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Santiago Carrillo

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Santiago Carrillo · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEspaña · Argentina · México · Venezuela · Colombia
HistoriaGuerra Civil Española · Francisco Franco · Segunda Guerra Mundial · Fidel Castro
CiudadesMadrid · Valencia · La Habana
Santiago Carrillo
Nombre completoSantiago José Carrillo Solares
Nacimiento18 de enero de 1915
Gijón, Asturias, España
Fallecimiento18 de septiembre de 2012 (97 años)
Madrid, España
NacionalidadEspañola
OcupaciónPolítico, escritor
Partido políticoPSOE (juventud)
PCE (1936–1985)
PTE-UC (finales de los 80)
CónyugeAsunción Sánchez
Cargo principalSecretario General del PCE
1960–1982

1. Resumen[editar]

Santiago Carrillo fue un político y escritor español, conocido principalmente por su largo liderazgo al frente del Partido Comunista de España (PCE) durante los años del exilio, el franquismo y la Transición. Nacido en Gijón en 1915, militó en las Juventudes Socialistas en su juventud y participó activamente en la Revolución de Asturias de 1934. Durante la Guerra Civil Española desempeñó cargos de responsabilidad en la defensa de Madrid y en el gobierno republicano bajo la presidencia de Juan Negrín.[1]

Tras la derrota republicana en 1939, se exilió a Francia y más tarde a la Unión Soviética y a otros países. En 1960 sucedió a Dolores Ibárruri, la Pasionaria, como secretario general del PCE, cargo que ocupó durante más de dos décadas. Desde el exilio encabezó la oposición comunista al régimen de Franco, adaptando la línea del partido hacia posiciones más autónomas de Moscú, lo que más tarde se conocería como «eurocomunismo».[2] Su regreso clandestino a España en 1976 y su papel en la legalización del PCE en 1977 fueron hitos de la Transición española.

Elegido diputado en las primeras Cortes democráticas, protagonizó momentos de gran tensión, como la fallida intentona golpista del 23-F, cuando permaneció sentado en su escaño del Congreso. Durante los años ochenta, profundas crisis internas —agravadas por el desgaste electoral— le llevaron a abandonar la secretaría general en 1982 y, más tarde, a abandonar el propio partido para fundar otras formaciones menores. Autor de numerosos libros, entre ellos Eurocomunismo y Estado (1977) y sus memorias, falleció en Madrid en septiembre de 2012 a los 97 años.

2. Juventud y formación política[editar]

Santiago José Carrillo Solares nació en Gijón, Asturias, el 18 de enero de 1915, en el seno de una familia con fuertes convicciones socialistas. Su padre, Wenceslao Carrillo, fue un destacado dirigente del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y de la Unión General de Trabajadores (UGT). La infancia de Santiago transcurrió entre las cuencas mineras asturianas, donde el movimiento obrero tenía una fuerte implantación.

Apenas adolescente, comenzó a trabajar como aprendiz de imprenta y se afilió a las Juventudes Socialistas de España (JSE). Mostró desde muy pronto una notable capacidad de organización y de oratoria, que le valieron un rápido ascenso en la estructura juvenil del partido. En 1934, con solo 19 años, era ya secretario general de las Juventudes Socialistas.[3]

Su participación en la Revolución de Asturias de octubre de 1934, un alzamiento obrero duramente reprimido por el gobierno conservador de la República,[4] fue el primer gran episodio de su biografía militante. Detenido tras el fracaso de la insurrección, Carrillo ingresó en la Cárcel Modelo de Madrid. La experiencia carcelaria y la creciente influencia de los sectores más a la izquierda del PSOE, así como el acercamiento táctico con el PCE, forjaron su perfil revolucionario. Durante su encarcelamiento, trabó contacto con líderes comunistas, algo que sería determinante en su evolución ideológica.

3. Guerra Civil Española (1936–1939)[editar]

Al estallar la sublevación militar el 18 de julio de 1936, Carrillo se encontraba en Madrid. Inmediatamente se convirtió en uno de los organizadores de la resistencia republicana en la capital. Militante del PSOE en aquel momento, su actividad durante los primeros meses del conflicto le situó al frente de la Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid, desempeñando un papel crucial en el mantenimiento del orden interno en una ciudad amenazada por el avance franquista.[5]

El episodio más controvertido de su carrera política tiene lugar precisamente en este período: las matanzas de Paracuellos del Jarama y Torrejón de Ardoz, en noviembre de 1936, en las que varios miles de presos políticos —en su mayoría derechistas y religiosos— fueron sacados de las cárceles y ejecutados sin juicio. Aunque la responsabilidad última sobre estas sacas nunca ha sido esclarecida por completo, la implicación de Carrillo, como responsable máximo del orden público en Madrid en aquellas fechas, ha sido objeto de intenso debate. Carrillo siempre negó haber dado la orden y sostuvo que fue el incumplimiento de una decisión del gobierno republicano central el que derivó en los asesinatos.[6]

En 1937, Carrillo abandonó el PSOE y se afilió al Partido Comunista de España (PCE). Su integración en el partido coincidió con el reforzamiento de la posición de los comunistas en el bando republicano, especialmente a partir de la formación del gobierno de Juan Negrín. Carrillo se alineó sin fisuras con la línea del PCE, favorable a la resistencia a ultranza, y fue nombrado subsecretario de Gobernación. Fue uno de los organizadores de la defensa de Madrid durante el resto del conflicto y permaneció en España hasta los últimos estertores de la guerra.

El 5 de marzo de 1939, ante la inminente derrota, el coronel Segismundo Casado lideró un golpe interno contra el gobierno de Negrín. Carrillo se encontraba en el epicentro del conflicto y, tras el triunfo de los casadistas —que buscaban una rendición condicionada que Franco rechazó de plano—, logró escapar de Madrid y atravesar la frontera francesa pocos días antes de la caída total de la República.

4. Exilio y liderazgo en el comunismo español (1939–1975)[editar]

4.1. Los primeros años de la posguerra[editar]

Tras cruzar los Pirineos, Santiago Carrillo se estableció inicialmente en Francia, donde el PCE reorganizó su cúpula. La invasión alemana de Francia en 1940 le obligó a trasladarse a la Unión Soviética, donde residió durante buena parte de la Segunda Guerra Mundial. En Moscú, trabajó como miembro de la dirección del PCE en el exilio y como colaborador de la Internacional Comunista (Komintern). Durante esos años, consolidó su relación con Dolores Ibárruri y otros líderes históricos del partido.

En 1944, en el contexto de la esperanza aliada de que la caída del Eje arrastraría al régimen de Franco, Carrillo participó en diversas iniciativas de reorganización de la lucha guerrillera en España, aunque los intentos de invasión por el Valle de Arán y la posterior resistencia interior (los «maquis») fracasaron. Carrillo, que había regresado a Francia tras la guerra, se convirtió en uno de los máximos responsables del aparato del PCE en Toulouse y, más tarde, en París.

4.2. Secretario general del PCE[editar]

En 1960, durante el VI Congreso del PCE, celebrado en la clandestinidad en Checoslovaquia, Carrillo fue elegido secretario general del partido, sustituyendo a Dolores Ibárruri, que pasó a ocupar la presidencia honorífica. Este relevo marcó el inicio de una nueva etapa en la que Carrillo impulsó cambios ideológicos y estratégicos de gran calado.

Uno de los hitos de su secretariado fue la formulación de la política de «Reconciliación Nacional», adoptada formalmente en 1956 y profundizada durante los años sesenta. Esta estrategia rechazaba la concepción insurreccional y apostaba por alianzas transversales con fuerzas de oposición antifranquista, incluidas corrientes católicas y monárquicas.[7]

La invasión soviética de Checoslovaquia en 1968 representó un punto de inflexión. Carrillo, a diferencia de otros líderes comunistas occidentales, manifestó su condena a la intervención militar. Este gesto de distanciamiento de Moscú inauguró la senda del eurocomunismo. A partir de entonces, Carrillo se erigió en uno de los referentes, junto con Enrico Berlinguer en Italia y Georges Marchais en Francia, de un comunismo renovado que aceptaba las reglas de la democracia parlamentaria y pluralista.

4.3. La oposición final al franquismo[editar]

A principios de los años setenta, la salud del dictador Francisco Franco era frágil y la oposición política comenzó a organizarse de manera más visible. El PCE de Carrillo, pese a seguir siendo ilegal, era la fuerza más estructurada de la oposición gracias a una red de células clandestinas en fábricas, universidades y barrios. En 1974, Carrillo participó en la creación de la Junta Democrática de España, un organismo unitario que reunió a comunistas, socialistas, carlistas, independientes y otros grupos en una plataforma común que exigía la ruptura democrática.

5. La Transición y la legalización del PCE (1975–1982)[editar]

5.1. Regreso a España[editar]

La muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 abrió un período de enorme incertidumbre política. Santiago Carrillo, que todavía residía clandestinamente en Francia, decidió regresar a España en febrero de 1976, pese a la orden de busca y captura que pesaba sobre él. Su entrada secreta y su presentación a los periodistas con peluca y gafas de sol —una imagen que quedó como un icono de la época— fue un desafío directo al gobierno de Arias Navarro, sucesor del dictador.

5.2. Negociaciones con Adolfo Suárez[editar]

La llegada de Adolfo Suárez a la Presidencia del Gobierno en julio de 1976 cambió el escenario. Suárez y Carrillo mantuvieron encuentros discretos en los que el líder comunista se comprometió a aceptar la monarquía de Juan Carlos I y la bandera rojigualda a cambio de la legalización del PCE. Este pacto implícito, cuyo alcance exacto ha sido reconstruido a partir de testimonios posteriores, facilitó la constitución de las Cortes democráticas.

El Sábado Santo de 9 de abril de 1977, en un movimiento arriesgado y polémico, Suárez legalizó el PCE mediante un decreto-ley. La decisión provocó una honda crisis en sectores del Ejército y de la derecha franquista, pero fue esencial para que las primeras elecciones democráticas, celebradas en junio de ese año, contaran con la participación de la izquierda comunista.

5.3. De las Cortes Constituyentes al 23-F[editar]

En las elecciones del 15 de junio de 1977, el PCE obtuvo 20 diputados, aproximadamente el 9 % de los votos. Carrillo fue elegido por la circunscripción de Madrid y desempeñó un papel activo en la Legislatura Constituyente, participando en la redacción de la Constitución Española de 1978. El PCE defendió una carta magna que garantizara amplias libertades y el reconocimiento de las nacionalidades históricas.

El momento más recordado de Carrillo en el Congreso de los Diputados se produjo durante el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Cuando el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el hemiciclo, la mayoría de los diputados se tiraron al suelo, pero Carrillo —junto al presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el vicepresidente Gutiérrez Mellado— permaneció en su escaño, en una imagen que recorrió el mundo como símbolo de resistencia democrática.

5.4. Crisis interna y pérdida de liderazgo[editar]

El eurocomunismo sufrió un fuerte retroceso electoral en toda Europa occidental a finales de los años setenta y principios de los ochenta. En el caso español, las elecciones generales de 1982 —las primeras en las que el PSOE de Felipe González obtuvo la mayoría absoluta— fueron un serio revés para el PCE: perdió más de quince escaños y quedó con solo cuatro diputados. Carrillo asumió la responsabilidad del fracaso y dimitió como diputado y como secretario general en noviembre de 1982.

Las tensiones internas entre los sectores renovadores y los más ortodoxos del partido, sumadas a la sangría de votos hacia el PSOE, hicieron que el liderazgo de Carrillo quedara erosionado. En los años siguientes, fue sustituido por Gerardo Iglesias al frente de la secretaría general.

6. Últimos años y evolución política (1982–2012)[editar]

6.1. Ruptura con el PCE[editar]

El alejamiento de Carrillo del PCE culminó en 1985 con su expulsión o salida forzada. El veterano líder creó una nueva formación, el Partido de los Trabajadores de España - Unidad Comunista (PTE-UC), con la que intentó mantener vivo el legado eurocomunista, aunque sin éxito electoral reseñable.[8]

En los años noventa, la política española cambió radicalmente con la consolidación del bipartidismo de PSOE y PP y la aparición de Izquierda Unida (IU), coalición formada en torno al PCE. Carrillo mantuvo una relación ambivalente con este nuevo proyecto, criticando desde sus columnas en el diario El País —donde era columnista habitual— lo que consideraba una falta de renovación de la izquierda.

6.2. Retiro de la vida activa[editar]

En la década de los 2000, ya nonagenario, Carrillo se había retirado prácticamente de la política activa. Continuó publicando artículos de opinión y concediendo entrevistas. Durante esos años, recibió diversos homenajes y reconocimientos por su trayectoria como figura histórica de la lucha por la democracia en España, aunque también persistieron las voces críticas que recordaban su papel en la Guerra Civil.

6.3. Fallecimiento[editar]

Santiago Carrillo falleció en su domicilio de Madrid el 18 de septiembre de 2012 a causa de un fallo multiorgánico, a los 97 años. Fue velado en el Auditorio Marcelino Camacho de la capital, sede de Comisiones Obreras, y su muerte fue noticia de portada en todo el país. Diversas figuras políticas de izquierda y derecha reconocieron su relevancia en el restablecimiento de la democracia en España.

7. Pensamiento político y obra escrita[editar]

7.1. Del leninismo al eurocomunismo[editar]

La evolución ideológica de Carrillo es, en sí misma, un testimonio de las transformaciones del comunismo europeo. En su juventud, fue un marxista revolucionario que aceptó la violencia como herramienta política y defendió la dictadura del proletariado. La experiencia del exilio y la influencia de los movimientos sociales de los años sesenta le llevaron a replantear parcialmente estos dogmas. El eurocomunismo que representó implicaba la defensa del Estado democrático, el pluralismo político y la autonomía respecto al Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS).

En su obra más influyente, Eurocomunismo y Estado (1977), publicada en plena Transición, expuso su tesis de que la vía democrática era viable para acceder al socialismo en los países occidentales. Defendió entonces que los partidos comunistas debían sumergirse plenamente en el juego parlamentario, incluso cuando los resultados electorales no fueran favorables de inmediato.

7.2. Principales publicaciones[editar]

La obra escrita de Carrillo es extensa y abarca tanto el ensayo político como las memorias y el periodismo de opinión. Entre sus títulos más destacados se encuentran:

  • ¿Adónde va el PCE? (1973)
  • Mañana, España (1975)
  • Eurocomunismo y Estado (1977)
  • Memoria de la Transición (1983)
  • Años duros: el horizonte del siglo XXI (1990)
  • Memorias (1993), que constituyen la principal fuente autobiográfica para el estudio de su vida.

7.3. Carrillo como columnista[editar]

Durante más de veinte años, Carrillo fue colaborador habitual del diario El País, donde publicó artículos sobre actualidad política, relaciones internacionales y memoria histórica. Sus columnas se caracterizaron por un estilo directo, desprovisto de dogmatismo, y por una crítica acerada hacia el capitalismo pero también hacia lo que percibía como inmovilismo de la izquierda oficial.

8. Vida personal[editar]

Santiago Carrillo contrajo matrimonio en su juventud con Asunción Sánchez, con quien tuvo dos hijos. La familia vivió las penalidades de la clandestinidad y el exilio. Su principal refugio familiar fue París, donde residió largas temporadas. En el plano personal, los historiadores destacan su carácter afable en el trato privado, que contrastaba con su imagen pública de líder inflexible.[9]

9. Presencia en América Latina[editar]

La figura de Santiago Carrillo mantuvo a lo largo de las décadas una significativa conexión con el continente americano, especialmente con los movimientos de izquierda y los exiliados españoles.

Durante la fase más ortodoxa del PCE, Carrillo participó en foros y congresos de partidos comunistas latinoamericanos y el partido mantuvo lazos estrechos con formaciones como el Partido Comunista de Chile (PCCh) o el Partido Comunista de Argentina (PCA). Sin embargo, la deriva eurocomunista y la condena de la invasión de Checoslovaquia en 1968 enfriaron las relaciones con La Habana, donde el régimen de Fidel Castro se mantuvo alineado con Moscú. A diferencia de otros dirigentes como Enrico Berlinguer, Carrillo nunca visitó oficialmente Cuba durante la etapa de conflicto eurocomunista-soviético.[10]

El golpe de Estado en Chile en 1973 y la llegada de miles de exiliados chilenos a España fue un punto de inflexión en la acción solidaria del PCE. Carrillo, desde la Junta Democrática, movilizó la red del partido para acoger a refugiados y denunciar los crímenes de la dictadura de Pinochet.

En México, la colonia de refugiados españoles mantuvo contactos fluidos con Carrillo. Varias de sus obras fueron editadas por sellos como Era o Siglo XXI, y sus artículos se reprodujeron ocasionalmente en periódicos como La Jornada. En Venezuela y Colombia, el debate sobre el eurocomunismo influyó en la renovación de algunas izquierdas en los años ochenta, y Carrillo fue invitado en más de una ocasión a impartir conferencias en universidades de esos países.[11]

En sus últimos años, Carrillo comentó en varias entrevistas su preocupación por el rumbo de procesos como la Revolución Bolivariana en Venezuela, expresando escepticismo hacia el modelo económico y la concentración del poder que percibía, manteniendo así el espíritu crítico que marcó su salida del comunismo soviético.[12]

10. Legado y controversias[editar]

La figura de Santiago Carrillo está rodeada de una ambivalente estima histórica. Sus defensores lo reivindican como el artífice de la reconciliación entre las «dos Españas» y el arquitecto de la normalización del PCE en la democracia. Sus detractores, especialmente ciertos sectores de la derecha y de la historiografía conservadora, nunca le perdonaron su actuación durante la Guerra Civil y, en particular, su presunta conexión con los fusilamientos de Paracuellos.

En la memoria colectiva de la Transición, Carrillo aparece como uno de los rostros del consenso. La secuencia del 23-F, con su negativa a arrodillarse ante los golpistas, le confirió un aura de héroe democrático en el ocaso de su carrera. Ocho años antes, su discreto diálogo con Suárez había hecho posible que el PCE, el «partido del diablo» para el franquismo, pudiera presentarse a las primeras elecciones libres.

Los nombres de calles y plazas dedicadas a Santiago Carrillo en municipios españoles, como en Rivas-Vaciamadrid o Getafe, son un símbolo de este reconocimiento institucional. Su biblioteca personal fue donada al Archivo Histórico del PCE, donde constituye uno de los fondos más consultados por investigadores de la historia contemporánea de España.


  1. Carrillo fue miembro de la Junta de Defensa de Madrid y más tarde ocupó responsabilidades en el Ministerio de la Gobernación. Su colaboración con Negrín y el sector comunista del gobierno republicano fue total durante la etapa final de la guerra. ↩︎

  2. Doctrina que abogaba por una vía democrática al socialismo, alejada del modelo soviético y de la dictadura del proletariado. Carrillo, junto al italiano Enrico Berlinguer y el francés Georges Marchais, fue uno de los principales impulsores europeos de esta corriente. ↩︎

  3. Según sus memorias, su elección como máximo responsable de las JSE se produjo durante el congreso celebrado en Madrid en 1934, en un contexto de creciente radicalización de la militancia juvenil. ↩︎

  4. La Revolución de 1934 fue una huelga general revolucionaria que, en Asturias, derivó en un corto gobierno obrero de apenas dos semanas y su posterior represión militar a cargo de tropas comandadas por el general Francisco Franco. ↩︎

  5. La Junta de Defensa de Madrid se constituyó el 6 de noviembre de 1936, el mismo día en que el gobierno de Largo Caballero dejó la capital para trasladarse a Valencia. Carrillo fue nombrado Consejero de Orden Público. ↩︎

  6. La historiografía ha mantenido posturas divididas. Mientras que autores como César Vidal o Pío Moa han cargado la responsabilidad sobre Carrillo, otros como Paul Preston sostienen que la cadena de mando era más compleja y que el papel de Carrillo fue sobre todo de omisión y de impotencia ante grupos incontrolados. ↩︎

  7. La política de Reconciliación Nacional fue un giro que renunciaba explícitamente al ajuste de cuentas del pasado y proponía construir sobre bases democráticas amplias, un planteamiento que anticipaba el espíritu de la Transición. ↩︎

  8. El PTE-UC concurrió a varios procesos electorales y en 1986 obtuvo unos resultados muy por debajo del umbral de representación, lo que aceleró su disolución definitiva. ↩︎

  9. En las memorias de compañeros de partido y periodistas que le entrevistaron se repite la idea de que Carrillo cultivaba en la intimidad el humor y una notable capacidad para la ironía, así como un gran interés por el cine y la literatura. ↩︎

  10. La ruptura entre el eurocomunismo y el comunismo prosoviético fue especialmente visible durante la Conferencia de Partidos Comunistas de Europa (1976), donde Carrillo defendió puntos de vista opuestos a los de la delegación soviética. ↩︎

  11. Según fuentes hemerográficas, Carrillo visitó la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Central de Venezuela en los años ochenta para debatir sobre la transición democrática en España. ↩︎

  12. En una entrevista publicada en El País, 2007, afirmó: «Yo no soy partidario de esos socialismos que se construyen sobre un caudillo y no sobre la clase obrera, siempre acaban mal». ↩︎