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Mijaíl Gorbachov

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Mijaíl Gorbachov · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEstados Unidos · España · México · Uruguay
HistoriaGuerra Fría · Segunda Guerra Mundial · Caída del Muro de Berlín
Mijaíl Gorbachov
Михаил Горбачёв
Nombre completoMijaíl Serguéyevich Gorbachov
Михаил Сергеевич Горбачёв
Nacimiento2 de marzo de 1931
Privólnoye, krai del Cáucaso Norte, RSFS de Rusia, Unión Soviética
Fallecimiento30 de agosto de 2022 (91 años)
Moscú, Rusia
NacionalidadSoviética (hasta 1991)
Rusa (desde 1991)
CónyugeRaísa Titarenko (matr. 1953; fall. 1999)
Hijos1 (Irina)
EducaciónUniversidad Estatal de Moscú (Lic. en Derecho, 1955)
OcupaciónPolítico, abogado, escritor
Cargos principales

Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética
11 de marzo de 1985 – 24 de agosto de 1991

Presidente de la Unión Soviética
15 de marzo de 1990 – 25 de diciembre de 1991

Presidente del Sóviet Supremo
25 de mayo de 1989 – 15 de marzo de 1990

Distinciones notables
Premio Nobel de la Paz (1990)

1. Resumen[editar]

Mijaíl Serguéyevich Gorbachov fue un político y estadista soviético, conocido por haber sido el octavo y último Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), así como el primer y único Presidente de la Unión Soviética. Su liderazgo, entre 1985 y 1991, transformó profundamente el sistema político y social soviético e impulsó el fin de la Guerra Fría sin un conflicto armado directo. Por ese papel histórico se le concedió el Premio Nobel de la Paz.

Gorbachov llegó al poder como un reformador. Sus dos políticas emblemáticas, la Perestroika (reestructuración económica y política) y la Glasnost (apertura informativa y transparencia), buscaban modernizar un sistema anquilosado. Sin embargo, esos procesos liberaron fuerzas —nacionalismos internos, demandas democráticas incontrolables y un colapso económico— que en pocos años desbordaron su capacidad de gestión y condujeron a la disolución de la Unión Soviética en diciembre de 1991.

En Occidente se le recuerda sobre todo como el arquitecto de la distensión con Estados Unidos y como el mandatario que, mediante acuerdos de reducción de armas nucleares, la retirada soviética de Afganistán y la no intervención en la caída de los regímenes del bloque del Este, permitió la reunificación alemana y el derrumbe de la Cortina de Hierro. Dentro del espacio postsoviético, en cambio, su figura es mucho más controvertida: para muchos rusos quedó asociado con la pérdida del estatus de superpotencia y con el empobrecimiento masivo de los años noventa.[1]

2. Primeros años y formación[editar]

Gorbachov nació el 2 de marzo de 1931 en la aldea de Privólnoye, en el krai del Cáucaso Norte (hoy krai de Stávropol), en el seno de una familia campesina de origen ruso-ucraniano.[2] Su infancia transcurrió bajo el régimen estalinista. Dos de sus abuelos fueron víctimas de la represión política: uno fue arrestado durante una de las purgas, y otro enviado a un campo de trabajo.[3]

Durante la Segunda Guerra Mundial la región fue ocupada brevemente por tropas alemanas. Desde los trece años compaginó los estudios con el trabajo en una granja colectiva, donde operó una cosechadora. Por su rendimiento laboral recibió la Orden de la Bandera Roja del Trabajo en 1948, un reconocimiento que, junto con la influencia de maestros locales, le abrió las puertas para estudiar en la Universidad Estatal de Moscú (MGU) en 1950.

En la facultad de Derecho de la MGU se destacó como un alumno aplicado y se integró rápidamente en las estructuras del Komsomol (la organización juvenil del PCUS). Allí ingresó formalmente al Partido Comunista en 1952, y también conoció a su futura esposa, Raísa Maksímovna Titarenko, estudiante de Filosofía, con quien contrajo matrimonio en 1953. Se graduó en 1955 y regresó a su región natal para iniciar una carrera dentro del aparato del partido.

3. Trayectoria[editar]

3.1 Ascenso dentro del PCUS[editar]

A mediados de los años cincuenta Gorbachov comenzó a trabajar como funcionario del Komsomol en Stávropol, ascendiendo con rapidez en parte gracias a su formación universitaria y a su habilidad para la gestión. Se movió entre cargos de la organización juvenil y del comité regional del partido, donde fue escalando posiciones durante las dos décadas siguientes. En 1970 fue nombrado primer secretario del comité territorial del PCUS en Stávropol, cargo que le otorgaba control sobre una región agrícola clave del sur de Rusia.

El periodo de Stávropol fue formativo en varios sentidos. Allí aplicó métodos propios de gestión agraria que le ganaron fama de eficaz —aunque no siempre de exitoso— dentro del partido. También cultivó relaciones con figuras influyentes del establishment soviético, en particular con Yuri Andrópov, entonces jefe de la KGB y natural de la misma región. Andrópov apadrinó su entrada a la élite moscovita e impulsó su elección como miembro del Comité Central en 1971. Gorbachov se incorporó al Politburó del Comité Central como miembro de pleno derecho en 1980.[4]

A la muerte de Leonid Brézhnev en 1982 y tras los breves mandatos de Andrópov (1982-1984) y Konstantín Chernenko (1984-1985), la vieja guardia enfrentó la necesidad de renovar la cúpula. Gorbachov, con 54 años, representaba una figura de transición generacional para un partido agotado por la gerontocracia. El 11 de marzo de 1985, horas después de la muerte de Chernenko, el pleno del Comité Central lo eligió como nuevo Secretario General.

3.2 Secretario General del PCUS (1985-1991)[editar]

La llegada de Gorbachov al poder despertó expectativas de cambio dentro y fuera de la URSS. En sus primeros discursos planteó la necesidad de uskorénie (aceleración del desarrollo económico), una consigna que pronto demostró ser insuficiente. La economía soviética padecía problemas estructurales, entre ellos un sector industrial sobredimensionado, agricultura estancada, tecnología rezagada y un gasto militar que devoraba un porcentaje insostenible del producto nacional bruto.[5]

Para enfrentar esta crisis, Gorbachov lanzó un paquete de reformas que se condensó en dos conceptos que marcaron la segunda mitad de los años ochenta:

  • Perestroika (перестройка, “reestructuración”): Inicialmente planteada como un conjunto de medidas para modernizar la economía planificada introduciendo elementos de mercado y autonomía empresarial sin renunciar al socialismo. Con el tiempo, la Perestroika desbordó el plano económico y se convirtió en una reforma política que transformó el sistema de gobierno soviético, introdujo un Congreso de los Diputados del Pueblo parcialmente elegido y creó la figura del Presidente de la URSS (cargo que Gorbachov asumió en marzo de 1990).
  • Glasnost (гласность, “apertura, transparencia”): Política de liberalización informativa que relajó la censura, permitió la crítica pública al sistema y reveló a los ciudadanos soviéticos capítulos hasta entonces prohibidos de su propia historia, como las purgas estalinistas y los crímenes del régimen. La Glasnost también abrió espacio a una prensa cada vez más irreverente y a movimientos sociales antes impensables.[6]

Las reformas generaron resistencias en el ala conservadora del partido, que veía cómo se debilitaban los pilares ideológicos y represivos del Estado soviético. Al mismo tiempo, surgieron voces que reclamaban ir más rápido y más lejos, encabezadas por Borís Yeltsin, a quien Gorbachov había llevado a Moscú en 1985 y que terminó convirtiéndose en su principal rival político.

3.3 Política exterior y fin de la Guerra Fría[editar]

En el ámbito internacional, Gorbachov impulsó lo que llamó el “nuevo pensamiento” (nóvoye myshlénie), una doctrina que subordinaba la confrontación ideológica a la cooperación global y postulaba que la seguridad de la URSS no podía construirse a costa de la inseguridad de los demás. Esta orientación se materializó en varias decisiones de enorme calado histórico:

  • Acercamiento a Estados Unidos: Gorbachov sostuvo una serie de cumbres con el presidente estadounidense Ronald Reagan y, posteriormente, con George H. W. Bush. La cumbre de Reikiavik en octubre de 1986, aunque no produjo un acuerdo inmediato, se considera el punto de inflexión en la relación bilateral por la audacia de las propuestas de desarme que se pusieron sobre la mesa. Ambos líderes llegaron a discutir la eliminación total de las armas nucleares, algo impensable hasta ese momento.
  • Tratado INF (1987): La firma del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, en diciembre de 1987, eliminó toda una categoría de misiles nucleares terrestres desplegados en Europa y supuso la primera reducción verificable de arsenales atómicos en la historia de la Guerra Fría.[7]
  • Retirada de Afganistán: Tras casi una década de guerra, las tropas soviéticas abandonaron Afganistán en enero de 1989, cumpliendo un compromiso asumido por Gorbachov desde 1986. La retirada fue uno de los primeros signos concretos de que la URSS estaba abandonando su política de intervención militar en el exterior.
  • Caída del Muro de Berlín y reunificación alemana: Gorbachov renunció al uso de la fuerza para sostener a los regímenes socialistas de Europa Oriental, lo que precipitó la oleada de revoluciones de 1989. La apertura del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y la rápida reunificación alemana, consumada el 3 de octubre de 1990, contaron con su consentimiento y, en el caso alemán, con su negociación personal.

Por el conjunto de estas acciones, Gorbachov recibió el Premio Nobel de la Paz en 1990. La Academia Noruega destacó “el papel determinante que desempeñó en el proceso de paz que hoy caracteriza a importantes partes de la comunidad internacional”.

3.4 Crisis interna, intentona de golpe y disolución de la URSS[editar]

Mientras la política exterior cosechaba aplausos internacionales, la situación interna de la URSS se deterioraba aceleradamente. La economía entró en una fase de desabastecimiento, inflación y colapso productivo. Los nacionalismos reprimidos durante décadas emergieron con fuerza, particularmente en las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania), en el Cáucaso (Georgia, Armenia, Azerbaiyán) y en la propia Ucrania. Episodios de violencia interétnica y la represión de protestas en Tiflis (abril de 1989) y Bakú (enero de 1990) mostraron la dificultad de manejar la descomposición desde el centro.

En agosto de 1991, un grupo de altos cargos del partido y del gobierno —entre ellos el vicepresidente Guennadi Yanáyev, el ministro de Defensa y el jefe de la KGB— protagonizó un golpe de Estado mientras Gorbachov se encontraba de vacaciones en Crimea. Los golpistas declararon el estado de emergencia y confinaron a Gorbachov en su residencia de Forós. El golpe fracasó en apenas tres días ante la resistencia popular liderada por Borís Yeltsin, quien, como presidente de la RSFS de Rusia, se encaramó sobre un tanque frente al Parlamento ruso para denunciar la intentona.

Gorbachov regresó a Moscú el 22 de agosto de 1991, pero su autoridad estaba ya irremediablemente erosionada. Yeltsin emergió como el verdadero centro de poder. En los meses siguientes, el PCUS fue suspendido, las repúblicas fueron declarando una tras otra su independencia y, el 8 de diciembre de 1991, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el Acuerdo de Belavezha, que daba por extinta la URSS y creaba la Comunidad de Estados Independientes (CEI). El 25 de diciembre de 1991, Gorbachov anunció su dimisión como Presidente de la Unión Soviética y, esa misma medianoche, la bandera roja de la hoz y el martillo fue arriada del Kremlin para ser reemplazada por la tricolor rusa.

4. Estilo y pensamiento político[editar]

La impronta de Gorbachov como líder fue, antes que nada, la de un reformador convencido de que el sistema socialista podía renovarse sin destruirse. Creía en el marxismo-leninismo como punto de partida, pero rechazaba su aplicación dogmática. Abogó por un socialismo democrático y por el respeto de los derechos humanos, dos conceptos que resultaban revolucionarios en la tradición soviética.

Frente a la imagen hermética y ritualizada de sus predecesores, Gorbachov cultivó un estilo directo, conversacional y mediático. Le gustaban los baños de masas improvisados en sus viajes al extranjero y dentro de la URSS y no temía debatir en público con ciudadanos descontentos. Su esposa Raísa, una intelectual brillante y estilosa, desempeñó un papel visible sin precedentes para la esposa de un líder soviético, a menudo acompañándolo en giras oficiales, algo que generó críticas en sectores tradicionalistas rusos que veían en esa exposición una ruptura del decoro.[8]

En términos ideológicos, el pensamiento de Gorbachov evolucionó a lo largo de su mandato: empezó defendiendo un leninismo renovado y terminó apelando a valores socialdemócratas europeos. Fundó varias organizaciones tras dejar el poder, entre ellas la Fundación Gorbachov y el partido Unión Socialdemócrata, aunque su influencia política real en la Rusia postsoviética fue marginal.

5. Premios y reconocimientos[editar]

[ Desplegar / Plegar lista de premios ]
  • Premio Nobel de la Paz (1990)
  • Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional (1989)[9]
  • Medalla de la Libertad de Filadelfia (1992)
  • Orden de Lenin (tres veces)

6. Vida pública tras la URSS y legado[editar]

Después de su renuncia, Gorbachov permaneció en la vida pública rusa como líder de organizaciones no gubernamentales, conferencista y autor de varios libros de memorias, entre ellos el exitoso Perestroika: nuevas ideas para mi país y el mundo (1987) y Memorias (1995). Intentó competir en las elecciones presidenciales rusas de 1996, pero obtuvo un porcentaje insignificante de votos, lo que confirmó su falta de arraigo electoral en la nueva Rusia.

Su relación con los sucesivos gobiernos rusos fue agridulce. Con Borís Yeltsin mantuvo una rivalidad abierta que se remontaba a la etapa final de la URSS. Con Vladímir Putin mantuvo gestos de respeto puntual, aunque Gorbachov criticó duramente el retroceso democrático y el endurecimiento autoritario del Kremlin a partir de los años dos mil. En sus últimos años de vida, ya viudo y con la salud deteriorada, Gorbachov siguió concediendo entrevistas y escribiendo columnas de opinión en las que lamentaba el deterioro de las relaciones entre Rusia y Occidente.

El legado de Gorbachov es evaluado de manera radicalmente diferente según el lugar desde el que se lo mire:

  • En Occidente se le considera un héroe de la libertad y un estadista visionario que entendió antes que nadie que la Guerra Fría debía terminar sin vencedores ni vencidos.
  • En Rusia y otras repúblicas exsoviéticas su imagen es mucho más compleja: para muchos simboliza la humillación nacional y la entrega de la soberanía, mientras que para una minoría liberal representa el intento más serio —aunque fallido— de construir un socialismo con rostro humano.

Falleció el 30 de agosto de 2022 en Moscú, a la edad de 91 años, tras una larga enfermedad. Fue enterrado en el cementerio Novodévichi de la capital rusa, junto a la tumba de Raísa.

7. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La figura de Gorbachov tuvo un impacto significativo en el mundo hispanohablante, especialmente a finales de los años ochenta y principios de los noventa, cuando sus reformas coincidieron con procesos de democratización en América Latina.

  • Recepción mediática: Las noticias sobre la Perestroika y la Glasnost fueron seguidas con enorme interés en la prensa hispanoamericana. Publicaciones como El País de España y periódicos mexicanos y argentinos dedicaron amplios espacios al proceso soviético y a los viajes de Gorbachov.
  • Gorbachov y la izquierda latinoamericana: Su figura generó fuertes debates dentro de los partidos comunistas y las izquierdas latinoamericanas. Mientras algunos sectores lo veían como un traidor a la causa socialista, otros lo reivindicaron como precursor de un socialismo democrático y respetuoso de las libertades, con ecos en las discusiones que en aquellos años sostenían fuerzas como el Partido de la Revolución Democrática en México o el Frente Amplio en Uruguay.
  • Presencia editorial: Varios de sus libros fueron traducidos al español y publicados por sellos de amplia difusión en España y América Latina, entre ellos Perestroika y Memorias.
  • Doblaje y documentales: Documentales sobre la Guerra Fría, la caída de la URSS y la vida de Gorbachov han sido distribuidos con doblaje al español neutro y en español de España en canales de televisión de pago y plataformas de streaming, manteniendo vivo el interés por su figura entre las nuevas generaciones hispanohablantes.[10]

La dimensión hispanoamericana de su legado se completa con la influencia que su modelo de transición negociada ejerció como referencia —a veces explícita, a veces tácita— en determinados procesos de apertura política que tuvieron lugar en América Latina durante los años ochenta y noventa.


  1. Una encuesta del Centro Levada, realizada reiteradamente desde los años dos mil, ha mostrado que una mayoría relativa de los rusos valoró su gestión de manera negativa, mientras que una minoría —creciente con los años— la consideró positiva, reflejando una disputa generacional e ideológica que persiste décadas después de la disolución de la URSS. ↩︎

  2. El apellido Gorbachov deriva de la palabra rusa gorbach (jorobado), un antropónimo de oficio o característica física, común en zonas rurales del sur de Rusia y Ucrania oriental. ↩︎

  3. El propio Gorbachov relató ambos episodios en sus memorias, explicando que la familia evitó hablar del tema durante años y que él mismo solo conoció los detalles siendo ya adulto y miembro del partido. ↩︎

  4. El Politburó era el máximo órgano ejecutivo del PCUS. Aunque formalmente el partido tenía varios centenares de miembros en el Comité Central, las decisiones cruciales se tomaban entre un círculo mucho más reducido dentro del Politburó, que en los años ochenta contaba con una docena de integrantes con derecho a voto. ↩︎

  5. Las estimaciones occidentales de la época situaban el gasto militar soviético entre el 15 % y el 25 % del PNB, aunque las cifras oficiales soviéticas siempre fueron opacas y discutidas. El propio Gorbachov admitió después que la carrera armamentista era una carga insoportable para la economía civil. ↩︎

  6. Publicaciones como la revista Ogoniok, dirigida por Vitali Korótich, o el semanario Moscow News se convirtieron en símbolos de la nueva era y alcanzaron tiradas millonarias al tratar sin tapujos asuntos como el estalinismo, la guerra de Afganistán o la corrupción del partido. ↩︎

  7. El Tratado INF llevó a la destrucción de 2.692 misiles —846 estadounidenses y 1.846 soviéticos— en un proceso de verificación que incluyó inspecciones in situ por parte de ambos bandos. El tratado estuvo vigente hasta 2019, cuando Estados Unidos y Rusia lo abandonaron mutuamente. ↩︎

  8. Las apariciones de Raísa Gorbachova en actos oficiales, vistiendo trajes de diseñadores soviéticos y dialogando con primeras damas como Nancy Reagan o Bárbara Bush, fueron objeto de admiración en Occidente pero de reproches en la URSS, donde muchos consideraban que una primera dama debía permanecer en segundo plano. La hostilidad hacia ella creció durante los años de escasez, y con frecuencia se la acusaba injustamente de frivolidad. ↩︎

  9. El jurado del Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional destacó en 1989 el “esfuerzo para crear unas relaciones internacionales basadas en la confianza, el diálogo y la cooperación”, subrayando la retirada de Afganistán y las negociaciones de desarme. ↩︎

  10. Series documentales como The Cold War (CNN, 1998) o producciones de la BBC dedicadas a Gorbachov se emitieron dobladas al español en canales como History Channel, Discovery Channel y posteriormente en plataformas como Netflix y Amazon Prime Video, aunque la disponibilidad concreta de cada título varía por país y fecha. ↩︎