FARC
| Fuerzas Armadas Revolucionarias de | |
|---|---|
| FARC | |
| Siglas: FARC | |
| Lema: «Por una Colombia nueva, la patria grande»[sin verificar] | |
| Fundación | 27 de mayo de 1964 |
| Disolución | 2017 (como grupo armado) |
| Precedido por | Columnas de Marcha (autodefensas campesinas) |
| Sucedido por | Partido Comunes (político) Disidencias de las FARC |
| Ideología | Marxismo-leninismo, bolivarianismo, socialismo revolucionario |
| Aliados históricos | ELN (en frentes compartidos), algunos carteles del narcotráfico en distintas épocas |
| Enemigos | Estado colombiano, fuerzas militares, paramilitares, carteles rivales |
| Estatus internacional | Grupo terrorista según Colombia, EE.UU., UE y otros estados |
| Fundadores | Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas, Ciro Trujillo Castaño, Jaime Guaraca |
| Líderes históricos | Manuel Marulanda (1964-2008), Alfonso Cano (2008-2011), Timoleón Jiménez (2011-2017) |
| Efectivos máximos | Hacia 2002, el gobierno estimaba el número de guerrilleros en alrededor de 18 000; en 2005, entre 12 000 y 13 000; en 2008, el ejército estimaba 8 000. Las FARC afirmaban tener más de 20 000, sin fecha específica |
| Área de operaciones | Colombia, con incursiones en zonas fronterizas de |
1. Resumen[editar]
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) fueron la guerrilla más longeva y de mayor tamaño del hemisferio occidental. Su existencia armada se extendió por más de medio siglo: nacieron en el corazón de la Colombia rural durante la década de 1960, crecieron amparadas por la geografía selvática y la debilidad estatal, alcanzaron un poderío militar y financiero sin precedentes entre los grupos insurgentes latinoamericanos y finalmente se desmovilizaron mediante un Acuerdo de Paz firmado en 2016 con el gobierno de Juan Manuel Santos.
El grupo representó una de las caras más complejas del conflicto armado interno colombiano: conjugó una narrativa de reivindicación agraria con una maquinaria de guerra alimentada por el narcotráfico, el secuestro extorsivo y la minería ilegal. Las FARC llegaron a controlar vastos territorios, especialmente en los departamentos del sur y el oriente del país, y sus acciones marcaron la vida de varias generaciones de colombianos.
Tras el proceso de paz, la mayoría de sus integrantes se acogió a la desmovilización y constituyó un partido político legal que inicialmente conservó el acrónimo FARC —Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común— y que más adelante cambió su nombre a Comunes. No obstante, una fracción disidente permaneció en armas o retomó la lucha, lo que prolongó la presencia del fenómeno fariano en el escenario colombiano.
2. Primeros años y formación[editar]
2.1. Origen remoto: las autodefensas campesinas[editar]
El origen inmediato de las FARC se sitúa en la Colombia de la Violencia (1946-1958) y en la formación de autodefensas campesinas. En regiones como el sur del
Tolima, Sumapaz[1] y los Llanos Orientales, colonos y jornaleros —muchos de ellos militantes del Partido Comunista Colombiano o simpatizantes del liberalismo gaitanista— se organizaron en grupos armados para defenderse de las arremetidas de la policía conservadora, los «pájaros»[2] y las bandas paramilitares.
2.2. Marquetalia y el nacimiento de las FARC[editar]
El hecho fundacional que la tradición fariana reivindica es la «Operación Marquetalia». En mayo de 1964, el gobierno del presidente Guillermo León Valencia desplegó tropas del Ejército Nacional, con apoyo aéreo y asesoría estadounidense en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional, para desalojar a los campesinos armados de la llamada «República de Marquetalia», un enclave comunista en el municipio de Planadas, Tolima.
Manuel Marulanda Vélez, alias «Tirofijo», y Jacobo Arenas lideraron la resistencia y, tras el desalojo, reorganizaron a los sobrevivientes en una guerrilla móvil. La refundación simbólica ocurrió el 20 de julio de 1964, en el marco de la «Conferencia del Bloque Sur», y marcó el tránsito de las autodefensas locales a una guerrilla con aspiraciones nacionales.
En 1966, durante la Segunda Conferencia, la organización adoptó formalmente el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
3. Trayectoria[editar]
3.1. Expansión lenta y construcción de bases (décadas de 1960 y 1970)[editar]
Durante sus primeros quince años, las FARC fueron una guerrilla modesta, arraigada en zonas de colonización campesina como el alto Magdalena, el Caquetá y el Meta. Su estrategia de «guerra de guerrillas prolongada» seguía el modelo maoísta: construcción lenta de bases sociales, asentamiento en zonas rurales remotas y desgaste progresivo del Estado.
En 1982, la Séptima Conferencia de las FARC —celebrada en Guayabero (Meta)— marcó un giro decisivo. El grupo anunció un plan de crecimiento exponencial: pasó de 27 a 48 frentes en pocos años y empezó a penetrar zonas como el Magdalena Medio, Urabá, el Catatumbo y la frontera con Venezuela. Hacia 1982 las FARC contaban con 3000 hombres y 27 frentes; a inicios de los años noventa disponían de entre 7000 y 10 000 combatientes.
3.2. Auge militar y económico (décadas de 1990 y 2000)[editar]
La década de 1990 representó el apogeo militar de las FARC. El fin de la Guerra Fría no las debilitó; al contrario, llenó el vacío dejado por el desmonte de los carteles de Medellín y Cali, y el grupo se consolidó como uno de los principales actores del narcotráfico colombiano. El impuesto al cultivo de coca («gramaje»), la protección de laboratorios y el control de rutas de exportación le proveyeron ingresos anuales que algunas fuentes estimaron en cientos de millones de dólares.
La práctica del secuestro extorsivo —sistemática desde los años ochenta y masificada en los noventa— sumó otra fuente de financiación y, al mismo tiempo, erosionó cualquier simpatía que la guerrilla pudiera tener entre las clases medias urbanas. La llamada «pesca milagrosa», en la que los retenes guerrilleros capturaban civiles para exigir rescate, se convirtió en una de las imágenes más infames de las FARC.
En el plano militar, el periodo 1996-2002 fue testigo de una serie de operaciones de gran escala que estremecieron al país:
- Emboscada de Las Delicias, Putumayo (agosto de 1996), con decenas de soldados muertos y secuestrados;
- Destrucción de la base de Patascoy, Nariño (diciembre de 1997)[sin verificar];
- Toma de Mitú, Vaupés (noviembre de 1998)[sin verificar], donde las FARC ocuparon una capital departamental por primera vez;
- Secuestro de 12 diputados de la Asamblea del Valle del Cauca en abril de 2002, varios de los cuales murieron en cautiverio.
3.3. Repliegue y presión militar (2003-2012)[editar]
La llegada de Álvaro Uribe Vélez al poder en 2002, amparado en un discurso de mano dura y con el respaldo financiero y logístico del Plan Colombia (financiado por
Estados Unidos), cambió la correlación de fuerzas. Las Fuerzas Militares colombianas, profesionalizadas y reforzadas, pasaron a la ofensiva.
Entre los golpes más significativos de esta etapa figuran:
- Operación Fénix (marzo de 2008): bombardeo en territorio ecuatoriano que dio muerte a Raúl Reyes, vocero internacional y segundo al mando de las FARC. El hecho desató una crisis diplomática entre Colombia, Ecuador y Venezuela.
- Muerte de Manuel Marulanda por causas naturales en marzo de 2008, confirmada dos meses después.
- Operación Jaque (julio de 2008): rescate incruento de 15 secuestrados, entre ellos Íngrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses.
- Muerte de Alfonso Cano en noviembre de 2011 durante la Operación Odiseo.
Para 2010, las FARC habían perdido aproximadamente la mitad de sus efectivos y su capacidad de combate se había reducido drásticamente. El nuevo comandante, Rodrigo Londoño Echeverri, «Timochenko», asumió en un contexto de repliegue táctico y comenzó a explorar, mediante canales secretos, la posibilidad de un diálogo de paz.
3.4. Negociación y Acuerdo de Paz (2012-2016)[editar]
En septiembre de 2012, el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC anunciaron el inicio formal de conversaciones de paz en La Habana, Cuba, con Noruega y Cuba como países garantes y Venezuela y Chile como acompañantes.
Los diálogos se estructuraron en seis puntos:
- Política de desarrollo agrario integral
- Participación política
- Fin del conflicto (incluía dejación de armas y desmovilización)
- Solución al problema de las drogas ilícitas
- Víctimas y justicia transicional
- Mecanismos de implementación y verificación
Tras cuatro años de negociaciones, el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera se firmó el 24 de noviembre de 2016, luego de que una primera versión fuera rechazada en un plebiscito celebrado el 2 de octubre del mismo año. La victoria del «No» por un margen inferior a 0,5% obligó a renegociar varios aspectos e introdujo un debate político que sigue vivo en la Colombia contemporánea.
4. Estructura y organización[editar]
4.1. Estructura de mando[editar]
Las FARC funcionaron como una estructura piramidal, con un Secretariado (máximo órgano de dirección, compuesto por siete miembros) en la cúspide y un Estado Mayor Central como instancia ampliada. La organización se dividía en «bloques» regionales, cada uno a cargo de varios frentes, y estos, a su vez, de compañías y escuadras.
Los bloques históricos fueron:
| Bloque | Área de influencia |
|---|---|
| Bloque Oriental | Meta, |
| Bloque Sur | Caquetá, Putumayo, Amazonas |
| Bloque Occidental | Cauca, Nariño, Valle del Cauca |
| Bloque Noroccidental | |
| Bloque Magdalena Medio | Santander, sur de |
| Bloque Caribe | Cesar, La Guajira, Magdalena, Atlántico |
| Bloque Comandante Jorge Briceño[sin verificar] | Arauca, Casanare |
4.2. Financiación[editar]
Los principales mecanismos de financiación de las FARC incluyeron:
- Impuesto al cultivo y tráfico de coca («gramaje»): cobro a productores y comerciantes en zonas cocaleras.
- Secuestro extorsivo: tanto de figuras políticas y militares como de ciudadanos comunes.
- Extorsión a empresas y hacendados: particularmente en zonas rurales donde el Estado tenía poca presencia.
- Minería ilegal de oro y coltán: especialmente en departamentos como Antioquia, Chocó y Cauca, donde el control de minas de aluvión y dragas les permitió diversificar sus ingresos en la última década antes del Acuerdo.
4.3. Relación con el narcotráfico[editar]
La relación de las FARC con el narcotráfico evolucionó a lo largo de las décadas. En un principio, la guerrilla prohibió el cultivo de coca y marihuana en sus zonas de control, considerándolos contrarios a la moral revolucionaria. Sin embargo, a partir de los años ochenta, y especialmente después de la bonanza cocalera del Guaviare, la postura cambió: pasaron de la prohibición a la regulación, y de la regulación a la participación activa en la cadena de producción y exportación.
Esta transformación se convirtió en una de las contradicciones más señaladas de la guerrilla: un discurso que se proclamaba defensor del campesinado terminó sumergiéndose en el negocio que, directa o indirectamente, más violencia ha generado en el campo colombiano.
5. Crímenes y violaciones de derechos humanos[editar]
Las FARC fueron señaladas por numerosas violaciones del Derecho Internacional Humanitario y crímenes de lesa humanidad a lo largo de su historia. Entre las prácticas documentadas por organizaciones como Human Rights Watch, Amnistía Internacional y el Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia figuran:
- Secuestro sistemático: con fines extorsivos o políticos, afectando a miles de civiles, militares y policías. Algunos permanecieron en cautiverio más de una década en condiciones inhumanas.
- Reclutamiento forzado de menores: una práctica que, pese a los compromisos adquiridos por la guerrilla en distintos momentos, nunca cesó del todo.
- Ataques indiscriminados contra poblaciones civiles: como los ocurridos en Bojayá (Chocó, mayo de 2002), donde un cilindro bomba lanzado por las FARC impactó una iglesia y mató a más de 70 personas, en su mayoría niños y mujeres.
- Atentados con explosivos en zonas urbanas: como el del Club El Nogal en Bogotá (febrero de 2003), que dejó 36 muertos[sin verificar].
5.1. La cuestión de las víctimas en el Acuerdo de Paz[editar]
Uno de los puntos más polémicos del proceso de paz fue, precisamente, el modelo de justicia transicional pactado. La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) se creó para juzgar a todos los actores del conflicto —guerrilleros, militares y terceros— mediante penas restaurativas que, en caso de reconocimiento pleno de verdad y reparación, no implican cárcel efectiva.
La JEP ha sido blanco de críticas tanto desde sectores que la consideran demasiado indulgente con los excombatientes como desde organizaciones de víctimas que señalan la lentitud de los procesos y la insuficiencia de las sanciones. No obstante, es uno de los componentes más innovadores del Acuerdo y un modelo de justicia transicional observado con atención por la comunidad internacional.
6. El posconflicto y la transformación en partido político[editar]
6.1. Desmovilización y dejación de armas[editar]
Tras la firma del Acuerdo, las FARC concentraron a sus combatientes en 26 Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) distribuidas por todo el país. La dejación de armas, verificada por una misión de las Naciones Unidas, concluyó formalmente en junio de 2017. El proceso implicó la entrega de aproximadamente 7132 armas individuales y la destrucción de caletas (depósitos ocultos) de explosivos y munición.
6.2. Vida política: de FARC a Comunes[editar]
En agosto de 2017, la antigua guerrilla celebró un congreso fundacional en Bogotá y se constituyó como partido político bajo el nombre de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, conservando el acrónimo FARC. El partido obtuvo, por mandato del Acuerdo, 5 curules en el Senado y 5 en la Cámara de Representantes durante dos periodos legislativos consecutivos (2018-2022 y 2022-2026), independientemente de los resultados electorales.
En enero de 2021, el partido anunció su cambio de nombre a Comunes, en un intento por desmarcarse del estigma asociado a las siglas FARC.
6.3. Disidencias: la paz inconclusa[editar]
No todos los integrantes de las FARC aceptaron el Acuerdo. Desde antes de la firma, varios frentes anunciaron su decisión de mantenerse en armas, argumentando que el gobierno no garantizaba las condiciones de seguridad ni cumplía sus compromisos. Entre los principales grupos disidentes se cuentan:
- Frentes disidentes del sur, activos especialmente en Caquetá, Putumayo, Nariño y Guaviare, con un perfil más orientado al narcotráfico y con vínculos cambiantes con el ELN y carteles mexicanos.
Estos grupos, a los que el gobierno colombiano y la opinión pública denominan «disidencias de las FARC», representan una amenaza de seguridad persistente y han sido protagonistas de la escalada de violencia en varias regiones del país durante los años posteriores al Acuerdo.
7. Legado y memoria[editar]
El legado de las FARC es uno de los más espinosos del debate público colombiano. Para sus defensores —pocos, pero con voz en ciertos círculos académicos y de izquierda— representaron una respuesta legítima a la exclusión agraria, la represión estatal y la desigualdad estructural. Para la mayoría de la sociedad colombiana y las instancias judiciales nacionales e internacionales, fueron responsables de crímenes atroces que dejaron cicatrices profundas en el tejido social.
El Acuerdo de Paz de 2016 cerró un capítulo pero no resolvió las causas históricas del conflicto.
El informe también documentó miles de casos de desplazamiento forzado, desaparición forzada y violencia sexual asociados al accionar fariano.
8. Presencia en la cultura y la sociedad[editar]
8.1. Representación en medios y literatura[editar]
Las FARC han sido retratadas en decenas de obras literarias, cinematográficas y periodísticas.
8.2. Las FARC en el imaginario hispanohablante[editar]
Fuera de Colombia, y particularmente en otros países de América Latina, las FARC ocuparon durante décadas un lugar ambivalente. En los años setenta y ochenta, sectores de la izquierda latinoamericana vieron en ellas a herederas de las luchas antiimperialistas, aunque ese respaldo se fue diluyendo conforme se conocían los excesos del grupo. Durante los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela y Rafael Correa en Ecuador, las relaciones con las FARC fueron objeto de intensas controversias diplomáticas, especialmente tras el hallazgo de computadores de Raúl Reyes en 2008 que presuntamente revelaban vínculos con funcionarios de esos países.
La región de Sumapaz, situada entre Cundinamarca y el Meta, fue un bastión histórico de las luchas agrarias y, décadas después, se convertiría en uno de los epicentros de la presencia fariana. ↩︎
En la jerga de la Violencia colombiana, se conocía como «pájaros» a los asesinos a sueldo al servicio de hacendados y jefes políticos conservadores. ↩︎