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Michoacán

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Documento superior: México
Michoacán · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
UbicaciónMéxico
En la misma zonaCuauhtémoc · Morelos · Rosarito · Tapachula de Córdova y Ordóñez · Tijuana · Tlaxcala · Comitán de Domínguez · Acapulco de Juárez · Chetumal · Ciudad Acuña · Ciudad Juárez · La Paz (México) · Monterrey · Nuevo León · Santiago de Querétaro · Tenochtitlán · Toluca de Lerdo · Villahermosa · Xalapa-Enríquez · Cancún · Durango · Guadalupe · Heroica Nogales · Mexicali · Puerto Vallarta · San José del Cabo · Baja California · Cabo San Lucas · Colima (México) · estado de Jalisco
PaísesEstados Unidos · España · Colombia · Argentina
CiudadesCiudad de México · Candelaria · Madrid
HistoriaHernán Cortés · Benito Juárez
Michoacán de Ocampo
Lema Heredamos libertad, legaremos justicia social
Capital Morelia
Ciudad más poblada Morelia
Superficie 58 598,7 km² (puesto 16.º)
Población (2020) 4 748 846 hab. (puesto 9.º)
Densidad 81 hab./km²
Gentilicio Michoacano, -na
Gobernador Alfredo Ramírez Bedolla (desde el 1 de octubre de 2021; mandato hasta 2027)
Municipios 113
Admisión como estado 22 de diciembre de 1823 (5.º)
Huso horario UTC −6 (Centro); en verano UTC −5
Código postal 58 000–61 999
ISO 3166-2 MX-MIC
IDH (2022) 0,745 (medio; puesto 29.º)
PIB USD 36 000 millones (2023)

1. Resumen[editar]

Michoacán, oficialmente Michoacán de Ocampo, es uno de los treinta y un estados de los Estados Unidos Mexicanos, situado en la región occidente del país. Limita al norte con Jalisco y Guanajuato, al noreste con Querétaro, al este con el Estado de México, al sureste con Guerrero, al suroeste con el océano Pacífico y al noroeste con Colima. Su capital y ciudad más poblada es Morelia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991.

El estado se extiende sobre una superficie cercana a los 58 600 km² y alberga una población aproximada de 4,75 millones de habitantes. Administrativamente se divide en 113 municipios.

Michoacán ocupa un lugar singular en la historia mexicana por haber sido el núcleo del Imperio Purépecha (también conocido como Tarasco), el único poder prehispánico que el Imperio Azteca no logró someter. Durante la colonia, el humanista Vasco de Quiroga —primer obispo de la región— fundó comunidades que aún conservan su impronta económica y cultural. En la guerra de Independencia, la ciudad de Valladolid fue rebautizada como Morelia en honor de José María Morelos, caudillo insurgente oriundo de la intendencia. Ya en el siglo XX, el estado aportó figuras clave a la Revolución Mexicana y vivió procesos de industrialización, migración masiva y conflictos ligados al narcotráfico que marcaron profundamente su fisonomía social.

Culturalmente, Michoacán es conocido por la celebración del Día de Muertos en la ribera del lago de Pátzcuaro, proclamada Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, así como por la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca —sitio natural Patrimonio de la Humanidad— que recibe cada año millones de ejemplares de Danaus plexippus en su ruta migratoria desde Canadá. Su cocina tradicional, inscrita también en el patrimonio inmaterial de la UNESCO dentro de la candidatura «La cocina tradicional mexicana», incluye platillos emblemáticos como las carnitas, los uchepos y las corundas.

En el plano económico, destaca la producción de aguacate —Michoacán es el principal productor mundial—, así como de fresa, zarzamora, limón y mango. Las actividades minera, siderúrgica (el complejo de Lázaro Cárdenas), turística y de remesas completan un perfil productivo diverso aunque con persistentes indicadores de desigualdad.

2. Toponimia[editar]

El nombre Michoacán proviene del náhuatl Michhuahcān (o Michhuacān), voz compuesta por michin (‘pez’), huah (posesivo: ‘que tiene’) y -cān (sufijo locativo: ‘lugar de’); el significado habitual es «lugar de pescadores» o «lugar de los que tienen pescado».[1] Los mexicas dieron este nombre a la región lacustre dominada por los purépechas precisamente por la abundancia de pesca en los lagos de Pátzcuaro, Cuitzeo y Zirahuén.

El nombre Purépecha que los habitantes originarios se daban a sí mismos era P'urhépecha, que etimológicamente se ha traducido como «gente del campo» o «persona que trabaja»; su territorio ancestral era denominado Iréchikua (‘el reino’). El gentilicio tarascos, usado ampliamente durante siglos, tiene un origen discutido: una versión sugiere que los españoles lo tomaron del nombre de una deidad (Tarás) cuyo culto estaba muy extendido; otra lo atribuye a una palabra purépecha que significa «yerno» y que habría sido empleada en el contexto de matrimonios mixtos entre españoles e indígenas de la nobleza local.[2]

La denominación oficial completa, Michoacán de Ocampo, honra a Melchor Ocampo, prócer liberal del siglo XIX nacido en la hacienda de Pateo, en el actual municipio de Maravatío, que fue gobernador del estado y uno de los redactores de las Leyes de Reforma.

3. Historia[editar]

3.1. Época prehispánica[editar]

El occidente mesoamericano presenció el desarrollo de una secuencia de culturas complejas desde el período Preclásico. En el actual territorio michoacano existieron asentamientos de las tradiciones Chupícuaro, Teuchitlán y, más tarde, del llamado Clásico del Occidente, caracterizado por las tumbas de tiro (excavadas en el subsuelo con una cámara funeraria a la que se accedía por un pozo vertical) halladas en zonas como El Opeño (Jacona) y Tingambato.

Hacia el siglo XIV d. C. comenzó la consolidación del Imperio Purépecha, con capital en Tzintzuntzan (a orillas del lago de Pátzcuaro), fundada, según la tradición, por Tariácuri, quien unificó los señoríos de Pátzcuaro, Ihuatzio y la propia Tzintzuntzan.[3] El Estado purépecha alcanzó su máxima extensión bajo los cazonci Tzitzipandácuare y Zuangua, abarcando desde el río Lerma al norte hasta la cuenca del Balsas al sur, e incluyendo porciones de los actuales estados de Guanajuato, Querétaro, Guerrero y Colima. A diferencia de los mexicas, que exigían tributo y practicaban la guerra florida, los purépechas integraron a los pueblos sometidos mediante una red de alianzas y guarniciones militares, especialmente en la frontera oriental, donde construyeron fortalezas (como las de Acámbaro y Zitácuaro) para contener la expansión azteca.

La batalla de Taximaroa (hoy Ciudad Hidalgo) hacia 1470-1480 detuvo la campaña del emperador mexica Axayácatl, y el fracaso de un segundo intento bajo Ahuízotl confirmó la frontera que perduró hasta la llegada de los españoles. Fue la única civilización mesoamericana coetánea que los aztecas no pudieron subordinar militarmente. Se ha especulado que la ventaja purépecha residía en el uso intensivo de armas de cobre —hachas, lanzas, puntas de flecha—, metalurgia en la que los tarascos destacaban por encima de cualquier otro pueblo mesoamericano.[4]

3.2. Conquista y colonia[editar]

Tras la caída de Tenochtitlan en 1521, Hernán Cortés envió diversas expediciones al occidente. El cazonci Tangáxoan II (bautizado posteriormente como Francisco) optó por una rendición negociada ante el capitán Cristóbal de Olid en 1522, decisión que evitó una guerra abierta pero no impidió que en años siguientes Nuño de Guzmán, presidente de la primera Audiencia, sometiera a la población a un régimen de extrema violencia, incluyendo el tormento y ejecución de Tangáxoan en 1530. La brutalidad de Guzmán —quemó vivo al último cazonci y despobló comunidades enteras para alimentar el tráfico de esclavos hacia las Antillas— provocó el éxodo masivo de purépechas hacia las montañas y las islas del lago de Pátzcuaro.[5]

En respuesta a los abusos, la Corona española nombró en 1537 a Vasco de Quiroga primer obispo de Michoacán. Inspirado por la Utopía de Tomás Moro, Quiroga organizó los llamados «hospitales-pueblo» —comunidades autosuficientes donde indígenas y españoles convivían bajo un régimen de propiedad colectiva y trabajo rotativo— en localidades como Santa Fe de la Laguna (junto al lago de Pátzcuaro) y Santa Fe de México (en las inmediaciones de la capital virreinal). Asignó a cada pueblo una especialidad artesanal que subsiste hasta hoy: cobre en Santa Clara del Cobre, guitarras en Paracho, alfarería en Tzintzuntzan, textiles en Angahuan, lacas en Uruapan.[6] Su labor le valió el apelativo de Tata Vasco («Padre Vasco»), con el que aún se le venera en la entidad.

La capital eclesiástica se estableció primero en Tzintzuntzan y fue trasladada a Pátzcuaro hacia 1540; en 1580 se mudó definitivamente a Valladolid (hoy Morelia), fundada por el virrey Antonio de Mendoza en 1541 en el valle de Guayangareo. Durante los siglos XVII y XVIII, Valladolid floreció como centro administrativo, agrícola y cultural; allí nacieron figuras como Josefa Ortiz de Domínguez —la «Corregidora»— y se formó buena parte de la élite criolla que encabezó la conspiración independentista.

3.3. Independencia y siglo XIX[editar]

La intendencia de Valladolid —creada en 1786 como parte de las reformas borbónicas— fue uno de los focos del movimiento insurgente. En septiembre de 1809 se descubrió la Conspiración de Valladolid, encabezada por los capitanes José María García Obeso y José Mariano Michelena, que aunque fracasó, anticipó la trama de Querétaro de 1810. Miguel Hidalgo y Costilla, tras iniciar la lucha en Dolores, pasó por Valladolid en octubre de 1810 y fue recibido con entusiasmo por la población, aunque no logró retener la ciudad. La verdadera figura insurgente michoacana fue José María Morelos y Pavón, párroco de Carácuaro y Nocupétaro, alumno de Hidalgo, que entre 1810 y 1815 organizó el Ejército del Sur, convocó el Congreso de Chilpancingo y proclamó los Sentimientos de la Nación (1813), base ideológica de la primera Constitución mexicana (Apatzingán, 1814). Morelos fue capturado y fusilado en 1815, pero la gesta le valió que en 1828 la ciudad de Valladolid adoptara oficialmente el nombre de Morelia.

Consumada la independencia en 1821, la antigua intendencia se constituyó como estado libre y soberano en 1823, con el nombre de Michoacán. Las pugnas entre federalistas y centralistas, y luego entre liberales y conservadores, caracterizaron las décadas siguientes. Melchor Ocampo —gobernador en los períodos de 1846-1848 y 1852-1853— impulsó reformas que limitaban el poder de la Iglesia y reorganizaban la propiedad agraria. Durante la Intervención Francesa (1862-1867), el territorio michoacano fue escenario de resistencia guerrillera; el general Nicolás de Régules derrotó a las fuerzas imperialistas en la batalla de Tacámbaro (11 de abril de 1865), una de las victorias republicanas más importantes del interior del país.

3.4. Revolución y siglo XX[editar]

Los últimos años del Porfiriato vieron una concentración de la propiedad agraria en haciendas como las de Guaracha, Coapa y Lombardía, frente a una mayoría campesina desposeída. A partir de 1911, Michoacán se incorporó al proceso revolucionario con un perfil particular: a diferencia del zapatismo agrario del sur o del villismo norteño, el movimiento michoacano tuvo un fuerte componente de reivindicación local. En la zona purépecha, la movilización combinó demandas de tierra y autonomía comunitaria.

El período posrevolucionario trajo consigo el reparto agrario impulsado por el gobernador Lázaro Cárdenas del Río (1928-1932), quien luego, como presidente de la República (1934-1940), aplicó políticas que transformaron profundamente el estado: la reforma agraria radical, la creación del ejido colectivo en zonas como Lombardía y Nueva Italia —conocidas como el «Valle de la Muerte» por la virulencia palúdica, saneadas mediante obras de irrigación— y, sobre todo, la nacionalización de la industria petrolera en 1938. La relación de Cárdenas con su estado natal consolidó un arraigo del cardenismo en la política y la cultura obrera y campesina michoacana que se prolongó por décadas.[7]

En la segunda mitad del siglo, la industrialización se concentró en dos polos: Morelia, con manufactura ligera, alimentaria y universitaria, y Lázaro Cárdenas, donde el complejo siderúrgico Sicartsa —inaugurado en 1976— convirtió al puerto en uno de los nodos industriales más relevantes del Pacífico mexicano. Paralelamente, la economía rural vivió una transformación silenciosa con el auge del cultivo de aguacate, fresa y berries, que disparó la exportación hacia Estados Unidos y, al mismo tiempo, vinculó ciertas regiones a las dinámicas informales y de violencia del narcotráfico.[8]

El terremoto del 19 de septiembre de 1985, con epicentro en las costas de Michoacán (magnitud 8,1 Mw), devastó la Ciudad de México y causó daños significativos en localidades de la costa y la Meseta Purépecha, incluida la destrucción parcial de la catedral de Morelia, cuyas torres se inclinaron visiblemente.

3.5. Siglo XXI[editar]

El siglo XXI ha estado marcado para Michoacán por la tensión entre el auge agroexportador y el impacto territorial del crimen organizado. La irrupción del grupo conocido como Los Caballeros Templarios —y antes La Familia Michoacana— convirtió a la entidad en uno de los epicentros de la violencia durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012), que incluyó operativos federales y la creación de las autodefensas en municipios como Tepalcatepec, Buenavista y Coalcomán a partir de febrero de 2013. El movimiento de autodefensas, integrado originalmente por pequeños propietarios, citricultores y ganaderos hartos de la extorsión, generó un debate nacional sobre seguridad, soberanía estatal y derechos humanos.[9]

En el ámbito institucional, el estado ha experimentado una alternancia partidista: tras más de ochenta años de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en 2002 el perredista Lázaro Cárdenas Batel —nieto de Lázaro Cárdenas— ganó la gubernatura (2002-2008). Posteriormente regresó el PRI para ser sucedido en 2015 por un gobierno de coalición encabezado por el PRD y, más tarde, por el partido Morena.

Culturalmente, el estado reforzó su perfil como destino turístico de tradiciones: el Parque Nacional Barranca del Cupatitzio (Uruapan) y el Pueblo Mágico de Pátzcuaro mantienen una afluencia constante, y la mariposa monarca continúa siendo la base de circuitos ecoturísticos en los santuarios de El Rosario (Ocampo) y Sierra Chincua (Angangueo).

4. Geografía[editar]

4.1. Ubicación y límites[editar]

Michoacán ocupa una posición estratégica en el occidente de la República Mexicana. Limita con siete entidades: al norte con Jalisco y Guanajuato; al noreste con Querétaro; al este con el Estado de México; al sureste con Guerrero; al suroeste con el océano Pacífico, a lo largo de una costa de aproximadamente 228 km; y al noroeste con Colima. Se ubica entre los paralelos 17° 55′ y 20° 24′ de latitud norte y los meridianos 100° 04′ y 103° 44′ de longitud oeste.

4.2. Relieve e hidrografía[editar]

El territorio está dominado por dos grandes provincias fisiográficas. El Eje Neovolcánico Transversal atraviesa el centro y norte del estado, y en él se encuentran las principales elevaciones, entre ellas el volcán Paricutín (2800 m s. n. m.).[10] La Sierra Madre del Sur ocupa el sur y suroeste, con estribaciones que caen abruptamente hacia el Pacífico formando acantilados, pequeñas bahías y la desembocadura del río Balsas, uno de los más caudalosos del país.

Los lagos de Michoacán constituyen un sistema lacustre de importancia ecológica e histórica. El río Lerma —que nace en el Estado de México— atraviesa el norte michoacano camino al lago de Chapala, y el río Tepalcatepec, afluente del Balsas, riega la fértil depresión de Tierra Caliente.

4.3. Clima[editar]

La diversidad altitudinal genera un mosaico climático. En la Meseta Purépecha (2000-2400 m s. n. m.) predomina el clima templado subhúmedo con lluvias en verano (Cwb en la clasificación de Köppen), propicio para bosques de pino-encino. La Tierra Caliente (depresión del Tepalcatepec-Balsas, altitudes inferiores a 800 m) presenta clima cálido subhúmedo y semiseco (Aw y BSh), con temperaturas que superan los 40 °C en abril y mayo.

4.4. Flora y fauna[editar]

Los ecosistemas van desde el bosque de oyamel (Abies religiosa), hábitat de hibernación de la mariposa monarca en las montañas del oriente, hasta el bosque tropical caducifolio y la selva baja espinosa de la costa. Las especies de mamíferos incluyen venado cola blanca, jaguar (en peligro crítico en la región de la costa), puma, ocelote, coatí y armadillo. Los lagos albergan especies endémicas de peces y anfibios, entre ellas el achoque (Ambystoma dumerilii), salamandra neoténica del lago de Pátzcuaro, pariente cercano del ajolote del valle de México, hoy amenazada por la contaminación y la introducción de especies exóticas.

5. Demografía[editar]

Según el censo de 2020, Michoacán cuenta con 4 748 846 habitantes. La densidad media es de 81 hab./km².

La composición étnica es diversa. El 3,4 % de la población mayor de 3 años habla una lengua indígena, mayoritariamente purépecha (también llamado tarasco, sin relación demostrada con ninguna otra familia lingüística mesoamericana). Otras lenguas indígenas presentes son el náhuatl —en la costa y zonas de frontera—, el mazahua y el otomí en el oriente del estado.

Michoacán es, además, una entidad con intensa dinámica migratoria internacional.

6. Cultura y tradiciones[editar]

6.1. Día de Muertos en la zona lacustre[editar]

La celebración del Día de Muertos en la ribera del lago de Pátzcuaro, y particularmente en la isla de Janitzio, constituye la manifestación cultural más reconocida internacionalmente del estado. La noche del 1 al 2 de noviembre, las familias purépechas velan en los cementerios con ofrendas florales (predominantemente flor de cempasúchil y de «terciopelo»), velas y alimentos, mientras los pescadores descienden al lago con sus redes en forma de mariposa —las tradicionales uárukua— en un ritual que fusiona creencias prehispánicas sobre el retorno de las almas con el santoral católico. La UNESCO inscribió esta festividad en 2003 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad (actualmente Lista Representativa), y en 2008 extendió el reconocimiento a las celebraciones indígenas dedicadas a los muertos en todo México.[11]

6.2. Artesanías[editar]

Michoacán es uno de los estados con mayor diversidad artesanal de México, herencia en buena medida del proyecto socioeconómico de Vasco de Quiroga, que especializó a cada pueblo en un oficio.

  • Cobre martillado en Santa Clara del Cobre: los artesanos trabajan el cobre a martillo y fuego para producir cazos, jarras, bandejas y objetos decorativos que se exportan a todo el mundo. Cada año se celebra la Feria Nacional del Cobre.
  • Guitarras y lauderas en Paracho de Verduzco: el pueblo es conocido como la «capital mundial de la guitarra». Fabrica instrumentos de cuerdas —guitarras clásicas, acústicas, requintos, vihuelas— con mano de obra altamente especializada. La tradición se remonta al siglo XVIII.
  • Alfarería en Tzintzuntzan (loza vidriada verde y café), Capula (catrinas de barro), Patamban (ollas de engobe rojo).
  • Textiles en Angahuan, Nahuatzen y la región purépecha: rebozos, fajas, camisas bordadas y los característicos rollos (cintas de lana o algodón para ceñir la falda tradicional purépecha).
  • Laca (maque) en Uruapan, Pátzcuaro y Quiroga: bateas, arcones y jícaras decorados con pintura a base de aceite extraído de la semilla de la chía y pigmentos minerales.

6.3. Música y danza[editar]

La Danza de los Viejitos, típica de la Meseta Purépecha, es una de las expresiones coreográficas más simbólicas del folclore michoacano. Los bailarines, ataviados con máscaras de madera que representan rostros ancianos sonrientes, sarapes de lana y bastones, ejecutan un zapateado que comienza lento —remedando el paso cansado de la vejez— y acelera progresivamente hasta un frenesí de vigor y destreza. La danza tiene raíces rituales asociadas al culto de Huehuetéotl (deidad del fuego viejo) y es ejecutada con acompañamiento de guitarras, violines y contrabajo.

La pirekua, canto tradicional purépecha, fue inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2010. Se trata de composiciones a una o dos voces, de tempo lento, que abordan temas amorosos, históricos o cotidianos, y que pueden interpretarse con instrumentos de cuerda (guitarras sextas, vihuelas) o de aliento. La pirekua es un vehículo activo de transmisión de la lengua purépecha entre generaciones.

Otros géneros arraigados incluyen el son calentano, propio de la Tierra Caliente, basado en el violín y la guitarra, con letras frecuentemente improvisadas y humorísticas; y las bandas de viento, omnipresentes en fiestas patronales de toda la entidad.

6.4. Festividades principales[editar]

Además de la noche de Muertos, el calendario michoacano incluye celebraciones con fuerte identidad regional:

  • Semana Santa en Uruapan: procesiones de «cristos negros» y de «indios» vestidos a la usanza purépecha, particularmente la procesión del Viernes Santo, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del estado.
  • Fiesta de la Candelaria (2 de febrero) en Pátzcuaro: bendición de semillas, danzas, tamales y celebración sincrética.
  • Expo Feria de Morelia (mayo): feria agrícola, ganadera, comercial e industrial.
  • Feria Nacional del Cobre en Santa Clara del Cobre (agosto).
  • Feria de la Guitarra en Paracho (agosto-septiembre).
  • Noche de Ánimas en Tzintzuntzan y otras comunidades de la ribera (1-2 de noviembre).

7. Gastronomía[editar]

La cocina tradicional michoacana fue uno de los pilares que sustentaron la candidatura mexicana «La cocina tradicional mexicana: cultura comunitaria, ancestral y viva — El paradigma de Michoacán», inscrita por la UNESCO en 2010 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La distinción reconoce el carácter comunitario del sistema alimentario: la milpa (policultivo de maíz, frijol y calabaza), la transmisión oral de recetas entre mujeres, los mercados locales y las cocineras tradicionales como depositarias del saber culinario.

Platillos emblemáticos:

  • Carnitas: carne de cerdo cocida en su propia manteca en grandes cazos de cobre. Morelia, Quiroga y Santa Clara se disputan la supremacía. Las partes del cerdo —maciza, costilla, buche, nana, cuerito— se sirven en tacos con tortilla hecha a mano, limón, cilantro y salsa.
  • Corundas: tamales de forma triangular, envueltos en hojas de la planta de maíz, típicos de la Meseta Purépecha. Se sirven bañadas en salsa y crema, o como acompañamiento de guisos.
  • Uchepos: tamales de elote tierno, suaves y dulzones, típicos del Bajío y la Meseta, que se comen con crema, salsa o como postre.
  • Churipo: caldo rojo espeso de res y verduras con chile guajillo, platillo ceremonial purépecha servido en bodas y fiestas patronales.
  • Sopa tarasca: sopa de frijol con tiras de tortilla frita, chile ancho y crema, originaria de Pátzcuaro.
  • Atole de grano: bebida caliente de maíz fermentado ligeramente, endulzada con piloncillo, común en la Tierra Caliente.
  • Morisqueta: arroz cocido con frijoles y queso, servido con carne de puerco en salsa de jitomate y chile, característico de la zona de Apatzingán.
  • Charales: pequeños peces del lago de Pátzcuaro —una variedad de Chirostoma—, que se consumen secos, fritos o en tortitas.

La entidad es además líder nacional en producción de aguacate, fresa, zarzamora y guayaba, insumos que permean la repostería y las bebidas locales: nieves de pasta en Pátzcuaro, aguas frescas de zarzamora, licor de membrillo, charanda (destilado de caña de azúcar propio de Uruapan) y rompope.

8. Economía[editar]

8.1. Agricultura[editar]

La exportación de aguacate Hass a Estados Unidos, Japón y Europa representa el renglón agrícola más dinámico de la economía estatal.

El estado también lidera la producción nacional de fresa (valle de Zamora-Jacona, Irapuato colindante), zarzamora (Los Reyes, Tocumbo), guayaba (Jungapeo, Benito Juárez) y limón (Apatzingán, Buenavista, Múgica, con el valle de Apatzingán como una de las mayores cuencas citrícolas del país). Otros cultivos importantes incluyen el mango, la papaya, el maíz —base de la alimentación en autoconsumo— y el sorgo.

8.2. Minería e industria[editar]

La minería en Michoacán se remonta a la época prehispánica con el cobre y la plata. Hoy la entidad es productora importante de hierro (minas de Las Truchas y El Volcán, en el municipio de Lázaro Cárdenas), que alimentan el complejo siderúrgico integrado de ArcelorMittal (antes Sicartsa) en el puerto de Lázaro Cárdenas, uno de los más grandes de América Latina. El puerto industrial de Lázaro Cárdenas mueve, además de acero, contenedores, graneles agrícolas y vehículos, y es la terminal de entrada de la autopista Siglo XXI, que conecta el Pacífico con el centro del país.

En Zamora se concentra la industria alimentaria (empacadoras de fresa y berries para exportación); Morelia alberga parques industriales con manufactura ligera, farmacéutica y de tecnologías de la información; Uruapan transforma aguacate y frutales. La producción de energía hidroeléctrica en la cuenca del Balsas (presas Infiernillo y La Villita) contribuye de manera significativa a la red nacional.

8.3. Turismo[editar]

El turismo se articula en torno a varios ejes:

  • Turismo cultural y colonial: Morelia —con su centro histórico de cantera rosa, la catedral barroca (cuyas torres gemelas de 66 metros enmarcan un famoso espectáculo de luces y música los sábados), el acueducto del siglo XVIII, el Conservatorio de las Rosas y el Colegio de San Nicolás—, Pátzcuaro, Tzintzuntzan (zona arqueológica de las yácatas, basamentos semicirculares únicos en Mesoamérica), Santa Clara del Cobre.
  • Ecoturismo y naturaleza: los santuarios de la mariposa monarca (El Rosario y Sierra Chincua, abiertos al público de noviembre a marzo), el nacimiento del Cupatitzio en Uruapan (parque nacional), las cascadas de Tzararacua, los lagos de Pátzcuaro y Zirahuén, el volcán Paricutín (ascensiones desde Angahuan a caballo o a pie).
  • Turismo de playa: la costa michoacana, menos masificada que otras del Pacífico mexicano, ofrece destinos como Playa Azul, Caleta de Campos, Nexpa (surf), Maruata (tortugas marinas en temporada de anidación) y la bahía de Bufadero.
  • Turismo religioso: la ruta de Tata Vasco de Quiroga, el santuario de Guadalupe en Morelia y las peregrinaciones a la basílica de Nuestra Señora de la Salud de Pátzcuaro (siglo XVI), que alberga la imagen de la Virgen hecha con pasta de caña de maíz, técnica indígena del siglo XVI.

9. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La proyección de Michoacán en el mundo hispanohablante rebasa lo meramente turístico. Tres ámbitos nutren esa presencia:

  • Migración y cultura transnacional: las comunidades michoacanas en Estados Unidos —especialmente en Los Ángeles, Chicago, Houston y el estado de Washington— han creado una «Michoacán de afuera» que mantiene vínculos activos con el estado de origen. Federaciones de clubes de oriundos financian obras públicas y organizan ferias de la gastronomía y la artesanía michoacanas en ciudades estadounidenses. La pirekua, el Día de Muertos y las danzas de los viejitos se reproducen en esos contextos diaspóricos, actuando como embajadores culturales.
  • Impacto culinario: el aguacate michoacano, omnipresente en las cocinas de España, Colombia, Chile y Argentina, es el principal vehículo de exportación de la identidad productiva del estado. Paralelamente, las cocineras tradicionales han sido invitadas a festivales gastronómicos internacionales (como Madrid Fusión) y las carnitas estilo Michoacán se han replicado en restaurantes mexicanos de toda América Latina y España.

La celebración del Día de Muertos en el lago de Pátzcuaro, además, se ha convertido en una referencia compartida en todo el mundo hispánico; su iconografía —las velas en las tumbas, las embarcaciones de pescadores sobre el lago en la noche, las flores de cempasúchil— aparece regularmente en documentales, series hispanoamericanas y medios internacionales al abordar esta tradición mexicana.


  1. El etnónimo michoaque —«los del pescado», plural de michhua— aparece en crónicas del siglo XVI, como la de fray Bernardino de Sahagún, para designar a los habitantes del reino purépecha. La forma Mechuacan es frecuente en documentos coloniales tempranos. ↩︎

  2. La hipótesis del «yerno» fue popularizada por el historiador Francisco Xavier Clavijero en su Historia antigua de México (1780). ↩︎

  3. Las fuentes principales sobre la historia purépecha son la Relación de Michoacán (ca. 1541), atribuida al franciscano fray Jerónimo de Alcalá, y la Crónica de Michoacán de fray Pablo Beaumont (siglo XVIII). La Relación combina relatos genealógicos del linaje uacúsecha (los «águilas») con elementos míticos y fue redactada a partir de testimonios orales de nobles purépechas. ↩︎

  4. Las aleaciones de cobre-arsénico y cobre-estaño (bronce) aparecen en la región desde el Posclásico Temprano (ca. 800 d. C.), mucho antes que en el Altiplano Central. Las fuentes coloniales describen el asombro español ante el brillo y filo de las armas tarascas. ↩︎

  5. Nuño de Guzmán fue juzgado por la Corona y pasó sus últimos años en prisión en Castilla. El juicio de residencia que se le siguió constituye uno de los primeros procesos por crímenes contra indígenas en la historia colonial americana. ↩︎

  6. Quiroga presentó su Información en derecho (1535) ante el Consejo de Indias, en la que denunciaba la esclavitud indígena y proponía un modelo de organización basado en la vida comunitaria y el aprendizaje de oficios. El documento es considerado un hito del pensamiento indigenista temprano. ↩︎

  7. Cárdenas también impulsó en Michoacán la educación socialista, la creación del Instituto Politécnico Nacional y la Escuela Normal Rural de Tiripetío (1922). Su política indigenista temprana quedó plasmada en la fundación del Internado Indígena de Paracho en 1934. ↩︎

  8. Michoacán es uno de los estados con mayor tradición migratoria hacia Estados Unidos. En la actualidad, las remesas representan un porcentaje muy elevado del ingreso estatal y sostienen economías locales en municipios de alta expulsión como Tangancícuaro, Zamora, y la región purépecha. ↩︎

  9. La aparición de las autodefensas generó respuestas legales diversas: en 2014 el gobierno federal promovió su incorporación a cuerpos de la «Fuerza Rural» institucional, mientras la Comisión Nacional de los Derechos Humanos documentó violaciones tanto por parte de los grupos civiles armados como de las fuerzas federales. ↩︎

  10. El Paricutín sepultó por completo los pueblos de San Juan Parangaricutiro (del que solo emergió la torre de la iglesia) y Paricutín. El fenómeno, ampliamente documentado por geólogos y cineastas, es uno de los raros casos de nacimiento volcánico presenciado íntegramente por la ciencia moderna. ↩︎

  11. La promoción turística del Día de Muertos en Janitzio se remonta a los años veinte, cuando el gobierno de Lázaro Cárdenas, entonces gobernador, impulsó la difusión fotográfica y fílmica de la tradición. La imagen de la isla iluminada por miles de velas dio la vuelta al mundo a través de documentales y revistas ilustradas. ↩︎

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