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Winston Churchill

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Winston Churchill · artículos relacionados[ Desplegar · Plegar ]
PaísesEstados Unidos · Brasil · México · España · Argentina
HistoriaSegunda Guerra Mundial · Guerra Fría
Winston Churchill
Primer ministro del Reino Unido
Nombre completoWinston Leonard Spencer-Churchill
Nacimiento30 de noviembre de 1874, Palacio de Blenheim, Oxfordshire, Inglaterra
Fallecimiento24 de enero de 1965, Londres, Inglaterra
Causa de muerteAccidente cerebrovascular
SepulturaSt Martin's Church, Bladon, Oxfordshire
NacionalidadBritánica
EducaciónHarrow School, Real Academia Militar de Sandhurst
OcupaciónPolítico, militar, escritor, historiador
Cargos
Primer ministro1940–1945, 1951–1955
PartidoConservador (1900–1904, 1924–1964)
Liberal (1904–1924)
CónyugeClementine Hozier (matr. 1908)
HijosDiana, Randolph, Sara, Marigold, Mary
Servicio militar
RamaEjército británico, reserva
RangoTeniente coronel
Distinciones
Premio Nobel de Literatura (1953), Orden del Mérito, Compañero de Honor, Caballero de la Jarretera

1. Resumen[editar]

Winston Leonard Spencer-Churchill (Palacio de Blenheim, 30 de noviembre de 1874 – Londres, 24 de enero de 1965) fue un político, militar, escritor e historiador británico, conocido principalmente por su liderazgo como primer ministro del Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. Ampliamente considerado una de las figuras más influyentes del siglo XX, Churchill fue también un prolífico autor —su obra histórica y sus memorias le valieron el Premio Nobel de Literatura en 1953— y un orador cuyas intervenciones parlamentarias y radiomensajes marcaron la moral de resistencia británica frente a la Alemania nazi.

Su carrera pública abarcó más de sesenta años y dos cambios de partido: inició como conservador, se pasó al Partido Liberal en 1904 y regresó al Partido Conservador en 1924. Ocupó numerosos cargos ministeriales, entre ellos los de ministro de Comercio, ministro del Interior, primer lord del Almirantazgo (en dos periodos), ministro de Municiones, secretario de Estado para la Guerra y canciller del Exchequer, antes de alcanzar la jefatura del gobierno en mayo de 1940, en el momento más crítico de la guerra para el Reino Unido.

Su figura ha sido objeto de admiración y controversia. Se le reconoce el mérito de haber mantenido la resistencia británica en 1940–1941, de haber forjado la alianza con Estados Unidos y la Unión Soviética que derrotó al Eje, y de haber alertado tempranamente sobre la expansión del comunismo soviético con su célebre discurso del "telón de acero" en 1946. Al mismo tiempo, se le critican ciertas decisiones militares (como la campaña de Galípoli durante la Primera Guerra Mundial), actitudes hacia los movimientos anticoloniales y su posición en episodios como la hambruna de Bengala de 1943.

2. Primeros años y formación[editar]

2.1. Familia y entorno[editar]

Winston Churchill nació en el Palacio de Blenheim, en Oxfordshire, propiedad de su abuelo paterno, John Spencer-Churchill, séptimo duque de Marlborough[sin verificar]. Su padre fue lord Randolph Churchill, político conservador que llegó a ser canciller del Exchequer y líder de la Cámara de los Comunes antes de morir prematuramente a los cuarenta y cinco años. Su madre, Jennie Jerome, era una estadounidense de Nueva York, hija del financiero Leonard Jerome, lo que convirtió a Churchill, por vía materna, en descendiente de una familia de la alta sociedad neoyorquina.[1]

La relación entre Winston y sus padres fue distante: de acuerdo con numerosas biografías, ambos delegaron buena parte de la crianza en la niñera, Elizabeth Anne Everest, a quien Churchill llamaba "Woom" y hacia quien guardó un afecto perdurable. A lord Randolph le reprochó siempre cierta frialdad, aunque también buscó emular su trayectoria política.[2]

2.2. Educación[editar]

Churchill asistió a varios internados, entre ellos St. George's School en Ascot —cuya disciplina severa le resultó traumática— y posteriormente la Harrow School. No destacó como alumno modélico: sus informes escolares lo describen como rebelde, con dificultades en latín y matemáticas, aunque con un temprano talento por la lengua inglesa y una memoria prodigiosa para la poesía y la historia.

En 1893 ingresó en la Real Academia Militar de Sandhurst, tras aprobar en el tercer intento el examen de admisión. Allí encontró su vocación: se graduó en el octavo puesto de una promoción de ciento cincuenta cadetes y fue destinado al 4.º Regimiento de Húsares de la Reina.

3. Carrera militar y corresponsalía[editar]

3.1. Cuba: el primer campo de batalla[editar]

En noviembre de 1895, Churchill y su compañero de regimiento Reginald Barnes viajaron a Cuba, entonces bajo dominio español y sumida en la guerra de independencia cubana. Oficialmente fueron como observadores militares, pero Churchill también obtuvo un contrato con el periódico Daily Graphic para enviar crónicas desde el frente. Aquella fue su primera experiencia de combate: pasó bajo fuego en la zona de Arroyo Blanco, donde las tropas españolas repelieron un ataque insurgente. La experiencia cubana generó en él dos hábitos que lo acompañaron toda la vida: la siesta vespertina y el gusto por los puros habanos.[3]

3.2. India y la frontera noroeste[editar]

En 1896 su regimiento fue trasladado a la India británica. Allí Churchill dedicó largas horas a una educación autodidacta rigurosa: leyó a Platón, Aristóteles, Gibbon, Macaulay, Darwin y Adam Smith, entre otros, con la intención de compensar lo que él mismo veía como carencias de su paso por Harrow y Sandhurst. En 1897 se unió como corresponsal —y ocasional combatiente— a la expedición militar contra las tribus pastunes de la frontera noroeste, bajo el mando de sir Bindon Blood. Los despachos que envió al Daily Telegraph y luego su libro The Story of the Malakand Field Force le dieron notoriedad en Londres.

3.3. Sudán y la carga de Omdurmán[editar]

En 1898 Churchill participó en la campaña del Nilo que culminó en la batalla de Omdurmán, una de las últimas cargas de caballería de la historia moderna. Sirviendo en el 21.º de Lanceros, cargó contra las líneas del Mahdi. Su relato de la batalla, incluido más tarde en The River War, combinaba la exaltación de la disciplina británica con duras críticas al tratamiento dado a los heridos enemigos y a la profanación de la tumba del Mahdi.[4]

3.4. La guerra de los bóeres[editar]

En 1899 Churchill partió a Sudáfrica como corresponsal del Morning Post para cubrir la guerra de los bóeres. Poco después de llegar, su tren fue emboscado y él fue hecho prisionero por las fuerzas bóeres y recluido en un campo en Pretoria. Su fuga, en diciembre de aquel año, le otorgó celebridad nacional: recorrió unos 480 kilómetros hasta Lourenço Marques (la actual Maputo), en Mozambique, ayudado por mineros británicos. La narración de la evasión, publicada por entregas en prensa y luego recogida en London to Ladysmith via Pretoria, lo convirtió en un héroe popular y allanó su entrada en la política.

4. Trayectoria política temprana (1900-1929)[editar]

4.1. Ingreso en el Parlamento[editar]

Churchill se presentó por el Partido Conservador en las elecciones generales de 1900 por el distrito de Oldham y obtuvo el escaño. Rápidamente empezó a distanciarse de la línea oficial de su partido, objetando los elevados gastos militares y defendiendo posturas de libre comercio frente a las tarifas proteccionistas que impulsaba Joseph Chamberlain. En 1904 protagonizó el gesto simbólico de cruzar el hemiciclo —literalmente, cambiar de escaño— para sentarse con la bancada liberal, un acto que los conservadores nunca le perdonaron del todo.[5]

4.2. Ministerio con los liberales[editar]

Con los liberales en el poder a partir de 1905, Churchill ascendió con rapidez:

  • Subsecretario de Estado para las Colonias (1905–1908): trabajó bajo el mando del lord Elgin y participó en las discusiones sobre la reconstrucción sudafricana tras la guerra de los bóeres.
  • Presidente de la Junta de Comercio (1908–1910): impulsó reformas sociales —el establecimiento de bolsas de trabajo y de un salario mínimo en ciertos sectores— y mantuvo un papel activo en la aprobación del presupuesto de 1909, conocido como el "People's Budget", que buscaba gravar la propiedad de la tierra.
  • Ministro del Interior (1910–1911): su mandato fue controvertido por su respuesta a los disturbios de Tonypandy en Gales (autorizó el despliegue del ejército) y por el asedio de Sidney Street, donde personalmente dirigió la operación policial contra un grupo de anarquistas.

4.3. Primer lord del Almirantazgo[editar]

En 1911 Churchill fue nombrado primer lord del Almirantazgo, cargo desde el que impulsó la modernización de la Marina Real. Apoyó la conversión de la flota de carbón a petróleo —lo que llevó al gobierno a adquirir una participación mayoritaria en la Anglo-Persian Oil Company, germen de la futura BP— y fomentó el desarrollo de la aviación naval. Durante la crisis de julio de 1914, mantuvo a la flota en pie de guerra incluso antes de que se declarasen las hostilidades, lo que permitió una transición rápida a la movilización plena cuando estalló la Primera Guerra Mundial.

4.4. Galípoli y el ostracismo[editar]

La campaña de Galípoli (1915), ideada para abrir un nuevo frente contra el Imperio otomano, resultó un desastre militar con decenas de miles de bajas aliadas. Aunque el plan estratégico tenía méritos discutibles —aliviar la presión sobre Rusia y forzar al estrecho de los Dardanelos—, la ejecución fue deficiente y Churchill, como principal impulsor político, fue señalado como responsable. Dimitió del Almirantazgo en mayo de 1915 y optó por reincorporarse al ejército en el frente occidental, donde sirvió como teniente coronel al mando del 6.º Batallón de los Royal Scots Fusiliers en trincheras cerca de Ploegsteert, Bélgica.[6]

4.5. Regreso al gobierno y periodo liberal final[editar]

En 1917, David Lloyd George, ahora primer ministro, lo llamó de vuelta y le confió el Ministerio de Municiones. Más tarde ocupó la cartera de Guerra y Aire (1919–1921), desde la que supervisó la desmovilización posterior al armisticio y la intervención británica en la guerra civil rusa en apoyo del Ejército Blanco, y después el Ministerio de Colonias (1921–1922), donde participó en la delimitación de fronteras en Oriente Medio tras el colapso del Imperio otomano.

En 1922 perdió su escaño parlamentario y, alejado del Parlamento, se dedicó a escribir: durante los dos años siguientes produjo The World Crisis, su monumental crónica de la Gran Guerra en varios volúmenes.

5. El periodo de entreguerras (1924-1939)[editar]

5.1. Vuelta al Partido Conservador[editar]

Tras un breve paso como candidato liberal independiente en las elecciones de 1923, Churchill regresó al Partido Conservador y obtuvo un escaño por Epping en 1924. El primer ministro Stanley Baldwin lo designó canciller del Exchequer (ministro de Hacienda). En esa responsabilidad cometió lo que más tarde admitió como un error: el retorno al patrón oro en 1925 a una paridad sobrevalorada de la libra, medida que benefició a los acreedores pero perjudicó las exportaciones británicas y agravó el desempleo.

La huelga general de 1926 lo encontró en una posición de línea dura: supervisó la publicación del British Gazette, el periódico propagandístico del gobierno, y trató a los huelguistas con una hostilidad que acentuó su imagen de enemigo de la clase obrera.[7]

5.2. Los "años del desierto"[editar]

Tras la derrota conservadora en 1929, Churchill pasó casi una década fuera del gobierno. Son los llamados wilderness years o "años del desierto". Durante este tiempo se concentró en dos campañas que lo marginaron de la primera línea política: su oposición frontal a la concesión de autonomía a la India —proponiendo mantener el control colonial y criticando duramente a Mahatma Gandhi— y su papel casi en solitario en la denuncia del rearme alemán tras la llegada de Adolf Hitler al poder.

En esta última causa fue incansable: acusó a los sucesivos gobiernos de Baldwin y Neville Chamberlain de no preparar al país para una guerra que consideraba inevitable y señaló el peligro de las concesiones a la Alemania nazi. Sus advertencias, ignoradas durante años, encontraron eco tardío a finales de 1938, cuando la anexión alemana de los Sudetes y la ruptura del Acuerdo de Múnich hicieron insostenible la política de apaciguamiento.

6. Segunda Guerra Mundial: liderazgo en la contienda[editar]

6.1. Regreso al Almirantazgo y acceso a la jefatura[editar]

El 3 de septiembre de 1939, el mismo día en que el Reino Unido declaró la guerra a Alemania, Churchill fue nombrado de nuevo primer lord del Almirantazgo. La noticia se transmitió a la flota con la lacónica señal "Winston is back". Ocho meses después, el 10 de mayo de 1940, ante la crisis de confianza en la Cámara sobre la conducción de la guerra, Neville Chamberlain dimitió y Churchill accedió a la jefatura de un gobierno de concentración nacional.

6.2. "Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor"[editar]

El 13 de mayo de 1940 ofreció su primer discurso como primer ministro: la frase "I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat" definió la estrategia de resistencia total. Cuando Francia capituló en junio de 1940 y el ejército británico evacuó Dunkerque, la perspectiva de una invasión alemana se convirtió en una amenaza real. Churchill, en el discurso del 4 de junio —"We shall fight on the beaches"— y luego en el del 18 de junio —"This was their finest hour"—, consiguió galvanizar la moral nacional y empezar a inclinar a la opinión pública estadounidense hacia la causa aliada.

La batalla de Inglaterra (julio-octubre de 1940) y el Blitz posterior sobre las ciudades británicas consolidaron su imagen de líder imperturbable: visitaba barrios bombardeados, mantenía un contacto directo con la población y sus palabras por radio actuaban como un bálsamo psicológico en medio de la destrucción.

6.3. La gran alianza[editar]

La invasión alemana de la Unión Soviética en junio de 1941 y el ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre del mismo año transformaron la guerra en un conflicto de escala global. Churchill cultivó una relación personal y política compleja con Franklin D. Roosevelt, con quien mantuvo encuentros periódicos (y redactó la Carta del Atlántico de 1941), y una colaboración pragmática con Iósif Stalin, pese a su profundo anticomunismo.

Participó en las cumbres que definieron la estrategia aliada —Casablanca (1943), El Cairo (1943), Teherán (1943), Yalta (1945) y Potsdam (1945, interrumpida por la derrota electoral)—. Defendió la estrategia de ataque por el "vientre blando de Europa" (la invasión de Italia) y mantuvo reparos sobre el momento y la oportunidad del desembarco de Normandía, que finalmente se produjo el 6 de junio de 1944.

6.4. Derrota electoral de 1945[editar]

Con la guerra en Europa ya terminada, en las elecciones de julio de 1945 el Partido Conservador sufrió una derrota aplastante frente a los laboristas de Clement Attlee. Paradójicamente, Churchill había ganado la guerra pero perdió las elecciones: la población, exhausta, apostó por la reconstrucción del estado de bienestar prometido por el laborismo.

7. Posguerra y segundo mandato (1945-1955)[editar]

Churchill pasó a liderar la oposición conservadora. En ese periodo pronunció uno de sus discursos más influyentes fuera de la guerra: el del "telón de acero" (5 de marzo de 1946) en el Westminster College de Fulton, Misuri —con la presencia de Harry S. Truman—, donde advirtió: "Desde Stettin en el Báltico hasta Trieste en el Adriático, un telón de acero ha caído sobre el continente". El discurso marcó simbólicamente el inicio de la Guerra Fría.

En 1951 los conservadores volvieron al poder y Churchill asumió de nuevo la jefatura del gobierno, a los setenta y seis años. Su segundo mandato tuvo el foco en las relaciones internacionales —intentó, sin éxito, una cumbre para reducir tensiones con la Unión Soviética— y en política exterior, mientras que los asuntos domésticos los delegó en buena medida. Su salud empezó a resentirse con seriedad: en 1953 sufrió un derrame cerebral que se ocultó parcialmente a la opinión pública. Dimitió en abril de 1955.

8. Últimos años y fallecimiento[editar]

Retirado del cargo pero no del Parlamento —conservó su escaño hasta 1964—, Churchill dedicó sus últimos años a supervisar la publicación y culminación de sus obras históricas, en particular A History of the English-Speaking Peoples. En 1963 fue nombrado ciudadano honorario de Estados Unidos por el presidente John F. Kennedy, un gesto inédito que reflejaba la profunda huella de su vínculo transatlántico.

Murió el 24 de enero de 1965 a los noventa años en su residencia londinense. Su funeral de Estado fue el primero otorgado a un ciudadano no perteneciente a la familia real desde el del duque de Wellington en 1852. Representantes de más de un centenar de países asistieron a la ceremonia en la catedral de San Pablo. Fue sepultado en el cementerio de la iglesia de San Martín en Bladon, cerca del Palacio de Blenheim donde nació.

9. Obra escrita y estilo literario[editar]

Churchill fue un autor extraordinariamente prolífico. A lo largo de su vida publicó más de cuarenta libros y un número elevadísimo de artículos, discursos y crónicas. Sus primeras obras —The Story of the Malakand Field Force (1898), The River War (1899), London to Ladysmith via Pretoria (1900)— nacen de su experiencia como corresponsal de guerra y combinan la narración en primera persona con la voluntad de análisis histórico.

La madurez literaria llega con Lord Randolph Churchill (1906), biografía en dos volúmenes de su padre, y sobre todo con The World Crisis (1923-1931), su ambiciosa crónica de la Primera Guerra Mundial. En 1933 publicó My Early Life, unas memorias de juventud que muchos críticos consideran su libro de estilo más ágil y encantador. Su obra de madurez tardía incluye Marlborough: His Life and Times (1933-1938), monumental biografía de su antepasado el primer duque de Marlborough, y los seis volúmenes de The Second World War (1948-1953), por los que recibió el premio Nobel de Literatura en 1953.[8]

Su producción la completan A History of the English-Speaking Peoples (1956-1958) y cientos de artículos periodísticos, muchos de ellos publicados en periódicos de gran tirada estadounidense y británica. Churchill concebía la escritura como un oficio y también como un medio de subsistencia —sus ingresos como autor le permitieron mantener el elevado tren de vida al que era aficionado— y solía dictar a secretarios, puliendo luego los textos hasta la última coma. Su prosa, de fraseo periódico y abundante en metáforas, es hija del siglo XIX pero se adaptó con eficacia a la cultura mediática del XX.

10. Oratoria y carisma[editar]

La oratoria de Churchill ha sido analizada como un caso particular en la historia política del siglo XX. Sus discursos combinaban una estructura retórica clásica —apelación emocional, simetría, repetición, metáforas— con una conciencia moderna del medio radiofónico. No improvisaba: preparaba los textos meticulosamente, a lo largo de horas, y los ensayaba frente a sus asesores o ante el espejo. Su dicción, afectada por un leve sigmatismo, se convirtió en un rasgo reconocible e inconfundible para la audiencia.

Frases como "Never in the field of human conflict was so much owed by so many to so few", "I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat", "The soft underbelly of the Axis", o "An iron curtain has descended across the continent" trascendieron el ámbito político y se instalaron en la cultura popular angloparlante y más allá.

Su ingenio mordaz y su capacidad de réplica parlamentaria forman también parte de la leyenda. El intercambio con la parlamentaria laborista Bessie Braddock —"Winston, estás borracho" / "Y tú eres fea; pero mañana se me habrá pasado"— y otros muchos comentarios, reales o apócrifos, han alimentado la imagen pública de un Churchill ocurrente, impertinente y dueño de una confianza casi temeraria.

11. Legado y controversias[editar]

11.1. Legado político[editar]

El legado político de Churchill es objeto de evaluación permanente. Para una corriente historiográfica mayoritaria en el mundo anglosajón, Churchill fue el líder providencial que encarnó la resistencia frente al nazismo en el momento en que Gran Bretaña se quedó prácticamente sola. Su capacidad para mantener la cohesión nacional en 1940, para sacar adelante la alianza con Estados Unidos y para actuar como contrapeso en las negociaciones con Stalin constituyen su triunfo histórico.

En clave doméstica, sus aportaciones como reformador liberal en la primera década del siglo XX —el salario mínimo, las bolsas de trabajo, el apoyo inicial al "People's Budget"— lo sitúan, con matices, en la tradición reformista británica. Su cancillería en los años veinte y su oposición al autogobierno de la India son, en cambio, etapas que ni siquiera sus biógrafos más favorables consideran exitosas.

11.2. Críticas históricas[editar]

Diversas líneas de crítica han ido ganando presencia en las últimas décadas:

  • La hambruna de Bengala de 1943: la hambruna que asoló el este de la India británica durante la guerra causó entre dos y tres millones de muertos. La gestión de Churchill al respecto —sus prioridades de distribución de grano hacia otros frentes y sus comentarios sobre la responsabilidad india en su propia desgracia— ha sido cuestionada por diversos historiadores.[9]
  • Galípoli: aunque la planificación militar fue compartida, la responsabilidad política recae en buena medida sobre él, como principal valedor de la operación.
  • Las políticas coloniales y raciales: su oposición a la independencia india, su defensa del Imperio Británico y algunas declaraciones sobre otras razas resultan difíciles de conciliar con la imagen de paladín de la libertad democrática.
  • La guerra bacteriológica: documentos desclasificados indican que Churchill autorizó investigaciones sobre el uso de ántrax contra ciudades alemanas, aunque nunca llegaron a desplegarse operativamente.

El debate público alcanzó una dimensión especialmente intensa en 2020, cuando tras las protestas mundiales contra el racismo se discutió la pertinencia de mantener estatuas y homenajes a Churchill en el espacio público británico. En Londres, la estatua de Parliament Square amaneció protegida por una caja durante varias semanas para evitar ataques vandálicos.

12. Presencia en el mundo hispanohablante[editar]

12.1. Percepción en América Latina[editar]

La figura de Churchill ha sido percibida en América Latina de manera ambivalente. Para las élites políticas de varios países latinoamericanos durante y después de la Segunda Guerra Mundial, Churchill representó la defensa de la democracia liberal frente al totalitarismo, y su prestigio como líder de guerra le confirió una autoridad moral muy respetada en círculos diplomáticos y medios de comunicación de la región. Varios países —especialmente Brasil y México— mantuvieron una estrecha sintonía con los Aliados durante la contienda, y en esa sintonía la figura de Churchill ocupaba un lugar preeminente.

En el Caribe hispanohablante, la conexión de Churchill con Cuba tiene un matiz particular. Su visita a la isla en 1895 y su conocida afición al tabaco habano le proporcionaron un vínculo cultural con la isla que ha sido explotado por la industria del tabaco —los puros de formato Churchill, mencionados más arriba— y por el imaginario turístico.

12.2. Traducciones y difusión editorial[editar]

La obra de Churchill ha sido traducida al español de manera intermitente desde los años cuarenta. Las primeras ediciones en español de sus memorias de la Segunda Guerra Mundial y de la historia de los pueblos de habla inglesa circularon en los mercados editoriales de España y América Latina en la segunda mitad del siglo XX.[10]

12.3. Referencias en la cultura hispanohablante[editar]

En el ámbito del cine y la televisión, las películas británicas y estadounidenses sobre la Segunda Guerra Mundial que incluyen a Churchill como personaje han llegado a las pantallas hispanohablantes con doblaje al español —tanto al español peninsular como, en menor medida, al español latinoamericano—. Producciones como Darkest Hour (2017), donde Gary Oldman interpreta a Churchill, o series como The Crown, tuvieron distribución en streaming con doblaje para los mercados de habla hispana. No obstante, no existe una filmografía propia del mundo hispanohablante que tenga a Churchill como protagonista central.

En política, el nombre de Churchill aparece con frecuencia en discursos, columnas de opinión y debates parlamentarios a lo largo de América Latina, habitualmente como recurso retórico para ejemplificar liderazgo, determinación o capacidad de resistencia en momentos de crisis.

12.4. El "Churchill latinoamericano"[editar]

En varios países de la región se ha utilizado ocasionalmente la expresión "el Churchill de..." para referirse a líderes locales que atravesaron periodos de crisis nacional con discursos encendidos y vocación de estadista. Aunque no existe un consenso sobre el uso, analistas políticos han empleado la comparación para hablar de figuras como Rómulo Betancourt en Venezuela o José Figueres Ferrer en Costa Rica, entre otros, si bien la analogía debe entenderse más como hipérbole periodística que como un juicio histórico riguroso.

13. Línea temporal resumida[editar]

[ Desplegar / Plegar línea de tiempo ]
  • 1874: Nace en el Palacio de Blenheim, Oxfordshire.
  • 1893: Ingresa en la Real Academia Militar de Sandhurst.
  • 1895: Viaja a Cuba; primera experiencia de combate y corresponsalía.
  • 1897: Participa en la campaña de Malakand, en la India.
  • 1898: Carga de caballería en Omdurmán.
  • 1899: Prisionero de guerra en Sudáfrica; fuga de Pretoria.
  • 1900: Elegido diputado conservador por Oldham.
  • 1904: Abandona el Partido Conservador y se une al Partido Liberal.
  • 1908: Matrimonio con Clementine Hozier.
  • 1911: Primer lord del Almirantazgo.
  • 1915: Dimite tras el desastre de Galípoli.
  • 1924: Canciller del Exchequer.
  • 1929–1939: "Años del desierto"; denuncia el rearme alemán.
  • 1940: Primer ministro; lidera al Reino Unido en la guerra.
  • 1945: Derrota electoral; discurso del "telón de acero" en 1946.
  • 1951: Segundo mandato como primer ministro.
  • 1953: Premio Nobel de Literatura.
  • 1955: Dimite como primer ministro.
  • 1964: Abandona el Parlamento.
  • 1965: Fallece en Londres.

14. Palmarés, destacados[editar]

[ Desplegar / Plegar distinciones ]
  • Premio Nobel de Literatura (1953).
  • Caballero de la Jarretera (1953, otorgada por la reina Isabel II; pasó a ser sir Winston Churchill).
  • Orden del Mérito (1946).
  • Compañero de Honor (1922).
  • Medalla militar de Cuba (1895, Cruz Roja española).
  • Ciudadano honorario de los Estados Unidos (1963).
  • Miembro del Parlamento durante sesenta y dos años (1900-1922, 1924-1964).[11]

  1. Jennie Jerome era conocida por su belleza y su carácter independiente. Su padre, Leonard Jerome, fue uno de los fundadores del Jockey Club americano y socio del New York Times, aunque su fortuna sufrió altibajos. ↩︎

  2. Churchill publicó en 1906 una biografía de su padre en dos volúmenes, Lord Randolph Churchill, en la que intentó reivindicar su legado político. ↩︎

  3. La presencia de Churchill en Cuba es recordada aún en la isla. Existen referencias en la prensa cubana de la época y el propio Churchill la relató en My Early Life. La leyenda del "puro Churchill" —el formato de habano de unos 17.8 cm de largo y cepo 47— es un guiño a esta afición, aunque el tamaño específico se popularizó más tarde. ↩︎

  4. The River War, publicado en 1899 en dos volúmenes, es considerado uno de los primeros trabajos serios de Churchill como historiador. La obra fue editada y reducida a un solo volumen en ediciones posteriores del siglo XX, y la versión completa contiene pasajes incómodos sobre el colonialismo que él mismo decidió atenuar más tarde. ↩︎

  5. En la tradición parlamentaria británica, cruzar el hemiciclo (crossing the floor) es una expresión que indica cambio de partido. Churchill lo hizo en sentido figurado antes que físico; el gesto reflejaba su ruptura irrevocable con los conservadores. ↩︎

  6. La decisión de Churchill de volver al frente fue interpretada por unos como acto de expiación y por otros como estrategia para recomponer su imagen. Mantuvo correspondencia constante con Londres durante aquellos meses. ↩︎

  7. El British Gazette, impreso en las prensas del Morning Post, llegó a tirar más de dos millones de ejemplares diarios durante los nueve días que duró la huelga general. Churchill actuó como su director de facto. ↩︎

  8. Churchill fue propuesto al Nobel en varias ocasiones tanto para el de Literatura como para el de la Paz. La Academia Sueca le concedió el galardón literario por "su dominio de la descripción histórica y biográfica, así como por su brillante oratoria en defensa de los más altos valores humanos". Irónicamente, el premio se otorgó en un año en que se esperaba que lo ganara Ernest Hemingway, que lo recibiría un año después. ↩︎

  9. En 2017, un documental de la BBC y varias investigaciones académicas reavivaron el debate sobre la actitud de Churchill hacia la hambruna de Bengala. Algunos historiadores sostienen que no fue una política deliberada de exterminio sino una combinación de prioridades de guerra, descoordinación burocrática y condiciones climáticas adversas; otros consideran que sí hubo una responsabilidad directa del gabinete de guerra en no reasignar recursos alimentarios hacia la India. ↩︎

  10. El mercado editorial en español de las obras de Churchill no ha tenido la misma continuidad que en el mundo anglosajón, y varias de sus obras no han conocido reediciones recientes. Sin embargo, las ediciones de bolsillo de sus memorias de guerra siguen circulando en librerías de España e Hispanoamérica. ↩︎

  11. La lista de condecoraciones y distinciones a lo largo de la vida de Churchill es muy extensa. Además de las señaladas en esta sección, fue nombrado miembro de la Royal Society, recibió numerosos doctorados honoris causa y fue homenajado con sellos postales, estatuas y monumentos en varios países. ↩︎