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Historia de la Argentina

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PaísesArgentina · Paraguay · Uruguay · España · Brasil · Estados Unidos
CiudadesBuenos Aires · Sevilla · San Miguel (Buenos Aires)
HistoriaImperio español · Eva Perón
Historia de la Argentina
Primeros pobladoresc. 13 000 – 11 000 a. C. (según los restos hallados en Piedra Museo, Santa Cruz, el sitio más antiguo detectado)
Período prehispánicohasta 1516
Conquista y colonia1516–1810
Independencia1810–1816 (declarada el 9 de julio de 1816)
Guerras civiles y organización1816–1880
República liberal1880–1930
Época de quiebres institucionales1930–1983
Restauración democráticadesde 1983
Capital actualBuenos Aires
Idioma oficialespañol (castellano rioplatense)
Población estimada (2025)47 500 000
Monedapeso argentino ($, ARS)
Gentilicioargentino, -na

1. Resumen[editar]

La historia de la Argentina abarca desde los primeros asentamientos de cazadores‑recolectores en el extremo sur de América hasta la actual república federal. El actual territorio argentino fue incorporado al Imperio español a partir del siglo XVI y formó parte del Virreinato del Perú y, desde 1776, del Virreinato del Río de la Plata. El proceso independentista se aceleró con la Revolución de Mayo de 1810 y culminó con la declaración formal de independencia en 1816. Durante el resto del siglo XIX el país atravesó largas guerras civiles entre unitarios y federales, hasta que la Capital Federal en Buenos Aires y la organización constitucional de 1853 sentaron las bases del Estado moderno.

Entre 1880 y 1930 la Argentina experimentó un crecimiento económico acelerado basado en la exportación de carnes y granos, impulsado por la inmigración masiva europea, y se convirtió en una de las economías más prósperas del mundo. La Gran Depresión de 1929 dio paso a un período de inestabilidad institucional, golpes de Estado y movilización obrera. El peronismo, surgido en la década de 1940, transformó profundamente la sociedad al ampliar los derechos laborales y el rol del Estado. Tras dos décadas de alternancia entre gobiernos civiles y militares, la última dictadura (1976‑1983) dejó un saldo de miles de desaparecidos y una derrota en la guerra de las Malvinas. Desde 1983 el país ha mantenido la continuidad democrática, aunque con sucesivas crisis económicas y una polarización política persistente.

2. Época precolombina[editar]

El territorio de la actual Argentina registra presencia humana desde, al menos, el 13 000 a. C. Los primeros habitantes eran cazadores‑recolectores que dejaron vestigios en sitios como Piedra Museo (Santa Cruz) y Cueva de las Manos (río Pinturas).[1] Hacia el Holoceno tardío surgieron culturas agroalfareras en el noroeste y en la Mesopotamia litoral.

En el noroeste (actuales provincias de Salta, Jujuy, Catamarca, Tucumán y La Rioja) se desarrollaron sociedades sedentarias como la de los diaguitas, que practicaban la agricultura en terrazas y estaban influidos por el área andina. Eran diestros alfareros y constructores de viviendas de piedra [2]. En el noreste, los guaraníes ocupaban la región del litoral fluvial y el actual Paraguay; cultivaban mandioca, maíz y yerba mate, y vivían en aldeas comunales. La región pampeana y la Patagonia estaban habitadas por pueblos nómades, entre ellos los querandíes, tehuelches (aonikenk) y mapuches, que basaban su economía en la caza de guanacos, ñandúes y la recolección [3]. En el archipiélago fueguino vivían los selk’nam (onas) y los yámanas, adaptados a condiciones climáticas extremadamente frías. Hacia el siglo XV, el imperio incaico extendió su dominio hasta el centro‑oeste argentino, construyendo caminos, tambos y fortificaciones como el Pucará de Tilcara, e introdujo el quechua en la región.

3. Conquista y colonización española (1516–1810)[editar]

3.1 Primeras exploraciones y fundación de Buenos Aires[editar]

La región del Río de la Plata fue avistada por primera vez por una expedición europea en 1516, al mando de Juan Díaz de Solís, quien fue muerto por indígenas en la costa del actual Uruguay. En 1527 Sebastián Caboto remontó el Paraná y fundó el fuerte Sancti Spíritus, primer asentamiento español en la cuenca. En 1536, Pedro de Mendoza encabezó una expedición con más de mil hombres y fundó el puerto de Nuestra Señora del Buen Ayre. Acosada por el hambre y los ataques querandíes, la población sobreviviente abandonó el lugar en 1541 y se trasladó a Asunción.

La segunda fundación de Buenos Aires, ya con carácter permanente, fue realizada por Juan de Garay el 11 de junio de 1580. La ciudad creció lentamente como puerto de contrabando y puerta de entrada a la ruta de la plata altoperuana.

3.2 Organización colonial[editar]

El actual territorio argentino formó parte del Virreinato del Perú (1542) hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776, con capital en Buenos Aires. Durante la colonia se fundaron ciudades que serían capitales provinciales: Santiago del Estero (1553), Mendoza (1561), San Juan (1562), Tucumán (1565), Córdoba (1573), Santa Fe (1573), Salta (1582) y Corrientes (1588), entre otras.

La economía colonial se basó en tres ejes: la minería de plata en Potosí —que drenaba riquezas hacia España—, la producción de mulas para el transporte minero en Córdoba, y la ganadería en la pampa húmeda. Las misiones jesuíticas guaraníes, en el noreste, constituyeron un modelo autónomo de organización social y económica que perduró hasta la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767.

3.3 Invasiones inglesas y debilitamiento del poder español[editar]

En 1806 y 1807 Buenos Aires fue atacada por flotas británicas. Los vecinos de la ciudad, organizados en milicias criollas y con mínima ayuda metropolitana, derrotaron a los invasores en las dos ocasiones. La experiencia fortaleció el protagonismo político de los criollos y debilitó la autoridad del virrey, creando las condiciones para la revolución.

4. Independencia (1810–1816)[editar]

4.1 Revolución de Mayo y la Primera Junta[editar]

El 25 de mayo de 1810, conocida en Buenos Aires la caída de la Junta de Sevilla ante Napoleón, un cabildo abierto depuso al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y estableció la Primera Junta de gobierno presidida por Cornelio Saavedra e integrada por figuras como Mariano Moreno y Juan José Paso. El nuevo gobierno declaró gobernar en nombre de Fernando VII, aunque fue acercándose cada vez más a posiciones independentistas.

4.2 Guerras de independencia[editar]

La Junta envió expediciones militares al interior, al Alto Perú y al Paraguay para asegurar la adhesión de las provincias. La resistencia realista fue fuerte en el Alto Perú, donde las fuerzas revolucionarias sufrieron derrotas (Huaqui, 1811; Vilcapugio y Ayohuma, 1813). El general Manuel Belgrano, creador de la bandera argentina en 1812, tomó el mando del Ejército del Norte y obtuvo las victorias de Tucumán (24 de septiembre de 1812) y Salta (20 de febrero de 1813).

El mayor aporte militar a la emancipación sudamericana provino del general José de San Martín, quien, tras preparar un ejército en Mendoza (el Ejército de los Andes), cruzó la cordillera en 1817, liberó Chile tras las batallas de Chacabuco (1817) y Maipú (1818), y luego encabezó la campaña al Perú, que consolidó la independencia del último bastión realista sudamericano.

4.3 Declaración de independencia[editar]

El Congreso de Tucumán, reunido en la ciudad de San Miguel de Tucumán, declaró la independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica el 9 de julio de 1816.

5. Guerras civiles y organización nacional (1816–1880)[editar]

5.1 Unitarios contra federales[editar]

Tras la independencia, el Río de la Plata quedó dividido entre dos proyectos de país: el unitario, que propugnaba un gobierno central fuerte y la hegemonía porteña, y el federal, que defendía la autonomía de las provincias. El conflicto estalló en la década de 1820. Bernardino Rivadavia, primer presidente de las Provincias Unidas (1826‑1827), intentó imponer un régimen unitario pero debió renunciar al no poder controlar las provincias ni concluir la guerra con Brasil por la Banda Oriental.

5.2 Época de Rosas[editar]

Entre 1829 y 1852 la figura dominante fue Juan Manuel de Rosas, estanciero bonaerense que gobernó la provincia de Buenos Aires con la suma del poder público y ejerció la representación exterior del conjunto de las provincias. Su gobierno combinó la defensa del federalismo, la expansión de la ganadería y una férrea represión de los opositores a través de la Mazorca. Rosas se mantuvo en el poder con apoyo de las masas rurales y de los hacendados, pero su política proteccionista y sus conflictos con Francia e Inglaterra (bloqueos del Río de la Plata de 1838‑1840 y 1845‑1850) lo debilitaron.

En 1852 una alianza de las provincias de Entre Ríos y Corrientes con el Imperio del Brasil y los colorados uruguayos —el denominado Ejército Grande—, al mando de Justo José de Urquiza, derrotó a Rosas en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852).

5.3 Constitución de 1853 y unificación[editar]

Tras la caída de Rosas, el Acuerdo de San Nicolás convocó a un Congreso Constituyente que sancionó la Constitución argentina de 1853, de corte federal y liberal. La provincia de Buenos Aires se negó a integrarla y se mantuvo como Estado independiente hasta que la batalla de Pavón (1861), en la que triunfó el gobernador porteño Bartolomé Mitre, allanó la reunificación bajo hegemonía de Buenos Aires. Mitre asumió como primer presidente de la Argentina unificada en 1862.

La consolidación del Estado nacional fue acompañada por la Guerra del Paraguay (o de la Triple Alianza, 1864‑1870) —en la que la Argentina participó junto con el Brasil y el Uruguay— y por la llamada «Conquista del Desierto» (1878‑1884), una campaña militar contra los pueblos originarios de la Pampa y la Patagonia dirigida por el general Julio Argentino Roca. La Conquista del Desierto incorporó vastos territorios al control del Estado, pero diezmó a las comunidades indígenas y habilitó su distribución entre grandes propietarios privados [4].

6. La república liberal y el modelo agroexportador (1880–1930)[editar]

6.1 Federalización de Buenos Aires y consolidación institucional[editar]

En 1880 la ciudad de Buenos Aires fue federalizada y convertida en capital de la República, separándola de la provincia homónima. A partir de entonces y hasta 1916 gobernó una élite liberal y positivista, con el Partido Autonomista Nacional (PAN) como fuerza hegemónica. Julio Argentino Roca (1880‑1886; 1898‑1904) fue el máximo exponente de este período.

6.2 Inmigración y transformación social[editar]

Entre 1880 y 1930 la Argentina recibió más de seis millones de inmigrantes, principalmente italianos y españoles, que transformaron la demografía y la cultura. La población pasó de 1,8 millones a 11,6 millones. Buenos Aires y Rosario se convirtieron en grandes urbes cosmopolitas.

6.3 Economía agroexportadora[editar]

La integración en el mercado mundial como exportador de carnes y cereales —gracias a la extensión del ferrocarril, la introducción del frigorífico y la puesta en producción de las tierras pampeanas— generó un crecimiento económico sostenido. La Argentina alcanzó altos niveles de renta per cápita; en vísperas de la Primera Guerra Mundial se contaba entre las diez riquezas nacionales del mundo [5].

6.4 Ley Sáenz Peña y ascenso del radicalismo[editar]

En 1912 el presidente Roque Sáenz Peña impulsó la ley 8.871, que estableció el sufragio universal masculino, secreto y obligatorio. En las elecciones de 1916 triunfó la Unión Cívica Radical, liderada por Hipólito Yrigoyen, quien abrió un período de mayor participación democrática y conquistas obreras.

7. De la crisis del treinta al peronismo (1930–1955)[editar]

7.1 Golpe de 1930 y Década Infame[editar]

La crisis económica mundial de 1929 golpeó fuertemente al modelo agroexportador. El 6 de septiembre de 1930 un golpe militar encabezado por el general José Félix Uriburu derrocó a Yrigoyen e inauguró una larga etapa de interrupción constitucional. Los años treinta transcurrieron bajo gobiernos conservadores —el general Agustín P. Justo, Roberto M. Ortiz y Ramón S. Castillo— que recurrían al fraude electoral sistemático; de ahí la denominación «Década Infame». A pesar de la crisis política, en este período la Argentina impulsó la industrialización sustitutiva de importaciones y firmó el Pacto Roca‑Runciman con Reino Unido (1933), que aseguró la cuota de exportación de carnes a cambio de concesiones que algunos sectores consideraron lesivas para la soberanía económica [6].

7.2 Surgimiento y auge del peronismo[editar]

El golpe de 1943, liderado por el Grupo de Oficiales Unidos (GOU), incorporó al coronel Juan Domingo Perón a la Secretaría de Trabajo y Previsión. Desde allí tejió una alianza con los sindicatos e impulsó leyes de protección laboral (aguinaldo, vacaciones pagas, tribunales del trabajo). Su popularidad le ganó la lealtad de las masas obreras.

Detenido en octubre de 1945, una movilización popular —el 17 de octubre— forzó su liberación y allanó su candidatura presidencial. Perón ganó las elecciones de febrero de 1946, fue reelecto en 1951 y gobernó con un estilo que combinó políticas de industrialización, nacionalizaciones (YPF, ferrocarriles, gas, teléfonos), redistribución del ingreso y una fuerte presencia del Estado en la economía y en la vida social.

El gobierno incluyó en 1947 el sufragio femenino, impulsado por Eva Perón, y desarrolló una vasta red de ayuda social a través de la Fundación Eva Perón. La Constitución de 1949 consagró los derechos del trabajador, la ancianidad y la función social de la propiedad.

En septiembre de 1955 un nuevo golpe militar, la Revolución Libertadora, derrocó a Perón y lo obligó a exiliarse. El peronismo fue proscripto durante dieciocho años.

8. Alternancia inestable y dictaduras (1955–1983)[editar]

8.1 Civiles condicionados (1958–1966)[editar]

Con el peronismo proscripto, los gobiernos civiles —Arturo Frondizi (1958‑1962) y Arturo Illia (1963‑1966)— padecieron fuertes presiones de las Fuerzas Armadas y de los sindicatos peronistas. Frondizi impulsó el desarrollismo, promoviendo la inversión extranjera petrolera, pero fue derrocado por los militares tras permitir la victoria del peronismo en elecciones provinciales de 1962. Illia, de la Unión Cívica Radical del Pueblo, fue derrocado en junio de 1966 por la autodenominada Revolución Argentina liderada por el general Juan Carlos Onganía.

8.2 La Revolución Argentina y la radicalización social (1966–1973)[editar]

El régimen de Onganía intentó implantar un proyecto autoritario de «modernización»: intervino universidades (Noche de los Bastones Largos, 29‑VII‑1966), suprimió la autonomía de los partidos políticos y lanzó planes económicos de corte corporativo. La respuesta social incluyó el Cordobazo (29‑V‑1969), una insurrección obrero‑estudiantil que marcó el inicio del declive del gobierno y dio lugar a la emergencia de organizaciones armadas (Montoneros, ERP). En 1973, bajo amplia presión social, los militares convocaron a elecciones libres y habilitaron la participación del peronismo, aunque sin Perón (quien aún no podía presentarse por requisitos de residencia).

8.3 El tercer gobierno peronista (1973–1976)[editar]

Las elecciones de marzo de 1973 llevaron a la presidencia a Héctor J. Cámpora, cercano a Perón. Su breve mandato incluyó una amnistía para presos políticos y la normalización universitaria. Perón regresó definitivamente al país el 20 de junio de 1973, en medio de una jornada violenta (masacre de Ezeiza). Cámpora renunció y en los nuevos comicios de septiembre de 1973 Perón resultó electo presidente con más del 60 % de los sufragios, acompañado por su esposa María Estela Martínez de Perón como vicepresidenta. Tras la muerte de Perón el 1º de julio de 1974, Isabel Perón asumió la primera magistratura en un clima de creciente violencia política y crisis económica.

8.4 La última dictadura militar (1976–1983)[editar]

El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas, encabezadas por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Ramón Agosti, derrocaron al gobierno constitucional e instauraron el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. El régimen suprimió las garantías constitucionales, disolvió el Congreso, intervino sindicatos e implementó un plan sistemático de desaparición forzada de personas. Organismos de derechos humanos estiman que hubo decenas de miles de desaparecidos —la cifra más aceptada es alrededor de 30 000—, además de cientos de niños apropiados ilegalmente.

En el plano económico, el ministro José Alfredo Martínez de Hoz aplicó una reforma financiera y apertura comercial que exacerbó la deuda externa y desindustrializó vastos sectores.

En abril de 1982 el gobierno militar, presidido entonces por el general Leopoldo Fortunato Galtieri, ocupó las islas Malvinas, territorio bajo administración británica pero reclamado por la Argentina desde 1833. La reacción del Reino Unido desató la guerra de las Malvinas, que concluyó el 14 de junio de 1982 con la rendición argentina. La derrota militar precipitó el fin de la dictadura.

9. Retorno a la democracia (1983–2001)[editar]

9.1 Gobierno de Alfonsín[editar]

En las elecciones de octubre de 1983, el candidato de la Unión Cívica Radical, Raúl Alfonsín, se impuso con el 52 %, derrotando al peronismo por primera vez en comicios libres. Alfonsín asumió el 10 de diciembre de 1983. Su gobierno impulsó el juzgamiento de las juntas militares mediante el histórico Juicio a las Juntas (1985), creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), que elaboró el informe Nunca Más, y promovió tratados de paz con Chile por el canal de Beagle. Sin embargo, la gestión económica fue muy dificultosa: en un contexto de alta inflación y presión de la deuda externa, se lanzó el Plan Austral (1985) que fracasó, y la hiperinflación de 1989 forzó la entrega anticipada del mando.

9.2 La era menemista[editar]

Carlos Saúl Menem, del Partido Justicialista, asumió en julio de 1989 y gobernó durante dos mandatos consecutivos (1989‑1999) gracias a la reforma constitucional de 1994. Aplicó un programa de privatización de empresas públicas y en 1991 estableció la Ley de Convertibilidad que fijó la paridad cambiaria en un peso igual a un dólar estadounidense. La inflación fue controlada abruptamente y la economía se estabilizó durante los primeros años, aunque crecieron el desempleo y la desigualdad. Menem también indultó a militares procesados por violaciones a los derechos humanos y mantuvo una política de alineamiento estrecho con Estados Unidos.

9.3 Crisis de 2001[editar]

El gobierno de la Alianza —Fernando de la Rúa (1999‑2001)— heredó un contexto de déficit fiscal, endeudamiento y recesión. La convertibilidad se tornó insostenible. En diciembre de 2001, ante la fuga masiva de capitales, el ministro de Economía Domingo Cavallo impuso el «corralito» (restricción a la extracción de depósitos bancarios). La protesta social masiva del 19 y 20 de diciembre —con episodios de represión que dejaron decenas de muertos— forzó la renuncia de De la Rúa. Durante doce días de 2001‑2002 se sucedieron varios presidentes interinos hasta la designación de Eduardo Duhalde.

10. El ciclo kirchnerista y la alternancia reciente (2003–2023)[editar]

10.1 Presidencia de Néstor Kirchner (2003–2007)[editar]

Eduardo Duhalde convocó a elecciones en 2003; el ganador fue Néstor Kirchner, de una facción peronista de centro‑izquierda. Kirchner renegoció la deuda en default con una quita sustancial, promovió la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final —permitiendo la reapertura de causas por delitos de lesa humanidad— y pilotó un período de fuerte crecimiento económico basado en un tipo de cambio competitivo y altos precios internacionales de los commodities.

10.2 Cristina Fernández de Kirchner (2007–2015)[editar]

La esposa de Néstor Kirchner, Cristina Fernández, ganó las elecciones de 2007 y fue reelecta en 2011. Su gestión profundizó las políticas de derechos humanos, nacionalizó los fondos de pensión (AFJP) y Aerolíneas Argentinas, y adoptó un tono de confrontación con sectores del agro (por la resolución 125/08) y con el poder judicial. Los últimos años de su segundo mandato estuvieron marcados por estancamiento, inflación en aumento y un conflicto con los fondos buitre en tribunales de Nueva York.

10.3 Mauricio Macri (2015–2019)[editar]

En 2015 ganó las elecciones Mauricio Macri, candidato de la alianza Cambiemos, con un discurso de modernización institucional y reinserción en los mercados financieros globales. Durante su gobierno se eliminaron los controles cambiarios, se alcanzó un acuerdo con los holdouts y se tomó un préstamo sin precedentes del Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, en 2018‑2019 la economía volvió a resentirse con una fuerte devaluación, recesión y alta inflación.

10.4 Alberto Fernández (2019–2023) y el fenómeno Milei[editar]

En 2019 el peronismo regresó al poder con la fórmula Alberto Fernández‑Cristina Fernández de Kirchner. La pandemia de COVID‑19 y la posterior crisis macroeconómica marcaron su mandato. La inflación superó el 100 % anual y el descontento social allanó el camino a figuras disruptivas.

En las elecciones de 2023 triunfó Javier Milei, un economista de extrema derecha que asumió en diciembre con un programa de shock: devaluación, recorte del gasto público y una retórica de confrontación con la «casta» política. Su elección marcó un cambio de época en la política argentina, cuyas consecuencias seguían desarrollándose en 2026.

11. Demografía y sociedad en perspectiva histórica[editar]

La Argentina se caracteriza por una composición étnica mayoritariamente descendiente de europeos —con fuerte impronta italiana y española—, a la que se suman pueblos originarios y migraciones recientes de países limítrofes, y, en menor medida, de Corea, China, Siria‑Líbano y África subsahariana. La urbanización es una de las más altas de América Latina: más del 92 % de la población reside en ciudades. El Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) concentra alrededor de un tercio de la población nacional.

El sistema educativo público, gratuito y laico se consolidó con la ley 1420 (1884); la universidad pública, reformada en 1918 con la Reforma Universitaria de Córdoba, estableció los principios de autonomía, cogobierno y gratuidad que hoy rigen la educación superior.

12. Cultura y presencia en el mundo hispanohablante[editar]

La Argentina es una potencia cultural de habla hispana. Ha dado al idioma universal obras literarias con figuras como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Adolfo Bioy Casares, Ernesto Sabato y, más recientemente, autores traducidos a numerosas lenguas como Samanta Schweblin. El tango, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO (2009), es una música y una danza que identifica al país en el mundo.

El cine argentino ha obtenido dos premios Óscar a la mejor película extranjera (La historia oficial, 1985; El secreto de sus ojos, 2009), y realizadores como Lucrecia Martel o Damián Szifron gozan de amplio reconocimiento internacional. En la televisión, las producciones de Pol‑ka y otros sellos se exportan a toda la región.

En el ámbito deportivo, la selección de fútbol ganó tres Copas del Mundo (1978, 1986, 2022) y es, junto con Brasil y Uruguay, una de las grandes potencias futbolísticas del continente. La rivalidad futbolística con el seleccionado brasileño y con el de Uruguay es un capítulo central de la cultura popular sudamericana.

13. Desafíos estructurales y legado histórico[editar]

A lo largo de su historia, la Argentina evidenció una persistente oscilación entre modelos de país —agroexportador, industrialista, neoliberal, dirigista— y una crónica debilidad institucional que se tradujo en seis golpes de Estado en el siglo XX. La memoria de la última dictadura sigue vertebrando el debate público, y la brecha entre ciclos de prosperidad y crisis agudas ha cimentado una cultura política de alta volatilidad. No obstante, la vitalidad de su sociedad civil, la riqueza de sus recursos naturales y la calidad de su capital humano mantienen a la Argentina como un actor relevante en el escenario latinoamericano e hispanohablante.


  1. La fecha exacta del poblamiento americano es objeto de debate arqueológico. Algunos sitios, como Monte Verde II (Chile), apuntan a una antigüedad de más de 14 000 años. En la Argentina, las ocupaciones más antiguas parecen situarse entre 13 000 y 12 000 a. C. ↩︎

  2. Los diaguitas sufrieron un intenso proceso de aculturación durante la conquista española y, tiempo después, sus descendientes participaron de las guerras calchaquíes. ↩︎

  3. En la historiografía tradicional estos pueblos fueron denominados «indios pampas»; hoy se prefiere el nombre de cada grupo o la denominación genérica «pueblos originarios de la región pampeana». ↩︎

  4. El debate historiográfico sobre la Conquista del Desierto es intenso: mientras la corriente tradicional la ponderó como obra civilizatoria, los estudios actuales enfatizan el exterminio y el despojo territorial de los pueblos originarios. ↩︎

  5. Las mediciones comparativas del PBI per cápita para aquella época están sujetas a discusión metodológica, pero la mayor parte de los historiadores económicos sitúan a la Argentina entre los países más prósperos hacia 1913. Ciertas estimaciones la ubican en el séptimo u octavo lugar. ↩︎

  6. El Pacto Roca‑Runciman sigue siendo uno de los acuerdos más controvertidos de la historia económica argentina; sus críticos denunciaron la cesión de franquicias a empresas británicas y el trato preferencial que obtenía el frigorífico Anglo en perjuicio de los frigoríficos nacionales. ↩︎