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Max Ernst

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Max Ernst · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEstados Unidos · España · México · Argentina · Brasil
ArteRemedios Varo · Salvador Dalí · Joan Miró
HistoriaSegunda Guerra Mundial · Guerra Civil Española
CiudadesMadrid · Buenos Aires
Max Ernst
Información personal
Nombre de nacimiento Maximilian Maria Ernst
Fecha de nacimiento 2 de abril de 1891
Lugar de nacimiento Brühl, Imperio alemán
Fecha de fallecimiento 1 de abril de 1976
Lugar de fallecimiento París, Francia
Sepultura Cementerio del Père Lachaise
Nacionalidad Alemán, francés (desde 1958)
Familia
Cónyuges Luise Straus (1918-1927)
Marie-Berthe Aurenche (1927-1942)
Peggy Guggenheim (1941-1946)
Dorothea Tanning (1946-1976)
Hijos Jimmy Ernst
Educación
Educado en Universidad de Bonn
Información profesional
Área Pintura, escultura, poesía, grabado
Movimientos Dadaísmo, Surrealismo
Géneros Frottage, grattage, collage, novela-collage
Obras notables La virgen castigando al Niño Jesús (1926)
Una semana de bondad (1934)
El ángel del hogar (1937)
Europa después de la lluvia II (1940-42)
El rey jugando con la reina (1944)
Distinciones
Premios destacados Gran Premio de Pintura de la Bienal de Venecia (1954)
Premio Lichtwark (1966)
Orden del Mérito de la República Federal de Alemania

1. Resumen[editar]

Max Ernst (Brühl, 2 de abril de 1891 – París, 1 de abril de 1976) fue un artista alemán nacionalizado francés, considerado una de las figuras capitales del dadaísmo y el surrealismo. Su extensa producción, que abarcó la pintura, la escultura, la gráfica y la poesía, se caracteriza por una constante experimentación técnica y una profunda inmersión en el subconsciente. Ernst fue un prolífico inventor de procedimientos pictóricos, entre los que destacan el frottage y el grattage, técnicas que mediaron entre el automatismo psíquico y la textura material del mundo. Su espíritu irreverente e iconoclasta le llevó a desmantelar las fronteras entre la realidad y el sueño, convirtiéndose en un referente indiscutible del arte de vanguardia del siglo XX.

Nacido en una familia estrictamente católica, Ernst canalizó su temprana fascinación por los bosques y la naturaleza en un imaginario onírico poblado de criaturas híbridas, espesas selvas y paisajes apocalípticos. Su participación en la Primera Guerra Mundial marcó un punto de inflexión, radicalizando su postura contra la cultura burguesa que consideraba responsable del conflicto.[1] Esta experiencia le empujó a fundar el grupo dadaísta en Colonia antes de trasladarse a París para unirse a los círculos surrealistas liderados por André Breton. Durante la Segunda Guerra Mundial, exiliado en Estados Unidos, fue pieza clave en la difusión del surrealismo europeo y jugó un rol determinante en el nacimiento del Expresionismo Abstracto. De vuelta en Europa, su obra alcanzó el reconocimiento institucional máximo, siendo honrado con grandes retrospectivas y premios internacionales. Su influencia se extendió ampliamente por América Latina, donde mantuvo estrechos vínculos afectivos y artísticos, particularmente con creadoras del exilio como Leonora Carrington y Remedios Varo.

2. Primeros años y formación[editar]

Maximilian Maria Ernst nació en la pequeña localidad de Brühl, cercana a Colonia, en el seno de una familia de clase media católica.[2] Fue el tercero de nueve hermanos. Su padre, Philipp Ernst, era profesor de niños sordos y un pintor aficionado de temas religiosos, lo que supuso un primer contacto —a menudo represivo— con la práctica artística. La rígida disciplina paterna y el misticismo religioso del hogar germinaron más tarde en el artista como una fuente de rebeldía creativa y un repertorio simbólico personal. El joven Max encontró refugio en la lectura y en la contemplación de la naturaleza, particularmente la del bosque de Brühl, un espacio que décadas después se convertiría en la selva originaria de sus junglas surrealistas.

Entre 1909 y 1914, Ernst asistió a la Universidad de Bonn, donde cursó estudios de filosofía, filología germánica, historia del arte y, de manera particularmente relevante, psicología. Su paso por las aulas universitarias coincidió con un auge del interés por el arte de los enfermos mentales —expresado en el célebre libro de Hans Prinzhorn— y le permitió visitar asilos, donde dibujó sus primeras piezas. La combinación de la filosofía de Nietzsche, la psicología freudiana naciente y el arte outsider cimentaron las bases teóricas de su futuro trabajo. En 1911 se integró en el grupo vanguardista Das Junge Rheinland, coincidiendo con August Macke, y expuso por primera vez. Fue en esta época cuando decidió dedicarse completamente al arte, abandonando sus planes iniciales de ser psiquiatra, una elección sellada por el estallido de la Gran Guerra en 1914.

3. Trayectoria artística[editar]

3.1. Periodo dadaísta[editar]

La experiencia en las trincheras de la Primera Guerra Mundial fue traumática y determinante. Ernst sirvió en la artillería y, tras la contienda, regresó a Colonia convertido en un feroz opositor a los valores militaristas y burgueses que habían permitido la masacre. En 1919, fundó junto al artista y activista Johannes Theodor Baargeld el grupo Dadá de Colonia, uno de los núcleos más radicales y provocadores del movimiento. Su actividad se caracterizó por el uso del collage como herramienta de subversión. A partir de grabados decimonónicos, catálogos científicos y folletines populares, Ernst creó imágenes insólitas yuxtaponiendo fragmentos de realidades ajenas, generando criaturas monstruosas y escenas absurdas que parodiaban el orden racional.

Su obra más significativa de esta etapa es la serie de collages Aquí todo flota (1920). Ese mismo año, organizó una exposición histórica en Colonia, montada en un patio de butacas al que se accedía por el lavabo de un bar. Los visitantes recibían un hacha para destruir las obras si lo deseaban. La muestra, que incluía objetos de "enfermos mentales" y arte africano, fue clausurada por la policía bajo acusaciones de obscenidad. El revuelo le granjeó la amistad de los dadaístas de Zúrich y París, particularmente de Paul Éluard y André Breton. En 1922, se trasladó a la capital francesa sin documentación oficial, instalándose en casa de los Éluard, y formalizó su paso del espíritu anárquico dadá a la nueva vanguardia en formación: el surrealismo.

3.2. Periodo surrealista[editar]

París se convirtió en el escenario de la plenitud estética de Ernst. Fue uno de los firmantes del primer Manifiesto del Surrealismo en 1924 y colaboró asiduamente en la revista La Révolution surréaliste. En este periodo, revolucionó el concepto de automatismo psíquico al descubrir el frottage en 1925. La técnica, que consistía en frotar con un lápiz una hoja de papel sobre superficies rugosas (maderas, hojas, textiles), le permitió registrar texturas aleatorias y luego transformarlas en paisajes visionarios y figuras espectrales. A este invento le siguió el grattage en 1927, una técnica análoga aplicada a la pintura al óleo, donde el lienzo era raspado sobre una base texturizada para revelar capas ocultas de pigmento. Obras maestras como La gran selva (1927) o La virgen castigando al Niño Jesús (1926) —esta última, una blasfemia controlada que mostraba a la Virgen azotando al Niño Jesús, causó un escándalo mayúsculo— pertenecen a este fértil periodo.

En la década de 1930, su inventiva radicalizó la técnica del collage tradicional con la creación de la novela-collage. La mujer 100 cabezas (1929), Sueño de una niña que quiso entrar en el Carmelo (1930) y Una semana de bondad (1934) constituyen una trilogía narrativa sin palabras, construida enteramente con imágenes recortadas de novelas populares y enciclopedias científicas victorianas. Estas obras, surgidas en plena tensión con el grupo surrealista debido a un distanciamiento inicial con Breton, muestran un universo sombrío y erótico, cargado de violencia latente y humor negro, que influirá en la estética de futuros movimientos como el Pop Art. Su crítica a la razón instrumental y a la iglesia le valió el repudio de los nazis, quienes incluyeron su obra La bella jardinera en la exposición de Arte Degenerado de Múnich en 1937.

3.3. Segunda Guerra Mundial y exilio en Estados Unidos[editar]

El estallido de la Segunda Guerra Mundial sumió a Ernst en una compleja situación legal. Al ser ciudadano alemán, fue detenido por las autoridades francesas como "extranjero enemigo" en el campo de Les Milles, liberado gracias a gestiones de amigos como Paul Éluard. La ocupación nazi de Francia redobló el peligro: en 1941, gracias a la ayuda de la periodista Varian Fry y su Comité de Rescate de Emergencia, logró escapar a Estados Unidos con la asistencia clave de la heredera y mecenas Peggy Guggenheim, quien se convertiría en su tercera esposa. La pareja llegó a Nueva York casi simultáneamente con André Breton, Marcel Duchamp y André Masson, formando un núcleo de exiliados que revitalizó la escena artística local.

El "exilio americano" (1941-1953) fue un periodo de gran productividad y metamorfosis. En su casa de campo en Sedona, Arizona, junto a la artista Dorothea Tanning (quien se convertiría en su cuarta y definitiva esposa), el paisaje desértico reemplazó a la selva europea en su iconografía. Obras de este periodo como Europa después de la lluvia II (1940-42), una desoladora alegoría de la guerra terminada en suelo americano, y El rey jugando con la reina (1944), una escultura en bronce que funde el mito y el ajedrez, reflejan su estatus de gran maestro del surrealismo. Su presencia fue fundamental para la joven generación de artistas estadounidenses. Jackson Pollock y Robert Motherwell, entre otros, reconocieron en el automatismo de Ernst, especialmente en sus técnicas de goteo (dripping) y salpicadura, un antecedente directo del Expresionismo Abstracto.

3.4. Periodo de madurez en Francia[editar]

En 1953, Ernst regresó definitivamente a Francia, rompiendo con la etapa americana. Un año después, recibió el Gran Premio de Pintura en la Bienal de Venecia de 1954, un galardón que consagró definitivamente su carrera y le restituyó al centro del canon europeo. Este acto, sin embargo, provocó su expulsión oficial del grupo surrealista, pues Breton consideró inaceptable la aceptación de honores de una institución burguesa. Lejos de amilanarse, Ernst se instaló en una casa de campo en Seillans, al sur de Francia.

Las últimas décadas de su vida estuvieron marcadas por un creciente interés en la tridimensionalidad. Ya había esculpido en Arizona, pero en los años sesenta y setenta, su producción escultórica en bronce se multiplicó con obras como Capricornio (1948, edición de 1964) y La tortuga (1970). Paralelamente, continuó con el collage a gran escala y la pintura de caballete hasta su muerte. En 1975, un año antes de su fallecimiento, fue objeto de una gran retrospectiva en el Solomon R. Guggenheim de Nueva York y el Grand Palais de París. Murió en la capital francesa la víspera de su 85 cumpleaños y fue enterrado en el cementerio del Père Lachaise.

4. Técnicas y estilo[editar]

La contribución técnica de Max Ernst es uno de los pilares fundamentales de su legado. Al declarar que "el papel del pintor es proyectar lo que ve en sí mismo", Ernst se erigió como un puente entre el caos onírico interior y los estímulos materiales externos. Su obra se caracteriza por el collage, pero es el desarrollo del frottage y el grattage lo que lo distingue técnicamente.

4.1. Frottage y grattage[editar]

El frottage surgió de una epifanía un día de lluvia en 1925, cuando Ernst observó las vetas de las tablas del suelo de su hotel. Tomó una hoja de papel y frotó un lápiz sobre ella, obteniendo un calco de la madera. Para el artista, este procedimiento eliminaba la intervención racional del dibujante, permitiendo a las texturas sugerir paisajes mentales, ciudades petrificadas o bosques fosilizados. El grattage trasladaba esta lógica a la pintura: consistía en preparar el lienzo con varias capas de pigmento, colocarlo sobre una superficie irregular (alambres, arena, conchas) y raspar la pintura aún fresca con una espátula. Las texturas resultantes eran luego reinterpretadas por el pintor, quien delineaba figuras a partir de los accidentes. Estas técnicas no solo anteceden al action painting, sino que introducen el azar controlado como principio estético medular del siglo XX.

4.2. Novela-collage[editar]

La novela-collage es una invención singular dentro del género narrativo y visual. Ernst fue un ávido coleccionista de grabados victorianos, catálogos de anatomía, patología y tarjetas postales. Las recortaba, recontextualizaba y pegaba para formar secuencias narrativas sin texto, donde el lector debía suplir el hilo conductor. En Una semana de bondad (1934), su obra maestra en este formato, utiliza siete elementos (el barro, el agua, el fuego, la sangre, el negro, la vista y lo desconocido) para subvertir la moral burguesa. El libro toma su nombre de una asociación de caridad inglesa y se estructura como un viaje alucinatorio lleno de figuras híbridas humano-animal. Esta obra fue un claro precedente de la novela gráfica contemporánea y del arte conceptual, influyendo en artistas tan dispares como J. G. Ballard o el grupo Monty Python.[3]

5. Obras destacadas[editar]

Ernst fue un autor inabarcable; sin embargo, un pequeño grupo de obras resumen las distintas etapas de su evolución artística y su relevancia histórica:

  • El elefante de las Célebes (1921): Óleo sobre lienzo de la etapa de transición entre el dadaísmo y el surrealismo. Representa una criatura monstruosa con un tubo de aspiradora, combinando la crítica a la tecnología bélica con el inconsciente.
  • La virgen castigando al Niño Jesús ante tres testigos: André Breton, Paul Éluard y el pintor (1926): Un cuadro que parodia la iconografía religiosa con un lenguaje post-cubista. La identificación de los testigos con los líderes surrealistas y el pintor provocó protestas en la iglesia y fue uno de los detonantes del escándalo del surrealismo.
  • La gran selva (1927): Un paisaje claustrofóbico creado mediante grattage. Las hojas y lianas petrificadas configuran un espacio asfixiante. Este motivo de la "selva" se repetiría incansablemente durante los años treinta.
  • Una semana de bondad (1934): Novela-collage en cinco cuadernos. Considerada unánimemente la cima del género.
  • El ángel del hogar (1937): Inspirado por la Guerra Civil Española, representa a una criatura monstruosa y desatada, un "ángel de la destrucción" con colores chillones que presagian el conflicto mundial.
  • Europa después de la lluvia II (1940-42): Una obra maestra del exilio americano. Un paisaje devastado y semiderretido, donde la civilización ha sucumbido a la catástrofe. Refleja la desolación del artista ante la ocupación nazi de Europa.
  • El rey jugando con la reina (1944): Escultura en bronce. Una de sus primeras y más célebres piezas tridimensionales, que mezcla formas totémicas con el ajedrez, juego del que Ernst era un consumado maestro.[4]

6. Palmarés y reconocimientos[editar]

Aunque su trayectoria artística fue siempre combativa y a contracorriente, Max Ernst recibió importantes reconocimientos institucionales, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX. Entre los más destacados se incluyen:

  • 1954: Gran Premio de Pintura de la Bienal de Venecia. Este galardón marcó su consagración internacional pero, paradójicamente, le valió la ruptura definitiva con el grupo surrealista, encabezado por André Breton, que juzgó cualquier complicidad con las "instituciones burguesas" como una traición.
  • 1966: Premio Lichtwark de la ciudad de Hamburgo, un reconocimiento significativo en su natal Alemania, de la que se había sentido profundamente alienado durante el nazismo.
  • Orden del Mérito de la República Federal de Alemania (Cruz del Mérito), por su contribución a la cultura alemana y europea.
  • 1968: Es nombrado Oficial de la Legión de Honor por el gobierno francés, reafirmando su doble identidad nacional germano-francesa.
  • En 2005, la ciudad de Brühl, su localidad natal, inauguró el Museo Max Ernst, un edificio de arquitectura vanguardista que alberga la colección más completa de su obra gráfica, escultórica y pictórica de su primera época.

7. Vida personal y relaciones[editar]

La vida amorosa de Max Ernst fue un capítulo crucial en la construcción de su mito y en la creación de redes del surrealismo. Se casó en cuatro ocasiones:

  1. Luise Straus (1918-1927). Historiadora del arte de origen judío, fue su primer amor y compañera durante los años del dadaísmo en Colonia. Tuvieron un hijo, Jimmy Ernst, quien llegaría a ser un notable pintor expresionista abstracto en Estados Unidos. La separación fue amarga; Luise fue deportada y asesinada en Auschwitz en 1944.
  2. Marie-Berthe Aurenche (1927-1942). Una joven de la alta burguesía francesa. Su relación fue intensa y tortuosa, documentada en la película L'Age d'Or de Luis Buñuel (donde aparece como la hija que escucha a escondidas). La unión fue oficializada en una ceremonia donde los testigos fueron los pintores Salvador Dalí y Joan Miró.
  3. Peggy Guggenheim (1941-1946). La célebre coleccionista y mecenas le salvó la vida al costear su huida de la Francia ocupada. Su matrimonio, aunque breve, cimentó de forma determinante la proyección de Ernst en Estados Unidos.
  4. Dorothea Tanning (1946-1976). Pintora surrealista estadounidense, fue su cuarta y última esposa. Compartieron más de 30 años de unión artística y vital en Sedona y, posteriormente, en el sur de Francia, hasta el fallecimiento del pintor.

Además de sus esposas, mantuvo relaciones apasionadas con figuras como Gala Éluard (antes de que ella se convirtiera en Gala Dalí), Leonor Fini o la pintora surrealista inglesa-mexicana Leonora Carrington, a quien conoció siendo una joven de 20 años en un baile en Londres. Su turbulenta separación marcó un antes y un después en la obra de Carrington, que transfiguró a Ernst en un símbolo de poder alquímico y patriarcal a batir. Se atribuye a Ernst el haber incentivado la faceta plástica de Leonora Carrington y de Dorothea Tanning, impulsando el talento pictórico de sus compañeras en un ambiente artístico predominantemente masculino.

8. Legado y presencia en el mundo hispanohablante[editar]

Max Ernst no solo es una figura de los libros de historia del arte europeo, sino que dejó una huella física y estética en el mundo hispano. Su obra se encuentra bien representada tanto en colecciones públicas como en el imaginario de los artistas de la región.

8.1. Influencia en artistas latinoamericanos[editar]

El vínculo más estrecho y productivo de Ernst con América Latina se produjo a través de la comunidad de artistas exiliadas durante la Segunda Guerra Mundial. La principal conexión fue Leonora Carrington, quien tras su ruptura con Ernst y una severa crisis depresiva en España, emigró a México. Convertida en una de las más grandes pintoras del surrealismo y figura tutelar del arte mexicano, Carrington nunca dejó de dialogar visualmente con el legado de Ernst, reinterpretando su bestiario y sus alquimias desde una óptica mágica y feminista.

Asimismo, la pintora española Remedios Varo, exiliada también en México y amiga íntima de Carrington, coincidió con Ernst en París durante los años del surrealismo. La influencia conceptual de Ernst en Varo es notable en el uso de la técnica del frottage y en la arquitectura de sus paisajes oníricos. Según algunas fuentes, Ernst, Carrington y Varo llegaron a compartir proyectos e ideas en sus años europeos. A nivel institucional, México fue uno de los primeros países latinoamericanos en homenajear su figura con una gran exposición en el Museo de Arte Moderno de la capital en 1970. Artistas de generaciones posteriores en Argentina, como Roberto Aizenberg y Xul Solar, han sido estudiados en relación con la estética metafísica y surrealista del alemán.

8.2. Exposiciones en España y Latinoamérica[editar]

España ocupa un lugar particular en la historia de Ernst, tanto por la exposición de su obra El ángel del hogar, inspirada en la Guerra Civil, como por las grandes muestras que se le han dedicado. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid alberga un importante fondo de su obra gráfica y realizó la retrospectiva "Max Ernst: Una semana de bondad" en 1993. Posteriormente, en 2019, el Museo Picasso de Málaga le dedicó una muestra centrada en su faceta de naturalista e inventor de formas. En Latinoamérica, aparte de la citada exposición mexicana, su obra ha itinerado por el Museo de Arte de São Paulo (MASP) en Brasil y el MALBA de Buenos Aires, Argentina, donde sus collages surrealistas y sus invenciones tipográficas tuvieron una recepción crítica muy favorable entre los círculos de la vanguardia local.

9. Cotización en el mercado del arte[editar]

La obra de Max Ernst ha alcanzado precios de primer orden en el mercado de subastas internacional. Su producción de los años treinta y cuarenta es la más cotizada:

  • El 6 de febrero de 2013, su escultura El rey jugando con la reina (1944) fue subastada en Christie's Londres por 7,9 millones de libras esterlinas, estableciendo un récord para una escultura surrealista en su momento.
  • Su pintura La huida fue vendida por 16,3 millones de dólares en Christie's Nueva York en 2011.
  • El actual récord de subasta lo ostenta El triunfo del surrealismo, vendido en 2022 por 24,4 millones de dólares en Sotheby's Nueva York. La pieza, un paisaje apocalíptico con una criatura alada y formas biomórficas, refleja el cenit de su lenguaje automático y plástico durante el auge del movimiento surrealista en París.

  1. El propio Ernst escribió: "Max Ernst murió el 1 de agosto de 1914. Resucitó el 11 de noviembre de 1918 como un joven que quería ser mago y encontrar el mito de su tiempo." Esta cita refleja cómo la guerra dinamitó sus convicciones anteriores y redefinió su identidad artística. ↩︎

  2. Su lugar de nacimiento exacto, la casa número 21 de Schloßstraße, es hoy un museo dedicado al artista. ↩︎

  3. Aunque no existen registros de una declaración directa de influencia por parte de Monty Python, el historiador de arte Werner Spies ha señalado los paralelismos visuales entre los collages de Ernst y las animaciones de Terry Gilliam para el grupo cómico británico. ↩︎

  4. El ajedrez era una parte integral de la vida social de Ernst. En el documental Max Ernst: Viaje al interior del inconsciente, se recogen testimonios de cómo pasaba horas con Marcel Duchamp y Man Ray analizando partidas. ↩︎