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Calipso

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Calipso
Nombre griego Καλυψώ (Kalypsó), «la que oculta»
Naturaleza Ninfa o diosa menor
Padres Atlante, según la Odisea. Otras versiones: Océano y Tetis (Hesíodo, que la incluye entre las oceánides); Helios y Perseis; Atlante y Pléyone
Residencia La isla de Ogigia
Episodio Retiene a Odiseo siete años y le ofrece la inmortalidad
Descendencia Nausítoo y Nausínoo, según la Teogonía de Hesíodo; fuentes tardías añaden Telégono, Telédamo, Ausón y Latino
Aparición principal Odisea, cantos I, V y VII
Otros usos del nombre Género musical de Trinidad y Tobago · Satélite de Saturno (Saturno XIV) · Buque oceanográfico de Jacques Cousteau

1. Resumen[editar]

Calipso (en griego antiguo Καλυψώ) es la ninfa que retiene a Odiseo durante siete años en la isla de Ogigia, en el punto más remoto del mundo conocido, y que le ofrece algo que ningún otro personaje de la mitología griega le ofrece a un mortal: la inmortalidad y la juventud eterna si acepta quedarse con ella.

Odiseo dice que no. Ese rechazo es uno de los momentos que definen la Odisea y, con ella, buena parte de la idea occidental de qué es un ser humano: prefiere una esposa que envejece, una isla pequeña y pedregosa y una vida que termina, antes que ser un dios en el paraíso. Cuando Calipso le advierte que Penélope no puede compararse con ella en belleza, él le da la razón — y sigue queriendo irse.

Su nombre significa «la que oculta», y el poema lo toma en serio: Ogigia es el lugar donde Odiseo está desaparecido, ni muerto ni vivo para los suyos. Es también la isla en la que el héroe pasa más tiempo con diferencia — más que en el resto de sus aventuras juntas — y de la que el poema no cuenta prácticamente nada: siete años resumidos en unos pocos versos, frente a los tres cantos que ocupa una sola noche en la corte de Alcínoo.

El personaje tiene además una vida propia fuera del mito. En 2026 lo interpretó Charlize Theron en La Odisea de Christopher Nolan, y el nombre designa desde hace más de un siglo un género musical caribeño y, desde 1980, una luna de Saturno (§ 8).

2. El nombre[editar]

Kalypsó deriva con transparencia del verbo καλύπτω (kalýptō), «cubrir», «ocultar», «esconder» — el mismo del que procede «apocalipsis» (apo-kálypsis, «des-ocultamiento», «revelación»). El Etymologicum Magnum, léxico bizantino, glosa el nombre como «la que oculta lo que se piensa».

El sentido es doble y el poema juega con ambos. Calipso oculta a Odiseo del mundo —nadie sabe dónde está, ni siquiera los dioses se acuerdan de él al principio del poema— y le oculta a él mismo su destino, ofreciéndole una vida en la que ya no habría nada que recordar.

3. Genealogía[editar]

Las fuentes no coinciden, y las discrepancias no son menores porque cada filiación la coloca en un lugar distinto del mapa divino:

Versión Padres Fuente Qué implica
Homérica Atlante Odisea I y VII Hija del titán que sostiene el cielo, «que conoce las profundidades del mar entero»
Hesiódica Océano y Tetis Teogonía La convierte en oceánide, una de las tres mil hijas del Océano
Tardía Helios y Perseis Mitógrafos posteriores La hermanaría con Circe, con quien se la confunde a menudo
Minoritaria Atlante y Pléyone Tradición secundaria La cataloga entre las Pléyades

La versión homérica es la que cuenta para el poema: al presentarla como hija de Atlante, Homero la sitúa en el linaje de los titanes, la generación anterior y vencida de dioses, y eso explica su aislamiento. Calipso no vive apartada por capricho sino porque pertenece a un orden divino que Zeus ya derrotó.

La confusión con Circe —hija del Sol, hechicera, también dueña de una isla, también amante de Odiseo durante un tiempo largo— es antigua y persistente. Las dos figuras se distinguen con nitidez en Homero: Circe transforma y sabe, Calipso oculta y ama; Circe explica a Odiseo cómo seguir, Calipso intenta que se quede. Pero mitógrafos, pintores y guionistas las han fundido en un solo personaje incontables veces (§ 9).

4. Ogigia[editar]

Ogigia (Ὠγυγίη) es descrita por Homero con un detalle que no dedica a ningún otro paraje del poema: una gruta con una parra cargada de racimos, cuatro fuentes de agua clara que corren en direcciones distintas, prados de violetas y apio, alisos, álamos y cipreses donde anidan aves marinas, y un fuego de cedro y sándalo cuyo perfume se extiende por toda la isla. Es tan hermosa que Hermes, al llegar, se queda parado mirándola antes de entrar.

El adjetivo ogygios significa en griego «primordial», «antiquísimo», lo que refuerza la impresión de un lugar fuera del tiempo. Homero la sitúa en el «ombligo del mar», sin más precisión. Los mitógrafos posteriores intentaron localizarla en el Mediterráneo occidental, generalmente cerca de Sicilia; Calímaco propuso la isla de Gozo, en el archipiélago de Malta, identificación que las autoridades turísticas maltesas mantienen viva. La opinión mayoritaria de la filología es que Ogigia es un lugar mítico y que buscarle coordenadas es un ejercicio ajeno a lo que el poema pretende.

Lo que sí es significativo es su posición narrativa: Ogigia está tan lejos que ni siquiera los dioses la frecuentan —Hermes se queja del viaje— y desde ella Odiseo navega diecisiete días seguidos sin ver tierra. Es el punto más alejado del regreso, y por eso el poema empieza allí.

5. El episodio de la Odisea[editar]

5.1 Los siete años[editar]

Odiseo llega a Ogigia como único superviviente del naufragio provocado por Zeus tras el sacrilegio de las vacas del Sol. Calipso lo recoge, lo cuida y lo retiene. El poema es explícito en que la retención es contra su voluntad: Odiseo pasa los días sentado en la orilla, llorando y mirando el mar, y sólo por las noches, «sin ganas, junto a la que sí las tenía», comparte la gruta.

La duración —siete años— es la más larga de todo el poema. En Ogigia transcurre más de la mitad de la década que Odiseo tarda en volver, y es también el tiempo del que el poema no cuenta absolutamente nada: no hay aventuras, no hay monstruos, no hay episodios. Es tiempo vacío, y ese vacío es deliberado.

5.2 Hermes y la orden de Zeus[editar]

La Odisea empieza, en el canto I, con Atenea planteando ante Zeus el caso de Odiseo, olvidado en una isla mientras los pretendientes arruinan su casa. Zeus envía a Hermes a Ogigia con una orden terminante.

La respuesta de Calipso (canto V) es uno de los grandes discursos del poema y contiene una acusación directa a los dioses:

«Sois crueles, dioses, y celosos como nadie: envidiáis a las diosas que se acuestan abiertamente con hombres mortales, si alguna hace de uno su esposo.»

Y a continuación enumera los precedentes: Aurora y Orión, Deméter y Yasión, ambos fulminados. Es una queja por un doble rasero — los dioses varones toman mujeres mortales sin consecuencias; las diosas que toman hombres los pierden. Después obedece, porque no tiene alternativa.

5.3 La oferta y el rechazo[editar]

Calipso comunica a Odiseo que puede marcharse. Antes le hace la oferta:

«Si supieras cuántas penas te está destinado sufrir antes de llegar a tu tierra, te quedarías aquí conmigo, guardarías esta morada y serías inmortal.»

Odiseo responde con la cortesía exacta de un hombre que sabe con quién habla y no cede nada:

«Bien sé yo que la discreta Penélope es inferior a ti en belleza y en estatura, pues ella es mortal y tú inmortal y exenta de vejez. Pero aun así deseo y anhelo todos los días volver a casa.»

No es un desprecio: es una elección. La escena ha sido leída durante siglos como la formulación fundacional de una idea —que la vida humana vale precisamente por ser finita y por estar hecha de vínculos concretos— y es el pasaje de la Odisea que más ha ocupado a filósofos y ensayistas, de los estoicos a Hannah Arendt.

5.4 La balsa[editar]

Calipso no lo despide sin ayuda, y el detalle importa para entender el personaje: le entrega un hacha de bronce de doble filo con mango de olivo, una azuela, taladros, y lo lleva al extremo de la isla donde crecen los árboles secos y ligeros. Odiseo construye él mismo la balsa en cuatro días; ella le da tela para la vela, provisiones, agua, vino y un viento favorable.

Navega diecisiete días. Al decimoctavo avista las montañas de los feacios, y entonces Poseidón, que vuelve de Etiopía, lo ve y desata la tormenta que lo arroja desnudo a la playa donde lo encontrará Nausícaa.

5.5 Los hijos[editar]

La Teogonía de Hesíodo atribuye a Calipso y Odiseo dos hijos: Nausítoo y Nausínoo, nombres formados sobre ναῦς (naûs, «nave»). Fuentes muy posteriores —la Telegonía, mitógrafos latinos— añaden a Telédamo, Ausón (epónimo de Ausonia, es decir Italia) y Latino, aunque este último se atribuye con más frecuencia a Circe. La Odisea no menciona ningún hijo, y la crítica considera estas genealogías construcciones tardías destinadas a dar antepasados griegos a pueblos itálicos.

6. Interpretaciones[editar]

Tres lecturas se han superpuesto sobre el episodio:

  • La lectura ética, la más antigua y la más influyente. Ogigia es la tentación de una vida sin mortalidad y por tanto sin sentido; el rechazo de Odiseo funda el humanismo. Es la lectura que hacen los estoicos, los neoplatónicos, los humanistas del Renacimiento y buena parte del ensayismo del siglo XX.
  • La lectura narrativa. Ogigia es una figura del estancamiento: el lugar donde el héroe no puede actuar y por tanto donde no hay relato. Que el poema no cuente los siete años no es un descuido sino su tesis: donde nada cambia, no hay nada que contar. La Odisea empieza exactamente en el momento en que ese estancamiento se rompe.
  • La lectura sobre el propio personaje. Calipso es la única figura del poema que denuncia en voz alta la injusticia de los dioses y a la que se obliga a renunciar a lo que quiere sin que se le ofrezca nada a cambio. La crítica reciente ha subrayado que es también la única que ayuda a Odiseo sin sacar nada de ello, y que el poema no le concede ni una línea de despedida: cuando la balsa zarpa, Calipso desaparece del texto para siempre.

7. Recepción literaria y artística[editar]

El personaje tuvo una segunda vida enorme en la Europa moderna, y en gran parte por un solo libro: Las aventuras de Telémaco (1699) de François Fénelon, escrito para la educación del nieto de Luis XIV, que arranca precisamente en la isla de Calipso —«Calipso no podía consolarse de la partida de Ulises»— y que fue durante dos siglos uno de los textos más leídos de Europa, traducido a todas las lenguas y usado como manual escolar. La inmensa mayoría de las representaciones pictóricas de Calipso de los siglos XVIII y XIX ilustran a Fénelon, no a Homero.

En pintura, el asunto fue tratado por Jan Brueghel el Viejo, Angelica Kauffman, Jean-Auguste-Dominique Ingres y Arnold Böcklin, casi siempre en la escena de la despedida en la playa. En música, la ópera Telemaco de Gluck (1765) y numerosas cantatas del siglo XVIII toman el episodio.

En el siglo XX, la poeta británica Letitia Landon ya había escrito «Calypso Watching the Ocean», y el motivo de la ninfa abandonada mirando el mar reaparece en poesía contemporánea en lengua inglesa y española como emblema del amor no correspondido y de la espera inútil.

8. Otros usos del nombre[editar]

El nombre ha sido reutilizado en contextos que no tienen relación entre sí y que conviene distinguir:

8.1 El calipso, género musical[editar]

El calipso (calypso) es un género musical nacido en Trinidad y Tobago entre la población afrodescendiente de las plantaciones, con raíces en la tradición del kaiso y en las prácticas de canto satírico de África occidental. Se canta habitualmente en inglés criollo, su marca distintiva es la letra de sátira social y política, y su instrumento emblemático es el steel pan o tambor de acero, fabricado con bidones de petróleo reciclados.

En el mundo hispanohablante tiene arraigo propio en varios países del Caribe y de la costa atlántica centroamericana. El caso más notable es el calipso de El Callao, en el estado Bolívar de Venezuela, llevado allí por migrantes antillanos durante la fiebre del oro del siglo XIX: se canta en español y en patois, se toca con bumbac, charrasca y cuatro, y es el eje del carnaval de la localidad. Hay tradiciones análogas en la costa caribeña de Costa Rica —donde el calipsonian Walter Ferguson, fallecido a los 103 años, fue la figura mayor—, en Panamá, en Belice y en la costa caribeña de Colombia. En los años cincuenta el género tuvo alcance mundial gracias a Harry Belafonte, y desde los setenta ha sido en buena medida absorbido por la soca.

8.2 Calipso, satélite de Saturno[editar]

Calipso es también una luna de Saturno, designada oficialmente Saturno XIV. La descubrieron en 1980 Dan Pascu, Kenneth Seidelmann, William Baum y Douglas Currie en observaciones desde la Tierra, aprovechando que los anillos de Saturno se presentaban de canto y reducían el deslumbramiento. Recibió su nombre en 1983.

Es un cuerpo irregular de unos 30 × 16 × 16 km y uno de los llamados satélites troyanos: comparte órbita con la luna Tetis y se mantiene estable en el punto de Lagrange L5, unos 60 grados por detrás de ella, a 294.619 km de Saturno. Su rotación es síncrona. Que la luna troyana de Tetis se llame Calipso mientras la que va por delante, en L4, se llama Telesto, mantiene la costumbre astronómica de agrupar los nombres por familias mitológicas.

8.3 El Calypso de Cousteau[editar]

El Calypso fue el buque oceanográfico del explorador francés Jacques-Yves Cousteau, un antiguo dragaminas reconvertido en laboratorio flotante con el que se rodaron durante décadas las series documentales que popularizaron la exploración submarina en televisión de todo el mundo, incluidas las emisiones en español que marcaron a varias generaciones latinoamericanas. Fue también el motivo de la canción «Calypso» de John Denver (1975).

  • La Odisea (2026), de Christopher Nolan, con Charlize Theron como Calipso y Matt Damon como Odiseo. Estreno mundial el 6 de julio de 2026 en Londres y en salas el 17 de julio; rodada íntegramente con cámaras IMAX de 70 mm, con un presupuesto de 250 millones de dólares. Es la causa directa del salto de consultas sobre el personaje en 2026.
  • Ulises (1954), de Mario Camerini, con Kirk Douglas, es el ejemplo canónico de la confusión entre Calipso y Circe: fundió a las dos en un solo personaje interpretado por Silvana Mangano, que hacía además de Penélope.
  • L'Odissea (1968), la miniserie italiana de Franco Rossi, es la adaptación que la filología suele señalar como la más fiel al poema.
  • En la saga Piratas del Caribe, el personaje de Tía Dalma / Calipso toma el nombre —y poco más— de la ninfa homérica, convertida en una diosa del mar caribeña.
  • En la serie de novelas Los héroes del Olimpo de Rick Riordan, muy leída en español, Calipso es un personaje recurrente cuya maldición consiste precisamente en enamorarse una y otra vez de héroes que se marchan: una lectura literal y bastante fiel del episodio homérico.

10. Calipso en el mundo hispanohablante[editar]

El canto V de la Odisea es lectura habitual en la enseñanza secundaria de España e Hispanoamérica, normalmente en la traducción en prosa de Luis Segalá y Estalella, la más reeditada por hallarse en dominio público; entre las versiones modernas circula sobre todo la de Carlos García Gual (2004).

El Telémaco de Fénelon tuvo en español una fortuna extraordinaria: se tradujo en el siglo XVIII, se usó como libro de lectura en escuelas de toda América y fue uno de los textos con los que aprendieron a leer varias generaciones criollas, de modo que durante mucho tiempo el primer contacto de un lector hispanoamericano con Calipso no fue Homero sino el arzobispo francés.

En el habla corriente, «calipso» remite hoy en América Latina antes al género musical que a la ninfa, sobre todo en Venezuela, Panamá y la costa caribeña de Colombia y Costa Rica, donde es música de carnaval viva y no una referencia libresca.