al español.
8. Deportes[editar]
El deporte de mayor arraigo es el béisbol. El equipo representativo son los Dorados de Chihuahua, que militan en la Liga Estatal de Béisbol de Chihuahua, y que desde hace décadas mantienen una acérrima rivalidad con los Indios de Ciudad Juárez. El estadio principal es el Estadio Monumental de Chihuahua, con capacidad para varios miles de espectadores y escenario habitual de series de playoffs y juegos de exhibición.
El fútbol asociación ha ido ganando terreno y en distintas épocas han existido franquicias locales que participan en categorías de ascenso del fútbol mexicano.
En años recientes, el atletismo de fondo y el ciclismo de montaña crecieron gracias al entorno geográfico: las serranías al oeste de la ciudad ofrecen rutas técnicas y desniveles apreciables. También se ha extendido la práctica del softbol, sobre todo en categorías femeniles y juveniles.
9. Infraestructura y comunicaciones[editar]
La ciudad está comunicada por vía aérea a través del Aeropuerto Internacional General Roberto Fierro Villalobos, que opera vuelos nacionales regulares a las principales ciudades de México —en especial a Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México— y algunos destinos internacionales, sobre todo hacia Dallas y Phoenix. Por carretera, Chihuahua es un nudo de la Autopista Federal 45, que la une con Ciudad Juárez al norte y con Torreón, Durango y la capital del país hacia el sur. La carretera 16 conecta la capital con Hermosillo, atravesando la Sierra Madre Occidental.
El ferrocarril continúa operando para carga; la empresa Ferromex mantiene un activo corredor que transporta minerales, granos y productos manufacturados desde y hacia la frontera norte. Existen proyectos intermitentes, aún sin materializar, para restablecer una ruta de pasajeros entre Chihuahua y Los Mochis, en Sinaloa, por la vía del Chepe.
El transporte público urbano descansa en una red de autobuses concesionados conocidos como Rutronica, que operan con un sistema de tarifa fija, y en servicios complementarios de transporte por plataformas digitales. En el área metropolitana, varias rutas alimentadoras unen las colonias periféricas con el centro y los principales parques industriales.
10. Hermanamientos[editar]
La ciudad de Chihuahua ha formalizado acuerdos de hermanamiento con varias localidades extranjeras.
11. Véase también[editar]
- Chihuahua (estado)
- Ciudad Juárez
- Francisco Villa
- Revolución Mexicana
El valle donde se asienta la ciudad constituye una cuenca endorreica conocida como bolsón de Mapimí, aunque la ciudad queda en el borde occidental de esa formación, ya en contacto con materiales volcánicos de la sierra. ↩︎
Villa ocupó la ciudad en 1913 y la convirtió en base de la División del Norte; en el Palacio de Gobierno despachó como gobernador militar durante meses, y desde Chihuahua lanzó ofensivas hacia el centro del país. ↩︎
La mina de Santa Eulalia está ubicada unos 20 kilómetros al este del centro actual de la ciudad; sus vetas de plata, plomo y zinc sostuvieron la economía local durante más de dos siglos. ↩︎
Algunos cronistas locales, como Francisco R. Almada, han defendido 1708 como el año de la primera misa y la erección de la primera capilla, si bien el consenso institucional se inclina por 1709. ↩︎
La fachada principal y la torre sur, la primera en terminarse, son de cantera local; la torre norte debió esperar hasta la década de 1880. ↩︎
El espacio es conocido como el Calabozo de Hidalgo; el edificio que lo alberga, el Palacio de Gobierno, fue construido en el siglo XIX sobre los restos del antiguo hospital. ↩︎
Diseñada por el arquitecto colombiano Julio Corredor Latorre, la mansión fue encargada por Manuel Gameros, un acaudalado empresario minero; nunca fue habitada por él, ya que la Revolución lo forzó a abandonar el país. ↩︎
Algunas fuentes indican que Villa prefirió instalar su despacho personal en el Palacio de Gobierno pero utilizó la Quinta Gameros para residencia de invitados y oficinas administrativas. ↩︎
Durante la guerra y la inmediata posguerra, la mina llegó a emplear a más de 6.000 trabajadores, lo que la situaba entre las mayores productoras de plata y plomo del continente. ↩︎
El acuífero que abastece a la capital presenta un déficit anual estimado en más de 80 millones de metros cúbicos, lo que ha obligado a perforar pozos cada vez más profundos y a imponer restricciones de uso en épocas de sequía. ↩︎
El municipio de Chihuahua en conjunto reportó una tasa media anual de 1,48 % en el período intercensal 2010–2020. ↩︎
La denominación de origen del sotol ampara a los estados de Chihuahua, Durango y Coahuila; las vinatas más antiguas se localizan en los municipios serranos del occidente chihuahuense. ↩︎